¡Hola a todos! Hoy traigo un nuevo capítulo y dentro de poco otro más, ya que escribí mucho una vez tuve la inspiración suficiente. Sé que han pasado unas semanas desde la última vez, pero por fin conseguí un tiempo y terminé hasta la una de la madrugada de escribir, ¡y traigo dos capítulos! Creo que eso está bien.

Espero les guste y si quieres dejar un review, te lo agradecería mucho.


Joven y atrapado

Capítulo 25: La oveja negra. Parte 5

—Tsk… Este chico… —dijo Kotori apretando ligeramente los dientes y con el ceño fruncido.

Shidou tenía en brazos a su pequeño bebé, así como Reine estaba a su lado, pero mucho menos impresionada que él. Realmente no era una novedad presenciar una pelea así, pero para el joven sensei y padre en la tripulación del Fraxinus, esto había sido una actuación magistral del potencial de ese muchacho.

Y el reconocer sus orígenes, cosa que tal vez solo él conocía, solo despertó una sensación de mal augurio dentro de él, así como ideas oscuras en su mente de terribles futuros si el muchacho usaba todo ese poder para algo que no fuera ser un héroe.

«Ese poder… Lo sentí una vez, cuando el Shidou de Tohka detuvo nuestra pelea, esa fuerza monstruosa, así que ese es el ángel de Tohka, Sandalphon, es realmente poderoso y lo usó con tanta facilidad. Un ataque de esa magnitud… Una fuerza tan poderosa… ¿Cómo es posible que aún pueda estar de pie?» Shidou no cabía en su asombro, estaba completamente estático y desde que Edward empezó a pelear no pudo dejar de ver la pantalla fijamente, cargando automáticamente a su bebé, sin hacerle mínimo caso. «Le dieron una paliza, de no ser por ese traje y él no tiene… Los poderes de Kotori… Kotori…»

Shidou miró a la que seguía considerando a una hermana, incluso si no podía ver su rostro, el que estuviera apretando las manos así y escuchar que se estaba conteniendo las ganas de gritar, buscando romper el silencio nacido por el asombro de las acciones del chico, sabía que estaba muy preocupada y con justa razón.

Pero él tenía otra preocupación más.

Edward tenía el potencial y el poder para destruir el mundo.

O para conquistarlo.

«Wescott. Ellen». Shidou agachó la cabeza y sostuvo mejor a su bebé. »Ellos no deben de saber nunca lo que él puede hacer, o las cosas se pondrán muy mal».

«Este chico realmente me altera y no hay comunicación con él, no solo hizo eso, desperdició la oportunidad de entablar alguna buena conversación con el nuevo espíritu, ¿acaso perdió la cabeza? No puede seguir así».

—Kotori, Edward debería de volver a la nave de inmediato —dijo Reine un poco preocupada, así como seria, esto impresionó solamente a Shidou, porque hasta Kannazuki asintió a la idea—. Puede ser peligroso para él.

—Lo sé —contestó de forma pesada—. Pero de seguro ya fue a buscar algún tipo de problema, ¡es verdaderamente inconsciente!

—Pero… Es muy fuerte —susurró Shidou sin poder parpadear aún, es ahí cuando Reine giró su cabeza a él—. ¿Uh? ¿Qué pasa, Reine-san?

—Eso es cierto, Shin, pero ya deberías de saber lo peligroso que es esto.

—Aunque ciertamente te dejas llevar con él, ¿no es así, Anata? —dijo Kotori al mirarle con desaprobación, esto hizo temblar un poco a Shidou.

—P-Perdón…

—Es cierto que Edward no suele escuchar y solo piensa en lo que quiere pensar, pero antes de recibir algún tipo de entrenamiento, él ya era casi era un maestro en usar los poderes de un espíritu, de hecho, ya lo había sellado y ni siquiera lo sabía —explicó Reine, los ojos del joven padre se abrieron mucho.

—¿Q-Qué? ¡Es decir! Sí, sí, cierto… —dijo Shidou algo nervioso y mejor miró a su hijo mirándole con duda en sus ojos color ámbar. «¡Maldición, son cosas que debería de saber!»

—Los poderes de Natsumi pueden ser usados para imitar personas, incluso transformarse en cosas, animales y personas, llegando a hacer una réplica bastante fidedigna.

Kotori se giró por completo a Shidou y él le prestó especial atención, así como lo hizo Kannazuki, quien estaba maravillado por verla tan metida en su papel, mientras Reine asintió con la cabeza levemente.

—Rayden es Edward, una versión de sí mismo, algo ideal basado en todos esos héroes en televisión. Ciertamente hay que reconocer la variedad de elementos que pudo replicar a la perfección en un solo ser.

—Rayden es ese ser y en palabras de Edward, solo será así mientras lleve puesto el traje. —Reine complementó y negó con la cabeza levemente—. Y con eso tampoco podemos hacer mucho.

«¿Quién es Natsumi?» Shidou asintió con la cabeza, pero estaba bastante perdido y sus memorias no le ayudaban.

—Usando los poderes de Natsumi puede transformarse por completo en Rayden, por eso es que es tan resistente, tan fuerte, tenaz, no posee miedos y su fuerza de voluntad es la de un guerrero o héroe de películas animadas.

—Si eso es así, no creo que deberíamos estar tan preocupados, Reine-san.

—Shidou, tú tienes mis poderes, una gran habilidad de regeneración y energías sorprendentes, solo la usas cuando es necesario, pero él la usa todo el tiempo que tiene puesto el traje, es ahí cuando usas los poderes de Natsumi, y esta vez no solo hizo eso —dijo con una voz más molesta conforme más hablaba—. Usó también a Raphael, recibió dos explosiones de bombas, ataques del espíritu y finalmente a Sandalphon, ¡y más le vale que se haya contenido! Entre más fuerte su voluntad, más fuerte es el ataque, ¡y así también lo es el desgaste!

—Ah… P-Perdón, en ese caso, ¡debemos de ir por él!

Fue ahí cuando la comandante frunció el ceño y arrebató a su bebé de los brazos de su esposo, quien ahogó un grito.

—¡Eso es lo que deberías de estar haciendo!

—¡Ah, sí! ¡Lo haré ahora mismo! —Se levantó un poco asustado y se fue corriendo a la zona de tele-transporte—. ¡Lo siento, Kotori!

—Hmp.

—¡Ma! ¡Ma! Jeje —dijo el bebé de cabello rojo en brazos de su madre, parece que estaba acostumbrado a escuchar riñas, Kotori se olvidó de su enfado y le sonrió a su pequeñito.

«Espero que no seas tan lento como él, Haruki. Aunque últimamente está más despistado de lo usual».


Shidou salió corriendo de la sal de mando, pero una vez estuvo en los pasillos, fue bajando la velocidad de su carrera para ordenar sus pensamientos, por más que pensaba en Natsumi y recordaba a la niña de cabello esmeralda en la mañana de hoy, simplemente no daba con alguna memoria, todo era tan complicado y confuso.

«Realmente ni siquiera sé qué debo hacer, debería de quedarme callado y solo hablar cuando sea necesario o cuando me lo pidan, algo así como una conversación con Muku cuando todavía empezábamos a salir. Pregunta, respuesta, pregunta, respuesta. Si no lo hago así… Descubrirán que algo anda mal… Y si hacen eso… Nia…»

Shidou dejó de caminar en los pasillos del Fraxinus, pensó en las amenazas de la mujer, esto no era justo, era cruel. De hecho, antes de venir aquí, la vida se convirtió en un camino lleno de espinas y sin importar lo cariñoso que fue con Tohka, una mujer que no amaba, nada lo salvó de estar aquí.

De vivir este castigo.

—¿Quieres saberlo, Shidou-san? —preguntó una voz melódica y endulzante; era acogedora, pero provocaba la sensación de ansia por más.

—¿Hah?

Shidou miró a su alrededor, de alguna forma, las luces se habían vuelto un poco más tenues y se preguntó de dónde vino esa voz si no había nadie. Más bien, ahora tenía en cuenta de que no había nadie más que él, algo realmente sospechoso en un lugar como este.

—Jijiji, Shidou-san, eres bastante lento.

«Esa voz… Siento que la ha oído antes, es familiar y es amigable, tan linda». Shidou caminó hasta doblar por un pasillo, pero por extraño que parezca, las paredes metálicas casi habían sido comidas por completo por la oscuridad profunda que había ante sus ojos. «¿Qué es esto?»

—Shiiiidooouuuu-saaaaan… —dijo de forma divertida ahora—. Jijiji.

—¿Quién eres? —preguntó sin poder sonar amenazante o exigente, pero por alguna razón la oscuridad no le importaba.

—¿Por qué no entras y lo averiguas? Estoy esperando por ti, desde hace mucho, mucho tiempo. Por favor, acércate.

Shidou no tuvo fuerzas ni para detenerse a pensar un poco a donde iba, quería escucharla más, quería seguir hablando con esta "persona", no es porque tuviera curiosidad, es que simplemente no podía detenerse.

—¿Dónde estás? —preguntó Shidou un poco preocupado y bastante ansioso, como si estuviera hambriento—. ¿Dónde? Por favor, habla de nuevo… ¿Quién eres? ¿Por qué sabes quién soy? Hay muchas cosas que no entiendo, ¿podríamos hablar?

—Suenas desesperado.

Esa frase retumbó por toda la oscuridad que envolvía a Shidou, ni siquiera tenía idea de donde se encontraba. Sin embargo, un resoplido también fue escuchado de ninguna parte y de todas a la vez.

—Lo siento, debe ser porque es la primera vez que hablo tanto con alguien como tú, ¿sabes? ¡Hoy he dicho más de cincuenta palabras! Por lo general no puedo hablar mucho, y eso que me gusta mucho hablar.

—Tienes una voz muy linda —susurró fascinado y con una sonrisa estúpida en su rostro, ni él mismo se podía dar cuenta.

—¡Gracias! —dijo felizmente esta voz femenina y de repente todo se iluminó de colores pastel, así es como ahora el cielo era de colores, así como los alrededores, pero el piso era blanco y dos personas estaban ahí.

Un adulto y una adolescente.

Un hombre y una chica.

Uno vestido con uniforme de Ratatoskr y otra vestida como una idol, con un vestido de colores amarillo y azul, además del blanco para ciertos detalles.

—¿M-Miku? ¿Izayoi Miku? —preguntó Shidou bastante asombrado, ella solo estaba sonriendo con las manos detrás de su espalda.

—Así es, bien hecho, Shidou-san.

—Sí, gracias —dijo con una sonrisa, no sabía por qué estaba tan feliz de tener un cumplido de su parte.

—Aunque realmente… Me gustaría que fueras tú mismo —dijo un poco culpable y agachó la cabeza, así que le mostró un oso de peluche de color lavanda, lo sostenía entre sus manos con una sonrisa—. Tengo que dejar de hablar, así tú podrás hablar, por lo que hablarás con este osito de felpa.

—Ah… Está bien… —respondió con una gota en la cabeza, ella sonrió gratamente.

—¡Bien!

—¿Qué haces aquí, Miku? No puedes ser la misma Miku que vi ahí, ¿o sí? —preguntó con un poco más de raciocinio esta vez, es como si volviera a estar consciente de lo que estaba haciendo.

—No, no es esa Izayoi Miku, de hecho, ella tampoco es Izayoi Miku, su nombre es Gabriel, Shidou-san —respondió el oso de felpa, Gabriel no abrió la boca, de hecho, se mantuvo con una pequeña sonrisa.

—Supongo que te envía Nia…

—Viene a ser tu guía espiritual en esta aventura, así que puedes hacer las preguntas que quieras.

—Al fin. —Sonrió un poco—. ¿Qué está pasando exactamente aquí? Hay muchas cosas que no entiendo de este mundo, ¿por qué las personas ya no se asombran de los realizadores? ¿Cómo es que estoy casado con Kotori? ¡Ella es mi hermanita! No hay forma de que esto no se vea mal… ¿Cómo accedieron nuestros padres? Cielos…

—Esas son muchas preguntas, Shidou-san. Pero igual las contestaré.

De pronto, Shidou experimentó cierto mareo al cambiar los colores del espacio en el que se encontraban, ahora podía ver la ciudad, mientras seguía parado en una superficie invisible, igual que Miku.

—Esta es la ciudad que tú conoces, sin embargo, en otros términos y en otros mundos, este es mundo de ficción. En otras palabras, nada de lo que conoces puede ser tan parecida a tu realidad, tal vez sea… un cincuenta por ciento o tal vez menos —explicó el oso con una voz de maestra vieja y experimentada—. Este mundo está lleno de realizadores y la DEM no es la única que los tiene, Shidou-san, imagina un mundo en el que los realizadores se hicieron más comerciales y no un recurso secreto.

Shidou parpadeó un par de veces y como si se tratara de una pantalla con diapositivas, pudo observar los avances tecnológicos de los realizadores, lo natural que se veían en la ciudad y en instituciones gubernamentales.

—Y si algo se comercializa, un mercado se abre. —Shidou observó las instalaciones de la DEM, pero también estaban otras grandes empresas con otras siglas que nunca había visto—. Y si eso pasa, el secreto termina y el acceso deja de ser limitado a unos cuantos, la seguridad se ve amenazada.

—No puede ser…

El joven de cabello azul tuvo que retroceder un paso al ver esas imágenes de destrucción, hechas por las manos del hombre, no eran espíritus, no buscaban venganza como Origami, solo saciar su hambre de dinero, de poder o de destrucción.

El mundo que él conocía era bastante pacifico entre los seres humanos, teniendo un enemigo en común que destruir, no había momento ni razones para pelearse los unos con otros, pero aquí era otra la situación.

Aquí los hombres seguían siendo hombres, tratando de llegar más allá, sin que nadie se interponga en su camino.

—No entiendo, ¿por qué? Aquí hay más espíritus, ¿cómo es posible que no se hayan preocupado por ellas?

—Ahora hay más espíritus. Shidou-san, te ayudaré a recordar. —Miku se acercó y tocó su frente con su dedo, el joven sangró de la nariz al venirle muchos recuerdos a su mente.

Recuerdos que no le pertenecían en lo absoluto, una vida en la que nunca fue dado en adopción porque tenía familia, así como su hermanita menor era solo Takamiya Mana, su madre era Takamiya Mio, una mujer que no había visto jamás en su vida.

Fue un chico normal y saludable, además de que su familia era bastante estable, incluso si no podía ver la imagen de un padre ahí.

—Ah… Ugh… —Shidou se tomó de la cabeza con cierto dolor y jalando un poco de aire, se arrodilló y Miku acarició su cabello. Todo se veía como una película en velocidad aumentada por diez.

—Tranquilo, Shidou-san. Estarás bien pronto, pero tú querías saber, ¿no es así? Bueno, puedes tener la consciencia tranquila, Kotori no es tu hermana, ni jamás lo ha sido en este mundo.

Después de una infancia feliz, vino una adolescencia con algunos cambios, en donde varias cosas se le hicieron familiares, como sus compañeros de clase, su buen amigo Tonomachi, su profesora Tama-chan y también… Una chica un grado menor que él, con cabello largo de color rojo y ojos rosados, con cintas blancas que ataban su cabello en dos coletas largas.

—Ko-Kotori… E-Era una compañera de… ¿Clases? ¿Kohai? ¡Ugh! —Shidou tuvo que cerrar los ojos, aunque las imágenes y recuerdos sobre sus días escolares lo asaltaron.

Pudo ver varias cosas buenas con su amigo Tonomachi, también reconoció que Kotori tenía mucho interés en él, así como su mejor amigo se encargaba de emparejarlos cada vez que tenía la oportunidad, parecía un casamentero.

Su relación con Mana también era buena, parece que no pertenecía a la AST ni a la DEM, pero claro, estas organizaciones no eran las únicas que podían desarrollar realizadores y usarlos. También en todos esos años de preparatoria que parecían los más normales que nunca tuvo, no hubo aparición alguna de un espíritu o terremoto espacial.

Pero sí hubo robos, atracos, asesinatos, brutalidades, destrucción, guerras entre diferentes facciones, personas fraudulentas y muchas cosas más que ni los espíritus se atreverían a hacer, ni lo pensarían, porque en todo caso, ellos estaban fuera y en contra de lo establecido.

Mientras que el ser humano había envenenado el sistema que él mismo creó, por eso había tantas cosas malas y que jamás serían avaladas por la ética y por lo que es moralmente correcto.


Kotori, ¿sabes? Ahora que ya estamos saliendo, no tienes por qué seguir llamándome "Shidou-senpai" de nuevo. Me hace sentir incómodo.

¡P-Pero eres un grado mayor! —respondió Kotori con un sonrojo en las mejillas—. No puedo llamarte solo Shi… Shidou…

No, eso es justamente lo que deberías de hacer, está bien, solo llámame Shidou, yo siempre te llamo Kotori, las cosas no son iguales si son así, ¿verdad? —dijo con una sonrisa, pero ella negó con la cabeza, aun sonrojada, mientras seguían sentados en la banca, comiendo sus almuerzos.

¡No está bien! Shidou-senpai, no puedo…

Si no lo haces… Creo que voy a molestarme un poco —dijo con un poco de maldad y con una sonrisa.

¿¡Eh?! ¡P-Pero! Realmente… No puedo…

Sí, sí puedes, y si no…

Shidou atacó a Kotori haciéndole cosquillas que la hicieron estallar en risas, incluso si intentó alejarse, no pudo huir de él. Amenazada con morir de la risa si no decía su nombre, terminó diciéndolo con lágrimas en los ojos de tanto reírse.

Ah… Ah…. Cielos… Shidou, eres muy cruel…

¡Oh, lo dijiste!

¡Ah! Oh… Sí… —Ella agachó la cabeza y se sonrojó con una pequeña sonrisa, luego Shidou acarició su cabeza.

¿Ves? No fue tan difícil, ¿verdad? Creo que si… Si siempre podemos sonreír a pesar de lo que nos pase, estaremos bien y podremos dar un siguiente paso, como tú ahora.


Los ojos color ámbar del muchacho brillaron y su boca quedó abierta después de dar con ese recuerdo, parece que era preciado y tal como con los recuerdos de Tohka, este también hizo saltar su corazón y le hizo sonreír, incluso si estaba sangrando de la nariz sin mucho control.

—Kotori… ¿Yo dije eso?

—El que ocupas en este momento, sí. Fuiste muy lindo, Shidou-san.

—Sí, lo fue… Tan cálido. —Se limpió la sangre y se levantó para seguir con las preguntas—. Así que… Hubo tanta paz que todos se olvidaron de los espíritus y empezaron a hacer otras cosas, dando a conocer una tecnología nueva que ayudó a muchos sectores, pero por eso mismo las personas equivocadas se aprovecharon. Y Kotori no es mi hermana… Ella no es… Yo nunca fui… ¿Y mi familia…?

—No lo sé, pero ellos están bien. Mana con el tiempo fue reclutada para ser un miembro de la AST, era inevitable al reconocer la gran cantidad de energía en su cuerpo, así como tú tienes una gran cantidad de energía contenida en tu interior, y no estoy hablando de tus poderes de espíritu actuales, sino desde que naciste.

—Entiendo… Ella… —dijo en voz baja y sin poder mirar a Miku—. Mi madre está… ¿Ella está bien?

—Aún vive, si quieres saberlo. Eres adulto, tu hermanita también lo es y ha tomado otro camino distinto al tuyo, de hecho, tu relación con Kotori le ayudó a sobrellevar su vida como espíritu, siempre has sido un pilar en este mundo, Shidou-san. —Miku sonrió un poco más—. Eres realmente amable.

Shidou suspiró aliviado, pero aún tenía muchas preguntas qué hacer y eso Miku lo tenía muy en cuenta, además que estaba esperando que preguntara más, después de todo, nunca solía hablar mucho y menos con los mortales, así que esta era una oportunidad única y no la desaprovecharía.

—Quisiera saber más de mi pasado, pero creo que no es importante, porque este mundo no es el mío. Edward… Él es hijo de Ellen y Wescott, ¿verdad? —preguntó con ligera duda, realmente prefería que no lo fuera.

—Así es, parece que el amor floreció entre ellos dos mientras existía la paz en el mundo, hasta que el ser humano la destruyó —explicó el oso de felpa con cierta tristeza—. ¿Qué quieres saber de él?

—Bueno… Creo que todo, Nia mencionó algunas cosas que no entendí, sobre ser un buen soporte, creo que se refería a ayudar a Edward, pero no sé cómo, ni siquiera lo conozco.

—¡Por eso estoy aquí! No te preocupes, esperaba que me hicieras esa pregunta —dijo con felicidad y Miku sonrió un poco más—. Algunas cosas no han cambiado, Shidou-san, personas que tú conoces… Desempeñan su mismo rol.

Shidou entonces pudo reconocer fácilmente a su compañera de clases y amiga: Origami Tobiichi, pero con una armadura diferente de la AST, con el cabello largo y con los pechos más grandes, así como esa mirada fría característica suya. Era una adulta como él, pero no había cambiado nada de cuando la conoció por primera vez.

—Sigue siendo un miembro de la AST.

—No. Los años le hicieron ganar experiencia, ahora es una hechicera de la DEM y es mucho más fuerte de lo que podrías pensar, normalmente un espíritu como Tohka podría tener problemas con Origami joven y del AST, pero aquí las cosas son distintas.

—¿Es tan fuerte? —preguntó Shidou impresionado al ver como Tohka estaba herida, incluso usando por completo sus poderes, frente a una Origami con rostro gélido y sin piedad alguna.

Agachó la cabeza, no recordaba que Origami fuera así, además en las memorias que vio a velocidad aumentada, ella fue una compañera de clase, pero parece que nunca fue tan cercano a ella.

Tampoco se parecía a la Origami que él conocía.

—¿Quieres saber más?

—Sí… Quiero saber por lo que este chico ha pasado, solo así podré ayudarlo, aunque no sepa muy bien cómo.