Los personajes de esta historia no son míos, todos son propiedad de la saga Crepúsculo y su escritora S. Meyer; yo simplemente los utilizo para crear una historia totalmente diferente y al gusto de las lectoras que me dedico a consentir.

"Enemigos Naturales, Amor Imposible"

Capitulo 24: "Y una vez mas, tu eres quien me destrozo"

Bella POV

No importaba lo que pensara, siempre era yo quien resultaba herida, quien había tenido la ilusión y esperanza de que las cosas resultarían como estaba apunto de realizarlas pero no. Ahí estaba yo, parada frente a ellos, mi cabello alborotado, mis lágrimas rebotando sobre mis mejillas y sintiendo mi corazón nuevamente destrozarse.

Sentía mis puños cerrarse sobre mis costados con fuerza, mis dientes castañeteaban con fuerza por la ira que recorría mi cuerpo. Mi mirada no se apartaba de ellos, pero mi mente parecía desconectada del momento.

- Flashback -

La llegada al Instituto había sido placentera, inclusive el habernos despedido como un par de tortolos –según Jessica, quien lucia celosa- me había ayudado a mantener la enorme y estúpida sonrisa que mi rostro llevaba. Tomando mis cosas de mi casillero y caminando a la clase siguiente, no pude evitar encontrarme con su pequeña y saltarina hermana Alice.

-¡Bella! ¿Cómo has estado?- dijo con una sonrisa divertida y picando mis costillas con su codo, sabiendo las cosas con anterioridad y mi respuesta, solo rodé mis ojos y le comente algunos detalles.

Abandonando a Alice en el pasillo y con una platica muy amena, logre traspasar el aula de Español, me coloque en una silla alejada y fruncí el ceño al darme cuenta que aun no se encontraba nadie, ni rastros siquiera de alguna persona. Mi nariz se puso alerta al sentir un aroma dulzón con mucha fuerza.

Mis ojos viajaron alrededor de la habitación, era un aroma interesantemente familiar pero no era de ningún Cullen, mis sensaciones se colocaron alerta y mi sexto sentido me decía que tenía que salir de ahí. Me levante con cautela y me dirigí a la puerta pero un hombre alto me detuvo colocándose en el camino.

-¿A dónde crees que vas pequeña loba?- su sonrisa ladina y sus ojos rojos me miraron con un extraño sentimiento de diversión, abrí mis ojos sorprendida ante su figura pero en ningún momento sentí algún tipo de miedo, al contrario, sonreí engreídamente.

-Voy a donde no apeste a chupasangre- susurre entre dientes sabiendo que me escucharía y manteniendo tanto mi vista en él como mi sonrisa socarrona.

Con el rabillo del ojo logre captar levantarse su mano para darme un golpe pero mi mano la detuvo apenas, ya que su fuerza era superior, pero ni se inmuto. Con otro rápido movimiento logro atrapar mi brazo haciéndome girar y colocándolo en mi espalda, eso solo me retuvo y lo único que pude hacer es gruñir.

-Tranquila dulzura- dijo con una sonrisa susurrando en mi oído, haciéndome enfurecer mas –Eres una fierecilla como mi hermana me lo había contado, de hecho algunas personas mas quieren conocerte- forcejee mientras el aprisionaba mas mi brazo, corriendo el riesgo de romperse lo único que pude hacer fue darme por vencida hasta encontrar la manera de salir del problema.

Amarro mis manos y piernas, me cargo sobre sus brazos saltando por la ventana del aula y corrió a toda velocidad, por mi cabeza solo pasaba el hecho de matarlo y cortarlo en pedacitos muy pequeños pero al verme amarrada solo suspire mirándolo.

Su tez blanca y ojos rojos carmesí me recordaban a alguien familiar, sus facciones ligeramente infantiles y esa piel tersa como la de un bebé. Entonces el logro notar mi mirada y abrí mis ojos dirigiéndolos a otro lado. Su sonrisa creció y en ese instante me vi sumida en una oscuridad, no podía escuchar ni ver nada.

Por unos momentos el pánico inundo mi corazón, probablemente el vampiro había decidido matarme en esos segundos y había sido tan rápido que ni lo había sentido. Era una sensación desesperante, sentía mi cuerpo moverse pero no escuchaba nada, era como volar en el abismo y aun así me preguntaba si eso era posible.

Entonces una fina línea de luz atravesó mis parpados y logre vislumbrar que ahora me encontraba en una especie de calabozo o mazmorra, moví mis manos y piernas que ahora eran libres de la soga y camine por el pequeño sitio donde me tenían encerrada. Acaricie las muñecas de mis manos para alejar el dolor que había producido el fuerte amarre de las cuerdas.

-Así que la licantropa despertó- su voz me puso alerta y gire mi rostro al lugar donde procedía la voz.

-¿Quién eres y porque estoy aquí?- dije apoyando mi espalda sobre los barrotes que ahora circulaban en mi entorno encerrándome en ese lugar, su figura comenzó a acercarse y entorne mis ojos dándome cuenta que era el mismo vampiro que me había traído aquí. Su andar era silencioso como el viento y su figura parecía como la de un soldado, quieto y rígido como una tabla.

-Me llamo Alec y el motivo porque estés aquí lo iras conociendo poco a poco, según como te portes loba- dijo extendiendo una mano y lanzando una especie de plato a mis pies. Lo mire boquiabierta y la ira inundo mi rostro al notar que era un plato para alimentar a un perro.

-¡Maldito Chupasangre!- gruñí quedamente mientras él sonreía con tranquilidad y mi vista se cegaba antes de que pudiera lanzarme contra el.

-Si te transformas morirás dulzura, el lugar es muy reducido, piensa eso- susurro y sentí regresar mi vista de nuevo, aturdida y desorientada lo mire. "Que clase de truco había sido ese?"

Me quede en silencio y deje caer mi cuerpo al suelo sin ánimos, cerrando mis ojos no tanto por el cansancio si no por la manera de ver la salida en algún momento, no podían dejarme encerrada aquí, no ahora que mi vida iba bien. Abrace mis piernas apoyando mi espalda en los barrotes y mirando a mí alrededor, "Esto no me puede estar pasando, ¿Qué quieren de mi estos malditos chupasangre?"

Levante mi rostro al escuchar una puerta y entonces lo vi, pero no venia solo; una cabellera rubia y una figura pequeña sostenía su brazo con cierta aprehensión.

-¡Edward! ¡Edward! Tienes que sacarme de aquí, un tal Alec me ha traído aquí y…- ni siquiera había terminado la frase y un gran dolor atravesó mi cuerpo haciéndome caer al suelo retorciéndome de agonía, era aun mas doloroso que cuando me habían roto todos los huesos aquella vez con las figuras misteriosas encapuchadas.

-Silencio loba insignificante- escuche en un murmullo de parte de ella, Jane, como si el odio la consumiera por dentro –él ya no quiere nada de ti, solo jugó contigo- una sonrisa de suficiencia atravesó su rostro mientras el dolor disminuía, me levante y solo pude ver el rostro impasible de Edward.

Me aferre a los barrotes de la celda y lo mire con algunas lagrimas en mis ojos, o yo era demasiado estúpida o él había sido muy astuto… En ese momentos sentí algo romperse dentro de mi pero no supe identificarlo y tampoco era ya, dueña de mis movimientos…

- Fin Flashback -

-¡No te creo! Eres una maldita mentirosa y tu- dije apuntando a Edward –tu eres un bastardo y maldito chupasangre que solo tomo mi corazón para destruirlo una vez mas- dije mientras sonreía socarronamente, ni siquiera sabia porque sonreía si lo único que quería era llorar; aunque eso era notorio ya que algunas lagrimas habían caído por mis mejillas.

-Déjala ir Jane, lo prometiste- pude escuchar en un susurro muy bajo y logre ver como sus facciones se crisparon de ¿Dolor? Mi corazón dio un vuelco, ¿Eso era por mí?

-Oh vamos Edward, cariño- su voz melodiosa me hizo chirriar mis dientes, ella no tenia porque llamarlo así –Esto es divertido, mírala como sufre, ¿No te encanta ver como sufre?- mientras ella sonreía, él solo pudo girar su rostro para no verme y de nuevo pude sentir los espasmos de dolor recorrer mi cuerpo como si me quemara.

-¡Ya basta! ¡Me duele! ¿Qué te hice?- mis dientes apretaban con fuerza mi labio inferior hasta que sentí un sabor como a oxidado, mi labio sangraba por la presión que ejercía al aguantar algún grito desde el fondo de mi ser. Esto debe ser algún tipo de pesadilla, algún sueño donde aun no he despertado pero; ¿Por qué el dolor era tan fuerte y yo aun seguía sin despertar?

-¡BASTA JANE!- el dolor cesó al escuchar ese grito lleno de furia, pero no había sido mio sino de Edward –Necesito hablar a solas con Bella- su voz había sido calmada y melancólica, yo no quería hablar con él, seguramente no era nada bueno lo que tendría que decirme.

Enderece mi cuerpo acomodándome sobre el suelo y alejándome de su figura, limpie mi labio que seguía sangrando levemente y manche mi ropa con aquel líquido rojizo. -¿Por qué estoy aquí Edward? Si realmente vas a matarme porque no…-

-Bella- fui interrumpida por su voz melodiosa a mis oídos y me quede petrificada al lograr captar su mirada oscura como un carbón, él tenía sed y yo no le facilitaba las cosas al seguir sangrando pero, ¿Acaso mi sangre no era apetitosa a su especie? Arquee mi ceja pensativa y espere por escuchar alguna palabra suya.

-Bella, por mi culpa tus padres murieron- susurro tan bajito que apenas pude escuchar y entonces solo pude escuchar el frenético latir de mi corazón mientras mis ojos se ensanchaban y mi entrecejo se fruncía, mi nariz se arrugaba y mi piel ardía…

-Los vulturis…- ni siquiera quise escuchar más de su sucia boca, me abalance contra los barrotes de la jaula y sentí una corriente recorrer mi cuerpo transformándome pero solo vi oscuridad, una vacía oscuridad inundando mi vista… Un estrepitoso ruido como de metal hacerse añicos y mi piel ardiendo, continuaba ardiendo como si me quemara en un horno…

.

.

.

Lamento hacérselos tan peque este cap lector s :3 pero ya me había tardado en subirles un nuevo cap, la verdad lo acepto, esta vez si fue mi culpa pero fueron por problemas personales. Este cap lo tenia guardado hace unas semanas pero no podía continuarlo por los problemas que les comentaba y bueno, decidi solo dejárselos en suspenso un poquitín, lo siento :P

Hasta luego, gracias por su INFINITA PACIENCIA