"Capítulo 26-Despedida"
El tiempo había avanzado tan fugazmente, que en un abrir y cerrar de ojos el año había terminado. Parecía ser que después aquella noche de navidad, cuando Ryoma la abrazó y le agradeció por el regalo, al regresar a casa su humor parecía haber cambiado, había aceptado comer un trozo de pastel que Rinko le había preparado y también había compartido con la familia. No sabía que había pasado entre él y Sakura, pero sea lo que le hubiese dicho, lo había hecho entrar en razón.
Durante la fiesta de año nuevo, todos se reunieron en el jardín para comer al aire libre, lo recordaba bien era una noche hermosa. Un largo mantel blanco se extendía en la mesa de vidrio que solían utilizar para momentos especiales, además de estar todo decorado para la ocasión. Comieron y bebieron vino, mientras hacían un recuento de todo lo bueno que habían vivido ese año. La castaña de ojos carmesí no necesitó formular algo para contar su relato sobre lo mejor que había significado ese año, porque apenas su mirada recorrió a todos los integrantes hasta detenerse en cierto ambarino, quien era iluminado por la luz de las velas. Sin duda, se sentía agradecida por haber sido acogidas por esa familia, porque a pesar de todos los problemas que había tenido con él, no había sido un año tan malo después de todo.
Cuando el reloj marcó las doce, los fuegos artificiales estallaron en el cielo, iluminando la oscuridad de la noche con hermosos colores que formaban figuras. Rinko fue la primera en acercarse a ella, la abrazó y le deseó que tuviera un buen año. Entonces su abuela fue la siguiente, quien la abrazó como nunca antes lo había hecho, aquel abrazo le hizo sentir nostalgia de cuando era pequeña y sólo se abrazaban entre ellas, porque no había nadie más a quien felicitar. Sakura cortó la distancia entre ellas y corrió a abrazarla, sintiendo el cariño de la hermana que jamás había tenido. Nanjiro se aproximo tras ella, no fue un abrazo tan largo ni fuerte como de los demás, pero fue suficiente. "¡Feliz año nuevo!" Gritó Rinko, lanzando serpentinas, mientras Sakura sonreía viendo como en el cielo se formaban figuras. En medio de los gritos que emitían todos, se encontró con Ryoma, quien se quedó observándola sin decir una palabra, provocando que su corazón latiera tan fuerte que por un momento sintió que no escuchaba nada, ni los gritos de los demás, ni el propio estallido de los fuegos artificiales, todo parecía haber desaparecido. Incluso sentía como si hubiera tenido el don de detener el tiempo cuando la miraba, porque sólo podía verlo a él y todo lo demás estorbaba entre ellos, sólo siendo iluminados por las luces que se proyectaban en el cielo. "Feliz año nuevo, Ryuzaki" Le susurró a la distancia, "Feliz año nuevo, Ryoma-Kun" contestó sin dejar de mirarlo. Si bien, no tuvieron un abrazo como los demás, se sentía conforme de que al menos había escuchado eso de él.
Se había ido un gran año, el cual había sido distinto a cualquier otro. Sí tuviera que hacer una recopilación de todos los momentos por los que pasaron, como lo hacía Rinko, no podría decidirse en elegir uno en particular, pues todos los recuerdos, incluso los malos habían sido importantes. "Por algo pasarán las cosas" pensó, recordando como su casa fue destruida, por meses creyó que en lugar de ser suertuda por irse a vivir precisamente bajo el mismo techo que su primer amor, había caído una maldición sobre ella. Sin embargo, ahora creía que era producto del destino que ocurrió ese accidente y como sucedieron los acontecimientos, precisamente fue el día que su abuela había regresado a Japón, además si no hubiera sido por Tomoka ni Sumire se habría encontrado sola, quizás ni lo hubiese notado y habría muerto. Considerando además, que si Sumire no hubiese salido en las noticias, Nanjiro jamás se había enterado de su situación, ni habría decidido ayudarlas ¿Coincidencia o destino? No lo sabía, no obstante gracias a ello, había conocido a maravillosas personas, como lo eran Rinko y Sakura, a quienes quería como si se trataran de su madre y su hermana.
No había sido un año fácil, si pudiera definirlo en una sola palabra, podría decir que había sido un verdadero "Vaivén", por la serie de eventos que había vivido.
Suspiró, Ryoma podría ser odioso en algunos momentos, incluso lograba sacarla de sus casillas, pero no por eso, podía dejar de amarlo. Por ese chico se sentía triste en esos momentos, sentía un nudo en la garganta y temía que las horas avanzaran fugazmente sin poder evitarlo, porque finalmente había llegado el día en que Seigaku viajaría al extranjero, lo que significaba que no vería a Ryoma en algunos meses.
La casa era un caos, Nanjiro presionaba a Ryoma con que se apresurara, porque si no lo hacía perderían el avión, mientras Sumire llamaba por teléfono a todos los integrantes, para que la esperaran en el aeropuerto. Sakura se encargaba de ordenar las maletas en el automóvil, subiendo y bajando las escaleras, presionada por la hora. Ella en cambio, no sabía qué hacer, sólo se quedaba ahí en el pasillo contemplando como todo el mundo trabajaba, no estaba de ánimos para ese día. Rinko le había pedido que le llevara una chaqueta a Ryoma y le recordara llevar algunas cosas, pero sabía que sólo era una excusa por parte de ella, un fundamento para que se atreviera a despedirse de él.
Tocó la puerta esperando una señal, no le molestaba oír que no quisiera recibirla, pero para su sorpresa escuchó desde el interior que pasara. Dio pasos cortos, como si estuviera cruzando una cuerda floja y temiera caer, cuidando bien los pasos que daba. Ryoma se encontraba sentado en la cama, ordenando su bolso con ropa y llevando implementos necesarios para la ocasión. Karupin estaba a su lado, mirándolo como si pensara hacerlo cambiar de opinión, diciéndole que no se marchara.
— ¿Pasa algo? Ryuzaki—Preguntó, viendo que lo observaba sin decir nada.
—No es nada. —Rió nerviosa—Ah, es verdad. —Le entregó su chaqueta—Tu madre dijo que empacaras esto, está lavada. Y también me pidió que te dijera que llevaras bloqueador, porque las temperaturas en América son distintas y…
—Sé cómo es América, no tendría porque darme indicaciones de que ropa debo usar y sobre el bloqueador. Debe haberte mandado por otras intenciones, como siempre. —Suspiró. —De todos modos, gracias Ryuzaki.
—No es nada. Pero no creo que sea por eso, tal vez lo dijo porque de verdad se preocupa por ti y quiere lo mejor.
—Puede que tengas razón, las madres son así, pero conozco a mi madre. —Cerró su bolso para ver como Karupin seguía mirándolo y maullaba.
—Parece que no quiere que te vayas…—Sonrió, pensando en que ella tampoco quería.
—Eso parece —Acarició su cabeza. —Pero no puedo consentirlo todo el tiempo.
—Es verdad…
— ¿Necesitas algo más? Ryuzaki.
— ¿Eh? N-No.
—Si quieres decir algo, dilo ahora. Porque no volveremos a hablar.
— ¿Eh? Pero si iré al aeropuerto.
—Lo sé, pero éste es el momento.
—No tengo nada que decir…
—Ya veo, entonces nos vemos en el auto. —Tomó su bolso para salir al pasillo, llevando su gorra cubriéndole los ojos.
Lo observó bajar las escaleras, llevando sus bolsos. Karupin se mantenía al borde de la cama, mirando por la puerta en la que se había ido su amo. Se dejó caer en la cama, había sido una cobarde, no había sido capaz de decirle nada. Acarició al pequeño minino y trató de consolarlo, entendía por lo que estaba pasando, ella tampoco quería que se marchara, pero sabía que no sería para siempre.
No tardaron demasiado en llegar al aeropuerto, parecía que el trayecto que solía recorrer cuando iba a buscar a su abuela, dejara de ser interminable, volviéndose corto. Su corazón palpitaba tan fuerte que no podía detenerlo, no quería que se marchara.
En cuestión de minutos, se encontraban despidiendo a Seigaku y a su abuela en la sala de espera, el vuelo dos ya esperaba por ello y estaba llamándolos. Observó como Tomoka se despedía de algunos, ya que Horio y Kachiro irían con ellos, así que los apoyaría. Incluso Ann se besaba con Momo, abrazándolo como si no quisiera soltarlo jamás. Lo mismo sucedía en su familia, Sumire se despidió de ella, pidiéndole que se cuidara y deseándole suerte en el torneo, ya que después de unos meses. Sakura abrazaba a su hermano, diciéndole que lo quería y él parecía corresponderla con una mirada. Entonces, en medio de la multitud, apareció Kintaro para despedirse de ella, ya que había quedado como titular en Seigaku.
—Me voy, Sakuno-Chan. —Le sonrió—Te extrañaré, pensaré todos los días en ti y te prometo que le ganaré a todos. Te dedicaré cada una de mis victorias.
—No tienes que hacer eso. —Se sonrojó, no esperaba eso, pero de Kintaro ya nada le sorprendía. —Qué tengas un buen viaje, te deseo toda la suerte del mundo.
—Gracias, Sakuno. —La abrazó, provocando que todos los miraran aturdidos. — ¿Puedo besarte antes de irme? Pienso que sólo con un beso tuyo, podré sobrevivir a tantos meses sin ti.
La tomó por los hombros para acercarse a ella, Ann que estaba desde el otro lado iba caminando a zancadas para detenerlo, pero alguien fue más veloz que ella. "Olvídalo, Toyama" Habló el ambarino tras de él, quien lo tomó por el brazo para alejarlo de la castaña. Todos observaron incrédulos, pero aliviados de haber interrumpido eso.
— ¡Suéltame, koshimae!—Protestó el pelirrojo.
— No hagas pasar un mal rato a Ryuzaki. Además tenemos que irnos, no hay tiempo para eso.
—Ryoma tiene razón, ven conmigo Kintaro. —Gruñó Sumire, cogiéndolo del brazo.
— ¡Me las pagarás, Koshimae!—Gruñó el pelirrojo, viendo como los demás se reían.
Ryoma se acercó a la castaña, viendo que aún parecía estar en shock por lo del pelirrojo, aunque todos contemplaban la escena, no podía marcharse sin decir nada.
— ¿Te encuentras bien?
—Sí, lo estoy. Gracias, Ryoma-Kun.
—No es nada. Debo irme ahora, nos vemos Ryuzaki.
—Ryoma-Kun, espera —Logró articular con dificultad—Y-Yo…verás—Habló nerviosa, viendo como la observaba confuso—S-Suerte en América, espero que ganes.
—Gracias—Sonrió—También te deseo suerte en Paris, confía en tus habilidades y podrás lograrlo. No dudes de ti.
—Lo haré…—Se sonrojó, ya debía marcharse y no podía retenerlo más, pero aún no quería que se fuera.
—Nos vemos, Ryuzaki. —Le dio la espalda para caminar a su destino
— ¡Q-Qué tengas un buen viaje! Qué estés bien, Ryoma-Kun—Susurró, pero aún si hablo despacio sus palabras fueron oídas por el ambarino, quien sonrió bajo la gorra que llevaba, haciendo que su corazón latiera más.
Todos los integrantes de Seigaku desaparecieron por la puerta indicada, Rinko obligó a todos a salir a ver el avión marcharse, pero apenas salió con los demás a la terraza, sintió una fuerte opresión, no quería llorar…de hecho no lo iba a hacer, debía ser fuerte. Él volvería, no tenía por qué preocuparse. Pero entonces, escuchó como Tomoka gritaba que había llegado el momento, efectivamente el vuelo dos apareció sobre ellos ascendiendo por las nubes, lo que la hizo estremecerse más hasta que finalmente dejó caer una lágrima en sus mejillas, "Te extrañaré, Ryoma-Kun "Pensó.
De regreso a casa, se sintió extraña por su ausencia, aún si no hablaba mucho en familia, podía sentir un vacío ahora…
Su propia rutina parecía que no le pertenecía, principalmente cuando bajaba a desayunar, esperando encontrarlo y entonces veía su silla vacía, recordándose a sí misma que él no estaba. Por las mañanas caminaba con Sakura a la Preparatoria, la dejaba en su Instituto y luego se marchaba. La vida no era la misma desde su ausencia, podía sentirlo. Intentó distraerse en el club de tenis, tratando de enfocarse en mejorar antes del viaje a Paris, pero solía dirigir su mirada inconscientemente hacia las canchas del club masculino, esperando verlo jugar o oír su típica frase "Mada Mada Dane" frente a sus contrincantes. No obstante, sólo sentía la suave brisa jugar con sus cabellos, mostrándole la realidad, él no estaba.
En casa todo marchaba igual, Rinko parecía acostumbrada a no ver a su hijo seguido, porque no hablaba mucho, pero no significaba que no lo extrañaba. Ryoma parecía haberse marchado con cierto gato, Karupin pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación, se preguntaba qué haría. Cada vez que deseaba verlo, se detenía frente al umbral de la puerta, temiendo que el fantasma de él apareciera y se burlara como siempre. Sin embargo, un día se atrevió a hacerlo, giró la manilla de la puerta y entró en la habitación, permanecía intacta de la misma manera que lo había dejado ese día… ¿Por qué la sentía tan extraña y desconocida? Había algo en ella que era diferente. Entonces pensó que él faltaba en ella, su presencia cambiaba todo.
Encontró a Karupin, acurrucado en la almohada, durmiendo en ella como si él estuviera ahí. Entendía porque lo hacía, porque su aroma estaba impregnado en las sabanas, en la almohada, en el aire…todo le recordaba a él. Quizás ese tipo de aromas, llamaban la atención de Karupin, por lo que prefería estar ahí en ese lugar, tratando de pensar que en verdad sólo había ido al club.
Se sentó a su lado para acariciarlo, al principio pareció estremecerse con el contacto de su piel, pero después se dejó llevar por la caricia, como si extrañara que alguien lo tomara en cuenta. "Debes extrañarlo mucho ¿Verdad? Después de todo, él era el único que podía entenderte" Le susurró la castaña, comprendiendo su dolor por su partida. Inesperadamente, el gato se acurrucó en sus piernas y comenzó a quedarse quieto mientras lo acariciaba, emitiendo un ronroneo agradable. Sonrió, pensando que era la primera vez que actuaba de esa forma. Como compartían el mismo dolor, debía acompañarse y darse apoyo mutuo.
Había pasado un mes…desde que él se había marchado, aun si recibía noticias de Sumire que la llamaba una vez a la semana, por lo difícil que era comunicarse a largas distancias, pero no se atrevía a preguntarle por él, sólo esperaba que estuviera bien.
Como ya no trabajaba en la cafetería, no veía tan seguido a Dan, en comparación a antes. Ahora sólo podían encontrarse por las mañanas. En esos momentos, podía darle sólo prioridad al club de tenis, y a los estudios, ya que no había nada más. No quería admitirlo, pero la partida del ambarino, la hacía sentirse triste. Se preguntaba cuántas chicas se habían enamorado de él, de seguro en otros países había conseguido robarle el corazón a muchas personas, porque era tan guapo…no podía negarlo.
Tomoka y Ann se mostraban preocupadas, porque por mucho que quisiera ocultar sus sentimientos, sabían que en el fondo se debía a la ausencia de Ryoma. Quizás la que más la podía entender era Ann, quien se sentía sola sin la presencia de su novio, con quien sólo mensajeaba. No era la misma relación, no podía comparar una situación de pareja con lo que sentía por Ryoma, porque no era lo mismo, pero de alguna forma estaban conectadas.
Dan apareció un día, la esperaba en el paradero, como si supiera que salía a esa hora de la Preparatoria, lo que le extrañó. Pero entonces, descubrió que Tomoka lo había citado ahí, para pedirle que saliera con ella para distraerse, tomando en cuenta la situación por la que estaba pasando por la partida de Ryoma.
—Dan-Kun, no pensé que Tomo-Chan te contactaría para eso. —Se sintió avergonzada, se preguntaba qué pensaría Ann al respecto ¿La habría apoyado o estaría en contra? Era cierto que necesitaba un descanso de ello, pero no creía que lo llamaría a él. Además, no quería jugar con sus sentimientos. —Lo siento, no debió haberlo hecho.
—No te preocupes, Sakuno. —Sonrió—No fue ninguna molestia, gracias a ella pude saber que no te encontrabas bien. Pues, verás…me enteré que Echizen-Kun se había marchado, pero no sabía qué debía hacer al respecto. Pensé que querías estar sola…no creí que en verdad necesitaras distraerte, lo siento por haberme ausentado estos días.
—Quería estar sola al principio, pero…creo que ya no quiero estarlo. No debes disculparte por ello, no tienes la culpa de nada y mucho menos debes preocuparte. Más bien, yo fui la que se distanció.
—No puedes pedirme que no me preocupe, Sakuno-Chan. Tú siempre has estado para mí, cuando más te he necesitado. Yo también quiero estar ahí para ti. Para algo están los amigos ¿no?— Sonrió.
—Es verdad, gracias Dan-Kun. —Se sonrojó.
—Entonces…ahora que nos hemos reunido ¿Quieres ir a comer un helado?—Al verla asentir, sonrió. — Te debo tu regalo de cumpleaños por no haber estado aquí.
—Con tu amistad es suficiente, no tienes que darme nada. —Sonrió, recordando que para su cumpleaños, todos habían estado ahí, habían hecho una gran fiesta en su casa, Rinko había sido la encargada de organizarlo y Ryoma…había aceptado. Le había obsequiado una pelota de tenis, lo que para todos fue un regalo tonto, pero para ella era perfecto. —Además, yo puedo pagarlo.
—Déjame invitarte hoy, por favor. Acabo de recibir mi sueldo y no quiero gastarlo en algo sin sentido.
—P-Pero si gasto tu sueldo…me sentiría peor.
—No te preocupes, no me molesta hacerlo…al contrario, estaría encantado. —Esbozó una gran sonrisa, pero no logró retener un sonrojo que se impregno en su mejilla. —Pero si no quieres, no puedo obligarte supongo.
—Me encantaría —Sonrió sonrojada.
— ¿De verdad?
Caminaron al centro comercial a tomar un helado, Dan le habló acerca de los avances en su club, había mejorado mucho en tenis y se sentía orgulloso de ello. Pronto sería titular, si seguía así. Ella le habló sobre el viaje, pronto se iría a jugar al extranjero, estaba tan nerviosa por ello, nunca había salido del país, pensaba que si alguna vez lo hacía, lo haría con su abuela (Y no era así). Dan a diferencia de Kintaro, era atento y comprensible, no le gustaba presionarla a hacer cosas que no quería, como lo había hecho el pelirrojo en otras ocasiones, como lo ocurrido en el aeropuerto. Ni mucho menos era como Ryoma, quien ni siquiera la tomaba en cuenta y no la quería, sólo se llevaban bien en algunos momentos.
Se detuvieron frente a su casa, Dan se veía feliz de estar con ella, podía verlo en su mirada. Llegó el momento de despedirse, se había hecho muy tarde, el manto de oscuridad de la noche estaba sobre ellos con una hermosa luna menguante.
—Gracias por todo, Dan-Kun. Ha sido una gran tarde, me he divertido mucho.
—No es nada.
—Gracias por subirme el ánimo, ahora me siento mucho mejor.
—Me alegra oír eso, sabes que estaré ahí cada vez que lo necesites.
—Lo sé, aprendí hoy que no debo guardarme las cosas…después de todo, tengo a mi lado a grandes personas en las que puedo confiar. —Sonrió, sabiendo que Dan estaba dentro de esas personas. —Debo irme ahora.
— Sakuno espera….nosotros podemos—Comenzó a decir nervioso. — ¿P-Podemos vernos más seguido?
— ¿Eh? ¿Qué quieres decir?
—No quiero que pienses mal de mí, pero me agradas y me encanta estar contigo. Por lo mismo, me preguntaba si podríamos vernos más seguido—Estaba completamente rojo, ardiendo como una tetera. —Sólo si quieres…no estoy diciendo que todos los días.
—Entiendo a lo que te refieres, ya que no nos vemos muy seguido, ahora que no trabajábamos en la cafetería. —Susurró, su corazón latía tan fuerte y no comprendía el motivo. Le agradaba Dan.
—Entonces ¿Podemos…volver a reunirnos?
—Sí, me encantaría.
Se despidió por última vez, agitando su mano en forma de despedida, para que la castaña intentara disimular sus nervios, cuando la mirada de Dan penetraba en la suya.
En el interior de la casa, Sakura y Rinko la esperaban preocupadas, dado que no sabían nada acerca de ella en toda la tarde. Incluso Nanjiro se encontraba entre ellas, le había prometido a Sumire que la cuidaría y cumpliría su palabra. "Lo siento por no avisarles, me encontré con Dan-Kun en el camino. Y fuimos a comer helado" Justificó la castaña, lo que hizo que ambas tanto madre como hija intercambiaran miradas de preocupación, sabían acerca de los sentimientos de Dan, pero no creían que llegaría tan lejos.
Nadie creía que Dan, sería capaz de acabar con las barreras de la timidez para acercarse a la castaña de ojos carmesí y enfrentar sus miedos. Pero estaba comenzando a hacerlo, siendo cada vez más cercano a Sakuno, quien sentía que se estaba volviendo un gran amigo.
Rinko se mostraba preocupada, aún si Sakuno le había notificado que llegaría tarde por salir con él, no era eso lo que más le preocupaba, sino que los sentimientos de ella cambiaran y se fijara en aquel chico. Sakura en cambio, creía que era una buena idea, aunque quisiera que Sakuno fuera parte de su familia por su hermano, también era partidaria de que debía distraerse para dejar de pensar en él. Por mucho que quisiera a su hermano por el lazo sanguíneo que los unía desde el inicio, debía admitir que desde su partida, Sakuno era mucho más feliz. Porque no estaba él para destruirla en unos minutos. No le agradaba Dan, era como una versión romántica de su hermano, como esa parte que él no era. Sin embargo, no podía odiarlo, porque estaba ayudando bastante en la vida de ella.
Para Sakuno, Dan estaba cambiando su modo de ver las cosas, era como si estando con él, podía olvidarse de Ryoma por un momento y pensar en otra cosa que no tuviera relación con él. Era como mencionaba Tomoka, su modo de distraerse y concentrarse en disfrutar la vida. Dan no sólo era tierno y atento, también podía ser divertido, si quería serlo. Nunca había tenido un mejor amigo, ya que siempre tenía amigas, porque no confiaba en los chicos, pero con él se había dado cuenta que no todos los chicos eran desagradables…habían algunos que podían ser muy dulces, pero había que aprender a conocerlos.
Se encontraba empacando su maleta, cuando Sakura irrumpió en su cuarto triste, mantenía la misma mirada que ella tenía cuando alguien se marchó…No quería pensar en eso. La observó con una sonrisa, los meses habían pasado tan rápido que no imaginaba que le tocaría a ella partir.
—Te extrañaré, Sakuno. Me sentiré sola, nuestra casa no será lo mismo sin ti.
—Yo también te extrañaré, Sakura-Chan. —Susurró triste, era como una hermana pequeña para ella. —Pero, pronto llegará tu hermano…para que no estés sola.
—No lo sé, se han tardado bastante en regresar. Sin embargo no los puedo comparar, aunque él es mi hermano real, y tú eres como la hermana que no tuve, son muy distintos. Con él, suelo sentirme sola, preferiría que tú fueras mi hermana.
—No digas eso, Ryoma-Kun te quiere mucho.
—Lo sé, yo igual lo quiero…pero eso no significa que deje de ser frío.
—Quizás deberías decírselo.
—Lo he intentado, pero es difícil.
—Tienen que darse el tiempo para hacerlo, no puedes hacerlo cuando estés molesta, eso sólo complicará las cosas.
—Es verdad, tienes razón. Siempre le digo lo que siento en los momentos más complejos.
— ¿Lo ves? Tienes que hacerlo en un buen momento, para que arreglen sus problemas.
—Lo haré, gracias Sakuno. Extrañaré tus consejos, sé que no te vas para siempre, pero te extrañaré.
—Yo también y mucho, eres como mi hermana pequeña. También la que no tuve. —Sonrió. —Bueno, más bien la única, porque no tengo a nadie.
Ambas rieron y se abrazaron un momento.
—Por cierto, Sakuno. —Se aclaró la garganta. —Lo siento que te pregunte esto, otra vez. Pero… ¿Sientes algo por ese chico? Dan…creo que se llama. Digas lo que digas, todos nos hemos percatado que su relación ha cambiado notoriamente.
—P-Pues…no lo sé. Dan-Kun se ha vuelto un gran amigo, pero no sé si pueda llegar a ser eso.
— ¿Estás segura? Cuando te hice esta misma pregunta, mencionaste que sólo era un amigo, pero en cambio ahora...No lo sabes.
— ¡¿Eh?! N-No me había dado cuenta de eso. —Su rostro ardió en un color rojo intenso.
—Quizás ésta sea una nueva oportunidad, para olvidarte de él…y pensar en alguien que si te corresponda. —Al encontrarse con su mirada interrogante, asintió. —Estamos todos al tanto de tu relación con Dan, y nos damos cuenta de lo que siente por ti. Incluso mi madre se ve asustada, cree que te va a perder. Pero yo, creo que es bueno que te fijes en alguien más. —Sonrió—Pero esto es sólo una opinión, tú ves si la consideras o no. En el fondo, sigo esperando que ocurra un milagro y mi hermano recapacite, no obstante me importa más tu felicidad. No quiero que sigas sufriendo por él, te mereces algo mejor.
—Gracias, Sakura-Chan. Tus palabras me conmueven, no creí que pensaras esas cosas de mí. Creo que tienes razón, es mi decisión si sigo o no tu opinión. Pero considero que estoy de acuerdo con lo que dices, quizás debería querer a alguien que si me corresponde. —Habló, pensando en los días agradables que había tenido con Dan. —Y dejar de pensar en el que juega con mis sentimientos...— Sus ojos parecían nublarse, pensar en todo lo que sentía por él, le partía el corazón. Lo quería tanto, no sabía si amaría a alguien más que a él—Es lo mejor.
—No es algo que se pueda olvidar de un momento a otro, no es que hoy decidas olvidarlo y lo vayas a lograr. Va a tomar tiempo. —Tomó su mano, sabiendo que quería llorar. —No pienses en lo que es mejor para mí, para mi madre o para tus amigas. Piensa en lo que es mejor para tu corazón y tendrás nuestro apoyo.
Sin ser capaz de responder a sus palabras, Sakura la abrazó tan fuerte que su corazón se estremeció y las lágrimas salieron libremente por sus ojos, como si hubiesen estado reprimidas hace un largo tiempo "No te presiones a hacerlo, Sakuno. Si no quieres olvidarlo ahora, no importa. Si quieres amarlo por el resto de la vida, no importa. Sólo importa en la medida de cuanto te afecte" Le susurró Sakura. Era irónico, pero ahora era ella la que estaba siendo consolada por su hermana menor (Simbólica), en lugar de que ser ella la que permaneciera fuerte. Pero quería hacerlo, no soportaba más lo que sentía.
Una vez que se desahogaron, se encontraron sonriendo una a la otra, quien imaginaría que ahora fueran tan cercanas, después de haber sentido odio mutuo.
—Sakuno… ¿Puedo dormir contigo hoy? —Le preguntó tímidamente. —Sé que mañana tienes que salir temprano, pero quisiera que estuviéramos juntas un poco más.
—Por supuesto, Sakura-Chan. —Le dedicó una sonrisa. —No me molesta, al contrario hace tiempo que no tengo una fiesta de pijama. Podríamos hacer algo entretenido esta noche, ya que no he tenido mi despedida. —Rió nerviosa ante ese comentario, no se iba a ir para siempre, pero en cierto sentido no había organizado una despedida ni siquiera con sus amigas.
— ¿De verdad?—Abrió los ojos de par en par, emocionada por su invitación. No quería molestarla, considerando que debía marcharse temprano. Pero quería pasar más tiempo con ella, y al mismo tiempo, creía que no podía dejarla sola en un momento así. —Mamá compró muchas cosas, iré por ellas.
—Bien, yo arreglaré la habitación.
Rinko esbozó una gran sonrisa ante esa idea, incluso sentía deseos de unirse a su pequeña reunión, siempre se preguntó cómo sería tener dos hijas que hicieran pijamadas y contaran historias de terror, pero no podía interrumpirlas. De igual forma, estaba muy feliz por ellas, no podían dormir muy tarde porque la castaña se marcharía al día siguiente, por lo que sólo podía complacerlas en su último día juntas. Nunca habría imaginado que Sakura volvería a ser amable, sentía como si Sakuno hubiese cambiado la vida de todos, incluyendo la de su hijo…aunque él no lo admitiera, todos lo sabían muy bien. Pero Ryoma era tan orgulloso, que temía que se diera cuenta demasiado tarde. Ahora que Dan estaba saliendo con la castaña más seguido, le aterraba la idea de que se quedara con él, en lugar del ambarino.
Luego de llevarle comida a ambas, se despidió de ambas y les deseo buenas noches, pero estaban tan concentradas en unas revistas que no le prestaron atención. Sakuno cepillaba el cabello de la castaña con cuidado, mientras ella sonreía y le comentaba sobre unos vestidos. Hubiesen sido buenas hermanas, pensó Rinko sonriente, cerrando la puerta sigilosamente tras contemplar esa escena, se estaban llevando muy bien.
A la mañana siguiente, se levantaron ambas corriendo, la alarma había sonado después de lo programado. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de todos, lograron salir a tiempo de casa para ir rumbo al aeropuerto. En él, ya estaban todas sus compañeras esperándola, "Llegas tarde" Se burló Ayami, pero Ann la tranquilizó diciéndole que el vuelo se había retrasado, lo que había sido un verdadero alivio. Se dejó caer en un asiento de cuero, agotada por haber corrido tanto, acompañada por los demás integrantes restantes de su familia. Pero entonces, vio que en medio de la multitud, había personas que conocía, estaban las hermanas de Yuzuki, junto con una mujer que infería que se trataba de su madre, porque tenía los mismos rasgos. También se encontraban los padres de Ann y su hermano Kippei.
Entonces divisó a Tomoka entre ellos, sonriéndole a lo lejos con alguien más a su lado…nadie menos que Dan Taichi, quien llevaba un ramo de flores. Lo que hizo que corazón latiera.
Se levantó confusa y caminó hacia ellos, pero su mejor amiga fue más veloz, quien avanzó hacia ella empujando todo a su paso, incluida a Ayami (a propósito) para abrazarla con fuerza. Consiguiendo que la chica de cabello negro le dedicara una mirada asesina.
—No imaginabas que te ibas a ir sin despedirte ¿verdad?
—No lo iba a hacer, Tomo-Chan. Sabía que vendrías desde un comienzo, sino hubiera ido a visitarte. No podría irme sin despedirme sin ti.
—Te extrañaré tanto, Sakuno. —La abrazó con tanta fuerza que le dolían los brazos. —Como te has dado cuenta, una persona ha venido conmigo, quien tampoco quería que te marcharas sin despedirte. Me lo encontré ayer y quería venir a verte. —Le susurró, cerrándole un ojo.
— ¿Eh? ¿De verdad fue por decisión propia? Pensé que lo habías obligado a venir. —Rió nerviosa, conociendo a su mejor amiga.
—Sí, por decisión propia. Esta vez no lo obligué. —Sonrió maliciosamente. —Además, me dijo que tenía algo importante que decirte antes que te marcharás.
— ¿Q-Qué cosa?—Preguntó sonrojada.
—Imagino que lo sabes, viendo que ha traído un ramo de flores. —Le pegó un codazo. —Bueno, creo que los dejaré solos. Debo despedirme de Ann.
— ¿EH? N-No espera, Tomo-Chan. —Se sonrojó, no estaba preparada para oír eso, porque no sabía lo que sentía… ¿Por qué estaba dudando? No quería lastimarlo, pero tampoco podía decirle que estaba confundida sobre sus sentimientos.
— ¡Hey, Dan! Es toda tuya, ha llegado tu turno —Gritó Tomoka, provocando que ambos se sonrojaran.
Osakada le cerró un ojo, para finalmente alejarse de ellos. Dan caminó vacilante hacia ella, temblaba sosteniendo unas flores color rojo. Se sentía observado, y no era idea suya, no sólo las titulares del club Femenino lo observaban, sino también la familia de Sakuno (La familia de Ryoma, más bien) lo miraba. Rinko quiso detenerlo, pero Nanjiro la sostuvo de la mano. Sakura estaba nerviosa, no creía que ocurriría eso tan pronto.
— L-Lo siento por venir así, no te pude avisar antes que vendría. —Se disculpó avergonzado y le entregó las flores... —Te he traído esto.
—N-No te preocupes, Dan-Kun. —Sonrió, los dos parecían estar tartamudos — Están hermosas, gracias. No debiste molestarte.
—Tenía que hacerlo, no podía permitir que te fueras sin despedirme. Además quiero hablarte de algo, Sakuno.
—Puedes decírmelo cuando regrese.
—No puedo, quiero hacerlo ahora…pienso que si espero, no seré capaz de hacerlo después. Porque es muy importante que lo sepas.
—Está bien, te escucho. —Fingió una sonrisa, tratando de ocultar sus nervios.
—N-No sé cómo decirlo, pero yo…hace algún tiempo. —Se sonrojó ¿Cómo podía ser tan difícil decir que la quería? —Lo que quiero decir es que yo…bueno tú.
—Pasajeros del vuelo 1, dirigirse a la zona de despegue.
—Oh no…Debo irme, Dan-Kun. —Vaciló, era su oportunidad para escapar de eso. —Podemos hablarlo después.
— ¡Me gustas, Sakuno!—Dijo por fin. —Me gustas hace mucho tiempo, más bien… yo diría que es más que eso, estoy enamorado de ti.
—Dan-Kun yo…—No sabía que decir, sus compañeras la presionaban desde el otro lado.
—No tienes que responderme ahora, puedo esperar. —Le sonrió, tratando de controlar los latidos de su corazón. —Qué tengas un buen viaje, Sakuno. Demuéstrales a todos lo fuerte que eres.
—Gracias, Dan. Qué estés bien, nos vemos. —Logró articular, aunque se lo esperaba, no podía evitar sentirse nerviosa por esa declaración.
Se despidió de su familia por última vez, Sakura la abrazó para susurrarle al oído su curiosidad sobre Dan y estaba en lo correcto, por lo que sólo se atrevió a asentir a que se había declarado, no podía decir nada más. Nanjiro se despidió cortésmente para luego hacerlo Rinko, quién la abrazó con la misma intensidad que lo había hecho Tomoka (O quizás aún más que eso).
—Cuídate mucho, Sakuno. Recuerda alimentarte bien y protegerte sol. Sé que no soy tu madre, pero me preocupo mucho por ti.
—Lo sé, tía. Me cuidaré bien, ustedes también deben hacerlo.
—Recuerda traerme recuerdos, los esperaré con ansias. Y si ves a Ryoma por ahí, dile que es un mal hijo por no habernos llamado.
— ¿Eh? Pero si Ryoma-Kun está en América y deberían estar viajando a Japón ¿no?
—Quien sabe, tal vez se encuentren. —Le cerró un ojo.
Se despidió sin entender esa última línea, agitó su mano en forma de despedida para despedirse de todos los que estaban en el aeropuerto, para caminar con Ann y las demás a dejar sus pasaportes. Un nuevo viaje les esperaba, era la primera vez que saldría de Japón y se preguntaba cómo sería, nunca había estado en un avión, ni muchos imaginaba que viviría esa experiencia con sus dos amigas.
Se sentó junto a la ventana, no creía que le tocaría precisamente ahí, pero estaba feliz de poder apreciar las nubes con sus propios ojos. Ann y Yuzuki estaban a su lado, la entrenadora las había sentado juntas, considerando que los asientos eran enumerados.
—Tomo-Chan nos comentó lo de Dan… ¿Realmente te lo dijo?—Se atrevió a decir Ann.
—S-Sí…
— ¿Y qué le respondiste?—Preguntó Yuzuki
—No pude hacerlo, porque teníamos que irnos. Pero me dijo que esperaría mi respuesta…
—Ya veo. —Susurró Ann preocupada. —No pensemos en eso ahora. Disfrutemos el viaje ahora.
La castaña asintió, escuchando las indicaciones desde el altavoz, anunciando que comenzarían el viaje. Obedeció a las órdenes de la mujer, para abrocharse el cinturón y mirar por la ventana. Al comienzo sintió miedo cuando el avión comenzó a despegar, pero después se sintió tan ligera como una pluma. La gente parecía desaparecer en el suelo, se veían tan pequeños, como si fueran parte de una maqueta y las nubes eran como algodón de azúcar. Al fin estaban volando, no se cansaba de comentar lo increíble que se veía el cielo, era como si nadaran en el pacífico, era tan celeste, más que el mismo océano. Se preguntaba si él habría pensado lo mismo, la primera vez que había subido a un avión. O quizás no se había sorprendido tanto como ella, porque todo lo que veía, lo sabía de los libros, pero ahora lo vivía de verdad.
Desde que salía con Dan, que no pensaba en el ambarino, y recién ahora se ponía a pensar en su bienestar ¿Estaría bien? ¿Habría ganado los partidos? ¿Estaría de regreso a casa o seguiría recorriendo el mundo? Las palabras de Rinko volvieron a su mente… ¿Porqué tendría que encontrarse con él? No lo entendía, supuestamente ellos volverían antes que ella. Incluso Ryoma como delegado, debía volver a hacerse cargo de la clase, porque había elegido a Kachiro para que lo reemplazara y ella, había elegido a una chica. No podían dejar a ellos todo el tiempo, se lo habían prometido a la profesora. No comprendía a qué se refería con encontrarse con el ambarino. Aunque lo extrañaba, no sentía deseos de verlo, porque sentiría aun más confusión, frente a la decisión que tomaría. Quería verlo por un lado, pero por el otro no quería, no con lo que estaba sucediendo con Dan…no sabía qué hacer. Su cabeza daba vueltas, no debía tener dudas y dividir su corazón, debía decidirse por la persona que realmente valía la pena (Que no era Ryoma). Estaba dividida entre lo que debía hacer y lo que deseaba, entre lo mejor para ella, y lo que no era. Era una decisión tan clara, pero a la vez tan confusa. Era como una guerra entre el bien (Lo racional) y el mal (Su amor). Esperaba que con ese viaje, pudiera reflexionar más lo que estaba pasando, para así elegir el camino correcto.
Al otro lado del mundo, se encontraba Sumire en el aeropuerto de Estados Unidos, revisando los pasaportes de todos, para luego dirigirlos a unos asientos distribuidos. Hace dos días, había hablado con Nanjiro sobre Sakuno, quien le había informado que la castaña de ojos carmesí iba en camino a Francia para participar en el torneo "Roland Garros". Como era la primera vez que sería testigo de algo así, quería estar presente en ese glorioso torneo de WTA (Asociación de tenis de mujeres). Por ello, les propuso a los titulares que si la acompañaban a Francia, ella podía hacerse cargo de los respectivos permisos y podían tomarlo como unas vacaciones merecidas por haber ganado, antes de regresar definitivamente a sus estudios. Nadie estuvo en contra, Kintaro era el más entusiasmado con la idea, quería ver a Sakuno en acción, porque había pensado en ella en los últimos meses. Mientras que a Ryoma, le daba igual verla o no, no mostraba el mismo interés que el pelirrojo, manteniendo su postura distante. Sin embargo, nadie podía saber en qué pensaba realmente.
Continuará…
Konichiwa! ¿Cómo están? Espero que muy bien: D Les subo la continuación antes de tiempo, pensé en subir este capítulo ahora por múltiples razones, principalmente una de ellas es porque no sé cuando vuelva a actualizar, así que debería avanzar más en la historia. Y la otra es porque, ya tengo programado el capítulo 27, por lo que necesitaba que ocurriera esta serie de acontecimientos para poder conectarlo.
Bueno, espero que les guste Y comenten n.n
Esta vez sólo he escrito 14 páginas xd
Gracias por pasarse n.n
Mi página
