KHR no es mío, solo tomo prestado a sus sexys personajes.
Capítulo 25: Familia Sawada Simon
Era una mañana lluviosa en la mansión Simon, pero eso no era relevante para los habitantes de aquella casa ya que todo se encontraban ocupados: la servidumbre realizando sus deberes diarios mientras que el dueño de la casa se encontraba en su biblioteca privada en compañía de su nieto, el cual le estaba relatando sobre las aventuras que vivió en sus vacaciones de verano en casa de sus otros abuelos.
Cozart Simon era el hombre más feliz del mundo, era verdad que en algún momento dudo sobre su suerte cuando su esposa falleció, pero no se dejó vencer por la tristeza ya que su esposa le dejo un bello regalo que dependía de él, por ello al pasar el tiempo se alegró de ver que a pesar de no tener a su esposa a su lado había educado correctamente a su hija y notar que a ella no le afecto la ausencia de su madre.
Cuando Enma cumplió los 18 años de edad le hizo saber a su padre sobre su deseo de trabajar en la Interpol… obvio que acto seguido al pobre hombre casi se le escapa su alma del susto y de la impresión ya que había escuchado lo difícil, estricta y peligrosa que era esa vida, pero al ver a su princesita emocionada solo pudo resignarse, darle todo su apoyo y rogar porque nunca le pasara nada malo.
Para buena o mala suerte del señor Simon, su hija se enamoró de uno de sus compañeros de trabajo, bueno él sabía que ese día llegaría… donde aparecería algún fulano queriéndose robar a su bella hijita de su lado, ya que lo notaba… su pequeña ahora se veía más alegre, a veces podía una cara de ensoñación o la notaba que se arreglaba demás cuando salía. Una tarde al fin conoció el nombre de su rival ya que la curiosidad le mataba por lo que fue a preguntarle directamente a su hija, donde ella lo confeso: estaba saliendo con un chico de su edad llamado Alaude…
Cuando Enma cumplió 20 años, al fin ocurrió lo inevitable… presento a su novio a su padre. Esa tarde hasta los mismos empleados de la mansión te lo podrían afirmar: el señor Cozart daba miedo, ya que estaba preparado para todo y en su pensamiento solo existía una extensa lista de como buscar espantar a ese tal "Alaude" si no le llegara a agradar… Pero lamentablemente todos esos planes de esfumaron cuando al fin lo conoció en persona. Debía de admitirlo su hija heredo su buen gusto ya que si lo juzgábamos por apariencia, no había nada que criticar… el muchacho era alto, ligeramente fornido, de ojos grises, de cabello rubio cenizo corto, tenía un buen porte e igual se notaba que era alguien maduro con respecto a su carácter… lo único que se le hacía extraño era su peculiar forma de llamar a las personas catalogándolas como herbívoras o carnívoros. Así que aun con algo de duda, le otorgo su permiso al noviazgo de su pequeña con el rubio.
Conforme avanzaba el tiempo, noto que la pareja se llevaban bastante bien y hasta su hija ya había ido a conocer a la familia del rubio la cual también la acepto. Aún recuerda como su hija llego feliz contándole de como congenio con sus suegros y ahora se sentía como hermana mayor ya que Aluade tenía una hermanita de 13 años y ambas se llevaron muy bien.
Cuando la pareja ya tenían los 2 años cumplidos, ocurrió lo más lógico: ambos muchachos juntaron a sus padres para darles una noticia importante. En esa ocasión Cozart conoció a toda la familia del chico. Su primera impresión se resume en una sola palabra: alegres. Si podía notar lo alegres, ligeramente ruidosos que eran pero también se podía notar el cariño que se tenían e igual notaba por la mirada del padre del chico que este estaba muy orgulloso de él.
2 años después y ahora con 4 años de noviazgo, la pareja le informo a sus padres sobre su deseo de dar el siguiente paso en su relación, ya que ahora podían afirmar y estar seguros de que el otro era su felicidad, por ello y enfrente de todos Alaude se hico y con un bello anillo de oro blanco sencillo le declaro sus sentimientos a la chica, la cual los acepto con gusto porque ella también lo amaba demasiado.
Por lógica ante ese acto, los padres de ambos ya pensaban en los preparativos para la boda y la fiesta pero esos planes fueron frustrados por la misma pareja ya que les informaron que a pesar de amarse con locura aun no querían realizar una ceremonia de bodas, ya que deseaban vivir en unión libre. Al principio los padres se reusaron a esa decisión, empezando por la madre del chico, pero como esa discusión nunca llego a ningún lado, ellos lo aceptaron pero les pusieron una condición a su nueva forma de vida: que debería existir un papel que afirme su unión cuando desearan tener hijos, condición que ambos aceptaron con gusto ya que aún no tenían pensado crear un familia ya que aún querían disfrutarse y seguir conociéndose un poco más antes de dar ese gran paso.
Al principio a Cozart no le desagrado esa idea, ya que al estar viviendo juntos bajo el mismo techo ambos podrían ver si su amor lograba superar todo. Escucho de parte de su hija que ella tuvo que pasar ciertas pruebas que le impuso su suegra, según que porque eran parte de las tradiciones familiares de la familia, las cuales fueron ligeramente difíciles; pero a decir verdad, este no les dio importancia pensando que tal vez sería alguna forma de preparar él te o cosas así…
Conforme pasaron los años, sentía que ya lo tenía todo: su hija ya estaba feliz al lado de un hombre que la amaba y respetaba; su empresa estaba en sus mejores momentos y a punto de llegar a su amada jubilación, donde se retiraba tranquilo ya que al dejar la presidencia su hija se haría cargo de esta, ya que ella se lo prometió: dejaría la Interpol cuando él se jubilara y ella se tomaría la presidencia de la empresa de la familia… pero desgraciadamente esa vida feliz de nuevo se esfumo con la visita de cierto pequeño pelinegro.
Enma le había dicho que su tendrían en la casa a su pequeño sobrino de 5 años en lo que sus padres disfrutaban su luna de miel, hasta ahí no tuvo ningún problema… el problema fue que a él le gusto la presencia del pequeño en la casa: ya que al menor le gustaban sus libros y le pedía que se los leyera o estar en su compañía, por ello sintió que se le rompía el corazón cuando noto que los padres del pequeño regresaron de su viaje y ya se lo llevaban. Debido a eso, llego a una gran conclusión: no quería pasar su jubilación en solitario, él quería tener un nieto para mimar, cuidar y jugar con el… ya era hora de que su hija ahora si se pusiera seria respecto a ese tema, por ello busco insinuárselo apenas partió el pequeño Kyoya, donde pudo ver con gran alegría que tomaban en serio su petición, por lo que pidió apoyo de su mejor aliado con respecto a ese tema: recurrió a Luce, la cual también estaba encantada con esa noticia. Por lo que enseguida se empezó los preparativos para la boda y para alegría del señor al año de casados estos le información que ya sería abuelo.
- lo… Abuelo… - le llamo la atención un pequeño pelirrojo, el cual noto que el mayor andaba cabeceando de sueño.
- Perdón Kai-chan, que me decías – se disculpó rápidamente el mayor.
- Si quieres ve a dormir un rato y luego te sigo contando – le sugirió el pequeño.
- Y qué tal si mejor vamos por un poco de pastel y luego me sigues contando – dijo hablándole de forma divertida al notar que sumirada era de felicidad.
- Siiii – grito emocionado el pequeño.
Era curioso ver a su pequeño nieto de 8 años, el cual era un pelirrojo de ojos grises y de tés clara, se podría decir que era un mini Alaude versión pelirroja, además del físico igual tenía su carácter algo reservado cuando trataba con extraños pero cuando se trataba de convivir con su familia era muy alegre y abierto, en definitiva era la combinación de ambos. El pequeño Kaito siempre era el compañero del mayor, ya que Enma a veces salía hasta tarde de la oficina, ya que actualmente era la presidenta de la compañía Simon, mientras que Alaude igual a veces salía tarde debido a que debía terminar todos los pendientes que surgían en la oficina o lo mandaban a otro país para una misión; por eso el pequeño pasaba la mayoría del tiempo en compañía de su abuelo materno, las excepciones eran cuando este acudía a la escuela o era "secuestrado" por sus otros abuelos a pasar las vacaciones de verano con ellos, donde entrenaban a todos sus nietos ya que así dictaba la tradición Sawada, aunque Cozart no le agradaba mucha esa tradición de enseñarles a manejar armas y a pelear, igual lo aceptaba porque al final deseaba que su nieto fuera alguien fuerte que pudiera valerse por sí mismo cuando sea más grande. Las otras ocasiones donde Kaito no estaba en casa era para los días feriados: ya que le gustaba ir a jugar con su primo Ieyatsu, ya que ellos hicieron una amistad inquebrantable desde bebes y a veces actuaban más como hermanos que como primos y cada año se turnaban a sobre quien iría a visitar a quien… aunque Cozart aún se preguntaba que pensaba el padre del castaño cuando le compro un león como mascota… ya que aún recordaba con dolor como sus hermosos rosales fueron mordisqueados por el felino en su última visita. Igual en la época de navidad, por órdenes de Luce todos sus hijos pasaban las fiestas reunidos y por ello se turnaban en que casa pasar las fiestas.
- Es verdad este año toca ir a casa de Ie-kun para navidad –opino Kaito feliz mientras disfrutaba un poco de pastel de chocolate, en la sala de la casa.
- Si es verdad, se me olvidaba que ya en unos días iremos a Italia para verlos – recordó Cozart.
- Están comiendo pastel y no invitan – comento divertida una voz femenina detrás de ellos.
- Mami – comento alegre el pequeño, dejando su postre y corriendo a los brazos de su madre para después darle un beso en la mejilla – como te fue en el trabajo.
- Ah… - Enma dejo escapar un suspiro – bien, oye papa como le hacías con todos esos contratiempos finales antes de cierre de año – pregunto algo enojada la chica, ya que tuvo un exceso de documentos por ver y firmar porque muchos proveedores esperaron a última hora para pasar sus facturas.
- Debes disculparles hija, diles que a la próxima no les aceptaras nada y debes cumplir tus amenazas – le hablo algo serio.
- Si quieres mami, yo voy para disciplinar a los herbívoros que te molesten en el trabajo – comento el pequeño mientras una sonrisa sádica se dibujaba en su rostro y sacaba de entre sus ropas sacaba un par de juttes de color negro con una cinta roja atada en el mango, que su abuelo Reborn le había regalado en su cumpleaños.
- De tal palo tal astilla – murmuro algo asustado Cozart, al notar la personalidad sádica que había heredado de Alaude y toda su familia.
- Me gusta esa idea, entonces ¿tú me protegerás de todos esos herbívoros molestos? – pregunto divertida Enma.
- Claro que lo hará, por eso es mi hijo – comento Alaude divertido, mientras entraba a la sala y empezaba a aflojarse un poco su corbata.
- Padre – saludo de forma educada el pequeño, haciendo una ligera reverencia.
- Llegaste temprano – le saludo Enma dándole un beso en los labios.
- Logre terminar ya todo para no dejar ningún pendiente mientras estamos en Italia – opino mientras sujetaba a su esposa por la cintura para pegarle más a su cuerpo y sonreírle.
- Esas si son buenas noticias – opino divertida Enma.
- Ven Kaito, vamos a ver si ya está lista la cena – hablo Cozart, llamado la atención del menor para dejar a solas un rato a la pareja.
- Hai – le contesto saliendo de la sala rumbo a la cocina.
- Entonces ya no tendremos interrupciones por el día de mañana – hablo de forma coqueta la pelirroja.
- Ya nos dejaron a solas– le respondió Alaude mientras sonreía de lado y pegaba más el cuerpo de su pelirroja al suyo para después besarle con pasión, beso que igual parecía eterno ya que este empezó a profundizarse y de forma inconsciente las manos de ambos empezaban a recorrer el cuerpo contrario, pero en eso…
- Oigan – la voz del pequeño Kaito les recordó donde se encontraban en ese momento, por lo que ahora Enma estaba con la cara toda roja mientras que Alaude miraba con algo de enojo a su hijo, pero a este no le molestaba o intimidaba la mirada de su padre ya que en su rostro tenía una sonrisa pícara – ya que están en eso, quiero decirles algo muy importante – mención mientras su sonrisa se ampliaba un poco más.
- ¿Qué pasa, cariño? – comento Enma mientras intentaba controlar su sonrojo.
- Quiero tener un hermanito – dijo rápidamente para luego darse media vuelta e ir corriendo a la cocina donde le esperaba su abuelo.
Ante tal declaración la pareja quedo con los ojos abiertos por la sorpresa e impresión, ya que su pequeño quería ser hermano mayor pero lo sorprendente es la forma en cómo se los dijo ya que todo apuntaba a que el pequeño ya tenía una ligera idea de cómo llego al mundo.
- Matare a quien haya sido – hablo con enojo Alaude.
- Yo creo que fue mama quien le dijo – comento igual de enojada Enma.
- Opino igual, pero… - en eso Alaude volvió a tomar a la pelirroja entre sus brazos – no me parece una ala idea – dijo de forma coqueta.
- Oh, entonces Señor Sawada espero que este preparado para trabajar muchas horas extras – le contesto de forma picara Enma.
- Si es con usted, me tomaría el día entero – le contesto para después volver a besarse.
Claro que de nuevo la pareja no notaba que había un pelirrojo sonriente escondido detrás de la puerta escuchando su conversación.
- Luce-san, sigue sorprendiéndome, eso me recuerda que debo comprarle algo bonito para esta navidad – comento divertido Cozart mientras caminaba de forma lenta para acompañar a su nieto a cenar e igual para arroparle ya que lo más seguro es que sus padres estarían indispuestos por lo que quedaba de esa noche.
