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Capitulo 26
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Zona Rural de Java - Indonesia.
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Un mes y 6 días después…
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-Pero es agradable… ¿A que si madre?
-Sí. Pero no sé si debas estar tanto tiempo a su lado Kunty.
-¿Por qué?
-Hija mía…. se ve que tiene mucha tristeza en su corazón; lo puedo ver en sus ojos aun cuando tu padre no me lo haya dicho; y las energías son pegajosas.
La pequeña niña de nueve años suspiro audiblemente.
-¿Por qué papá la ayuda mami?
Fara sonrió de medio lado mientras seguía fregando las grandes cacerolas de comida.
-Porque hace mucho tiempo ella nos ayudo a nosotros. La Dra. Brennan es buena, y sé que sea lo que sea que le pase…. debe tener una buena razón para querer la ayuda de tu padre.
-¿Por que mami? ¿Qué hace papá?
Fara cerro la llave y el pequeño hilo de agua seso. Miro por la pequeña ventana de madera en frente de ella. La vista daba a un lindo jardín donde la familia cultivaba los productos vegetales más básicos. Y más hacia el horizonte y entre la verde, húmeda y espesa selva indolesa, al final de un pequeño monte, se alzaba una cabaña de dos pisos en guadua.
-Tu padre es un Chaman Kunty, un Penyembuh jiwa.
-¿Curador de espíritu?- trato de traducir la niña el indonesio antiguo.
Su madre sonrió sin dejar de mirar la cabaña.
-Sanador de almas. Es por eso que me intriga hija…. ¿Qué pena tan grande tiene esta mujer que viene al otro lado del mundo a buscar a tu padre?
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El olor del incienso brotaba en el ambiente. Sus parpados estaban pesados y el almizcle de canela y jazmín estaba por doquier. A su alrededor escuchaba los pasos delicados de Yalam, el chaman, que recitaba unas palabras que empezaba a conocer. Movió un poco su cuerpo, atrapado en la blanca y suave bata blanca de algodón.
Tras media hora que le parecieron eternas, Brennan suspiro y abrió los ojos.
-Esto no me ayuda Yalam… no puedo hacer algo en lo que no creo.
Brennan desdoblo las piernas y las estiro cuan largas eran.
Yalam, ataviado con una bata color vino y múltiples cadenas con cuentas en semillas, plumas y cueros, dejo a un lado su báculo, y a paso lento, se sentó al lado de Brennan, imitando su postura.
-No crees….- la voz de Yalam era igual de quedada, profunda y suave que sus movimientos- al menos algo no ha cambiado en ti Bulan.
Brennan sonrió de medio lado mientras anudaba su cabello en una coleta de caballo.
-Sigues sin saber porque estoy aquí Yalam…
-Y tú sigues poniéndome a prueba Bulan, - Yalam, quien miraba al vacio en frente de ellos, volvió su cabeza hasta mirar el perfil de Brennan- pero tengo pistas. No creas que toda esta meditación en este mes han sido en vano.
Brennan asintió y se giro para tomar la pequeña totuma con agua de menta, que en una jarra de barro, había traído Kunty.
-Puedo ver una pena en tu corazón…- Yalam hablaba sin quitar su mirada de Brennan- buscas que te diga algo que lo reconforte… estas buscando una vía libre, una "luz verde" como diarias tu.
El agua lleno tu boca y el sabor de la menta era tan cálido que le hizo cerrar los ojos, esperando las palabras de Yalam.
-Pero Bulan… te has equivocado de ser al venir a mí. No te puedo ayudar si un adivino es lo que estas buscando. Si de verdad quieres mi mano… debes contármelo,- para su sorpresa, él levanto su mano e hizo que ella mirara el dije del pequeño hombrecito de madera que colgaba de uno de sus collares- debes decirme porque no quieres esa vida.
El pequeño envase de totuma que estaba entre sus manos cayó al suelo de guadua, esparciendo el aroma de menta.
La respiración de Brennan se torno más rápida y aparto la mirada de Yalam. Con rapidez, se paro del suelo, casi derramando la jarra de barro. Su mirada estaba enfocada en los negros ojos de Yalam, quien la miraba desde el suelo sin hacer el más mínimo movimiento.
Hay, con sus pies descalzos en el suelo de madera de esa cabaña indonesa, Temperance derramo la primera lágrima desde que había llegado hay. Había viajado desde América para reencontrarse con el chaman hacia diez años había demostrado ser fuera de lo común. Y en ese preciso momento, lo estaba demostrando.
-Bulan…- la suave palabra llego a sus oídos, y a pesar de que no sabía su significado, le reconforto de alguna manera- lo supe en el primer instante que limpie tu aura al llegar. Me di cuenta que no estabas sola y de la reacción que tuviste cuando mis manos estuvieron cerca de tu vientre.
Su mirada se desvió de los negros ojos, sin poder evitarlo, al lugar mencionado.
-Es… yo,- Brennan trataba de explicar, de decir lo que fuera, pero simplemente nada salía.
Yalam acariciaba la pequeña y humanoide figurita de madera, sin quitar su mirada de ella. Y como el camaleón, sus movimientos fueron suaves y silenciosos, tan solo el hondar de su bata le delataba. Se puso de pie, sin acercarse a ella.
-No te lo he dicho para probarte nada…- Yalam se agacho, recogió el recipiente de totuma, dirigiéndose hacia la vasija de barro- te lo he dicho por que, en el fondo, sé que sabias que lo sé. Y aun así, sigues sin responder a mis preguntas, sigues sin decirme porque has venido… sigues perdiéndote a ti misma Bulan.
Yalam volvió a llenar de agua de menta la totuma, depositándole en esa nueva ocasión, una pequeña pluma de color amarillo que arranco de uno de sus collares.
-Puedes ser como la pluma Bulan; dejar que los vientos de la vida te lleven a su merced, admitiendo cada una de sus corrientes por mas buena o mala que sea... o perderte para siempre y quedarte estancada en el agua y perder la posibilidad de volver a volar.
Yalam se acerco a ella y con ternura, tomo su mano y dejo en su palma, la pequeña totuma.
-En este momento estas en agua… estas decaída y sé muy bien que piensas que todo ha terminado, pero eres como Bulan, tienes su fuerza; lo vi desde un principio.
Brennan bajo la mirada al recipiente, perdiéndose por completo en el nado forzado de la pluma.
-Entendería un poco si supiera que significa Bulan.
Yalam rio por lo bajo.
-¿Y de todo lo que te he dicho es lo único que se te ocurre preguntar? De verdad que eres especial… Bulan.
-Yalam…- Brennan levanto la mirada, solo para ver como él le sonreía- he venido, por que alguna vez escuche decir que podías curar las peores penas… y yo, necesito hacer eso.
-Ha eso no has venido…- Brennan le miro, desconcertada- no quieres esa vida dentro de ti. A pesar de ser un ser de mente, te has encontrado con la primera cosa que no te deja pensar. Y para tu sorpresa, te has abierto a consideraciones que no pensabas escuchar… ni sentir.
Los ojos de Brennan se llenaron de lágrimas, dejando caer sus lágrimas en el agua de menta. La pluma se mojo a tal punto, que termino en el fondo de la totuma.
-No lo quiero… no quise concebirlo. Fui… forzada Yalam, alguien lo puso hay sin que yo quisiera…
Los sollozos de Brennan se hicieron tan fuertes que él termino por tomar la totuma de sus manos, mientras ella, al ver sus manos desocupadas, las uso para tapar su rostro.
-Lo sé… esa es la única forma por la cual imagine que no lo querías,- Yalam se agacho y dejo encima de la tapa de barro la totuma, para luego volver a su lugar en frente de ella y poner sus manos sobres sus hombros- Sin duda eres una pluma muy especial Bulan, una que sé que puede navegar en el agua y volver a volar. Tienes que aceptar las malas corrientes…
Los sollozos de Brennan se calmaron mientras sentía el tacto de Yalam. Enjuago sus lagrimas en las largas mangas de su bata blanca, y volvió a enfrentar los negros ojos del chaman.
-Si quiero volver a volar… ¿Estará bien que deje atrás ese peso extra que no me deja? ¿Por los medios que sean necesarios?
Él reflexiono sus palabras, hasta que finalmente, dejo caer sus manos de los hombros de ella para dejarlos a ambos lados de su bata color vino.
-¿Una vida por otra vida? ¿Acaso veo que empiezas a temerle al castigo de algo en lo que me dices que no crees? ¿Es ese el único camino?
Yalam la escudriño con la mirada una vez más, como si buscara algo que no hubiera notado ya dentro de sus ojos azules. Finalmente, le sonrió de medio lado y empezó a caminar hacia la salida.
-Terminamos por hoy Bulan. Y recuerda: solo tú decides que clase de pluma quieres ser. Solo tú decides si vuelas, si esperas el viento o tienes que buscarlo por ti misma.
Temperance contemplo como salía de la cabaña sin mediar palabra alguna.
Suspiro por lo bajo y seco el último vestigio de lagrimas que quedaban. Casi imitando a Yalam, Brennan camino hasta tomar la pequeña totuma. Contemplo la pluma en su fondo y cerró los ojos.
¿De verdad podría salir de todo eso? ¿Qué iba a hacer con esa vida?
Sacudió la cabeza y dejo atrás sus pensamientos. Aquello fue una mala idea, pues inevitablemente, su mente le trajo recuerdos de la razón de estar tan lejos.
-Ya…. ya no quiero pensar, ya no quiero recordar…
Lo siguiente que noto fue como el agua de la pequeña totuma se vertió en sus desnudos pies. Y justo ahí, en medio de sus dedos, se quedo pegada la pequeña pluma. Brennan la contemplo por un instante, hasta que finalmente se inclino y la tomo entre sus dedos. La miro por un instante, disfrutando su húmeda textura entre sus dedos. Camino hasta llegar a una de las pequeñas ventanas de madera; quito el mosquitero y se recargo en sus antebrazos, dejando sus manos y su cabeza afuera.
El sol empezaba a caer por detrás de las montañas. Los contornos de los grandes árboles y los sonidos de los animales parecían de ensueño. Temperance contemplo la imagen del astro rey caer por detrás de las montañas, mientras trataba de trasportarse a tiempos mejores, sin percatarse del todo que sus dedos secaban la pequeña pluma. Sus ojos se cerraron en un acto reflejo al recibir la brisa. Y ahí estaba de nuevo, había sido capaz de retornar a recuerdos mejores; estaban Booth y ella, sentados y riendo junto a un buen plato de comida thai; estaba Ángela y Jack riendo en medio del laboratorio, disipando el estrés que acarreaba su trabajo…
Los dedos de Brennan dejaron de sentirse mojados. Abrió los ojos y se percato que la pluma ya estaba seca. Miro al horizonte, solo siendo capaz de divisar la coronilla del sol. Miro sin reparos la pluma en el centro de la palma de su mano, quieta. Sin saber porque, extendió su mano y espero al viento. Pero nada pasaba, ni la más mínima brisa se la llevaba. La contemplo por un instante, y las palabras de Yalam retumbaron en su cabeza. Con cuidado, acerco su palma a sus labios, y soplo. La vio danzar a unos metros de ella, de una forma grácil y pausada, acariciando el viento, siendo una con este. Y al fin, una ráfaga de suave viento apareció, y Brennan contemplo como poco a poco, la pluma se desvanecía de su vista.
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Continuara…
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Bueno, de verdad que espero los comentarios.
Ebby
