Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es mia.
Summary:Porque siempre nos hemos preguntado ¿Dónde quedo el Amor?... Jacob dejo todo por verla feliz, sin siquiera voltear atras, aun sabiendo que una parte de el nunca se recuperaria si la abandonaba, pero las cuerdas del destino han sido marcadas por hilos irrompibles de acero y estos reclaman su poderio, sera posible que despues de tanto sufrir exista la esperanza de recuperar un corazón cansado de buscar el amor
Capitulo 26- Perdoname.
Narra Jacob
-Señor- el susurro de una voz chillona me hizo reaccionar en aquella oscuridad que me invadía - disculpe señor- logre abrir lentamente los parpados que se sentían demasiado pesados. Algunas risillas me taladraron los oídos. Mi cabeza me ardía con extremas pulsaciones en las venas del cerebro. Cansadas y sensibles al contacto con cualquier cosa que pudiera percatar su letargo de tranquilidad. Recobre poco a poco la visibilidad para darme cuenta que frente estaba una mujer vestida de azul. Con un traje diminuto y tacones que rechinaba con desesperación. Los golpecillos con la punta del zapato se volvían cada vez más molesto. No tarde en mostrarle mi enojo al mismo tiempo que dirigí una rápida mirada a sus pies. Delgados y sin medias que las hacían ver más pálidos. Regrese la vista a su rostro, demasiado maquillado y con las facciones contraídas con fastidio entremezclado con admiración. Su mirada del color del mar se fue alejando del enojo para pasar a la vergüenza. Sus mejillas se enrojecieron y pude ver como empezaba a transpiración. Sus nerviosas manos delatan ese tipo de actitud. Me sentí confundido. Pero una risa masculina mezclada con una femenina me hizo voltear. Junto a mi estaba Jasper que se volteo a admirar el periódico que traía en las manos. Y aun lado suyo estaba la mujer de cabellos largos que se dedico a ocultar su rostro al centrarse en el paisaje de la ventanilla diminuta que estaba a su lado. Voltee de un lado a otro tratando de distinguir el lugar. Algunos ruidos me taladran nuevamente, respiraciones pesadas que delataban a las personas dormitando, música al estilo relajación y meditación latía muy lejana, tal vez escuchaban los audífonos y por otro lado el ruido de una turbina. El aire se amontonaba en el exterior golpeando con brusquedad el metal. ¿Aun estamos en el avión? Me pregunte interiormente sin poder exteriorizar mi duda ya que la sequedad de mi boca me impedía poder hablar y ardía como si mi garganta hubiese gritado como nunca- ¿Seguros que no viene con ustedes señores?- la mujer que mantenía su mano en mi hombro les pregunto indignada a mis compañeros de asiento. Estos solo giraron su rostro negando levemente y regresando a su posición inicial. Unas sonrisas picaras se formaron en los rostros de diferentes tonalidades. Voltee nuevamente la vista hacia mi alrededor ya con un poco mas de conciencia para percatarme del gentío acomodado en filas de varios asientos juntos. Sí, me dije nuevamente a mi mismo al darme cuenta que aun seguíamos en el avión ¿entonces por qué soñé que estaba en mi cama? Es más ¿Por qué soñé ese montón de cosas sin sentido? O mi cabeza estaba un poco trabada o realmente me estaba volviendo loco. Entre abrí los labios pero la sequedad estaba aun vigente dejándome un sabor amargo en el paladar –Señor- volvió a hablar la mujer que ahora sabia era la aeromoza- Los demás pasajeros se han quejado de sus- se quedo pensando en que decir pero sus mejillas delataban su vergüenza e incomodidad-ruidos al dormir- busco las palabras que no dañaran tanto- le suplico que no haga que lo cambiemos de lugar hacia la clase turística- sus palabras acidas me hicieron reaccionar. Estaba en el avión y solo eso, mis sueños me hicieron actuar y tal vez gritar hasta que canse a los demás pasajeros y estos que están a mi lado con cara de "No lo conozco" dibujada en sus mendigos rostros de idiotas. Me las pagaran…amenace sin emitir las palabras pero la mirada matadora que les regale fue suficiente para que se dieran cuenta de mi enojo. Logre asentir a lo que la aeromoza hizo lo mismo dando media vuelta sin omitir nada más.
-Chistositos- susurre cerrando los ojos ya que el cansancio seguía vigente sin dejarme embaucado en el sueño profundo. Recordé lentamente cada momento vivido en el abismo de la oscuridad de alucinaciones. Los sueños…esos que me tenían confundido y abatido. Por un momento pensé que ella se había alejado. Que no me quería, que prefería largarse sin siquiera saludar. Un piquete en el corazón se contrajo con ese último pensamiento. Suspire al darme cuenta que no era verdad, que la confusión era solo mía y de mi subconsciente. Las sensaciones vividas en lo primero que recordaba de aquella sed insaciable por líquido rojizo y de sabor a hierro me volvió a arremolinar un montón de pensamientos ¿Por qué lo había soñado? ¿Por qué un lobo deseaba lo que un vampiro comía? No sabía las respuestas y ni una pista estaba vigente.
-Jake- el susurro de Leah me hizo abrir los ojos nuevamente ¿Me había vuelto a quedar dormido?–Jake no te duermas porque roncas y gritas como si te estuvieran matando- mi rostro se contrajo en una mueca de fastidio. Entrecerré los ojos al recordar la vergüenza que sentí cuando la aeromoza me pidió es mas casi me rogo que me quedara en silencio. Y estos…burlándose de mí. No me conocían pues lo mismo haría yo. La ignore dedicándome a jugar con los dedos entrelazados de mis manos. Sus risas mezcladas con las del vampiro me hicieron enfurecer. Sentía hervir mis venas. Respire profundamente para tranquilizarme hasta que lo logre. Me deje llevar por los sonidos a mí alrededor. Murmullos, respiraciones, suspiros, golpes frenéticos de corazones latiendo, las turbinas del avión, el cambio de hoja de algunos libros, revistar y periódicos. Parecía más entretenido que verles la cara a los dos payasos que tenia a mi lado.
-Vamos acepta que fue divertido- dijo por lo bajo la voz de Jasper mientras que yo me dedicaba a ignorarlo. Golpeo con saña mi hombro pero ni siquiera me inmute. Les daría la ley del hielo, que sientan la daga del desprecio por andar jugando con migo.
-No seas niñita- escuche la voz de Leah nuevamente mientras aventaba una bolita de papel que dio en la punta de mi nariz- Te dije sanguijuela que no lo drogaras- las palabras que dijo me intrigo un poco. Decidí escucharlos en silencio para saber algunas cosas que aun no captaba. Lo único que recordaba antes de los sueños extraños era que Jasper me decía que había hablado con Leah para vernos en el aeropuerto. Aun seguía sin entender cómo fue que me subieron al avión sin que les pidieran mis papeles pero bueno con la ayuda de Jasper y su cartera de cliente frecuente me he de imaginar que ayudo de mucho para que no nos molestaran. El rugido de mis tripas me hizo sonrojar. Ahora no solo era el pasajero ruidoso y molesto si no que también hambriento.
-Entonces ¿no te interesa saber quienes nos recogerán al llegar?- rayos obvio que deseaba saberlo y más si eso conlleva la presencia de aquella mujer que adoro. Pero no, no les daría el gusto de verme derrotado tan pronto. Cerré los ojos y voltee mi rostro hacia el lado del pasillo. Con eso les bastaría para sentir el yugo de la indiferencia.
Pasaban los minutos entre golpes leves en cada parte de mi cuerpo y varias mentadas susurradas para que solo yo las escuchara. Algunos rasguños en mis manos que he de pensar eran de la loba pues diferenciaba su contacto hirviendo a aquel que era congelado. No me moví, ni siquiera les reclame nada. Los deje jugar con su arrepentimiento. Ya después me las vería para saber qué fue lo que me dieron para dejarme sedado. Calmantes, drogas o inyecciones. Alguna de esas han de ser.
Me quede pensando en lo que haría al llegar. Primero que nada ver a mis chaparros, a pesar de que diarios les marcaba entre 3 o 5 veces al día para mí no era suficiente. Imagine que ya hasta estarían más altos, gorditos y con más hoyuelos en su rostro crecido. Sacudí mi cabeza por mis incoherencias. En una semana era casi imposible que cambiaran tanto. Pero el amor de padre te hace llegar a los límites más inimaginables de este mundo. Bueno de algo estaba seguro, mi Sarah y mi Will no estarían casados ni con hijos. Sonríe ante mis tonterías. Era claro que prefería debatirme con esas pequeñeces a ir al punto más estresante de todos.
Renesmee y Embry.
¿Qué será de ellos? ¿Ella también lo amara? ¿El estará dispuesto a pelear aun en contra de la ley sagrada de nuestra especie llamada imprimación?
Me negó a que eso pasara. Aunque como ya lo había dicho: si ellos se aman mutuamente no me queda más que desearles lo mejor. Mi sueño me dio el valor a luchar por ella…el verla partir y dejarme ahí solo fue un punto en ejecución de la marcha que la considera mía. Su cuerpo me pertenecía y sé que también sus pensamientos. Aun que Embry luche y gane no me dejare rendir sin dar guerra. Es el amor de mi vida…no me lo permitiría ni siquiera lo volvería a pensar.
Luchar significa ganar o perder pero siempre estar de pie. Dar la cara y recuperar lo que por derecho me pertenece…
Un sonido de alarma me hizo reaccionar antes de volver a caer en sueño profundo. Al ver el marcador que mostraba en el recuadro rojo la imagen de "Abrocha tu cinturón si no quieres golpearte la cabeza contra todo" me puse a hacerlo. Abroche con rapidez el cinturón y mi corazón empezó a convulsionar como loco. Eso significaba que habíamos llegado o que había problemas en el vuelo. Prefería lo primero. Debo admitir que le tengo cierto pavor a morir en las alturas. Pues eso de hacer las cosas al revés se me daba muy bien. Prefería morir en tierra y subir al cielo a caer del cielo y morir estrechado en la tierra. Volví a reír con mis chistes de mal gusto.
-Bah aparte de mal humorado loco, buena combinación Alpha- la voz de Leah me fastidio, en parte por decirme loco y en parte por decirme Alpha. ¡Que esta mujer no entendía que ese nombramiento me queda muy grande! Por lo visto no…y es a ella a quien le faltan neuronas. Preferí guardarme mis comentarios pues mi voto de "No hablarles" podría decaer.
El parlante dio las palabras que tanto desee que se realizaran. Íbamos a aterrizar en cualquier momento. ¡Por fin! Suspire anhelando que el aire puro de la vegetación y no este que es acondicionado.
Deseba que Renesmee estuviera esperándome con los brazos abiertos. Ese pensamiento me hizo enchinar cada terminación de mi cuerpo. Quería besarla, abrazarla y decirle que luchare por ella aun en contra de mi hermano. Pero solo si ella así lo decidía.
Algunos movimientos bruscos y luego un leve desplazamiento anunciaban la llegada culminante.
Las personas pasaban a mi lado con rapidez y desesperación. Bueno creo que no soy al único que no le gusta viajar en avión. Jasper me empujo para que caminara y así lo hice. Bajamos y el aire a combustible que agazapo la nariz. Desee estar en mi casa respirando la cocina hogareña de mis niños con sus risitas de melodías cantarinas de ángeles y querubines. Con la leña quemándose en la chimenea y abrazado con ternura de mi hermosa mujer pelirroja. Algunas tazas de chocolate caliente con malvaviscos y galletitas con chispas de chocolate. El gruñido de mi estomago nuevamente escandalizo a mis dos acompañantes que me veían con su rostro aun risueño- malicioso. Malditos…me las pagaran. Llegando a mi casa me comeré la despensa entera frente a sus ojos y devorare a un ciervo escurriendo su sangre. Para que se mueran del antojo.
-Voy a recoger el automóvil, eso tardara algunos minutos, mientras tanto Jacob y Leah recojan las maletas- nos dijo Jasper desapareciendo entre el gentío. No me digne a dirigirle la palabra solo camine hacia la sala principal donde estaba arremolinado los pasajeros en busca de sus equipajes.
La maquina que traía nuestras maletas, no tardo en avanzar y solo las cogimos. Pasamos la aduana para mostrar los papeles y rápido dieron el acceso. Gracias a dios no estaba en mis planes estar sentado junto al oficial explicándole toda mi vida como otras veces lo han hecho. Racistas. Solo porque ven a alguien con sangre india piensan que somos malos. Pero bueno este mundo es una porquería llena de discriminación. No quedaba más que acostumbrarse y sin rechinar.
-Vamos Jacob ¿no me vas a dirigir la palabra?- pregunto ofendida Leah cruzándose de brazos. Le di una mirada rápida para después seguir caminando- Ey no vine aquí para que me ignores me entendiste idiota- su voz se volvió cada vez más peligrosa pero ni siquiera me inmute. Me dedique a buscar entre el extenso espacio a alguien conocido- Bueno perdón- sus palabras me dejaron sorprendido pues no me esperaba que me brindara una disculpa. Voltea a verla ofreciéndome la mano como rendición de paz. La iba a tomar justo cuando capte el efluvio de algunos vampiros. Entre la muchedumbre encontré a dos gráciles mujeres danzando entre cuerpos apresurados mientras algunas sonrisas se formaban en sus rostros de porcelana pura. La pequeña duende y la rubia maternal caminaban hacia mi dirección. Escuche como Leah iba a comentar algo cuando la enana nos saludo desde lejos mostrando sus cinco dedos extendidos y moviéndose de un lado a otro.
-Te perdono Leah pero trata de que tu odio por los vampiros se disminuya con ellas. Son la familia de mi niña…por favor- le implore en un susurro que se que capto pues un bufido salió de su pecho. No entendía como había soportado a Jasper mientras a las dos vampiras que nos saludaban amablemente les estaba haciendo el fuchi. Tal vez sea el ego femenino o que se yo de esas cosas de mujeres. Segui buscando con la mirada a la mujer de mis sueños pero nada. No la veía por ningún lado. Me sentí triste debo admitir que la esperanza había florecido en mi interior con gran extensión y ahora que me daba cuenta que no vino a buscarme un deje de desilusión se formo en mi rostro.
-Hola- dijo Alice regalando un beso en la mejilla como los que ella siempre da- ¿cómo les fue en el viaje?
-Bien- le conteste con amabilidad.
Rosalie por su parte solo se dedico a sonreír con nerviosismo mientras se dedicaba a ignorar a la loba a mi lado. Estaba seguro que Leah y ella tendrían ciertos conflictos emocionales o rivalidades. Pero no entendía el ¿por qué? Las dos eran bellas y captaban la atención de todos los hombres que pasaban a nuestro lado. Es más algunos de ellos me vean con reproche y envidia a la vez. Como deseando ser ellos los que estén acompañados de tres bellezas exóticas e inigualables. Sin saber que yo solo tengo ojos para una sola. La más bella flor del jardín del Edén. Esa misma que no deseo acompañarnos en este momento.
-Ella está en el baño- susurro Rosalie como percatándose de mi extraña manera de actuar. La vi con la incógnita clavada en el rostro a lo que ella volvió a sonreír- Se ha sentido mal últimamente…
-¿Cómo?- grite a lo bajo exaltado por su acusación.
-Cálmate- me tomo la mano para llamar mi atención- ella solo- pensó en sus palabras y bajo la vista hacia el piso dando un paso atrás y soltando mi mano- esta triste por algunas cosas y eso provoco que sus defensas no estén activadas. Algunas veces tiene vómitos y otras solo se desvanece. Al principio pensamos que- volvió a silenciar pero clavando su mirada dorada con fortaleza en la mía- tu sabes. Estaba en cinta- abrí mis ojos como platos- pero no- saque el aire que tenia contenido en mis pulmones. Debo decir que con solo pensar en ser padre nuevamente hacia que mi estomago se contrajera. No porque no lo desee solo que la ultima vez no fue la me mejor de todas. No quería que Ness pasara todo lo que mi Lizzie sufrió cuando su brillo en la mirada se apago junto con la alegría que emanaba. Sacudí la cabeza para sacar esos recuerdos aterradores para ir a buscar a mi niña a los sanitarios.
-Voy por ella- les comunique.
-Está bien toma- Alice me aventó unas llaves que pronto atrape- para que se vallan creo que tienen cosas de que hablar- me guiño el ojo y tomo la mano de una mujer morena sorprendida. Leah se tenso pero al yo dedicarle una mirada de suplica solo suspiro rendida. Caminaron entre la multitud hasta perderse de mi vista. Rose se quedo atrás viéndome fijamente.
-Dale oportunidad de que te explique, las cosas no sucedieron como tu piensas…solo dale el merito de la duda- susurro con suplica en su rostro a lo cual yo solo asentí y me fui corriendo en busca de los sanitarios.
Corrí con desesperación de un lado a otro hasta que vi en el techo el letrero que te guiaba hacia el lugar que estaba buscando. Estaban los baños familiares al entrar al pasillo seguido por una pequeña sala con unos sillones y varias maquinas que vendían sodas y papas fritas.
No había mucha gente de hecho solo una anciana que salía con lentitud del baño de damas. Me debatí en entrar ahí antes de que alguien más me viera o quedarme sentado hasta que ella saliera. Trate de percatarme de la presencia de más mujeres en aquel espacio pero nada. Solo el aroma impregnado de limpiadores y aquel exquisito de mi amada. Mi corazón le gano a la razón. Esperaba que no me llevaran preso por invadir espacio exclusivo para damas pero no podía quedarme un minuto más sin verla.
Abrí la puerta asomando primero la cabeza a la espera de alguna mujer que me aventara su bolso por pervertido, pero nada. Solo aquella niña de cabellos cobrizos que enjuagaba su rostro con el agua del grifo. Tan bella como siempre aun dándome la espalda. Me deleite viendo su estructura trasera. Un vestido corto color verde musgo con unas mallas color crema daban un espectáculo dichoso pues aquel vestido corto dejaba ver un poco su voluptuoso trasero. Con picardía baje mi vista por el contorno de sus piernas y me di cuenta el porqué se veía más alta. Sus tacones gigantes eran los culpables. Me recargue en la puerta para que nadie más entrara ya cuando me di cuenta que estábamos solos en la habitación blanca.
Tomo una poco de papel para limpiar su cara y lo aventó al cesto de basura. Se dedico a inspeccionarse la vestimenta pero algo llamo mi atención. Sus manos se posicionaron con ternura en su abdomen plano. Su mirada se perdió en aquel movimiento que veían con todo su esplendor por el reflejo del espejo.
Aclare mi garganta para que se diera cuenta de mi presencia pero nada. Ni saquera se dio cuenta de eso. Tan abstraída en su mundo como para tomarme en cuenta. Me sentí excluido en ese momento. Volvía nuevamente a aclararme la garganta con más dureza para llamar su atención. Esta vez pareció funcionar. Levanto su rostro para verse en el espejo pero sabía que no solo a ella. Si no a la silueta gigantesca que se veía recargada en la puerta. Sonreía para buscar su sonrisa. Se quedo paralizada pero también me sonrió. Sus mejillas se sonrojaron y relamió sus labios.
-Hola- por fin había encontrado mi voz después de varios intentos fallidos- ¿Cómo est…- no pude terminar la frase cuando la vi venir corriendo a mi encuentro. No pude evitar abrir mis brazos para su encuentro. Se aventó contra mi cuerpo de una manera salvaje. Como si anhelara que no fuera una alucinación. La abrace con toda la ternura mezclada con fuerza para no soltarla jamás. La amaba, la extrañaba y la necesitaba. Escondió su rostro en el hueco de mi cuello para sostener los sollozos y las lagrimas que mojaban mi camisa. Estruje en repetidas ocasiones su cintura para sentirla cerca de mí. Inhale su aroma delicioso que desprendía su pelo. Era como volver a respirar aire puro. Anhelante y deseoso de estar en mis pulmones hastiados de fingir respirar sin su olor mezclado en el aire.
-Te extrañe- sus palabras entrecortadas me hicieron desfallecer. Ella me extrañaba igual que lo hacía yo. Ella aun me amaba…- no me dejes Jacob- susurraba apretando los bordes de la tela con dureza. Como si no quisiera que me alejara de ella- te necesito tanto.
-Shh- la calle para que no siguiera con sus palabras pues me hacían sentir culpable por hacerla sentir mal- estoy aquí contigo mi niña y si tu así lo deseas jamás me iré de tu lado- finalice con toda la verdad que mi alma deseaba revelar.
-No puedo vivir sin ti- siguió hablando interrumpiéndome- simplemente no deseo vivir si no es contigo a mi lado. Eres mi todo, mi complemento, el motor que mueve a mi tonto corazón para seguir latiendo con exactitud…eres mi todo Jacob, te ruego no me abandones nuevamente- suplico dejando por primera vez tener la cercanía de su aliento que penetro mis poros enloquecidos por su aroma al darme la cara y penetrando con su mar achocolatado las pupilas ya dilatadas de mis ojos. El corazón se engrandeció palpitando con frenesí por su declaración. ¿Cómo me atreví a dejarla? ¿Cómo fui tan imbécil para no darme cuenta de que ella me amaba? ¿Cómo no tome en cuenta su dolor? Me recrimine con pesadez en el interior mientras me sentía hundido en su dulce mirada empañada por lágrimas que recorrían su cara.
-Perdóname Renesmee- suplique ahora yo mientras el piquete en mi lagrimal se hacía extremadamente irritante- jamás mi niña- bese su mejilla derecha- jamás te volveré a dejar. Fui un tonto que me deje llevar por los celos. Te amo- bese su otra mejilla atrapando el recorrido de una gota salada y saboreándola para que su vitalidad me deleitara el paladar- te amo más que a nada en este mundo y me destroza verte sufrir por mi culpa. Eres más que mi todo, eres el amanecer de una noche llena de desvelos, el ser que con su presencia logra que olvide cada trágico momento que lo ha rodeado por mi mala suerte, no eres mi complemento mi amor…tu eres la gravedad que ejercía mi cuerpo para mantenerse unido a la tierra y no salir flotando a la deriva, tu calor se apodera de cada célula de este tonto cuerpo que te pertenece mas allá de la conciencia… - admití recargando mi frente contra la de ella sin dejar pasar un segundo de su conexión explosiva de miradas que clamaban "Amor"- Perdóname mi niña y no me cansare de repetirlo…te amo. Te amo hoy te seguiré amando por el resto de mi vida.
Debo admitir que me sentía realmente frustrada por no poder escribir nada de esta historia. Mi mente se bloqueo de una manera impactante chicas. Tanto que por poco me doy por vencida y les dejo una nota (que está escrita) donde pido un break. Pero bueno me puse a leer los reviews y me dije a mi misma "Vez son 120 comentarios de chicas que leen tus loqueras y las vas a dejar abandonadas por no luchar y dar la cara" Bueno en fin no les platico de mis platicas bipolares. Luche contra mi monstruo interior y lo apacigüe leyendo nuevamente los libros y haciendo One Shoot mientras escuchaba música romántica. Y he aquí el resultado, se que no es el mejor pero ustedes deciden, el siguiente trae lemmon y se llama Reencuentro con mi Sangre ¿Qué pasara? Les dejo con la duda…esta a medias pero ya mismo me pongo a escribir. "Los reviews son como la luz que ilumina la oscuridad que rodea a una escritora amateur dejándola plasmar sus sentimientos y anhelos que desean salir explayados para gente hermosa como ustedes mis amadas lectoras."
