Harry Potter y el Poder del Tiempo
Capítulo 25 – Invitados, Segunda Parte
Pasaron casi dos horas antes de que los tres estuviesen sentados a la mesa con tres platos de pasta frente a ellos. Neville ya había acomodado a sus padres, Remus ya sabía todo acerca de sus aventuras de aquella tarde y los tres habían tomado un buen baño.
Dobby había cocinado algo rápido mientras que Winky se quedaba con los Longbottoms, y no había mucho más que hacer excepto hablar; así que Harry empezó, temiendo las reacciones de sus amigos.
"Saben que en el verano me escape al Callejón Diagon y compré unas cosas. Estaba cansado de ser controlado por personas que no eran honestas conmigo y estaba cansado de que ocultaran la verdad; lo que llevó que Dumbledore y yo tuviéramos este pelea. Bueno, hay unas cosas que aún no le he dicho a nadie, cosas importantes, que no son del todo legales. Todo empezó la noche en el Departamento de Misterios cuando terminé en una sala con prototipos; recuerdas todos los gira-tiempos Neville? Verán, al día siguiente, encontré adentro de mi túnica…"
Y así, Harry les explicó, sorprendiéndolos a ambos, lo que había estado haciendo. Explicó cómo no había pasado sólo los dos meses del varano entrenando como todos creían, sino siente; cómo había viajado en el tiempo para repetir cada semana dos veces; y cómo no había hecho mucho más que entrenar, leer y correr; cómo había podido revertir el hechizo del Ministerio en su varita no solo Knockturn como había dicho, sino en el oscuro y muy ilegal sótano en Borgin & Burkes, donde también tomó la poción para contrarrestar la de Dumbledore, de la que ni siquiera Remus había sabido; y entonces cómo había seguido con su entrenamiento en Hogwarts, y cómo repitiendo la semana una vez le permitía todo el tiempo necesario para sus estudios y actividades normales y para su entrenamiento.
Neville tomó todas las noticias de uno; tenía unas preguntas acerca de cómo Harry había encontrado todo lo que necesitaba en tan poco tiempo, pero después de ver todo lo que Harry podía hacer, no eran muchas.
Harry tuvo que sacarse su remera para mostrarle sus tatuajes, que era algo por lo que Neville sentía curiosidad; Remus ya los había visto, pero tomó otro vistazo cuando se presentó la oportunidad; Neville recordó como esa mañana Harry le había señalado el local de tatuajes y sonrió. Harry explicó que cada tatuaje tenía una propiedad especial, pero que hasta el momento, sólo Cornamenta había mostrado la suya.
"Un Patronus dorado?" preguntó Neville, "Wow! Si es en verdad como dijiste, es genial, Harry! Crees que podrías mostrármelo?"
Harry negó con su cabeza, "Lo siento Neville, pero solamente funciona cuando hay Dementores. Traté, pero solamente produzco un patronus normal."
"Pero practicabas sin saber acerca del tatuaje antes," dijo Neville. "Aún no se cómo fue que llegaste allí; nadie te vio salir del banquete, y te estábamos vigilando. Después de lo que te pasó en Hogsmeade, no queríamos dejarte solo."
"Era tu doble, no?" adivinó Remus. "Por eso nadie sospechó de ti; había dos Harrys esa noche, uno en Hogwarts comiendo, y otro en el Callejón Diagon, con la capa."
"Sep," sonrió Harry. "Me descubrieron. Fue la única vez que salí del baúl mientras repetía una semana. En el momento no entendía porque tenía que ser de esa manera, ya que mi futuro yo hacía todas las decisiones. Después de enterarme de la muerte de Amber supe por qué; Tan pronto después de perderla, habría estado muy tentado con salvarla y eso habría cambiado el futuro. Aún no estoy seguro de cómo mi uso del gira tiempo afectaría las cosas si lo uso así; es por eso que me encierro en el baúl cada vez que repito una semana. Fue lo mejor, ya que mi futuro yo sabía lo que iba a pasar y estaba listo para curar mis heridas."
"Entonces cuantos años tienes de verdad?" Preguntó Neville.
"Legalmente, la misma edad, 16 y medio, no hay manera de seguir el rastro de los viajes para saber en verdad; Hermione por ejemplo. Cuando usó el suyo en tercero repitió cada período de clase dos y tres veces. Su problema era que no pasaba nada de ese tiempo extra durmiendo; debería haberlo hecho, pero nadie sabe exactamente cuanto envejeció, así que el Ministerio no la reconoce como si fuese mayor.
"Es lo mismo conmigo, aunque tengo mas o menos una idea de cuánto viajé; he estado repitiendo el mismo horario desde que empecé, así que físicamente supongo que mas o menos y un año más. Todos piensan que el aumento de mi altura fue un crecimiento normal, pero fue el paso del tiempo, pero como me ven seguido, nadie nota los cambios sutiles."
"Neville tiene un buen punto, Harry," señaló Remus. "Nunca trataste de reproducir tu patronus sabiendo que era ocasionado por Cornamenta. Lo trataste hace poco?"
Harry estaba perplejo, "No, no lo hice, como pudiendo haberlo pensado? Supongo que sabiendo que podría usarlo cuando se presentaran Dementores no traté de practicarlo."
"Bueno, pruébalo," pidió Neville.
Harry estaba ansioso mientas se paraba, y se alejaba de los otros, con su varita afuera, se concentró en su hombro donde sabía que estaba el tatuaje; entonces llamando pensamientos positivos, dijo, "Expecto Patronum."
Incluso antes de que Harry dijera las palabras, Remus y Neville vieron el tatuaje caminando por su brazo hacia su mano; entonces cuando dijo el hechizo una niebla dorada salió de su varita formando un ciervo. Incluso Neville había visto el patronus de Harry lo suficiente como para reconocerlo, aunque nunca había, aunque nunca antes lo había visto dorado.
El ciervo se veía igual que las dos veces anteriores que Harry y Remus lo habían visto y luego de trotar un poco buscando por un blanco, giro su atención a Harry e incline su cabeza antes de desaparecer.
Contento por su éxito, Remus insistió en que Harry tratara otras cosas. Quería saber si podía producir muchos patronus a la vez, si podía seguir usando su patronus plateado si quería y quería que Harry tratara de usar su segunda varita.
Los múltiples patronus no funcionó, pero Harry podía usar su patronus normal si quería; hacer el hechizo con su segunda varita no había cruzado su mente, y Harry estaba tan ansioso de ver lo que sucedería como los otros dos.
"EXPECTO PATRONUM," gritó Harry con su nueva varita; sin saber que esperar, los tres estaban estupefactos al ver que un animal completamente formado salió de la punta de la varita.
Contrario a lo que era normalmente, formado por niebla, éste era exactamente igual que un verdadero ciervo; era aún dorado, pero mucho más consistente que cualquier patronus que hubiesen visto antes; era también dos veces el tamaño normal, y probablemente podría verse ordinario solamente s se paraba junto a Hagrid. Tomando los cuernos, el ciervo alcanzaba más de tres metros de altura; Harry agradecía que el lugar tuviese techos altos, de otra manera, no sabía que hubiese pasado.
Quizás lo más extraordinario era que este Cornamenta era completamente corporal; no un conjunto de vapor; Harry podía ver la sustancia de la que la criatura estaba formada; y contrario a los patronus normales, que requerían de guía para moverse, éste caminaba por su propia voluntad, y no se disipó después de un encontrar presa alguna; en lugar de eso, se les acercó para ser acariciado.
"Puedo sentirlo! Harry, es real!"
Harry estaba demasiado sorprendido en el momento como para preocuparse acerca de lo que haría con un ciervo de tres metros en su casa, y Remus estaba rodeando la criatura continuamente tomando todo tipo de lecturas con su varita; el también se acercó para tocar al animal y asegurarse de que Neville no estuviese exagerando, y sacó su mano rápidamente dándose cuenta de las implicaciones, si había estado sorprendido y estupefacto cuando Harry había logrado el hechizo con su varita de siempre, los pensamientos que pasaban por su mente se habían multiplicado por 10.
Después de unos minutos en silencio, el ciervo hizo una reverencia hacia Harry y desapareció, se volvió vapor como cualquier otro patronus, pero el hecho de haber aguantado 5 minutos por sí solo era impresionante.
Harry se colocó su remera mientras los otros pensaban, y se volvieron a sentar a la mesa para que Harry siguiera con su historia.
De nuevo en el modo de cuenta cuentos, Harry continuó explicando como había entrenado; mientras que la historia se separaba de lo que Remus ya sabía, éste comenzó a preocuparse por el hecho de que Harry había estado teniendo duelos con si mismo y usando la maldición Cruciatus casi diariamente, Neville se parecía enfermo ante el simple pensamiento, pero Harry les aseguró que había empezado con poco, aumentado el tiempo gradualmente, tratando de formar una tolerancia; había funcionado, más o menos, y ahora era capaz de salir de los efectos casi en un 100. Remus estaba impresionado y enfermo ante las noticias, y Neville decidió permanecer callado; no sabía como se sentía con Harry entrenando bajo la Imperdonable, y no quería especular. Pero ni Remus ni Neville podían obviar que Harry había logrado algo que ningún otro mago había podido hacer, no que muchos trataran.
Finalmente los dos sabían los detalles que Harry pensaba importantes, excepto por uno. Estaba guardando muchos secretos de muchas personas, así que decidió contarles todo a ellos dos para sacárselo del pecho.
Y cuando finalmente terminaron con todos, Neville hizo la pregunta de la que quería respuesta desde lo sucedido en Sn. Mungo.
"Pero Harry, donde fueron esos Mortífagos? Tú los aturdiste, y no hay manera de que hubiesen escapado como dijiste."
"Bueno Neville," explicó Remus, "es posible salir de un hechizo aturdidor con suficiente entrenamiento; al igual que Harry creando una tolerancia a la Cruciatus, o podrían haber usado alguna forma de protección, como la armadura de Harry. Y si uno de ellos recobrase la conciencia podría haber despertado a los otros y haberse ido antes de que Harry lo notara."
"No podría, Remus," sonrió Neville, "Harry usó el aturdidor personal que creó; no escuché las palabras, pero el color lo delató; así que a menos de que Harry los despertara, no hay manera de que lo hubiesen hecho solos."
Girándose a Harry, Remus preguntó, "Lo terminaste? Por que no dijiste nada?"
"Lo siento," contestó Harry, "Con todo lo que está pasando, se me fue de la mente. Terminé las alteraciones hace semanas, pero nunca pude usarlo hasta ahora, Neville se ofreció, pero no estaba seguro. Pero ahora se que funciona."
"Muéstrale," dijo Neville mientras se paraba, "También puedo decirte que diferencia se sienten con un aturdidor normal. Merlin sabe que tengo experiencia con ese."
"Estás seguro Neville? Puedo mostrarle a Remus con alguien más?"
"Estoy seguro," confirmó, "solamente hazlo rápido, antes de que me arrepienta."
Así que Harry aturdió a Neville, y lo revivió después de que Remus tratara y no lo lograra. Una vez que Neville se recompuso, les dijo que no se sentía ninguna diferencia desde esa perspectiva; entonces, Neville sugirió que tratara usara su otra varita, pero esta vez Harry se negó por completo; su segunda varita era mucho más poderosa e impredecible con hechizos que no sabía controlar del todo; pero Harry recordaba haberlo usado en los Mortífagos, y que, aparte de la mayor cantidad de poder, no se veía muy diferente.
"Que palabra usaste, Harry?" Preguntó Remus. "Stubefy? Parece como si hubieses estornudado mientras usabas el regular."
"Harry," Neville se estaba sonrojando. "No es cierto, cierto?" Debido a que el hechizo había actuado tan rápido, Neville no había escuchado las palabras que habían usado.
Harry rió ante la situación. "Bueno, tenía que diferenciarlos de alguna manera, y tu mala pronunciación era lo mejor que tenía; fue lo primero que me vino a la mente. Te molesta?"
"Um, chicos," empezó Remus, "de que rayos están hablando?" A Neville le tomó un poco más recuperarse después de contarle a Remus la historia de su nariz rota y errores en el hechizo.
"Pero, donde están esos Mortífagos?" Preguntó Remus. "Has estado evadiendo el tema, Harry; sabemos que no escaparon como dijiste."
"No los mataste, cierto?" Remus odiaba pensarlo, pero si Harry podía usar una Imperdonable (y en si mismo, aparte), que le impedía usar las otras?
"No seas absurdo," lo defendió Neville. "Eso haría a Harry igual que ellos, y él nunca caería tan bajo. Que les hiciste, Harry?
"Están en mi bolsillo!" Contestó felizmente; no estaba molesto por la reacción de Remus, pero Harry si sintió satisfacción ante la expresión en el rostro del hombre.
Harry dejó que se quedaran con el pensamiento por unos segundos, antes de reírse en sus caras, sacando su baúl. "Vengan, les mostraré."
Abriendo el tercer compartimiento, Harry los hizo entrar; para esta parte de las noticias, Harry creía que sería más creíble si los vieran.
Después de un tour rápido, para Remus, Harry colocó su mano sobre el portal levándolos al último compartimiento. Hasta ese entonces, Remus había estado impresionado, pero con todo lo que había visto y oído ese día, no estaba muy sorprendido; pero el entrar en el compartimiento dejaba todo el resto de las cosas que había sido explicado como si fueran nada, allí, bajando la escalera, estaban los cinco Mortífagos desaparecidos, aún inconcientes.
"Genial Harry!" Exclamó Neville.
"Harry, como… que?" Remus no estaba muy coherente; casi corrió hacia los hombres, antes de recordar quiénes eran, después, recordando que estaban aturdidos, empujó a Harry y a Neville a inspeccionarlos.
"Harry! Son los hermanos Lestrange, y Matt Blaycock! Son peligrosos! No se quienes son los otros dos, pero como rayos…"
"Uno de los otros es le hermano mayor de Pansy Parkinson," interrumpió Harry. "No se quien es otro, pero no creo que tenga un rango muy alto. Rodolphus Lestrange estaba a cargo, y apuesto a que será el que más información pueda darme.
"Información?" Preguntó Neville.
"Digamos que estos no son los primeros Mortífagos en visitar mi baúl. Síganme."
Así que con cada uno levitando por lo menos uno de los hombres, Harry los guió hacia la parte trasera del lugar, donde se encontraban las 20 celdas; Harry los dirigió a la pared de la izquierda, donde estaban las celdas ocupadas.
"Este es mi último gran secreto, lo prometo," informó Harry. "Esta es la razón por la que he entrenado tanto, Mortífagos. Y aunque no planeé en una emboscada contra nosotros, no lo lamento; son 5 más para mi colección"
"Colección?" Remus parecía temeroso hasta de preguntar.
"Si," asintió Harry, "Colección de prisioneros." Entonces, sin otra palabra y con un movimiento de su varita todas las puertas se volvieron transparentes, y las rodillas de sus amigos se debilitaron por la sorpresa de ver tantos Mortífagos encarcelados.
"Genial," Felicitó Neville con una mirada de incredulidad.
"Que demonios has estado haciendo?" Gritó Remus. "Si Dumbledore o el Ministerio se enteraran, te meterían en una de esas celdas!"
"Como dije," respondió fríamente Harry, "no todo lo que he estado hacienda es legal; pero créanme cuando les digo que estos hombres son culpables de muchos crímenes y merecen estar encerrados. Los hubiera entregado al Ministerio, pero como ya vimos, Azkaban no es seguro; si los mandaran allí estarían sirviendo a Voldemort de nuevo en semanas; la única razón por la que esta es una buena prisión es que solo yo tengo acceso a ella, y nadie más la conoce. Incluso si los Mortífagos lograran escapar de sus celdas, no tienen varitas y no podrían salir del baúl sin que yo los ayudara."
Tomó un poco más de tiempo para que Remus se calmara, pero Harry explicó como había ido a Diagon un día y se había topado con su primer prisionero, Sean Hazelton; desde ahí todo había sido como una bola de nieve; la información que daba uno de los Mortífagos servía para atrapar a otro y así sucesivamente, y antes de que lo supiera, Harry tenía 15 Mortífagos todos encerrados en celdas separadas; sin conocer el destino de los otros.
"Pero por que tu, Harry?" Preguntó Neville. "Digo, estoy impresionado por todo lo que has hecho, pero no nos has dicho porque sales de la escuela y tomas estos riesgos. No sería más seguro dejar que la Orden o el Ministerio se encargaran? Aún podrías vivir en tu propia casa y controlar tu vida, sin tener que salir a atrapar Mortífagos."
"Es la profecía, no?" adivinó Remus; Harry le había contado la primera parte de la profecía a él también, pero nadie más, excepto Dumbledore, sabía la segunda.
"Oh," entendió Neville, "cierto; me había olvidado de eso. No se si deberías decirnos, Harry, por como hablaste de la profecía… lo hiciste sonar muy importante. Creo que entre menos personas sepan, mejor."
Harry sonrió tristemente. "Es por eso que les estoy diciendo a ustedes, Neville. Se ganaron mi confianza, y se que no traicionarían mi confianza."
"Me dirías a mi, pero no a Hermione y Ron?" Preguntó Neville.
"Ron y Hermione son los mejores amigos que podría tener," aseguró Harry, "pero, a veces, se preocupan demasiado por mi; aunque significara traicionar mi confianza, ambos le dirían la profecía a alguien si pensaran que me estaban ayudando… o por lo menos, eso es lo que creo. Quizás en el futuro les diga, pero no me siento cómo ahora. Sabes lo celoso que puede ser Ron, si nos peleáramos de nuevo, dejaría salir algo para que quedemos iguales; y Hermione? Bueno, ella pone mucha fe en la autoridad; creo que de todos mis amigos, ella es la que se siente más incómoda por mi pelea con Dumbledore; incluso Ginny y Luna manejarían mejor la información, creo. Es gracioso, que mis amigos más antiguos sean con los que menos confianza puedo tener; pero se que es solo porque les importo; pro tienen que acepta de que no hay manera de que no vuelva a enfrentarme a Voldemort"
"Es eso lo que dice la profecía?" Preguntó Remus. "Tienes que luchar contra Voldemort?"
"Es más que solo eso," admitió Harry. "Básicamente, dice que al final, queda entre nosotros dos; uno de nosotros matará al otro, y entonces el que salga victorioso podrá seguir con su vida. Es por eso que no puedo esconderme y pretender que nunca volveré a enfrentarlo. Así que decide prepararme; entre menos Mortífagos lo apoyen, menos poder tiene."
Pausando para que comprendieran lo que había dicho, Harry tomó un respiro y les repitió la profecía. (A/T: supongo que todos ya se la saben de memoria, así que no la voy a poner)
Harry no dijo las últimas dos líneas, que repetían lo del principio, pero eso no hizo que la bomba fuera menos fuerte, y Harry dejó Remus y Neville lo absorbieran antes de continuar. No mencionaron lo profecía de nuevo esa noche, y se entendía que hablarían de ella solo entre ellos.
"Y que es esto acerca de información?" Preguntó Neville.
Y con eso, los tres dejaron atrás los silencios incómodos y se dirigieron a otros temas. Harry explicó cómo había logrado aprender a hacer Veritaserum y cómo había interrogado a los prisioneros en busca de información; fue gracias a eso que había juntado los nombres que le había pasado a Remus y como podía encontrar al resto de los Mortífagos junto con sus horarios y medidas de seguridad.
Harry también explicó en detalle todo acerca de la línea V de bóvedas y como Voldemort la había creado cuando era joven. Era con esas bóvedas (poseídas por la mayoría de los Mortífagos) que lograba pagar por lo que necesitaba. Harry pensaba que lo mejor era sacarle todos los recursos posibles, así que había vaciado las bóvedas de los cautivos.
Una vez más Remus tenía un problema con Harry robando el oro y usándolo para su propio beneficio, pero Harry le aseguró que el oro se mantenía separado de el suyo propio y que no había gastado ni un solo knut; no era su intención robarle a los Mortífagos, solamente ponerlos nerviosos y poner presión sobre el estado financiero de Voldemort. Harry tenía intenciones de devolver todo el oro que había tomado al mismo tiempo que los Mortífagos; dejar que el Ministerio devolviera el oro, o que lo usaran ellos; no le importaba. Pero hasta estar seguro de que Azkaban u otro lugar fuese seguro, esperaría.
A Neville no le importaba que Harry hubiese tomado el oro, pero temía que las transacciones fuesen rastreadas y que Harry se metería en problemas. Una vez más, Harry se recordó que Neville había sido muy protegido del mundo externo durante su niñez, y que la ley de los goblins era muy diferente a la el chico que estaba acostumbrado.
Remus confirmó las acciones de Harry; para los goblins, todas las transacciones eran legales, y por lo tanto no podían ser refutadas. Si Avery o cualquiera de los otros se aparecieran en persona, diciendo que alguien se había hecho pasar por ellos, entonces es diferente, pero eso no iba a pasar; Harry los tenía encerrados sin manera de escapar. Y aunque los familiares de algunos de ellos quisieran refutar las transacciones, no tendría sentido; así que hasta que Avery no se apareciera en persona, para el mundo exterior parecería como si hubiese tomado el oro y escapado.
Ni siquiera Voldemort, el creado de la línea de bóvedas, podía interferir con lo que se sacaba o colocaba en ellas. Cuando había creado las bóvedas, no había tomado en cuenta que un grupo de personas podrían capturar un Mortífago e ilegalmente vaciar las bóvedas; ni el Ministerio ni Dumbledore haría algo así, los goblins no le robarían, y habían pensado que el sistema era perfecto; mediante el uso de numerosos frasco de Veritaserum, Harry había visto el error, y después de escucharlos, Neville entendió que Harry estaba a salvo.
Remus estaba interesado en ver como Harry interrogaba a los hombres, pero era muy tarde para hacerlo esa noche y todos necesitaban dormir después de aquel día. Harry prometió esperar por Remus, pero por el momento encerró a los Mortífagos en las celdas, removiendo sus varitas, objetos mágicos y ropa innecesaria, como ya le era costumbre y los despertó después de haberse asegurado de que no iban a poder salir. Blaycock y Rabastan Lestrange salieron de su aturdimiento sin problemas; excepto por el hecho de que creían estar en el hospital, a punto de atacar, y les tomó un momento recordar que había salido mal.
Rodolphus Lestrange, Chris Parkison, y el quinto hombre, no despertaron cuando Harry trató de reanimarlos; Remus y Neville también trataron, pero tampoco lo lograron.
Después de cierta preocupación y especulación, Harry recordó que había usado su otra varita con ellos tres; y ese había sido el problema, después de usar la varita con la pluma de Hedwig, los tres despertaron sin problemas.
No habían pasado 10 minutos cuando los tres se despidieron por la noche, retirándose a sus cuartos. Remus había tomado su cuarto de siempre, pero Neville había movido todas sus cosas al ala donde estaban sus padres esa tarde; el departamento antes vacío tenía dos cuartos, y el chico prefería estar cerca de sus padres, aunque sacrificara algo de lujo. Durante la semana, Harry le prometió, decoraría el lugar, y eso era suficiente para ambos.
Y una vez en su propia cama, ni siquiera tratando de hacer sus ejercicios de Occlumancia después de un día tan ocupado, Harry se dispuso dormir, dolorido, pero satisfecho.
"CRUCIO!"
Dos hombres y una mujer gritaron al tiempo que su Señor, Lord Voldemort, descargó su furia contra ellos. Lo que debería haber sido una celebración por las victorias en sus ataques se había convertido en una sesión de tortura; cuatro de los suyos habían sido capturados, otros siete no contestaban el llamado, o estaban perdidos, y los Mortífagos que había llegado a los cuarteles de Voldemort solo habían causado un poco de caos y destrucción. Ningún sangre-sucia o muggle había muerto esa tarde, si no fuese por los Dementores besando a nueve víctimas, el día habría sido una derrota total.
Cortando la maldición después de dos minutos completos, Voldemort miró al hombre que tenía enfrente con veneno puro en su corazón (si se puede decir que tiene uno); no le gustaban las derrotas, y últimamente, eso era todo lo que sus sirvientes le traían.
"Bellatrix! Lucius! Dolohov! Por que me obligan a castigarlos? Por que le fallan a su Señor, cuando les pide la simple tarea de matar a unos mugrosos sangre-sucias que ni siquiera son capaces de defenderse? Teníamos un plan de ataque para hoy; cuatro ataques simultáneos para distraer a los Aurors del intento de secuestrar a Potter que Rodolphus realizaría en Sn. Mungo. Era brillante, y aún así, falló. Díganme, porque falló mi plan?"
Ninguno de los Mortífagos quería responder, pero, por suerte, solo tres estaban siendo cuestionados. Bellatrix Lestrange, Lucius Malfoy, y Antonin Dolohov eran los Mortífagos de mayor rango en la reunión, y habían estado a cargo de tres de los cuatro ataques realizados esa tarde. El cuarto líder, Mulciber, había sido capturado en Azkaban junto a tres miembros de su equipo y se encontraba en una de las celdas del Ministerio, aguardando su juicio; Malfoy envidiaba al hombre ahora, por lo menos estaba a salvo de Voldemort.
La última vez Malfoy había tomado la iniciativa respondiendo la pregunta de su Señor, había sido castigado en un capricho; sabía que eso sucedería de nuevo esa vez, y seguramente más dolorosamente que antes. Nunca había visto a su amo tan enojado, y se avergonzaba de admitir su temor, si bien solo para sí. Afortunadamente Bellatrix no estaba muy cuerda y respondió a Voldemort por parte de los tres líderes. Su sugerencia de que había un traidor entre los suyos no satisfago a su Señor, y la mujer fue maldecida hasta quedar inconciente.
"Desde que el traidor Snape logró escapar, sabes que no he admitido ningún caso similar. No hablen de espías! Lucius… dime, que pasó hoy?"
"Maldición," Maldijo Malfoy por lo bajo, podía darse esos lujos detrás su máscara. Pero Voldemort esperaba una respuesta, y sólo podía decir la verdad; una mentira y lo matarían.
"Mi señor, no tengo pruebas de que haya un espía como dijo Lestrange; pero los Aurors y los hombres de Dumbledore estaban preparados cuando llegamos, y sus números no eran los que esperábamos. Sólo en Hogsmeade había 30 hombres patrullando cuando debía haber habido 5, con solo 16 bajo mi mando no éramos suficientes; además, los habitantes se sumaron una vez que comenzó el ataque, y entraron a sus casas sólo cuando llegaron los Dementores. No se como pudo enterarse Dumbledore, pero debió haberlo hecho. Ya sin el elemento de sorpresa, o números superiores, pensé que sería mejor retirarse una vez que comenzaron a ganar territorio sobre nosotros. No puedo hablar por Bellatrix y Antonin, pero supongo que sintieron igual."
"Y que hay de la captura de Mulciber, y el equipo de Rodolphus en Sn. Mungo's?"
"No estoy seguro, mi Señor," respondió nervioso Lucius. "Mulciber fue capturado en Azkaban, aunque aún no poseo los detalles; todos nuestros espías en el Ministerio han sido descubiertos o no están hablando, algo que ya le había mencionado. Y en cuanto al intento de Rodolphus con Potter, supe que falló."
Los ojos de Voldemort se movieron en irritación, pero él se mantuvo en silencio.
"Los Aurors fueron llamado a la escena por la seguridad de Sn. Mungo," dijo, "y entrevistaron a Potter justo después del ataque. Potter afirmó que él y el chico Longbottom lograron contrarrestaron el ataque de Rodolphus y que ellos usaron un traslador para escaparse antes de que los guardias llegasen. Si Rodolphus y su equipo están heridos, es posible que se hayan dirigido a una locación secreta para atender sus heridas; estoy seguro de que no están ignorando sus llamados."
"No presumas conocer las intenciones de otros, Lucius," susurró fríamente Voldemort, "Ya tienes la tarea de encontrar a todos aquellos que han desaparecido; por tu bien, espero que Rodolphus y su equipo no se les hayan unido. No tolero desertores Lucius."
"Si, mi Señor," Lucius sabía cuando terminar; cualquier argumento indicaría debilidad.
"Esperaremos dos días para escuchar de Rodolphus y los otros, y espero que tus especulaciones sean verdaderas. Rodolphus ha sido uno de mis Mortífagos más leales, y me rehúso a creer que nos abandonaría ahora; pero si lo ha hecho," Voldemort pausó y dijo algo a Nagini que hizo que la piel de Lucius se erizara, "Si lo ha hecho, deseará que nunca lo hubiese sacado de."
"Muy bien, mi Señor. Alguna otra orden?"
"Que progreso has hecho en rastrear a los desertores desde la última reunión?" Para enfatizar su punto, Voldemort colocó su varita amenazadoramente hacia el hombre. "Y Lucius, no exageres tus faltas."
Agradeciendo que su cara estaba escondida detrás de la mascara, Lucius juntó todo el coraje que poseía, simplemente para sonar normal.
"No hay noticias que exagerar, mi Señor. He contactado cada oreja simpatizante en las Islas Británicas, e incluso algunos de nuestros contactos en el exterior; nadie ha visto ni oído de Avery, Goyle, Crabbe, los Parkers, o cualquiera de los otros. Es como si hubiesen desaparecido de la faz de la tierra. Si tuviese que adivinar, están o muertos o viviendo entre muggles." Lucius tembló ante el pensamiento y s disgusto se mostró a través de la máscara.
"Entonces ese deberá ser el próximo lugar en el que busques, Lucius. No descansarás hasta que los encuentres. Si murieron, entonces serán honrados por morir sirviendo a su señor; si han escapado, entonces haré un ejemplo de ellos. Habremos sido hechos para gobernar este mundo, Lucius, pero los muggles tienen sus usos. Es fácil esconderse entre ovejas, si deseas pasar desapercibido; así que debes visitar el mundo muggle para descartar la posibilidad, espero que lo hagas. Espero que tengas noticias la próxima vez, Lucius; puedes irte, pero envíame algunos de los nuevos reclutas, necesito maldecir a alguien."
Lucius Malfoy dejó la cámara lo más rápido posible. Cinco almas desafortunadas para aprender una no merecida lección en dolor, pero siempre y cuando no fuese él, a Lucius no lo importaba. Aunque su señor había hablado calmadamente durante toda la reunión, Lucius sabía que, en el fondo, estaba acumulando su ira. Una vez más había tratado de capturar a Harry Potter, y una vez más había fallado, eso lo hacía parecer débil y tonto frente a sus subordinados, y eso era algo que a Lucius le estaba empezando a desagradar. Entre más enojado estuviese Voldemort, más sufrirían ellos. Lucius sabía que sería mejor encontrar algo de información acerca de los Mortífagos desaparecidos, de otro modo, la siguiente vez, no tendría por qué llamar a algunos reclutas; la siguiente vez, pagaría el mismo!
La mañana siguiente, cuando despertó, Harry se sentía dolorido y cansado, pero contento consigo mismo; había sido testigo de una parte de la reunión de Voldemort de la noche anterior, pero por alguna razón, carecía del realismo que sus visiones tenían últimamente; Harry se preguntaba si era por su herida o su falta de entrenamiento de Occlumancia. Recordando que también había estado herido durante Halloween, suponía Occlumancia.
Al no practicar cada noche, Harry no estaba tan en contacto con su mente como era normal para el y, aunque el descanso de los tediosos ejercicios había sido divertido, pero Harry notó que, después de todo, tenía su lado malo. Estaba menos conciente de fuerzas externas invadiendo su mente, y su fuera a ser víctima de un ataque directo de Legeremancia, no podría impedir que su atacante viese sus memorias de las últimas dos semanas. Desde que había dejado de práctica, todos los eventos se almacenaban fuera de su esfera mental; y debido a que cuando Harry había armado la representación de su mente había decidido ignorar los escudos externos, y se había focalizado en mejorar los escudos de la esfera interna, no había manera en la que Harry pudiese garantizar que impediría el ataque. Harry
Harry supo que ya era hora de terminar con su experimento y que sería mejor pasar esa noche revisando todo lo que había pasado durante las últimas dos semanas. Harry quería tener su mente en orden antes de su reunión con Dumbledore el día siguiente, en caso de que el viejo tratase algo.
Después de vestirse con un par de jeans y un jersey, Harry se dirigió a la cocina donde Dobby y Winky tenían cubierta la mesada con bowls, platos, tablas y montañas de comida; habían hecho los preparativos con anterioridad, pero eso aún dejaba el cocinar todo para esa mañana. Harry no esperaba a los Weasleys y Grangers hasta el mediodía, y la comida no sería hasta más o menos las cuatro, los elfos tenían unas 7 horas para preparar todo.
Normalmente una comida con 7 horas de cocción, más una semana de preparación, no sería ningún trabajo para un elfo, menos dos; pero Harry había escuchado su menú, e incluso con el tiempo que tenían, les alcanzaría justo. Cocinar para los Weasleys significaba cocinar prácticamente el doble de lo que una persona normal comería; Remus tenía un apetito voraz. Siendo un hombre-lobo, y comía el equivalente a 3 personas; Harry sabía que los Grangers eran dentistas, y podrían no comer postre, pero no tenía idea de sus hábitos alimenticios normales, lo más probable era que fuesen como Hermione, escogiendo una selección liviana pero balanceada. Harry solo los había conocido brevemente en 2º año, y de todos sus invitados, eran ellos a los que esperaba conocer más.
Y por más que tratara de negarlo, Harry estaba ansioso por ver a una persona en particular: Ginny. Había trabajado mucho en su regalo, y creía que iba a gustarle mucho. Pensar en llevarle una sonrisa al rostro lo ponía contento, pero antes de preguntarse por qué, cambió su atención a los otros Weasleys.
Fred y George siempre eran divertidos; pero Harry quería asegurarse de que se comportaran. En el pasado durante las comidas siempre eran problemáticos y lograban que alguien comiera alguno de sus productos. A Harry no le molestaba que si divirtieran, pero no quería que molestaran a Neville (él era uno de sus conejillos favoritos), tampoco quería su casa destruida. Sin ofender a ninguno de los Weasleys, pero se enorgullecía mucho de haber hecho cada mueble y su propia decoración; si los gemelos creían que iban a tener libertad total en su casa y convertirla en La Madriguera (con su paredes rajadas y techo torcido), estaban muy equivocados.
Ron era Ron, y Harry sabía que disfrutaría de la compañía de su amigo sin importar qué; especialmente quería mostrarle la tele y el cuarto muggle. Los juegos siempre habían sido muy importantes para Ron, y por una vez, Harry creía que podría ganarle en algo. Sin duda estaría interesado en el árbol, mejor dicho, las decoraciones; además de los ornamentos y luces, Harry había colgado numerosos bastones de caramelo; sin duda Ron se los comería.
La Sra. Weasley sin duda querría ayudar a cocinar y limpiar, pero Harry ya se había prometido no dejarla. Había ido a la ciudad y ahora tenía su bar lleno por primera vez; eran todas bebidas y alcohol muggle, excepto por la cerveza de manteca, pero serviría, y aunque tuviese que servirle a la Sra. Weasley más brandy del que su Tía Marge bebía para que se relajara, lo iba a hacer.
Y, por supuesto, el Sr. Weasley trataría de desmantelar la casa; fascinado por todos los aparatos. Harry se preguntaba si alguna vez habría visitado una casa muggle y si habría visto las cosas que el resto tomaba por sentado. Con su enorme colección de enchufes, sabía siquiera que debía enchufarse a un toma corrientes? Bueno, Harry planeaba mostrarle, pero también vigilarlo; lo último que necesitaba era que un mago excéntrico cambiara toda la instalación eléctrica de su casa.
"Buenos días Harry," saludo Neville. "Los elfos no se ofrecieron a cocinar el desayuno esta vez, y no quería molestar, así que me serví cereal; creo que queda un poco."
"Gracias, Nev; cereal suena bien. Honestamente planeaba en saltearme el desayuno hoy, Merlin sabe que sería la única manera de seguirle el paso a Ron hoy. Has visto a Remus?"
"Remus salió por un rato, dijo que volvería antes del mediodía; dijo algo acerca de una reunión de la Orden por los ataques de ayer."
"Gracias," con una mirada a la caja de cereal, bloqueada por una de las creaciones de Winky, Harry decidió olvidar el cereal; aún tenía unas cosas que hacer antes de que llegaran los invitados, y quería asegurarse de tener todo listo.
Todos los cuartos habían sido limpiados la noche anterior, pero Harry tenía que sacar un poco de sangre seca de su baño, ya que los elfos estaban ocupados. También se aseguró de guardar en su baúl todo lo que no quería que los otros vieran; su pensadero, que normalmente quedaba en la mesa de la biblioteca, sería pedir demasiada dominación por parte de algunos Weasleys; Remus y Neville habían respetado su privacidad, pero no era lo mismo cuando se hablaba de la familia de pelirrojos. Incluso Harry había mirado en las memorias de Snape sin permiso, y se tentaría si el pensadero de un amigo apareciera dando vueltas por ahí.
Algunos frascos con pociones había quedado fuera de la noche anterior, y Harry escondió esos, aunque tomó uno para disminuir los calambres. Podía mover su hombre, pero le dolía cuando subía el brazo; el agujero en su pierna estaba curado, pero había dejado una pequeña cicatriz, pero unos días más con la poción y se borraría: los cortes causados por la maldición cortante habían sido curados con las lágrimas de Hedwig y ni se notaban.
Las únicas heridas por las que estaba preocupado eran las que tenía en su cara y torso, sufridas por el ataque físico; si viesen cualquier herida, los Weasleys sabrían que algo había pasado. Sus costillas aún dolían un poco, pero Hedwig se había encargado de sus ojos morados y labio partido con facilidad; su nariz había sido devuelta a su lugar después de que la rompieran, y sólo un médico profesional notaría la diferencia.
Lo último que debía hacer era preparar los Trasladores para los Weasleys y Grangers, y terminar de envolver los regalos. Semanas atrás, los Weasleys habían sugerido esperar para intercambiar los regalos hasta que se encontraran; Ron había estado en contra, naturalmente ("Tendré que esperar otro día?") pero al resto no le molestaba; Harry tendría que esperar aún más por algunos otros, ya que cualquier cosa que Hagrid o alguien más mandara no podría encontrarlo, lo esperarían cuando regresara a Hogwarts y Harry tendría que dar explicaciones.
Los trasladores no tardarían en ser creados, y Harry ya había creado el objeto que usaría; así que Harry sacó los regalos de su armario y se dirigió al cuarto muggle donde había una mesa que podía usar, aunque no supiera jugar al billar, la mesa de pool le serviría de algo.
"Hey Harry, envolviendo regalos también?" Aparentemente Neville había tenido ideas similares, y estaba usando la mesa de ping-pong como su lugar de trabajo. Ambos ya habían visto lo que el otro les daría a sus amigos, así que a Harry no le preocupara que el chico viera algo; había envuelto el regalo de Neville hacía días y ya estaba bajo el árbol.
"Si Neville, no tuve tiempo estos últimos días, me quedan unos pocos. El del Sr. Weasley no puede ser envuelto, y ya sabes que el de Ginny tampoco. El tuyo lo hice hace unos días, junto con el de los Grangers. Eso me deja con Ron y los gemelos."
"Compraste algo para alguien más este año?" Preguntó Neville.
"Bueno," dijo Harry, "Le compré algo lindo a Luna y algunas cositas para muchos de los miembros de la AD. Para Seamus tengo unos dulces muggle que tienen ron el centro, y a Dean unas camisetas de rugby; a Lav y Parvati no sabía que comprarles, y terminé con un certificado de regalo en Gladrags, estarán contentas; y algo para Hagrid por supuesto."
"Parecen todos, amigo," replica Neville. "Yo también mandé algunos. Sabes, tender más regalos este año que nunca antes; es mi mejo Navidad también. Tengo a mis padres, y más amigos que nunca antes. Aprecio mucho todo lo que has hecho por mi, Harry."
Harry estaba sonriendo, aunque se estaba poniendo incómodo; Neville le había estado agradeciendo desde que había ofrecido traer a sus padres.
"No te preocupes, Nev; lo mereces, más que la mayoría de las personas. Que te parece si terminamos con esto y hacemos decoraciones de último minuto? Estuve buscando y hay algunos hechizos que podemos usa que parecen divertidos."
"Genial!"
Y así, cada uno terminó con los regalos que le faltaban, y los pusieron debajo del árbol; había más de 30 regalos allí, más los que pondrían los Weasleys y Grangers… Harry se preguntaba si alcanzaría el lugar.
Los hechizos que Harry había aprendido eran rápidos y fáciles y solamente se necesitaron 10 minutos para colocarlos en el Escondite. Uno escarchaba las ventanas aisladas que de otro modo no se escarcharían y otro servía para crear nieve; la nieve mágica se veía muy bien, y aumentaba el espíritu festivo, pero no era fría ni tampoco se derretía, el hechizo duraba quince minutos, pero Harry quería probarlo antes de que llegaran los Weasleys.
Después de eso quedaba una hora antes de que Harry tuviese que salir, y se la pasó molestando a Dobby y a Winky en la cocina, tratando de ayudar. Neville había decidido pasar tiempo con sus padres, y Remus llegó sólo unos minutos antes de que Harry tuviese que irse; había estado haciendo unas compras de último momento, y tenía un enorme paquete envuelto que trataba de esconder de la vista de Harry colocándolo detrás de su espalda; eso lo tentaba a usar sus lentes para ver lo que había dentro, pero logró controlarse. Aún así Remus no iba a arriesgarse y no colocó el regalo debajo del árbol, en lugar de eso lo llevó con el a su cuarto y se negó a dar pista alguna acerca de para quien o que era.
Remus quería darse una ducha antes de que los otros llegaran y dejó a Harry solo en el salón de entrada; a Harry no le molestaba y con una última mirada alrededor juntó todos los trasladores que había hecho y entró en la chimenea.
Tomando un puñado de polvos flú, Harry gritó 'La Madriguera'; las llamas verdes crecieron a su alrededor y un momento después, Harry salió elegantemente de la chimenea de los Weasleys; una vez había logrado quedarse parado, no que importara ya que un instante después de llegar, Molly Weasley lo envolvió en un enorme abrazo.
"Oh Harry, que bueno verte! Feliz Navidad! Como has estado?"
"Genial Sra. Weasley," pudo decir Harry, "Neville y yo la pasamos muy bien, pero queríamos que hoy llegara rápido. He estado esperando esto por meses."
"Nosotros también, querido. Desde que supimos que vives solo nos estamos muriendo de preocupación; solamente espero que hayas tenido el sentido de comer algo y limpiar. Vivir como soltero puede ser divertido, pero no es manera de llevar un hogar."
"Ron no les dijo acerca de Dobby y Winky?" Preguntó Harry. "Dos elfos viven conmigo, no estuve ni un mes viviendo solo; me cuidan bien, los conocerá más tarde."
"En verdad? Elfos? Me preguntó por qué Ron no dijo nada? Bueno, todos están en la sala de estar, por que no vamos con ellos. Tenemos tiempo de comer algo o ya tenemos que salir?"
Mirando su reloj, Harry supo que era mejor moverse lo más rápido posible. "No creo, Sra. Weasley; le dije a Hermione que me esperara pronto, y prefiero llegar temprano. Conociendo a Ron y a los gemelos, voy justo."
"Muy bien; tu ve y encuentra a todos, yo voy en un Segundo. Arthur está jugando en el cobertizo, voy a buscarlo. Te encontraremos en la cocina."
La Sra. Weasley se dirigió a la puerta de la cocina, y Harry fue hacia la sala de estar. Ron y Ginny estaban jugando al ajedrez, y los gemelos estaban murmurando ago en una esquina con una bolsa de dulces. Harry sonrió cuando pareció que ninguno lo había notado.
"Harry viejo amigo! Es encantador verte. Tan apuesto como siempre, no estás de acuerdo, Ginny? Como has estado?"
Los gemelos habían hablado tan rápido que Harry apenas había logrado entender que lo estaban saludando. Ron y Ginny sonrieron desde el sillón, pero no se levantaron.
"No los interrumpas ahora," creyó que había dicho Fred.
El otro gemelo siguió, "Ginny está muy cerca de vencer a Ron y tenemos dinero en el juego. Apuestas?"
Mirando el tablero, Harry supo que Ron estaba en problemas. Ya había perdido a su reina y a la mitad de sus peones, sin mencionar sus dos alfiles y una torre; Ginny también había perdido los alfiles, junto con un caballo, pero aún tenía las piezas más importantes. Harry no podía ver ningún plan o trampa, pero no era muy bueno jugando; pero viendo solo las piezas, sería difícil que Ron se recuperara.
"Dos galleons a Ginny," dijo Harry.
Ginny rió desde el sillón, mientras que Ron bufó y le tiró una mirada enojada.
"Hey," gritó, "se supone que me apoyes, eres mi mejor amigo!"
"Lo siento Ron," bromeó Harry, "pero parece que Ginny va a ganarte esta vez."
"Apuesta lo que quieras," murmuró Ginny; entonces hizo un movimiento que la hizo sonreír y logro que Ron hiciera una mueca.
"Listos para irnos? Tienen todo?" Harry estaba hablando con los gemelos, que habían salido de su esquina para entretener a su invitado.
"Si, mamá nos hizo empacar anoche; algo acerca de no ir tarde. No se de qué estaba hablando. Digo, solamente vamos a verte. No te importaría que no estemos a tiempo."
"De echo, me agrada que tu mama los haya hecho preparar," dijo Harry, "porque si tenemos que salir a tiempo; Tenemos que recoger a Hermione y a sus padres, y ya la conocen."
George rió, e hizo una imitación muy buena de Hermione con una voz muy aguda. "Ronald Weasley! Más te vale dejar de jugar al ajedrez y recoger tus valijas. Honestamente! Si tienes tanto tiempo libre deberías pasarlo en tu tarea. Ahora vamos a llegar tarde!"
"Ahora no, 'Mione," murmuró Ron. Ginny se rió y recién entonces miró a su hermano, y entendió su error. "George, deja de jugar. No me asustes así; trato de concentrarme!"
"Tu eres el que juega ajedrez, hermano querido," dijo Fred.
El argumento se detuvo cuando el Sr. y la Sra. Weasley se les unieron. Los dos usando capas abrigadas, listos para caminar al aire libre.
"No necesitaremos capas, Sra. Weasley. Podemos ir a los de Hermione directo."
"Ahh, está bien, supongo," dijo, sacándose su capa. "Estás seguro Harry? Odiaría estar afuera en el frío sin mi capa."
"Más que seguro. Todos listos? Es mejor que nos vayamos."
"A quien más esperaban?" dijo Ron desde el sillón.
Ginny, sabiendo lo que Harry pensaba, respondió. "Bill y Charlie visitaron ayer, pero no se pudieron quedar; y Percy, bueno…"
"Percy fue invitado a casa, pero decidió pasar las fiestas con los Clearwaters." El Sr. Weasley sonaba muy poco como sí, tan duro, y Harry miró alrededor, encontrando a Ginny que movió sus labios diciendo 'después'.
"Bueno, podemos irnos," Harry rompió el silencio.
"No puede esperar, Harry?" Preguntó Ginny. "Si nos vamos ahora, no podré ganarle a Ron."
"Por qué no dejan el tablero para más tarde?" Sugirió Harry
Ron rió, "No puedes hacer eso, Harry! Sin que las atiendan, las piezas se destrozarían. Quien escuchó hablar de un juego de ajedrez sin terminar? Pero si no hay tiempo, supongo que la llamamos un empate. Mala suerte Ginny; trata otro día!"
"Ron, deja de molestar a tu hermana," retó la Sra. Weasley; ni siquiera los estaba mirando, en lugar de eso revisando un montón de bolsas que estaban contra la pared. Ron y Ginny deberían pelear tanto que ya estaba acostumbrada a intervenir.
"Por que no cuentan los puntos?" Preguntó Harry. Ginny parecía perpleja, y Harry guiñó un ojo dejando saber que estaba de su lado.
"Que puntos?" Dijo Ron.
"Bueno," explicó Harry, "en el ajedrez muggle, las piezas no se mueven, así que es común dejar juegos sin terminar; de hecho hay veces que las personas pasan días, semanas, sin terminar un juego; piensan cada posible consecuencia antes de hacer un movimiento. Pero también hay torneos con tiempo, donde las personas no llegan a terminar el juego, los jueces cuentan los puntos para ver quien ganó. Me sorprende que no lo hayan escuchado."
"El mismo juego por semanas? Confía en que los muggles arruinen un juego."
"Hey Malfoy," Harry estaba decepcionado en su amigo, "Me mantendría callado si fuera tú; los muggles inventaron el ajedrez, sabías? Y estoy seguro que en su opinión los magos lo arruinaron; piezas que se mueven solas sacan algo de la habilidad necesaria. Por eso me gusta tanto más el ajedrez muggle."
"Lo siento;" dijo Ron, "no quise ofender." Ser llamado Malfoy era un gran insulto para él, y a Ron no le gustaba para nada la comparación.
"Quien tiene más puntos, Harry?" Incluso los gemelos se habían acercad.
Así que Harry explicó el sistema de puntos: cada peón valía un punto, los alfiles y caballos tres, las torres cinco y que las reinas y los reyes eran los que más valían. Sin su reina, Ron no tenía oportunidad; Ginny tenía once puntos más que él y estaba encantada de haberle ganado a su hermano. Ron murmuró algo sobre reglas locas, pero estaba muy ansioso por abrir los regalos para quejarse.
"Todos a los cocina," demandó la Sra. Weasley. "Ahora que ese jueguito se terminó."
"Por que no vamos por acá?"
"Esta chimenea no está en la red flú, Harry," dijo Ron, "Ya lo sabes."
"No vamos por flú," Con miradas extrañas de los otros, Harry sacó un pequeño anillo de su bolsillo. Era el traslador que había creado, y para llevarlo más fácil lo había achicado. "Fred, ayúdame a agrandar esto?"
Los padres Weasley parecían listos para discutir, pero Fred pasó su varita sobre el anillo diciendo Engorgio antes de que pudieran protestar
"Pensé que usaríamos la flú?" dijo la Sra. Weasley. "Como lograste que aprobaran un traslador durante las vacaciones, Harry? Son muy difíciles de arreglar con el Ministerio."
"No se preocupe Sra. Weasley. He estado planeando esto por mucho tiempo. Estoy seguro de que Dumbledore le informó de nuestra diferencia de opiniones y quiero mostrarle que puedo encargarme de mi seguridad. De hecho, me sorprende que no esté aquí."
Los gemelos entraron a reír y la Sra. Weasley se ruborizó. Harry la miró y después de mirar a su esposo, explicó.
"Lo siento Harry, pero estuvo aquí esta mañana. Escuchó acerca de nuestra visita y pasó para saber si podría poner un hechizo de rastreo en algo. Quería seguirte, pero después de que Ron y Ginny me explicaran lo que pasó entre ustedes, y saber que estabas con Remus, le dije que no lo permitiría. Tuve que gritarle para que se fuera; estaba tan avergonzada."
"Fue como si Dumbledore recibiera un vociferador," agregaron los gemelos. "Brillante! Creo que Dumbledore estaba más molesto con mamá de lo que ha estado con nosotros."
El Sr. Weasley miró a sus hijos y dijo, "Ya es suficiente. El profesor Dumbledore está bajo mucho estrés, como ya saben desde ayer. Lo último que necesitan es que se burlen de él."
"Ayer?" Preguntó Harry. Dirigiendo su mirada a los gemelos dijo, "Estaban patrullando ayer? Donde estaban? Capturaron algún Mortífago?"
"Que patrullaje?" demandó Ron, "Que pasó ayer? Nadie me dice nada!"
"Son cosas de la Orden, Ron y no es para que tu lo sepas," trató de calmarlo su madre.
"Pero Harry sabe," contestó.
"Bueno, eso es porque Harry estuvo involucrado; pero no vamos a hablar más de eso. Ya vamos tarde y todavía necesito agarrar unas cosas más. Todos alrededor del traslador."
Cuando la Sra. Weasley desapareció hacia la cocina, Harry le prometió a su amigo que le contaría todo; bueno, le diría lo que les dijo a los guardias de seguridad de Sn. Mungo y acerca de la carta que les había mandado a Dumbledore y al Ministerio. Harry también le hizo prometer no volver a mencionar el tema; no tenía idea de cuánto sabían los padres de Hermione y no quería que Ron saltara con el tema. Si fuese por Harry, el resto del día se pasaría comiendo, bebiendo, abriendo regalos y teniendo un buen rato; noticias de Voldemort podían esperar un día más.
No mucho más tarde, la Sra. Weasley se apareció con paquetes con tartas y tortas; parecía ser que no había podido hacer lo que Harry le había pedido, y Harry tuvo que decirle que no había más lugar en el comedor para más comida. Le aseguró que había suficiente y que sus dulces se mantendrían bajo hechizos de enfriamiento en la Madriguera. Estaba preocupada de que la comida se echase a perder, pero solamente fue necesario que Harry señalara a Ron para que esos miedos desaparecieran. Ron no dejaría que ningún postre se echase a perder, y seguro que en menos de dos días lo habría terminado.
Así que con una última mirada con sus lentes, para asegurarse de que nade se estaba colando, Harry se aseguró de tener firmemente agarrado el aro y que tenía todas las bolsas en sus manos; entonces diciendo 'actívate' los seis Weasleys y Harry sintieron el familiar tirón en el ombligo y desaparecieron.
Menos de un minuto más tarde llegaron a la cocina de los Grangers, donde Harry había mandado a Hedwig esa mañana, advirtiendo a Hermione de su llegada. Ron y los gemelos se cayeron al piso, pero todo el resto (Harry incluido!) lograron mantenerse en pie; Harry nunca había creado en traslador para tantas personas, y era una experiencia de aprendizaje.
"Oh Dios," fue lo primero que Harry escuchó; Girándose supo por qué. La Dra. Granger, estaba a un costado y aparentemente había presenciado la llegada del grupo. Al no estar acostumbrada a la magia, debió haberse sorprendido de su aparición.
"Relájate mamá; te dije que iban a salir de la nada," dijo. "Feliz Navidad a todos!"
Mientras que Ron y los gemelos se levantaban del piso, Harry, Ginny y la Sra. Weasley fueron a saludar a los Grangers. Para entonces el padre de Hermione se les había unido en la cocina y estaba mirando nerviosamente al Sr. Weasley, quién estaba examinando las gavetas de la cocina; Hermione debía haberles dicho de su hobby, y Harry sonrió.
La Sra. Weasley debió haber notada la mirada del Dr. Granger porque siguió su línea de visión hasta llegar a su esposo e hizo un sonido de desaprobación al verlo.
"Arthur querido, ven aquí y Saluda a John y a Emily."
El hombre se ruborizó, pero se les acercó sin decir nada.
"No se preocupe Sr. Weasley," le dijo Harry. "Me aseguraré de que tenga más que suficiente para revisar en mi casa." El rostro del Sr. Weasley se allegro al escuchar eso.
"Dr. Granger, Dra. Granger; es bueno verlos," saludó Harry.
"Tu también, Harry," dijo la Dra. Granger, "Hemos oído tanto de ti estos últimos años; será bueno poder conocerlos a ti y a Ron un poco mejor. Y gracias por la invitación, fue muy amable de tu parte. Pero, por favor, llámanos Sr. y Sra. Granger."
Parecían muy amables, y las introducciones pasaron rápido. La Sra. Granger preguntó si quería algo de tomar, pero Harry le informó que tenía todo preparado en su casa y que prefería ir yendo; era casi la una y la tarde se les estaba escapando.
Sacando otro aro de su bolsillo; Harry se dirigió a los gemelos y dijo, "Fred, harías los honores?" Harry podía haberlo hecho, pero los Weasleys no sabían que podía hacer magia fuera de la escuela, y prefería dejarlo así.
"Un aro de hula?" Preguntó extrañado el Sr. Granger. "Para que tienes un aro de hula?"
"Es perfecto para un traslador," explicó Harry; después explicó brevemente lo que era un traslador y que usarían uno para ir a su casa. Hermione parecía impresionada de que Harry hubiese conseguido que le aprobaran uno en el Ministerio, y los Weasley aún más.
"Que es hula?" Preguntó Ron; era suficiente para distraer del tema del traslador.
"Es un juego, Ron. Giras estos aros alrededor de tu cintura, y ves que tanto puedes mantenerlos. Quizás Hermione pueda mostrarte?" Explicó Harry.
Ginny miraba incrédulamente a Harry, sorprendida de que hubiese dicho algo así; aunque ambos pares de padres parecían disfrutar el sonrojo de sus ojos, hasta que los Grangers tuvieron que ir a recoger sus cosas. No tenían tantas bolsas como los Weasleys, pero la pequeña adhesión haría que el traslador fuera muy justo.
Después de acomodarse, Harry finalmente se aseguró de que todos estuvieran tocando el aro. Había sido una buena idea de que Harry hubiese elegido un objeto tan ancho, de otro modo no hubiesen podido entrar todos; les advirtió que se mantuvieran quietos y les explicó a los Grangers lo que estaban a punto de sentir; y con otro tirón estaban en camino.
El sótano de su edificio se estaba volviendo una destinación popular para los Trasladores de Harry y Harry disfrutaba la cara de confusión y decepción de las personas cuando miraban alrededor. Esta vez Ron, Hermione, Ginny, el Sr. Granger, y el Sr. Weasley habían caído; pero lo que fue más gracioso fue que Hermione se giró y le dijo, "Harry, por favor dime que no vives en un sótano muggle?"
Los otros debieron de pensar que estaba loco cuando comenzó a reírse; recordando cuando Remus le había hecho la misma pregunta. Esa noche había ido muy bien, y Harry disfrutó las reacciones de Remus. Ahora esperaba que los otros lo encontraran igual de gracioso.
"No Hermione, no vivo en un sótano," la tranquilizó después de calmarse. "Lo siento, es que no eres la primera en preguntar. De todos modos, vivo unos pisos más arriba; no pude llevarlos directo por las barreras; yo podría porque ya he estado allí, ya entenderán. Tienen todo?"
Unas bolsas se habían caído cuando llegaron, pero las levantaron rápido, todos ansiosos de salir del sótano; no era porque estuviese sucio, pero no era cómodo.
Harry ya había presionado el botón para llamar el elevador y les pidió a los gemelos que lo agrandaran mágicamente cuando llegara; lo hicieron sin problemas, y Harry y los Grangers fueron los primeros en entrar; los Weasleys no parecían muy seguros, pero fue Ron el que juntó su valor y entró primero. Hermione le había contado de los elevadores muggle en el Ministerio el año anterior, y sabía que se suponía eran seguros. El resto se les unió (Fred y George saltando de arriba a abajo hasta que su madre les gritó que se quedaran quietos) y eventualmente las puertas se cerraron detrás de ellos.
"Que piso, Harry?" Preguntó el Sr. Granger; estaba parada junto a la placa con los botones con su mano sobre ellos.
"Trece, señor," Harry esta curioso por saber si esa respuesta sacaría el Fidelius.
El Sr. Granger se dispuso a presionar el botón, pausando cuando no pudo encontrarlo, entonces girándose a Harry, dijo, "Ningún 13, Harry. No será catorce?"
"No, Sr. Granger, no vio el botón. Yo, Harry Potter, vivo en el piso 13."
El Sr. Granger le dio una mirada extraña, pero volvió a mirar la placa y parpadeó cuando juró que un botón apareció de la nada. Pensando que era otra cosa mágica, no lo pensó dos veces y presionó el botón; pero Hermione había estado observando a su padre, y vio la aparición del botón, miró a Harry y cuando el le sonrió, comprendió!
"Harry," susurró, "no habrás…"
"Una vez más Hermione," Harry se divertía respondiendo, "estás repitiendo a Remus."
Los otros lo estaban mirando, preguntándose que pasaba, y Harry tomó aire y comenzó.
"Como Hermione acaba de entender, mi casa está protegida por el Encantamiento Fidelius, igual que los cuarteles de la Orden. Yo soy mi guardián secreto y cuando dije 'Harry Potter vive en el piso 13', les dije el lugar. No importa que no sepan dónde queda el edificio, siempre y cuando estén dentro; es por eso que no podíamos usar la flú tampoco. Sr. y Sra. Granger, estoy seguro de que Hermione les explicará el encantamiento en detalle. Lo que necesitan saber es que es muy avanzado y seguro, y hay muy pocas cosas que son más seguras que esto."
Girándose a los Weasleys, Harry dijo, "Y espero que estén satisfechos con las medidas de seguridad que tomé. Es por eso que la Orden no pudo encontrarme este verano; porque no quería ser encontrado. Remus sabe por supuesto, y ahora ustedes también; y aunque se que no pueden decirle a Dumbledore, no traten de hacerlo; no se ha Ganado mi confianza, y se lo diré cuando creo que es el momento adecuado."
El Sr. y la Sra. Weasley estaban ocupados discutiendo en voz baja, salvo por eso el resto del viaje se hizo en silencio. A Harry no le molestaba, ya que sabía que el momento en que se abrieran las puertas a su Escondite, las preguntas y comentarios se le abalanzarían.
Y si que tenía razón.
"Mierda!" Dijo o Fred o George.
"George! Cuida el lenguaje!"
"Lo siento, pero mira esto."
Harry rió, "Gracias George…creo. Una vez ya lo habían dicho; fue Neville."
"Pareces tener un buen lugar aquí, Harry," dijo la Sra. Granger; Entonces mirando a Hermione, quien se negó a mirarla a los ojos, continuó, "Nos hicieron creer que no estabas siendo cuidado."
"Oh," dijo Harry, "eso es donde yo solía vivir; lamento la confusión. Me mudé aquí en Julio. Solía quedarme con mis familiares, pero eran horribles; seguro que Hermione les contó."
Harry no obtuvo una respuesta, porque la Sra. Weasley se acercó y lo tomó por los hombros.
"Harry, es esto real? Todo ese tiempo preocupándonos de que estabas viviendo en las calles o en un departamento lleno de ratas has estado en este… este… este lugar?"
"No es un palacio, Sra. Weasley," dijo calmado Harry, "cuando lo encontré eran solamente cuatro paredes; tomó mucho tiempo decorarlo y arreglar todo. Después de vivir con los Dursleys quería un lugar que pudiese llamar mío, del que me podría enorgullecer. Les dije que no se preocuparan por mí, que estaría bien. Por que más creía que tengo no uno, sino dos elfos? Tienen bastante trabajo manteniendo este lugar."
La Sra. Weasley parecía lista para continuar, pero su esposo la detuvo. "Molly, no hay sentido en discutir. Sabíamos desde antes que Harry se estaba manejando solo, ahora por lo menos sabemos que está seguro y que lo cuidan. Por el momento, nuestros hijos han desaparecido, y desarmarán esta casa y esconderán explosivos si no los encontramos."
La Sra. Weasley no se calmó con la advertencia, pero sacó su atención de Harry; ante la descripción de lo que sucedería, ni siquiera preguntó de cual de sus hijos hablaban. "Fred! George! Vuelvan aquí en este momento," gritó.
Un Segundo más tarde los gemelos emergieron del corredor que llevaba al ala este, con Neville guiándolos, una mano sobre uno de sus hombros. "No tienes que gritar, mamá, no estábamos haciendo nada malo."
"Ha," rió Neville, "Eso si llamas tratar de tomar whiskey nada malo. Los atrapé en el cuarto muggle, Harry, saqueando tu bar; se siente bien atraparlos. Se los debo por todas las veces que terminé como canario."
"Gracias Neville. Déjame a esos dos un segundo. Porque no presentas?" Remus había salido de su cuarto al escuchar el ruido, y estaba conversando con los padres de Hermione; ellos estaban encantados de conocer a uno de los profesores de su hija, y Harry sabía que podía tomar unos minutos para meter algo de sentido en los gemelos.
"Escuchen," dijo en voz baja una vez que se alejaran. "No me molestan las bromas, pero prométanme ninguna broma pesada hoy; estaba pensando en sacarles sus varitas, pero Remus me convenció de no ir tan lejos."
"Ni por un millón de galleons, Harry; sacarle la varita a un hombre es como cortarle, bueno, su otra varita."
"Ya se," replicó Harry, "Por eso no voy a hacerlo; pero esta es la primera vez que lo Grangers están alrededor de la magia y no quiero espantarlos; tampoco quiero que mi casa colapse a mi alrededor, así que les advierto. Nada de bromas pesadas, cosas raras, inventos nuevos, o les advierto no les voy a dar su regalo de navidad."
"Harry," George puso su mano sobre su corazón en un gesto demasiado dramático, "nos hieres pensando tan poco de nosotros."
"Pero tienes razón," agregó Fred, "Pero chantajearnos con nuestros reglaos para que nos portemos bien?"
"Genio puro!" dijeron a coro, "Te prometemos portarnos de lo mejor; igual, es más divertido jugarle bromas a Ron que a ti."
"Bien," Harry estaba calmado, "Entonces prometo ayudarlos con una broma como premio; sabrán a lo que me refiero en unas horas."
Después de eso, se unieron al resto. La Sra. Weasley estaba sorprendida por el buen comportamiento de sus hijos, y Harry se preguntaba se estaría contenta de saber que había recurrido al chantaje y el soborno para hacerlo posible.
"Harry," llamó Ron desde la otra punta, "dijiste algo de aperitivos y bebida?"
Y así Harry los llevó al cuarto muggle donde todos se sirvieron. Harry, Ginny, Hermione, y Neville tomaron cervezas de manteca, Ron también después de que su madre lo atrapara tratando de tomar algo más fuerte; Fred y George tenían permitido el licor, aunque no eran familiares con las variedades muggle que Harry tenía, el whiskey era lo más parecido por nombre, y se sirvieron un poco de eso; no hacía que sus orejas soltaran humo, pero los hizo toser, y después de eso decidieron dejarlo de lado.
Los adultos todos tomaron cosas diferentes, y Remus les aseguró a los Grangers que Harry no había llenado al bar hasta la noche anterior y que no bebía. A la Sra. Granger le gustaba beber algo de vez en cuando y les informó que había dejado que Hermione probara algunos sorbos de vino desde hacía dos años. Harry no tenía vino, pero la selección de brandies y champagne que tenía estaban bien; el Sr. Weasley descubrió un gusto por la cerveza de manteca.
Los aperitivos estaban en el área de la cocina, sobre el bar que la separaba del resto del salón. Había una variedad de salmón ahumado, bolas de masa cocinadas, que era un plato oriental que Winky sabía preparar, bastones de vegetales, y algo de comida normal como bastones de pollo y camarones. Todo se veía muy elegante, y la Sra. Granger estaba prestando tanta atención a la comida que casi tira su plato cuando gritó al ver "una personita extraña".
"No mamá," rió Hermione, "ese es Dobby; es un poco extraño, pero es un elfo domestico, no una personita. Te conté de ellos, recuerdas?"
"Oh si," dijo su padre, "ese pedo tuyo."
"Es P.E.D.D.O. Cuántas veces debo decirlo?"
Ron estaba riendo por lo bajo detrás de su plato y cuando Harry encontró sus ojos no pudo evitar comenzar a reír; ambos habían escuchado de la PEDO por años, y era divertido escuchar al padre de la chica haciendo las mismas bromas que ellos.
"Oh, ya basta ustedes dos!"
Eventualmente pararon y los Grangers fueron a conocer a Dobby y Winky que habían tomado un descanso para darles a todos la bienvenida al "Más maravilloso escondite del Sr. Harry Potter!"
Tomó unos minutos más explicar su naturaleza extraña y manera de hablar, pero después de verlos en acción por unos minutos, la Sra. Granger estaba fascinada.
La cocina estaba mucho más limpia desde la última vez que Harry la había visto, ya que la mayor parte de la comida estaba en los hornos, esperando en la nevera o en la alacena; aún así la cocina estaba en el medio de la acción, así que Harry les sugirió retirarse al cuarto muggle para disfrutar la comida. Todos los regalos estaban ahora debajo del árbol, y Harry no quería tentar a Ron sentándose muy cerca.
"Y Harry, como encontraste este lugar?" Preguntó alguien; a Harry no le molestaba repetir la historia de cómo había estado caminando por las calles de Londres un día y había comido en un lugar que lo había llevado en la dirección correcta.
Y poco después de eso explicó como se le había ocurrido la idea de esconder el piso entero en primero lugar. Remus señaló que Harry estaba haciendo donaciones anónimas al dueño del edificio para pagar su parte, después de escuchar eso las caras de los Granger, en especial la de Hermione, se relajaron y disfrutaron el resto de la historia.
Todos se sirvieron algo más de comida y bebida y antes de que Harry o supieran eran pasadas las dos.
"Que les parece un tour?" Preguntó. Sólo Ron y Fred seguían sirviéndose comida, pero incluso ellos habían comido suficiente. Su madre les recordaba a cada momento que una comida completa estaba cerca y que no debían llenarse. Conociendo a Ron, Harry no estaba preocupado.
El tour comenzó en el ala este viendo que ya estaba en el salón muggle; aparentemente el Sr. Granger había jugado pool en la Universidad, incluso apostaba cuando necesitaba algo de dinero, "Pero fue hace años!" Hermione parecía más sorprendida que nadie.
Un vez que despegaron al Sr. Weasley de la televisión, llevó al grupo a través de la puerta hacia su cuarto. Ginny estaba feliz de ver que era una copia casi idéntica de la que estaba en su baúl, y Harry la dejó hacer un mini-tour por el vestidor y el baño. Por supuesto eso llevó a preguntas acerca de cómo Ginny conocía el lugar, pero una explicación rápida los salvó de una situación vergonzosa.
Harry se salteó el departamento de los Longbottom diciendo que estaba vacío, Remus y Neville se miraron, pero no dijeron nada; aún no habían decidido cómo manejarían cada detalle relacionado con los padres de Neville, pero eso lo arreglarían otro día.
Ron trató de abrir la puerta para mirar, pero estaba cerrada con llave gracias a Remus, y sin una varita, Ron no podía entrar.
El cuarto de almacenamiento estaba repleto y desordenado, y quizás el lugar favorito del Sr. Weasley, y seguía sonriendo cuando su esposa le hizo cerrar la puerta.
Neville explicó la plataforma de duelo y el cuarto de ejercicio para que Harry descansara un poco la voz, y demostró el equipo para aquellos que no lo conocían. El Sr. Weasley reconocía los muñecos de una compañía vieja y prometió contarle más a Harry. El Sr. Granger reconoció la marca de los equipo y silbó ante el precio. "T estafaron," le dijo, "Hay equipos tan buenos como este en el Mercado por mitad deprecio." Por primera vez, Harry notó que el padre de su amiga estaba en forma; debería ejercitarse y sabía de lo que estaba hablando.
Tuvieron que cruza la biblioteca para llegar al ala oeste, y los ojos de Hermione y su madre se encendieron como árboles de Navidad; Harry podía jurar que escuchó al Sr. Granger decir "Dios Santo, no otra vez," en voz baja; de todos modos tuvieron que arrastrarlas fuera del lugar después de 5 minutos después de que los otros hubiesen terminado de ver su colección; una vez más, Harry había escondido los libros más oscuros antes de que llegaran.
Los cuartos de invitados pasaron rápido, excepto por dos, que Harry dijo eran en los que Remus y Neville se estaban quedando (no había razón para decir que Neville se había cambiado de cuarto).
Los tres cuartos vacíos los pasaron rápido, y esta vez Harry no tuvo que saltearse ninguno, viendo como se había desecho de toda evidencia de la celda de Colagusano.
El lavadero no era nada especial, excepto por su tamaño, y Hermione estaba feliz de oír que Dobby había limpiado el cuarto en el que él y Winky dormían; incluso Harry querían verlo, no había entrado desde que los había hecho. Habían mantenido la decoración, al igual que la cama; Winky había agregado unas cortinas y alfombras, pero se mantenía igual.
Incluso Remus y Neville estaba mirando alrededor interesados, y rieron bastante con la decoración a base de medias.
"Ríanse todo lo que quieran," les dijo Harry. "No es gracioso cuando son ustedes taladrándose el cerebro tratando de pensar en una media original para colgar en la pared. Pasé una hora cada día por una semana amueblando este cuarto!" Ese comentario llevó a la historia de cómo Harry conocía a Dobby y Winky, su historia juntos, la fascinación de Dobby por las medias, y cómo se habían vuelto amigos y empleados de Harry.
Y si Harry hubiese tenido que preocuparse por cómo Hermione vería su tratamiento de los elfos, solamente viendo el cuarto y el orgullo que tomaban llamando a Harry su amigo, disipó los miedos de la chica; estaba orgullosa de Harry y debía haber aprendido algo del libro que le había prestado para su cumpleaños. Incluso le dio un beso en la mejilla con ojos llorosos y después corrió hacia Ginny ruborizada cuando sus padres y los otros habían hecho comentarios al ver la muestra de afecto.
Ron no estaba haciendo comentarios con los otros; estaba parado con sus hermanos, enfurruñado.
La última parte del tour era mostrar la sala de estar en más detalle. Eran casi lastres, y con una hora antes de la comida, Harry sabía que era mejor empezar con los regalos. Notando el humor de Ron, pensó que sería bueno para animarlo.
"Hey Ron, tiempo de abrir los regalos?"
Eso llevó una sonrisa al rostro de Ron quien asintió feliz. Después de que casi corriera hacia el árbol, los otros lo siguieron. Casi no había lugares para todos, pero se las arreglaron compartiendo algunos. La Sra. Granger estaba sentada sobre su esposo y Ron, Ginny, Hermione, y Harry estaba todos en el mismo sillón; de alguna manera, Harry había terminado entre Hermione y Ginny, y n se estaba quejando ni un poco!
"Que va primero?" Preguntó Ginny.
Harry se encogió de hombros. "Nunca hice esto antes Gin, así que no tengo idea. Como lo hacen normalmente?"
"Bueno, nosotros siempre empezamos con la persona mas joven," Dijo el Sr. Granger, "y después la que sigue por orden de edad. Después de que todos tuvieron un turno es como un tenedor libre."
"Nosotros vamos por la parte del tenedor libre desde el principio," bromeó el Sr. Weasley. "Con seis chicos en la casa, y una chica ambiciosa, es difícil hacer que coman el desayuna en las mañanas, muchos menos que abran regalos en orden; creo que pueden hacerlo un día, cierto Fred? George? Ron?"
Fred y George seguían portándose de lo mejor, y Ron accedió a regañadientes, ya había estado sacudiendo un regalo con su nombre, pero lo puso debajo del árbol.
"Suena bien," accedió Harry, "Bueno, hagamos el regalo de Dobby y Winky, tienen que vigilar el horno, y no quiero molestarlos justo antes de la cena."
Así que Harry llamó a sus amigos y ellos aceptaron tímidamente los paquetes.
Dobby recibió medas de Harry, Neville, y Remus; pero las de Harry eran la mejor, por supuesto, venían del 'más mejor mago en el mundo' después de todo; tenían espacios para cada dedo, eran una novedad, pero Harry sabía que a Dobby le encantarían.
Ron le había dado a Dobby dos de sus antiguos sweaters Weasley que se habían encogido, y Hermione le había tejido una bufanda y guantes para ir con los gorros. Los otros no habían pensado en llevarla nada, pero Dobby estaba más que contento con lo que había recibido. Tomó una ronda de abrazos a las rodillas y muchos gracias ates de que volviera a la cocina.
Winky había recibido menos regalos, Ron no le había traído nada, pero como no estaba acostumbrada a ser tratada como un igual, ni siquiera lo notó. Hermione le había hecho unos delantales para usar en la cocina, y Remus le había comprado unos libros de recetas de sus chefs favoritos de la televisión.
Harry le había comprado un juego de cacerolas nuevas y productos de limpieza (le gustaron mucho), pero el de Neville había sido el mejor; hacía unos días, la elfina había comentado que le gustaba como el 'Sr. Harry Potter' siempre olía tan bien (Harry usaba colonia) y Neville lo había recordado, le había comprado un perfume, potpurrí, jabones, lociones para la piel y sales y burbujas de baño. Neville dijo que no estaba seguro de si iban a gustarle, y que si quería podía cambiarlas por otra cosa, pero no recibió respuesta excepto por un abrazo a las rodillas, Winky estaba muy feliz.
Hubo que convencerla para que lo soltara y volviera a la cocina, y cuando lo hizo Ron tiró un regalo con su nombre a Ginny, impaciente por abrir los regalos.
"De quien es?" dijo inspeccionando la caja. Era de sus padres, y Ginny estaba feliz de encontrar un nuevo sweater Weasley y unas polleras nuevas, pero contrario a otros años, el sweater era de cashmere, y las polleras no usadas, sino nuevas!
Harry se alegraba por su amiga; parecía que los Weasleys habían usado algo del dinero que les había dado, seguro que Ron y los gemelos también se alegrarían.
Hermione era la siguiente, y abrió un regalo de Ron encontrando unos libros, dulces y un brazalete de dijes. Los libros y dulces eran impersonales pero por lo menos se había anotado unos puntos con el brazalete; y aunque no tan lindo como el pendiente con un zafiro del que aún no sabía nada, y mucho mejor que la horrible botella de perfume del año anterior.
Ron abrió el regalo de Harry después y encontró unas cuantas cosas. Una cantidad considerable de ranas de chocolate e Bertie Botts, bombas de olor y fuegos artificiales que empezaban con la humedad y una caja negra; Ron estaba encantado con los fuegos (Fred y George se había quejado de las bombas), pero no entendía la aja negra. Sólo cuando la abrió para encontrar una llave de Gringgots y una nota, se giró a Harry.
"Te abrí una cuenta en Gringgots," explicó Harry; pero podía decir que Ron estaba por enfurruñarse, e interrumpió antes de que pudiera empezar. "Esto no es caridad, así que ni lo pienses. Sirius me dejó todo su dinero con la condición de lo usara, así que les abrí a ti, Ginny, Hermione, Neville, y Luna cuentas en Gringgots. Hay 500 galleons para empezar, y puedes gastarlo y ahorrarlo como tú quieras. La nota es para ti, así que no la compartas con nadie si no quieres."
Ron abrió la note y gritó de alegría al leer lo que Harry había escrito. Ginny y los otros rogaron por saber que estaba escrito en el papel y a Ron no le molestaba así que se las dio.
Ginny leyó en voz alta.
Querido Ron,
Deposité 500 galleons más en tu cuenta, para ahorrar para una nueva escoba; Whiggman sacará su nueva línea este verano, y no se cuánto saldrán, pero se que serán un excelente guardián con esa escoba. Si sobra algo de dinero después, disfrútalo! Los primeros 500 son más un regalo de Sirius que mío, y pensé darte más que dulces y bombas de olor para Navidad. Felices Fiestas, amigo!
Harry
Cualquier enojo que Ron pudiese haber sentido se había desvanecido, incluso caminó hasta Harry e hizo una imitación de Harry golpeándolo en la espalda a modo de agradecimiento. Harry bromeando dijo, "Es mi turno, así que denme un regalo antes de que muera."
Harry abrió el paquete en el que encontró su sweater y el caramelo casero de los Weasleys, y estaba muy contento. Ginny ya se había puesto el de ella, así que Harry decidió unírsele. Cuando se sacó el suyo colocándose la suave lana el tirón debajo de su ombligo lo alertó de que algo andaba mal.
Cuando Harry se había puesto el sweater había estado sentado junto a Ginny en el sillón, pero cuando pasó su cabeza por el cuello se encontró en un lugar diferente, estaba en la cocina de Grimmauld Place, y con una audiencia. La Profesora McGonagall, Snape, Hagrid, Ojo Loco, Tonks, y el viejo manipulador asistieron a la función.
"Ah Harry, ceo que abriste tu regalo después de lo que había esperado," dijo felizmente Dumbledore; actuando como si nada estuviera mal.
"Que hiciste? Como llegué aquí?" demandó Harry.
"Por que no adivinas, Potter?" burló Snape.
"Severus, no hay razón. Quieres repetir lo que pasó en mi oficina antes?"
Tonks rió ante la referencia, y Harry casi sonríe ante de recordar que no estaba allí para jugar; no estaba allí por su propia voluntad.
"Transformaste mi sweater en un traslador?" Preguntó Harry a Dumbledore; podía ser que la Orden estuviese allí, pero ese era su plan.
"Si Harry; para que se activara cuando te lo pusieras. Si recuerdas, en tu primera Navidad en Hogwarts te encontré mirando cierto espejo; incluso entonces estabas usando uno de los sweaters de Molly, así que sabría que te lo pondrías en cuanto lo abrieras. Lamento haber tenido que tomar estas acciones Harry, pero no puedo permitir que te pongas en riesgo porque no estamos de acuerdo. Espero que puedas disculparme en el futuro."
"Acabas de cometer un gran error," silbó Harry. Girándose a los otros, asintió a Hagrid y McGonagall, viendo que no estaban cómodos en la situación; Tonks no sabía qué pensar, y si Harry tuviese que adivinar, Ojo Loco estaba disfrutando la función.
En una voz falsamente feliz, Harry les dijo, "Feliz Navidad a todos, los veré en la escuela." Entonces Harry miró a Dumbledore y con un tono despectivo dijo. "Mañana al mediodía, y más te vale tener este lugar listo. Si tenía la más mínima duda de vender Grimmauld Place acabas de arruinarla." Y sin otra palabra, Harry se apareció fuera de allí, dejando un cuarto lleno de adultos estupefactos.
"Albus, que acaba de pasar?" Preguntó McGonagall.
Fue Moody quien respondió. "Eso Minerva, fue Albus enojando a n ya muy enojado joven. Esta vez si que arruinaste las cosas, Albus." Con eso rió y salió de la cocina. Maldición, si le estaba empezando a caer muy bien ese Potter!
Harry llegó a su Escondite en menos de un minuto sin ser notado en medio de la confusión y los gritos de los otros. Harry tuvo que tirar chispas de colores para llamar la atención.
"Que demonios acaba de pasar?"
Harry volvió a sentarse entre Ginny y Hermione y les dijo mayormente a Remus y los Weasleys que Dumbledore había hecho un traslador del sweater que lo había llevado a los cuarteles. Remus negó su cabeza decepcionado, y los Weasleys estaba sorprendidos de que Dumbledore los había usado (o su regalo) sin que lo supieran. La Sra. Weasley prometió que hablaría con el en cuanto pudiera, y Harry no se preocupaba de que contara sus secretos.
Fue la Sra. Granger quien hizo la pregunta de como había vuelto, Harry simplemente dijo que tenía un traslador con el en caso de que algo así pasara; no admitió haber aparecido y nadie sabía la diferencia y, por suerte, nadie preguntó como había hecho para que aprobaran otro traslador.
Neville abrió su regalo después (el y Harry descubrieron que eran unas horas mayor), y estaba contento de ver que Remus le había comprador una nueva funda para su varita; con toda la práctica que había estado haciendo, Neville no podía esperar a usarla.
Fred y George abrieron el regalo de sus padres, entonces los padres abrieron los regalos de sus hijos, y después la apertura de regalos se descontroló.
Harry recibió unos libros y cuadernos de Hermione y sus padres, junto con unos anteojos de sol muggle; ahora que no tenia que usar anteojos, podría usarlas.
Ginny le había comprado unos guantes para Quidditch y una botella sin nada escrita que tenía una nota diciendo que debería llevarla a su próxima 'reunión de capitanes'.
Neville le había comprador un detector de enemigos que se veía muy bien sobre la chimenea! Si, había unas figures distantes en él, pero Harry sabía que nunca estaría seguro por completo hasta que Voldemort estuviese muerto.
Y Ron le había dado un montón de dulces y un caldero de bronce. Era uno de los pocos tipos de caldero que no tenía, y era muy útil ya que, aunque no muy común, era necesario para pociones del séptimo año; Harry le había mencionado a Hermione que planeaba en comprar uno el verano siguiente y debió haberle dicho Ron. Y que fue lo que dijo Ron?
"No puedo creer que te haya regalado equipo de pociones en Navidad!"
Harry no vio lo que cada uno recibió, pero se aseguró de ver la reacción de cada frente a sus regalos. Además de las cuentas en Gringgots pensó mucho en cada regalo.
El Sr. Weasley recibió una nota diciendo que ahora había una copia exacta de cada aparato muggle que había visto en su casa en su cobertizo. Los aparatos de los ahora inexistentes departamentos habían servido para algo, y le había pedido a Hedwig que los llevara mientras todos tomaban algo en el cuarto muggle; hablando de ella, estaba en su lugar de siempre sentada en su percha en una esquina. Harry se sintió mal por haberla ignorado, así que la llamó para que se apoyara en su hombro, y ella pareció perdonarlo.
Las Sras. Weasley y Granger recibieron citas en un spa en Londres, Harry había pensado que sería una buena manera de que se relajaran y llegasen a conocerse. La Sra. Weasley parecía que nunca tenía tiempo de calmarse y con la mama de Hermione tendría una guía muggle.
El Sr. Granger no sabía que esperar de Harry (en verdad no había esperado recibir algo), pero se sorprendió cuando Fred dejó caer un paquete sobre sus piernas; era un regalo de parte suyo, de George y de Harry, dijo, y que sería útil. El Sr. Granger no estaba muy seguro de abrir el regalo (Hermione debió advertirle de los gemelos), pero lo hizo, y pareció confundido ante el enorme paquete de dulces que sostenía.
"Son Caramelos Entumecedores," explicó Harry. "Tuve la idea y les di a Fred y George el dinero para inventarlos. Muy simples; cualquier chico de cuarto podría haber una poción entumecedora, pero estos son diferentes porque son dulces y duran más tiempo. Supuse que podría dárselos a los chicos que están asustados de las agujas, o adultos que son alérgicos a la Novocaína. Los ingredientes son naturales y garantizan que la boca se entumezca por una hora. Yo nunca fui al dentista, pero mi primo se quejaba de las agujas todo el tiempo. Pensé que sería una buena idea."
"Dices que esos caramelos tienen un agente que entumece por una hora?" Preguntó la Sra. Granger. Harry asintió y ella abrazó a su esposo. "Oh John, será perfecto para los chicos! Apuesto a que cada dentista de Londres querrá conocer quién los vende. Gracias Harry! Gracias Fred y George! No creo que se den una idea de lo difícil que es tratar con niños a veces. Incluso Hermione solía llorar cuando teníamos que revisarla."
Era obvio que les gustaba el regalo, y Fred y George admitieron que lo que pensaron era una idea loca de Harry resultó ser buena.
Hubo unos minutos en los que nadie abrió uno de los regalos de Harry, pero entonces Remus abrió el suyo, y sonrío ante la nota. Harry le había abierto una cuenta a él también (con más que solo 500 galleons), un nuevo portafolio con sus iniciales en él y una promesa de ir a comprar un nuevo guardarropa la semana entrante.
Harry le había dado a Neville último juego portátil muggle (como el gameboy, nintento advanced), y casi diez juegos. Le había ido tan bien en las máquinas, que Harry no tuvo dudas a comprárselo. Después de todo, cuántos libros acerca de plantas necesitaría? Harry sabía que no podría usarlo en Hogwarts, pero si en el tren y en su casa.
Hermione había sido difícil como siempre, y Harry había terminado comprándole su propio set de plumas dictadoras y unos pergaminos y sobres muy elegantes; ella estaba contenta con el regalo, que era práctico, pero a la vez personas, y le dio un abrazo.
Y otra vez, Ron dirigió una mirada rara a Harry. Excepto por cuando había abierto su propio regalo, Ron estaba actuando extraño y a Harry no le gustaba.
Después de sus éxitos, los gemelos comenzaron a buscar en la pila de regalos el de Harry para ellos; pero se decepcionaron al no encontrar ninguno, y vieron a Harry sonreírles.
"Buscan algo?" Les burló.
"Se, donde está nuestro regalo?" Respondió George.
"George! Harry fue tan bueno dándoles el oro para esa tienda suya e invitarnos para lo huele como una deliciosa comida. Muestren algo de apreciación!"
"Está bien Sra. Weasley," calmó Harry. "Sólo me divierto con ellos." Entonces sacando una llave de su bolsillo, Harry se la tiró a Fred.
"Otra llave para Gringgots?" Adivinó.
"Nop," sonrió Harry, "y nunca van a adivinar, así que déjenme contarles. Es una llave para una tienda en el Callejón Diagon, y es todo suya ahora."
Las bocas de todas se abrieron, pero ninguna tanto como las de Fred y George. Por primera vez en sus vidas, los gemelos Weasley no sabían qué decir.
Tomando el Silencio como una invitación para continuar, Harry dijo. "Es una pequeña junto a Florean's; descubrí que es mía mientras revisaba los papeles de mis padres y ha estado vacía por casi un año. No fui todavía, pero vi los planos, y parece lo suficientemente grande. Hay un departamento detrás dormitorios en el piso de arriba y la tienda está expandida triplicando el tamaño y hay un sótano que pueden usar para almacenamiento o para inventar. Es para que hagan lo que quieran, y pueden tenerla gratis hasta que empiecen a ganar. Cuando eso pase nos sentaremos y arreglaremos algo justo."
Una vez más, silencio, aunque los Grangers no sabían qué era tan importante, estaba más intrigados por las expresiones de los padres.
"Harry," dijo Fred, "es el mejor regalo, amigo. Hemos estado ahorrando para abrir una, pero con el aumento de rentas por la seguridad, pensábamos que íbamos a esperar otro año."
"Gracias amigo," agregó George, "Aunque lo quieras o no, acabas de volverte un socio de por vida. Te haremos orgulloso, Harry."
Ron era el único que no parecía contento. De hecho, fue muy grosero.
"Es demasiado, no?" dijo. "Digo, no es como si les debieras algo Harry. Tienes que mostrar cuánto tienes así todo el tiempo?"
Los comentarios de Ron llevaron a que todo el grupo defendiera a Harry, y eventualmente Ron se disculpó; pero aun así, se sentó lo más lejos posible de Harry.
La Sra. Weasley no había sido mucho más fácil de convencer, pero eventualmente cedió. Ya no eran sus bebés, simplemente no quería aceptar que sus hijos empezaban su propio negocio y parecía que se mudarían también. Por lo menos se contentaba con saber que ni Fred ni George podía caminar en una cocina sin hacer explotar algo, así que comerían en La Madriguera. "Puede que no durmamos allí," dijeron, "pero siempre será nuestra casa."
Se intercambiaron unos regalos más, y pronto en la enorme pila quedaba unos pocos. Harry estaba impaciente por ver el regalo que había visto traer a Remus, pero no podía encontrarlo. Estaba a punto de preguntar por él cuando Ginny se le presentó con una mano estirada; en ella había un pedazo de pergamino, que había sido si 'regalo' para ella. Ese era el momento que había estado esperando.
"Harry," con una mirada dulce, "esto dice que tengo que preguntarte por mi regalo."
"Que regalo?" siguió Harry. "Te compré algo?"
Ginny ya tenía la llave de Gringgots en su bolsillo, pero golpeó a Harry en el brazo, mostrando que sería mejor que dejara de jugar.
"Ouch, dolió! Recuérdame que nunca te haga enojar, Gin. Esta bien, te daré tu reglo." Entonces enfrentó a Hedwig, que estaba sentada en el sillón detrás de el.
"Hedwig linda, podrías ir a buscar el regalo de Ginny? Ya sabes cual."
Ginny y los otros miraron a Harry extrañados, pero Hedwig (y Neville y Remus) debían saber de lo que estaba hablando; un Segundo más tarde ella desapareció en fuego blanco y dorado y camino a la ventana.
"Fred," dijo Harry "Eres el chico mágico hoy. Podrías desaparecer este vidrio? Espero algo"
Fred no le había preguntado por sus pedidos en todo el día, y después de el regalo, no estaba por empezar; así que lo hizo desaparecer sin preguntas, y se encogió de hombros cuando Ron le preguntó si sabía que estaba pasando.
No tuvieron que esperar mucho, un tiempo más tarde, Hedwig apareció volando con un amigo detrás.
"Se que no es tan sorprendente como la entrada que Rowen hizo en el cumpleaños de Hermione… pero Feliz Navidad Ginny!"
El nuevo amigo de Hedwig estaba parado en el brazo extendido de Harry, y caminó hacia donde Ginny estaba parada, congelada por la sorpresa.
"Ginny, todos tenemos lechuzas, así que pensé de darte una; pero no pude pensar en el tipo, entonces recordé las aves que Sirius usaba cuando estaba escondido. Recordé que te habían gustado, desafortunadamente esos son tucanes y no son Buenos para uso general; son muy pequeños y no soportan climas más fríos, es impresionante que hayan traído el mensaje de Sirius, de hecho. Así que leí un poco, y encontré que los papagayos de Sudamérica no tienen estos problemas y existen unas especies mágicas; así que mandé a Hedwig a Brasil para encontrar un vendedor que tuviera, y Raúl ha estado viviendo aquí hace una semana."
Ginny inspeccionaba a la colorida ave y comenzó a acercarse para acariciar sus plumas; a Raúl no parecía molestarle, ya que había sido algo ignorada la semana anterior y había pasado las anteriores llegando a Inglaterra.
"En verdad es para mi, Harry?" Preguntó Ginny, pensando que era demasiado bueno.
Ron resopló, obviamente molesto o celoso, pero Harry lo ignoró; estaba pensando unas fiestas tan buenas hasta entonces, podía esperar para encargarse de Ron.
"Sip, todo para ti. Hermione tiene dos mascotas, yo tengo a Hedwig; incluso Pigwidgeon tiene la personalidad de una lechuza diez veces más grande. Pero no puedo llevar paquetes grandes y Errol ya o es tan joven, pensé que te gustaría una mascota. Raúl tiene un año así que no puedes nombrarlo; es muy listo y ya está acostumbrado a ser llamado así. También puede hablar! Se supone que puede aprender veinte frases en el primer año, y ya sabe algunos. El hombre debía tener un extraño sentido del humor, porque algunas cosas que dice son muy raras."
"Es verdad, chico?" dijo Ginny; estaba respondiendo más a las caricias, mordiendo suavemente su dedo. Harry levantó su brazo para hacer que se moviera, y Raúl levantó las alas para ganar equilibrio, entonces girándose a Harry dijo.
"Que quer descarado?"
"Ven lo que digo," dijo Harry, "extraño sentido del humor."
"Que dijo?" Preguntó George.
"Es mejor que no sepan," rió la Sra. Granger. "Es portugués y no muy educado."
"Es nuestro tipo de pájaro, entonces," respondió Fred. "Incluso vino con plumas rojo Weasley! Ya es uno de nosotros."
Harry pasó a Raúl al brazo de Ginny, y como si quisiera cimentar la relación, Raúl volvió a hablar. Esta vez en inglés y todos rieron a expensas de Ginny.
"Chica Linda! Chica linda! Swawk!"
"Como dije," sonrió Harry, "el dueño ya le enseñó unas frases."
Raúl fue paseado un poco más por el lugar, y Harry estaba sorprendido por lo cómodo que estaba en un cuarto lleno de extraños. Harry había pagado más por un ave bien entrenada, y parecía que el hombre había hecho valer su dinero.
Como el último de los regalos ya estaba abierto, Harry le explicó a Ginny cómo debía cuidar de su nueva mascota. Comía mayormente raíces y nueces, y necesitaba un hechizo calentador en su percha para contrarrestar el clima inglés, y tenía que mojarlo un poco con agua una vez al día para que sus plumas estuviesen sanas. Ese tipo de aves estaban acostumbrados a climas más calientes y húmedos, pero con tirar unas gotas de agua al aire una vez al día, Raúl estaría bien.
No fue hasta alas 4.20 que el grupo se sentó en la ahora extendida mesa en el comedor, que ahora tenía lugar para 14 personas. Hermione insistió en ayudar con los platos, pero estando encantados de que habían podido cocinar todos, a los elfos no les importaba la intrusión.
Ganso asado, jamón horneado, bife Wellington, todos los favoritos de las fiestas estaban preparados. Había también una docena de acompañamientos y tres tipos de ensaladas, y Winky recibió una felicitación de Ron cuando ni siquiera él pudo servirse de cada plato. Y mientas comían el grupo habló acerca de lo que habían aprendido en Hogwarts. Los roles que todos habían jugado en su primer encuentro en el tren (Un chico llamado Neville había perdido su sapo!), los puntos que todos habían Ganado para asegurarse la copa de las casa, y esa horrible clase de vuelo en la que un chico terminó en la Enfermería y otro había sido nombrado el nuevo buscador del equipo de Quiddich.
Una vez más, con tanta atención en él y Neville, Harry notó que el humor de Ron estaba cambiando. Por favor, era peor que una mujer embarazada!
Los Sres. Granger hablaron un poco de como veían el mundo mágico desde su perspectiva como padres muggle, y le dieron un gusto al Sr. Weasley describiendo, lo más detalladamente posible, como funcionaba la electricidad y los aviones.
Después de la comida, Fred y George decidieron ir al salón muggle, y Ron y Neville se les unieron. Hermione y Ginny fueron a la biblioteca para pasar un tiempo tranquilo digiriendo la comida, mientras que Hermione leía libros y Ginny hablaba con Raúl. Los adultos volvieron a la sala de estar, contentos de estar lejos de sus hijos por un tiempo, hablando entre ellos.
Harry estaba contento pasando de grupo a grupo, pasando unos minutos con cada uno, y escuchando con interés. Terminó pasando la mayor parte del tiempo en el salón muggle con los chicos, y logró vencer a Ron en un juego, finalmente; algo que Ron no apreciaba mucho. Fred y George los dos le ganaban en el pool, lo que sorprendió a todos menos a los gemelos; en voz baja les dejaron saber que habían estado escapándose a bares muggle por dos años, y no era la primera vez que jugaban; y pensándolo dos veces, Harry no estaba sorprendido.
Cuando todos pudieron relajarse, Dobby les informó que la mesa había sido limpiada y que el postre estaba listo. Muchos adultos hicieron muecas ante la mención de más comida, y por una vez, Molly Weasley estaba contenta de haber dejado su comida en la casa.
Tres tortas de chocolate, tarta de manzana, bocadillos de frutilla, helado de nuez de macadamia casero, una monstruosidad de tarta de calabaza y pacana y la crème brule de Harry decoraban la mesa. Los ojos de Ron parecían fuegos artificiales, y excepto por una broma de 'budines quemados', nadie tenía algo malo que decir.
El postre de Harry era un poco más liviano de lo que hubiese querido, pero sin el quemador era normal, y aún así sabía muy bien! Todos los disfrutaron y ningún postre quedó sin tocar.
Era una hora más tarde, después de té, más descanso y una siesta en el sillón por el Sr. Weasley que todos se levantaron para irse. Harry tenía un traslador listo para los Grangers, y ahora que los Weasleys sabían donde estaba el Escondite viajarían por la flú. Raúl había salido antes, y el grupo se estaba despidiendo.
"De verdad me encanta Raúl, Harry," era el único agradecimiento que Harry recordaba. "Es perfecto y siempre recordaré hoy, has sido tan bueno con mi familia. Gracias." Entonces Ginny se paró un poco en puntas de pie y lo besó en la mejilla, esta vez no erró, pero se quedó un poco más de tiempo.
"No olvides mi regalo," le susurró. "Quiero una oportunidad de devolverte el favor."
Harry se quedó parado pensando en sus palabras después de que todos se fueran. Neville había desaparecido al departamento de su padre, t solamente quedaba Remus con el.
"Vamos Enamorado, un regalo más para abrir."
Enamorado? Harry estaba a punto de pregunta por eso, cuando recordó lo que estaba esperando, pero nunca encontrar "Se," se quejó, "Lo has estado escondiendo de mi, no?"
"Pensé que era mejor, Harry," explicó Remus, "No sabía cual sería tu reacción, así que quería darte esto en privado. Sígame."
Harry lo hizo, y un poco inseguro tomó el paquete de las manos de Remus.
"Recuerdas que en tu cumpleaños te dije que Sirius y yo estábamos trabajando en algo para tu juntos, pero que no estaba listo?"
"Si." En verdad, no había pasado una semana en la que Harry no se preguntara por ese regalo.
"Bueno, ahora lo está. Espero que te guste."
Harry también lo esperaba; después de todo el suspenso, sería muy duro para Remus si no er así. Sin querer esperar más para abrir el regalo, Harry desató los hilos con cuidado, y sacó el papel.
Al principio, Harry no reconoció lo que estaba en sus manos. Pero cuando se separó de su adorado regalo un poco, vio lo que en verdad era y casi lo deja caer. Solo las rápidas manos de Remus lo salvaron de la destrucción.
"Oh Merlin!" Gritó Harry, y girándose a Remus, con los ojos llenos de lágrimas, dijo simplemente, "Gracias."
Perdón por la tardanza!!! Estuve muy pancha con las vacaciones y me di cuenta que no había traducido casi nada hace una semana mas o menos y me encapriche con que quería terminarlo antes de fin de mes. Logre lo que quería con mucho esfuerzo acá esta el resultado; es el capitulo mas largo hasta ahora, 32 paginas y un nuevo record para mi yay!
Gracias por los reviewes :D
