Ranma ½ no me pertenece.

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Advertencia: siempre lean las instrucciones, aunque sean obvias, tontas o crean que lo saben hacer. Así evitarán desagradables sorpresas.

¿Alguien sabe que es la ortografía y la gramática?

… Exacto, instrucciones para poder escribir algo que sea entendible para todos. Esto no es un mensaje de texto, un whattsap o un twitter, o como se llame esa cosa con menos caracteres que propuesta indecente de sábado por la noche tras cuatro copas de ron. Esto que ven aquí es una obra escrita de género narrativo, y debe ser escrita siguiendo las instrucciones adecuadas, o terminarán haciendo cualquier cosa menos lo que deben: contar una historia y que todos la entiendan.

Gracias. Ahora, llenos de hermoso rencor hacia mi persona, los invito a seguir con la historia de hoy.

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Fantasy Fiction Estudios presenta:

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S & S Detectives

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Por el futuro de una nación

Parte 13

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Ranma no tuvo tiempo de reaccionar, tan solo pudo ver el cañón del tanque disparar por el espejo retrovisor. Todo se cubrió de blanco. Luego vino un brusco estremecimiento, como si su cuerpo hubiera sido deslizado con fuerza unos metros hacia un lado, dejando su alma y su cerebro atrás. Con los ojos entrecerrados vio que todo giraba rápidamente: el suelo, el cielo, las nubes, el edificio, como si él estuviera dentro de un lavarropas.

Por un eterno momento, durante los giros, Ranma no supo lo que había sucedido, si fue impactado o no. Solo notó que la puerta del lado del copiloto estaba hundida hacia el interior, doblada, aplastando un poco el asiento, como si algo muy duro y fuerte la hubiera golpeado por fuera. Había creído ver fuego por un momento entrando por la ventanilla del copiloto, pero eso rápidamente se fue, solo vio blanco, luego polvo, sintió en su rostro la arena y la tierra cayéndole por todos lados. Luego sintió que caía, mientras el suelo que giraba se hacía más grande que el cielo. Cerró los ojos sintiendo el sabor de la tierra en la boca, esperando otro golpe, que fue demoledor para su cuerpo, como si le hubieran sacado los huesos y los hubieran vuelto a poner en su interior.

Apenas comprendió que todavía estaba con vida gracias al dolor que sentía, imaginando que un muerto no podía sentir dolor, y sin poder abrir los ojos aferró ambas manos al volante y empujó los pies sobre el pedal del freno con desesperación.

Su cuerpo se balanceó hacia los lados bruscamente con cada violento giro que el Ferrari daba contra el suelo. El cinturón de seguridad tiró tan fuerte que lo lastimó; la sacudida de su pecho fue tan brutal que hasta olvidó el intenso dolor que había dormido su brazo herido por el disparo.

Luego todo fue silencio. No vio más que oscuridad.

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Ranma… Ranma… ¡Ranma!

Ranma, no me hagas esto, te lo suplico.

Ranma… ¡Ranma, si te mueres no te lo perdonaré jamás!

¡Ranma!

Ranma abrió los ojos. La voz de Akane taladró su cerebro; era peor que una jaqueca. Parpadeó con fuerza. Notó un extraño silencio, asfixiante, como si no solo las voces hubieran callado, sino también todos los sonidos, incluyendo los de su propio corazón. Él estaba sentado en la oscuridad, como si todavía se encontrara en el asiento del Ferrari, pero todo estaba negro, muy negro, aunque por alguna extraña razón podía ver su cuerpo como si tuviera luz propia, aunque no podía moverlo, solo la cabeza, que lentamente giró buscando algún indicio que le dijera dónde se encontrara.

Se preguntó si estaba muerto, pero su voz tampoco salió de su boca.

El silencio seguía molestándolo, era atroz, absoluto, de un vacío tan atemorizante que se sintió perdido en la oscuridad.

¿Estaría de verdad muerto?

Luego vio una luz aparte de él, como un pequeño punto o una estrella, y que emanaba una sensación cálida. Entonces la luz se expandió como un anillo y una imagen creció en su centro, como si estuviera dentro de un gran espejo.

En el espejo reconoció la habitación del hospital en Kioto, a la familia Tendo y, en la cama, a Akane. Si bien seguía sin poder escuchar, supuso lo que ella decía, entre súplicas y llanto, queriendo dejar la cama, contenida por los brazos de su hermana mayor, derramando dolorosas lágrimas.

Sí, ella estaba reclamando, le estaba reclamando, porque en la televisión de esa sala podía ver a su propio Ferrari, humeando, envuelto en polvo, derrotado, sucio, lastimado, inerte…

¿De verdad estaba muerto?

Jamás podría disculparse con Akane.

Todo lo que había en su corazón era odio, odio y más odio. No moriría por una causa justa, siquiera por proteger a Akane, tan solo quería venganza de ese maldito que la había lastimado.

Como un parpadeo, la imagen cambió en el espejo y pudo ver a otras personas, otros tiempos, otras guerras: odio, odio y más odio. El odio generaba más odio, la muerte se multiplicaba, la sangre que caía se convertía en ríos rojos, que bajaban por las montañas hasta derramarse sobre el mar, cubierto por las osamentas humanas que flotaban a la deriva e infestaban las playas silentes. Todo era odio y muerte.

Ranma no pudo soportarlo más y cerró los ojos. ¿Qué eran esas aterradoras imágenes? ¿Acaso estaba en el infierno?

Pero la luz siguió siendo cálida. Escuchó, por primera vez rompiendo el asfixiante silencio, una voz dulce, cándida, que le inspiró un poco de confianza. Al abrir los ojos descubrió la silueta de una mujer que estaba de pie mirando el espejo, con todos sus horrores, sin siquiera titubear. La mujer podría tener la edad de su madre. Su rostro tenía un aire que la hacía sentir familiar, aunque no así su expresión juguetona y alegre.

Entonces Ranma tuvo la certeza, como si se lo hubieran revelado directamente en su mente, que las imágenes del espejo ya no representaban el pasado, sino lo que estaba por venir. Las guerras que sucederían, la matanza entre hermanos que iniciaría con las ansias de conquista de un nuevo Japón imperialista. Los muertos multiplicándose por millares, formando colinas y colinas de cuerpos que nadie podría enterrar, envenenando el aire con su podredumbre.

El espejo volvió cambió de nuevo, viajando mucho más atrás, siglos y milenios, a cuando la tierra estaba envuelta en el caos. Ranma vio entonces a la pequeña isla del pacífico en el momento en que nació, de una gota de agua salada derramada por la lanza Ame-no-nuboko al ser agitada por los dioses primigenios Izanami y su hermana y esposa Izanagi. La gota de agua que coaguló en el mar formando a la hermosa y virgen tierra de Japón.

Luego el día y la noche volvieron a avanzar tan rápidos como habían retrocedido, y el cielo azul se tornó rojo como el atardecer, pero sin su belleza. La tierra una vez hermosa, luego teñida de sangre por las ansias violentas de los seres humanos, sería castigada otra vez, no por dos abominaciones destruyendo ciudades completas —como había sucedido ya en su historia— sino por una lluvia de más de cien soles que quemarían su basta superficie hasta convertirla en una tierra maldita, donde jamás volvería a surgir la vida. Sería víctima del odio que sembraría y del odio que cosecharía de las otras naciones.

Japón desaparecería si volvía a su camino violento y sanguinario.

Esa era la maldición de Amaterasu, la primigenia del sol, hija de Izanami e Izanagi, dueña de la isla que sus padres le regalaron, cuya bondad no era más que una mentira de la mitología. Ella en realidad era vengativa y posesiva, y solo mantenía su paciencia con los humanos que la habían olvidado porque todavía vivía allí su linaje, emperadores y princesas, hijos de hijos de los hijos directos de ella, la primigenia. Ellos eran los descendientes que llevaban la sangre de Amaterasu entre los mortales. Y el auténtico enemigo de Amaterasu, controlando con mentiras al Ishin Shishi, tan solo un grupo de útiles peones, quería exterminar a su estirpe para provocar la ira destructora de la primigenia.

Porque el Ishin Shishi creía que acabando con la familia imperial, los descendientes de Amaterasu, Japón sería libre para ser gobernado por sus habitantes. No sabían la verdad, nadie la sabía, que en realidad solo provocarían su temible ira.

Ranma parpadeó confundido, no era posible que él supiera todo eso, más cuando jamás prestó atención en la escuela porque dormía, comía a escondidas o leía un manga oculto en el libro de historia. ¿Dioses antiguos que en realidad eran criaturas primigenias? ¿La familia imperial descendiente de Amaterasu? ¿La bondadosa y cálida diosa del sol era en realidad una conquistadora celosa y cruel?... ¿El futuro de Japón sería una guerra sanguinaria y la destrucción total bajo una lluvia nuclear?

¿Qué era todo ese estúpido sueño? ¿Alguna clase de profecía barata digna de una mala película?

Al apartar el rostro del espejo se encontró con los ojos cálidos y la sonrisa amable de la mujer que estaba de pie a su lado. Entonces reconoció esas facciones, eran muy similares a las de Akane. Era la misma que había visto en una vieja fotografía, de pie junto a su madre.

La mujer asintió, como si conversaran animadamente solo con sus pensamientos. Ranma entendió también que todo eso que vio y pensó no lo sabía: ella se lo había contado. Luego la mujer miró un poco hacia el costado. Ranma parpadeó y giró la cabeza siguiendo la dirección de sus ojos.

Y vio a otra mujer.

Tenía puesta una fastuosa túnica de extraño diseño, parecida a un kimono, recorriendo gran parte del suelo tras su pequeño cuerpo. Sus manos estaban ocultas en amplias mangas cuyas puntas rozaban el piso. El pequeño y grácil cuello sobresalía del amplio y abultado vestido sosteniendo una cabeza pequeña; ella parecía ser muy joven, como de su misma edad. El cabello era rojo como el fuego, y tan brillante como el sol estampado en muchas partes de su kimono y sus joyas. Su rostro era pequeño, de ojos azules como el cielo, y sus labios, pequeños y sonrosados, estaban torcidos en un gesto de desagrado.

La pequeña dama pelirroja miró en su dirección, y él sintió tal opresión en su pecho como si aquella fuera en realidad una existencia muy superior, algo que no podía comprender ni imaginar, menos contener.

Era Amaterasu.

Al apartar ella su rostro de él, Ranma comprendió que lo ignoraba como si fuera una simple hormiga en su camino. Pero algo cambió, de pronto ella volvió sus ojos hacia él nuevamente con imperiosa necesidad. Ranma comprendió que necesitaba algo de él.

Amaterasu alzó su pequeña mano e indicó hacia el espejo.

Ranma obedeció, no por voluntad propia, sino porque esa fuerza superior así se lo ordenaba. En el espejo volvía a aparecer la imagen del hospital en Kioto.

Entonces Ranma comprendió. La venganza traería venganza, el odio más odio, lo único que podía salvar a Japón era el amor de Amaterasu… o mejor dicho, salvar la única razón por la que Amaterasu no traería su maldito odio sobre Japón.

No tenía problemas con eso, porque era lo que más quería también en la vida: proteger a la familia Tendo… proteger a Akane, princesa imperial, auténtica descendiente de Amaterasu.

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Ranma abrió los ojos. Un fuerte pitido zumbó en sus oídos. Sus manos dolían por lo fuerte que se habían agarrado del volante. El aire estaba saturado de polvo y humo, apenas podía ver. La tierra había entrado por todos lados, hasta su cabello. Todo su cuerpo temblaba todavía, víctima de la poderosa colisión que había golpeado a medias a su Ferrari. Pero por algún milagro la puerta del copiloto no había cedido al impacto, hundida y doblada, enterrada hasta la mitad del asiento del copiloto, se mantuvo en su lugar.

—Estoy… ¿vivo? —Ranma cerró aún más fuerte las manos, haciendo crujir el cuero del volante.

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Continuará

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Nota de autor:

Esto se puso hasta místico. Pero para que no vayan a pensar que me lo saqué de la manga (como diría mi esposa), estaba pensado desde el principio. De hecho, comienza a tener sentido para los que prestaron atención por allá desde los lejanos capítulos en que Akane estuvo en peligro, y las extrañas intenciones y porfía del Ishin Shishi por acabar con la familia imperial. Sobre Amaterasu, es un tema que ya hemos tratado, basta decir, para no repetir tanto, que es una de las deidades principales del sintoísmo, la diosa del sol en Japón. Izanami e Izanagi son dioses hermanos y esposos, padres de Amaterasu y otros tantos dioses, a ellos les fue encomendada la misión de ordenar el caos en el mundo usando la lanza que les dieron, y al sacarla del mar, la gota que cayó fue la que creó la isla de Japón.

Los insto a que siempre lean temas sobre mitología e historia, en especial cuando investiguen para una obra, porque los detalles que encuentren siempre cobrarán vida en su imaginación y pronto notarán que la trama se escribe por sí misma. Es una experiencia muy reconfortante alimentar a la imaginación con buenos contenidos.

Ya veremos qué más se revela en el camino. Espero no haberlos decepcionado mucho con el cambio de ritmo, los que me conocen saben que me gusta hacer estas cosas, fufufu, pero ya retomaremos mañana la acción trepidante pronto a concluir con un clímax que espero los satisfaga a todos.

Bien, mi querida y amadísima, admirada y acosadísima en el secreto de nuestro hogar (más fufufufu…), mi esposa Randuril, pues ¿qué quieres que te diga?, sé que no parece justa una batalla entre un cañón de 140 milímetros y una pequeña pistola, pero bien se dice por allí que el tamaño no es lo que cuenta, sino el uso que se le da. Así que nuestro acomplejado Ranma de todas maneras podría tener alguna posibilidad. ¿No te parece? (Lo siento, me la has dejado en bandeja). Sobre lo de mantener un Ferrari, debemos recordar que no es cualquier detective privado, junto a su madre han tenido trabajos ya muy peligrosos, conociendo a la crema y nata del mundo secreto de Japón y los alrededores, así que sus costos operacionales deben ser bastante altos. En fin. Lamentablemente no tendremos más historia para leer sobre ello, por ahora.

Mi estimada Devi2791 (Denisse), no temas, que esta vez la historia sí será completada. Debes agradecérselo a Romina, no sabes el poder que tiene una esposa en el ánimo e inspiración de un autor (ese látigo…). Ranma tiene las vidas de un gato, solo espero que le alcancen para terminar la historia. Nunca se sabe lo que pueda suceder. Gracias por seguir leyendo y por tus palabras, me motivan para poner más cuidado con cada fragmento.

Tienes razón, camarada Rokumon, el mecánico Enjin debe estar de ataque, luego de ver por televisión lo sucedido, de seguro debe estar siendo contenido, consolado o siendo resucitado por sus empleados. Es que algo se da a entender en la historia, pero parece que Enjin estuviera enamorado de la dama. Me hace recordar el caso de un hombre que se casó con su automóvil, la gente es muy extraña, definitivamente, más que en la ficción.

Azulmitla, mi estimada lectora, mérito tienes por leer algo tan triste como Alas y pedir más, normalmente la gente que la leía se sentía algo… incómoda. Debo confesarte que la quiero acabar pronto, ya estaba en el tramo final, el único inconveniente es que he estado tan feliz en los últimos años, desde que me casé, que me es más difícil recobrar el espíritu de tragedia desgarradora que necesito para ese final. Pero lo haré, no lo dudes, esto de las publicaciones diarias de fragmentos me está dando mejor resultado, así que con mi esposa estoy pensando en seguir con mis otras historias, todos los días un fragmento de algo, y poder irlas terminando. Espero te siga gustando lo que sigue.

Mi estimada Guest, aunque tardes en llegar a este capítulo, te debo decir igual que me emociona todo lo que te gusta mi humilde historia. Mi afán siempre ha sido divertirme, crear y conseguir transmitir emociones. Sobre tu nombre, pues, fanfiction debería ponerlo automáticamente si estás logueada a la página a la hora de publicar un review. De no hacerlo, sería bueno que firmaras tus mensajes con tu nombre, así podremos conocerlo. Sobre tus atrasadas respuestas, pues te digo, viajando al pasado, que sí, tienes razón, el caballo negro y por otro lado el color rojo, todo me parece tan calcado que me extraña que no se haya usado antes la referencia de Ranma y un Ferrari, habiendo tantas historias. Sobre el arte de escribir, debo confesarte que no siempre uno cosecha buenas respuestas por ser tan dedicado o crítico con respecto a la escritura. Se presta para malentendidos también el que uno intenta corregir a alguien, siendo que es la única manera de mejorar. Además, cada escrito requiere de trabajo de investigación, planeación, creación y edición. Es verdad, no sabes las vueltas que le he dado en ocasiones a un único párrafo o línea.

Pero con Romina amamos escribir lo mejor posible nuestras historias, y no solo nos referimos a la ortografía y la gramática, sino más allá, a la creación de la trama, personajes, escenarios, que todo sea coherente. Pero debo decirte que es muy emocionante poder trabajar cada día con la persona que amas en lo mismo, ya que incluso nuestro trabajo real en este mundo lo hacemos juntos, así que allí también escribimos y discutimos las historias en todo momento, nos leemos los fragmentos, editamos nuestros textos, nos cambiamos los archivos una y otra vez, pc junto a pc, pasando de escribir a editar, y de editar a escribir de nuevo.

Es una vida muy hermosa y apasionante. Por ello les recomiendo que intenten hacer lo que más les guste en la vida, y que compartan con alguien que también lo haga junto a ustedes. Me siento personaje de mi propia historia gracias a mi esposa, y es una alegría que siempre me sentiré orgulloso de compartir.

Ya no los aburro más, nos vemos mañana.

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Noham Theonaus

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