Notas al pie!


Pelea de Bar

.

.

...

Tuvo una suerte maldita de que Teddy no se diera cuenta de su agitación. Sintiéndose mortificado por su estado, decidió tranquilizarse a si mismo antes de hacer lo que había prometido. Se volteó hacia atrás, mirando con curiosidad el bar. El lugar era una casa completamente campestre con una estructura de madera que soportaba una enorme planta enredadera que no pudo identificar. Al menos parecía seguro de atravesar. James entró al lugar y se sentó en una de las sillas que formaban parte de las mesas redondas repartidas por todo el jardín delantero. En los carteles pudo leer ofertas de comida y bebida en libras esterlinas, lo que confirmó su teoría de aquel lugar completamente muggle.

Pendiente en sí mismo, a penas prestó atención a uno que otro muggle que ingresó al lugar. De todas formas, no parecían ser un peligro, por lo que lo descartó. Si pudo escuchar ruido adentro del lugar y risas por doquier. Parecía bastante concurrido al parecer.

Si no eran gritos, entonces no había nada malo, pensó.

Se dedicó, entonces, a respirar y a fijarse en su entorno. Había dos autos estacionados a su izquierda y uno justo frente de donde se encontraba sentado. La estructura de piedra que soportaba el cambio de nivel de piso entre la calle y la iglesia tenía tres soportes del mismo material que no le parecieron suficiente. Pero seguramente se debía a las raíces del árbol que estaba a menos de medio metro. La iglesia parecía grande para un pueblo compuesto de unas pocas calles. Quizás Woodchurch era más grande de lo que parecía.

James prestó atención durante unos minutos a los muggles que estaban un poco más lejos. Había alrededor de siete rodeando un palo y tres al frente de la calle en una especie de caseta de metal color azul. Una estación de bus, recordó. Había muchas de esas en Londres. Pero la mitad de ellos parecía prestarle atención a algo en sus manos más que a la calle. Eso era una conducta normal. Se fijó en los letreros, en los muggles que pasaban sin notar que estaba en el lugar, en el color de los autos. Se acordó de la vieja motocicleta de su padre y sus intentos por manejarla, para la consternación de Draco. Suspiró. De no tener a Ed probablemente habría comprado una en sus vacaciones, tal y como había planeado. Aunque aún podría hacerlo, estaba más de un noventa por ciento seguro que Teddy le fastidiaría por ello. Y se la confiscaría, sin siquiera escucharlo. Vagó con la mirada hacia los muggles un par de veces más hasta que le vio.

Algo extraño.

Al principio no le había llamado la atención; era normal que los muggles fueran y viniesen de un lado hacia el otro. No tenían medios mágicos para aparecer algo si lo olvidaban y tampoco para trasladarse rápidamente. Incluso había visto un mismo auto ir y venir dos veces. Pero el clima en Woodchurch era mucho más cálido que en otras partes de Londres. Él usaba una chaqueta de cuero que servía para cualquier clima no extremamente caluroso, a diferencia de Teddy quien usaba una gruesa túnica que se sacó a penas pudo. Había un hombre entre los muggles que esperaban en la parada de buses que podía pasar claramente por una persona esperando a otra; los muggles lo hacían a menudo. Pero usaba un abrigo de cuero que llegaba hasta sus rodillas y su postura corporal no parecía ser relajada. En otra instancia y si no hubiese puesto tanta atención a su entorno, James lo habría ignorado. Había pasado inadvertido para él los primeros diez minutos hasta percatarse de que había mirado hacia donde él se encontraba dos veces y no vestía acorde al clima en el que estaban.

Probablemente a eso se refería Teddy.

James decidió esperar cinco minutos cronometrados antes de que un grupo de tres muggles entraran al pub y James simplemente les siguió. Cerró la puerta nada más entrar, teniendo la idea de moverse entre los muggles y arrastrar a Teddy a una de las esquinas. No podían ponerse a señal de tiro si había alguien supuestamente siguiéndoles. O quizás a Dorotea. Quién sabe. Su idea, por supuesto, quedó en nada cuando comenzó a ser consciente del lugar y se percató en lo lleno que se encontraba.

El lugar era más grande de lo que pensó.

Se encontraba repleto de mesas redondas, parecidas a las que había afuera pero sin una sombrilla. Aquel lugar le recordó bastante a las tres escobas; tenía ese ambiente vivo, lleno de gente conversando y con un mobiliario similar. Pudo ver al fondo una chimenea con un reloj arriba, repleto de tazones y portarretratos con imágenes que no alcanzó a divisar. Lo que parecía el bar estaba casi repleto con lugareños, al igual que las mesas. Esquivó a un camarero que traía varios platos que le olieron a papas fritas, salchicha y huevo. Estaba tan jodidamente lleno, que realmente no pudo divisar a Teddy. Asumió que se encontraba en la barra, pero el pequeño corredor que se formó entre la barra y las mesas se encontraba atestado de camareros corriendo hacia todos lados y un par de muggles buscando lugar. Las murallas eran de ladrillo, sin embargo. Pero había una serie de fotografías en una pizarra de corcho que parecían ser de personas que habían asistido al bar.

Avanzó un poco más, decidiendo deslizarse por el pequeño corredor pero tratando de mantenerse lejos de los camareros. Le costó bastante, en realidad. Si bien contradecía el hecho de tratar de mantenerse lejos de la puerta en línea recta, parecía que no le quedaba de otra; mucha gente, poco espacio. Pasó una de las camareras con cara de contrariedad que llamó su atención durante unos momentos, para fijar su mirada en la barra nuevamente. ¿Cómo podía costarle tanto encontrar a un hombre más alto que él? James maldijo en voz alta, avanzando un poco más y dándole un codazo a un tipo en la mesa sin querer. Murmuró una disculpa en voz alta, antes de enfocar su mirada hacia el fondo y por fin encontrarle.

Frunció el entrecejo.

Teddy estaba sonriendo. Le vio soltar una risa, incluso. No estaba tan lejos, pero parecía imposible recorrer las 15 sillas restantes sin repartir codazos y empujones. No parecía hacer falta, sin embargo. El hombre tomaba una cerveza, lo que le hizo soltar un bufido. Estúpido idiota. ¿Y decía que él se demoraría menos? ¿Qué demonios estaba haciendo, que reía y bebía y no se centraba en el puto caso? Pero sus sospechas quedaron confirmadas cuando vio a una chica del otro lado del bar, inclinarse hacia él de una forma que las barwoman se inclinaban hacia sus parroquianos cuando querían flirtear. La chica rió a lo lejos. Y cuando tomó distancia de él, Ted... el maldito de Lupin pareció reír también.

¡El hijo de puta estaba flirteando! ¡En medio de un puto caso!

James apretó los puños, estando seguro que si daba un paso más iba a maldecirlo. Por ser un imbécil que le arrastraba a un caso en sus vacaciones. Y un hipócrita por haberle acusado de flirtear cuando él era peor –Porque él no lo hacía. No frente a él al menos–. Su lógica le dictó que lo mejor que podía hacer es darse la vuelta y esperar a un lado de la puerta, pero la furia le ganó. Por lo que se dedicó a mirar y a absorber cada risa, cada gesto. Tuvo que admitir para sí mismo el sentir una envidia que no podía controlar. Por no ser el receptor de aquel gesto. Por sentirse usado por él. ¿Dónde había quedado aquel momento entre los edificios de las calles de Londres? ¿Y el abrazo de hacía cinco minutos? Estaba siendo irracional, lo tenía claro. Pero simplemente no podía controlarlo.

En algún momento pudo ver que Teddy le miró por el rabillo del ojo. Y pareció un poco sorprendido de su cara furiosa, a juzgar por su expresión. Pero aquello duró un segundo y fue tan rápido que si no le hubiese prestado tanta atención no se hubiese dado cuenta. Pero ella se dio cuenta, a juzgar por la expresión nerviosa que Teddy colocó a continuación. La chica era morena, cabello negro. Bastante bonita. Sintió los ojos de ella en él, lo que le hizo voltearse hacia la puerta. Parecía la mejor opción ganarse en la entrada y vigilar a aquel sujeto.

Y eso pensaba hacer, hasta sentir aquella mano que le hizo saltar.

La mano, de un desconocido, en su trasero.

Mierda.

James dio un salto del susto. Buscó rápidamente al receptor de aquella mano y se encontró con una mirada altanera. Era el tipo con el que había tropezado. Evaluó la situación durante unos segundos, sabiendo que lo mejor que podía hacer era simplemente ignorarlo. Pero no sólo le había tocado. Había estrujado.

¿Qué? ¿Acaso te gustó y quieres más? –El tipo escupió. Sus amigos hicieron risitas. Él, siendo más Gryffindor que persona, se había visto obligado a mitigar aquella parte de si mismo que era impulsiva e irracional. Cuatro años de preparación habían bastado y sobrado para que James actuara más como un orgulloso Auror que como un impulsivo Gryffindor.

Lamentablemente, aquella no fue la ocasión.

Su puño fue directamente hacia la cara de aquel sujeto, sin pensarlo demasiado. Se percató de lo que había hecho cuando el tipo se encontró en el piso, con la silla y todo y sus amigos habían soltado gritos del susto mientras sujetaban la mesa con las cervezas. El tipo se llevó la mano a la nariz, soltando un quejido de dolor mientras se la acomodaba. Estaba sangrando, lo que no ayudaba a la situación. James lo miró con furia, con aquella furia que no podía soltar hacia Teddy aunque quería hacerlo.

¡¿Que mierda te pasa, maricón de mierda?! –replicó el hombre. Pero con la nariz fracturada por su culpa aquello había salido más gangoso que otra cosa. James, con los ánimos por el piso y sin ninguna gana de controlar su genio, se limitó a pisar la pierna del tipo que estaba en el piso. Obteniendo un chillido nada masculino.

Que mierda te pasa a ti, puto acosador –escupió él. La gente se había sumido en un silencio incómodo, roto por los amigos del tipo que intentaban ayudarle a levantarse. Aquel sujeto, posiblemente cabreado por la actitud del propio James dio un par de manotazos para alejarles y levantarse él mismo. Ahora que lo pensaba, parecía un poco borracho. Aquello era malo, por donde lo mirara. Tenía toda la puta atención del bar en sí mismo, lo que estaba tratando de evitar. Y todo por culpa de ese imbécil. No. Era culpa de Ted-Lupin también.

El hombre dio un paso hacia él y le dio un empujón. James chocó con el tipo de atrás, pero dio un paso hacia adelante y le empujó de vuelta. Los amigos del tipo luchaban por hacerse un espacio y echarle una mano. Mierda. Eso era cuatro contra uno. No había forma que pudiera ganar. Miró nerviosamente hacia la puerta, aunque sabía que no era opción. Si salía, le acorralaban. Si le acorralaban, quien sabe que intentaría hacerle aquel imbécil.

James dio un paso hacia adelante dispuesto a volver a empujar al sujeto cuando alguien le tironeó del brazo. James se volteó, frunciendo el entrecejo cuando vió que se trataba de Teddy.

Es-espera James –Tironeó él. James hizo un gesto desdeñoso y trató de soltarse, pero el agarre de Teddy era firme y duro. El hombre hizo amago de querer empujarle, pero Teddy le empujó hacia atrás.

Que ¿Acaso necesitas que te defiendan, maricón? –Inquirió el tipo, burlón. James frunció el entrecejo. Los amigos del sujeto hicieron una risita, lo que provocó que James volviera a tironear a Teddy pero empujara al amigo del sujeto que tenía más cerca, al no conseguir soltarse. El tipo trastabilló y cayó al piso. –Pelea como hombre, chupa pollas –dijo, al ver a su amigo en el piso.

James se soltó de Teddy, de la pura furia. Pero ni siquiera alcanzó a dar un paso adelante cuando Teddy lo dio por él y sujetó al tipo de la camiseta.

¿Qué dijiste? –Preguntó éste. Con un tono de voz tan peligroso que todos a su alrededor dieron un paso hacia atrás. James estuvo tentado de hacer lo mismo, pero aún trataba de hacerse un espacio para golpearlo.

Chu-pa po-llas –Inquirió el tipo. Eran del mismo tamaño, por lo que aquello parecía mucho peor. Parecía que el sujeto no tenía instinto de supervivencia, porque ni siquiera él intervino al ver la expresión de odio puro en la cara de Teddy. Al no recibir respuesta, el hombre tironeó las manos del auror y logró soltar una de ellas –Chupa pollas –repitió –Porque eso es lo que le gusta. ¿Viste la expresión que puso cuando le agarré el culo? Seguro que l… –Si no hubiese sentido el escozor en el puño, James habría pensado que aquello era una ilusión. Porque ni en sus más locos sueños imaginó ver a Teddy mover la mano hacia adelante y darle un golpe en el ojo al tipo tan fuerte que lo tiró hacia atrás.

James le vio caer, lentamente, como si alguien hubiese alterado el tiempo.

Lo que siguió fueron una serie de eventos desafortunados.

El tipo que James tiró se levantó y lanzó un golpe hacia él. James, auror consumado y acostumbrado a ese tipo de enfrentamientos se agachó y golpeó la boca del estómago de aquel sujeto con un golpe simple pero contundente. Lamentablemente el golpe del sujeto llegó hacia el tipo detrás de James, golpeándole en la espalda. Quien se volteó amenazador y empujó al propio James hacia un lado para golpear aquel tipo. Empujando también a un mesero quien volcó los restos de platos con comida en la gente detrás de ellos.

El imbécil que le ofendió se levantó y tomó la silla dispuesto a devolver el golpe, pero Teddy fue más rápido y también la tomó. Forcejearon, mientras la gente comenzó a chillar y a pelearse por salir del lugar. Teddy soltó la silla justo a tiempo para que el efecto de la fuerza centrífuga hiciera al tipo voltearse hacia su lado derecho y golpeara a su otro amigo en pleno pecho. La silla se desmoronó entre gritos y golpes, logrando que una de las patas le diera al tipo de atrás, quien volteó al sujeto y le diera otro golpe en la cara. El amigo se levantó justo a tiempo para golpear al otro sujeto, sobándose el pecho.

A James intentaron golpearlo, al menos dos veces. Le golpearon en el rostro una vez y le empujaron tres. Devolvió dos golpes antes de que Teddy comenzara a tironearlo para salir del bar. La gente se arremolinaba para salir o para golpear al más cercano. Alcanzaron a colarse con la gente que huía cuando sintieron una sirena que les hizo apresurarse con más ahínco. A esas alturas o era correr, o era quedarse y ser interrogado.

¿No podías siquiera…? –Preguntó Teddy, tironeándolo hacia la izquierda. Estaba jadeando y tenía astillas de madera en el cabello. James se sobó el brazo mientras trataba de no ser aplastado por el gentío. –¿…Esperar a que saliera? –A esas alturas ni siquiera recordaba el porqué estaba ahí. Pero conforme caminaban y se refugiaban en el jardín de una casa a escasos metros del lugar fue recordando lentamente.

No –escupió al final, soltándose del hombre y agachándose para intentar escabullirse. Teddy hizo lo mismo, mirándole con incredulidad. Entre medio de las hojas pudo observar que la policía muggle se estacionó y entró al bar rápidamente.

¿Qué pasó? –Preguntó el hombre. James le ignoró deliberadamente. Se había distraído del pleito, pero no lo suficiente como para no recordar porqué estaba enojado en primer lugar –¿James? ¿Ese tipo de hizo daño? –Preguntó con preocupación, volteándole con fuerza hacia él. James arrugó el entrecejo al sentir sus manos en sus hombros. Ahora mismo, quería más golpearlo que ser empático con él.

¿Además de estrujarme el trasero?–Respondió, sin embargo. Odiándose por ser débil ante él.

¿Estrujar? –Preguntó Teddy. Con un tono de voz que no supo identificar. A pesar de predisponerse a tratar de no mirarlo lo suficiente, tuvo que hacerlo. Teddy parecía confundido. Y también parecía enojarse a pasos alarmantes.

Estrujar –Respondió, pensando que no había oído claramente y arrepintiéndose al ver su rostro. Teddy se mordió el labio antes de soltarle y levantarse de golpe. James se levantó con él, más por reacción que por otra cosa –¿Qué crees que haces? ¡Nos van a descubrir!

Tengo que… tengo que encontrar a ese tipo –Gruñó el hombre. James le tironeó del brazo y le instó a agacharse con energía. Teddy no hizo amago de soltarse, pero tampoco le hizo caso durante los primeros segundos. Tuvieron que hacerlo al final, cuando un policía se volteó hacia donde ellos estaban. Aún se encontraban expuestos, después de todo.

¿Qué? ¿Para qué? –Inquirió, incrédulo. Decidiendo susurrar en vez de hablar en voz alta. James miró hacia atrás, por primera vez percatándose que se encontraban en un jardín residencial y podía haber muggles en la casa. Muggles que gritarían al verles en el jardín y que podían alertar a los policías. Y no podrían escapar de eso. Pero afortunadamente, no vio a nadie en la ventana.

¡Te tocó! –Murmuró el hombre. James rodó los ojos.

Y un imbécil me golpeó la cara –Inquirió, volteándose y mostrándole la mejilla. La sentía un poco palpitante, pero nada que una poción no pudiera aliviar. Teddy hizo amago de acercarse hacia él, pero James se hizo hacia atrás. –¿Vas a buscarlo también? ¡Ni siquiera me acuerdo quien fue!

No es lo mismo, james. Él…

Ya tuvo su merecido –Zanjó el pelirrojo. Entrecerrando los ojos cuando la mirada del hombre decía a gritos que no se encontraba satisfecho por ello –¿O pretendes ir al bar a cerciorarte de que la bartender se encuentre bien? –Preguntó con sospecha. Teddy alzó una ceja.

¿Qué?

Lo que escuchaste. ¿Y así tienes cara de decirme…? –Comentó él, pero la mano de Teddy sobre su boca le impidió hablar. El hombre le hizo bajar aún más, haciéndole un gesto de silencio antes de meter la cara en la maleza. Frente a ellos había un follaje lo bastante espeso como para pasar desapercibidos si no te acercabas lo suficiente. Con pocas ganas de meter el cuerpo completo a aquel árbol, James esperó pacientemente mientras trataba de ignorar la mano del auror sobre su boca. Teddy tenía las manos suaves, pero firmes. Algo que recordaría aunque no quisiera hacerlo. ¿Si él no hubiese entrado, habría tenido aquella chica una oportunidad de ser tocada por él? ¿Cómo se habría sentido él al respecto?

Pudo ver desde la posición en la que se encontraba, cómo dos señoras de mediana edad caminaban justo hacia el otro lado, comentando el incidente y caminando apresuradamente hacia la entrada del bar. Tan concentradas en el altercado que ellos dos pasaron completamente desapercibidos para ellas. James soltó un suspiro de alivio en cuanto las voces de ellas se mezclaron con los sonidos provenientes del bar. Teddy sacó la cara del matorral, luciendo aún más destartalado que cuando habían llegado. No sacó su mano sobre su boca, sin embargo.

A diferencia tuya, sólo lo hago cuando necesito información –Inquirió éste, en un tono serio que le sorprendió –No por placer –James soltó un bufido indignado, intentando quitar la mano de Teddy de su boca. El auror no lo dejó –Hablo en serio. Sabes que odio flirtear con desconocidos. –Y era verdad. Ni siquiera en los dos años que compartieron en Hogwarts lo había visto flirtear así con otra persona– Pero cuando estoy trabajando y necesito información, ser encantador es la forma más simple de obtenerla –Se odió por darle la razón. La parte poco lógica de su cabeza le exigía el seguir indignado. Pero ya se había dejado llevar lo suficiente en el bar para seguir con aquella postura. Era un auror, por Merlín. No podía seguirse degradando. Así que asintió, no sin antes rodar los ojos. Pero Teddy le dio una sonrisita de suficiencia que le hizo avergonzarse, antes de bajar la mano.

Idiota –refunfuñó, cruzándose de brazos.

No puedo ser de otra forma –Replicó él, sonriendo un poco más. James volvió a refunfuñar. Al otro lado del follaje, pudieron escuchar gritos provenientes de la entrada del bar que interrumpieron su conversación. Metiendo la cabeza en la mesa, justo como Teddy lo hizo, James pudo ver a aquel hombre que le había tocado siendo arrastrado por dos policías. El sujeto pateaba y se movía tratando se soltarse del firme agarre de los dos hombres. No necesitaba verle para saber que al menos la sangre de su camiceta era provocado por el golpe que él le dio.

Al menos le darán su merecido –Cuchicheó él. Teddy soltó un bufido, pero no dijo nada. Se entretuvieron los siguientes diez minutos observando cómo uno a uno, los tipos con los que habían peleado aparecían esposados. Tuvieron que traer otra patrulla para poder llevarse al menos a siete personas. Habían salido con el tiempo justo, al parecer. Justo a tiempo para no ser detectados. No se movieron de ahí hasta que las patrullas se fueron y la gente comenzó a disiparse; ya sea entrando al local o siguiendo con su camino. James se preguntó si el hombre que había visto en el paradero había desaparecido. Considerando que en ningún momento le vio, creyó que había sido así.

Debemos irnos –Anunció Teddy. James alzó una ceja, sacando la cara del follaje. Alzó una de sus manos para sacarse las hojas que le habían quedado. Teddy ni siquiera se preocupó por eso.

¿Y piensas levantarte así como así? –Inquirió él, alzando una ceja. Aún había gente cerca de aquel lugar, por lo que dos personas sospechosas aparecieran de la entrada de aquel sitio privado no decía nada bueno. Y aún debían llegar a la casa de Dorotea Williams.

Así –Murmuró el auror, levantándose de golpe y estirando ambas manos hacia él. James no pudo evitar mirarle con sospecha, sobre todo cuando las palmas del otro hombre le hicieron un gesto de impaciencia. Joder. ¿Quería que le tomara de las manos? –Jamie

Ya, ya –Replicó, no sin sentir vergüenza cuando estiró sus manos para corresponder el gesto. Teddy le empujó hacia arriba, haciendo que James se levantara de un salto para estrujarle en un abrazo –¡¿Q-que mierda?! ¡Teddy! –Exclamó él. Teddy hizo una risa fresca y contenta que no le conocía, pegando su cara a la de un avergonzado James que no supo qué hacer con sus manos. El hombre estaba tan malditamente cerca otra vez, rodeando con sus manos su cintura y acariciando su espalda. No pudo evitar tensarse y agarrar el brazo de Teddy con una de sus manos. Sintiendo cada uno de sus toques alrededor de su cuerpo sin saber cómo reaccionar más que presionando el brazo contrario. Teddy le apretó durante unos momentos, antes de depositar un casto beso en su mejilla y finalmente soltarle. James no pudo evitar hacer un suspiro de alivio, justo un momento antes de que el hombre le tomara de la mano. Y sin darle la oportunidad de que James pudiera procesar lo que estaba pasando, simplemente echó a correr con él.

De la mano.

Sin que él nada pudiese hacer más que seguirle.

..

.


Me ha costado escribirlo. Simplemente porque hay tantas emociones juntas que no había sabido cómo ordenarlas. Pero después de que lean esto, quizás se percaten de que tal vez y sólo tal vez los sentimientos de James no son tan unilaterales como parecen. Quien sabe *guiño guiño*. Pero siento que nuestro Teddy ha estado un poco en negación desde hace mucho rato. O es mi cabeza que ya sabe lo que va a pasar y hasta donde éstos dos irán a parar xD. También siento que la terquedad Griffindor de Teddy le está pasando la cuenta cada vez más, a medida que pasa la historia –Hace dos días me di el trabajo de leerla al hilo, para notar si estaba o no coordinando bien. Y me di cuenta de eso xD–. No lo sé. ¿Qué opinan ustedes?

El próximo capítulo se nos viene un poco de misterio a la carta. Y un poco más de acción, que espero salga todo bien xD (me costó un montón relatar la pelea de bar. Y quería hacerla más larga, pero no venía al caso)