.
Capítulo veintiseis.
.
.
- Hemos llegado.- Alcé la vista ante las palabras de Kakashi, había llegado la hora.- A partir de aquí solo puedes seguir sola, hay una barrera que solo deja entrar a las elegidas.- Se acercó a mí y me puso las manos en los hombros.- Te tengo que agradecer todo lo que has hecho por nosotros, no te imaginas cuánto ha sido, sé que tomarás la decisión correcta. Pero si eliges volver... Gracias de verdad.- Lo abracé lo más fuerte que pude.
Todos pasaron por mis brazos y el último que quedaba era él. Vi como todos se alejaban dejándonos solos. No sabía qué decir ni hacer. Abrí la boca varias veces para decirle tantas cosas... Pero no me atrevía a decir ninguna.
¿Que le quería?¿Que me había enamorado de el? Si, pero ¿Para que? Si estaba segura que yo servia para el sacrificio... ¿Por mi parte, y creo que por la suya, teníamos muchas cosas que decirnos y hablar, pero igual que yo, la pregunta era ¿Para que?
- Debería entrar ya...- Lo vi tragar saliva y entonces me miró, no supe interpretar aquella mirada. Era mejor no decir ni hacer nada, el sabía que yo me iría, y yo aún no sabía que iba a pasar.
- Sakura...- Lo miré.
- Tenemos muchas cosas que hablar, ¿Verdad?- Le pregunte. El asintió. Baje la cabeza, y antes de que pudiera decir nada note sus brazos vacilantes que me envolvían. Le devolví el abrazo enterrando la cabeza en su pecho.
- Pase lo que pase, quédate conmigo.- Subí la mirada. Y me separe de el.
Me giré, bufé y abrí aquel portón, no sin antes girarme, Sasuke permanecía allí.
El portón se cerró cuando entré, había un jarrón gigante con escalera de caracol al rededor suyo como en las películas de fantasía. Me entró la ansiedad y me sostuve las rodillas un momento cerrando los ojos.
Al abrir, me vi el pelo, negro de nuevo.
- No puede ser...- Me lo miré todo lo que pude acercándome al jarrón, volvía a ser la Sakura de mi mundo.
Miré la escalera y subí hasta arriba. Era como un lago cuando cae la noche, todo oscuro, representaba el cielo con estrellas, al otro lado del jarrón, una inscripción: "Ella traerá La Paz y la verdad." Eso me lo dijo Gaara y era cierto, ahí estaba grabado.
- Gaara... Perdóname...- Y cuanto sentía ni siquiera haberle dicho adiós, ni siquiera conocería al hijo de Temari, si salia de esta, lo primero que haría seria ir a buscarlo.
Había llegado la hora. ¿Me ahogaría? ¿Moriría de golpe? ¿Me esperaba algo o alguien?
Suspiré y cogí aire, me lancé al agua y con los ojos abiertos no veía nada era todo negro. De repente vi cómo caían de la superficie como luces blancas, intentaba cogerlas pero traspasaban mis manos.
-¿Sakura?- Me giré en el agua y vi una mujer rubia. Toqué fondo encarando aquella mujer.- Tranquila, puedes hablar.
Inhale aire y miré a mí alrededor.
-¿Quien eres?¿Como sabes quién soy?- La mujer se llevó las manos al pecho y sollozó.
- Te he estado esperando tanto tiempo hija.- Di un paso atrás.
- ¿Que? No entiendo nada.
- Soy Tsukase, tu madre.- Si, recordaba su cara en los sueños que había tenido durante toda mi vida.
-¿Que es todo esto?¿Que pasa?- Ella sonrió y se acercó un poco.
- Sé que tienes muchas preguntas, pero esto lo aclarará todo.
Todo se volvió a fundir en negro para después aparecer la villa de la hoja.
Era como ver en tercera persona el sueño que tuve.
- Sakura cariño...- Vi como la niña de pelo rosa abría despacio los ojos, estaba en una cama pequeña, toda de madera, y con una colcha rosa con flores de cerezo blancas estampadas, la que se suponía que era mi madre estaba sentada en mi cama, acariciándome el pelo.- Levanta, tenemos que ir a ver a la Hokage.
Vi como me levantaba de la cama y mi madre me dejaba encima de ella la ropa.
- Mamá, ¿Para que la vamos a ver?- La vi sonreír.
- Es un tema de trabajo, después te llevaré al colegio.- Me vi sonreír. Era una empollona, vale, eso no cambiaba a mi mundo.
Reconocí las afueras de la casa, la villa de la hoja. Anduvieron por toda la villa dirección la casa Hokage, de camino, mucha gente nos saludaba, entre ellos vi a Ino, Naruto, Hinata, de mi misma edad, camino a la escuela.
Llegamos a la recepción de la casa de la Hokage.
- Hola Tsukase, ¿En que te puedo ayudar?- Preguntó el ninja, mirándolo bien, lo reconocí, era Kakashi, tenia casi el mismo aspecto, pero mas bajito y sin el ojo tapado.
- Tengo que ver a Tsunade, es un poco urgente, acerca del hospital.- Lo vi mirarme.
- Dame un segundo. Ella asintió y Kakashi desapareció.
- Cariño.- Nos giramos los dos para ver a un hombre cogerme en brazos.- He venido en cuanto he podido.- Le dio un beso en los labios a mi madre, y por los ojos y en si la cara, supuse que era mi padre.
- Tranquilo, acabo de llegar.- Se les notaba nerviosos. Kakashi apareció de nuevo.
- Pasad.- Se aparto a un lado y pasamos. El nos siguió.
El mismo recorrido que hice con el mismo y con Sasuke. Llegamos al portón de su despacho, esta vez mi madre abrió sin ningún incidente.
-¿Que ha pasado en el hospital Tsukase?- La rubia se levanto y se puso en frente nuestro.- Creía que había pasado el primer desastre.- Se cruzó de brazos.
¿El primer desastre? ¿Como?
-¿Que podemos hacer con ella?- Me vi mirarme los pies y alzar la vista de nuevo.
- Tsunade... Quiero protegerla, sea como sea, no quiero que su vida acabe de esa manera.- La rubia suspiró.
- Si la queréis llevar, habría que borrarle los recuerdos, y a mucha gente, incluida yo, si se supiese por alguien estaría muerta, Tsukase.- Parecía nerviosa.
- Haremos lo que sea.-
- La perderéis.- Habló el otro hombre con gorro y vestimentas blancas.
- Yo como su padre prefiero que viva lejos, a perderle y que no viva más.- Mi padre me cogió en brazos.- Mi flor de cerezo...
- Hazlo Tsunade, te salvo la vida cada dos por tres, esto me lo debes.- Dijo mi madre. Vi como mi padre asentía.
- Está bien, hagamos lo.- Dijo la rubia.- Solo por todo lo que has hecho.- Mi madre asintió. La rubia volvió a hablar.- ¿Pero porque lo quieres hacer...? Ni siquiera sabemos si es verdad, ese pergamino podría ser cualquier cosa, y aun no ha pasado nada.
- No quiero perderle... No así.- Dijo mi madre.
Todo volvió a ser negro.
- No entiendo nada... Me mandasteis a ese mundo¿Para que? ¿Que es todo esto? ¿Que era el pergamino?- Pregunté. Mi madre suspiró.
- Todo fue un error, todo lo provocamos nosotros...- Dijo.
.
.
Auy que lioooo :/
En el proximo se aclara todo!
gracias por leer! muaaaaaaaaaaaa
