Cap. 26.- Lujuria

Caminaba lentamente por el oscuro pasillo, veía la puerta al frente de ella, no quería llegar, pero por más lentamente que caminaba, esta se acercaba.

Estaba entreabierta y una tenue luz salía de ella; eran ya pocos los pasos los que la separaban del lugar. Cerró los ojos resignada. Aspiro hondo y dio el par de pasos que la separaban de la cruel realidad.

Antes de tocar la perilla escuchó claramente los gemidos y no pudo más que sentir que el valor se le iba.

NO, ya estaba ahí y si iba a terminar con esto iba a ser de una vez.

Tomo con decisión la perilla y abrió la puerta bruscamente.

Los vio entonces…

En la cama, ambos retozando, compartiendo un apasionado beso mientras que sus pieles desnudas bajo las sabanas se rozaban una contra la otra. Las blancas manos de Kaede acariciaban con desespero el cabello del pelirrojo, mientras que a cada pequeña separación de labios suspiraba su nombre, el nombre de Hanamichi.

No lo soporto más, regreso un paso, que la sacaba de la habitación y cerro la puerta tras de sí, quedando en la total penumbra.


--¡Denisse! – la voz la llamaba desde el oscuro lugar en donde se encontraba parada - ¡Denisse! – abrió los ojos.

Una rubia mujer de grandes ojos azules le miraba con preocupación.

--¿Denisse estas bien? – preguntó aun con semblante inquieto.

--Si – respondió rápidamente.

--Te dormiste, pero estabas muy inquieta.

--Sólo tuve un mal sueño – contesto con una pequeña sonrisa.

--Pues debió ser muy malo – vio que la castaña solo negaba sin quitar la sonrisa de su rostro.

--No tanto – dijo al fin – solo difícil de aceptar – susurró para sí.

Se levanto para estirar un poco las piernas, ante la mirada ya más tranquila de la rubia; Jessica Salinger, una de las madres que habían aceptado ir al viaje junto con la maestra para hacerse cargo de los niños.

Estaba en el avión que la llevaría rumbo a NY. Camino un par de pasos al frente para asegurarse que las niñas estuvieran bien. Shizuko estaba en el asiento de adelante junto con Melanie, la hija de Jessica, quien al igual que su madre, tenía unos grandes rizos color oro y ojos azules deslumbrantes, una niña risueña y extremadamente inteligente, la mejor amiga de Shizuko.

Camino un poco más y dos lugares adelante estaban Sakura, dormida también, junto a un niño de raza negra, Michael Parkinson, este no dormía sino que jugaba embobado con un PS portátil, tras ellos Amanda Parkinson, quien le dedico una sonrisa.

Se dio la vuelta y regreso a su asiento. Aun no estaba muy convencida de que al final, haber cedido al viaje hubiera sido lo correcto. Era ese maldito presentimiento que la obligaba a pensar que no debía dejarlos solos aun seguía presente, tan presente como aquel sueño… pesadilla, de la que se acababa de despertar.

Recuerdo….

"Dios mío¿Qué estoy haciendo?"

Ese pensamiento era el que rondaba en ella mientras, sentada en la cama de su habitación, pensaba en lo que acababa de pasar.

Sabía que había actuado mal, sabía que todo había sido un accidente causado por el descuido de Sakura, y que Sakuragi solo había intentado ayudar, estuvo a punto de gritarle quien sabe que cosas… estaba tan desesperada, estaba más que conciente que haber dicho que no irían por consecuencia de todo esto, no era más que una vil excusa…

El sonido del teléfono la saco de sus pensamientos.

Dejo el timbre sonar, esperando que Kaede cogiera la llamada, pero en la cuarta ocasión se dio cuenta que no lo haría.

Con desgana alargo su mano para tomar el inalámbrico que estaba tirado a su costado.

--Bueno, Familia Rukawa – contesto lo más impasiblemente posible.

--Denisse, Hola linda – la voz de Karen la hizo dar un respingo – quería llamarte hoy en la noche, porque se que mañana se van saliendo las niñas de la escuela. Quería desearles un buen viaje y pedirte un par de cositas…

--Karen, yo no sé si podré ir .

--Como que no sabes¿tienes algún problema, ha pasado algo?- le preguntó preocupada.

--Pues…- Dilema, no sabía si contarle a Karen o no, aunque una voz objetiva sin duda le ayudaría, además de que necesitaba desahogarse… pero, temía lo que ella fuera a decirle – si – dijo al fin y procedió a contarle todo lo ocurrido – …No se que hacer…

--Realmente no puedo creerlo.

--¿Qué cosa?

--El que sacrifiques a las niñas de esa manera, Denisse, tu al principio admitiste este estúpido juego, ahora tienes que aceptar las consecuencias.

--Pero que dices, parece que no me haz oído – dijo molesta – si me voy, ellos se van a quedar solos, SOLOS¿tu sabes lo que eso significa?

--No, no lo sé ¿Qué significa?

--Como que qué… - Denisse se contuvo para no mentársela en ese momento – Podría no encontrar a Kaede…

--No creo que el vaya a irse nada más porque te vas de la ciudad un par de días.

--No me refiero a que se vaya.

--Entonces…

--Ellos podrían… - no encontraba las palabras – podrían hacer…

--Podrían hacer – repitió con calma

--Podrían… - incapaz de decir lo que estaba pensando - Kaede podría… darse cuenta… - conforme hablaba, el volumen de su voz disminuía.

--¿De que?

--De que… quizá… sea correspondido – dijo al fin en un susurró que Karen pudo escuchar solo porque Denisse tenía pegado a sus labios el teléfono.

-- Que te hace pensar eso, no estaras exagerando...

--No lo sé, pero es por eso que debo quedarme

--Denisse, haz tus maletas y ve a NY – dijo con voz firme Karen.

--Pero si cuando regrese ellos…

--Si cuando regreses Kaede aun es para ti vas a poder vivir tranquila, sino…

--Sino…

--Sino, créeme amiga, habrá sido lo mejor – dijo con sinceridad Karen, sintiéndose completamente impotente por no poder hacer nada más por su amiga, pero ella tenía que entender que lo que tenía ahora no era vida, ese diario desconfiar, esa lucha interna por hacer lo que se debe o lo que se quiere, era hora de que ella hallara la felicidad, aunque no fuera a lado del jugador de los Lakers.

Fin del recuerdo

Así que ahora ahí estaba, trepada en el avión junto a sus bebés con la incertidumbre de saber si cuando regresara Kaede aun la estaría esperando.


Sentado pensativo en el asiento trasero de un taxi, Sakuragi iba rumbo a lo que durante un mes pudo llamar casa. Su corazón saltaba rápidamente y el no dejaba de tronarse los dedos de puros nervios. Sabía que cuando llegara, solo Kaede estaría ahí.

Las niñas habían rogado que acompañara a su papá a recogerlas a la escuela para irlas a dejar al aeropuerto. Pero no pudo aceptar, les dijo que tenía una importante junta y que no podía faltar. Mintió. Se sintió mal por hacerlo, pero aun no estaba muy seguro de lo que había pasado entre él y Denisse, no quería incomodarla.

El auto se detuvo, pago lo que el conductor le dijo y ante un profundo suspiro bajo del auto. Alzó la mirada y distinguió a Kaede en la ventana de su habitación. Sentía su cara arder, y con paso presuroso camino, por no decir corrió a la casa, llegó hasta la puerta y al alzar la llave que Kaede le había dado y se dio cuenta que sus manos temblaban.

"Hana idiota cálmate"

Con un esfuerzo sobre humano logró meter la llave y abrió la puerta de un tirón encontrándose de frente con Kaede, quien al parecer había bajado a abrirle la puerta.

Estaba cerca, demasiado, ambos respiraban agitadamente, ambos habían hecho carrera para llegar a la puerta. No dejaban de verse, no perdían detalle, estaban solos, completamente solos…

"Lo que no daría por un beso, solo uno…"

--Quieres cenar - La voz de Kaede inundo el lugar en penumbras.

Hana le vio alzar la mano en su dirección, no se movió, cerro los ojos esperando que la suave piel hiciera contacto. Pero este nunca llegó, y antes de abrir los ojos, la luz de la estancia ilumino el lugar. Tras él estaba el interruptor.

Kaede estaba que no se la creía, había visto su reacción, pero, no, no podía ser, debía ser una equivocación, aunque…

--Si – dijo sin moverse aun

--Bien – contesto igual de inmóvil

Sus miradas no se apartaban, ninguno de los dos se atrevía a moverse de su lugar, esperando que el otro diera el primer paso.

--Vamos – dijo al fin Kaede comenzando a caminar y tras suyo el pelirrojo.

--Y que preparaste zorrito – preguntó

--Denisse dejo algo, hay que calentarlo, lo haré en lo que subes a cambiarte.

--No te preocupes, ya Sakura me contó de tu infortunado accidente en la cocina, al parecer no sabes ni calentar agua, así que no te preocupes, deja todo en manos del Tensai.

Kaede no dijo nada, solo asintió tomando asiento en una de las sillas del antecomedor mientras Hana sacaba la comida del refrigerador y comenzaba con su labor.

Un rato más tarde ambos comían mientras conversaban de los viejos tiempos, el que más hablaba era Hana por supuesto, quien con una sonrisa le contaba de todo de lo que se había perdido desde que se había venido a vivir a América.

Hanamichi le hablo de los niños de Kogure y Mitsui, sorprendido porque a pesar de haber pasado ya un mes de que le había platicado lo mismo a Denisse, ella no le hubiera dicho nada. Temió entonces que lo que había pensado al principio fuera verdad; que ellos no andaban muy bien y que el solo había llegado a ocasionar más problemas.

--Eres un pesado, como te vas a poner a pelear con un niño de 9 años – recriminó Kaede divertido por el relato del pelirrojo.

--Es que debieras ver lo pesadito que es, no, si el condenado me la trae jurada, mira que no querer que me llevara a Suzuki a comprar un helado – dijo refunfuñando al recordar tan desagradable ocasión. Él confianzudo como era le había pedido a Kogure que le dejara a la niña para llevarla por un helado, Kogure había aceptado, Mitsui había aceptado, pero Tohru, simplemente se negó, ese enorme pelirrojo al que solo había visto unas cuatro ocasiones no se llevaría a su hermana ni a la vuelta de la esquina, que de hecho, era en donde quedaba la heladería. Hanamichi no se quedo callado, ambos comenzaron una pelea verbal en la que al final se llevo a la niña, pero también al antipático de su hermano mayor.

Vio que Kaede sonreía divertido, se veía tan irresistiblemente sexy…

--Me gusta que sonrías – para variar hablando sin pensar, cosa de la que se dio cuenta ante la mirada sorprendida del ojiazul – Digo, es que antes en la escuela, no lo hacías nunca.

--Y ahora tú sonríes menos

--Ehhh

--Al menos conmigo – dijo en leve tono de reclamo – pareciera que trataras de evitarme.

--Es solo que he estado algo ocupado – lo vio encogerse de hombros, obviamente no le creía.

Terminaron su cena en silencio y Kaede se ofreció a lavar la vajilla, Hanamichi pensó en subir a su habitación, pero sus pies no lo obedecían, una parte de él le gritaba que debía salir de ahí, que no estaba bien lo que estaba sintiendo, pero otra voz solo le susurraba una y otra vez "están solos, están solos"

--Oye Zorro¿te puedo hacer una pregunta personal? – no le contesto, más tampoco vio signo de enojo alguno, así que prosiguió – ¿Tienen tú y Denisse algún problema?

Kaede que en ese momento dejo de hacer secar los platos, solo uno segundos, y luego retomo su tarea. Hanamichi que se había puesto muy atento a los gestos que hacía se dio cuenta de ello.

--Porque preguntas

--No lo sé, es solo que quiero saber si mi estancia aquí los halla molestado de alguna manera.

--No seas tonto. Tú no causas problemas – "el de los problemas soy yo"

--Seguro – quiso confirmar – porque si es así yo…

--Ya te dijo que no.

Kaede termino su tarea, pero Hanamichi no pareció muy dispuesto a salir del lugar, así que jalo una silla y sentó frente a él.

La plática comenzó de nuevo, más memorias cargadas de "te acuerdas cuando…" y una vez más ambos se sumergieron en su mundo de recuerdos; un rato más un pote de helado y dos cucharas les hacían compañía, mientras las horas transcurrían sin que a alguno de ellos le importara.


Eran cerca de las dos de la mañana cuando el segundo pote de helado se acabo y ambos se dieron cuenta que el tiempo había pasado demasiado a prisa, según sus propios pensamientos. Cada uno con paso lento camino hacía su propia habitación.

La primera era la de Sakuragi, entro, pero antes de que Kaede diera el primer paso, el pelirrojo salio de nuevo.

--Zorro… - le llamo

Kaede solo se giró.

--Que vas a hacer mañana en la tarde.

Si en su corazón hubiera puesto un micrófono, el pelirrojo se habría dado cuenta de lo que sus palabras le habían provocado.

--Es que pensaba que ya hace bastante que no jugamos un uno a uno, y me gustaría saber si tú quisieras…

--Te gusta que te apaleen, verdad – contesto en tono burlón Kaede

--¡Ja! y quien te dijo a ti que me vencerás Zorro cínico presumido – dijo indignado Sakuragi.

--La última vez perdiste.

--La ultima vez… - trato de recordar esa ultima vez – ahh, si, esa vez – recordó, como olvidar algo así…

Kaede quiso darse un golpe por idiota, le había recordado algo triste al Torpe...

--Salgo a las cuatro¿Paso por ti? – tratando de hacer que ya no pensara en aquello.

--No – y funciono – no quiero que te excuses de que estabas cansado si pierdes…

--Si pierdo, pensé que estabas seguro que ganarías

--Lo estoy.

--Bien, entonces nos veremos aquí, comeremos, descansaremos y saldremos por la noche; hay una cancha a unas calles de aquí.

--Perfecto. Nos veremos mañana entonces – se metió al fin a su cuarto y sin que lo comprendiera en su totalidad le dio por saltar aventarse a su cama con una sonrisota dibujada en el rostro.

Kaede siguió caminando también con una sonrisa, aunque no tan grande y expresiva como la de Sakuragi, aunque sin duda la emoción era la misma, o quizás mucho más.


Sakuragi no despegaba la vista del reloj de la pared de la oficina en donde, junto con el Ingeniero encargado, le presentaban un informe detallado al Supervisor de los avances de la obra. Lo bueno es que su intervención no fue requerida sino hasta el final de la junta, y solo para que avalara lo que ya de antemano había hablado con el Ingeniero.

La tarde llegó lenta, pero llego y por fin se vio entrando a casa de Kaede. El auto de este ya estaba en la cochera, así que subió apresurado. Vio que la habitación de Kaede estaba cerrada, así que se metió a la suya y se dispuso a asearse.

Media hora más tarde bajaba esperando encontrar al zorro, pero no se le veía por ningún lado. Calentó la comida y espero un rato, haciendo tiempo para que Kaede bajara, pero este no lo hizo. Extrañado subió de nueva cuenta y camino rumbo al cuarto de su amigo.

Toco varias veces, pero pareciese que no hubiera nadie en el lugar, con algo de duda abrió la puerta suavemente y encontró lo que ya se imaginaba… Rukawa durmiendo.

El muy imbécil estaba todo estiradote acostado en su cama completamente inconciente, se acerco para despertarlo de un golpe, pero recordó lo que hacía cuando eso pasaba… aunque, la última vez que lo había hecho nada había pasado, así que se sentó sobre la cama y le llamo

--Zorro… - no tuvo resultados – Zorrito despierta – continuó mientras se acercaba un poco más su rostro – Oye Rukawa despierta – le dijo casi al oído

Levanto la mano para zarandearlo un poco, haber si así lo lograba, pero se detuvo¿En que otra ocasión tendría la oportunidad de contemplarlo mientras durmiera?.

Sabía que estaba mal, sabía que era algo que debía evitar, pero en ese justo instante realmente quiso creer que no le hacía daño a nadie, no estaba haciendo nada malo, solo le observaba dormir¿Qué de malo tenía eso?

Su respiración armonizada lo tuvo embobado varios minutos, por inercia retiro algunos pequeños mechones de cabello que no le dejaban observar con totalmente su semblante blanco y delicado, viajo su mirada por cada detalle de aquel rostro que le tenía hipnotizado, la forma de sus cejas, el largo de sus pestañas, la pequeña curva que hacía su nariz, las pequeñísimas imperfecciones que se le veían en el rostro, apenas habían marcas de expresión, aunque eso no era nada que le extrañara, llegó al fin a la parte del cuerpo de Rukawa que más recordaba…

Sus labios…

Ahí estaba otra vez, admirando lo fino de aquello, lo delgado suave y dulces que se notaban…

"Mira para otra parte, mira para otra parte…"

Ok, subió su vista de nueva cuenta y advirtió el movimiento de sus ojos por debajo de sus parpados…

"con que sueñas Kaede… con quien…"

Sin darse cuenta, su mano lentamente acarició su mejilla, apenas la rozó, pero fue suficiente para hacerle temblar…

Por Dios, que me esta pasando contigo…

Haciéndose el tonto estaba, porque lo sabía, estaba más que conciente que lo deseaba, más allá de los gestos tiernos y la suave caricia, lo que más anhelaba en ese momento era arrancarle un largo y apasionado beso, un beso como aquel de Japón, y que ese solo fuera el inició, porque no solo sus labios era lo que se le antojaba, ese níveo cuello suyo le llamaba, le reclamaba el que no lo tocase.

Con desespero empuño las manos en un esfuerzo por contenerse, mientras que cierta parte de su cuerpo le reclamaba la falta de atención.

Ahí estaba de nuevo, completamente excitado ante la sola presencia de Rukawa. Su cuerpo entero rogaba por echársele encima, retirar de un tirón sus ropas y acariciar por completo su cuerpo, enterrarse en el para reclamarlo como suyo…

Ante este irracional y repentino pensamiento acompañado, claro esta, de claras imágenes de Kaede gimiendo su nombre mientras lo penetraba salvajemente, se levanto de la cama de un salto, en su pantalón se hacía más que obvia su tremenda excitación. Asustado ante la posibilidad de que Kaede despertara y lo encontrará de ese modo, salió huyendo rumbo a su habitación a tomar una ducha de agua helada.

Lo que no sabía nuestro lindo pelirrojo era, que de hecho, el zorrito estaba y estuvo siempre despierto…


HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA¡Los Saludo desde Tuxtla Gutierrez, Chiapas, Méxicooooo ¿Cómo están, yo muy bien, muy trabajadora e inspirada, como habrán podido notar. Estoy emocionada porque pronto haré un año de la publicación del 1er capitulo de FAMILIA, y pues aunque me gustaría terminarlo para el 31 creo que eso va a ser imposible, pero quiza para ese día les tenga una sorpresa...

Con respecto al fic, bueno, está era solo la mitad del capitulo, pero es que me gusto tanto como quedaba así, que mejor deje lo demás para el siguiente capitulo, además no se pueden quejar, porque a pesar de que esta corto, hace mucho que no actualizaba tan rápido, y si sigo así creo que el siguiente tambien lo subire lueguito... aunque no prometo nada...

¿Qué hará ahora Kaede que ya se dio cuenta que Hana tambien lo desea?

¿Respondera a sus impulsos más bajos o se aguantará y respetara a su mujer y su casa?


Elena: Espero, y si no, pues yo creo que nos vemos en Amor Yaoi...

Khira: Pues no resolvi ninguna de tus dudas, pero espero que de todas formas te guste y disfrutes el capitulo, y espero también pronto leer una nueva historia tuya..

Ran-K: Pues si se fue y el sueño fue de ella, menos inocente, pero poco descriptivo, gracias por las flores y nos vemos en el siguiente capitulo.

Vanne: A lo mejor y lo recorremos a 6, digo, porque este ya lo parti a la mitad, pero bueno. No odien a Denisse, como por ahí dijo Enide, teniendo a Kaede para ti, no creo que uno lo suelte tan fácil...

Oruha: Bueno, es que Kaede anda sintiendose todo culpable, pobrecito, prometio no engañar a Denisse, pero toda la lujuria que le despierta Hana lo desquita con ella, esta haciendo lo mismo que antes...

Pau-Chan: Pues Denisse si hizo el viaje al final de cuentas, gracias a su amiga Karen, y lo demás, pues ya lo veremos. espero que hayas disfrutado del capitulo.

Aya-chan: Sip, para allá me voy a ir si para algo, aunque espero que no...

Calipso: Pues si, anda medio neuras, haber si se relaja en el viajecito, pero la verdad lo dudo bastante...

Astrea: Haber que hace mi Kaede ahora que ya sabe que no es el unico que reprime sus deseos sexuales, además solitos, lo único que los detiene a ambos, es la conciencia.

Miguel: Te dije que ya le había avanzado bastante¿Que tal ehhh, luego nos vemos en el msn pa que me digas...

Enide: me cae que no lo pudiste poner mejor... Pobre Denisse, después de esta va a quedar traumatizada... Ya veraz que será un final feliz (aunque falta ver feliz para quien)

Sakare: Ehhhh, pues todo el tiempo del mundo se redujo a unos cuantos dias, pero bueno, lo importante es que actualice, esta corto, pero siento que productivo y quiza cuando leas esto, ya sean dos capitulos y no solo uno...


Besos...

Sabrina

190705 22:58