-o-o- cambio de escena en el mismo lugar
-/-/-/- cambio de escena total
Pensamientos
-Diálogos.-
"Recuerdos mega rápidos, no flash back"
-f-f-f-f- inicia-termina flashback, cambio de escena en flashback
"Cosas en carteles o cartas"
(Aclaraciones)
.S. Empieza sueño/cambio de escena en sueño
-S- termina sueño
(N/A: notas de autora)
Los diálogos no son muy fieles al juego porque:
a) se me olvidaron.
b) me dio hueva verlos de nuevo ¬¬
c) los cambié porque se me dio la gana ;w;
- Disclaimer: Los personajes son de sus respectivos autores, hago esto sin fines de lucro. Sólo lo hago porque soy una fan enamorada de la Saga de Zelda (y el ZeLink ;D).
-o-o-
Capítulo XXVI
El suelo se caía, literalmente.
Era tan viejo, y los Oocca casi siempre planeaban o saltaban de pilar en pilar, no pesando tanto como los hylianos, que al pisar los mosaicos, éstos cayeron al vacío haciendo soltar una blasfemia al espadachín y un grito a la princesa.
Midna, flotando, sólo se rió.
El primer "cuarto" de la ciudad era muy alto, con cuidado de dónde pisaban, los chicos fueron avanzando poco a poco. Las paredes desnudas a no ser por poca enredadera que creía en ellas, tenían salpicadas figuras geométricas, semi círculos y prismas en relieve.
Algunos "balcones" que servían como mera decoración, eran usados como las "casas" explicó Oocoo Jr. mientras avanzaban por el primer cuadro de la ciudad.
Al pasar al otro lado, se encontraron con el siguiente edificio flotante, un puente roto y una extraña planta con hélices que flotaba a cierta altura.
-Tendremos que pasar, ¿qué hay ahí?- preguntó el rubio mirando al avecilla que simplemente flotaba frenéticamente.
-Lo mismo, el santuario está hasta el fondo, y creo que todos los puentes están destruidos. Ustedes no podrán pasar-
-Esa cosa de arriba, ¿no puedes usar la garra?- dijo Midna llegando de ver de cerca a la plantucha.
-¿Y cómo moverla?-
-Puedo empujarla-
-¿Por qué no nos cargas?- le sugirió con ironía, sonriendo malévolo.
-Púdrete- le dijo simplonamente la twili.
Mirando a Zelda, que veía con palidez hacia abajo, simplemente tomó aire y le apremió a que lo sujetara, apuntó hacia la extraña planta y jaló del gatillo.
-/-/-/-
-¿Aún te duele, Ashei?-
-Por quinceava vez, Shad, con un demonio, ¡si! Y si sigues preguntando me seguiré acordando que me duele, así que basta, ¿ok?- y diciendo esto le dio un tirón a la correa del caballo, que sólo relinchó enojado al colocarle la montura.
Shad suspiró, hacía dos días que el ataque sorpresa había terminado y Link y la princesa habían salido de Kakariko.
La pelea no fue fácil, pero vencieron al final gracias a los Gorons, a la ayuda de Renado, Barnes, Ashei y en menor medida él.
Un par de trucos de magia para aturdir, era lo único que sabía de memoria, pues fue lo que le enseñaron para usar.
En el uso de la espada... bueno, para eso estaba Ashei.
Pero ahora la muchacha tenía una fea quemadura en su brazo izquierdo, hecha por uno de los bublins que la atacó con un garrote en llamas para poder zafarse y escapar.
Aún lo recordaba, la chica ni un grito había pegado, simplemente hizo una mueca mientras atravesaba al monstruo y una vez disipado en humo negro, apagó las llamas del brazo y se rompió la manga.
Él intentó ayudarla, pero ella, como siempre se negó. Simplemente ató un vendaje improvisado alrededor de la herida y siguió luchando contra las bestias.
"-Iré por agua de la fuente-
-Ni te atrevas-
-¡Pero es obvio que te duele, Ashei! No seas tan terca-
-¿No lo ves? Eso le quita lo divertido, ¿ok? Así tendré una hermosa cicatriz para mostrar, ¿sí? Deja de ser tan molesto-"
-Despierta, ¿quieres? Tenemos que dar alcance a esos dos, ¿de veras crees que están en el lago Hylia?-
-Es el único lugar donde está alguien que sabe de cañones-
-... No me digas que los payasos amanerados ésos- dijo con una mueca de asco.
-Justamente, pero...- apretó el libro que tenía entre las manos- sigo sin saber cómo sacaron esa cosa del santuario-
-La princesa es una muy buena hechicera- dijo sin emoción, a punto de montarse sobre su caballo.
-¡Esperen!- el grito agudo los detuvo a ambos, voltearon a ver al a dueña de la voz.
Ilia corría tan rápido como sus desnudos pies se lo permitían.
Llegó hasta ellos y tomó aire para recuperarse.
-Señorita Ashei, joven Shad...- juntó sus manos en una súplica- ¿Irán a encontrarse con Link, cierto? ¡Por favor llévenme con ustedes!- hizo una reverencia muy dramática.
-Señorita Ilia...- habló Shad algo enternecido.
-Ni de broma, mocosa. Tú te quedas- le dijo tajantemente la espadachín dándole la espalda.
-¡No estoy jugando! ¡De veras! ¡Tengo que saber si está bien... yo...!-
-¡ILIA!- escucharon el grito de otro de los niños de Ordon, específicamente de la otra muchachita- ¿Qué demonios crees que estás haciendo? ¡No irás a ningún lado!-
-¡Beth!-
-Y yo también- secundó Colin llegando tras ella.
-No saldrás de Kakariko, Link me puso a cargo de ustedes antes de irse. Nadie se va de aquí sin que el papá de Colin y Link vengan por nosotros. Punto final- dijo decidida, con las manos en la cintura mirando amenazante a la joven.
-Ilia, comprende, es muy peligroso allá afuera- trató de convencerla Colin.
-Pero...- bajó la cabeza avergonzada.
-No se preocupen chicos, al cabo que ni la íbamos a llevar- habló Ashei con una sonrisa malévola- No puedo encargarme de mocosas inútiles-
-¡Oye!- protestó Colin enojado por el insulto hacia su amiga.
Ilia lo detuvo colocando un brazo frente a él.
-No importa- miró a los dos jóvenes terminar de ensillar los caballos- Por favor, ayúdenlo, ayuden a Link, ¿sí?-
-Claro que si señorita Ilia, y perdone a Ashei por sus palabras tan malas- le dijo Shad tomando una de sus manos caballerosamente.
Ambos se montaron en los caballos y salieron de la villa a paso presuroso.
-Si tanto te gusta esa mocosa, ¿por qué no te la trajiste, eh?- murmuró Ashei molesta.
-Tengo peores gustos, querida amiga- le respondió con una carcajada mientras se acomodaba los lentes.
-Imbécil-
-¡Yo también te quiero!- canturreó infantilmente sólo para hacerla enojar, era tan divertido.
Pasó un momento de silencio, mientras la joven de cabellos negro azulados veía a su alrededor con desconfianza.
-Al parecer los goblins volvieron a su campamento base después de atacar Kakariko...-
-¿Crees que fueron tras ellos?- preguntó el pelirrojo como quien no quisiera las cosas.
-Es obvio- hizo una pausa mientras se llevaba una mano a la funda de la espada- ¿No te parece raro todo esto? La mismísima princesa inmiscuida en este asunto, el no querer que los soldados y demás tropas ataquen y desocupen el castillo... todo esto me huele mal-
-Tal vez es algo más peligroso de lo que nos imaginamos, es algo que no alcancemos a comprender- Ashei lo miró intrigada mientras decía esto- Si la princesa de Hyrule no quiso actuar usando las armas, quiere decir que el enemigo que está acechando Hyrule no puede ser vencido por las tropas ordinarias. Piénsalo Ashei... lo que nos dijo Auru en el bar de Telma hace unas semanas y que Rusl nos confirmó: Link tiene la marca de las Diosas en su mano... igual que la princesa-
-¿Entonces lo del demonio es verdad? ¡Menuda historia de fantasía!-
-Ashei...- habló Shad tratando de hacerla comprender- No todo en este mundo es lógico, querida amiga- bajó la cabeza algo melancólico, suspiró y continuó- Hay muchas leyendas que he visto hacerse realidad ante mis ojos... nuestros ojos, no te cierres tanto-
La mujer agarró las riendas del caballo más fuerte.
- Me molesta que esos dos quieran hacer todo solos...- Shad la miró incrédulo- ¡Este también es nuestro hogar, maldita sea!-
Shad sonrió ante el último comentario. Conocía a Ashei, siempre le había gustado pelear por lo que era suyo, por sus ideales de justicia tan fuertemente inculcados por su padre (que fue un soldado de alta jerarquía en palacio antes de morir). Se preguntó a sí mismo si cuando llegara el tiempo de la verdadera lucha podría ir a su paso, él sólo era un noble educado para los comportamientos excéntricos de la alta sociedad...
-¿Descansaste lo suficiente, mariquita?- la pregunta insultante de Ashei lo sacó de sus pensamientos.
Habían llegado a la parte rocosa del campo de Faron hacia donde comenzaba la provincia de Lanayru...
-Sí, ¿por qué?- inquirió temeroso.
-Vamos a comenzar la fiesta, otra vez- habló serenamente desenvainando su espada al ver a la docena de bulblins prepararse para atacarlos.
-Santísima Farore...- rogó Shad a las Diosas conocidas mientras sus orejas bajaban en señal de miedo.
-/-/-/-
-Este es el cuarto donde los ventiladores principales tienen su mecanismo principal. Estamos justamente debajo del santuario-
-¿Sigues estando seguro que ahí está el dragón?- preguntó Midna de nuevo.
-¡Claro que sí! Si mamá lo dijo, debe ser verdad. Además, es el único lugar de la ciudad lo suficientemente grande para contener a esa cosa-
Dicho y hecho, al terminar Ooccoo Jr. de hablar se sintió un estruendoso temblor y por uno de los enormes hoyos del cuarto vieron como salía el inmenso dragón de la parte superior del edificio.
-Te creo- habló Midna de repente.
El cuarto era inmenso, tenía un mecanismo central con varias paletas enormes, que el pequeño pájaro explicó eran para dar estabilidad a la ciudad, pero éstas paletas eran tan inmensas, que no había forma de pasar al otro lado del lugar sin ser tirados al vacío que se abría al fondo, ya que no había suelo suficiente para los hylianos.
Un enclenque pedazo de concreto pasaba desde donde se encontraban hasta la puerta (con un enorme candado) del otro lado, sin barandillas de protección ni nada parecido. A la mitad del puente, se cruzaba otro más pequeño con un intento de barandal destruido.
Alrededor en las paredes, pequeños pilares que convergían a unos más grandes en el techo que soportaban el mecanismo anterior.
Ventanales rotos, balcones llenos de paja estaban salpicados en las paredes del recinto. Similares a los encontrados por toda la ciudad pues eran las casas de los Oocca.
-Hay suficiente espacio para pasar pegados a la pared hacia el otro lado, Zelda- observó Link al ver que había aproximadamente treinta centímetros de mosaicos pegados a la pared.
Tendrían que avanzar despacio y cuidadosamente. Eso sin contar las enormes aspas que giraban y giraban.
-Arriba está la llave para la puerta del fondo...- mencionó el pequeño pajarillo mientras los otros tres hacían una cara de alivio- pero está protegida por magia de forma que no sea fácil tomarla-
-Maldición- contrario a lo acostumbrado, esta blasfemia había sido proferida por Link.
Era de esperarse, habían pasado gran parte de la mañana y media tarde recorriendo el lugar, subiendo, bajando, luchando, regresando a lugares de nuevo porque se les había olvidado ir por una puerta, intentando no caerse y un etcétera muy largo que aburriría contarles dado que el fin de la historia son ciertos eventos y no volverles a contar el calabozo.
-La llave está arriba, bajo una pared falsa, yo te llevaré- le dijo a Midna a lo que ella asintió.
-Con un hechizo simple creo poder levantarla, el otro pollo me dijo que estaba muy pesada... si no puedo hacerlo entonces estaremos en problemas- les dijo la twili antes de irse flotando esquivando las aspas junto con Ooccoo Jr.
Zelda miró cómo se iban los dos, suspiró. Observó el puentecillo, lo suficientemente grueso como para soportar el peso de ellos dos más que los mosaicos flotantes que Link le decía.
Midna y Ooccoo Jr. llegaron hacia la parte más alta, casi tocando el techo. Había un pedazo de enredadera que salía de la pared de forma imposible. El pajarillo voló hacia la pared y para sorpresa de la twili pudo pasar por ella.
-¡Vamos, aquí está!- le apremió con un chillido.
La twili flotó pasando por la pared encontrándose con una llavecita tamaño goron color café (un poco oxidada). Tragó saliva al comprender que iba a necesitar mucha fuerza para levantarla, y otra mucha para moverse.
Era lo malo de utilizar ese tipo de magia, podía levantar objetos pesados, pero sólo una vez y si ella no se movía cuando lo hacía.
Aquí tendría que moverse, ayudar a pasar a los hylianos no era opción tampoco, ya había usado mucha magia en la travesía y tendría que hacer acopio de las pocas que quedaban para llevar la llave.
Oh dilema.
Al levantar la llave con su mano hechizada se escuchó un chirrido de metal y se sintió un temblor.
-¿Qué pasa?- preguntó al pajarillo que negó con la totalidad de su cuerpo (o sea, la cabeza) indicando que no sabía.
-¡Midna! ¡Esta cosa se detuvo!- escuchó la voz de Link abajo.
-¿De verdad!- gritó feliz, al tiempo que soltaba la llave para ir a ver más rápido.
Acto seguido, el enorme ventilador comenzó a girar de nuevo.
-¡Con una...!-
-¡Midna! ¿Puedes mantener sostenida la llave mientras Link y yo intentamos pasar?- esta vez le gritó Zelda evitando que el ordoniano blasfemara de más.
-Creo que sí, ¡pero está muy pesada, eh!-
Midna la levantó y el ventilador se detuvo de nuevo... justamente sobre el puentecito.
-¡Otra vez Midna!- escuchó a Link un tanto irritado, bajó la llave y la volvió a subir- ¡Ahí está bien!-
Midna flotó a duras penas junto con la llave saliendo del pequeño cuarto falso, tuvo que hacer un esfuerzo sobretwili para no caerse dado que no había suelo bajo ella que la repeliera, luchando con la gravedad comenzó a bajar poco a poco.
Los hylianos por su parte se apuraron a pasar por el estrecho puente. Tampoco tan apurados, pues Zelda luchó momentáneamente con ella misma para obligarse a pasar por ahí.
-Ve adelante, yo te cuidaré- le indicó el chico dejándola enfrente al caminito. Un doloroso latido le recordó sus pensamientos anteriores y desvió la mirada en un intento de olvidarlo.
Zelda tragó saliva y armándose de valor, algo aliviada por las simples palabras del muchacho, comenzó a caminar por el puentecito, con los brazos extendidos para guardar equilibrio.
Ya justo llegando a la mitad del puente, pasaron agachados por la parte central del ventilador, llegando a la intersección del puente con el otro que tenía la barandilla enclenque.
El chillido vino desde abajo, una mole de casi dos metros de alto con enormes alas pasó volando junto a ellos, iba disparada hacia arriba, justo hacia la twili.
El aeralfos gruñó al tiempo que preparó el golpe con la espada que cargaba, dirigido hacia Midna.
-o-
No se lo esperaban, la corriente de aire producida por el reptil los tomó desprevenidos. Parecía un pequeño tornado.
Zelda fue la primera en perder el equilibrio, soltando un grito de terror al sentir cómo perdía piso.
Link reaccionó por instinto, lanzándose por ella la tomó del brazo izquierdo con el derecho de él, alcanzó a reaccionar y con el antebrazo izquierdo quedó asido del delgado poste de la barandilla que comenzaba a doblarse por tremendo peso ejercido.
Ahora estaban en un grave, grave problema.
Link, literalmente colgando de un brazo (más bien con la parte interna del codo), se balanceaba aterradoramente debido al impulso que Zelda y él habían tenido en la caída. De milagro había podido agarrarse, pero con sus pies colgando libremente, iba a ser difícil subir.
Temía por Midna, que si dejaba caer la llave el ventilador se movería y los tiraría hacia el vacío.
Temía por la misma barandilla, que comenzaba a doblarse peligrosamente por el peso.
Temía por Zelda, sintiéndola temblar y asirse con fuerza a su brazo, mientras él hacía lo mismo.
-¿Estás bien?-
-S-Si...-
Rápido, tenía que actuar rápido. O terminaría mal...
Escucharon un chillido, tanto de Midna como del Oocca y después cómo pedazos de construcción caían frente a ellos, desde la parte más alta de la edificación.
-Midna- murmuró Zelda tratando de ver hacia arriba, inútil.
Link reunió fuerzas e intentó levantar a la hyliana hacia arriba. Estaba cansado y herido, era demasiado. Zelda se le resbaló de la mano y antes que cayera más la tomó por la mano.
La princesa hyliana comprendió la situación rápidamente. Ya no podían seguir así, o ambos morirían. Y eso no era una opción.
Los segundos pasaban implacablemente.
-Suéltame- le ordenó decidida, observándolo fijamente a los ojos.
Claramente vio la negativa en el rostro del guerrero, a lo que éste la asió con más fuerza.
-No-
-Link, suéltame... a este paso, ambos caeremos-
-No, dame un poco de tiempo... puedo subirte...-
-No hay tiempo, Link. Midna está en peligro ahora, debes ir a salvarla-
-¡Ni lo sueñes! ¡No te voy a soltar!-
Ella suspiró frustrada, nunca lo haría entender.
-Es una orden-
-No-
Lo estaba haciendo más difícil.
El ventilador se movió un poco, lo que indicaba que Midna había soltado la llave y vuelto a recogerla.
Zelda miró al chico, que veía hacia arriba preocupado también. Sonrió tristemente: ya sabía qué hacer.
Link no la soltaría, entonces debía obligarlo a hacerlo.
Llevó su mano libre (la derecha) hacia el cinto donde colgaba la funda de su espada, desenvainándola.
Link sintió el movimiento y vió a la princesa sacando la espada.
-Link, te agradezco por todo el tiempo que pasamos juntos...-
-¡Zelda! ¡No te voy a soltar!- le dijo enérgicamente mientras apretaba más la mano con la que la tenía asida.
-... nunca me sentí tan feliz en mi vida...-
-¡No digas eso!-
-... por favor no te culpes de nada, esto fue mi decisión...-
-¡Zelda!-
-...cuéntale a Auru todo lo ocurrido, él sabrá qué hacer-
-¡No! ¡Zelda, basta!- apretaba más fuerte, no se soltaría, ni aunque lo intentara.
-Gracias Link- le dijo con fuerte y clara voz al tiempo que levantaba la espada apuntándola a la mano del muchacho que la sostenía- Muchas gracias-
-¡ZELDA, NO!- estaba histérico, tratando de levantar a la chica, levantar su brazo alejándolo de la espada.
Le sonrió dulcemente al tiempo que encajaba la espada en la mano derecha del joven.
-Te quiero- fue lo último que escuchó, la espada se encajó en el dorso de su mano y por reacción instintiva ésta se abrió... dejando caer a la princesa al vacío.
-¡NOOOOOOO!- gritó como enloquecido, estirando la mano chorreante de sangre inútilmente para alcanzarla.
Ella sonreía.
-¡ZELDAAAAAAAA!- lo último que escuchó de él fue su nombre.
Ya no tenía miedo, al estarle diciendo esas palabras estaba aterrorizada, pero ahora sentía una paz interna que pensó que ya nada podría detenerla...
pero caía, caía libremente hacia la muerte segura.
No escuchaba nada por el sonido silbante del viento.
Dejó caer su espada, ya no la necesitaría.
Llevó sus manos al pecho. Miró por última vez Celestia, que cada vez se hacía más pequeña.
No se arrepentía, el más importante era él.
Y fue envuelta en una oscuridad permanente...
-o-
-o-
-o-
-o-
-o-
Batallé tanto, TANTO con la última escena =C
¡Zelda, lo siento! Pero una explicación de cómo apareces en el castillo con Ganny-kun debía ponerte... no se me ocurrió nada más que matar a la pobre :'C
Por favor, no me maten... ;w; o si no se quedan sin fic
¿A quién engaño? Ya nadie me lee porque no actualizo seguido T_T bu bu bu
Mentadas de madre y reviews, ya saben ónde :'D
