Aclaración: Nada de esto me pertenece, los personajes son de las fabulosas CLAMP. La idea sólo es mía y es sin intenciones de lucro.
Resumen: Él necesitaba una esposa y una madre para su hijo… ella era la indicada ¿Podrá surgir un amor truncado en el pasado con una mentira? O ¿Acabará con los dos y su futuro juntos?
Matrimonio Ficticio
Sakura POV
¡Vaya! No era la primera vez que estaba tan distraída que olvidaba cosas. Ja, creo que eso había sido toda mi vida sin tener que echarle la culpa a mi embarazo. Como era la hora de comer, no había nadie por los pasillos, todos debían de estar en la cafetería o en los restaurantes de la zona.
Me dirigí de nuevo a la oficina de mi marido.
-"¡¿Cómo pudiste? ¡Se supone que estás tratando de olvidar! ¡Y lo primero que haces es ir a sus brazos! ¡En la oficina de tu primo! ¡¿Qué no tienes vergüenza, es su esposa?"-
Me detuve antes de girar la manija y salté un poco cuando escuché un golpe en la puerta, estaba un tanto intrigada de todo ese griterío y palabras sin sentido.
-"No estés celosa"-
Fruncí el entrecejo y me acerqué más. Recargándome en la puerta. Poniendo la oreja en la madera. No es de buena educación oír tras las puertas, monstro. Rodeé los ojos ante la voz interna de mi hermano. Cómo si no fuera él un chismoso.
-"¡Idiota! ¡No!"-
-"¿No? Vamos, Naoko. Siempre has querido esto de mí ¿No? Ahora que aquí me tienes te rehúsas"-
-"¡¿Cómo puedes decirme cosas como esas cuando primero estabas con ella? ¿Cómo puedes amar a alguien así?"-
No entendía nada ¿De quién estaban hablando? ¿De Tomoyo? ¿Qué hacía Eriol con Naoko? Me sobresalté un poco cuando escuché un llanto. Era Naoko que lloraba…
-"¡No sé! ¡No sé cómo! ¡Pero la amo, Naoko! ¡Siempre he amado a Sakura desde el primer momento en que la vi!"-
Me llevé la mano a la boca para ahogar un grito ¿Qué Eriol me amaba? ¿A mí? Eso no era posible ¿Cómo podía estar diciendo esas cosas? Me aferré a la puerta con fuerza queriendo entrar y pedir una explicación, pero fue imposible moverme.
No entendía nada.
-"¡Es una maldita arpía!"-
-"¡Sí, lo es!"-
-"¿Entonces? ¡¿Qué demonios le ves?"-.
-"Es hermosa, inteligente, agradable… y se mueve como gata en celo en una cama ¿Qué crees tú que le veo? Es mi amor… lucha contra eso"-
¿Cómo gata en celo? ¿De qué diablos hablaba Eriol?
Me alejé de la puerta como si quemara, no hubiera podido entrar ahí y verlos con mis propios ojos. Saber que era Eriol el que decía esas cosas de mí, mirar su rostro… sería terriblemente doloroso. Escuchaba movimiento al interior de la oficina y no era precisamente una pelea. Eriol estaba teniendo algo con Naoko… y me amaba ¿Cómo era posible? Me alejé de ahí con nerviosismo y temblando.
Llegué al ascensor con paso lento y una revolución de emociones en mi interior. Eriol engañaba a Tomoyo… y me amaba. A mí. A Sakura Kinomoto… Li, a Sakura Li ¿Cómo nunca me di cuenta?
Eriol…
Oh, por los dioses.
-"Oh"- las puertas del elevador se abrieron en determinado momento. No recordaba haber apretado algún botón. Aunque se me hizo difícil ver ahí a Hesai con cara de asombro y traje con aire de ejecutivo. Nunca había visto a Hesai de manera tan formal y tan distante.
-"¿Sakura?"-
-"¿Qué haces aquí?"-susurré recargándome en la pared.
De pronto me parecía muy difícil respirar y empecé a ver a dos Hesai.
-"¿Te sientes bien?"- fruncí el entrecejo cuando me contestó con otra pregunta.
De pronto todo parecía muy obscuro e incierto. De pronto todo lo que yo daba por hecho estaba mal ¿Por qué?
Porque Eriol me amaba.
-"¿Tú también?"- gemí pensando que él me estaba engañando de algún modo ¿Qué hacía en la empresa? ¿Qué hacía vestido de ese modo? Shaoran nunca había mencionado nada sobre que Hesai tuviera que trabajar en su empresa de lo que fuera… eso sólo quedaba que él también me ocultaba cosas…
¿Quién más?
Y de pronto todo se convirtió en obscuridad.
Oía un sonido intermitente de mi lado derecho. Bip, bip. Me moví inquieta en mi lugar y un dolor punzante me atravesó la cabeza, dirigí mi mano en automático y sentí mucho más dolor en mi dorso.
-"¿Señora Li?"-
Abrí con dificultad los ojos y la luz, un poco segadora, me obligó a cerrarlos de nuevo.
-"¿Dónde estoy?"- mi voz salió rasposa y noté muy seca la garganta.
-"¿Señora Li? Está en el hospital. Soy la doctora Ichiga ¿Cómo se siente, señora Li?"-
Como la mierda.
-"Bien"- pestañé varias veces para adaptarme a la luz-"¿Por qué estoy aquí?"-
-"El señor Li la trajo cuando sufrió un desmayo"-
Y todo rebobinó en mi cabeza.
Oh, oh.
-"¿Señora le duele algo?"- inmediatamente acercó algo frío a mi vientre y comenzó a moverlo. Sentí mis lágrimas mojar mis mejillas y resbalarse por mi cuello, los sollozos me cerraron por un momento la garganta y no pude hablar… no sólo todo lo que estaba estallando en mi cabeza me confundía, el miedo más atroz que jamás he sentido se empezó a formar en pecho y me dificultaba pensar con claridad.
-"¿Mi bebé está bien?"- sollocé queriendo desaparecer ese vacío… ese miedo de pérdida total.
-"Sí, señora. Está bien. No hay nada malo con las pruebas que hemos realizado ahorita. No hay nada malo. Se le han hecho unos estudios de sangre, en unas horas sabremos los resultados. Como le dije a su esposo, está bien. Ahora lo llamó"-
Mi mano salió volando hacia la de la doctora que ya se movía hacía la puerta.
-"No, no le diga"- negué y la miré.
Ahí estaba. Una pequeña doctora con aspecto de duende y con mirada asombrada, de la que dependía el estado de mi cordura en estos momentos. No me importaba suplicar… no podía verlo a él en estos momentos. Simplemente sería demasiado.
-"Déjeme estar aquí sola por un rato, por favor"- no tenía fuerza para mirar a Shaoran… sabiendo lo que sabía de Eriol ¿Qué le podía decir? Oye, hoy escuché que tu primo, mi mejor amigo, está enamorado de mí.
Seguro le alegra eso y hace e baile de la Conga.
-"Entiendo"- sonrió-"Necesita estar a solas con sus pensamientos. Entiendo. Ahora, por favor, señora, entienda usted algo. Puede haber cosas muy fuertes alrededor de usted, todos tenemos problemas… pero no creo que alguno de ellos valga lo suficiente para poner en riesgo la vida de su bebé. Ahora no pasó nada… y fue una suerte que el bebé no sufriera nada ni se alterará un poco en su estado. Pero no corra riesgos… un desmayo es fatal… no hablemos de las implicaciones médicas de un desmayo como tal, pero… ¿Se imagina una caída? No quiero alarmarla, pero tiene que estar consciente de todo"-
Sonrió amablemente mitigando un poco su regaño, revisó la pantalla que estaba al lado mío, que hacía bip, bip y salió con una sonrisa tranquilizadora. Que no me tranquilizó en lo absoluto.
Oh.
Llevé mis manos a mi vientre pidiendo disculpas y rogándoles a todos los dioses que mantuvieran a salvo a mi bebé. A mi Shaorancito, no podría seguir viviendo sabiendo que por mi culpa, por un descuido, algo le pasaba a mi bebé. Sería demasiado dolor para soportarlo.
Y lloré.
Porque no entendía nada y parecía que todo lo que conocía estaba mal y era falso. Todo desde un principio fue así. Desde mi matrimonio con Shaoran, desde mi embarazo de Ying Fa, de mi no embarazo de Ying Fa… y ahora, mi mejor amigo no lo era… y yo no podía con eso.
Me acurruqué en mi cama y lloré.
Recordé todas esas veces que Eriol me abrazaba o me sonreía. En cada una de ellas había amor… y yo siempre lo interpreté erróneamente ¿Cuánto daño le pude haber hecho? ¡Yo que me enamoré de su primo! ¡Yo que me entregué a él! ¡Yo que jamás fui consciente de todo el daño que le hice! ¿¡Cómo podía amarme siendo un monstruo? ¿Por eso era que últimamente se comportaba así de extraño? ¿Me amaba y no podía vivir con eso? ¿Cómo podría yo vivir con eso? ¿Cómo lo vería a la cara…?
Y luego estaba su relación con Tomoyo y Naoko ¿Qué clase de persona hace eso? Tomoyo no merece nada de lo que él le está haciendo. Ella está verdaderamente enamorada de él… y él lo está de mi y anda con Naoko… Tomoyo sufriría mucho cuando se enterará ¿Debía yo decirle? ¿Qué era más importante? ¿Mi lealtad a Eriol… o la de Tomoyo? Pero… ¿Cómo podía tenerle lealtad a Eriol…? Me ha mentido todo este tiempo…
Y… ¿Era por eso que todos se estaban comportando así? Tomoyo lucía triste… y Eriol… y Shaoran…
Todos lo sabían.
Incluso Hesai.
Lloré más fuerte porque todos me escondieron las cosas. Ahora quedaba todo claro. Su raro comportamiento, sus miraditas, sus susurros, sus palabras y frases clave. Ahora todo tenía sentido. Mucho sentido.
Todos eran unos… unos… bastardos, sí, eso eran. Unos desalmados hijos de perra que no les importaba en absoluto nada, yo no importaba, nada importaba… era un juguete y ellos me habían usado como mejor les había parecido. Todos los momentos felices eran mentira, cada una de las veces que pasé con ellos, las risas, las palabras cariñosas, los momentos tristes y en los que nos consolábamos. Todo lo que he vivido con Shaoran y nuestra patética vida es mentira… cada vez que ve me decía que me amaba, cada roce, cada caricia… cada beso… cada noche… cada te amo… ¿Todas las miradas? ¿Todos los toques? ¿El amor?
El amor…
Un momento.
Abrí los ojos parpadeando y aferrándome a la pequeña esperanza que había surgido de la nada.
Un momento.
¿Todos lo sabían? ¿Cómo todos pueden saber algo así y estar… tan… tan… inertes? ¿Cómo podía Tomoyo estar ahí en mi casa y seguir hablándome sabiendo que el hombre que ella ama me ama a mí? ¿Cómo puede Shaoran permitir que se acerque a mi cuando me ama? ¿Cómo pueden actuar con normalidad si todo es una mentira? ¿Cómo Eriol me puede seguir viendo con tanto cariño y tanta paz sin que interfieran sus sentimientos?
¿Qué acaso todos son de piedra?
¿Qué no sienten?
¡Y Hesai!
¿Cómo puede estar involucrado en todo esto?
-"… ¡Se mueve como gata en celo!"
Brinqué un poco cuando la voz de Eriol resonó en mi memoria con una voz que conocía bien, pero tenía diferentes matices de crueldad y de enfado que jamás había escuchado. De cinismo.
Yo no me movía como gata en celo. De eso seguro. Nunca me había visto… nunca y… yo no me acosté con él… y no… había manera… y lo dijo cómo si lo supiera. Con la certeza de que yo, sin lugar a dudas, me muevo como gata en celo.
Eso es una vil mentira.
Me incorporé un poco acomodando mi cabeza en mi almohada y acaricié mi vientre ausentemente. Limpié las lágrimas de mis mejillas y parpadeé un poco para alegar las que quedaban en mis ojos.
Algo…simplemente… no encajaba.
Algo no estaba bien.
¿Qué era?
Todo era tan confuso.
Todo parecía tan obvio. Todo se reducía a que no los conocía como yo creí que los conocía. Que estaba viviendo una vida que no era la mía y que además… todo estaba mal. Todo tenía una lógica tan absurda y espantosa… todo encajaba en mi cabeza pero a la vez… no parecía que estuviera bien ni en su lugar.
¿Eriol me amaba?
Pero ve con tanto amor a Tomoyo.
Pero también tiene algo con Naoko y dice amarte.
Pero nunca ha negado que me ama… y nunca he visto que me miré con un amor equivocado. Nunca he visto que me miré como lo hace Shaoran ¿O también eso es falso? ¿También la manera en que me mira Shaoran es falsa? Cuando brillan sus ojitos con adoración cuando me mira ¿Es falso?
No, claro que no.
¿Entonces?
Algo hay… no sé qué es, pero ¿Vale la pena destruirme por algo de lo que no estoy segura? ¿Por una conversación… sin sentido? ¿Pero vale la pena no hacerlo para acabar más y más lastimada? Estaba tan confundida…
¿Amas tu vida?
Sí, mucho.
¿Vas a perder otra vez lo que te hace feliz?
Me encogí cuando la voz de mi consciencia trajo recuerdos nada agradables y bastante aterradores de lo que era estar sola… sin esperanzas y sin amor. No he podido amar a otra persona después de Shaoran… ¿Algún día lo haré? Yo… creo… que no. Es algo imposible.
¿Entonces vas a perder todo sin luchar?
No…
Así que no me voy a destruir a mi misma pensando la clase de personas que pueden ser para tener tan poca vergüenza. Tan poca sutileza. Tan poco amor. La clase de vida que no tengo y que no quiero perder.
¿Me estoy engañando?
Tal vez.
Pero es mejor pensar que detrás de todo esto hay algo, lo qué sea, que justifique sus acciones, a pensar todas las cosas atroces que pienso.
Debe de haber algo.
-"¿Señora?"- giré mi mirada y me encontré con el cuerpo menudo de la doctora-"¿Cómo se siente?"-
Muy confundida.
-"Mejor"- asintió revisando el monitor que había a mi lado.
-"Han pasado poco más de dos horas desde que despertó, y el señor Li anda como león enjaulado en la sala de espera. Está bastante preocupado por usted. Casi ha vuelto loco al personal del hospital, ese hombre tiene un determinación de hierro y es muy intimidante"-rió.
¿Eso era mentira? ¿Lo hacía para disimular?
-"¿Quiere que le diga que pase? ¿Ya está más tranquila?"- no podía pasarme toda mi vida aquí encerrada y lejos de todos los problemas. A pesar de que no parecieran, exactamente, problemas.
Suspiré con cansancio.
-"Sí, por favor. Pero no le diga que ya llevo tiempo despierta"- me sonrió con amabilidad.
-"Querida, él pagara las cuentas, pero mi paciente es usted"- sonreí ante ello.
Me quitó el suero de mi mano diciendo que ya no me hacía falta y salió a avisarle a mi marido que ya había despertado. Miré hacía la ventana cuestionando mi salud mental… tal vez de verdad ya nada tenía arreglo y yo quería buscarle uno… o por el contrario nada estaba mal y yo quería encontrarle algún problema…
-"Hola"- giré el rostro y lo miré.
Por un momento me imaginé mi vida sin él y recordé todos esos momentos meses atrás en los que creía que no podría estar con él y que el amor que sentía por él no bastaba para ser feliz.
Y entonces lo vi ahí con cara de angustia e inmóvil en la puerta y la primera reacción que tuve fue de correr e ir abrazarlo para que quitara esa cara de pena y preocupación.
Eso no podía ser fingido ¿Verdad?
Le sonreí débilmente porque quería borrar la cara que traía y porque estaba en mi sistema.
Sonreírle a él.
-"Hola"-
-"¿Cómo te sientes?"-
Hice una mueca interna por todo lo que implicaba esa pregunta. Porque la verdad era que no me encontraba nada bien. Estaba confundida hasta el infierno y de regreso, y estaba teniendo un debate con mi yo interno. Uno serio.
-"Un poco cansada… "- asintió un poco y su mirada recorrió mi cuerpo con preocupación-"Lamento haberte preocupado"-
Movió la cabeza de un lado a otro.
-"No tienes porque lamentarlo"-murmuró de nuevo con sus ojos fijos en mí.
Se me hizo un nudo en la garganta al verlo ahí tan distante. Como si desde este momento él ya hubiera dispuesto poner distancia entre nosotros porque no me amaba y porque todo era una farsa. Porque diría en cualquier momento: lo siento, Sakura, pero todo lo que ves… no es tuyo y nunca lo fue, sólo te necesitábamos como elemento transitivo, nada más. Y es momento de que te vayas.
-"¿Por qué no te acercas?"- pregunté con voz temblorosa y conteniendo las lagrimas. Abrió los ojos un poco sorprendido y parpadeó varias veces antes de avanzar unos cuantos pasos con rapidez hasta dónde yo estaba. Se sentó a mi lado y acunó mi rostro entre sus manos.
Lo sentí acariciar mis mejillas y yo amé el calor que despedía su cuerpo a mi lado. Su mirada brilló de una manera extraña y me pregunté si de verdad todo esto que yo siento y que él dice sentir era una farsa.
-"Tranquila"-
-"Me dio miedo despertar aquí sin saber dónde estaba…"- y teniendo la certeza de que todo mi mundo se acababa de ir al caño. Que todo se reducía a que tú no me amabas y que todo no es como debería de ser.
Eso me aterra.
-"Calma, amor. Ya estoy aquí"- me abrazó dándome consuelo y transmitiéndome cuanto me quería.
Esto no lo podía fingir.
No era tan cruel.
Me aferré a él, porque era lo único que podía hacer y era lo único que quería hacer en aquél momento. Si mi vida dependiera de estos momentos, cuando estoy en sus brazos, mi vida sería completa y feliz.
Pero así no son las cosas.
Por eso tenía que saber. Tenía que averiguar. Todo parecía una gran nube negra, una nube que ocultaba los rayos del sol… ya dos veces me esperé a que la tormenta pasara. Dos veces de mi vida he salido huyendo de las cosas y no las he enfrentado. Y son dos veces en las que he sido muy infeliz y no he vivido.
No esta vez.
-"Quiero ir a casa"- dije contra su cuello.
Lo sentí mover la cabeza y no dijo nada. Tan sólo se quedó ahí sosteniéndome.
-"Amor ¿Estás bien?"-
Sonreí ante la constante insistencia de él de preguntar a cada minuto cómo estaba. Escuchaba la preocupación en su voz y como sus ojitos me miraban como si estuviera a punto de desmayarme. Eso demostraba que se preocupaba por mí.
Eso no puede ser mentira.
-"Sí…"- dije con la sonrisa más sincera que pude hacer, no lo convencí mucho ya que frunció el entrecejo y entornó los ojos.
-"No te ves bien"- afirmó. No me sentía bien y, seguramente, todo lo que sentía se veía reflejado en mi rostro. Cosa que tenía que evitar… tenía que esconder todo esta revolución de cosas que sentía si quería averiguar algo. Cualquier cosa.
Algo que destruyera mi futuro… o algo que arreglara todo.
-"¿Me veo mal?"- quise quitarle parte de tensión al asunto y lo logré porque sonrió y su mirada brillo un poquito.
-"Te ves preciosa… sólo que… no sé… pareces triste"- oh, bueno. Me conocía demasiado bien…
-"Estoy triste"-por qué tratar denegarlo, si no podía ocultarlo.
-"¿Por qué, amor? ¿Te pasa algo? ¿Pasó algo? ¿Qué…?"- coloqué un dedo en sus labios para que dejara todo esa charada. Besé su mejilla y me acurruqué en él permitiendo que él me abrazara.
-"Estoy triste… así de simple. No hay nada más… sólo lo estoy"-fue lo único que pude decir, puesto que no sabía cómo explicar las cosas que sabía y saber las que no. También fue una manera de hacerle saber cómo me sentía sin tener que decirle el motivo.
No era el momento para que estuviera separado de mí. Porque yo lo necesitaba tanto.
-"¿Shaoran?"-
-"¿Hum?"-
-"¿Me amas?"- quise afirmarlo pero pareció más pregunta que otra cosa.
-"Sí, claro"-
-"¿Mucho, mucho?"-
-"Si"-
-"¿Seguro?"- no quise seguir insistiendo con lo mismo, para que no sospechara nada pero necesitaba estar segura de eso. Era mi ancla, sin esa seguridad…todo se desmoronaría ¿Por qué? Porque puedo sobrevivir a todo… si Eriol está enamorado de mí, de alguna manera podía solucionarlo. Si está con Naoko…debe de haber una explicación.
Y todo lo demás si está mal, tendría solución.
Todo, excepto que él no me amara.
Eso me mataría.
Sentí sus manos en mis brazos tratando de alejarme de él y yo con toda la fuerza que tengo, que no es mucha, me aferré a él. Hice mis manos puños en su camisa y escondí mi cara en su cuello, porque en este momento no podía ocultar lo que sentía y él sabría que algo andaba mal. Lo sabría… y yo no tendría certeza de nada.
-"¿Sakura?"-preguntó alarmado cuando mis lagrimas comenzaron y un sollozó se escapó de mi garganta sin que pudiera evitarlo.
-"¿Estás seguro?"-
-"¿Amor, qué pasa?"- me pegué más a él y deseé que este momento nunca acabará. Que sólo nos quedáramos él y yo. Lejos de todas las mentiras, de todos los problemas, de todo lo que era ajeno a nosotros y que podía dañarnos.
Sólo así.
Con la certeza de que él me amaba.
-"¿Me amas y por eso haría cualquier cosa por mi? ¿Aunque no fuera algo bueno? ¿Me amas?"- me quedé ahí muy quieta por todo lo que implicaba mis preguntas.
Por todo lo que implicaba sus respuestas.
-"Sí, Sakura. Te amo mucho, mucho, mucho… y por supuesto que haría todo por ti, cualquier cosa y eso incluye mentir u ocultar cosas. Si es por tu bien y si te ahorro un sufrimiento o puedo evitar tu dolor, lo haría Sakura, por supuesto que lo haría. Te amo tanto que no soporto que te pase algo…"-
Cerré los ojos con fuerza y me aferré a todo lo que dijo. Absorbí cada una de sus palabras y me lo creí. Lo amé por ello… y me aseguré de que mi mente y mi alma se creyeran que él no me mentía y que era verdad lo que decía.
Me aferré a eso.
-"¿Pero me amas?"-
-"Sí, te amo. Te amo, Sakura"-
Me quedé ahí en los brazos del hombre que amo y lloré. Lloré por todo lo que puede salir mal. Lloré por todo aquello que no conocía y por lo que sí conocía. Lloré porque no quería que no hubiera equilibrio en mi vida, en todo lo que había y de todas las personas que lo habitaban.
Lloré porque no soportaría la idea de perderlo.
Aunque todo lo que dijera fuera una mentira.
Miré por la ventanilla de la camioneta con ausencia. Desvié un poco mis ojos para encontrarme con Hesai viéndome a través del retrovisor.
Él sabía todo.
Lo presentía.
¿Cómo era que él sabía cosas que yo debería saber?
¡Yo soy la esposa, la amiga, la hermana!
¡Él es sólo mi amigo¡ ¡¿Por qué Shaoran confiaría en él? ¿Por qué? ¡Yo pensé que después de todo la única razón del porque seguía en la casa era por mi! ¡Porque yo lo apreciaba, nada más!
En cuanto llegamos a su edificio, me bajé sin esperarlo y me dirigí directamente al elevador. Él me alcanzó poco después y me vio con precaución. Si no hubiera sido por la situación habría sido cómica la manera en que se encogió ante mí.
Salimos por el pasillo y esperé a que abriera la puerta. Entré y me fui directamente a la pequeña salita, respiré profundo porque este lugar me recordaba mi sufrimiento y no quería regresar a ello. No quería.
No lo iba a permitir.
-"Siéntate"- le indiqué el sillón de enfrente de mí.
-"¿Estás bien?"- ignoré el sentimiento de culpa que se empezó a formar en mi pecho. Culpa y expectativa.
Culpa porque él era mi amigo y había sido mi apoyo en el momento en el que más necesitaba de alguien.
Y expectativa porque todo lo que me pudiera decir iba a afectar mi vida para siempre.
Miré fijamente a Hesai que seguía pálido y abría y cerraba la boca como si fuera a decir algo, pero nada salía. Cuando me desperté en el hospital y después de todo el remolino que eran mis emociones y mis pensamientos me consolé diciéndome que lo que había escuchado no tenía sentido alguno. Nada de lo que había escuchado. Eriol no podía amarme de la manera en que proclamaba… además… jamás habíamos tenido más allá de un inocente besó en la boca. Nada más. Nunca me había visto desnuda o algo y estaba segura de que jamás me había visto teniendo relaciones con Shaoran para decir que me movía como gata en celo.
¡Porque yo no me movía como gata en celo!
No podía creer que mi mejor amigo pudiera ser tan vil para engañar a Tomoyo de la manera en que lo hacía. No, no. Todo tenía que tener una explicación.
Y la única que hacía que no me volviera medio loca era que todos me estaban mintiendo sobre algo ¿Podía creer que Eriol era de la peor basura? No… no podía. Me rehusaba a creerlo.
El poco tiempo que estuve sola después de haber despertado en el hospital me dediqué a pensar. Recordé la manera en que todos se estaban comportando, sus extrañas frases, sus extrañas miraditas…
Me había dado cuenta. Claro que sí.
-"Habla de una buena vez"-le ordené.
Y decidí que Hesai sabía todo… porque no era coincidencia que hubiera desaparecido de la casa justo cuando todos se empezaron a comportar de forma rara.
-"Mira, no sé qué quieres decir, Sakura, pero yo no…eh"- lo miré con dureza.
-"No soy tonta ¿Crees que lo soy?"- me levanté de golpe asustándolo un poco y lo señalé-"¡¿Crees que soy idiota? ¡¿Qué nunca me iba a dar cuenta? ¡Por favor!"- él se levantó también y se acerco a mí.
-"Hey, no te alteres. Por favor, tranquilízate. A tú bebé le puede hacer daño"- hice una mueca por su tono preocupado.
No era el momento de mostrar su preocupación hacía mi. Me ponía de malas porque hacía que me quisiera ablandar y no era lo que necesitaba en esos momentos. Tienes que tener mano dura o no te dirá nada.
-"Ya, ya"- dije con fastidio y volví a sentarme.
El se sentó en la mesilla de té y agarró mis manos.
-"No deberías enterarte"- abrí la boca para decirle a dónde se podía meter esa sugerencia cuando negó callándome-"Pero no puedo arriesgarme a que vayas por ahí toda alterada por todas las maquinaciones que te has de estar haciendo"-
Me sonrió.
-"Debes de cuidarte… y debes de estar tranquila ¿Prometido? ¿No te alteraras hasta que sepas toda la historia?"-
Lo miré con recelo pero asentí.
Yo tampoco quería que me aleteara o algo así.
Ya había tenido suficiente.
La observé con diversión y me sentí un poco mal por todo el gusto que me estaba dando verla tan pálida y tan descompuesta. Tenía la mirada puesta en Hesai con un gesto horrorizado… casi la misma expresión que tenían Shaoran y Eriol…bien, pues se lo merecían.
-"¿Oíste?"-repetí.
Comenzó a mover la cabeza de aquí allá negando y balbuceando cosas sin sentido. Levanté una ceja irónica y solté una carcajada algo cruel.
-"Vaya, entonces eres más tonta de lo que creía"- dije totalmente divertida.
Me recargué un poco en Hesai y él me abrazó un poquito más fuerte evitando mi vientre y volvió a depositar un beso en la comisura de mi labio. Por el rabillo del ojo vi a Shaoran apretar la mandíbula y cerrar los puños. Su sorpresa seguía ahí pero era obvio que se estaba enfadando por tanto toqueteo de nuestra parte. Me valió un pepino, así que fui yo ahora la que abracé a Hesai.
Ah, mi vida, mi amor.
Era un poco de castigo por todo lo que me hicieron pasar. Bien Shaoran se podía enojar y podía hacer sus berrinches… o podía verme como me estaba viendo con llamas en los ojos y queriendo saltar a la yugular de Hesai en cualquier momento.
-"No puede ser"-reí con un poco de cinismo cuando la escuché.
-"¿No? ¿Por qué no?"- giré mi rostro hacia Hesai y me levanté un poco acariciando su mejilla. Él me mandó una mirada de advertencia pero yo lo ignoré, mordí ligeramente su barbilla y me sobresalté un poco cuando escuché el rugido de Shaoran.
Bien, bien. Tal vez me estaba pasando un poco pero estaba en todo mi derecho.
-"Mira, Naoko… lo pondremos más simple"- me giré de nuevo hacía ella y la miré de arriba abajo varias veces e hice una mueca irónica-"Bueno no es muy difícil de entender, la verdad ¿Te has visto? ¿Me has visto a mi?"- solté una risita nada propia de mí y me juré que serían los últimos momentos, en algunos años, que me comportaba de manera tan soberbia.
El rostro de Naoko resplandeció con furia y apretó los puños.
-"¡No tienes nada que yo no tenga!"-
-"¿Ah, no? Pues los hombres no piensan lo mismo… y da la casualidad que los que tu quieres… son los que menos lo piensan… ¿No es así, mis amores?"-le dirigí una mirada significativa a Eriol. Parpadeó un par de veces y por un segundo sonrió. Fue tan rápido que pude imaginármelo pero al momento respondió.
-"Por supuesto"- Shaoran lo volteó a ver un poco horrorizado y algo consternado. Me encontré pidiendo a los dioses para que él me entendiera y no echara todo de cabeza, necesitaba o su cooperación o su silencio. Pero no sus arrebatos, al menos no ahorita.
-"Lo mismo digo"- dijo Hesai a mi lado.
Naoko observó a Hesai con mucho dolor y me pregunté si no me estaría pasando con esto.
No, claro que no.
Ella me había separado de Shaoran, no una, sino dos veces.
Con ese pensamiento endurecí mi mirada y los sentimientos de compasión que pudiera tener por ella. No lo merecía. Ella no se detuvo a pensar que casi me mata cuando apartó a Shaoran de mi lado. Gracias a mi padre y a Touya sobreviví, pero jamás volví a disfrutar la vida como lo hacía con Shaoran.
Y ahora venía a tratar de separarme otra vez.
Otra vez quería mi felicidad.
¿Por qué?
Por un maldito pensamiento estúpido. ¿Ella no tenía nada y yo lo tenía todo? Pues noticia: mi trabajo me había costado. ¿Ella creía que de verdad era muy fácil amar a alguien? ¿Ella creía que no arriesgaba yo nada? ¿Qué no arriesgue nada con la mentira de Ying Fa? ¿Qué no arriesgue cuando volví a creer en Shaoran? ¿Qué era mi culpa la circunstancias en que estaba su vida?
Que no te sentiste alguien sin esperanza cuando lo vi desnudo al lado de Yintian.
Oh, no.
Ella no merecía nada de mí.
-"Son míos Naoko… todo el tiempo han sido míos"- avancé hasta ella quitándome los brazos de Hesai a mi alrededor. Lo sentí tensarse y por el rabillo del ojo vi a Shaoran dar un paso hacia mí, afortunadamente Eriol lo tomó por el brazo.
Oh, por favor, amor. Detente.
Me detuve hasta que sólo estuve a unos centímetros de ella. Era más alta que yo, por eso me felicité mentalmente de los tacones de aguja de diez centímetros que me estaban matando, pero que hacían que pudiera verla unos dos o tres centímetros por encima.
Ella me miró con fuego en los ojos y casi podía sentir sus mensajes de muerte o púdrete que lanzaba por la mirada. Mi bebé se removió dentro de mí y tuve que contener una mueca.
Calma, calma, pequeño.
Sólo unos minutos más.
-"Sólo míos"- repetí.
Tragó aire a bocanadas.
-"Lo volveré a hacer, te los volveré a quitar"- amenazó y yo me reí de ella.
-"Jamás me los quitaste"- sonreí de lado-"Nunca lo podrás hacer…porque no eres nada por ti misma, necesitas de mi para ser feliz, quieres lo que yo tengo… quieres lo que yo soy… ¿Y sabes algo? Jamás tendrás lo que yo tengo porque no eres yo… nunca te amarán como a mi…no eres Sakura… y eso nadie lo puede cambiar. Además… sólo los tuviste porque yo te lo permití, yo lo sabía… yo fui la que te dejo probar un cachito del cielo… pero sólo fue eso, mi querida Naoko. Sólo fue una probadita"-
Cerró los ojos y yo la contemplé. No podía entender porque ella no podía ser feliz sin la necesidad de herirme ¿Por qué no ve todo lo que tiene alrededor? Se casó con un hombre rico, si el dinero era lo que le preocupaba. Era hermosa, muy hermosa. Tenía rasgos angelicales… claro sin contar cuando hacía muecas malvadas o cosas así. Y tenía carácter y personalidad, sin mencionar que era muy inteligente. A mí siempre me sorprendió todo lo que sabía…
Yo le tenía algo de admiración.
¿Por qué no podía ser feliz como ella misma?
Suspiré con mucha frustración porque esto había ido demasiado lejos.
-"Mira, lo mejor…"-
-"¡Maldita!"- cerré los ojos y cubrí mi vientre por puro instinto.
No vi el movimiento de su mano por que estaba demasiado concentrada en su rostro y en mis pensamientos y no lo vi venir. Sujetó mi cabello y me jaló hacía ella. Temí que me tirara porque podía ser perjudicial para mi bebé… y temí que me golpeara. Porque vamos… no era precisamente una gran luchadora ni nada por el estilo, así que en una pelea las que tenía las de perder era yo, y sólo yo.
-"¡Maldita!"-
Y en otro segundo estaba envuelta en los brazos de Hesai y Naoko era sujeta por Shaoran y por Eriol.
-"¿Estás bien?"- susurró Hesai.
Tan sólo pude asentir de lo turbada que estaba y lo paralizada que me había quedado. Esa era una reacción que no había anticipado., no pensé ni por un momento que quisiera hacerme daño físicamente. Me acurré en los brazos de Hesai cubriendo mi vientre con su cuerpo para proteger a mi bebé. Observé como Shaoran la tomaba por el brazo y le daba la vuelta bruscamente.
-"¡Suéltame!"-dijo presa del pánico.
-"¡Nunca! ¿¡Me oíste? ¡Nunca le vuelvas a levantar la mano! ¡Tócala de nuevo y te mato!"- quise decirle algo, quise detenerlo porque podía hacerle daño, pero no podía hablar. Shaoran tenía la mirada más poseída que le había visto y le brillaban los ojos de furia.
-"Espera, no la dañara"- murmuró Hesai al sentir mi tensión y mi falta de habla, porque por más que abría y cerraba la boca nada salía.
Y sólo tuve que hacer eso, esperar.
Me aferré a mi amigo porque si no correría a los brazos de Shaoran para detenerlo y eliminar su furia. Y eso no era bueno, no podía meterme porque Shaoran sabía lo que hacía y tenía que confiar en que pudiera controlarse.
-"No vuelvas a acercarte a mi familia, no vuelvas a tratar de separarme de mi mujer, no pienses por un momento que tienes la capacidad de seguir sobreviviendo si lo haces. No quiero que pises China, no quiero verte ni en Japón. Advertida Naoko… Sakura vuelve a sufrir de la manera que sea y daré por sentado que tú tienes algo que ver, y te buscaré… te cazaré y acabaré contigo"-
La soltó bruscamente y ella cayó al suelo.
-"Nunca más"- Shaoran escupió esa frase.
Todo quedó en silencio.
Entonces él levantó la mirada y mis ojos se encontraron con los suyos. Había dureza, algo de frialdad, pero lo que me sorprendió ver fue tanto dolor y miedo. Me mordí el labio inferior para evitar el sollozó que emergió de mi garganta.
-"Oh, vaya. Están todos reunidos"- brinqué un poco porque había olvidado por completo el último elemento.
Los brazos de Hesai fueron reconfortantes y estuvieron ahí para sostenerme cuando mis piernas temblaban. Pedí a los cielos la entereza de acabar con esto.
Por esta vez y por última vez.
-"Te has tardado, Chung"- me asusté un poco porque mi voz no salió con la firmeza que debió tener. Pero nadie pareció notarlo, en especial, la que tenía miedo que lo notara.
-"Lo siento, mi querida señora Li. Estaba finiquitando las últimas clausulas de mi último negocio"-
Me obligué a apartar la mirada de la de Shaoran y me recordé que todo pronto acabaría. Sólo un poco más.
-"¿Último negocio?"- pregunté con fingida curiosidad y esbozando mi mejor sonrisa.
-"Sí, sí. Tú esposo acaba de adquirir otra oportunidad de dinero. Con lo cual, todos salimos ganando"-
-"Sobre todo yo y las tiendas de zapatos"- dije en un intento de aliviar la tensión que no sirvió de nada. Los dos reímos con humor, yo fingido y él verdadero. El viejo Chung se quedó indiferente a la posición en la que se encontraba su esposa, en el suelo, con lágrimas en los ojos y en shock. Sin saber qué pasaba.
Pude recomponerme durante el breve intercambio con Chung. Me alejé de Hesai que por un momento se vio preocupado hasta que le apreté la mano y seguí con el juego.
-"Bueno, Chung. Es hora que le pongas punto y final a esto. Me está dando dolor de cabeza"- y dramáticamente me llevé una mano a mi frente e hice una mueca de repulsión.
-"Me parece buena idea"- me sonrió y se giró mirando a su mujer. Suspiró con resignación-"Anda, vamos. Es hora de que dejes de causar problemas, mi pequeño tormento"-
Levantó a Naoko del suelo. Ella tan sólo como marioneta asintió y se aferró a su marido, él le palmeó la espalda y la empujó hacía la puerta. Ella me mandó una mirada llena de malicia y con la palabra venganza escrita en ella.
Yo sonreí con burla.
No volvería…
Ya me había encargado de eso.
No quise saber exactamente porque había palidecido como lo hizo cuando el viejo Chung se inclino un poco a susurrar en su oído. Giré mi rostro cuando salieron por la puerta. Le había pedido a Chung que alejará a su mujer de mi familia, pero no había querido saber cómo lo haría… eso no me importaba.
No le deseaba nada bueno…aunque tampoco esperaba que le pasaran las cosas más atroces. No, no. Sólo esperaba que no se volviera a acercar a mi familia.
Giré mi rostro y tres pares de ojos estaban fijos en mi figura.
-"¿Estás bien?"- preguntó Hesai.
Le sonreí con cariño y asentí.
Se acercó a mí y besó mi cabeza.
-"Saldré. Cualquier cosa sólo tienes que gritar"- reí ante eso y deje que se marchara.
Los hombres más importantes de mi vida estaban ahí de pié viéndose, particularmente asustados. Era una situación tan cómica y tan desesperada. Cruce lo brazos y levanté una ceja después de varios momentos en los que sólo se quedaron ahí de pié.
-"¿Y bien?"- les invité.
Eriol suspiró.
-"¿Desde hace cuanto lo sabes?"- como dos o tres días.
-"Uy, un montón"- hizo una mueca.
-"¿Lo siento?"- negué y él hizo otra mueca.
-"No sirve"- desvié la mirada hacia Shaoran que seguía viéndome con esa mezcla de emociones que hacían que mi alma llorara por él. Pero no era el momento, quería una explicación, necesitaba una explicación y si seguía viéndome de la manera en que lo hacía, mis resoluciones se irían por la borda y sólo estaría el deseo de consolarlo. Y no podía hacer eso.
-"Sakura… todo lo que hicimos fue para fueras feliz. Sólo eso"- eso ya lo sabía. Era el cuento que sostenía Hesai y me repetía una y otra vez. Insistentemente.
-"¿Nunca pensaron que me sentiría como estúpida? ¿Nunca se les ocurrió que era algo que tenía que saber? ¡¿Mi derecho?"- conformé cada palabra que salía de mi boca mi tono era más y más alto. Estuve dos días angustiada por todo lo que desconocía, por todo lo que me escondían, por todo lo que podía hacer que mi vida fuera un desastre.
Y ahora sólo se les ocurría decir que fue por mi bien, por mí.
Se los agradecía, claro que sí.
Pero…
-"No puedo vivir en una jaula de oro. No puedo estar en una vida en la que ustedes la manejan, en la que ustedes deciden que pasa en ella. No tomaron en cuenta mis sentimientos ni todo lo que yo sentía o pudiera sentir ¿No pensaron que pasaría si me llegará enterar? ¿Lo mal que me haría sentir?"- me detuve para respirar profundamente.
Las lágrimas amenazaban con salir y mis pies dolían por los tacones tan altos. Si bien, estaba acostumbrada a llevarlos…con quince kilos más era algo incomodo. Bien, exagero… no sé cuantos kilos más, pero ya no era algo que pudiera estar llevando.
Además… tenía antojo de un taco.
-"Sakura…"- levanté mi mano.
-"Sólo aceptaré lo que digas cuando se verdad y que lo sientas en el corazón"- me miró con sus hermosos ojos azules y sonrió. Se acercó a mí abrazándome y besándome en la cara y en la cabeza.
-"Lo siento, Angelito. Lo siento mucho. Mi intención nunca fue dañarte… sólo intentaba reparar el daño que yo había hecho… lo que yo nunca pagué… los años que perdimos. Sólo eso. Tal vez fuimos muy ingenuos"- levanté mi ceja burlonamente-"De acuerdo, de acuerdo. Fuimos muy, muy ingenuos al creer que si no sabías era mejor"-
-"Sí, claro"- bufé.
Me abrazó con más fuerza.
-"Fuimos unos completos idiotas al no pensar que tendrías la fortaleza para enfrentar eso. Hemos sido injustos contigo… y nos has pateado en las bolas al entrar aquí tan majestuosa como siempre… y con una actitud de perra desgraciada digna de un Oscar. Mis respetos"- me mordí el labio para no reírme.
¿De verdad no puedo enojarme con él?
Nah, con sus payasadas lo arregla todo.
-"¡Y con tres hombres adorándote! ¡Jamás se me abría ocurrido!"- solté la carcajada.
No, definitivamente no podía enojarme con él.
-"Quedas advertido, Hiragisawa. La próxima vez que vuelvas engañarme, mentirme u ocultarme información… una patada en las bolas no será nada"- se estremeció pero enseguida asintió repetidas veces.
-"Porque mis bolas estén a salvo: prometido"- se llevó su mano al corazón con gesto solemne.
Payaso.
Lo abracé un poco más y le di un beso en la mejilla. Respiré hondo por el siguiente encuentro. Giré un poco mi cabeza para encontrar a Shaoran que no se había movido y que su mirada se clavaba en mí de manera intensa y atormentada.
-"No muerde"- susurró mi amigo y yo sólo asentí-"Recuérdalo Sakura… cuando le grites… recuerda que todo lo hizo porque te ama. Sólo por eso"-repitió el gesto de Hesai de besar mi frente y salió de ahí.
Así que aquí estábamos.
Sólo los dos.
Y los dioses nos ayuden a salir más enamorados y más sólidos que nunca.
Eriol POV
Hesai esperaba afuera de la sala de juntas con la espalda recargada a la pared y con gesto divertido levantó una ceja.
-"¿Sin daños?"- reí un poco entre dientes negando.
-"Creo que lo peor le tocará a mi primo"- él se encogió de hombros.
-"No durará mucho… "- y tenía toda la razón.
Ahora que Sakura y Shaoran estaban juntos… no iban a permitir que esto arruinara todo lo que habían logrado hasta ahora. Y por mucho que Sakura esté enojada… amaba a mi primo y era, obvio, que Shaoran no iba a permitir que ella se alejara de él.
No cometería el error por tercera vez.
-"¿Cómo pasó?"- pregunté con curiosidad señalando unos sillones al final de pasillo junto a unos ventanales. Hesai miró con gesto angustioso la puerta de la sala de juntas por la que acabamos de salir-"Descuida… no pasara nada. No había nada peligroso en la habitación que Sakura pudiera utilizar para dañar a Shaoran"- bromeé.
-"No me preocupa eso. Me preocupa que Sakura se alteré y tengamos que llevarla al hospital"-
-"Vamos… todo saldrá bien"-
No muy convencido me siguió hasta que nos instalamos en los sillones.
-"¿Cómo se enteró?"- desde que mi Angelito había entrado en la sala de juntas era la duda que me venía bailando en mi cabeza.
-"En realidad… fue su culpa"- abrí los ojos sorprendido.
-"¿Mi culpa?"- él asintió.
-"Si"- sonrió burlonamente-"Sakura lo escuchó en una pelea que tuvo con Naoko. Lo escuchó decir que la amaba a ella… y unas tantas cosas más"- hice un gesto de dolor.
Vaya, qué idiota.
-"Fue el día que ingreso al hospital"- afirmé.
-"Se alteró tanto… que hizo que su presión se fuera al tope, o algo así. Las impresiones fuertes pueden causar eso. Afortunadamente no pasó a mayores"-
-"Pero ¿Cómo es posible que no dijera nada?"- él se encogió de hombros.
-"Ella dice que prefirió pensar que algo había tras de todo que pensar que toda su vida era un farsa"-
Se me encogió el corazón sólo de pensar cuanta angustia y dolor debió de haber pasado mi angelito con lo que había oído. Cuantas dudas e inseguridades no ha de haber tenido… y cuanto miedo sintió. Dioses… sí que éramos idiotas.
-"Y… ¿Cómo le fue con la bruja en la mañana?"-
Sonreí con malicia.
-"Como lo planeamos"- contesté lleno de satisfacción.
Respiré profundo y recordé cada cosa que tenía que decirle. Lo llevaba repasando una y otra vez. Normalmente no necesitaba pensar mucho cosas maliciosas o llenas de sarcasmo, o de burla. Pero sentía que si no lo hacía bien… ella se aprovecharía, no sé cómo pero lo haría.
-"Hola"- canturreó feliz cuando entré a la oficina.
Bien.
Qué comience el show.
Se levantó de su escritorio y fue corriendo a mi encuentro. La detuve antes de que me abrazara sujetándola de los brazos.
-"Detente"- pedí seriamente.
-"¿Qué pasa, cariño?"- hice una mueca por cómo me llamo.
-"No pasa nada. Ya no pasa nada"- le sonreí y ella sólo me vio confundida-"No ha cambiado nada Naoko. Nunca cambió y nunca tuve la intención de que así fuera… sólo necesitaba una distracción"-
-"¿De qué hablas?"- se soltó de mi agarre y dio dos pasos hacia atrás.
Suspiré con dramatismo y negué varias veces.
-"Sabes de lo que hablo"- me encogí de hombros-"La realidad es que… todo fue idea de Sakura, y como no le podía decir que no… pues heme aquí"- alargué una mano para tocar su mejilla y la acaricié un poco.
-"No… no… no te entiendo"-
Si tan sólo fueras la persona que eras cuando te conocí. Nada de esto pasaría, lo siento Naoko. Hubiera deseado que las cosas no fueran así. Que siguiéramos siendo amigos… que siguieras siendo auténtica. Lo siento.
-"Sakura quería que yo tuviera algo contigo. Hace algún tiempo todo ha estado tan rutinario en su vida…que bueno, puedo entender que este medio aburrida… yo no quería. Ella es la única, pero tú sabes que no le puedo decir que no. Nunca pude"-
-"¿Por Sakura? ¿Todo esto fue por Sakura?"- preguntó con voz entrecortada.
-"Sí, claro ¿Creías de verdad que yo quería olvidarla?"- reí-"Vamos, siempre te he considerado algo más inteligente que eso. Sakura… es… bueno, es Sakura. Sería un imbécil si tratara de sacarla de mi vida cuando es un privilegio que este en ella. No, no sería tan tonto"-
-"Pero tú… todo lo que me dijiste… "- negó frenéticamente con la cabeza-"¡Todo lo que hicimos!"- me encogí de hombros.
-"Hago más cosas con Daidouji y no se pone tan histérica"- dije con voz cansada. Sí, claro. Si no fuera por todo el lío que nosotros armamos… Tomoyo hubiera acabado con mis partes desde hace mucho. Y no estoy seguro de que no lo quiera hacer a pesar de todo.
-"¿Con Daidouji…? No entiendo"- suspiré de nuevo.
-"Ya sabes… es la mejor amiga de Sakura… tenemos que dar una imagen… y Tomoyo fue la elegida para hacer eso. Me casaré con ella, y seguiré viviendo en la casa de los Li… ya sabes sólo por apariencias. Además…quiero un hijo… que pueda reconocer como mío y si Sakura llega a tener un hijo después de Ying Fa y llegará a ser mío… no podría ser mío, mío. Me entiendes ¿Verdad?"-bufé frustrado.
Ella abrió la boca un par de veces pero no me dijo nada. Hice una mueca por cómo estaba saliendo esto. Ella debería de estar diciendo algo… pero sólo estaba ahí toda pálida y sin voz.
Vaya, qué frustrante.
-"Así que… gracias, pasamos buenos ratos"- sonreí palmeando su hombro con delicadeza-"Buena suerte"-
Me di la vuelta no creyendo posible que las cosas se terminaran así. Tan sencillas, tan fáciles.
-"Detente"- murmuró.
Bien, eso está mejor. Que de más pelea.
-"¿Sí?"- me di la vuelta y aunque la vi más pálida y, definitivamente, más furiosa no mostré señales de que me importara. Su respiración era algo errática, cerraba y abría los puños y me veía con tanto odio y dolor… que me alegró.
Díganme monstruo. Persona sin alma. Hombre insensible y sin corazón… pero eso era lo que quería. Ver eso en ella…
-"No puedes estar hablando en serio. Me niego a creer que sea cierto"-negó-"No puedes…"- reí.
-"¿Que no puedo qué cosa?"- sonreí de lado-"¡Vamos! ¡Nunca has sido así de idiota para pensar que podíamos llegar a algo! Nunca hice otra cosa que besarte… o manosearte un poco ¿De verdad creías que un hombre como yo estaría conforme con eso?"- hice una nota mental interna con la frase: un hombre como yo, para reírme después de ello.
-"¿Por qué yo?"- preguntó con voz temblosa-"¿Por qué juegas conmigo?"-
Suspiré y la miré con fingido arrepentimiento.
-"Sakura fue quién te eligió. Cuando te vio en la oficina de Shaoran tuvo curiosidad de ti… y bueno… dijo que sería más divertido así, con una ratita de biblioteca contigo, sus palabras no las mías"-
Ella palideció y supe que era el momento.
Me acerqué a ella y le di un beso en la frente, no se movió y no dijo nada.
-"Bueno, adiós"-
-"Vaya"- dijo Hesai.
-"Sí, ya sé que había algunas cosas que no habíamos pensado, modifiqué el guión un poco"- reí.
-"Si lo que queríamos es que Naoko odiara más a Sakura de lo que ya lo hacía, lo hemos conseguido"- fruncí el entrecejo.
-"No, lo que queríamos era que supiera que no le puede hacer daño y creo que lo hemos conseguido"-
Hesai asintió con gesto ausente y miró de nuevo hacia la puerta de la sala de juntas en dónde se encontraban Sakura y Shaoran.
-"¿Cómo consiguieron que Chung entrara en la farsa?"- él se encogió de hombros y me contestó con cansancio sin dejar de ver siquiera la puerta.
-"Huang"-
Oh.
¿Quién?
Shaoran POV
-"Dime, Shaoran ¿Qué tan estúpida crees que soy?"- negué-"¿No crees que merecía saber todo? ¿No crees que tenía derecho? ¿Qué era tan bien mi felicidad? ¿¡Mi tranquilidad?"-
Por favor.
Ella frunció su adorable ceño y su mirada se entrecerró un poco más. Y yo me quedé ahí como idiota sin saber que decir. Sin decir nada ante sus acusaciones porque lo único en lo que podía pensar era en que ella se iba a ir. Que se iba alejar para no tener que cargar conmigo… ni con mis problemas, o con mis planes absurdos.
No quiero perderte.
-"¡Dime! ¿¡No soy tu mujer! ¡Me trataste como a una desconocida a la que no le tienes el menor respeto! ¡No te importó lo que yo sufriera! ¡¿Por qué?"- abrí la boca pero no salió nada de ella.
Por favor, amor. Por favor.
Negué otra vez y ella bufó.
-"¡Estoy harta! ¡No soporto esto! ¡Es momento de que se acabe!"-
No.
No.
No.
Por los dioses, no.
-"No puedes"- murmuré.
Alzó una ceja
-"¿No puedo qué?"- cerré los puños.
-"No puedes"- repetí.
Sentí en mi pecho como la desesperación crecía. Como se iba abriendo poco a poco un hoyo que me tragaba. Poco a poco. Ella no podía estar pensando alejarse de mí. No lo iba a permitir. No la iba a dejar. La encerraría con llave y no dejaría que se fuera jamás. Que me odiaría, doloroso, pero soportable a no verla… a no estar con ella.
Que me odiara.
-"No te irás"- cerré los ojos porque no quise ver la repulsión en su mirada. El odio creciendo en su alma por mí, ya después me acostumbraría a eso, paso a paso… en estos momentos, no creo soportarlo, dolería demasiado-"No te irás, eres mi mujer y te quedarás conmigo. No me importa cuánto me odies… o lo que sientas por alguien más… eres mía"-
Cerré con más fuerza los ojos tratando de eliminar las imágenes de Sakura con alguien más… o con Hesai. Diablos, mataría a ese imbécil. Tanto que alardeó por como vería a Sakura como hermana que yo de idiota le creí. No, Señor… ahora sólo tengo sentimientos fraternales…
Sí, claro.
Idiota.
-"¿Shaoran?"-
-"¡No! ¡¿Me oíste? ¡No te alejarás de mí! ¡Ódiame! ¡Pero no te dejaré ir! ¡Eres mía!"-no, no, no… no la perdería otra vez. No dejaría… no… no…
Abrí los ojos sorprendido cuando sentí sus pequeñas manos tomar mis mejillas. Ahí estaba ella. Toda bonita y viéndome a los ojos, se veía confundida.
-"¿De qué hablas?"- acarició mis mejillas con cariño-"No entiendo nada de lo que estás diciendo"-
-"No te irás… no lo permitiré"- susurré.
Frunció el ceño y ladeó un poco la cabeza.
-"¿Adonde se supone que voy a ir?"-
-"No me dejarás"- la sujeté de los hombros y ella se sobresaltó un poco-"Te encerraré… con cadenas… con cerrojos… Xiake jamás se moverá de tú puerta. No te irás. No te irás. No importa cuánto me odies… no importa que ya no quieras estar conmigo. No te dejaré ir. No otra vez"- abrió los ojos un poco asustada.
-"Shaoran… yo no pienso ir a ninguna parte"- claro, no lo permitiré.
-"¡Por supuesto que no! ¿Crees que dejaré que te vayas?"- suspiró con un poquito de cansancio.
No me importaba, no me importaba que me odiara y que se hubiera cansado de lo complicada que es la vida de los Li. De la mía, en particular. Mi mente empezó a barajar todas las posibilidades ¿Por qué demonios no había mandado a construir un calabozo en mi casa? Con todas las comodidades claro, pero calabozo a fin de cuentas. La encerraría en nuestra habitación en lo que encontraba un lugar mejor. Cuando naciera nuestro hijo… vendríamos al hospital con todo un equipo de seguridad, y le quitaría a mi hijo… era vil pero no me importaba chantajearla con eso. También pondría cerrojos a cada…
-"Ayúdame, no soporto estos zapatos"-abrí más los ojos sorprendido por sus palabras y parpadeé para salir de mi monologo interno y las imágenes que se formaron en mi cabeza de calabozos con bonitos tonos azules y verdes pero con unos cerrojos enormes. Y rejas, muchas rejas.
-"¿Qué?"- ella apoyó su mano en mi hombro y levantó un pierna. La señaló y dijo con un gemido.
-"Estos zapatos me están matando, tu hijo ya pesa demasiado. Ash no quiero ni pensar en lo que será cuando lleguemos a la última etapa. Seré enorme. Anda no te quedes ahí parado y ayúdame a quitarlos"- asentí distraído y acercándola a mí la levanté y senté en el escritorio que estaba a nuestras espaldas. Moví los papeles que ahí había para que estuviera más cómoda.
Ella levantó su pierna y me la tendió. Le quite el brillante zapato de color rojo y de enorme tacón y lo deje en el suelo. Hice lo mismo con el otro. Sostuve sus piernas y con mis manos acaricié sus tobillos, ella soltó un gemido de placer.
-"Por muy bonitos que sean esos zapatos y por increíbles que parezcan mis piernas… no volveré a usarlos. Te lo advierto"-
Cerré los ojos un instante recuperando el control de mis pensamientos y de mis emociones. Un calabozo no era la respuesta, definitivamente. Y era un estúpido por siquiera pensar en retenerla a la fuerza.
Aunque me matara por dentro que se fuera.
Ella era libre. Era mía, pero libre.
-"No me odies"- pedí patéticamente, cuando comprendí que era lo único que pedía pedir por haberla obligado a llevar una vida tan escandalosa y dolorosa. Ella merecía mejores cosas de las que yo le había dado.
No sé que es mejor: la aceptación de las consecuencias de mis estupideces o mis pocos racionales pensamientos de la situación.
Abrí los ojos un poco sorprendido cuando sentí que me jalaba de mi cinturón para encerrarme entre sus piernas. Recargó su cabeza en mi pecho.
-"No vuelvas a mentirme… me destrozas"- sentí un nudo en la garganta ante sus palabras y sólo atiné a abrazarla.
-"No lo haré"-
-"¿Me amas, no?"- cerré los ojos un momento cuando sus brazos me rodearon la cintura.
-"Con toda el alma"- levantó su rostro y noté su sonrisa tranquila y serena.
-"Bien… porque yo también te amo"-
La besé con todas las emociones que tenía a flor de piel. Ella estaba aquí, en mis brazos y no pensaba dejarla ir a ningún lado y lo más importante, ella no quería irse a ningún lado.
-"No te irás"- afirmé.
-"Sólo si es contigo"-murmuró contra mis labios.
-"Perdóname… perdóname"- pedí y ella sonrió.
-"Estás perdonado"-
Nos besamos muchos minutos, no sé cuantos, y no interesa. No tenía ninguna prisa por ir a ningún lado. Había llegado el día en que nos teníamos uno al otro sin mentiras, sin engaños, sin traiciones. Porque siempre nos habíamos amado y siempre seriamos el uno para el otro.
Así sin más.
Sólo Sakura y Shaoran.
Como tenía que ser.
Sakura POV
Acerqué el popote de la limonada a mi boca y sorbí con mucho placer. Estábamos, de nuevo, a finales de verano, pero esto parecía un horno. Acaricié mi muy, pero muy avanzada tripa y le di unos golpecitos a Shaorancito que no dejaba de moverse, seguro que él también sufría de calor, pero era medio incomodo…porque lo sentía como una serpiente en mi interior.
Oh, pobre de mi pequeña serpiente con calor.
-"¡Mira, mamá!"- levanté la vista de mi bebida y vi a mi angelito sacar sus manitas al aire y agitar el cabello de su papá. Sus piernitas estaban en los hombros de Shaoran y le tiraba de sus cabellos como un jinete profesional-"¡Hurra!"-
Sonreí.
-"No sé cómo puedes soportar esté maldito calor"- reí con burla ante el comentario ácido de mi amiga.
-"Creo, amiga, que las hormonas te han pegado más fuerte que a mi"- ella me miró ceñuda y me sacó la lengua.
-"Oh, déjame"- me encogí de hombros no tomando le importancia a su rabieta. Tomoyo tenía casi cinco meses de embarazo, pero a diferencia de mí que no se me notó hasta finales del sexto mes… ella… bueno… estaba muy, muy grande.
Demasiado grade.
Pero era algo que no le decíamos, obviamente.
-"¿Limonada, Tomoyo?"- le sonreí cuando Wei se acercó a servirme un poquito más. Ella bufó.
-"No, gracias"- reprimí una sonrisa.
-"!Eh!"- gritó de nuevo mi hijita cuando su papá la sumergió en el agua y ella salió flotando. Ja. Como saldríamos flotando Tomoyo y yo si nos metiéramos.
-"Bueno ¿De qué demonios te ríes?"- la risa que me surgió de la imagen mental de las dos ahí a la deriva como vil ballenas se esfumó tan rápido cuando sentí la mirada de Tomoyo y sus palabras.
-"De Shaoran"- dije señalándolo y mintiendo porque uno no se podía reír de semejante hombre.
-"Al menos tú te puedes reír de él"- rodeé los ojos por sus dramáticas palabras y traté de ignorarla cuando se sorbió la nariz.
Bah, ella y sus hormonas.
Seguí bebiendo de mi limonada sin importarme que en unos cinco minutos tuviera que ir al baño, por centésima vez en la mañana, por eso de que no retenía los líquidos. Era una agradable tarde y me sentí muy contenta, porque hacía mucho calor y yo últimamente tenía mucho frio, así que estábamos disfrutando del sol en la piscina. No importaba que realmente no me quedará nada bien el traje de baño de dos piezas, si le podemos llamar traje de baño. No importaba que no me hubiera quedado ninguno de maternidad y hubiera tenido que improvisar. Un short de Shaoran con una camiseta de tirantes mía.
No, no importaba que no pudiera usar más ropa que la de mi esposo porque era con la única con la que me sentía cómoda.
No, en este momento no importaba.
-"¿Quieres que la sostenga?"- miré como Yintian se acercaba y envolvía a Ying Fa con una toalla antes de acercarse a la silla que estaba al lado de mi y ponerse a jugar con ella.
-"Va a ser una excelente nadadora"- asentí ausente y miré embelesada como Shaoran salía de la piscina. Todo empezó a ir en cámara lenta por alguna razón del destino. Vi ondularse sus músculos cuando flexionó los brazos al borde de la piscina para salir. En dos movimientos ya estaba afuera y agitó la cabeza para sacudir el agua que había en su cabello y ahhh demasiadas gotas alrededor de él.
Malditas, malditas gotas.
Parpadeé confundida cuando en cosa de nada se acercó a mí y escurriendo se inclinó para besarme. Sabía a un poco de cloro pero era tan sutil que su propio sabor lo eclipsaba. Traté de jalarlo hacia mí pero él fue más rápido y se separó sonriendo pícaramente.
-"No eres la única que sufre, amor"- refunfuñé por su comentario.
Hacía exactamente dos meses que no teníamos relaciones. Habíamos estado jugando un poco, cierto, oh bueno, jugando mucho, pero no tenía el mismo goce si no lo podía probar completamente. Ya saben, todo el acto en sí.
-"Pareces muy quitado de la pena"- mascullé y él rió.
-"Pues sólo lo parezco"- abrí la boca para reclamarle y Tomoyo estalló, no literalmente, gracias a los cielos.
-"¡Tú!"- gritó señalando a mi marido. Él se contuvo de poner los ojos en blanco y sonrió con mucha ternura a Tomoyo.
-"¿Sí, prima?"- ella lo señaló acusador.
-"¡Por tu culpa mi Eriol no está aquí! ¡Justamente lo tenías que mandar a miles y miles de kilómetros para alejarlo de mi!"-
-"Tomoyo…"- comencé diciendo.
-"¡No me hables! ¡Son malas personas! ¡Yo sufriendo aquí pareciendo una foca de mar y ustedes lo alejan de mi! ¡Mandándolo a cualquier lugar dónde cualquier zorra podría lanzársele… y yo… pareciendo foca!"- y se soltó a llorar.
Yo me mordí el labio para no reírme de lo absurda que era y Shaoran, oh como amaba a ese hombre, se acercó a ella y sentándose a su lado la envolvió en sus brazos.
-"Cálmate, prima, cálmate"- ella sólo pudo aferrarse a él y llorar. Sonreí con mucha ternura porque ese hombre era mío y era increíble. Podía aguantarnos a las dos sin ningún problema y además se las arreglaba para ir diario a trabajar y jugar con Ying Fa… y para cumplir todos nuestros antojos.
Como las aceitunas cubiertas de mermelada de fresa que hace dos días me consiguió a las dos de la mañana… y con una sonrisa.
Sip, era el mejor.
-"¿Prometes que será la última vez que lo alejarás de mi?"-
Lo prometió a pesar de que él no tuvo nada que ver en la partida de Eriol a Inglaterra. Eriol era miembro de la familia Li, pero llevaba el apellido Hiragisawa, y como me contó Shaoran, la mayoría de las empresas de su familia habían pasado a ser parte de la Corporación Li, sin embargo había habido algunas que no. Y de esas, él, Eriol personalmente, se tenía que encargar.
Además de que yo en cualquier momento daría a luz y Shaoran no se quería separar de mi lado.
-"Y ahora ¿Me podrías conseguir algo de helado de chocolate?"- Shaoran rió entre dientes ante la petición de Tomoyo. Se levantó, besó su frente y se encaminó a conseguir el helado…
Hice un mohín.
¿Y yo qué?
-"Shaoran…"- llamé en protesta.
-"Ya sé, ya sé… con chispas de colores ¿No?"- sonreí como niña chiquita cuando lo dijo sin mirarme.
-"¡Claro!"- escuché su risa hasta que desapareció por la puerta que daba a la cocina.
-"Tu hombre es maravilloso"- miré con el ceño fruncido a Tomoyo.
-"Lo es… pero no es algo que deberías de notar"- ella rió.
-"Es algo que nota toda la población femenina"-
Hm. Bah.
-"Vaya, con el humor de las embarazadas"- dijo y estalló en carcajadas.
¡Y ella me lo dice!
Me moví algo incomoda en la cama, tratando de encontrar una posición en la que me acomodará. En los últimos días no había podido dormir porque de cualquier forma que me acostaba me sentí incomoda y Shaorancito se seguía moviendo como serpiente, el muy canijo. Observé como a unos metros de mi estaba la cuna de Ying Fa y una pequeña lucecita la alumbraba. La niña parecía dormir como tronco y deseé que mi pequeño durmiera igual.
-"¿No puedes dormir otra vez?"- susurró Shaoran medio dormido y con su mano acariciando mi vientre.
-"Más o menos… duérmete"- él hizo caso omiso de mi sugerencia y se levantó prendiendo la lámpara de la mesilla de noche. Se frotó los ojos y bostezó audiblemente.
-"No puedes estar sin dormir… llevas tres días así"- comentó.
-"Ya, ya. Pero no es que no esté sin dormir… duermo en las tardes, en la mecedora de Ying Fa, que está en la sala"- frunció el ceño un momento y sonrió.
-"Esa podría ser una opción"- me confundieron sus palabras pero no dejó siquiera que preguntará. Saltó de la cama y se dirigió hacia su escritorio. Por mi tamaño y por la paranoia de él, nos habíamos mudado temporalmente al estudio, ya que yo no podía subir escaleras con mucha facilidad y él temía que me cayera o algo así. Me incorporé con mucho cuidado y esfuerzo, porque mi vientre estaba enorme y no me dejaba moverme con facilidad ni con nada. A veces, si no fuera porque necesitaba moverme o si no sentía que me atrofiaba, preferiría quedarme en la cama… la posición orca a la deriva era la mejor.
Shaoran se acercó a mí con su silla. De esas sillas enormes, con rueditas que usan los ejecutivos. La puso junto a mí y quitando las sabanas con la que dormíamos, ya que hacía mucho calor para dormir con algo más, se envolvió en ella.
-"¿Shaoran qué…?"- di un grito un poco estrangulado cuando de repente me alzó sin aparente esfuerzo-"¡Te vas a lastimar!"- él rió.
-"Mujer, has crecido mucho, pero créeme, no has subido tanto de peso para no poderte llevar en brazos…"- se sentó en su silla acomodándome en su regazo, envolviéndome con la sabana y acariciando mi vientre-"¿Mejor?"-
Hice algunos movimientos con su ayuda para quedar mejor en sus piernas y me recargué en su pecho.
-"Ah, mucho mejor"- él rió entre dientes.
Shaoran POV
Me desperté sobresaltado cuando Sakura se movió bruscamente, mis brazos la envolvían y estaba sentada en mi regazo, así que me desconcertó mucho cuando me apartó de ella.
-"¿Sakura?"-ella seguía sentada en mis piernas pero estaba totalmente doblada a la mitad aferrándose a su vientre. Me tensé cuando escuché un sollozo de su parte-"¡¿Sakura?"-
-"¡Me duele. Shaoran! ¡Me duele mucho!"-la envolví en mis brazos y con mucho terror me levanté con ella, la deposité en la cama y prendí las luces. Jadeé con horror. Su camisón estaba lleno de sangre al igual que mis pantalones.
Tuve unos momentos de terror y me quedé petrificado observando como Sakura se doblaba y como ese hilito de sangre resbalaba por sus piernas. No me pude mover, hablar o hacer otra cosa que sentir un miedo tan atroz que me consumía.
-"¡Shaoran!"- brinqué ante su grito porque con él despertó a Ying Fa que gritó a su vez por el susto. Eso me hizo reaccionar.
Tomé el teléfono que había en la mesilla de noche y marqué el uno.
-"¿Si?"- la voz adormilada de Takera sonó al otro lado.
-"¡Muévete Takera! ¡Prepara la camioneta! ¡Sakura necesita ir al hospital ya!"- no esperé respuesta y colgué-"Tranquila amor, tranquila"-
-"¡Shaoran!"- el sollozó que le siguió a eso me desarmó.
-"Cálmate, amor, cálmate"- me acerqué a ella y con mucho cuidado la envolví en la sabana. No tenía la menor idea de que se hacía en estos casos pero actué por instinto, toma la almohada y quitándole la funda la puse entre las piernas de Sakura. No sabía si funcionaria, pero no perdía nada.
La cargué y salí del estudio con mucha rapidez.
No me sorprendió ver todo el movimiento de la casa. Ailina venia hacia mí por el pasillo, con bata y gorro de dormir pero con la cara blanca.
-"Señor"-
-"Ying Fa, cuida de Ying Fa"- pedí pasando junto a ella.
-"Si"- y fue corriendo a atender a mi hija que no dejaba de gritar.
La puerta ya estaba abierta y ahí estaba Wei y Dawei, igual con bata de dormir y con expresiones te terror. La mía debía de ser la mejor…
-"Les dejo la casa… cuiden de mi prima"- los dos asintieron.
Salí de ahí y bajé la escalinata. Hesai tenía la puerta abierta de la camioneta y me ayudó a subirme cuando llegué ahí. No supe que más pasó, tan sólo podía concentrarme en Sakura que se había desmayado y en su pálida expresión.
-"Sigue sangrando"- oí que murmuró Hesai. Miré como la funda de almohada que le había puesto estaba completamente empapada en sangre. Él se quitó la playera que traía y me la tendió. Con mucho horror quite la funda y se la di. Oí como tomo aire de golpe al sostenerla y yo puse su playera en su lugar.
-"No sé qué hacer"- murmuré.
-"El hospital ya esta avisado para recibirnos"- la voz de Xiake llegó desde el asiento de adelante-"Cinco minutos señor"-
No me pregunté cómo habían llegado cerca del centro de Hong Kong en tan poco tiempo ¿O había pasado mucho? De repente escuché un par de sirenas siguiéndonos y bufé.
-"No te detengas"- ordené a Xiake.
-"No pensaba hacerlo"-
Asentí. Faltaba poco para llegar así que no me preocupaba por que la policía nos estuviera siguiendo en este momento. Me alteré un poco cuando empezaron a decir con altavoces que nos detuviéramos, que nos orilláramos… que quién sabe cuántas cosas más. Xiake aceleró. A buena hora se les ocurre a los malditos ponerse a hacer su trabajo.
Vi borrones de en mi mente y sólo pude registrar un par de cosas. La puerta de urgencias, los enfermeros, doctores y demás se acercaron con una camilla, en cuanto yo me baje del auto.
-"¿Desde cuándo esta así?"- preguntó uno de ellos cuando la puse en la camilla.
-"No, no… sé"- balbuceé no sabiendo que preguntaba y con los ojos fijos en la cara de Sakura. Sostuve su mano mientras entrabamos corriendo al hospital y observé cómo se le acercaban, le tomaban el pulso, le metían agujas y cosas.
Oh, por los dioses.
-"Quince minutos"- contestó Xiake.
-"¿No ha dejado de sangrar?"-
-"No"- murmuró Hesai porque yo parecía incapaz de decir algo. Siguieron diciendo un par de cosas y finalmente llegamos a una puerta. Uno de los doctores me detuvo y yo lo empujé.
-"Señor, no puede pasar"- volvió a tomarme del brazo pero yo no solté a Sakura.
-"Quítese"- murmuré.
-"Mire Señor…"- me volví furioso a él y levanté el brazo para golpearlo para que se hiciera a un lado, cuatro brazos me sostuvieron y me jalaron par atrás.
-"¡Detente, Shaoran!"- me gritó Hesai.
-"¡Suéltenme, pedazos de idiotas!"- grité pataleando cuando ellos me separaron de Sakura.
-"¡Llévatela! ¡Cúrala!"- gritó de nuevo Hesai al estúpido del doctor que me veía un poco horrorizado-"¡Ahora!"- el mentecato ese asintió y se apresuró a mover a los demás que me estaban viendo con los ojos abiertos.
-"¡Muévanse!"- todos reanudaron sus actividades y vi desaparecer a mi Sakura por las puertas. Estaba más pálida y aún no había abierto los ojos. Luché contra Hesai y Xiake.
-"¡Señor!"- gritó Xiake cuando le di un codazo en el rostro.
-"¡Suéltenme parásitos!"-
Los dos me sostuvieron no sé cuánto tiempo, los golpeaba, los pateaba, los insultaba y ellos nunca me soltaron. En un momento sentí todas mis extremidades pesadas y cansadas. Todas mis emociones llegaron al límite y me sentí sin fuerzas. Me derrumbé y ellos me sostuvieron antes de que cayera al piso.
-"No puedo perderla"- sollocé de impotencia.
-"No lo harás"- Hesai lo dijo con tanta convicción que me pareció lo más adecuado creerle-"No la perderemos…"-
-"Señor ¿Podría acompañarnos?"- levanté la mirada y me encontré a tres gigantones borrosos. Parpadeé para eliminar la humedad y seguí viéndolos igual. Uno de ellos alargó su mano y antes de que toque mi hombro otra mano lo detuvo.
-"Lo tocas y mueres"- casi sonreí ante el dramatismo de Xiake.
-"El señor debe de dejar el hospital"- murmuró uno de ellos con algo de contradicción.
-"El señor es el dueño del hospital"- dijo con voz despectiva Hesai.
-"¿No me diga?"- se burló el otro-"Pues el señor dueño del hospital, tendrá que acompañarnos"-
No me sorprendí en lo más mínimo que dudarán que era el dueño de algo, puesto que no parecía dueño de nada, bañado en sangre y en pijama, de rodillas y llorando. No, no daba la impresión de nada.
-"Xiake… Hesai"-llamé. Ellos extendieron sus brazos y me sostuve en ellos. Me levanté con su ayuda y también con ella me fui a derrumbar a un sillón que había ahí. Tomé entre mis manos mi rostro y me hundí en mi sufrimiento.
No puedes dejarme, Sakura. Sencillamente no puedes.
Hesai POV
Observé como Shaoran se derrumbaba ahí en la sala de espera y luché contra mis propios sentimientos. Mi hermanita estaba ahí dentro saben los dioses cuánto estaría sufriendo… y cuanto más sufriría ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué malo había pasado? Todo su embarazo la habíamos cuidado con mucho esmero, hasta ella se enfadada diciendo que la sobreprotegíamos. No la dejábamos ni cargar a Ying Fa si no estaba sentada… habíamos trasladado su habitación al despacho de Shaoran para que no tuviera que subir las escaleras. No hacía nada… y menos algo que le pudiera hacer daño.
-"Todo listo"- giré para ver a Xiake caminado por el pasillo con cuatro chicos del equipo de seguridad atrás de él.
-"No creo que haya motines"- me burlé un poco, porque conmigo éramos seis, y se veía un poco chistoso un montón de hombres con aspecto de matones, en pijamas, en la sala de espera en maternidad. Él sólo sonrío.
-"Nos gusta intimidar a la seguridad del hospital"- asentí dándole la razón.
-"¿Hubo muchos problemas?"-
-"La policía quería llevarse las camionetas y querían arrestarnos"- se encogió de hombros-"Solucionado"-
-"Y la seguridad del hospital quería sacarnos"- Madin sonrió ante eso-"Ahora alguien debería avisar que hay que comprar este hospital"- reí ante ello, puesto que en realidad Shaoran no era el dueño y nosotros habíamos argumentado que sí.
-"Me alegra que nuestro apellido sirva de algo ¿No?"- los seis sonreímos. Porque si bien ninguno de nosotros era Li de sangre… gracias a Shaoran nos sentíamos parte de tan honorable familia.
Además… estoy seguro que éramos más leales que algunos de los miembros.
-"¿Cómo está?"- preguntó Xiake mirando a Shaoran. Estábamos lejos de él, como a unos cinco metros.
-"Igual… no se ha movido"-
El rostro de los otros se volvió tan sombrío como seguro estaba el mío. Llevábamos cuatro horas en el hospital y no habían salido a decirnos absolutamente nada. Ni cómo estaba, ni cómo iba… ni cómo nada. Ah, malditos doctores. Shaoran no se había movido de esa posición y ninguno de nosotros lo había tratado de mover. Su ataque de furia e histeria tenía todo el lugar de ser, y a pesar de que yo tenía el labio partido y estaba seguro que algunos moretones, no quería que se repitiera. No era bueno para la salud de él… ni para la de nosotros. A Xiake le había salido un horrible tono morado verduzco al lado del ojo.
Si que tenía fuerza.
-"El señor Eriol viene para acá… en cuanto se enteró salió"- asentí ante la nueva información. Tardaría al menos otras diez horas en llegar. Yo esperaba que para cuando llegará todo estaría solucionado-"Y la familia de la señora no debe de tardar en llegar… a lo sumo tres o cuatro horas"-
Bien.
-"Le hemos traído algo para que se cambie"- dijo de nuevo Madin levantando una maleta. Negué.
-"No lo perturbes… déjalo tranquilo"- ellos asintieron.
Todos queríamos que se quitará ese pantalón ensangrentado que traía pero temía que si lo moviéramos se derrumbara.
Por favor dioses… no se la lleven. Somos unos los que no podemos sobrevivir sin ella.
Eriol POV
Acepté el vaso de Whisky que la azafata me ofrecía y me lo bebí de un trago, de nuevo.
-"Otro"- ella llenó el vaso y me lo devolvió.
-"No debería beber tanto"- miré mi guardaespaldas-"No servirá de mucho que llegué en estado etílico, sería lamentable"- rodeé los ojos porque Weiling lo decía tan formal.
-"Faltan ocho horas para llegar, si todo está bien. Así que puedo emborracharme y después llegar con todo la cruda posible"- él negó.
-"Al señor no le servirá que esté así"-
Lo ignoré y acabé con el quinto vaso, como acabé con el primero. Con un gesto le indiqué a la azafata que lo volviera a llenar, a pesar de la negativa de Weiling ¿Cómo esperaba él que estuviera tranquilo cuando mi angelito estaba en el hospital? ¿Cómo podría pasar estas horas de angustia si no era con una copa en la mano?
Después de todo lo que pasamos para llegar aquí, después de todos los dolores, derrotas, años… después de todo… no podía ser que la vida nos castigará así. Porque era un castigo.
Sonreí.
Borracho pero sonreí.
¿Qué no nos causo impresión todo lo que había pasado Sakura en dos días? ¿Cuándo vimos entrar a la mocosa de Yintian por la puerta y ser abrazada por Sakura como si fuera su hermana pequeña perdida?
Diablos, yo si estaba boquiabierto.
-"Oh, me encanta la manera en que les pateó el trasero"- sonreí, porque Tomoyito tenía toda la razón, había sido una buena patada, y aunque no había sido literal, aún me dolía. Saber que Sakura tuvo más ideas en dos días que nosotros en casi tres meses, era preocupante… porque eso dejaba sin lugar a dudas a que ella tenía la mente más maquiavélica de los cuatro. Eso daba miedo.
-"Si, a mí también me encantó, pero me faltaste tú, mi querida Tomoyo"- mi amor se atragantó y miró a Sakura con suplica.
-"Nunca quise mentirte u ocultarte cosas"- mi angelito rodó los ojos y se acomodó mejor en el sillón. Los cuatro estábamos en la sala, Tomoyo y yo en el suelo recargados en los cojines y Sakura alargada en el sofá más grande con Shaoran a sus pies haciéndole masaje.
-"Yo nunca dije que lo hubieras querido hacer… lo hiciste y eso es lo que cuenta"- el gesto de Sakura de indiferencia no nos engañó a Shaoran ni a mí… porque ya la habíamos visto en acción, pero si engañó a Tomoyo-"Me siento herida y traicionada…"- el suspiró dramático que lanzó después de eso me hizo sonreír.
-"No, no. Sakura, no seas así… tienes que entender que lo que hicimos lo hicimos pensando en tu bien, y no lo hicimos con malas intenciones… tuvimos que hacerlo…"- mi querida Tomoyo se deshacía en disculpas, explicaciones y demás. Sakura no le prestó la más mínima atención, subió su mano hasta su rostro para ocultar sus ojos y siguió con su drama.
-"Señora"- la cara de Wei era solemne y de respeto.
-"¿Si, Wei?"- contestó Sakura con cariño y con voz que irradiaba dulzura.
-"Su amiga ha llegado"- todos nos extrañamos con su anunció menos Sakura, que saltó del sofá y le dijo con voz alegre a Wei.
-"Has la pasar por favor. Gracias Wei"- él asintió y se fue.
Sakura se acomodó el vestido rojo que aun no se había quitado, se alisó el peinado que no necesitaba alisarse y no hizo nada respecto a que seguía descalza.
-"Bienvenida"- estoy seguro que no fue mi mandíbula la única que llegó al suelo, cuando entró una, muy cambiada Yintian a la sala, con una pose de timidez y una mirada avergonzada que le dirigió a Shaoran.
-"¡Pero qué…!"-
-"¡Me alegro tanto que estés aquí!"- el grito entusiasma de Sakura interrumpió el reclamo de Shaoran. Yintian sonrió con timidez a Sakura y lanzó una mirada de temor a Shaoran y avanzó un solo paso-"Vamos, vamos"-
Sakura avanzó segura hasta ella y la abrazó. Sí, la abrazo. A Yintian.
La abrazó.
-"¿Te gustaría algo de beber? ¿Ya comiste? ¿Trajiste todas tus cosas? ¿Ya viste a tus tíos? Ailina estaba muy contenta cuando le anuncié que regresabas a la casa que hizo tu comida preferida. No sé cuál sea, pero seguro quedó riquísimo. Anda, anda"- la jaló hasta dónde unos segundos antes ella estaba acostada y se sentó con ella. Yintian se hizo más pequeña y se junto lo más que pudo a Sakura, que arrugó el ceño y volteó y observó como miraba Yintian a Shaoran con terror.
-"¿Podrías de dejar de ver a mi marido como si te fuera a saltar a la yugular? Él jamás haría algo así y ustedes podrían dejar de ver a mi nueva amiga como si la creyeran un fantasma"- la mirada que le dirigió Shaoran a Yintian desmintió la aseveración de Sakura de que no le saltaría en cualquier momento.
Carraspeé.
-"¿Podrías… hm… explicar… hm qué demonios?"-fue lo único que pude preguntar. Mi asombro no me dejaba hablar con claridad. Y es que… vamos… Yintian, Sakura…
Ósea…
-"Claro. Yintian va a regresar a la casa, y me gustaría, por favor Shaoran, que arreglarás su regreso a la escuela. Aunque ahora trabaja por las tardes, me parece que es mejor que estudié"-
Shaoran hizo un sonido estrangulado que sonó a protesta y a confusión. Sakura suspiró.
-"Creo que es momento de fin de juegos estúpidos"- asintió firmemente con la cabeza apoyando su argumento-"Yintian ¿Hay algo que quieras decir a mi marido y a mi familia?"-
La chica asintió pero tembló. No parecía nada la adolescente malcriada y arrogante que llegó aquí hace muchos meses. No, parecía una adolescente normal que se enfrenta a sus padres por una nota baja en la escuela o que se escapó con el novio a mitad de la noche. Sakura le acariciaba la mano y la animaba.
-"Lo lamento"- dijo bajito con la esperanza quela oyéramos.
Shaoran se hizo el desentendido porque no dio señal alguna de que la hubiera oído. Yintian cerró los ojos y apretó por un momento los labios e hizo un gesto de desesperación.
-"Lo siento mucho"- dijo con voz más fuerte y abrió los ojos con determinación-"Fui egoísta y una malcriada. Los lastimé sin pensar en las consecuencias. Lo siento. Lo siento mucho. Mi intención nunca fue dañarlos de la manera en que lo hice, quería… quería ser parte de algo y absurdamente pensé que lo podía lograr haciendo cosas estúpidas. Lo siento, porque mis mentiras les hicieron daño… lo siento mucho"-y mirando suplicante a Shaoran derramó algunas lágrimas.
-"¿La has perdonado?"- Sakura miró a los ojos a su marido cuando escuchó su pregunta.
-"Sí, lo he hecho"-
Shaoran asintió pero no dijo nada más y salió de la habitación.
-"Dale tiempo"- tranquilizó Sakura con ademan protector-"Te será difícil recuperar su confianza, pero vale la pena"-
Un mes. Fue todo lo que necesitó Yintian para recuperar la confianza de Shaoran. Porque la niña con sus primeros pasos se escapó de las manos de Ailina y fue a dar a la alberca. Shaoran nunca olvidará que Yintian salvó a su hija y se ganó todo su afecto y protección.
Sí, como decía Sakura. Valió la pena.
También valió la pena ver el puño de Shaoran estampado en el rostro de Huang cuando Meiling lo trajo para que todos conociéramos a su prometido. El mismo Huang… con el ojo morado. En cuanto entró a la sala muy sonriente Shaoran lo mandó el suelo con tremendo gancho. Era normal… yo hubiera hecho lo mismo por el imbécil que ayudó a una mocosa a arruinar mi matrimonio, y sobre todas las cosas, al imbécil que me desnudó para ese propósito. Yo sí lo hubiera matado.
Aunque me hizo muy feliz que Meiling hubiera encontrado el verdadero amor, y sólo por eso no me puse muy mal cuando nos dijo que ese verdadero amor era Huang. Cada quién con sus gustos.
-"¿Señor? La señora Hiragisawa está al teléfono" –con un movimiento de cabeza traté de zafarme de la ensoñación que estaba ganando gracias a la bebida y a mis recuerdos y me apresuré a tomar el teléfono que me tendía la azafata.
-"¿Amor?"- hice un gesto de frustración cuando escuché el llanto roto de Tomoyo.
-"Sakura"- dijo en medio de su sufrimiento.
Me levanté y me puse a pasear de un lado a otro por el pequeño avión.
-"Amor, tranquilízate. Ya verás que todo saldrá bien, no pasara nada. Sakura saldrá de esta"- Tomoyo no dijo nada y yo me quedé con el teléfono en la mano diciendo palabras tranquilizadoras y pidiendo a los cielos que todo lo que le decía a Tomoyo fuera cierto. Rogando que todo lo que había y todo lo que teníamos no se fuera de nuestras manos.
Porque perder a Sakura nos haría perder una parte de nosotros mismos.
-"No tardo, amor. No te pongas mal… piensa en el bebé"- Tomoyo hizo un sonido estrangulado que me sonó a un asentimiento pero siguió llorando.
Cerré los ojos con fuerza mientras me pasaba la mano por los cabellos en mudo gesto de desesperación. Tomoyo tenía que tranquilizarse, por el bien de ella y de nuestro hijo.
-"Amor… ¿Recuerdas cómo me dijiste que estabas embarazada?"-
-"Si"- sonreí un poco porque contestó hipando.
-"¿Recuerdas la cara que puse?"- ahora ella soltó unas risitas.
-"Como olvidar tu cara, si fue todo un poema"- había logrado distraerla-"Sobre todo el tic que te salió en el ojo"-
-"No podías esperar menos, después de haberlo gritado"- ahora soltó una carcajada.
-"Tú eras el que no podías esperar menos...después de todo lo que me hiciste pasar"-
-"Tienes toda la razón… pero no tenías que gritármelo"-
Volvió a soltar unas risitas.
-"Sí, tenía que hacerlo"-
Devoré con placer el cordero con verduras. Era la carne más rica que había comido en mucho tiempo, y sobre todo, la comida que más me había sabido desde que comenzáramos con el estúpido plan de la bruja de Naoko. Ahora todo sabía bien… todo sabía en su punto.
-"Eriol…"-
-"Hm"- la carne estaba tan deliciosa y tan tierna.
Oh, me encantaba comer y me encantaba poder disfrutar de mi comida.
-"Tengo algo que decirte"- asentí vagamente.
El delicioso sabor del cordero y la manera en cómo se deshacía en mi boca me tenia extasiado.
Oh, amo la comida.
-"Es importante"-
-"Hm"-
¿Por qué la maldita bruja había entrado en nuestras vidas y había hecho mis comidas fueran espantosas? No había desfrutado de ninguna desde hace meses, ni siquiera de las delicias de Ailina o de le nuevo talento culinario, recién descubierto, de Sakura.
Por cierto que se me antojaba un pastel con frutas que había probado hace dos semanas pero que en realidad no había probado.
Oh, sí.
-"¡Eriol!" – levanté el rostro ante el grito de Tomoyo.
-"¿Si, amor?"- entrecerró sus ojos de forma adorable.
-"¿Qué piensas? No has dicho nada… ¿No te gusta la idea? Ya sé que es muy pronto, pero no es algo que yo planeara, ni mucho menos. Es sólo que pasó. Por favor, di algo"- le sonreí con arrepentimiento porque no tenía la menor idea de lo que hablaba.
-"Lo siento, amor. Pero no he probado una comida tan rica desde hace tiempo. He estado divagando en eso ¿Crees que Sakura quiera cocinar el pastel de frutas otra vez? La última vez…"- me callé de repente cuando Tomoyo se levantó abruptamente de la mesa.
-"¿No me has escuchado… porque, porque… estabas pensando en comida?"- hice un gesto de confusión por su arrebato de furia-"¿En el pastel de frutas…?"-
-"Lo siento, de nuevo. Pero no he tenido una comida decente en meses"-le sonreí para arreglar el problema.
No funcionó.
Cerró los ojos con fuerza y apretó los puños, hizo algunos sonidos estrangulados y yo fruncí el entrecejo, porque no entendía nada de lo que pasaba.
-"No puedo creerlo"- respiró varias veces-"No puedo creerlo… tú… tú… ¡Maldito inglés arrogante!"-
-"¡Tomoyo!"- me escandalicé poniéndome de pié.
-"¡Nada de Tomoyo! ¡Eres un estúpido, insensible, arrogante, creído e hijo de toda su pelona! ¡Eres un maldito inglés! ¡Te odio, Eriol Hiragisawa! ¡Y maldigo tu estampa!"- parpadeé varias veces antes de echarme a reír.
Y es que…
-"¿Mi estampa? ¿Hijo de la pelona?"-dije entre risas. Tomoyo me fulminó con la mirada antes de que en sus labios apareciera una sonrisa llena de toda malicia.
-"Si, claro ríete ahora inglés…"- soltó ella una risa macabra-"¡Pero no te reías cuando le tengas que explicara mi madre que me dejaste embarazada!"-
-"Y te diste la vuelta dejándome ahí con todo el restaurante observándome… "-
-"Y con el tic en tu ojo"- agregó.
Reí.
-"Y con el tic en mi ojo… o no sé si era toda la parte izquierda de mi cara. No recuerdo. Son momentos perdidos"-
-"Te amo, Eriol Hiragisawa"- sonreí con ternura y estoy seguro que con una expresión estúpida en el rostro.
-"Y yo a ti, Tomoyo Hiragisawa"-
Y nos quedamos ahí con el oído al teléfono rememorando todos y cada uno de los momentos que hemos vivido desde ese día. Nuestra boda, la luna de miel, los ultrasonidos, cada noche, cada mañana, cada día. Y nos negamos a pronunciar algo que tuviera que ver con Sakura, aunque sabíamos, que estaba allá en Japón, luchando por vivir.
Tan sólo lo ignoramos por las horas que tuvimos que esperar.
Yintian POV
Miré con tristeza como mi tía se limpiaba las lágrimas mientras daba de comer a la pequeña Ying Fa. No sabía qué hacer ni qué decir. Era algo que me sobrepasaba…
-"Ya tía, no lloré"- pedí. Ella tan sólo me miró con algo de culpa y me sonrió forzadamente, pero siguió llorando.
No soportaba tanta tristeza.
Después de haber pasado meses de entera felicidad, esta oleada de tristeza me hacía flaquear y querer acurrucarme en algún lugar solo y obscuro, tal vez así, mis pensamientos fatalistas se encerraran y sólo me ocuparía de combatir la obscuridad. Me mordí el labio intentando no llorar y gritar ¿Por qué pasaba esto? ¿Por qué ahora que tenía la felicidad a mi lado, una familia y un futuro que me gustaba todo se venía abajo?
Y me sentí terriblemente culpable porque esto no se trataba de mí ni de mi vida. Por lo que había dicho Hesai por teléfono se trataba, literalmente, de la vida de Sakura. Y yo era lo bastante egoísta para no ver eso.
Creo que no he cambiado tanto.
Sonreí ante ese estúpido pensamiento y con esa acción supe que debía hacer.
-"Anda, tía. Dame a la niña… nada más la estás alterando"- mi tía Ailina bajó la vista para encontrarse con la mirada perturbada de Ying Fa. Soltó otro sollozo desesperado pero me la entregó.
-"No puedo controlarme"- me dijo entre su llanto.
Rodeé los ojos.
-"Lo sé tía, pero haciendo drama no ayudas a nadie"- el llanto fue interrumpido por un gemido indignado.
-"¿¡Cómo te atreves, mocosa impertinente?"- casi sonrió.
-"Me atrevo… en vez de que estés aquí sin hacer nada… deberías ir y hacer algo de comer para los muchachos que están en el hospital cuidando de Shaoran, y para Shaoran mismo. No seas inútil, tía"- me miró con tanta indignación y un gesto enfurruñado que creí había empeorado las cosas.
Ella no dijo nada, pero se levantó toda enojada y salió a grandes pasos hacía la cocina.
Suspiré.
-"Si no supiera que lo hiciste con buena intención, serías severamente castigada"- salté un poco cuando escuché la voz de mi tío a mis espaldas.
-"Lo siento, tío, pero si seguía así se podía enfermar"- me encogí de hombros"- No se me ocurrió otra cosa…"- el tío Wei sonrió con ternura y se sentó al lado de mi en la sala.
-"Lo sé, pequeña. Lo sé"- acarició la pequeña cabecita de Ying Fa que ahora dormía tranquilamente-"Es algo que no deberíamos pensar, y algo que no nos atrevemos a mencionar si quiera… pero… ¿Estás consiente de todo lo que pasaría si terminan mal las cosas?"-
Un escalofrío pasó a lo largo de mi columna vertebral.
-"Sí"- él asintió, mirándome con cariño salió detrás de su hermana.
Me puse arrullar a la niña porque no tenía algo mejor que hacer, algo con lo que ocupar mi mente de los terribles acontecimientos que nos cernían ¿Si sabía lo qué pasaría? Lo sabía. Yo que había aprendido a amar a Sakura como una hermana después de todo lo que paso entre nosotras… después de todo lo que yo hice, y después de todo lo que ella me había enseñado respecto a la familia y al compromiso de pertenecer a una, no podía decir en voz alta lo que pasaría.
Pero lo podía pensar.
Y me destrozaba por eso.
Porque nunca voy a olvidar que gracias a ella recuperé a mi familia y gracias a ella me sentí bien, por primera vez, con mi vida.
Salté un poco cuando ella me señaló con su dedo acusador y cuando gritó de puro asombro y coraje cuando me vio. No la podía culpar, claro, pero ese pensamiento no me hacía más valiente, ni evitaba que retrocediera un poco ante ella.
Si la había admirado por su belleza y su gran corazón.
Pero nunca me había puesto a pensar en el terror que le puedo sentir.
-"¡¿Cómo te atreves a regresar después de lo que hiciste?"- avanzó hacía mí y yo cobardemente me escondí atrás de Huang.
-"Sakura"- comenzó Meiling.
-"¡Par de desgraciados!"- nos gritó a Huang y a mí.
Él me volteó a ver con una disculpa en los ojos y yo lo pellizqué indicándole que ya le había advertido que venir aquí no tenía caso, que nada más nos humillaríamos y que no serviría de nada. Que ella no nos escucharía…
Que tan ingenuo era.
Yo se lo dije. Huang, no seas tonto, sé que debemos ofrecer una disculpa, y que debemos enfrentarnos… pero ¿Tú crees que nos van a recibir con los brazos abiertos? Si no nos echan para después de que nos vean, ya lo vería como un milagro.
Y aquí estábamos, yo sólo esperaba que vinieran los miles guardaespaldas que tenían y nos echaran a patadas… o golpes, o algo. Porque sólo habíamos podido entrar gracias a que Meiling era una Li y era cercana a la familia, pero estoy segura de que si Sakura se viera amenazada, no importaría que tan de la familia pudiera ser…
Ya lo decía yo.
-"Sakura, por favor… escúchame"- intervino Meiling por nosotros-"Escúchanos"-
-"¿Escucharlos?"- Sakura parpadeó varias veces y observó a Meiling con atención-"¿Qué haces tú con ellos dos?"- le preguntó desdén. Meiling no retrocedió, en vez de eso irguió la espalda y caminó hacia delante.
-"Lo amo… "- Huang se relajó enfrente de mí y puedo apostar a que sonrió. No Sakura. Ella miró estupefacta a Meiling y luego una luz iluminó su mirada y volvió hacía Huang.
Y se sentó totalmente pasmada.
-"¿Lo amas? ¿Pero cómo es posible…?"- Meiling se encogió de hombros.
-"¿Por qué tú amas a Shaoran?"- Sakura frunció el entrecejo.
-"Porque es un buen hombre, porque es agradable, encantador, tierno, me gusta el hoyuelo de su mejilla derecha cuando sonríe, ama a su hija, es bueno con su familia, es un hombre…"-
-"Creo que no era la pregunta adecuada"- susurró Meiling con fastidio.
-"¿Por qué tú amas a Huang?"- Meiling volteó y se encontró con la mirada de Huang.
Me sentí tan fuera de lugar, que de no haber estado Huang ahí para impedirme la salida, y que me estuviera aferrando a su camisa como si vida dependiera de eso, habría salido corriendo. Sin duda.
-"Por todo lo que tú acabas de mencionar"- Sakura bufó.
-"Lo dudo… sólo hay un Shaoran"-
Meiling la ignoró.
-"¿Nos escucharás?"-
-"¿Me queda de otra?"- Sakura arregló el vestido que traía y dejó por fin al lado su bolso y nos miró con más curiosidad y resignación que furia. Al parecer, la primera impresión había pasado-"Últimamente las cosas no son como son… por absurdo que parezca, así que… adelante… díganme lo que no es cómo yo creo que es"-
Todos nos sobresaltamos un poco con esa declaración… porque era exactamente lo que veníamos a hacer, decirle que no eran las cosas cómo las sabía.
-"Tú mami es la persona más inteligente que conozco, bebé"-la niña siguió durmiendo tranquilamente y no me contestó por supuesto, pero yo seguí hablándole.
Le hable de cómo había llegado a esta casa y de todas las tonterías que había hecho. Le conté de mi desafortunado, absurdo y estúpido plan de separar a Shaoran y a Sakura. Hablé por no sé cuánto tiempo de los momentos que viví en el pequeño restaurante allá con toda la otra familia que conocí.
Y también le hablé del chico, repartidor, hijo del matrimonio que me acogió. Ese del que estaba profundamente enamorada… el cual me corresponde. No puedo decir que me ve como Shaoran, o como Eriol ven a sus respectivas esposas, pero eso no se logra de un día para otro, así que no me sentía mal ni nada… estaba trabajando en esa relación como en todo.
Cerré los ojos.
Y pedí a los cielos.
Me gustaba mi vida tal y como era… y con todo lo que tenía, incluyendo a las personas.
Hesai POV
Nos levantamos todos sobresaltados cuando dos hombres se acercaron corriendo hacia nosotros. Por instinto y costumbre, nos pusimos alrededor de Shaoran como si una amenaza viniera hacia nosotros, no es que él se haya enterado, porque seguía sin moverse.
Respiré con profundidad cuando distinguí al papá de Sakura y a su hermano. Los dos tenían el mismo aspecto que el jefe, sin contar la sangre y la ropa de dormir.
-"¿Cómo está?"- preguntó su padre en evidente estado de excitación.
-"No sabemos"- dije.
Todos se volvieron a colocar alrededor de Shaoran, pero ahora sentados en el piso o parados a su lado simplemente, como estábamos hace unos minutos.
-"¿Cómo que no saben?"- bramó el hermano de Sakura.
No era el momento, lo sabía, pero me dio mucha curiosidad. Este era el verdadero hermano de Sakura, el hombre que yo quería suplantar. Pensamiento estúpido, para un momento como este… pero me sorprendió saber que no me importaba. Sakura era mi hermanita chiquita… y él no lo podía evitar.
Sonreí.
Yo y mis pensamientos estúpidos.
-"Los doctores no nos han dicho nada… no han salido desde que la ingresaron"- los dos hicieron un sonido estrangulado.
-"¿Qué pasó?"- cuando iba a contestar la voz de Shaoran y su sobresalto me sorprendieron.
-"No lo sé… tan sólo estaba ahí… y yo… y yo…"- hizo un sonido ahogado.
El padre de Sakura se sentó al lado de él y el hermano del otro lado. No dijeron nada… porque no había nada que decir. Shaoran no oiría a nadie, de todos modos. Además, nadie podía decirles lo qué estaba pasando, porque nadie lo sabía. Era una tortura sólo estar aquí esperando, sin poder hacer nada.
Pasaron al menos otras dos horas hasta que un doctor todo vestido de azul salió de las puertas y se dirigió a nosotros.
-"¿Familia de la señora Li?"- todos nos adelantamos un poco esperando noticias. El hermano y el padre fueron los primeros que apabullaron al doctor con toda clase de preguntas y afirmaciones. Incluso creo que Touya tenía ganas de sacudirlo un poco.
-"Alto, alto"- levantó las manos para hacerlos callar-"Detuvimos la hemorragia. El problema se dio porque se desprendió la placenta. Se rompió la fuente y hubo una perdidiza rápida del liquido amonito"-
Touya hizo un sonido ahogado porque fue el único que comprendió lo que el doctor acababa de decir.
-"El bebé…"- entendí la magnitud de las cosas con un susurró. Todos lo entendimos y aguardamos la respuesta conteniendo el aliento.
-"Está bien… pero estará en observación las siguiente horas. Está en una incubadora, pero respira por si solo así que esperamos que todo vaya bien"-
-"¿Y Sakura?"- preguntó su papá.
-"La señora no ha despertado"- el médico hizo un gesto de impaciencia-"Detuvimos la hemorragia, hicimos una cesárea de emergencia, le hemos estado administrando la sangre que perdió, pero aún no despierta, ya que perdió mucha en muy poco tiempo. Pero sólo necesitamos que mantenga las fuerzas"-
-"Yo puedo donarle sangre, somos del mismo tipo y soy su hermano"- el doctor asintió. No sabía qué diferencia había de entre las demás sangres, pero supuse que era cosa de familia. Tal vez ayudaría.
-"Eso estaría bien. Sígame por favor"- los dos se encaminaron por el pasillo hasta que Shaoran los detuvo. No había notado que no se había movido de su posición, ni siquiera levantó la cabeza.
-"¿Va a vivir?"- el médico lo observó con curiosidad y luego nos miró a nosotros, ya que tan sólo había sido un sonido, algo estrangulado y contenido, pero el médico no sabía la respuesta y no estaba seguro de lo que pasaría. Le hice una seña con la mano y le indique con la cabeza que dijera que sí, dudo un poco pero al final sólo suspiró.
-"Sí"- dijo con seguridad, aunque negó con la cabeza.
Shaoran no dio señales de que oyó la respuesta ya que no dijo nada, no se movió y siguió en la misma posición. Xiake me dirigió una mirada de preocupación y yo tan sólo negué. Era preferible decirle a Shaoran una verdad a medias que decirle que no lo sabíamos. No creo que soportara una incertidumbre como esa y aunque estaba seguro que él sabía que le habíamos mentido preferiría eso.
Al cabo de un rato Touya regresó con un parche en el brazo y con mirada turbia.
-"¿Qué sabes?"- dijo su papá.
-"La vi"- hizo un gesto de dolor y Shaoran se encogió-"Está muy pálida… pero está estable. El bebé está bien… sigue en cuidados intensivos y aun no permiten que lo visiten"-
-"¿Cómo los viste, entonces?"- preguntó Xiake.
Touya se encogió de hombros.
-"Soy médico… "- y no dijo nada más.
Miré por la ventana y me di cuenta que el sol estaba en los más alto del cielo. No había visto pasar el tiempo y no podía creer que tan sólo ayer nos riéramos de los dramas de Tomoyo y de las bromas de Sakura.
Me quedé ahí pegado en la ventana pensando en todo lo que había pasado, desde que Sakura me sacará la verdad hasta la visita que le hice a Naoko poco después de que todo hubiera terminado.
El ser tan basura que me sentí porque no poder amarla tantito.
Naoko era buena persona, al menos eso creía yo. Pero sus ideas y la forma de ver la vida la llevaron a tomar decisiones que no estaban bien. Decisiones malas y desafortunadas y sobre todo… decisiones que la llevarían a la ruina. Sin esposo, sin trabajo y sin un lugar a dónde ir.
Aun me encojo cuando veo sus ojos bañados en lágrimas y su desesperado intento por hacer que me quedara con ella, que le dijera que todo lo que había pasado un mentira y que la amaba a ella en vez de a Sakura.
No le mentí.
Tampoco le dije la verdad.
La ayudé a empacar, le busqué un lugar dónde vivir en Inglaterra y la ayudé en todo el proceso. Ingresó a terminar su carrera de literatura y fue a terapia. Y aun así, cuando hablaba por teléfono con ella… la sentía distante, fría e indecente de la vida. Me entristecía, porque tenía mucho por delante y lo desperdiciaba pensando así. No sabía que iba a pasar con su vida, y sólo deseaba que ya no tomara malas decisiones.
Sólo eso.
Estuve divagando por mucho tiempo de todo lo que me rodeaba y de todo lo que era mi vida, hasta que el sol se ocultó y todo se volvió obscuridad.
-"¿Cómo está?"- giramos rápidamente. Eriol acaba de llegar y con un traje bastante desarreglado y la corbata en la mano. Me percaté de un ligero olor a alcohol pero no dije nada, lo entendía y desearía haber podido escapar un rato de la realidad como él lo hizo. Si es que funcionó.
-"No sabemos"- respondió Xiake.
Él suspiró frustrado.
-"Han pasado más de doce horas"- dijo como si aquello tuviera algo que ver.
-"No importa… a veces es muy lento el proceso. Puede tardar horas o días… pero mejorará"- murmuró Touya convencido ¿Podíamos creerlo? ¿Podíamos creer que aunque sufriéramos algunas horas más o días ella abriría eventualmente los ojos? Me obligué a creerlo.
Todos nos acomodamos mejor en nuestros lugares y cuando el silenció iba a ser parte otra vez de nosotros, Shaoran se levantó de un saltó y de golpe asuntándonos a todos. Avanzó tres pasos y se quedó ahí con la mirada fija en las puertas esperando algo.
Xiake, los muchachos y yo nos adelantamos un paso para estar con él, pero pareció no notarnos. No sabíamos que hacer, porque su acción nos dejó estupefactos. No pasaron más de unos minutos hasta que volvió a salir el mismo doctor.
-"Ha despertado"-
Naoko POV
Me envolví más en mi abrigo y me recargué con más fuerza en la piedra y observé como el agua corría debajo de mí. El Tower Bridge estaba como siempre llenó de sonidos de claxon y de gritos de estrés… suspiré y el vaho de mi aliento se mezcló con el aire. No importaba si era verano, no. Londres siempre sería frío…
Pero era el único hogar que conocía.
Por mis estupidez y me orgullo alejé a mi familia. Mis padres y mis hermanos hace mucho tiempo se habían olvidado de mí, y esa era enteramente mi culpa. Al tener dinero, cuando me casé con Chung les dije cosas horribles y me deshice de ellos como si se trataran de una plaga, porque nada importaba excepto que yo estaba consiguiendo lo que quería, lentamente… pero pensé que algún día llegaría al triunfo y al éxito.
No fue así.
No conocía tal cosa… y todo había salido lo opuesto a lo que esperaba.
¿Quién iba a pensar que podía odiar todavía más a Sakura?
Nadie… pero, ni yo podía negar la realidad. Por mucho que yo me metiera en sus vidas… por mucho que yo luchara para destruirla…nunca sería así. Ella tenía una fuerza que yo ignoraba y sobre todo… tenía a tres maravillosos hombres a su alrededor ¿Quién puede luchar contra eso?
No impedí que las lágrimas corrieran libres por mis mejillas.
Yo no tenía nada.
Ni a Hesai… ni a Eriol… ni nada.
-"Sólo necesito tu firma esposa… y serás libre… sin nada"-
Me estremecí de sólo recordar la manera en que Chung pronunció esas palabras, allá en la oficina de Shaoran. Después de eso si las cosas estaban mal todo se fue al infierno. Me dejó sin mucho dinero, sólo lo necesario para vivir unos meses… precariamente. Me quitó mi apartamento y todas mis cosas, mis joyas, mi ropa cara… todo se lo llevaron esos hombres que entraron sin pedir permiso y saquearon mi casa.
Y yo no pude hacer nada para evitarlo.
Hesai había estado ahí y me había ayudado. Gracias a él tenía un pequeño departamento cerca de la Universidad y un pequeño trabajo en una pequeña empresa…
Pequeña como mi vida.
Y aun después de todo lo que él me ayudó, jamás dijo las palabras que yo quería oír: Te amo, Naoko.
Me ayudó porque le di lástima y por esa razón me comportaba tan fríamente cuando me hablaba. Llamadas que se iban reduciendo con el paso del tiempo. En los brazos de Sakura ¿Cómo podría acordarse de mí?
Lloré por mi poca suerte y por toda la vida que tenía por delante y no sabía qué hacer.
Lloré pensando en los reconfortantes brazos de mi padre y preguntándome si podría arreglar las cosas con ellos, con mi familia… tal vez así… la vida valdría la pena otra vez
Shaoran POV
No oía a nadie ni a nada. Tan sólo estaba ahí en la inmensidad de la obscuridad que me rodeaba y de la que no podía ni quería salir. Alrededor de mi sólo había la nada, tan sólo eso. Y estaba bien.
Sí, claro que sí.
Incliné un poco más mi cabeza para aliviar un poco el dolor que sentía en mi cuello, pero eso fue todo lo que hice. Estaba aturdido y no tenía ninguna razón para salir de ese aturdimiento. Había una imagen que a veces saltaba de la nada y parecía oscilar dentro de toda esta obscuridad: ella era realmente pálida y sus hermosos ojos estaban apagados… la imagen me perturbaba a tal punto que prefería ignorarla y esperar otra imagen. Llena de vida y de color… el verde. Me encantaban los matices que se respiraban de ese color… lo que significaba en mi vida… y lo que pasaría si se fueran.
¿Se han imaginado a este mundo sin el verde?
Bueno, no lo hago muy seguido porque… sería azul. Y bueno, el azul qué chiste tiene… ninguno, si me lo preguntan.
Lo siento por los que no están de acuerdo conmigo, lo siento, pero… la realidad es esa. Sin verde no hay vida y sin vida no tenemos nada. Como mi entorno. Todos mis días se han visto rodeados de verde y viven para el verde. Al levantarme lo primero que espero ver es verde y al dormir también… tal vez abrazándolo o haciéndole el amor ¿Extraño? Sí, mucho… pero me encantaba la manera en que el verde gemía mi nombre…
¿Cómo le haces el amor a un color?
Bastante simple de hecho. Tan sólo la tomas con pasión, pero recordando que es tan frágil y tan pequeña que se puede romper, así que tus manos tienen que tener la suavidad exacta para apreciar su textura y sujetarla de tal modo que no la dejes ir, en mucho, mucho tiempo. A ella, al verde, le gusta que la beses despacio y le susurres contra sus labios que la amas, así que eso haces. Las veces que sean necesarias… porque, es verdad, la amas. Y se lo dices, porque aunque ella lo sabe, le gusta escucharlo, así que lo dices las veces que sean necesarias…
Claro, que a ti también te gusta decirlo… ese brillo verde en el verde cada vez que lo dices, y la pequeña sonrisa de satisfacción femenina. Ah, porque el verde es una ella. Y qué ella… la mejor de todas.
Shaoran.
La obscuridad empieza a desvanecerse… de una manera lenta pero constante. Parece un lienzo en el que han derramado agua y toda la pintura corre en diferentes direcciones y de diferentes formas. Se desvanece.
Shaoran.
La sangre también parece desvanecerse, la de esa imagen que me atormente cada vez que se lo permito, se va igual que el negro… poco a poco…
Shaoran
Sakura.
Sakura.
Sakura.
Cuando me moví cada parte de mi cuerpo gritó de dolor, pero poco me importó, cuando sólo la escuchaba gritar en mi cabeza, supe que tenía que moverme porque ella me estaba llamando y yo necesitaba llegar a su lado, antes que cualquier cosa pasara. Ella me necesitaba, y por todos los dioses, yo vivía para ella. Las puertas permanecieron sin moverse por, una eternidad para mi, y de pronto, no sé quién era, no sé que hacía pero la forma en que dijo las palabras y lo que significaban le dieron calor a mis venas y cada parte de mi cuerpo sintió un estremecimiento de anticipación.
-"Ha despertado"- dijo.
-"Necesito verla"- mi voz sonó demasiado ronca y demasiado atormentada para que el duendecillo vestido de azul se pudiera negar, asintió rápidamente y me guió por un pasillo blanco, lleno de puertas, y camillas pegadas a las paredes. Cada tanto se oía al fondo un bip nada agradable.
-"No debe de alterarla mucho…"- asentí y respiré hondo cuando llegamos a una puerta casi al final del pasillo, él duendecillo de azul la abrió y yo entré un poco tembloroso y con la garganta seca.
El aire se me fue de golpe cuando la vi ahí, toda pálida, toda ojerosa y con demasiados tubos a su alrededor. El constante bip en la habitación sólo indicaba una cosa.
Estaba viva.
Y si el ensordecedor bip no era suficiente, abrió sus hermosos ojos en cuanto entre a la habitación y me sonrió con ellos.
-"Hola, tú"- sólo dijo y a mí me pareció la mejor bienvenida de la historia.
Me acerqué con cuidado y sentándome, procurando no tocar los tubos que estaban conectados a su cuerpo, acaricié su pálida mejilla y besé su nariz.
-"Hola, preciosa"- susurré.
Ella emitió lo que pareció una risa que sonó muy apagada.
-"Lo dices porque seguramente me he de ver horrible"- murmuró sonriendo.
Me deleité con su sonrisa y recorrí su cara con mis manos y con mis ojos. Delineé sus cejas, sus pómulos, sus mejillas y sus labios, los besé con cuidado y suavemente, y pasé lentamente la lengua por ellos.
-"Gracias, los sentía resecos"- sonreí contra sus labios.
-"¿Recuerdas? Aunque traigas una máscara de pepino seguirás siendo hermosa"- acaricié su mejilla-"La más hermosa"-
-"Nunca me has visto con una máscara de pepino"- yo reí.
-"Por eso lo digo"-
Llené de aire mis pulmones y me sentí vivo como no me había sentido en las últimas horas cuando ella rió suavemente.
-"¿Mi Shaorancito?"- sonrió-"¿Ya lo viste?"-
-"No"- ella hizo una mueca.
-"Quiero verlo"- asentí.
Me volteé al duende de azul.
-"¿Podría por favor traernos a nuestro hijo?"- el negó y siguió escribiendo en sabrá el demonio qué y sabrá el demonio sobre qué.
-"No puedo… tal vez en unas horas"- Sakura hizo un gesto de dolor y yo fulminé al duende con mi mejor mirada. Haz lo que se dice o te despido.
-"¿Es peligroso para el bebé?"- pregunté temiendo la respuesta, pero él negó aun sin mirarme.
-"No… todo indica que el niño está estable… pero será en unas horas, hasta que la señora esté mejor"- una mirada a Sakura me indicó que lo que necesita ver en este momento era a nuestro hijo, y no iba a descansar bien hasta que lo viera…
-"Hágalo"- ordené, el médico me miró con enfado.
-"Su esposa necesita…"-
-"Ver a nuestro bebé… hágalo"- lo despedí con un gesto de la mano, esperando que hiciera lo que le pedía. Sakura me sonrió un poco antes de intentar levantar la mano para ponerla en mi mejilla, hizo un gesto de dolor.
-"¿Te duele?"- me preocupé cuando la tome de la mano.
-"No… es sólo que casi no me responde"- asentí y coloqué su mano en mi rostro y ladeé la cabeza disfrutando de su toque.
-"¿Tienes frio? Estás muy fría"- ella negó pero siguió movimiento sus dedos a lo largo de mi mejilla y yo tan sólo pude contemplarla.
-"Casi me matas del susto… no lo vuelvas a hacer"- sabía que era idiota pedirle algo como eso, dado que no había sido su culpa y no era algo que ella hubiera buscado hacer, pero… carajo… yo no podía vivir sin ella, era así de simple y de real.
No había Shaoran sin Sakura… era simplemente algo que no existía y que no era natural.
-"Lo prometo"- tan sólo dijo, sabiendo que era lo que yo necesita escuchar.
-"Todos están afuera"- dije no sabiendo porque, ella asintió con la cabeza y siguió contemplándome.
-"Pensé que te iba a perder"- susurró-"No importa lo idiota que sonó eso… pero el último pensamiento que tuve fue; no puedo no volver a verlo…"- y estalló.
Todo en mí.
Junté su frente con la mía y lloré, lloramos. Todos esos sentimientos que estuvieron danzando a nuestro alrededor, hicieron colisión y se desabordaron. Nuestros miedos, nuestros deseos, nuestro amor. La abracé con fuerza y ella se aferró a mí, sabiendo que estuvimos a punto de perdernos el uno al otro y sin soportar la idea.
Lloramos y nos consolamos por muchos minutos.
-"Eh, hum... disculpen"- levantamos la cabeza lentamente y vimos en la entrada de la habitación a una enfermera que traía a nuestro hijo en brazos-"Disculpen la demora, pero nos teníamos que asegurar que estaba bien"-
No supe de lo que hablaba porque para mí el tiempo estaba congelado, y tan sólo podía disfrutar de la mujer que tenía en mis brazos… que había recuperado algo de su calidez y de su color… y que seguí aferrándose a mí como yo me aferraba a ella.
La enfermera, algo rechoncha, pero con una cara tan maternal que me recuerda a la anciana Ailina, se acercó a nosotros con una sonrisa radiante y nos tendió a nuestro hijo. Sakura separó sus brazos de mí y los estiró hacia el pequeño. La ayudé a sostenerlo, porque temblaba un poco y lo acercamos a nosotros, en medio de los dos. Una pequeña mata de pelo color chocolate adornaba su cabeza, su cara sonrosada y rechoncha me hizo sonreír.
Tomé entre mis dedos su pequeña mano y al instante con uno de mis dedos hizo un puño.
-"Xiaolong"- dijo Sakura con voz emocionada y con expresión cómica-"¿Te gusta?"-
Asentí sin quitarle la vista a la pequeña vida que tenía entre nosotros.
Nos quedamos ahí por mucho tiempo, sólo nosotros tres y a cada segundo di gracias a todos los dioses por permitirme estar aquí, por no tomar lo que adoraba y permitirme seguir con mi vida.
Sakura POV
-"¡¿Pero cómo han podido?"- me encogí un poco y acerqué más a mi hijo-"¡Tenía todo el derecho de saberlo! ¡Me lo ocultaron deliberadamente!"- Shaoran bufó a mi lado y apretó un poco mi hombro dando ánimos. No lo estaba logrando.
De un lado a otro Ieran Li se paseaba como león enjaulado. Sus hijas y sus maridos estaban de lo más divertidos sentados todos juntos en dos sillones enfrente de nosotros, sus caras de alegría y burla brillaban alternativamente. Y es que… a nadie se le había ocurrido decirle a Ieran que yo estaba embarazada… ¿De locos? Bueno, sí… pero ya estaba hecho.
Y no había nada que pudiéramos hacer.
Hace dos horas que había llegado toda la familia Li de visita, sin avisar, y nos habían encontrado a Shaoran, Ying Fa, Xiaolong y a mi apretujados en el sillón de la sala comiendo dulces, bueno no mi bebé, porque sólo tenía dos semanas de nacido así que sólo tomaba leche, mucha leche, Shaoran bromeaba constantemente al respecto: Amo a mi hijo, pero me está quitando mi lugar… generalmente lo golpeaba por eso.
-"¡Está bien que lleve fuera de China casi cinco meses, pero ustedes no tienen decencia!"-y siguió y siguió.
Yo suspiré frustrada.
No había sido nuestra intención no decirle… sólo que los últimos meses habían pasado como borrones… la bruja de Naoko, las peleas entre nosotros, el extasiado tiempo en que no teníamos problemas… el momento en que nació mi pequeño pedacito de cielo, y todo lo que vino después. Había estado en el hospital hasta hace unos días para que los médicos observaran que no tenía nada. Había sido un parto muy peligroso pero después de todo lo que pasé, ahora estaba bien.
¿Cómo no estarlo si tenía todo?
Un apetecible esposo, que me adoraba y me amaba. Que yo adoraba y amaba… y se me antojaba.
Una hermosa hija que ahora que podía caminar hacía de esta casa un hervidero de risas.
Un hermoso pedacito de cielo, como solía llamar a mi hijo, que trajo muchísima más felicidad de la que ya tenía. Con su cabecita cubierta de pelusita color chocolate y con sus ojos indefinidos entre el café y el verde. Perfecto para su nombre… reprimí una risa sabiendo que había elegido ese nombre en referencia a que recordaba que se movía como serpiente adentro de mí. Caray, espero nunca tener que decir eso.
Una familia entera llena de aventuras y graciosas escenas. Un mejor amigo que estaba en este momento afuera buscando algún antojo de su mujer. Una mejor amiga que estaba refunfuñando porque su esposo se había tardado demasiado con algo extravagante como un helado de pistache con berenjenas o algo por el estilo y que argumentaba que ahora tenía que comer por tres, y su esposo no era para nada amable cuando se trataba de un antojito suyo. Mujer embarazada loca. Mujer embarazada doble vez loca.
Una pequeña hermanita adoptiva que estaba obstinada con la moda pero que al final había resultado ser un sol… claro y su novio que ahora no salía de la casa, aunque yo era muy feliz de que ya no tuviera ni el cabello rojo ni castaño.
Un hermano adoptivo que de un momento a otro le había dado por ir a Inglaterra bastante seguido… y en el último viaje había regresado con tremenda mujer de nombre Penélope, una chica sin residencia permanente que al parecer tenia tendencia de viajar por el mundo y querer conocer montones de lugares, cosa que la había llevado hasta Londres… ¿Qué hacía Hesai ahí? Quién sabe… pero él parecía feliz. Y ella parecía querer hacerlo feliz… era la única razón por la que le permitía tener algo con mi hermanito adoptivo. Sólo por eso… ah y aunque no pudo evitar desviar la vista ante mi esposo y mi otro hermanito de ojos azules, sus ojos brillaban sólo cuando veía a Hesai… la chica tenía mi aprobación, sin duda.
Un hermano que había venido de visita hacia dos semanas y seguía aquí, junto con su esposa y su pequeña hija. Un papá que se había jubilado para pasar más tiempo con sus nietos y que ahora mismo estaba con Ying Fa en la piscina y su primita, Keiko Kinomoto.
-"¡… después de todo lo que yo me he sacrificado y cedido! ¡Después de que fuera una madre soltera con semejante rebaño que dirigir… y después de haber parido a alguien con la que cabeza que tienes tú!"- Shaoran soltó otro bufido-"¡Nadie puede decirme que soy abuela otra vez!
Si, también una familia numerosa llena de bromas, con una matriarca medio loca que en este momento le jalaba una oreja a Shaoran.
-"¡Por el amor de los cielos, Madre!"-
El pequeño que estaba en mis brazos se removió en busca de atención. Bajé mi mirada, de la escena tan cómica que estaba presenciando para concentrarla en mi hijo. Acaricié sus mejillas con cuidado y besé cada pedazo de su rostro. Esto era. Aquí era el comienzo de todo una nueva vida… no importaba lo que pasará de ahora en adelante, sabía que no había nada que pudiera interponerse entre la felicidad y yo. Shaoran y yo habíamos pasado por pruebas difíciles y henos aquí después de casi diez años de conocernos, con nuestros hijos y nuestra familia alrededor…
¿De verdad hay algo que no podamos hacer juntos?
¿Después de todo el dolor, de verdad ahora estaba aquí radiante de felicidad?
Si, era verdad.
Él estaba aquí conmigo y yo con él.
Como siempre debió de haber sido.
Sólo Sakura y Shaoran.
Shaoran y Sakura.
Solté una risita.
Y claro… todos lo que había alrededor.
Notas de Autora:
No me maten, por favor, no me maten. Seh, soy una desvergonzada por aparecerme por aquí después de cuatro meses de ausencia. Y caray, no merezco que ni lean este capítulo y como siempre hay excusas que puedo usar… lo haré. Lo primero es que… me costó mucho cerrar la historia. Ósea amarrar todo lo faltante, creo que no deje nada afuera y espero que sea así. La escena en la que Sakura se enfrenta a Naoko me costó muchísimo trabajo, porque quería que no fuera muy dramática pero a la vez no quería que la bruja de Naoko se quedara sin nada.
Espero haber conseguido lo que quería.
Yo quedé muy satisfecha con todo, espero que también ustedes.
Segunda razón… bueno, verán… ¡Estoy en China! Jajajajaja mi papá me dio permiso al fin, y bueno, fueron dos meses de lo más estresantes y llenos de energía y adrenalina. Fue una de las razones por las que no podía sentarme a escribir. Tenía muchas cosas en la cabeza, pero creo que ahora las cosas se han estabilizado dentro de mí y he podido acabar con esta historia como yo quería… espero que opinen lo mismo. Estaré aquí por dos años, estudiando el idioma… jajajaja mi papá pegó el grito en el cielo y más, pero mi abuelo me defendió. Ja. En fin… espero que todas ustedes estén muy bien y me deseen mucha suerte… jajajajajajaja…
Como siempre las respuestas a sus comentarios están en mi perfil.
Espero, sinceramente y repitiendo, que les haya gustado el final. Lo escribí con toda mi alma y espero que no sea menos de lo que esperaban ver. También quiero agradecer a todas aquellas personas que me han seguido a lo largo del fic y a las que tuvieron la paciencia y no han mandado a embrujarme o a algo. Muchas, muchas gracias… y caray, es medio triste… el primer fic que público… pero caray… ¡Logré terminarlo! ¡Si señor!
Ahora me queda decirles que gracias de nuevo y hasta la próxima… que será pronto la verdad, porque ya tengo el primer capítulo listo, espero que en dos o tres semanas lo pueda subir, el primer capítulo de mi nueva historia:
Apariencias
El mundo verá siempre lo que tú quieras que vea… no importa que tan descabellado o irreal te presentes, el mundo lo creerá porque así es la vida. Ahora, dime: ¿No deseas encontrar a alguien a quién no tengas que mentir? Aunque tu vida sea el escenario.
Bueno, espero que me lean… jajajajaja y espero que el sumary sea lo bastante atractivo para que digan: oh, otra nueva locura…
Oh, dejaré la historia en incompletos por dos semanas… hasta que suba el nuevo fic, supongo. Así que…
Cuídense chicas….
Kary.
