Ustedes lo saben, yo lo sé, todos lo sabemos… Saint Seiya no es mío y nada gano con esto.

Comentarios de la Autora:

Un nuevo capítulo para celebrar la temporada :)

¡Felices Fiestas! Y que las bendiciones del Sol en el Solsticio de Verano/Invierno les lleve luz y magia para iluminar siempre su camino.

Este capítulo y el siguiente serán capítulos cortitos para que los puedan utilizar para retomar el hilo de la historia, porque ha pasado algún tiempo desde que actualicé esta historia (yo sé, yo sé... y sí me apena mucho) y tal vez necesiten un recordatorio de ella, sobre todo de algunos detalles y sucesos que parecieran pasar al margen.

No los quiero abrumar con 30 hojas de drama de buenas a primeras.

Pero después seguiremos como lo habíamos estado haciendo ¿vale? Aunque yo espero que con un ritmo más dinámico (sobre todo a la hora de la actualización… después de todo las musas parecieran estar regresando de sus vacaciones…)

Capítulo XXV: Impermanencia I

Saga de Géminis creía que uno de los peores defectos que cualquier persona podía poseer era la falsa modestia, que muchas veces se disfrazaba arteramente de humildad, por lo que él no tenía ningún reparo en considerarse como uno de los caballeros más astutos de la actual generación de la Orden de Atena.

Por lo mismo, el mayor de los gemelos se enorgullecía de siempre estar atento a su entorno para así nunca ser sorprendido o que le tomaran desprevenido.

Así, desde que habían vuelto a la vida tras la guerra contra Hades, siempre cruzaba las Doce Casas alerta, para que en caso de encontrar el cosmo de alguno de sus guardianes presente, pudiera evitarlo con anticipación, lo cual le había valido el no coincidir con prácticamente ningún caballero dorado con quien no quisiera hablar (dadas las circunstancias, por lo general, los otros once caballeros dorados)

Por lo que esa tarde, cuando cruzaba por la parte central del Sexto Templo con la firme intención de llegar a Géminis lo más rápido posible y así ponderar tranquilamente todo lo que había sucedió en las últimas 24 horas, nunca se imaginó siquiera la posibilidad de encontrarse con el Guardián de Virgo, pues el griego estaba seguro de que el budista se encontraba meditando y no le prestaría la más mínima atención, como lo había estado haciendo Shaka desde que hubieran revivido.

Pero para su sorpresa, justo antes de llegar a la entrada de Virgo dos ojos de mirada profunda que sostenían a la eternidad se interpusieron entre él y la salida.

Y Saga de Géminis se llevó un gran sobresalto.

Shaka, por su parte, pudo ver la conmoción de Saga, lo que le llamó bastante la atención, pues el indio conocía las habilidades del mayor de los caballeros dorados y sabía que tomar desprevenido a Saga no era una buena señal.

Y Shaka pensó que tal vez había subestimado el grado de afectación en el que Saga se encontraba tras el encuentro con Sagitario y Capricornio. Después de todo, Virgo no se podía vanagloriar de saber hasta donde las emociones humanas podían condicionar el comportamiento de las personas.

"La mayoría de las personas…" dijo Shaka para sí mismo, pero aun cuando su voz fue suave y pensativa, Saga pudo escuchar perfectamente sus palabras "…son como una hoja cayendo, que es llevada por el viento, gira y revolotea en el aire y después cae al suelo. Pero unos cuantos son como estrellas que viajan por una trayectoria definida: ningún viento los alcanza y tienen dentro de sí mismos su guía y destino" [1]

Recobrando rápidamente la compostura, Saga frunció el entrecejo ante las palabras del menor, sabiendo que siempre que Virgo decía algo, sus mensajes iban cargados de una sabiduría ancestral y siempre había un beneficio al escucharlos.

"Siempre consideré.." siguió Shaka percatándose de la atención que el mayor de los caballeros de Géminis le estaba prestando y dirigiendo su mirada lapislázuli directamente a los ojos esmeralda del mayor "…que los caballeros de la Orden de Atena, especialmente los Caballeros Dorados, éramos de la segunda clase de personas, estrellas brillantes capaces no sólo de iluminar el camino propio, sino el de los demás."

"Tal vez" murmuró Saga quedamente.

"Ahora me doy cuenta…" prosiguió Virgo con la mirada distante "… que en realidad somos como constelaciones, con historias propias que se reflejan en esa luz que irradiamos al mundo. Las armaduras que llevamos son sólo una muestra de ello…" Shaka sonrió dulcemente, mirando directamente a Géminis una vez más "Todos somos historias"

"Historias sin un final feliz" dijo el griego esbozando una sonrisa de entendimiento. Shaka le miró curioso, pues el comentario de Saga no correspondía con la tranquilidad que de él emanaba, todo sobresalto olvidado.

"¿No crees en los finales felices, Saga?"

"No. Creo firmemente que no existen finales felices, porque en realidad nunca nada finaliza." [2]

"He aplazado mucho esta conversación, sabiendo que cuando llegara el momento las palabras sobrarían" el tono de Shaka se había ensombrecido un poco y para sorpresa del griego, incluso pudo notar como los azules ojos del otro rubio, que seguían fijos en los suyos propios, adquirían una nota de pesar.

La sorpresa de Saga creció cuando Virgo extendió sus manos hacia él con las palmas hacia arriba. Siguiendo un impulso instintivo, el mayor de los Géminis hizo lo mismo, pero con las palmas hacia abajo, sin que las manos de ambos caballeros llegaran a tocarse.

No hacía falta, pues como bien lo había dicho el budista, las palabras sobraban frente a dos seres de tan inmenso poder como lo eran Shaka y Saga.

A través de la energía que comenzó a concentrarse, los cosmos de ambos caballeros dorados resonaron, al principio un tanto inestables, conmocionados, pero luego encontrando una expectante armonía.

A través del cosmo, Shaka pidió perdón con todo su corazón por la forma en que había prácticamente obligado a Saga, Camus y Shura en la guerra contra Hades a asesinarlo, clamando suicidio, explicando cómo fue que las cosas poco a poco se salieron de control hasta obligarlos a llevar a cabo un ataque prohibido como lo era la Exclamación de Atena.

Cuando terminó, Virgo se dispuso a finalizar la conexión de su cosmos, pero Saga no se lo permitió.

Mirando interrogante al mayor, Shaka pudo ver en los profundos ojos esmeralda la invitación de Saga a permanecer un momento más ligados vía cosmo, pues parecía que el mismo Géminis tenía algo que quería compartir también.

Aceptando sin reservas, preparado para todo, Shaka asintió levemente y entonces sintió la explicación de Saga, no por lo acontecido cuando Ares había poseído su ser, sino por su orgullo al no buscar la ayuda de nadie, aun cuando el entonces adolescente Géminis sabía que algo no estaba bien.

Pero lo que más pudo sentir Shaka, no fue la culpabilidad de Saga, sino su promesa de no volver a cometer un error de semejante magnitud.

Una promesa dirigida a Virgo, como depositario del respeto, admiración y deferencia de Géminis hacia él y del primer paso del mayor hacia un futuro lleno de esperanza.

En ese momento, sus cosmos que habían estado tratando de compensar la inusual unión, se armonizaron con tal perfección que por un momento brillaron con tal fuerza y poder que incluso la Princesa Atena, en Japón sintió la conexión de dos de sus más poderosos seguidores.

Y la noble mujer sonrió complacida para sí.

SS SS SS

El primero que sintió el estallido de poder fue Kanon, pues aunque los hermanos no habían recuperado el vínculo que los unía desde su concepción, no podían dejar a un lado el hecho de ser gemelos, lo que por siempre los uniría inexorablemente, para bien o para mal.

'Saga' pensó Kanon sorprendido, pues la naturaleza de ese poder que los dos caballeros dorados emitieron no sólo fue magnífica en su esplendor, sino también poseedora de una belleza difícil de comprender, a no ser que se le pudiera percibir en toda su gloria, cosa que sólo los caballeros dorados, el Patriarca y la misma Atena podían lograr. 'Hermano… es evidente que tú estabas destinado a pertenecer al Santuario…'

Junto al menor de los caballeros de Géminis, unos segundos más tarde Piscis y Libra también fueron conscientes de la majestuosa unión de cosmos, lo que les obligó a detener sus pasos, pues evidentemente no era el mejor momento para pasar por el Sexto Templo.

"¿Saben muchachos? A riesgo de parecer alma en pena, considero que es mejor que desandemos el camino… tal vez Mu nos invite una taza de té" comentó jovialmente Libra, pero sintiendo que un peso le caía encima.

El antiguo anciano maestro estaba contento por Saga y por Shaka, claro, pero su principal preocupación ahora eran Kanon y Aphrodite, quienes por más que lo intentaran encubrir con una apariencia de arrogancia, era innegable la tristeza que de ambos se podía percibir.

El encuentro en Virgo entre su guardián y el menor de los Géminis era prometedor para la Orden de Atena en general, pero no en este momento para los dos caballeros dorados que le acompañaban.

Buscando conocer la opinión de los menores, Dokho se mordió la lengua para no maldecir mordazmente, pues sólo Piscis estaba con él. Kanon había desaparecido aprovechando la confusión y ninguno de sus compañeros se había dado cuenta en qué momento se había ido.

"Caballero de Libra, no quiero ser descortés, pero preferiría estar solo en estos momentos. Tengo mucho que pensar." dijo Piscis, con un suave tono de voz que entremezclaba la tristeza y la petulancia y sin esperar respuesta, con una inclinación de cabeza, el hermoso rubio se perdió en dirección a la salida de las Doce Casas.

Suspirando resignado, el antiguo maestro de Rozán se sentó en las escalinatas entre Cáncer y Leo, contemplando el cielo azul y las nubes pasajeras que navegaban por él, dando la impresión de cambio perene.

SS SS SS

En el Octavo Templo, Milo de Escorpio levantó la vista cuando sintió los poderosos cosmos de Saga y Shaka.

Camus había tenido que dejar a su amigo para ocuparse de sus propias responsabilidades, las cuales esa mañana justamente le llevarían con el Patriarca, a quien definitivamente Acuario no podía dejar esperando.

Por ello y pese a sus deseos, Camus había salido de Escorpio rumbo al Templo Principal, dejando a un muy silencioso y pensativo griego, quien sin ninguna actividad apremiante que exigiera su atención de manera inmediata, se había quedado sentado en uno de las sillas que se encontraban en la parte privada de su Templo.

"Saga y Shaka… ya era tiempo…" murmuró el rubio griego "Pero… ¿qué voy a hacer contigo Saga? Ni siquiera habíamos hablado acerca de nada y ahora parece que más faltas salen a la luz…

A veces me pregunto si no sería mejor dejar el pasado oculto en las sombras y sólo buscar la esperanza en el futuro, pero entonces…." En lugar de terminar la frase, Milo exhaló frustrado.

Por varios minutos el caballero de Escorpio estuvo inmóvil, sólo moviendo el dedo índice con el que ejecutaba su técnica de manera constante, como si no se decidiera si debería utilizar su ataque, aunque fuera con uno de sus muebles.

Su ataque…

Milo se levantó súbitamente y se encaminó hacia los Primeros Templos, con la intensión de llegar a Géminis. Ya vería cómo evitar Virgo y a los dos caballeros dorados que ahí se encontraran.

Porque en ese momento, por muy irracional que pareciera, Milo sólo pudo pensar en una persona que tal vez pudiera distraerle de su desencanto: Kanon de Géminis.

SS SS SS

Mu de Aries cerró sus ojos, suspirando aliviado, ya que si bien no pensaba en la posibilidad de un enfrentamiento entre Shaka y Saga, el lemuriano sabía, aunque no pudiera explicar cómo, que la relación entre Virgo y el mayor de los caballeros de Géminis era un pilar fundamental no sólo para la Orden de Atena en general, sino para la élite dorada en particular.

Para el guardián de la primera casa, una incógnita incierta acababa de resolverse de una manera bastante favorable, lo cual le tranquilizaba y sabía que a Shion también le complacería y para Mu eso era muy importante.

Como Patriarca, Shion tenía una carga muy dura, no sólo de reorganizar al Santuario desde sus cimientos, no sólo estructuralmente hablando, sino sobre todo en términos morales y emocionales.

Y todo eso hacía que Mu se preocupara por su antiguo maestro, pese a que el joven lemuriano sabía que Shion era más que capaz de lidiar con lo que estaba sucediendo y más.

Sumido en estos pensamientos observó silencioso y ansioso cómo el guardián de la Doceava Casa cruzaba Aries para perderse fuera de las Doce Casas; por la energía del cosmo de Aphrodite, y las marcas amoratadas de manos en el níveo cuello del sueco, Mu consideró que no sería prudente acercarse al otro rubio por ahora.

Después de todo, Mu aún no conocía lo suficiente a Piscis como para acercarse a él cuando estaba en ese estado de humor. Lamentablemente, reflexionó Mu, no era cercano a nadie para tomarse tales libertades.

Luego de cerciorarse vía cosmo que Kiki estuviera en camino con Mysty de Lacerta, el guardián de la Primera Casa salió por la parte posterior de Aries para disfrutar un poco del aire fresco de la mañana.

Por ello el lemuriano fue testigo de uno de los eventos que a su juicio fue de los más extraños que había presenciado en su vida: cómo Máscara de la Muerte de Cáncer se acercaba a él, abandonada toda pretensión de arrogancia y con sus rojos ojos brillando con alarma e inquietud.

Continuara….

¿Comentarios? Siempre se aprecian :)

[1] Sip, palabras de Siddhartha Gautama, Buda.

[2] El Último Unicornio, de Peter Beagle. Para mi gusto uno de los mejores libros que se han escrito en todos los tiempos y en todos los mundos. Si no lo han leído, búsquenlo y miren cómo su mundo cambia…