Infiltrada

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Disclaimer: Naruto no me pertenece.

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Solo tres semanas.

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Las siete se dieron en el bar de una pequeña esquina del centro de Konoha. Un pequeño lugar cercano a un hermoso parque, atravesado por un río pequeño y mucho y verde follaje. TenTen se cruzó de piernas, sintiendose extraña. Llevaba falda, algo de por si era rarisimo en ella, una blusa cubierta pero linda, iba ligeramente maquillada y con delicados zapatitos oscuros.

Había querio vestirse tan femenina como pudiera, aprovechando su primera salida como mujer, desde su rápida huida del colegio el dia anterior. No se había maquillado, pero llevaba aretes. En un principio se puso unos jeans, pero por un temer curioso a ser tachada de hombre, se coloco, casi inmediatamente, una falda.

Bueno, era peor que la tacharan de travesti, de nuevo.

Suspiró, recordando momentos graciosos y otros un tanto caoticos con sus compañeros. Entonces la clásica campanita del local sonó y, al no sentir casi las pisadas, sonrió. Era Neji, con su andar controlado y silencioso.

— Hola, Neji— TenTen lo saludó, sin verlo.

— Buenos días.

— Tardes.— Corrigió.

— Acordamos a las siete y cuarto.

— Pero es tarde, no de mañana.— Sonrió, mientras él se sentaba.

Tratarse de "amor" o "dulzura" era un poco raro para ambos. De modo que evitaban los sobrenombres o palabras cariñosas y se límitaban a lo seguro, los nombres. Además, apenas iban en el inicio y no quería apurar las cosas. Cuando uno se apresura, la pareja puede asustarse. Y conociendo a Neji, quien rara vez expresaba sentimientos, era lo más acertado esperar un poco más.

Neji se sentó a su lado y TenTen le sonrió. Era una hermosa tarde de sábado, calida y bonita. Por otro lado, habían quedado allí por capricho de la joven, quien recordaba en ese bar sus mejores momentos. La gran mayoría, con su padre.

Apenas la mesera se acerco Neji pidio un café negro, sin crema, leche o azúcar, como era predecible.

— ¿Se les ofrece algo más?— consultó una joven mesera, de pelo castaño claro.

— No gracias, Matsuri— TenTen le agradecio.— Anda, tomate un descanso.

El Hyugga sentía un gran placer por las bebidas amargas y calientes. Por otro lado, la joven se contento con un té y un trozo de pastel de chocolate. Neji veía, sorprendido, como lograba consumir tal cantidad de azúcar en un solo bocado.

Era imprecionante.

O tal vez él era un exgerado que odiaba el dulce… y el picante.

El lugar era tranquilo y ambos terminaron conversando amenamente, lo que era poco común con Neji. Había que hacer notar, por supuesto, que la que hizo casi toda la conversación fue la joven. Por otro lado, a Neji no le molestaba oirla. Porque TenTen siempre decía cosas interesantes, no necedades, aunque de vez en cuando ella se auto interrumpía con los comentarios más graciosos.

Ella era en si, puro entretenimiento.

Pasado un buen rato a TenTen se le ocurrió la brillante idea de dar un paseo. Cerca de ellos había un gran parque, con una laguna y multiples árboles. Con rápidez pagaron su comida y, a pie, por preferencia de ella, emprendieron el camino.

El parque era lo suficientemente grande para albergar cuatro a seis cuadras. Mentalmente Neji hizo calculos de cuantos metros cuadrados ocupaba y cuanto trabajo costaría mantenerlo. Pero no lo pensó mucho, porque cuando llegaba a una suma aproximada TenTen le tomó la mano, llamando su atención.

— Sentemonos bajo ese árbol.

— Como prefieras.

— Puedes decir que no, si eso quieres.

— No me molesta.

TenTen suspiró de cansancio, hablar con Neji era un tanto frustrante.

— ¿Qué quieres hacer?

Neji la miró.

—Besarte.

Ella sonrío.

— Los besos no se piden, solo se toman.

— Tomaré eso muy a pecho.

Ella rió de goze contra los labios de él. Besarlo era toda una experiencia. Muchos pensarían que su boca era gélida, como su apariencia, pero no era así. Neji era apasionado, muy por entro, luchaba por no ceder ante los impulsos de tocarla, porque por dentro de sus venas fluía sangre que burbujeaba de ganas por llegar a un poco más.

Le mordisqueo suavemente el labio, cuidandose de no hacerle demaciado daño, lamiendo el contorno, las comisuras y tocando la lengua que ella, quien con una risa queda se separo.

La gente, entrometida, los miraba.

Neji, en respuesta, gruño de descontento.

— Sentemonos un rato.

— Me preguntaste que quería hacer, ya te lo he dicho.

TenTen frunció el ceño.

— Eres un niño malcriado, Hyugga, no siempre te darán lo que quieras, como por ejemplo, ahora mismo.

Dicho eso, y con una sonrisa en la cara, la muchacha se sentó cuidadosamente, procurando que no se le viera más de lo apropiado. Pero a pesar de todo, Neji pudo atisbar la tersa piel de los muslos, apenas más blanca que el resto de la piel. Atrayente, suave, tangible y llamativa piel bajo la falda ¿En que momento se había convertido en un idiota pervertido? ¿Desde cuando quería ver debajo de las faldas?

Oh, si, desde que las asombrosas piernas de TenTen fueron descubiertas.

Refunfuñando mentalmente el chico se sento a su lado y se asombro cuando su novia comenzo a tocarle el cabello, algo que para su mayor sorpresa, le gustaba.

— Así que hasta el mismisimo Neji Hyugga tiene una debilidad— Bromeó — Rudo como un perro de pelea, pero tan domable como un pequeño perrito de compañía.

Neji la miró enojado, pero ella le sonrió y le sacó la lengua en un gesto burlón que pocos se habían atrevido a ofrecerle. La ignoro, sin saber realmente que otra cosa hacer ¿Enojarse con ella por un gesto tan infantil? No, eso sería inmaduro por su parte.

De algún modo, ocultos tras unos árboles, sabiendose ignorados por el resto de la gente, Neji se deslizo hasta el regazo de ella, con su cabeza sobre sus muslos, mientra TenTen le acariciaba en pelo con suavidad.

Tan relajante.

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TenTen busco sus llaves mientras se reía a carcajadas ¿Quién diría que hacer sonrojar a su novio fuera tan divertido? Neji gruñia molesto, caminando detrás de ella. Si, molesto, porque los comentarios innecesarios de TenTen lo ponían de mal humor ¿El usando crema para peinar de mujeres? ¿Qué si usaba aceite de no se que? ¿Cepillado de no se que cosa? ¿Qué si era metro sexual? ¡¿Y eso que demonios era?

TenTen se lo había pasado en grande, molestandolo, la mayoria del tiempo. Aunque extrañaba todo lo anterior, las risas y los amigos, estaba bien, aburrida, pero bien. Neji y ella habían tenido una buena cita, amena y hasta divertida. Pero cuando abrió la puerta de su casa, invitandolo a pasar, se llevó una sorpresa.

— ¿Mamá?

Una mujer de lacio y largo cabellu oscuro se giró y una deslumbrante y conocida sonrisa apareció en su tostado rostro risueño.

— ¿Cambiaste tu peinado, linda?

— ¡Mamá!— Exclamo, dejando todo a un lado y abrazandola — ¡Debiste avisarme que venías!

— Ni tiempo tuve, mi niña, me dieron dos días por un paro de la aerolínea. Hice mis valijas y vine corriendo… ¿Hola?

Neji avanzo, a paso firme y perdiendo la expresion de incomodidad, volviendo a su postura inexpreciva.

— Neji Hyugga, un placer conocerla.

Formal, califico la mujer.

— Soy la señora Inuzuka, mucho gusto, madre de TenTen

— Oh, mamá— TenTen la llamó— Él es Neji, mi novio.

Oh, si, momento incomodo para él. Neji nunca había sido presentado bajo un titulo formal y aunque era natural que ella lo hiciera bajo ese nombre, lo sorprendio de igual modo.

— ¿Eres algo de Hiashi o Hizashi Hyugga?— Preguntó, curiosa la mujer.

— Soy hijo de Hizashi Hyugga.

La mujer sonrío ampliamente, repentinamente feliz.

— Fui a la escuela con tu padre— Ella le comento, melancolica— ¿Cómo esta tu madre?

— Ellos fallecieron.

Por un segundo, todos guardaron silencio.

— Comparto tu dolor— La mujer dijo, sonriendo con melancolia— Eres identico a tu madre.

Neji asintió, era conciente de ello.

— Papá llegará a casa esta noche— Informo la mujer, desesperada por cambiar de tema— ¿Se quedarán para presentarle a Neji?

— Neji no tiene tiempo, mamá— Se excuso ella — En realidad, lo había invitado a pasar, pero no tiene tanto tiempo como para esperarlo.

— Ya veo— Dijo la mujer, sin creerselo.

Que va, su hija quería sesión de besuqueo.

— Neji— Lo llamo, él la miro y asintió dando a entender que la escuchaba— ¿Te molestaría ir a comprar unas gaseosas para la cena? Nosotras empezaremos a hacerla ¿Podrías…?

Oh, mala señal, penso TenTen, su madre lo sacaba de encima. Joder, que dijera que no, por favor, dioses, que dijera que no.

— Por supuesto.

Él y su maldita educación, se prometió a si misma que iba a mal influenciarlo, mucho, joder, muchisimo.

Cuando él se fue su madre, sin mirarla, fue hasta la cocina. TenTen suspiró, hora de soportar a su escandalosa madre en una de sus peores facetas. "Plan, primer novio de mi hija" en marcha. Y su madre no podía ser normal, claro que no, ella era… uh, liberal.

— Ya, en serio ¿Un niño de hielo?— Pregunto su madre, sacando algunos vegetales.

TenTen tomó algunos y los lavo.

— Es una persona increible, hablo en serio, y no lo digo solo porque sea abismalmente guapo.

— Pense que te gustaban otra clase de chicos.

— Yo tambien— Bromeo— Pero ya ves, al fuego, dale hielo.

— ¿Pretendian aprovechar la casa vacia?— Se burlo su madre, cortando la zanahoria, a TenTen casi se le caae la lechuga.

— ¡Mamá, no, dios mío, no!— Ella se apresuro a decir, sintiendo sus mejillas arder— Solo ibamos a…

— Ya,ya, besuquearse, tocarse y quiza…

— ¡Mamá!— Ella dijo, avergonzada.

¿Por qué a ella le tocaba una madre asi?

— Mira, TenTen, no he sido una buena madre— Confesó— Trabaje tanto por mi, que cuando te concebimos yo y tu padre, fuera de un matrimonio, no sabiamos que hacer.

TenTen la dejo hablar, sabía que su madre se sentía culpable por ella, por dejarla tanto tiempo sola. Ella nunca le reclamaba, entendía que su madre al quedar embarazada tan joven, no podía completar una carrera universitaria y no tenía demaciadas opciones, conciderando que su abuelo la había echado.

Sus padres habían sido dos adolescentes, de apenas 18 años, su padre tenía un negocio en su familia, una pequeña linea de supermercados, pero su padre le dio dos opciones, desheredarlo si le daba su apellido a la bebe o no apellidarla, dandoles una paga mensual a su madre y a ella.

De modo que ella nunca había podido lucir el apellido de su padre, para vivir más comodamente. Su padre la cuidaba cuando era pequeña, mientras su madre viajaba. Hasta que, trágicamente su padre fallecio en un accidente y su madre tuvo que viajar aun más, porque les retiraron la ayuda economica.

Todo eso, penso, fue porque su abuelo no la aceptaba. No fue hasta que él fallecio que su abuela paterna aparecio.

Pero todo eso era un pasado que no quería recordar, pero su madre llevaba a fuego en la piel.

— A veces siento que soy una extraña para ti.— La mujer suspiró— Y aunque sea yo quien lo diga, y no tenga derecho por mi propio pasado, TenTen, te ruego que seas más inteligente de lo que yo fui.

— ¿Hablas de…?

— Ese chico, al igual que tu padre, pertenecia a una familia respetable, conocida, que no acepta a cualquiera. Antes de jugarte la vida por él… asegurate que puedes tener un buen lugar en su vida.

TenTen la observo un segundo, cuando se dio cuenta que ella lloraba.

— TenTen— Hablo — Te ruego, por dios, que seas cuidadosa… ¡Y un demonio! Si quieres condones solo sacalos del cajon de la mesa de luz de tu padre o tu hermano.

— ¡Mamá, ya te dije que…!

— Lo que digo, TenTen, es que yo le dije lo mismo a mi madre, tres meses despues me echaron de casa. Yo nunca haria eso contigo, cariño, pero… — Ella suspiró— Corazón, solo se cuidadosa, él parece buen chico… serio y recto ¿No?

— No tienes una idea de lo divertido que es molestarlo— Ella dijo— ¿Qué tal tu y papá?

Sinceramente, la joven estaba desesperada por cambiar de tema.

— Genial, nos dieron vacaciones el mismo mes ¿No es asombroso?

Si, su madre estaba un poquito loca. Cambiaba de tema en un parpadeo, de una broma a una maldición en lo que tomaba tomar un aliento. Pero la amaba, porque cada instante que tenía con ella era valioso.

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Neji llegó a la casa de su novia un poco después, aparentemente, la mujer le había dado mal las indicaciones, porque no pudo llegar a su destino. Claro, eso o el pudo haberse equivocado, lo cual era poco probable a su juicio. Además, la sonrisa de complicidad de la mujer hacia su hija cuando llego tenía que significar algo ¿No?

Cuando la cena estuvo lista, Neji no pudo irse. Principalmente porque la madre de TenTen insistio, diciendo que el dia siguiente no habían clases y que, además, siendo la primera vez que lo veía no podía irse tan rápido. Simplemente, se dijo, era que aquella mujer era persuaciva y que, hasta cierto punto, no podía irse sin ser maleducado.

Al final, estaba él metido en un comedor familiar, con su novia a un lado y su madre en una de las puntas de la mesa. Ciertamente, él basicamense te había criado solo, comiendo con sirvientes a los costados, solo y en silencio.

Incomodidad, esa era la palabra. Los brazos cruzados, postura firme. Aunque era un poco intimidante las Ama tenían una cualidad, no se intimidaban, por nada. Ni siquiera un Hyugga que, ligeramente nervioso, se ponia su mascara de inexpresividad.

— TenTen — llamó su madre mientras ponía la ensalada — ¿Podrías abrir la puerta, hija?

TenTen iba a discutir, alegando que nadie había tocado el timbr cuando unos golpes firmes en la puerta lograron que cerrara la boca. Casi había olvidado el buen oido de su madre, que rozaba la genialidad. Abrio la puerta, confusa, pues nadie los visitaba. Los amigos de sus padres rara vez sabían que día llegaban e iban un día luego, con una invitación. Por lo cual, contrariada, solto un "Ya voy" mientras giraba el picaporte.

— ¿TenTen? — Consulto Shippou, ante una atonita TenTen.

— ¡Mamá dijo que llegarías mucho más tarde! — Exclamo ella y su padrastro fruncío el cejo— Ah, cierto: ¡Hola, pa!

El señor Inuzuka lanzó una risotada que más bien parecia un ladrido ronco y le desordeno el pelo corto a su hijastra. La chica sonrió, sintiendo un cosquilleo alegre desde lo hondo de su estomago, que subía por su garganta y desemboco en una sonrisa que pronto solto una risita queda.

— Llegas temprano, amor— Ella dijo — ¿dejamos a tu papá fuerá, TenTen?

— ¡Claro, má!— Bromeó, haciendose a un costado para que él pudiese entrar.

AL principio Neji contemplo al hombre, quien aún traía su uniforme de piloto, un poco desarreglado, y un portafolios en una de sus manos, en la otra, una pequeña maleta. Lo más notable de aquella persona era, en resumen, el carisma que derrochaba en un solo gesto. El tipo de persona que también era TenTen.

Según tenía entendido, y lo que TenTen le había contado durante su cita a lo largo del dia, esa persona era su padrastro, el padre de Kiba. Neji se levanto automáticamente de su sitio y giro la mesa para poder estrecharle la mano a Shippou quien lo miró expectante.

— Hyugga Neji— Se preseno y entonces, el piloto estrecho su mano.

Aparentemente, conocía el maldito protocolo tan bien como si mismo.

— Inuzuka Shippou, un placer.

— Ah, pá— Interrumpió su hijastra— El es mi novio, esperaba poder presentartelu otro dia, pero las cosas se adelantaron un poco.

— Un gusto, señor — Neji agregó, soltandole la mano.

— El gusto es mío — Shippou sonrió — ¿Y de donde se conocen tu, hija, y el hijo de Hizashi?

Neji se sintió repentinamente confuso, aparentemente ambas personas conocían a su padre, o a su madre, y eso era bastante raro. Usualmente a la gente le bastaba con su apellido para dejar de hacer preguntas. Aquella familia era extraña, porque no le guardaban un celoso silencio, sino que se mostraban mucho más comodos que sus propios parientes.

— ¿Cenamos? — Invito la mujer, acomodandose el espeso cabello castaño.

— Huele a carne asada, papas bien condimentadas, tu salsa especial y por supuesto, pan crujiente.— Shippou dijo, luegho de dar una rápida aspiración.

— Olvidaste los huevos.— Se rió su esposa

— ¿Soy la única de esta casa que no tiene un sentido super desarrollado?— TenTen hizó un mohín, pero termino sentandose a un lado de su novio.

Neji la miró interrogante mientras su suegra - ¿Y su suegastro? - se perdían en la cocina.

— Kiba y su padre tienen un olfato superdesarrollado, mi madre, un oido que no te imaginas, y tú, una vista de aguila o mejor aún ¿Yo? Bueno, ni siquiera puedo distinguir la canela de la nuez moscada.

Neji sonrió, ligeramente, antes de que los padres de su novia volvieran a la mesa. La gran parte de la conversación la hicieron los mayores, principalmente del trabajo, e hicieron un par de preguntas a la recién formada pareja, quienes algo incómodos respondían. Neji, con menos sensibilidad que nunca, y TenTen, sonriente y emocionada.

¿Pareja más dispareja? Ninguna.

Neji se dio el placer de examinar a los padres de su novia, buscando similitudes que pronto encontro. Si bien los Inuzuka nada tenían que ver en sus genes, habían habitos que se aprendían, como la plantilla de tenten de decir "Que va", en plena conversación casual, o la mala costumbre de desordenar el cabello juguetonamente entre pares.

Por otro lado, se dijo, más allá de las malas costumbres, era una familia confortable, donde no se presionaban.

Pero despues de todo, siempre tenían defectos. Para la madre de TenTen, quien no tenia una carrera univercitaria, quería que sus hijos la tuvieran, para que no pasaran sus privaciones. Para su mala fortuna, ninguno de sus hijos- ni natural, ni por ley- estaban interesados en una carrera universitaria. Tenían sueños, y lo saudltos ya habían pasado demaciado tiempo en su mundo de obligaciones para entenderlo.

Entonces, dejando el tenedor a un lado y sorbiendo algo de burbujeante gaseosa, TenTen llamó la atención de sus padres y, con ellos, la de su pareja.

— Bueno, má, pá— Ella introdujo— Últimamente me aburro mucho.

— ¿Neji no te distrae? — Bromeo su madre y su padrastro frunció el cejo, interpretando todo en doble sentido.

— Espero que no — Gruño.

TenTen pasó de eso.

— Quiero trabajar, ganar mi propio dinero.— Su madre dejo sus cubiertos a un lado.

— ¿Trabajar?— Preguntó, con evidente sorpresa.

— Si, el aburrimiento es mucho y me gusta estar ocupada.

— Si, pero… ¿En que?

— Oh, facil, mesera

Neji la miró, sin demostrar su sorpresa por tal petición, pocas chicas pedían trabajar sin la necesidad de hacerlo. TenTen les explico a sus padres, rápidamente y sin mayores detalles sus razones. Mantenerse ocupada, que solo limpiar la casa y vivir para ella era aburrido. Que se sentía como un estorbo que tenían que mantener. Que quería experimentar el placer de tener su propio dinero. Que ya era hora.

— ¿Y donde trabajarías? — Su padre pregunto, a sabiendas que ella no cambiaria de opinion.

— En Suna's bar.

Al final de la velada, sus padres les otorgaron cierta privacidad, en la sala detrás del comedor, cuya puerta estaba abierta, pero ocultos tras la pared. Su madre se había llevado a su padre al segundo piso, a regañadientes, murmurando algo como esto: "Que Hyugga ni que Hyugga, al demonio la moral, ¿Qué hacía yo a los diecisiete? ¿Quieres que te responda? Lo mismo que tu y lo mismo es lo que ellos quieren hacer"

Neji se sonrojo ligeramente, y TenTen estaba muy distraída como para notarlo.

— Un poco incomodo ¿No?— Ella preguntó, tratando de aliviar el tema.

— No necesitas dinero ¿Para que trabajar?— Ella iba a repetir sus enumeradas razones cuando él la interrumpio — A mi dime la verdad, por favor.

TenTen sonrió, no podía mentirle tan bien como a sus padres, no cuando el ya la había analizado y la conocia lo suficiente para saber que quería.

— Se que Kiba me prometió darme dinero para estudiar, pero quisiera ahorrar lo mío propio.— Ella empezó — Realmente, se que hice mi parte, pero no completamente, el trato se doblo y por lo tanto las condiciones también. Quiero trabajar, al menos, para pagar las primeras tres cuotas de mi departamento.

Neji asintió, comprendió, ella era tan orgullosa como él mismo.

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Tres días luego TenTen estaba poniendose el delantal de "Suna's bar". Ella suspiró, su padrastro se había encargado de que la contrataran sin su autorización. De todos modos, pensó, no podía sentirse mal por reemplazar a una perra que no hacía mucho más que intimidar a Matsuri.

— Es bueno trabajar contigo — La mayor dijo, Matsuri sonrió.

— Lo mismo digo— La muchacha, nacida en la ciudad de Suna, sintió su teléfono móvil sonar.— ¿Puedo…?

— Ve adentro, yo me encargo.

— Gracias, no tardare… es Gaara.

— ¿Quién puede hablar más de seis minutos con el por teléfono? Solo tú.

Matsuri rió y atendio el teléfono, dirigiendose a la parte de atrás.

Eran apenas las siete de la mañana, prácticamente nadie iba allí, solo los ejecutivos y alguno juvilados que a las nueve, se perdían, dejando paso a la clientela joven. TenTen puso la maquina de café a andar, mientras acomodaba el pedido de medialunas rellenas en el mostrador. Para estar proximo el verano, pensó, era una mañana fresca.

TenTen estaba sirviendo una tasa de café a un jubilado cuando sintió la campanita que indicaba un nuevo cliente, sonrió y saludo felizmente antes de voltearse.

La vio entrar, pelu oscuro atado en una coleta. Conjunto hermoso de otoño y caro, muy caro. Cartera en mano. Manicura. Maquillaje perfecto y ojos opalinos.

Larissa. Y cuando la vio, sonrió. Se acordaba de ella.

— ¡Tsuki!

— ¡Larissa! — Exclamo, más sorprendida de lo que era conveniente demostrar.

Claro, es que Dios no podía darle un primer día de trabajo pacifico.

— ¿Todo bien? — Pregunto, tomando un menú.

— Si, claro.

Que alguien la matara, pensó, quitandose disimuladamente el cartelito que rezaba su nombre subre su seno izquierdo.

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¡Hola a todos! Perdón por la tardanza, entiendanme, me quedan solo tres semanas de clases y tengo pruebas todo los malditos días. Hablo en serio, aunque pienso en positivo, es como la ultima fase del huracán.

EL capitulo es bastante más largo de lo que acostumbro, eso es también algo en contra con el tiempo.

Sé que todos tenemos nuestros propios problemas, pero quería decirles ¡Aguantenme solo tres malditas semanas más!

No sé ustedes, pero tengo 42° encima y me estoy cociendo en mi propio jugo, y la humedad no ayuda en nada.

Ojalá esten bien y les hayan gustado el capitulo. Nos leemos. Besotes

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"Larissa le invito un café cuando su jefe le concedio un descanso, y ella no supo como negarse con Matsuri insistiendole. Apenas se sentó, con un café enfrente, supo que Larissa no quería hablar, quería interrogarla."

"TenTen la miró profundamente, pensando miles de razones por las que Neji odiara tanto a una de sus primas, conciderando cuanto quería a las otras. Nunca se había animado a pregúntaselo, pero el juego de preguntas y respuestas, podía invertirse."

"— ¿Kiba? — Preguntó, cuando Ino se hizo a un lado con una sonrisa.

— ¡Hey, muñeca! — Se rió, feliz — ¿Todo bien?

Aunque a Neji le sorprendio la inmensa felicidad de TenTen al ver a su hermanastro, más aún fue su sorpresa cuando al abrazarlo sus ojos se cristalizaron. Luego, pareció acordarse de él.

— Oh, Neji, él es mi hermano Kiba— Lo presento — Kiba, el es Neji, mi novio."

"TenTen lo miro sin creerselo, se froto los ojos, para comprobar su veía mal o algo asi. Neji no solo estaba celoso, estaba jodidamente celoso, hasta la medula, y evitaba mirarla para que ella evitara notar su sonrojo.

— Neji— Llamo — ¿Estas… celoso, de Kiba?"