Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer


Capítulo beteado por Esmeralda Cullen.

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Capítulo 26

Tanya se apresuró a responder el teléfono, aunque no escuchó la voz que esperaba, ella creyó que sería Alec quien la llamaba, pero fue Emmett el que habló; le preguntó por Edward y ella de inmediato le pasó el teléfono, hablaron por varios minutos antes de colgar.

—¿Qué quería? —preguntó Tanya.

A todos les pareció extraño que llamara a esa hora y en especial a casa de Tanya.

—Me habló sobre unos papeles, no le entendí bien, pero dijo que mañana me explicaría en la oficina —contestó Edward, confundido. Había notado a su amigo un poco nervioso, quiso preguntarle si se encontraba bien, pero él había cortado la comunicación.

—Toda la tarde se ha comportado muy raro —dijo Bella, ella había tenido la oportunidad de hablar un par de veces con él, y le pareció que estaba inquieto, lo vio cerca de la oficina de Alec, como vigilándolo.

—A mí siempre me pareció extraño —comentó Tanya cuando Bella terminó de explicarles sus pequeñas conversaciones con Emmett—. Pero ahora lo que nos debe preocupar es la desaparición de Alec.

—Tienes razón —concordó Bella, sabía que su amiga estaba pasando por un mal momento, no podía imaginarse cómo estaría ella si Edward desapareciera, se acercó a Tanya para abrazarla y mostrarle su apoyo.

La mañana no tardó en llegar, el no tener noticias de Alec los tenía muy preocupados, habían decidido buscarlo nuevamente y de no tener novedades irían a la policía.

Nuevamente el teléfono de Tanya sonó.

—Sólo espero que no sea otra vez Emmett —dijo Tanya antes de responder.

—Tanya, tengo que hablar contigo —expresó Victoria—. Voy para tu casa ahora mismo —le informó, y sin darle tiempo a responder colgó.

Contó a sus amigos lo sucedido, decidió que no la esperaría porque lo más importante para ella era encontrar a su novio, los tres se apresuraron a salir al auto, dispuestos a marcharse.

—Te dije que tengo que hablar contigo. —Vieron que Victoria bajaba de su vehículo.

—No tengo tiempo para escucharte —contestó Tanya cansada, el no dormir en toda la noche le estaba afectando.

Edward quiso intervenir, pero su amiga se le impidió. "Es mejor que se adelanten ustedes" había dicho, Bella no quería dejarla sola y mucho menos en compañía de Victoria, sin embargo, no podía hacer nada, Tanya prácticamente los había echado.

—Ella estará bien —comentó Edward cuando empezaron a alejarse de la casa, tomándole la mano para darle más seguridad.

Bella se sintió más tranquila, después de todo, él la conocía mejor, sonrió para que creyera que estaba bien, lo que menos necesitaba él era otra persona por la que preocupase.


Tanya miró a Victoria furiosa, se quedó con ella porque pensó que podría tener noticias de Alec, no le importaba si le decía que pasó con ella toda la noche, ya que lo único que deseaba era saber que él estaba bien.

—Quiero hablarte sobre Alec —dijo finalmente Victoria, al darse cuenta de que su amiga no pensaba hablar.

—¿Sabes en dónde está? —preguntó, trató de hablar con voz tranquila, pero no estaba teniendo mucho éxito.

Victoria la miró sorprendida, el día anterior lo había visto por casualidad, intentó hablar con él, pero ni siquiera quiso responderle el saludo, parecía molesto, como si hubiera discutido con alguien, así que por su seguridad prefirió alejarse.

—¡Responde de una vez! —exigió Tanya.

—¿Está desaparecido? —inquirió temerosa al ver la mirada que su amiga le dirigía.

—¿A qué has venido? —Si no tenía noticias sobre Alec, no le interesaba hablar con ella.

—A decirte la verdad —confesó, lo pensó mucho antes de acudir a ella, las constantes amenazas de Alice la estaban hartando. Había decidido marcharse de la ciudad, pero antes quería contarle la verdad—. ¿Qué pasó con Alec?

—No lo sé —respondió desesperada Tanya—, tengo que ir a buscarlo.

Victoria tenía una leve sospecha de lo que pudo haber pasado. El día anterior, cuando Alec se alejó, observó que alguien lo seguía, ella lo conocía, lo vio una vez conversar con Alice y si ellos están involucrados es probable que Alec estuviera en peligro.

—¿Qué verdad tienes que contarme?

—Sólo que Alec jamás se interesó por mí —prefirió callar, el ver a su amiga tan triste y preocupada le hizo darse cuenta de lo mucho que la quería, y si ella podía ayudar a encontrar a Alec…, entonces lo haría. Se despidió rápidamente y se fue en busca de Alice.


Bella y Edward llegaron al departamento de Alec, golpearon la puerta pero nadie les abrió.

—¿Dónde podrá estar? —gritó Edward desesperado, consideraba a Alec más que un amigo, era como su hermano, alguien con quien siempre podía contar.

—Lo encontraremos —aseguró Bella sonriéndole, verlo así de mal no le gustaba, le dolía su situación porque entendía lo que sentía.

—Gracias por estar conmigo —respondió—. Sé que desde que has venido no hemos encontrado más que problemas, pero te juro que no siempre será así.

Cada vez que la dejaba en casa de Tanya sentía que estaba incompleto.

—No te preocupes por mí y menos en estos momentos —pidió, le acarició el cabello—. Te amo Edward, y no me importa cuántos problemas podamos encontrar, nada cambiará lo que siento por ti.

—Eres única —dijo antes de besarla, lamentaba estar distante con ella, pero tenía en la cabeza muchas cosas de las que preocuparse, sólo esperaba que ella no creyera que no la quería a su lado—. Te amo.

Bella le sonrió agradecida, nunca se cansaría de escuchar esas palabras de su boca.

—Vamos, tenemos que encontrar a nuestro amigo —dijo, tomó su mano y caminaron de regreso al auto.


Jacob estaba cerca de la casa de Tanya y vio a Victoria marcharse, le pareció reconocerla pero no estaba seguro. Se quedó frente a la casa esperando ver a Bella, había decidido seguirla hasta encontrar el momento de volverse a acercar a ella. Se quedó pensando en lo sucedido el día anterior y al recordar a Alec supo de qué conocía a Victoria. Lo había seguido, adentrándose en el camino que bordeaba la casa de los Masen y observó la discusión que tenía con Alice en el jardín. No alcanzó a escuchar nada. Permaneció en su lugar hasta que lo vio marcharse, sabía que Alice lo había visto, así que esperó pacientemente a que ella saliera, lo cual hizo minutos después.


Alice llamó a casa de Tanya, pero nadie respondió, toda la noche había intentado comunicarse con su hermano, pero su celular lo tenía apagado, pasada la media noche se rindió y fue a dormir. Intentó salir de casa, pero Esme y Rosalie se lo impidieron, alegando que debía descansar, no se molestó, de todos modos y gracias a ella descubrirían la verdad. Lo tenía todo perfectamente planeado, el que Alec la encontrara con los papeles en mano era precisamente lo que quería, de esa manera evitaría que sospechara de ella.

—¿Te sientes mejor? —preguntó Rosalie, estaba esperando que le dijera que sí para poder hablar sobre Emmett.

—Todavía me duele la herida —respondió, sabía que no podía evadir siempre a Rosalie—. ¿Han hablado con Edward?

—No.


Emmett caminó nervioso por su departamento, no sabía si sería seguro presentarse en la empresa. El día anterior, cuando discutió con Alec, él le había asegurado que sabía la verdad y que tenía pruebas, las cuales nunca vio, y por más que buscó en su oficina no encontró nada, su única opción era ir a su departamento, pero sería peligroso que lo vieran ahí. Finalmente decidió arriesgarse; por lo que sabía, Alec no había aparecido, así que se mantendría tranquilo.


Edward y Bella llegaron a la empresa, buscaron en la oficina de Alec, pero no encontraron nada que pudiera ayudarles a localizarlo.

—Es momento de ir a la policía —decidió Edward, llamó a Tanya para que los acompañara—. No responde, pero no debemos perder tiempo, en el camino volveré a llamarla para decirle en dónde encontrarnos —le dijo a su novia, tomando su mano para marcharse.

—Me voy unos días y no hay nadie trabajando —comentó Carlisle desde la puerta.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Edward, lo que menos quería era una pelea, pero verlo ahí simplemente no le gustaba.

—Contemplar lo que puedes hacer sin mí, admítelo Edward, me necesitas, no podrías manejar esta empresa sin mi ayuda —observó a su alrededor—. Al parecer tus amigos han decidido abandonarte.

Bella quiso gritarle algunas cosas, pero se contuvo, sabía que no era el momento ni el lugar para hacerlo.

—Eso no es asunto tuyo, ahora, si me disculpas, tengo que irme. —Se apresuró a salir de la oficina de su amigo junto a Bella.

—¿Quién se quedará a cargo? —cuestionó mirando a Bella—. Debes cuidar el patrimonio de la familia.

—Emmett está por llegar —contestó y en ese mismo instante llegó su amigo.

Bella se alejó para responder el teléfono, en la pantalla vio que era Tanya y no dudó en responder, cuando escuchó lo que le dijo volvió junto a su novio, esperando el momento de poder transmitir el mensaje de su amiga.

—¿Y Alec? —preguntó Emmett mucho más tranquilo, ni siquiera notó la presencia de Carlisle quién lo miraba sonriendo.

—Él… —empezó a responder Edward, pero Bella lo interrumpió.

—Él vendrá en unos minutos —dijo Bella, todos la miraron sin comprender lo que sucedía—. Acabo de hablar con Tanya, ya vienen en camino.

Sin decir más, Bella se fue a buscar lo que Alec le había pedido por teléfono. Edward intentó ir tras ella, pero se detuvo al ver que Emmett se ponía sumamente nervioso al igual que Carlisle, ninguno pensó que él podría aparecer. Carlisle empezó a marcharse sin decir nada.

—¿A dónde vas, Carlisle? —preguntó Edward, presentía que algo le ocultaba, pero no tenía manera de averiguarlo.

—No tengo nada que hacer aquí.

Empezó a caminar rápido, pero se encontró de frente con Alec y Tanya, quienes ya estaban llegando. Tanya le había explicado brevemente a Bella lo que sucedió el día anterior así, que sabía lo que estaba por ocurrir.

—¿Les sorprende verme? —cuestionó Alec desafiante, se veía agotado y tenía algunos golpes.

—¿Te encuentras bien? —preguntó preocupado Edward.

Alec centró su mirada en Emmett y Carlisle mientras recordaba lo sucedido el día anterior.

***Flashback.

Cuando Alec leyó lo que decía aquel papel, prosiguió a revisar los documentos que ahí se mencionaban antes de ir a hablar con Edward, tardó un par de horas verificando esos datos. Se preguntó cómo habrían llegado ahí los documentos, estaba seguro que él no los tenía. Recordó ver a Alice en la casa Masen, muy sospechosa, y luego a Emmett en la oficina, pero era imposible que él los pusiera ahí, al contrario, debió estar buscándolos para destruirlos, ya que todo lo inculpaba, había desviado fondos de la empresa durante años, él y Carlisle lo habían hecho, pero lo que más le sorprendió fue encontrar varias acciones de la empresa a nombre de ellos junto con los documentos de la venta, Edward nunca le habló de eso porque, evidentemente, no lo sabía.

—Necesito los documentos que tienes —dijo Emmett al entrar a la oficina.

—No los tendrás —aseguró, pensó en ir en busca de Edward, pero primero necesitaba aclarar algunos asuntos con Alice.

Emmett cerró la puerta para impedir que saliera.

—Dámelos —ordenó, necesitaba conseguir esos papeles antes de que alguien más los viese.

—No, todos descubrirán lo que has hecho —aseguró—. Edward sabrá quién eres realmente.

Emmett pensó que si iniciaba una discusión todos se enterarían de lo que estaba sucediendo, por eso lo dejó marcharse, pero se dio cuenta de que no se dirigía a la oficina de su amigo, así que llamó a Carlisle para decidir lo que harían, ya que ambos estaban involucrados. Él pretendía dejar a Carlisle como único culpable, sin embargo, para eso necesitaba un poco más de tiempo, necesitaba mantener a Alec lejos mientras terminaba su plan. Se comunicó con Alice, pero ella le aseguró que no podía hacer nada.

Alec salió de la empresa en busca de Alice, se fue caminando porque consideró que le daría tiempo para pensar bien las cosas, estaba enojado por la actitud de Emmett, había engañado a todos por tanto tiempo… Edward confiaba en él y lo quería como su hermano, ¿cómo era posible que lo traicionara? Y lo más importante, ¿por qué lo hizo? Al pasar por un parque se encontró con Victoria, con ella también tenía que hablar pero no era el momento, tenía algo importante de que ocuparse, no pasó mucho tiempo antes que llegara a la mansión Masen. Alice lo esperaba en el jardín.

—Sabía que no tardarías en venir —comentó ella, lo invitó a sentarse a su lado, pero él se mantuvo de pie frente a ella.

—Fuiste tú la que me dejó los documentos.

—Así es, no sabía cómo dártelos a ti o a mi hermano, tenía mucho miedo de lo que podría suceder —admitió, sollozando—. Emmett me amenazó y siempre me tenía vigilada.

Empezó a contarle sobre cómo se acercó a ella, la manera en que trató de convencerla para que lo ayudara.

—Te juro que al inicio creí que en verdad se había enamorado de mí, yo sí lo amaba, por eso no le decía nada a nadie —continuó Alice, parecía afligida y la manera en que lloraba lo conmovió.

La abrazó intentando calmarla, se sintió mal por haber sospechado de ella, sin embargo, había muchas respuestas que aún quería descubrir, no sabía si preguntarle a ella o investigar por otro lado.

—¿Cómo conseguiste los papeles?

—En el departamento de Emmett, fue difícil hallarlos, pero él confiaba en mí, no creo que espere que los haya encontrado —susurró, se limpió las lágrimas y se tranquilizó para poder seguir contándole todo—. Por favor, no le digas que te los he dado yo, no sé qué sería capaz de hacer.

—¿Por qué le tienes tanto miedo?

—Porque él sería capaz de hacer cualquier cosa, no tengo cómo demostrarlo, pero estoy segura de que él fue el culpable de lo que sucedió en la vecindad.

Alec la miró incrédulo, había confirmado que Emmett era un ladrón, pero jamás se le habría ocurrido que podía ser un asesino.

—¿En qué te basas para decir eso?

—Ya te he contado lo suficiente, lo siento, no puedo decir más.

Fue a levantarse para entrar a casa, pero él insistió para que se lo dijera y empezaron a discutir. Al escuchar el ruido Esme salió y se la llevó dentro sin darle oportunidad para que contara nada más.

Al marcharse de ese lugar decidió regresar a la oficina y al cruzar nuevamente por el parque descubrió que alguien lo seguía. No le dio tiempo a hacer nada, ya que lo golpearon en la cabeza y lo subieron a una camioneta. Cuando despertó vio a Carlisle riendo delante de él.

—Emmett me ha dicho que pensabas hablar más de la cuenta —comentó tranquilamente. Alec no podía responder porque tenía una cinta cubriéndole la boca—. No teníamos intención de intervenir, pero te has involucrado en algo que no te correspondía, ya te imaginarás lo que vamos a hacer contigo.

Después de eso no supo nada hasta que amaneció, cuando abrió los ojos miró a su alrededor, no sabía en dónde estaba, pero, ya que no había nadie vigilando, intentó salir de ahí. Primero se concentró en desatar la cuerda de las manos, le resultó difícil hacerlo, sin embargo, cuando estaba por terminar vio como la puerta se abría.

—¿También estás involucrado en esto? —preguntó al ver a Jacob delante de él.

—No me hace ninguna gracia ayudarte, pero en estos momentos es lo más conveniente —dijo Jacob, terminando de desatarlo. Los dos salieron sin peligro, ya que no había quién se lo impidiera.

Jacob no quiso decir nada más, si lo ayudó fue porque Alice le había pagado una gran cantidad de dinero y prometido ayudarlo con Bella. Alec estaba cansado, sin embargo, quiso comunicarse con Edward para contarle todo, no quería que tuvieran la oportunidad de escaparse con el dinero. Pero el golpe recibido en la cabeza le hizo perder de nuevo el conocimiento.

Cuando despertó se dio cuenta de que se encontraba en un hotel, y al salir vio en la puerta a Victoria.

—Estaba preocupada por ti. —Corrió a abrazarlo, pero él se alejó—. Le conté a Tanya que nunca tuvimos nada que ver —explicó, iba a contarle también la intervención de Alice, pero Jacob se lo impidió.

Sin perder el tiempo, se apresuró a llegar a casa de su novia. Ella lo recibió feliz, el verlo le devolvió la tranquilidad, quiso que descansara, pero él insistió en ir a buscar a Edward, así que lo acompañó y en el camino le contó todo. Tanya se sorprendió porque jamás pensó que Emmett pudiera traicionar a su amigo; llamó a Bella para preguntarle si seguían en la empresa y de paso le contó brevemente lo que Alec le había revelado. Finalmente, llamaron a la policía, porque no iban a permitir que ellos escaparan.

***Fin flashback.

—No intenten escapar —advirtió Alec mirando a Carlisle y Emmett. Acompañado por Tanya entró a la oficina—. ¿Encontraste lo que te pedí? —preguntó a Bella al verla entrar con unos papeles.

—Sí, estaban en el lugar que me dijiste. —Se acercó para entregarle el sobre, pero Alec le indicó que se los diera a Edward, su amigo los tomó con curiosidad, no entendía qué estaba pasando y se puso alerta en cuanto vio a los guardias de la empresa llegar y posicionarse detrás de Emmett y Carlisle.

Edward tomó los papeles y empezó a leerlos.

—Puedo explicarlo —empezó a decir Emmett—. Todo esto es una trampa de Carlisle, sabes que jamás te haría eso, amigo.

—No seas cobarde —gritó Carlisle—. Por una vez en tu vida hazte responsable de tus actos.

Edward no prestaba atención a lo que decían, se concentró en leer los que tenía delante de sus ojos. Bella lo miraba preocupada, tenía idea de lo que decían, pero no sabía cómo reaccionaría su novio, sin embargo, ella estaba dispuesta a apoyarlo como ya se lo había prometido. Al ver que su cuerpo se tensaba y sus puños apretaban fuertemente los papeles intentó acercarse.

—Quédate donde estás —ordenó Edward y miró directamente a Emmett.


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