Bueno, llegamos al capitulo final!
Gracias a todos los que han seguido este fic des de el principio y a los que se han ido uniendo poco a poco.
Muchas gracias a todos los que han perdido unos minutos de su tiempo para dejarme un review. Me habéis animado mucho!
Alexza Snape: Me alegra saber que te ha gustado. Siento no poder alargarlo mas pero ya se me hacía algo tedioso! XD
ErreDeRojas: Muchas gracias por tu review. Me animas muchísimo!
patybenededmalfoy: Me alegra que te gustara. Espero que disfrutes también del final.
Espero que pronto nos leamos otra vez. Hasta la próxima y GRACIAS otra vez!
(contestaré los reviews de este capi por privado.)
Los alumnos que creían que el humor de Snape mejoraría con la llegada de su primera hija no podían estar mas equivocados.
Estaba de un humos todavía peor que de costumbre porque quería pasar todo el tiempo posible con sus dos ángeles y los mentecatos de sus estudiantes se lo impedían.
Las primeras dos semanas fueron fantásticas ya que Minerva le dio permiso para faltar a sus clases y quedarse con su mujer y su hija.
Merlín como las adoraba. Se pasó casi todo el tiempo con su pequeña Eileen entre sus brazos. Adoraba ese aroma a bebé tan característico que desprendía, amaba esos ruiditos que hacía con su boquita, esos ojos que era una copia de los de su querida Hermione...
Y Hermione... Su Hermione demostró tener un instinto natural a la hora de criar niños. Era una madre estupenda, muy paciente y sabía mantener la calma en todo momento todo y ser tan joven.
Severus adoraba ver como su bruja cogía en brazos a su pequeña Eileen y le cantaba bajito para calmarla cuando lloraba. Cuando le daba el pecho no podía evitar quedarse mirando con cara de bobo la bonita estampa.
En esas dos semanas, habían recibido la visita de los padrinos de Eileen casi a diario. Pero los Malfoy no molestaban a Snape. En cambio cuando llegaron los amigos de su mujer, estaba de un humor de perros.
Su pequeña brujita estuvo en los brazos del cazurro de Longbottom, de la lunática de Lovegood y de todos los Weasley exceptuando a Ron que seguía siendo persona non grata.
Pero los días pasaron y él tuvo que volver a sus clases.
Intentaba no retrasarse ni un minuto de mas para volver corriendo con su mujer y su hija.
Le encantaba ponerle el pijama y leerle sobre pociones hasta que se dormía.
-Sev, no crees que es muy pequeña para que le leas sobre pociones?
-Ni hablar! No ves como le gusta?
-Yo diría que lo que le gusta es tu voz...- Dijo Hermione mientras se acercaba a él.
La joven les miró a ambos y sonrió satisfecha. Su pequeña dormía plácidamente enfundada en su pijama verde (que su padre había elegido) y Severus la miraba con adoración.
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Los días fueron pasando y Hermione tuvo que incorporarse de nuevo a las clases.
Dobby sería el encargado de cuidar de Eileen mientras ellos estaban trabajando. Siempre que Minerva tenía un rato libre, iba a las habitaciones de los Snape y ayudaba al elfo con los cuidados de la pequeña.
Todos los profesores adoraban a esa bebé y siempre que podían se pasaban a verla y ayudar con sus cuidados.
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9 meses después llegaba al mundo Lucius Draco Malfoy y los Snape al completo fueron a ver al recién nacido.
El pequeño Lucius era el vivo retrato de su padre. Rubio, ojos grises y aunque parezca mentira para un recien nacido, un gesto desafiante en su rostro.
Draco y Pansy pidieron a los Snape ser los padrinos del niño y ambos aceptaron sin dudarlo.
Lucius padre jugaba con su aijada Eileen que cada vez era mas parecida a su padre. Para ser una niña tan pequeña, tenía unos gestos calcados a los de Severus.
La pequeña se cansó enseguida y llamó la atención de su padre haciendo un ruidito que él muy bien conocía. Se acercó a ella que ya extendía sus brazos para que su querido papi la alzara.
Severus se la acomodó en la cadera y le tocó la nariz mientras sonreía. La pequeña le devolvió la sonrisa.
Snape abrió los ojos como platos y se quedó mirando asustado a su hija. Hermione se dio cuenta enseguida de que algo pasaba y dejando al pequeño Lucius en los brazos de su madre se acercó corriendo.
-Que pasa Sev?!
-La niña... - Severus casi no podía pronunciar palabra..
-Merlín Sev Que pasa!- Preguntó Hermione asustada.
Entonces Hermione lo supo. En su mente escucho claramente unTe quiero mami!
-Merlín... -dijo ella sin aliento.
-Alguien va a decirnos que pasa?- Preguntó Narcissa algo preocupada.
-Pues que la niña- empezó a contar Snape- nos ha hablado a través de la mente...
-En serio?- preguntó Draco sorprendido.
-Si, yo también la he oído... - dijo Hermione casi en un susurro.
-Merlín vendito! La niña domina la Legermancia! - dijo Pansy.
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Efectivamente Eileen había recibido algo mas de su padre que su negro cabello. La pequeña tenía un don natural para la legermancia y como Severus pudo comprobar mas adelante para la oclumancia también.
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La pequeña Eileen tenía ya un año de edad. El tiempo pasaba volando.
Severus demostró que era un buen padre. Se pasaba gran parte de su tiempo libre jugando con su pequeña. A Hermione le encantaba mirarles jugar a las pociones.
Aunque Eileen era muy pequeña todavía demostró tener una gran inteligencia. Se pasaba el día dibujando o jugando con su papá y por las noches le daba un libro a su madre para que esta le leyera.
Los días que hacía buen tiempo, Hermione se la llevaba a ver a Hagrid y la pequeña disfrutaba como loca jugando en el huerto del semi gigante.
A severus no le gustaban nada esas visitas pero no podía hacer mas que resignarse.
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Algún fin de semana Lucius y Narcissa se la llevaban a su mansión para que jugara con Lucius Jr. y así dar algo de intimidad a Hermione y Severus.
Esos fines de semana "libres" disfrutaban el uno del cuerpo del otro y no salían de la cama.
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Ginny y Harry se casaron en una bonita celebración a la que no faltaron los Snape y los Malfoy con sus respectivos hijos que se habían hecho muy amigos.
Eileen y Lucius Jr. eran inseparables y siempre andaban metidos en líos.
Meses después de la boda, los Potter anunciaban que esperaban a su primer hijo.
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Eileen ya tenía 3 años cuando llegó al mundo la pequeña Sofía Morgana Snape. Una pequeña de ojos negros, piel blanca y lacio pelo castaño. Snape pensaba que no podía ser mas feliz hasta que tuvo a su segundo angelito en los brazos.
Eileen adoró a su hermanita en cuanto la vio.
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Con el paso de los años quedó patente de que Sofía tenía el carácter de su madre. Era igual de amigable que ella y se llevaba a las mil maravillas con James, el primer hijo de Harry y Ginny.
Por otro lado Eileen era un calco de su padre. El mismo humor, carácter y sarcasmo. Era el ojito derecho de su padre.
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-Mami, cuando le toca a Eileen?- preguntó en un susurro Sofía.
-Ya pronto cielo.- respondió esta con una sonrisa.
Los años habían pasado y Eileen ya tenía 11 años. Hermione era la profesora de pociones, Severus era el nuevo director de Hogwarts y Minerva se había retirado. Longbottom era el nuevo profesor de herbología y Ginny la nueva doctora del colegio.
-Eileen Snape- dijo Draco con voz firme.
Una Eileen de 11 años subió a la tarima y se sentó. Nadie podía dudar que era hija de Severus. Llevaba el brillante pelo negro por los hombros como su padre solo que ella llevaba flequillo. Sus ojos, aunque del color caramelo de su madre, tenían esa mirada fría y calculadora de su padre.
Draco le sonrió y le colocó el viejo sombrero seleccionador. Casi ni había rozado su cabecita cuando grito "Slytherin".
La niña se levantó de un salto y se fue a sentar con sus nuevos compañeros mientras la aplaudían.
-Te lo dije.- dijo en un susurro Snape a su mujer.
-Cállate murciélago!- respondió ella. Aunque era mas que evidente des de muy pequeña que Eileen terminaría en Slytherin como su padre, ella tenía la esperanza de que fuera Gryffindor como ella.
-Lucius Malfoy.- Dijo Draco llamando a su hijo.
La pequeña copia de Draco se sentó en el taburete y del mismo modo que con Eileen el sombrero apenas rozó su rubia cabeza que ya lo mandó a Slytherin.
El chico se dirigió a su mesa donde Eileen le dio un gran abrazo. Gesto que no pasó desapercibido para Severus que entrecerró los ojos y resopló.
La selección llegó a su fin y todos se pusieron a cenar.
Sofía se moría de ganas de cumplir los 11 pero todavía le quedaban 2 años. James, el primer hijo de Harry, sería sorteado el año que viene pero nadie dudaba que lo mandarían a Gryffindor.
Antes de terminar la cena, Eileen se acercó a sus padres y a su hermana.
Severus la besó en la cabeza y le dijo que estaba muy orgullosos de ella. Hermione la abrazó con fuerza y le dijo que la echaría mucho de menos a la hora de dormir y su hermana Sofía lloraba porque ya no compartirían habitación.
-Vamos enana no llores. No es propio de una Snape.- dijo Eileen en un tono extremadamente parecido al de su padre. Todos los presentes soltaron una sonrisita ante semejante parecido que se acentuó cuando Eileen levantó una ceja.
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Como todos esperaban, James Potter fue sorteado en Gryffindor un año después. Sus padres aplaudían como locos con la pequeña Lily en brazos y para sorpresa de todos al año siguiente, Sofía Snape fue a parar a Slytherin con su hermana.
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Hermione y Severus estaban en la cama. Por primera vez en mucho tiempo estaban completamente solos. Sus dos ángeles dormían en sus habitaciones de Slytherin.
Severus acariciaba la espalda de su mujer de forma rítmica.
-Sabes? Creo que lo hemos hecho bien.
-Tu crees Sev?
-Si. Aunque tu hicieras todo lo contrario de lo que se esperaba de ti, no nos ha ido tan mal.- Hermione sonrió.
-Es cierto. Todo apuntaba a que me casaría con Ron, y terminaría de ama de casa... Pero estoy completamente satisfecha de no haber hecho lo que se esperaba de mi. Gracias por escribirme esas cartas que sin ser conscientes empezaron todo esto.- Severus la beso en la cabeza y sonrió.
-Te quiero Hermione.
-Nunca me canso de oírlo...
Fin.
Reviews? :)
