CAPÍTULO 26 Malfoy manor
Draco Malfoy
Malfoy manor, Wiltshire
Inglaterra
11 de mayo de 2004
Querido Severus,
Por fin hemos terminado de ordenar el desastre que habían dejado tras de sí los aurores. Nuestra nueva pareja de elfos estaba tan feliz de volver a tener amos que prácticamente no dormían y tuve que ordenarles que pararan a comer y a descansar. Lo peor, como imaginas, ha sido tener que entrar a las habitaciones privadas de mis padres. La mitad de la ropa de mi madre estaba tirada en el suelo de cualquier manera, su tocador estaba revuelto y una de las pulseras que le regaló mi padre cuando cumplió los cuarenta años, la de diamantes azules, ha desaparecido. Te juro que si pillo a alguna bruja llevando esa pulsera se la quitaré con mano incluida y no descarto entrar a registrar la cloaca donde debe vivir la peste de Umbridge porque estoy seguro de que se la ha quedado ella.
(Vale, baja esa ceja, me calmo. Retiro lo de la mano y volveré a pensarme lo de la cloaca). La habitación de mi padre no estaba mucho mejor. Una de dos, o el registro lo hizo un troll o se tomaron muchas molestias en romper la mayor cantidad de cosas posibles. Y en ensuciarlas. Algún auror confundió varias camisas de seda de mi padre con servilletas y hay huellas de barro, botellas vacías de cerveza de mantequilla y envoltorios de chocolatinas y caramelos en casi todas las habitaciones de la casa, Me alegro de no ser amigo ya de Potter, porque eso significa que ahora no tengo que decirle lo que pienso de él y de los aurores y mandarlo a la mierda. Seguro que en realidad no fue él quien me mandó las fotos. Es un gesto demasiado sensible para un perro de presa de Ojoloco Moody. Además, ni siquiera éramos amigos cuando me llegó la primera foto. ¿Por qué iba a hacer algo así? Me alegro de no sentir ya nada por él. No se lo merece.
Pero bueno, da igual. Lo importante es que ayer, por fin, borramos la última huella de infección ministerial y la casa vuelve a tener un aspecto magnífico. Hemos instalado a Orion en mi viejo cuarto y nosotros nos hemos instalado en los de mis bisabuelos. Allí era, después de todo, donde se suponía que íbamos a vivir Pansy y yo¿recuerdas? Hemos dejado tu viejo cuarto tal y como estaba. No hace falta que te diga que siempre eres bienvenido a Malfoy manor. De hecho, a Serena y a mí nos gustaría que dejaras ya de considerar el antro de Spinner´s End como una casa adecuada para seres humanos y vivieras aquí con nosotros cuando no estés en Hogwarts. Sé que soy un motivo constante de irritación para ti, pero tendrías sitio de sobra donde esconderte si quisieras descansar un rato de mi presencia. No me gusta pensar que estás en esa casucha espantosa, indigna de un hombre de tus méritos. Te mereces lo mejor, Severus.
Trasladaremos a mis padres a la cripta familiar dentro de dos semanas, el sábado. Sé que querrás asistir. Con eso ya estará todo¿verdad? He recuperado mi hogar y mi dinero, he limpiado el apellido Malfoy, me he casado con una bruja maravillosa de sangre pura y he tenido un hijo que mantenga vivo nuestro linaje.. He hecho todo lo que mis padres esperaban de mí. Bueno, menos una cosa, pero eso no importa, supongo. El caso es que tendría que sentirme feliz y realizado¿no crees? Pero es como si estuviera pensando todo el rato preguntándome ¿y ahora qué? Sé que es una sensación estúpida porque aún me quedan muchas cosas por hacer-como ir a por la niña, ascender puestos en la lista de mayores fortunas del país, meter en cintura a los cuadros de mis ofensivos antepasados o actualizar mi lista de venganzas-, pero no consigo sentirme motivado. En fin... supongo que es el peso que soportamos los que hemos triunfado tan jóvenes.
El otro día recibí una carta de Blaise anunciándome su compromiso con Diana Dell´Acqua, rica, de veintitres años. La boda se celebrará en Roma el último sábado de septiembre. No conozco nada de su familia, así que no puedo contarte nada más de ella. La verdad es que me sorprende que Blaise tenga valor para casarse, después de haber visto cómo trata su madre a sus maridos. Me ha dicho que después de la boda volverá a Inglaterra para instalarse aquí con su mujer. Será divertido tenerlo cerca otra vez.
Con cariño
Draco Malfoy
PD La próxima vez que vengas¿puedes traerte tu "Ex Anima Diabolus"? Simple curiosidad académica, ya sabes.
PPD ¿Has averiguado ya por qué Serena me llama "Escarlata" y se ríe? Sé que es algo muggle, pero no me lo quiere decir.
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Severus Snape
Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería
Escocia
12 de mayo de 2004
Querida y constante molestia,
Me alegro de que hayáis terminado de arreglar la mansión y de que todo haya vuelto a la normalidad allí. Es lógico que ahora te sientas perdido sin un objetivo, pero, como tú dices, lo único que tienes que hacer es proponerte nuevos retos. Has hecho tanto en sólo cuatro años que ahora ya no sabes estar sin hacer nada.
Es muy amable por vuestra parte que me invitéis a instalarme en Malfoy Manor, pero voy a seguir viviendo en Spinner´s End. Tengo mis propios motivos y el más importante no es huir de tus frecuentes impertinencias. No obstante, os visitaré a los tres con mucho gusto. Echo de menos el excelente whisky de tu padre, aunque quizás sea demasiado ingenuo por mi parte pensar que aún puedan quedar buenas botellas, si los aurores se han tomado tantas libertades en la casa como dices. Por cierto, recuerdo bien la pulsera de la que hablas. Deberías denunciar su desaparición en el ministerio. Esa joya le costó a tu padre treinta mil galeones; considerarlo un recuerdo de la mansión del mortífago es llevar las cosas demasiado lejos.
Ya me imaginaba que ibas a sentir mucha curiosidad académica cuando regresaras a la mansión. Llevaré el libro que me has pedido y otro que sospecho que también querrás consultar. Pero olvídate de tu curiosidad hasta que yo llegue, por favor. Hablo completamente en serio. Hay un dicho muggle que dice que "la curiosidad mató al gato". En este caso, al dragón. NO TOQUES NADA.
Olvida a Potter. Sé que es duro, pero tienes que hacerlo.
Con cariño
Severus Snape
PD Si quieres saber de qué se ríe tu esposa, léete "Lo que el viento se llevó".
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El definitivo entierro de Lucius y Narcissa fue, irónicamente, el día de la Victoria, el sexto aniversario de su muerte. Se trató de una ceremonia solitaria, en parte por decisión de Draco, que no quería compartir ese momento con gente que podría acudir por él, nunca por sus padres. Andromeda, sin embargo, se presentó por su cuenta.
-Cissy era mi hermana pequeña, Draco-le dijo-. Y al contrario que la loca de Bellatrix, ella sí que tenía una parte buena. Esa es la parte que he venido a despedir.
Andromeda no se había quedado mucho tiempo y, después de tomarse un brandy mirando melancólicamente un cuadro de su hermana se había marchado. Serena se había ido con Orion a dar una vuelta por el jardín, sabiendo que Draco quería hablar a solas con Snape.
-Severus, tengo algo que creo que querrás quedarte tú-dijo, haciendo aparecer con su varita una elegante caja de marfil-. ¿Recuerdas que Topey declaró que creía que mis padres habían quemado toda su correspondencia personal antes de dejar Malfoy manor?
El profesor apretó los labios, súbitamente tenso.
-Sí.
-O se equivocó o no la quemaron toda. Esto estaba en uno de los escondites que no encontraron los aurores. Son cartas que le escribiste a mi padre.
-¿Sí?-dijo, fríamente.
Draco se las entregó, mirándole a los ojos con sinceridad.
-No las he leído, Severus. Tienes mi palabra de honor. Nunca te haría algo así.
Snape cogió la caja y la dejó sobre su regazo. Draco se preguntó si era consciente de el modo protector con el que la sujetaba contra su estómago. Renunciar a leer esas cartas estaba sin duda alguna entre las diez cosas más difíciles que había hecho nunca, pero no necesitaba leerlas para saber qué ponían. La expresión de los negros ojos de Snape durante el entierro habría sido suficiente pista por sí misma.
-Está bien.
-Sólo... sólo me gustaría saber si mi padre... si él y mi madre...
El profesor bajó un segundo los ojos, pero le miró a la cara para contestar.
-Tu padre estaba enamorado de tu madre.
Draco no sabía qué era peor, querer a alguien que no te correspondía o querer a alguien que no podía corresponderte, pero se sintió más aliviado de lo que esperaba al pensar que su padre había estado enamorado de su madre, que no había estado engañado respecto a ellos todo ese tiempo. Aun así, sintió pena por el profesor de Pociones y por una vez, se alegró sin atisbo de egoísmo de que aquel no fuera el destino de Harry. Se le revolvía el estómago cada vez que lo imaginaba o, peor aún, lo veía con Lisa Turpin, pero no quería que pasara el resto de su vida pasándolo tan mal como lo estaba pasando él.
-Ahora necesito que saques tus libros y me eches una mano.-A los dos les vendría bien la distracción, por desagradable o peligrosa que fuera-. No te imaginas las cosas que nuestros sagaces y brillantes aurores se dejaron por aquí.
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Draco dio una fiesta por todo lo alto para celebrar que cumplía venticuatro años. A pesar de que no habían tenido tiempo para planearla bien, fue todo un éxito. Ellos estaban deslumbrantes con sus trajes confeccionados en París, la comida era exquisita y la música estuvo a cargo de la mejor orquesta de Inglaterra. Invitaron a todos los altos cargos del ministerio y a magos ricos y poderosos del continente con los que Lucius había tenido negocios antes de la guerra, pero también a estrellas del quidditch y de la música. Los Bentancourt acudieron en pleno desde los Estados Unidos, henchidos de orgullo por el buen matrimonio de su hija mayor. Nymphadora, que estaba embarazada de dos meses, y Lupin parecían sentirse un poco fuera de lugar, pero sus tíos se movían entre la gente con aplomo aristocrático, saludando a unos y conversando con otros. En un rincón del que era difícil moverle, Severus Snape, vestido como siempre de riguroso y austero negro, observaba a los invitados como si estuvieran Hogwarts y tuviera la misión de impedir que los estudiantes se desmadraran demasiado. Sólo bailó una vez, con Serena, y apenas entabló conversación con nadie, pero Draco sabía que se lo estaba pasando en grande mirando fría y fijamente a sus antiguos alumnos hasta ponerlos nerviosos.
Era una gran ocasión, la celebración oficial de su triunfo y Draco se sentía complacido, pero no tenía el corazón en ello. Nadie lo notó excepto, quizás, Snape. Bailó con las mujeres más hermosas de la sala, coqueteó inofensivamente con algunas chicas de su edad, sembró las semillas de nuevos negocios, soltó pullas contra Dolores Umbridge y Alastor Moody en los oídos adecuados y atajó una acalorada discusión entre dos jugadores de quidditch antes de que llegaran a las manos. Parecía el perfecto anfitrión. Nadie habría dicho que después de un par de horas ya estaba deseando que todos se fueran a sus casas.
A mitad noche, un poco agobiado por el barullo y la gente, subió al primer piso a echarle un vistazo a Orion. Allí reinaba el silencio y el pequeño dormía apaciblemente. Una pequeña luz mágica, del color de la luna, iluminaba un poco la habitación y hacía que el cabello de ambos pareciera plateado. Draco se inclinó para besarle la frente y el pequeño suspiró y cambió de postura.
-Intentaré que tú no tengas que aguantar tantas monsergas, enano.
Mientras paseaba de vuelta a la sala de baile, ya en la planta baja, Draco se fijó en una de las puertas de aquel pasillo y se dio cuenta de que, en aquel momento, era incapaz de recordar qué había en esa habitación. Un dormitorio, seguramente; siglos atrás, ahí se habían alojado los criados humanos de sus invitados, pero ¿cuál exactamente¿El rojo? No, el rojo estaba más lejos. ¿El verde? No, el verde era el de la esquina. Con curiosidad, Draco lo abrió, encendió una luz con su varita y observó las cortinas color crema y la colcha a cuadros beiges y azules que cubría la cama. No le sonaba demasiado; estaba seguro de que no había estado allí dentro más de dos veces en toda su vida.
-¿Quién eres?-preguntó una voz infantil.
Draco se sorprendió al encontrar un retrato suyo en la pared que no recordaba. Se lo habían hecho cuando tenía ocho o nueve años e iba vestido con ropas de quidditch y la escoba más cara y veloz de aquella época.
-Eh, hola.
El niño esbozó una sonrisa.
-Hola, padre, no me había dado cuenta de que eras tú.
-No, no soy Lucius.
-Te pareces a él.
Las figuras de los cuadros recordaban lo que había sucedido hasta el momento del retrato, pero no le daban demasiada importancia a los nuevos acontecimientos. Era como si su vida sólo transcurriera en la pintura y el mundo real fuera un juego o una distracción.
-No sabía que estabas aquí.
-¿Por qué vas vestido así¿Hay una fiesta?
-Sí, es mi cumpleaños.
-¿Ha venido el chico de las gafas?
A Draco se le escapó un jadeo sorprendido.
-¿El chico de las gafas?
-Sí, él¿estás sordo o qué? Pasó un par de noches aquí no hace mucho. Cuando esto estaba lleno de esa escoria de aurores, ya sabes. No sé cómo mis padres les dejaron entrar. Bueno, él también es auror, pero no está mal. Me prometió que no se chivaría a mi padre si me iba a volar un poco. ¿De qué sirve tener una escoba si no se puede volar, eh? No pienso pasarme el día posando como una estatua, ya pueden olvidarse.
-Draco¿te dijo cómo se llamaba¿Era Harry?
-Sí, puede.-Ensayó un gesto petulante que el Draco real reconoció como calcado de Lucius, pero a los ocho años no lo había dominado del todo y sus ojos traslucieron cierto pesar-. Lloraba mientras dormía, el muy bebé. Creo que tenía pesadillas. Pero al menos estuvo charlando conmigo.
No podía creer que la figura del cuadro recordara algo así. Aurores en la mansión, sí, claro. Pero¿un auror en concreto¿Una maldita conversación?
-¿Qué te dijo?
-No me acuerdo. Hablamos de quidditch, de dulces y de cosas así. Y de mi tío Scorpio. No sabía que lo había matado un cochino gigante.-Frunció el ceño-. Odio a los gigantes.
-¿Qué más te dijo?
-No sé, nada más. Mira, si lo ves, dile que quiero verle.-No era una petición, sino una orden-. Ahora me voy a volar un rato. Y no le digas nada a mi padre o te arrepentirás.
Draco no sabía si horrorizarse o divertirse ante el pequeño monstruo que había sido a esa edad, pero se sentía demasiado débil para hacer otra cosa que no fuera sentarse en la cama. Harry había estado justo allí, hablando con el Draco del cuadro, llorando dormido mientras soñaba con quién sabe qué atrocidades. ¿Por qué había estado hablando con aquel cuadro?¿Por qué había tenido que coger las fotos¿Había sido entonces cuando había decidido olvidar todas las malas pasadas que le había hecho en Hogwarts? La lista de preguntas que desearía poder hacerle crecía y crecía y quisiera o no, Harry seguía siendo, como había dicho Severus una vez, una constante en su vida.
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Pansy Parkinson
5ª Avenida (por supuesto), 112, 18, 1B
NY, USA21 de junio de 2004
Querido Draco,
Espero que te llegaran mis telegramas de felicitación por tu casa y por tu cumpleaños. Es maravilloso que te hayan devuelto ya Malfoy manor. Siento no haber tenido tiempo para escribirte como es debido, pero he andado muy liada con mi propia mudanza y con la apertura de la nueva tienda. Espero que Serena y tú podáis venir pronto a verla. Te doy mi palabra de que está vez no querrás que te arranquen los ojos y como prueba te envío esta capa de piel de dragón. Si no combina de fábula con tu pelo es que yo soy una Gryffindor. ¿No te parece divina?
Nuestros amigos están perfectamente. Ahora que has cumplido tu palabra estoy muchísimo más tranquila, aunque he de reconocer que el grandullón no es del todo inepto. Bueno, sí lo es, pero más o menos se apaña. ¿Quién iba a pensar que llevaba dentro una dama de compañía tan eficaz? El único problema es que están poniéndose pesados para que les ponga teléfono y poder comprar todo lo que ven en la Tele-Tienda. Ya me dirás tú para qué quieren esos dos un juego de herramientas para el coche.
A mí también me ha llegado la invitación de Blaise. La verdad es que me apetece ir a la boda y no veo razón para no hacerlo. Además, así yo conoceré a tu familia y tú conocerás a mi nuevo novio. Se llama Daniel Fraser y es un bombonazo medio escocés, medio ruso, más rubio aún que tú y con un cuerpo que tira de espaldas. Juega al quodpot profesional.(Por cierto¿te he dicho alguna vez lo estúpido que es ese juego?)Aunque, la verdad, me da un poco de miedo llevarlo tan cerca de la madre de Blaise. ¿Está casada ahora? Y si lo está ¿sabes si su marido seguirá vivo para la boda?
Echo de menos Inglaterra. Quizás me quede allí unos días después de la boda. Te parecerá una tontería, pero estoy obsesionada con oir hablar inglés de verdad y con los dulces de Honeydukes. Envíame la caja más grande que tengan¿quieres?
Besos
Pansy Parkinson.
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El jardín favorito de Serena era el Jardín de las Estatuas, construido por Rigel Malfoy en 1823 para consolar a su mujer por la muerte de una de sus hijas. Las estatuas de mármol, que reproducían dioses griegos y brujos de la Edad Media la tenían fascinada, aunque Draco ya le había contado que ninguna tenía más de doscientos años.
-Lo que más me gusta de Europa es que hay antigüedades por todas partes.
-No puedes llamar antigüedad a algo que sólo tiene doscientos años, Serena. La mansión es el doble de vieja y hay objetos en ella que datan de la época romana. Eso es antiguo.
Pero ella seguía maravillada por las estatuas y había mandado colocar allí unos muebles de jardín para tomar el té cuando el tiempo era bueno. Narcissa siempre había preferido disfrutar del aire libre en el Jardín de los Lirios. Draco recordaba bien aquellas tardes de verano, leyendo sobre la hierba o jugando con ella al ajedrez o escuchando cómo su padre iba comentando las noticias que leía en El Profeta, a veces irritado, a veces burlón. Pero no quería mezclar los recuerdos de sus padres con los recuerdos que estaba creando con Serena y no le importaba en absoluto que hubiera escogido otra localización para el té veraniego.
Aquella tarde, Serena estaba preparando dos tazas para ambos mientras Draco jugaba con su hijo, los dos en el suelo.
-A ver, Orion¿qué pensamos de Gryffindor?-le preguntó en francés.
-No, no-canturreó el niño, moviendo negativamente la cabeza.
-Muy bien. ¿Y qué pensamos de Ravenclaw?-Para ayudarlo a contestar, arqueó las cejas con una mezcla de desagrado y resignación y el niño imitó su expresión-. ¡Bien hecho, enano¿Y de Hufflepuff?
Orion frunció los labios con desdén.
-Eso nunca...-dijo. No tenía ni idea de lo que decía y en su lengua de trapo sonaba más bien a "´so ´unca", pero el efecto era hilarante y Serena, que les estaba mirando de reojo, sonrió.
-Es que eres listo, hijo mío. ¿Y Slytherin?
Esta vez, el niño sonrió de oreja a oreja y alzó los brazos.
-¡Sí!
Draco le imitó.
-¡Sí, viva Slytherin¡Somos los mejores!
Y para que no le cupiera duda, se levantó llevándolo en brazos, y lo alzó como si fuera un trofeo mientras corría en círculos alrededor de Serena. El pequeño se echó a reir y no paró hasta que Draco, cansado, se detuvo. Entonces Serena meneó la cabeza, divertida.
-¿No te da vergüenza lavarle el cerebro a un bebé de dieciocho meses?
-Ninguna-dijo, aún con el niño en brazos.
Todo pasó a cámara lenta. Los ojos risueños de Serena se llenaron de horror. Draco tuvo tiempo de pensar que tampoco era tan grave, que sólo era un juego. Incluso abrió la boca para decírselo, pero no pudo ni empezar porque Serena se abalanzó hacia él..
-¡No!-chilló, con una voz aguda que no parecia suya.
No llegó a verlo, pero lo notó. Serena chocó contra él, haciéndolo caer al suelo y soltar al niño, y su cuerpo estaba ya muerto cuando cayó con él. Draco la miró durante una fracción de segundo, sin entender absolutamente nada, y después el instinto de supervivencia le hizo reaccionar y sacar a toda prisa la varita del bolsillo de sus pantalones. Entonces todo se oscureció como si alguien hubiera apagado la luz del cielo.
-¡Avada Kedavra!
Draco, aterrado, dio un respingo al notar una pequeña explosión al lado de su cabeza.
-¡Protego!-gritó, aunque no servía de nada contra la maldición imperdonable-. ¡Orion¡Orion!
Mientras gateaba por el suelo tratando de encontrar al niño, chocó contra la mesa del té y la volcó para usarla como escudo. Los latidos de su corazón eran un zumbido constante y frenético y había empezado a sudar, pero trató de centrarse y pensar. Tenía que pensar. Aquello eran polvos peruanos de oscuridad instantánea. Él mismo los había usado una vez. Había pocas cosas que pudieran atravesarlo.
-¡Accio Mano de Gloria!-dijo, apuntando en la dirección en la que creía que estaba la mansión-. ¡Orion!
-Vas a arrepentirte de haber traicionado al Señor Oscuro, traidor a la sangre-dijo la voz de antes. Draco la reconoció entonces. Era Rabastan Lestrange-. Vas a ver morir a tu hijo antes de suplicar que te matemos.
-¡Orion!-volvió a gritar Draco, casi histérico. ¿Y si ellos podían verlos?¿Y dónde estaban los elfos domésticos-. ¡Topey¡Orion!
Los hechizos estallaban a su alrededor. Lestrange no estaba solo. Se reían y las carcajadas sonaban cada vez más cerca. Draco, desesperado, empezó a lanzar Avada Kedavras a diestro y siniestro, confiando en acertar de casualidad o, al menos, retrasar su avance. Entonces notó un frío que le heló inmediatamente los huesos y oyó a su madre chillando... Dementores. Habían llevado dementores a la mansión. Y Orion estaba ahí.
"El beso de Harry. El beso de Harry."
-¡Expecto Patronum!
De la punta de su varita salió un hipogrifo plateado que voló directamente hacia el dementor y lo hizo huir amenazándole con sus afiladas garras. La luz del patronus le permitió distinguir la silueta de sus atacantes y le lanzó a uno de ellos un Avada Kedavra. El mago intentó esquivarlo, pero no fue lo bastante rápido y cayó pesadamente al suelo.
-¡Crucio!-gritó la voz de Rabastan.
Draco sintió que el cuerpo le estallaba en mil pedazos y gritó con toda la fuerza de sus pulmones. Ni siquiera Voldemort lo había cruciado con tanta intensidad. Quiso morirse, suplicar que le mataran. Entonces la tortura se detuvo y Draco sólo pudo soltar un débil gemido mientras los calambres recorrían sus brazos y sus piernas. Apenas tuvo fuerzas para ladear un poco la cabeza y vomitar sangre y restos del almuerzo.
-¿Qué te dije, basura, amante de los sangresucia?
Draco notó algo. Probablemente era una patada en las costillas, pero fue apenas un roce comparado con los efectos de la cruciatus.
-Ha matado a Rasputin, el muy cabrón-dijo otra voz con acento alemán.
-Me pregunto si soy tan bueno volviendo loca a la gente como mi hermano y mi cuñada. ¿Tú qué crees, traidor? Uter, ve a por el crío. ¡CRUCIO!
Draco volvió a gritar y gritó y gritó mientras la cordura escapaba de su mente.
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NdA¡Otra vez más de diez! Muchisísisisisimas gracias.
Susi, pues esto es lo que le pasa a Serena, pobrecita. Ahora falta ver lo que le pasa a Draco.
Xocolat no sé si estarás dando saltos de alegría porque me he cargado a la pobre Serena o con otro ataque por la delicada situación de Draco. Gracias por lo de Snape, jeje. Es una pena que en la vida real no puedas hablarle así a la gente sin que te partan la cara, porque sería muy divertido.
Lireve, sí. Draquito ya tiene su hogar ancestral por el que tanto ha luchado xD Creo que en este capítulo te habrá quedado claro que Snape estuvo enamorado de Lucius. Si se marcha de casa de Draco con tanta prisa cuando ve a Harry con Orion y a Draco mirándolos con orgullo, es porque se acuerda de cuando él sujetaba a Draco en brazos y recibía miradas parecidas de Lucius.
Tefi, hola. Cuando Draco ve a Harry con Lisa Turpin se desquicia por completo y empieza a pensar barbaridades, pero sólo es un desahogo. No entré en detalles con lo de la boda porque, francamente, las bodas no me gustan. Además, no pensé que la boda entre Draco y Serena tuviera mucho interés para aficionadas al slash, jaja. Eres la segunda persona que me pregunta por las fotos, debería haberlo aclarado mejor en la historia, No, Harry ya no tiene más fotos para Draco. Tampoco debe de haber muchas más, yo creo que los Malfoy son más de cuadros.
HinoJM, glups... qué miedo me has dado, jajajaja! Pobre Harry, si él sólo intenta olvidar a Draco porque no le queda otro remedio. Pronto veremos si lo ha conseguido o no. Y la jugarreta de Draco a Umbridge... jeje, odio a esa tipa.
Catzeruf, ay, justo cuando dices una cosa tan bonita de Serena, va y se muere. Pero me alegra mucho que hayas dicho eso, porque, como dices, lo más fácil habría sido que cayera mal. Será mejor que no te pongas muy nerviosa por lo de Greg.
RAC, pobre Snape, jeje. Yo tb me alegré de devolverle por fin la mansión a Draco, aunque ya ves lo que le acaba de pasar allí.
Drakitap, decir que Draco es un poco lento para las cosas del corazón es como decir que es un poco pijo, jaja. De todos modos, lo de las fotos me parece comprensible. Cuando recibe la primera, Harry y él ni siquiera son amigos; para él sería como plantearse si se las ha podido enviar Ron o Neville. Yo también me lo pasaba bomba cuando salía Snape, jaja. Yo creo que Andromeda se siente un poco reflejada en Draco, desde que cambió de bando, porque Tonks es Hufflepuff y para su madre, a veces, ese carácter afable y chispeante tiene que resultar un poco cargante. Ya sabes, aunque se quieran. Lo de llegar a los 200 reviews sería genial y maravilloso xD Si me siguen llegando tantas como en los últimos capítulos, puede pasar.
Entertain me Malfoy 0o Así me he quedado con tu comentario. No sé ni por dónde empezar a contestar. Antes que nada, muchas gracias por tomarte la molestia de ir apuntándote todo lo que querías comentar y por escribirlo después. Y ahora...
1.-Respecto al Mpreg, si los chicos quieren quedarse embarazados, que tengan la regla todos los malditos meses. Si no, no hay trato.
2.-los grupos de música los escogí un poco de oídas. No te sabría decir ni una sola canción de los Guns´n´Roses, por ejemplo. Puede que tengas razón en lo de The Cure.
3.-Serena es (o era, ejem) una excelente amiga para Draco y una buena influencia.
4.-a Draco le gusta más el sexo que a un tonto chupar un lápiz, como se dice en mi tierra.
5.-a mí Sev no me parece sexy, pero con esa cantidad de fans, algo debe de tener, el hombre. Además, con lo que les gusta a los estadounidenses el acento británico...
6.-Draco se inventa reglas sobre los Malfoy cuando le conviene, jeje. Pero sí, es una estupidez como una casa.
7.-la obsesión de Draco con el pelo está a punto de convertirse en canon en el subconsciente colectivo aunque en los libros no haya un solo indicio de que le preocupa el tema. De hecho, es Harry el que siempre se está fijando en cómo lleva el pelo Draco o en si Snape lo tiene grasiento.
8.-lo del debate en Hogsmeade fue porque la gente mágica siempre ha sido un poco impertinente con Harry.
9.-Lupin me gusta mucho, pero yo no me lo imagino como un galán, sino como un tipo estudioso y tranquilo.
10.-bueno, Draco cree que Snape no se acuesta con nadie. Pero no sabemos si de vez en cuando se permite un encuentro discreto. Y no insinúo nada, que no hay sorpresas en el fic respecto al tema, sólo digo que sólo sabemos de él lo que sabe Draco.
11.-una maldición de Viagra? Jajajaja
12.-están en medio del callejón Diagon y crees que Draco se refería a tocar otra cosa? Jajaja, qué mal pensada.
13.-sí, sí, ocurre exactamente así. Sev se ve reflejado en Harry y se acuerda de su complicadísimo, pero guapo Lucius.
14.-me alegra que te gustara el ritual de bautizo.
15.-mi pelo es tb un horror. Draco puede buscarme una solución cuando quiera.
16.-si es que tienen 22 años o así, son aún un poco niños. Y que se aguante Umbridge, la odio.
17.-yo pienso más bien como Draco. Harry habría estado mejor cuidado en un orfanato. En la vida real, vivir con los Dursley le habría dejado la cabeza bastante fastidiada, como para ir al psicólogo una buena temporada. De todos modos, lo de esa familia me parece irreal. Yo trabajo en un colegio con niños pequeños y es absurdo que Rowling diga que nadie quería jugar con Harry en la escuela porque le tenían miedo a Dudley. Y ningún maestro del mundo haría caso a un padre o a una madre-o a un tutor- que llegara diciendo que su hijo es malo y peligroso; en ese caso, lo que piensas es que al adulto en cuestión le falta un tornillo.
18.-a mí Goyle tb me da penita. Draco dice que los Malfoy no abrazan, jaja.
19.-Corazón de Bruja debe de ser una revista muy interesante ; )
20.-gracias por lo del beso
21.-el pobre Harry está tratando de olvidarlo.
22.-muchas gracias.
Y mil gracias a ti por este pedazo de comentario, guapa.
