ADVERTENCIA: ¡Leer! Puede contener escenas fuertes o subidas de tono, no es recomendable para aquellos cuyas frágiles mentes no sean aptas para ellos. Preferiblemente para mayores de 16 años o quien lo desee pero está en voluntad de cada quien. Yo ya hice la advertencia.
Si los protagonistas le suenan familiares es porque los creo Jotaká hace varios ayeres, por lo tanto, ninguno de los personajes me pertenece, solo los creados por mí y la trama en general.
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. + * Rose y Scorpius * + .
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*-- MALA CONDUCTA --*
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Rose leía distraídamente su libro de encantamientos junto a un árbol oculto de la vista de todos. Necesitaba privacidad para leer, además, que ahora pocas veces veía a su mejor amiga y a Albus; aunque ellos no le dijeran nada de su relación, ella ya podía jurar que entre ellos ya existía algo. De momento no quería pensar en todo aquello, tenía sus propios problemas en mente. No tenía tiempo para encararlos y preguntarles el por qué de sus secretos, en este instante, su mente divagaba en un momento aparte.
-¡Escuchen todos! –llamó Alisa-. ¡Escuchen! –gritó-. Tengo un dato que informarles.
La mayoría la miró interesado, unos cuantos, como Rose, desde su mesa de Gryffindor, y Scorpius, comiendo tranquilamente, la ignoraron.
-Scorpius, querido –lo llamó, y él volteó-, esto te interesa.
Ahí es cuando tanto Rose como Scorpius le prestan la mayor atención posible; si Alisa decía algo así y con tal seriedad es porque es importante. Quizás, demasiado importante. Tal como lo fue la bomba que soltó.
-Scorpius y yo hemos terminado –dijo. Todos, incluso Scorpius, quedaron sorprendidos. No lo sabían, ni siquiera Scorpius.
-Asi es –afirmó Alisa-. Hemos terminado, y, obviamente, nuestro matrimonio no se llevará ha acabo. Quedamos en paz, y no hay resentimientos.
-¿Qué? –preguntó Scorpius.
Él no lo sabía. Estaba feliz, estaba claro, pero no pensó que aquello llegara a ocurrir. Era verdad cuando decía que las mujeres, brujas o no, son impredecibles.
-Si, Scorpius. Terminamos; no te lo dije antes porque no tuve tiempo –sonrió-; estaba ocupada –explicó-. Gracias por todo.
Sin más, dejando a un silencioso Gran Salón, se fue de allí con la frente en alto y una sonrisa enorme de aquí hasta allá. Aunque claro, personas como Albus, notaron como Alisa le dio una mirada rápida y alegre al profesor suplente de Runas Antiguas, Paolo.
El rubio no cabía en su felicidad, pero disimuló serenidad. Por respeto hablaría después con su, ahora, ex-novia.
Rose, en cambio, no entendía nada. Por extraño que se vea, sintió alivio y algo saltó en su pecho al saber, y entender, que Scorpius ya era oficialmente libre. No había compromiso ni noviazgo a su lado. Pero no entendía esa reacción tan impropia.
¿Y ahora qué? –se preguntó.
Suspiró, porque ni ella misma se sabía. ¿Y ahora que haría? Empezaba a entender su reacción, y eso, la asustaba bastante, mucho con demasiado, realmente. Estos eran momentos en los que odiaba ser una adolescente con sentimientos; muy lejos se veían sus momentos de chica feliz sin compromisos ni más. Pero trágico fue haberse metido con un Malfoy, conociéndolo, ahora que ella comenzaba a aceptar la realidad, su realidad, seguramente él se aprovecharía de eso. Al menos, eso pensó.
-Maldita sea –murmuró.
Ella violó unas reglas muy personales.
'Regla 2: No enamorarse de un sangre pura
Regla 3: No hacer amistad, mucho menos enamorarse, de un Malfoy'
Oficialmente se podía considerar una decepción para los Weasley.
-Tonta –se recriminó.
-No eres ninguna tonta, Weasley –dijo una voz.
Rose se levantó alarmada; frente a ella, Alisa Zabini. ¿Qué querría?
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¡Volví!
¡Hola!
Aquí estoy de nuevo, y les digo que me acerco al final. Esta viñeta es suave, demasiado, pero de aquí en adelante, quizás, no tanto. Ni yo lo se, jajajaja.
En fin, gracias por leer.
Los invito a mi nuevo fic "Tras un beso" de Victoire & Teddy.
Besitos ^^
Diana.
lRmC
