Capítulo 26: Invierno

Michiru sólo escuchaba voces, parecía que se encontraba en la mitad de un mal sueño o bien, una pesadilla, todo le daba vueltas por dentro, aún así no abría los ojos, prefería quedarse en aquel estado de reposo, semi inconsciente y delirio constante, por lo menos así no tenía que enfrentar la realidad. Sonaba algo cobarde, pero de vez en cuando, la chica de cabellos marinos no podía más con el mundo que se levantaba a su alrededor sin nisiquiera preguntarle a ella si podía tener participación.

Los sonidos dentro de sus oídos cada vez se hacían mas claros, y pronto, aún sin abrir sus azules ojos, distinguió cada cosa en su lugar y escuchó la conversación de su madre con el médico.

"Doctor, va a estar bien?"

"Esperemos que lleguen los análisis, mi señora, para descartar cualquier posibilidad." Dijo el médico que atendía a la violinista, mientras revisaba la historia clínica.

"Posibilidad de qué doctor?" El tono de voz de la madre de Michiru cambió de sonar algo preocupado a un poco más animado. Sus ojos comenzaron a brillar.

"Me temo que su hija pueda estar embarazada."

La Señora Kaioh no pronunció palabra, era obvio para ella que si Michiru resultaba embarazada sería un motivo, en este caso, el motivo más fuerte para amarrar a su hija al lado de Takeshi para siempre y evitar cualquier posibilidad de que volviera a estar en una relación tan anormal como la de antes.

"Muy bien, gracias doctor, esperaré ansiosa los resultados" finalizó despidiéndose del profesional.

Pero lo que sintió Michiru al escuchar esas palabras fue dolor, repulsión y asco. ¿Cómo era posible que estuviese embarazada si nisiquiera recordaba haber estado con el pedante de Takeshi?. Seguramente estaba delirando, si, seguro eso era, pensó para sí. Poco a poco perdió nuevamente la conciencia y quedó dormida.

Michiru se encontraba en el hospital desde aquella tarde donde perdió la conciencia en el almacén de novias, su madre preocupada la estuvo buscando por todo el lugar hasta que le informaron que la habían hallado desmayada cerca de los arbustos. Fue llevada entonces a la clínica donde permaneció en reposo y le hicieron los exámenes rutinarios para discernir el por qué de aquellos síntomas.

Comenzaba a hacer frio en la ciudad, el otoño acababa de terminar y había llegado el invierno. Haruka caminaba mirando hacia el suelo mientras podía ver su propio reflejo en algunos de los charcos que se formaban en las calles mientras evitaba pensar. Sólo caminaba y caminaba sin saber a donde quería ir, sólo quería escapar de todo y de todos.

Llevaba un abrigo negro que llegaba hasta la media pierna y un pantalón del mismo color, inevitablemente y como siempre su ropa hacía juego con su cabello brillante y escurridizo. El frío la obligó a encender un cigarro, en realidad era algo que hacía seguido. De cierta forma se liberaba de todo, sus pensamientos disminuían de velocidad y esto le permitía poner cada cosa en su lugar.

Vio al final de la calle un lugar bastante bueno para sentarse a descansar, ya era tarde y necesitaba pensar a donde ir, no quería molestar a nadie a las 11pm. Era un café bar, habían grupos de personas charlando, parejas compartiendo y afortunadamente quedaban unas mesas desocupadas. Se dirigió a aquel lugar y se sentó a esperar a que llegara alguien a ofrecerle algo.

Luego de 5 minutos aproximadamente se acercó una linda chica con un vestido entallado color negro al igual que su cabello un tanto rizado, el vestido era corto y con algunos encajes en él, llevaba pantimedias del mismo color junto con unos tacos bien lustrados. Era la vestimenta usual de su trabajo. Algo que cualquiera estaría acostumbrado a ver. Pero al levantar su vista, Haruka no pudo evitar sentir esa sensación extraña en la cual se sentía indefensa y desprotegida. Sus manos comenzaron a sudar y sin saber cómo controlarlo no supo que decir.

"Amm… Linda noche no?"

"Sí señorita, ¿Qué desea?" Replicó la joven mientras reía por la pregunta de la rubia que no venía al caso.

Haruka se aclaró la voz mientras podía sentir como sus mejillas enrojecían cada vez más. "Me traes por favor, un café con tu sabor, emm emm digo, con sabor…" Haruka suspiró y tomó aire nuevamente diciendo rápidamente "Un café bien cargado, gracias" le dijo a la joven, que sonreía levemente para sí misma mientras tomaba la orden. Haruka quería que se la tragara el menú que tenía entre sus manos, muy pocas veces se lograba intimidar demasiado como en esta ocasión.

La camarera le dijo "Enseguida le traigo su café" y se retiró.

Mientras la chica se retiraba, Haruka no pudo evitar observarla, sus piernas eran tan firmes y perfectas que haciendo juego con esa cintura tan pequeña y sutil le provocaban sensaciones y pensamientos que iban más allá de querer cruzar sólo un par de palabras con ella.

Veía como atendía otra mesa llena de chicos que comenzaron a molestarla, parecían estar ebrios y se estaban sobrepasando con comentarios que Haruka escuchaba al estar sólo a unos metros de ellos, no pudo evitar enfurecerse ante ese tipo de trato, era una de las cosas que más odiaba de los chicos. Seguía observando mientras uno de ellos le tocó una pierna con su mano que subió rápidamente hacia uno de sus glúteos aprentándolo irrespetuosamente.

La chica se separó inmediatamente empujando al degenerado, pero sus amigos la tomaron de ambas manos haciendo que su libreta de pedidos cayera al suelo y tirándola hacia ellos. Los chicos comenzaron a tocarla mientras ella forcejeaba para escapar.

Uno de los chicos fue tomado por Haruka, quién sin ningún esfuerzo lo sometió tirándolo de la silla, el chico reaccionó con pánico saliendo del lugar rápidamente, los demás hicieron lo mismo, menos uno, quien se le acercó desafiándola y le dijo "Te crees muy fuerte no es así pedazo de andrógina barata"

"Llámame como quieras y lárgate de aquí" Le dijo la rubia interponiéndose entre él y la camarera.

"¿Irme de aquí? ¿Y quién lo dice?… ¿Tu?" El chico se acercó a Haruka tomándola de la parte de atrás del cabello halándolo y acercándose a ella para olerle el cuello. Con la otra de sus manos la agarró de la cintura y subiendo poco a poco le dijo "Me gustan las chicas rudas y fuertes como tu" Haruka llegó a su límite y en una maniobra le atrapó ambos brazos y con una patada lo tiró al suelo. Se arregló el traje y se dio media vuelta "Lástima que no pueda decir lo mismo de ti, ahora vete" Le ordenó.

"¿Estás bien?" le dijo a la empleada del lugar.

"Sí, no te preocupes. ¿Tú, estás bien?"

"Si no fuera por usted…" le dijo algo sonrojada. "Muchas gracias, siéntese y déjeme traerle su café por cuenta de la casa"

"Ammm… bueno…" La chica de cabellos negros rizados se dio media vuelta en dirección al interior del lugar, Haruka terminó la frase para sí "Está bien…"

La gente que se encontraba en aquel lugar, se comenzó a retirar debido a los sucesos acontecidos, en menos de 10 minutos ya el lugar estaba desértico. Tan sólo quedaba una pareja por retirarse en el otro extremo.

Mientras esperaba el café Haruka miró hacia el cielo a ver si lograba ver las estrellas, pero la noche estaba muy nublada. Recordó a Michiru y el beso de esa tarde, todo fue tan fugaz... El café llegó con la chica interrumpiendo los pensamientos de la velocista.

"Debo agradecerte de nuevo verás…" Dijo la empleada del lugar, pero fue interrumpida por la mano de Haruka que agarró la suya. "No te preocupes preciosa, era lo menos que podía hacer" La rubia tomó un poco de café degustándolo a ojos cerrados y le preguntó "Dime… cómo te llamas?"

"Nori, mucho gusto" le dijo la sonrojada pelinegra.

"Qué lindo nombre"

"Gracias"

A lo lejos se escucha la voz de alguien que llama del interior "Noriiiii apresúrate, ya vamos a cerrar"

La rubia termina el último sorbo de su café y saca el dinero para pagar mientras le dice "Bueno lo mejor será que me valla…"

"No!"

Haruka la mira desconcertada pero fijamente perdiéndose en sus ojos color marrón y sin poder pronunciar una palabra.

"Verás… quédate con el dinero… El café va por mi cuenta… por haberme ayudado esta noche"

Haruka se sonrojó y le dijo "No es nada pequeña"

"No quisiera molestarte más… pero quisiera saber si… vas a hacer algo ahora?"

"Amm no! En realidad no tengo nada planeado"

"Noriiiiiiiiiiiiiii" Se escucha a lo lejos.

"Mira, tengo que ir a ayudar a cerrar el sitio, si gustas espérame, sino entenderé, gracias de nuevo" La chica se retiró con el plato dejando una tarjeta de presentación en la mesita. Haruka la tomó con sus manos y mientras la leía una sensación de adrenalina la embriagó completamente. Sus pensamientos se contradijeron más de 1 millón de veces en un segundo y finalmente salió del lugar con la tarjeta en la mano.