Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff Girls Z no me pertenece.


Demashitaa: No Hai.


Una Batalla Inolvidable.


-Ah, y ni lo intenten. –Dijo, Taiga, deteniéndose antes de salir del lugar. –Me refiero a usar sus poderes para salir de aquí. Llevo preparándome para este día una eternidad. Estas paredes están diseñadas para contrarrestar sus poderes.

Seguido eso, cerró la puerta detrás de sí, con una sonrisa que ellos odiaron.

Brick giró su vista hacia el interior del lugar, era la primera vez que Taiga les permitía verlo. Siempre que entraban ya estaban sedados, y aquella vez que bajaron a ese lugar para enfrentarse a Taiga, después de la pelea, había estado tan concentrado en partirle la cara y todo lo que pudiera en el menor tiempo posible, que ni siquiera prestó atención a su alrededor.

-Este lugar es mucho peor que allá arriba. –Escuchó decir a Boomer, y él, estaba totalmente de acuerdo. Butch estaba arrinconado en un lugar, seguramente intentando controlar su furia o algo parecido, cosa, que no le estaba saliendo del todo bien.

Regresó su mirada al lado, donde comenzó a fijarse en cada detalle del lugar.

Era sin duda, un muy viejo sótano. Las paredes que por algunas áreas se notaba que en su momento habían sido blancas, estaban totalmente carcomidas, y llenas de un color mohoso azul-verdoso.

Localizó la puerta, y un lugar parecido a una sala de estar, solo que en lugar de sillones y una mesa de centro, había una mesa de laboratorio y muchas sustancias y experimentos científicos. En otro lado había un enorme escritorio con papeles y carpetas. Justo a lado había una computadora llena de cables. Después venía un pasillo, que era justo donde estaban ellos.

El pasillo, como si fuera el de un orfanato, era largo. Y en lugar de recámaras, eran celdas. Él contó seis celdas frente a él, y otras seis en la hilera en la que él estaba. Había ventanas llenas de barrotes muy altas dentro de las celdas que dejaban entrar el olor a tierra húmeda de las profundidades en las que estaban.

El lugar estaba lleno de orificios en el techo y goteras, que dejaban escapar gotas de agua sincronizadamente, dejando charcos por todos lados.

En el lugar donde estaba el laboratorio, si había luz, pero ahí, en el pasillo de las celdas, solo había unas estúpidas antorchas de estilo mu muy antiguo. Se preguntó cuántos siglos tendría ese lugar ahí debajo. El aire que se respiraba ahí debajo, estaba casi seguro que no era humano, era como a algo en proceso de putrefacción. Boomer espero que no fueran cuerpos enterrados cerca, justo como los que había encontrado.

Escuchó a Butch moverse en la celda, haciendo que se girara a verlo. Venía con su bate de béisbol en mano.

-¿Qué se supone que haces? –Le cuestionó, con el ceño fruncido.

Butch tomo la punta del bate con la otra mano.

-Es obvio, ¿No? Romperé esta puta pared y nos largaremos de aquí. –Boomer y él intercambiaron una rápida mirada.

-Hey, espera. –Lo detuvo el rubio. -¿Qué no escuchaste? Estás paredes…

-¿Y tú le crees a Taiga todo lo que dice? –Dijo, con sarcasmo nada fingido.

-Butch… -Comenzó con cansancio el pelirrojoel pelirrojo, pero este chasqueó la lengua.

-Solo observen. –Dijo el pelinegro. Las chicas, frente a ellos, miraron al pelinegro con angustia, pero no interviniendo en eso, había una parte de ellas que querían resolver aquella duda, como él.

Brick bufó, Butch era un idiota.

-Muy bien, déjalo Boomer. Este idiota solo aprende a golpes.

-Golpe de bate. –El ataque rebotó contra la pared, lanzando al chico a la pared contraria de la celda. Miyako pegó un chillido espontáneo. Sus hermanos resoplaron.

-Te dijimos, menudo idiota. –Dijo el pelirrojo.

-¿De verdad creíste que serían tan fácil salir de aquí? –Dijo Boomer. –Tendremos que usar todo lo que tenemos para hacerlo. –Susurró para sí mismo, sintiéndose cansado de repente.

Se sentó en el suelo. Necesitaban tener la cabeza fría para salir de ahí, aclarar sus pensamientos. Todos le imitaron, sintiendo el peso del mundo sobre sus hombros.

Las tres chicas frente a ellos, aunque al parecer tenían más fuerzas que ellos, se sentaron en el suelo, imitándolos.

Brick dirigió su mirada al frente, notando entonces que entre las celdas del frente y la suya, había solamente un metro de distancia. No era demasiado, de hecho, era sorprendentemente poco, aunque no sabía si eso realmente ayudaría en algo.

Para ese momento, Boomer estaba cansado. Demasiado. Cada uno había intentado derribar una pared, una celda, algo. Pero tal como Taiga había dicho, las paredes y Barrotes eran a prueba de sus poderes. Desconocía como había logrado hacer eso, pero era la realidad. No podían salir de ahí usando sus poderes, que eran lo mejor que tenían. El pelirrojo sintió sus ojos cada vez más pesados, y sin darse cuenta, cayó rendido ante el sueño.


La situación era desesperante. No había luz ahí abajo, pero debían tener horas encerrados en ese lugar. Estaban sucios, sudados, agotados y él se moría de hambre. Recargó su espalda en la pared y su cabeza en los barrotes. Necesitaba concentrarse, pensar en algo que los sacara de ahí. Todos estaban dormidos, así que debía aprovechar ese momento de paz que tendrían antes de que sus hermanos despertaran.

Estaba maquinando planes en su cabeza, cuando una mano suave pero polvorienta alcanzó la suya.

-Lo lamento.

Boomer giró su cabeza hacia un lado, donde en la reja frente a él Bubbles observaba el suelo de piedra mohosa como si fuera lo más interesante del mundo. Estaba llena de polvo, heridas y cansada, tan pálida como una hoja de papel.

-¿De qué hablas? –Cuestionó.

-Lamento no haber confiado en ustedes cuando todo esto pasó. –Habló aun mirando el suelo. –Todo parecía irreal.

-No pasa nada. –Tranquilizó, ella levantó la mirada del suelo. –No tenías idea de nada. Además, ya hablamos de esto.

Quedaron en silencio, escuchando las respiraciones de sus hermanos y amigas descansando.

-Saldremos de aquí. –Prometió el rubio. –Lo prometo.

Ella asintió para dirigir su mirada a las grietas del suelo de nuevo.

-Creí que dormías. –Ella retiró su mano de la suya.

-No podía hacerlo. Pensaba en cómo salir de aquí. –Se explicó la chica. –Pero no sé cómo hacerlo.

-Ni yo. –Admitió. –Pero todo tiene una solución, debe haber alguna manera de que salgamos de aquí todos. –El chico rio para sí mismo, lo suficientemente alto para que ella escuchara. –Escúchame hablar, ¿En qué mundo paralelo me hubiera imaginado hablar contigo y las PowerPuff Gils Z? Nadie creerá que estamos luchando hombro con hombro.

Bubbles sonrió con cansancio sin que el chico se percatara de ello. Nunca habría imaginado que el rubio adorable del trío de Rowdys pudiera utilizar esas palabras tan formales tiempo atrás. Ahora le causaba gracia saberlo. Los tres chicos habían resultado ser una caja de sorpresas.

Decidió cerrar los ojos, al igual que todos, necesitaban recobrar fuerzas que no tenían.


Butch, que estaba hasta ese momento renegado hasta atrás, maldiciendo a Taiga con todo lo que tenía, se acercó a los barrotes, buscando algo de luz. Las celdas, aunque eran horribles, y sofocantes, eran muy amplias y en la parte de atrás, apenas podía ver algo, sus ojos estaban cansados de ver a oscuras. Había podido escuchar conversaciones pero no les ponía nada de atención.

Sus hermanos estaban dormidos, y solo entonces, se dio cuenta de lo realmente cansado que estaba. Nunca pensó que el hecho de que le retiraran la dichosa sustancia le fuera a agotar tanto. Se dejó caer de malas maneras, recargando su espalda en la pared y la cabeza en uno de los barrotes.

Casi cayó dormido del sueño de nuevo, si no hubiera sido por el hecho de que escuchó la voz de Kaoru quejándose en murmullos. Al parecer ya estaba despierta. Estaba de espaldas a él, completamente recargada contra los oxidados barrotes de metal.

Sintió una punzada en el pecho, de incomodidad. Su amistad-rivalidad había sido la más extraña. Y sabía que el último pleito que tuvieron se debía principalmente a su orgullo herido y esas cosas. Nunca se había llevado a la perfección, pero habían logrado mejorar, e incluso pasarla bien.

Y ahora que sin remedios, tenía que trabajar con ella para salir de aquello, la situación era más que incómoda. Habían tenido bastantes roces –y no todos ellos malos, precisamente. –Pensó con picardía.

Hubiera seguido pensando en los roces que había tenido con la pelinegra, si no hubiera sido por que sorprendentemente, lo que le interrumpió fue su voz, llamándole.

-Debes estar contento, ¿No? –Masculló. –Todo lo que está pasando, nosotros aquí, la C.E.D. ya comenzó, seremos descalificados y probablemente eso no importa porque Tokio será destruida.

El rodó los ojos.

-¿Olvido algo importante, Him?

-Que esa no era mi intención, después de todo.

-Oh, cierra la boca. –Le espetó.

-Maldita sea Kaoru, estoy encerrado aquí con ustedes tres, yo y mis hermanos, no busco tu muerte. Aunque en este momento este reconsiderando la opción.

-Yo... ya lo sé, solo… cállate. –Dijo. –Estoy…

El cayó, esperando a que ella hablara. Ella nunca hablaba, solo se quejaba, chillaba, golpeaba. Pero nunca hablaba, menos con él. Eso, le sorprendió un poco, intrigando al instante. Pero ella no continuó.

Tal vez fue la seguridad de que ella no podía golpearlo porque los barrotes les separaban la razón por la cual se animó a preguntar.

-¿Estás qué? –Aunque estaba de espaldas, pudo darse cuenta de que estaba tensa.

-Estoy muy frustrada, maldita sea. –Dijo, claramente conteniéndose para no gritar. –Ya lo sé, ya sé que no es mentira, y ya sé que están ayudando y que quieren refundirlo en la cárcel igual que nosotras. Pero estoy cansada, harta, frustrada de esta situación. Tu eres un engreído idiota que sola hace las cosas más complicadas. Eres un maldito mujeriego.

El chico se dio cuenta de que comenzó descargarse contra él, sacando cosas que no tenían que ver con Taiga.

-Tú, idiota… me hiciste la vida más complicada. Primero me odiabas, y luego se te ocurrió seguir ese maldito plan, y eres tan estúpido que tu solo te enredaste en tu juego, y luego me hiciste odiarte de nuevo. ¡Y ahora pretendes que todo esté bien! Y lo peor es que te creo. ¿Por qué te creo? ¡Eres tú! El idiota que sale con cada chica que se le pare enfrente. ¡Te vi besándote con una hace unos días!

El chico reprimió una risa.

-No me cansaré de decírtelo, imbécil! ¡Eres un idiota! ¡No tienes corazón! ¡Te odio! ¡Te odio, te odio, te odio! ¡Debería matarte yo misma! ¡Y me haces odiarme a mí misma por obligarme a soportarte! ¡Ni siquiera debería de hacerlo! ¡No sé porque lo hago! ¡No importa cuánto me cueste, me empeñaré en odiarte de nuevo!

Solo se escuchaba la respiración contenida de Kaoru, esperando no levantar la voz para no despertar al resto. Butch abrió los ojos.

-Entonces… -Dijo. –Después de esto, ¿Te sientes mejor? ¿O seguirás desahogándote? Puedes seguir insultándome, lo has hecho un millón de veces.

Ella soltó un suspiró, uno hondo.

-Si. –Murmuró, con nua voz diferente, como si estuviera más tranquila. –Estoy bien.

El asintió.

-Bonita manera de desahogarte. –Comentó, ella lo miró por primera vez.

-Cállate, Butch. –Le dijo. –Pero… gracias, supongo. –Murmuró.

-¿Por dejarte insultarme? –Ella intentó reprimir una sonrisa. –No hay de qué.

Kaoru se sintió tranquila, como si hubiera descargado un proyectil y se hubiera quedado en paz.

-Y… -Lo escuchó decir. –En verdad lo siento. Me refiero a… ya sabes mentir y decir que iba a matarlas. No sé cómo pudiste creerlo, mis hermanos y yo nunca hemos asesinado a nadie. Pero, tú me llamaste monstruo. Creí que te lo merecías.

-Lamento haberte llamado así.

-Wow, ¿Qué es esto? –Dijo, sarcástico el pelirrojo, despertando de su letargo por los gritos de la pelinegra. –¿Una escena interesante entre los dos tipos más orgullos de por aquí?

-Si vuelves a decir eso, te partiré la cara, Him, aunque tenga que atravesar esos barrotes. –Bucth, más acostumbrado al humor sarcástico e idiota de su hermano, lo dejó pasar, sobre todo porque hacía bastante tiempo que no le oía decir alguna broma estúpida. Pero Kaoru no estaba tan acostumbrada a eso.

-Mejor deberías de buscar una manera de salir de aquí, Líder de pacotilla. –Le espetó, levantándose al mismo tiempo que el pelirrojo, y todos los demás, que habían despertado con el montón de insultos de la pelinegra minutos atrás.

-¿Líder de pacotilla? –Le espetó el otro. –Supongo que hablas por la rosita, que no ha hecho más que dormir y quedarse ahí sentada.

-¡Oye, estoy haciendo exactamente lo mismo que tú, Him! –Se defendió la otra. -¡Por tu parte podrías intentar usar el poco cerebro que te queda, idiota!

-Eh, Brick, cálmate. –Dijo el pelinegro, pero el rojo parecía muy ofendido por la chica.

-¿Cerebro? ¡Se supone que tú lo tienes! Parece que de nada te sirve ser el primer lugar de la clase, si en una situación real vas a hacer morir a todo tu equipo por tu inutilidad.

Ese comentario inició la batalla de palabrerías dividiéndolos en dos bandos de nuevo, los chicos se defendían entre ellos y viceversa.

-¡Eres una problemática! ¿Te das cuenta de lo que empezaste?

-¡Si ha sido el idiota de tu hermano, el debió callarse y no meterse donde no debía!

-¡Cállense todos, Boomer calma a tus hermanos!

-¡Pero si ha sido tu amiga la que empezó todo!

Blossom se llevó las manos a la cabeza intentando guardar un poco de silencio en su mente, pero simplemente no podía. Esa bola de adolescentes explotaría en cualquier momento, empezando por ella.

-¡CÁLLENSE! –Chilló la pelirroja, histérica por tanto ruido. – ¡Paren todos, así no solucionaremos nada! –Todos los demás la miraron.

-Ya sé que hasta ahora la relación que hemos mantenido ha sido todo menos normal, nunca nos hemos llevado del todo bien, pero lo hemos intentado y no ha salido tan desastrosamente. Si ustedes tres están aquí con nosotros es porque tenemos algo en común, después de todo. Ahora somos un equipo y tenemos que aprender a trabajar como uno. Por lo menos para salir de aquí y acabar con Taiga lo antes posible, si después de esto, y todo sale bien, ustedes quieren seguir robando bancos y esas guarradas que hacían, está bien pero…

-Pero pueden seguir siendo buenos y…

-Shhh, Bubbles. –La cayó la pelirroja. –Pero por ahora, hay que poner todos de nuestra parte para ser un equipo una vez en nuestra vida. Ya sé que todos estamos frustrados, pero tenemos que calmarnos. –Birck suspiró.

-Me pesa decirlo, pero la loca tiene razón. –Dijo el chico. –Hasta ahora cada quien ha buscado la manera de salir de aquí por su cuenta y no hemos logrado más que complicar la situación. Debemos actuar como la primera batalla que tuvimos contra Taiga y trabajamos los seis…. Giac… juntos.

-¿Está claro, Butch, Buttercup? –Dijo Bubbles a los que los dos aludidos la miraron con mala cara.

-¡Qué! –Dijo encogiéndose de hombros. -¡Solo digo la verdad! –Para sorpresa de la mayoría, Butch sonrió de medio lado.

-Vale rubia. Pero si esta nenita de aquí me insulta no respondo.

-¡Trato hecho! –Dijo la chica. -¡Todo sería más fácil si aceptáramos que nos hemos equivocado y que hemos hecho las pases! ¡Podríamos dejar nuestro orgullo atrás!

-¡Oh sí! ¿Y qué tal si hacemos un circulo y comemos galletas? –Chilló Boomer, burlón. –Por favor Bubbles, cálmate. Estamos en medio de una batalla, no una fiesta de té.

Ella rodó los ojos. –Son todos unos tercos.

Blossom intercambio fugazmente una mirada con el pelirrojo, y pronto se puso a analizar la situación. No sabía cuánto tiempo había dormido, pero sentía como si solo hubieran sido 15 minutos. Casi al instante, un dolor punzante en el costado la hizo doblarse de dolor, captando la atención de todos.

-¿Bloss? –Cuestionó preocupada la azul, acercándose, Buttercup se quedó mirando, y los chicos en la celda de enfrente se apegaron a los barrotes para ver mejor.

-Estoy bien. Estoy bien, ya… ¡Ah! –La chica se tomó el costado con dolor, sentándose en el suelo. Cuando despegó la mano pudo ver que tenía bastante sangre.

-¡Acuéstate, acuéstate! –Le ordenó la rubia. Cuando descubrió la herida puso cara compungida. -¿Por qué no habías dicho nada?

-¡Yo... no lo sabía! ¡Solo me dolía, pero no creí que… -No terminó la frase, retorciéndose de dolor.

Los tres chicos enfrente comenzaron a preocuparse.

-Hey, rosita, ya levántate, no es hora de jugar, porque estás bien, ¿No? –Habló el líder, pero la chica no le respondió, solo se oían quejidos reprimidos. –¡Hey, te estoy hablando! –El tono del chico paso de ser bromista a uno más serio y preocupado. –Blossom, maldición responde.

Al no recibir respuesta de nadie desesperó.

-¡Hey, ¿Qué le pasa?!

-Tiene una herida grave. –Dijo apresuradamente la rubia, que se había quitado la chaqueta de su traje para envolver el costado de su amiga. –Tal vez se la hizo Taiga cuando nos trajo aquí, no losé. Debió haberse complicado durante estas horas y por eso empezó a sangrar hasta ahora y apenas se dijo cuenta.

-¡Bueno pues hagan algo!- Les ordenó.

-Si te das cuenta, no podemos hacer mucho, torpe. –Le dijo Buttercup. –La única solución es salir de aquí par air con el profesor.

-Tiene razón Brick, cálmate. –Dijo el rubio.

-Cálmense todos, estoy bien. Solo… solo es cuestión de que deje de sangrar. –Dijo la chica incorporándose.

-Blossom, no te esfuerces, de verdad tú…

-Shhh. –La calló la chica. –Tranquila, Bubbles. Me quedaré aquí, pero no entremos en pánico. Concéntrense.

Pasaron minutos, tal vez horas. Pero la situación desesperante no cambiaba para mucho. No había nada de opciones, nada. Todo en ese lugar era a prueba de ellos, Taiga tenía años preparando ese lugar y esa situación. Butch ya estaba dándose de topes contra la pared.

Buttercup soltó una maldición, y accidentalmente, su martillo chocó contra el suelo, lanzando un ataque al salón de experimentos de Taiga, rompiendo una mesita.

-¡Calma, preciosa! –Dijo Butch. –Así solo harás que Taiga baje y no queremos adelantar sus planes. –Pero Buttercup ni siquiera se molestó en mirarlo de mala manera, aun cuando la había llamado preciosa de nuevo. Sólo se quedó mirando a una dirección fija. –Lo que faltaba, estar aquí la ha vuelto loca de remate.

El chico se dispersó por la celda, imitando a todos los demás, a excepción de Buttercup, que parecía muy concentrada en la sala de experimentos de Taiga.

Brick suspiró con el cuerpo adolorido, se recargó en la pared y miró a la chica acostada en el suelo frente a él.

-Oye, Rosita. –La llamó. -¿Cómo sigues? Porque no tenemos mucho tiempo de cargar con un herido, ¿Sabes?

Blossom pudo haberlo insultado, pero sonrió.

-Creo que ha parado de sangrar. –Informó. –Gracias por preguntar, Him.

-No estoy preocupado.

-Claro que no. –Asintió, con sarcasmo. Pero a pesar de su sarcasmo, el identifico dificultad al hablar. Aun le dolía bastante, a juzgar por su posición y esfuerzo al hablar. -¿Qué pasa? –Cuestionó ella al sentirse observada.

-Nada. –Se apresuró. –Nada, solo… pensaba que tal vez si podemos salir de aquí.

Ella asintió. –Creo que te debo una muy grande, Brick. –Le dijo con sinceridad, agotada. Estaba dispuesta a hacer las pases. El no supo cómo responder ante el gesto amistoso, sintiéndose algo incómodo, pero no molesto.

-Gracias por ayudar.

-Ya no hables. –Aconsejó, con un suspiro. Si ella estaba intentándolo, él también podía. –Deberías descansar.

No entendía porque hablar con Momoko era más fácil que hablar con Blossom.

Ella no refutó ninguna respuesta, era de las pocas y únicas veces que hablaban tranquilamente, como dos compañeros de equipo y no dos chicos intentando matarse. Brick miró a Buttercup.

-Y tú, ¿Te has petrificado, o algo?

Butrtercup salió de su ensimismamiento.

-¿Qué?... ah… ¡Cállate! –Brick negó con una sonrisa. Era increíble el parecido que esa chica tenía con su hermano. Pero en eso, el poco ánimo que había recobrado, se fue pronto cuando la puerta del laboratorio se abrió, y Taiga observando la situación. Taiga se acercó a la celda de enfrente, y se agachó a la altura de Blossom.

Sintió la sangre hervir dentro de sí.

-¡Aléjate de ahí, malnacido! –El hombre, solo lo ignoró, y dirigió unas palabras que no escuchó a la chica. Luego el hombre rió y lo volteó a ver.

-Oh, sus queridas chicas están a salvo por el momento. Aun no decido con quienes empezaré. Ustedes o ellas.

-No te vayas haciendo ideas estúpidas. –Para su sorpresa, aquella voz tan desafiante dirigida para Taiga, era de Boomer. Boomer era peligroso, sí. Mucho. Pero no con Taiga. –Saldremos de aquí cuando menos te lo esperes.

-¡Y te patearemos todo tu redondo y horrible trasero! –Dijo Buttercup, desafiante.

-Ah, maldita impulsiva. –Murmuró a su otro lado Butch. –Solo va a lograr que la mate.

-Sobre mi cadáver. –Prometió el menor. –Vamos a salir de aquí los seis.

-Vaya, quien lo diría, Boomersito, tan desafiante y valiente. Al parecer los rumores si eran ciertos, no eres solo un carita de ángel inútil, pero es una lástima, no te servirá de mucho. Tal vez deba empezar contigo.

-¡No! –La voz dulzona de Bubbles resonó por le vació lugar, seguida de un gruñido de Buttercup y la voz de Blossom.

-¡Primero me matas! –Chilló la rosa, aun en su deplorable situación. –Antes de tocar alguno de ellos tres me matas, ¿Me oyes? –Escuchar aquella amenaza lo hizo sentirse inútil, ¿Cómo era posible que pudiera dejarla hacerlo?

Taiga rio como un loco.

-¡Por favor! No pretendan ser un equipo que nunca fueron. Son unos críos estúpidos. Tienen 16. –Él se acercó a la celda de las chicas. –Y no te preocupes, niñata, te mataré con gusto.

-¡Maldita sea, apártate Taiga! –La rabia lo invadía, no podía evitarlo. En un movimiento brusco Taiga se giró y le dio un golpe a los barrotes de su celda, haciendo que los tres retrocedieran y que las tres chicas comenzaran a protestar.

-No te hagas el héroe, Brick. No te servirá de nada, en unas horas más morirás para hacerme más fuerte. Tú y estos cinco contribuirán para mi próxima dictadura. Y tranquilos, aun no morirán, solo venía a informarles que la hora de su muerte esta muy próxima. Para mañana yo seré el ser más poderoso. –Salió airoso, azotando la puerta que conducía a su laboratorio. Segundos después, Blossom se dejó caer al suelo, aun lastimada.

-Brick… yo… aun no sé como salir de aquí. –Murmuró, demacrada por el agotamiento, igual que él y los demás.

-No te preocupes… aún tenemos tiempo, ya encontraremos la forma. –Él también se desplomó en el suelo. Compartió una mirada con la líder de las PowerPuff y supo que pensaba lo mismo. Todos tenían que salir de ahí con vida. El mundo entero dependía de ellos seis y por primera vez, y para su sorpresa, le importaba.

-Esta vez, tengo que darte la razón, Brick. –Dijo Buttercup, llamando la atención del chico, sorprendido porque le diera la razón, o porque lo hubiera llamado por su nombre, o ambas. –Saldremos de aquí, tengo un plan.

Todos se levantaron de su lugar, incluso Blossom, tomándose el costado.

-¿Qué dices? –Dijo el azul.

-Solo necesitamos lanzar nuestros poderes a las paredes, en esa dirección. –Dijo, señalando el laboratorio.

Butch levantó la mano.

-No es por ser aguafiestas y eso, enserio. –Dijo. –Pero te recuerdo, nenita, que estas paredes son a prubea de poderes especiales.

-No me interesa.

-Buttercup, ya lo hemos intentado, escucha. Además, no tenemos suficiente fuerza para concentrar nuestros ataques.

-¡Cállate y déjame hacer esto, ¡Si?! –Le gritó.

Ella sabía que de ninguna manera la estaba molestando, pero estaba tan irritada y tan cansada que cualquier cosa que cualquier persona dijera, le molestaba. Por eso le ignoró y se concentró en su idea. Sabía, que tal como decía Butch, no tenía fuerza, pero no perdía nada con intentar.

Tomó su martilló, y lanzó un ataque, tan fuerte como pudo. El ataque llegó a la ventana, pero tal como dijo el chico, rebotó y destruyó un silla cercana. Simplemente perfecto.

-Te lo dije.

-Cállate y escucha. –La chica se sentó sintiendo como si solo ese mísero ataque le hubiera quitado toda su fuerza estante. –Esto es lo que haremos.

Kaoru explicó lo que tenía en mente, y todos la miraron inseguros.

-Por Dios, confíen en mí. Sé lo que estoy haciendo.

-Pero la ventana…

-Ya lo sé. –Todos callaron de nuevo.

-Nuestras fuerzas están renovándose apenas, Kaoru. Podríamos hacer solo un ataque. Si no funciona, Taiga no dudará en bajar y adelantar su plan, y nosotros no tenemos la energía para combatirlo.

-Confíen en mí.

Tras varios segundos más, la pelirroja se paró.

-Supongo que no hay otra opción, ¿No? –Poco a poco todos comenzaron a seguirlas y tras una última mirada a la pelinegra, terminaron por aceptar.

-Usen toda la fuerza que tengan, suficiente para que puedan volar después. –Ellos se miraron los unos a los otros.

-Tú dirás. –Le cedió le mandato Brick, esperando que esa chica tuviera razón.

-A las tres. –Murmuró. A su alrededor sintió el poder de todos concentrarse. -1… 2…

Rezó porque su plan surtiera efecto. Los demás igual, si la ventana no se rompía y salía volando de ahí, sus fuerzas estarían de nuevo en cero y Taiga podría asesinarlos sin pensarlo. Todo se redujo a un segundo cuando la voz de Buttercup resonó por el lugar.

-¡TRES!

Los colores salieron disparados por el lugar a una velocidad impresionante, y justo como ellos habían previsto, cada ataque rebotó en la ventana.

-Te dije que no… -Pero Kaoru sonrió cuando comenzaron a destruir todo a su paso, rebotando entre los barrotes reforzados terminando en un punto del laboratorio: La mesa de sustancias y experimentos.

-¡Vuelen! –Chilló tan fuerte como pudo, pero tal vez algunos no entendieron lo que sucedía porque minutos después Butch y Miyako gritaron casi desquiciados bajó sus pies. Todo había pasado tan rápido que apenas y podía despejar su mente.

Había planeado dirigir los ataques a la ventana con barrotes para que estos rebotaran por todos lados, terminando en la mesa de experimentos para que estos explotaran y destruyeran todo con una explosión masiva. Había funcionado tanto que había quedado un hueco en el suelo, quince metros a un lado del edificio. Ella había volado tan rápido como pudo, al igual que Blossom, Brick y Boomer, pero al parecer Butch y Miyako no habían logrado captar la idea completamente o no tenían más fuerzas para moverse.

En un segundo todo volaron a esa dirección, liderados por Brick y Boomer.


-¡Utonium! –Bramó Makoto con Butch sobre sus hombros. -¡Utonium! –Volvió a gritar, desesperado porque el hombre no aparecía.

Boomer se adelantó con Miyako sobre su espalda, seguido de las dos chicas, Blossom ayudada por Buttercup. El profesor venía bajando los escalones con Ken y Peach detrás.

-¿Pero que ha pasado? –Dijo el deteniéndose abruptamente.

-No hay tiempo de explicaciones, tienes que hacer algo. –Ordenó el pelirrojo. El hombre miró alternadamente al pelinegro y a la rubia y se pasó una mano por el cabello.

¡Por Dios que él era un científico, no un médico!

-Por aquí rápido. –Apresuró. –Ken, necesito muchas dosis de morfina y todo lo que veas que sea de ayuda.

Blossom y Buttercup se miraron entre sí.

-Profesor, ¿Podrá hacer esto? –Cuestionó la pelirroja.

-Tranquilícense, por ahora no podemos llevarlos a un hospital, no hay tiempo. Además, no tienen las sustancias especiales que he fabricado.

Utonium apartó de la mesa de experimentos todo con ayuda de las chicas tan rápido como dio una mirada a los dos chicos sobre las espaldas de Brick y Boomer. Los dos estaban moribundos y medio despiertos, pero despiertos al fin y al cabo, no paraban de soltar quejidos apenas posibles de escucharse. En cualquier momento caerían en la inconsciencia.

-Buttercup, alcanza a Ken y dile que necesito unidades de su tipo de sangre, están perdiendo demasiada.

Buttercup voló por el pasillo tan rápido como pudo.

-¿Cómo es que tiene unidades de sangre aquí? –Cuestionó la pelirroja algo curiosa.

-Es un laboratorio, Blossom, se experimenta con cualquier clase de cosa experimentable aquí, hasta mucosa de intestinos y sustancias extrañas. Unas cuantas unidades de sangre son fáciles de encontrar por aquí. –Ella asintió. –Por aquí, déjenlos aquí. –Pidió el hombre, siendo obedecido rápidamente.

Kaoru entró volando de nuevo con todo lo que Ken le había dado.

-Ken ya viene.

-Perfecto, ahora necesito que salgan, mientras menos personas tenga aquí dentro mejor. –Tan rápido lo dijo las protestas comenzaron a levantarse. -¡Obedezcan! Ellos estarán bien, ahora me preocupa más Taiga, podría llegar en cualquier momento.

-El no vendrá, no pronto por lo menos. –Dijo muy seguro el rubio. –Destruimos todo. Debe estar tratándose a sí mismo. No creo que la explosión no le afectara en algo.

El profesor los saco del lugar.

-En ese caso, deberán hacer lo mismo. –Sentenció. –Necesitan tratar sus heridas y recuperar fuerzas lo más rápido posible. Creo que no es necesario decirlo, pero después de esto, Taiga no dejará pasar más. Sin duda hoy es el día que comenzará lo que tiene planeado desde hace años. Dependerá de ustedes detenerlo.

Brick, Buttercup, Boomer y Blossom se quedaron viendo la puerta de cristal ya cerrada, meditando las palabras del hombre.

Sin duda hoy es el día que comenzará lo que tiene planeado desde hace años. Dependerá de ustedes detenerlo.

Dependerá de ustedes detenerlo.


Taiga caminó entre los escombros de su laboratorio totalmente destruido, tomándose el costado que no paraba de sangrar. Se quejó, caminando con dificultad para tomar lo poco que había quedado, por suerte, tenía algunas reservar de algunas pocas sustancias en un lugar secreto del edificio. La explosión también lo había dañado, pero gracias a que el laboratorio estaba metros bajo el suelo, el edificio solo había perdido un parte.

Cuando logró regresar al edificio ignoró completamente a los villanos inconscientes por el impacto y se dirigió a algún lugar donde pudiera curar sus heridas.

Se sentó en una esquina y comenzó a beber sustancias y a tratarse. Esos malditos se habían escapado, y no solo eso, habían destruido completamente su laboratorio, todos sus experimentos, sustancias importantes, hallazgos. Todo se lo habían llevado al olvido.

Se vengaría. Los mataría a los seis, pero antes los torturaría. Los torturaría tanto que desearían estar muertos antes que seguir viviendo. Tal y como ellos le había hecho la vida imposible y había estropeado una y otra vez sus planes.

No dejaría pasar más el tiempo.


Boomer estaba sentado en el suelo, en medio de las dos camas donde se encontraban los dos chicos ahora consientes, con Buttercup de frente y Brick sentado en una silla cercana, Blossom estaba tal vez hablando con el profesor. Por el momento el rato caótico había pasado. El aun intentaba no sentirse extraño en ese lugar, como si no perteneciera a él, que teóricamente, así era.

Miyako y Koiji estaban totalmente consientes de nuevo, pero estaban postrados a la cama de Ken, llenos de vendajes, mientras se les infiltraba suero. El profesor les había infiltrado tantas sustancias que temía someterlos a más y que causara algunos efectos negativos en ellos, sobre todo a Koiji, que las últimas horas había atravesado muchos intervenciones químicas, así que prefirió aplicar suero común y corriente.

-Me siento muy pesada. –Murmuró la rubia, adormecida. El profesor había aplicado mucha morfina para evitar el dolor de sus heridas.

-Es totalmente normal. –Asintió el profesor. –Durara unas horas, así que les recomiendo que descansen.

Si Koiji, horas atrás antes de que Utonium le sacará las sustancias del cuerpo se sentía extraño y debilitado, ahora se sentía peor. Ni siquiera tenía fuerzas para hablar. De pronto, Momoko irrumpió en el silencio del cuarto.

-Birck. –Llamó la pelirroja desde afuera. El la miró como si fuera una pulga parlanchina. –Si idiota tú. Te estoy hablando a ti.

Él les dio una última mirada a los cuatro dentro y salió con la pelirroja.

-¿Qué, histérica? –Ella le dio un golpe en el hombro al chico.

-¡Cierra la boca! –Dijo ella.

-¡Si, bueno, bueno! –Se quejó. –Diablos, que fastido. ¿Qué quieres?

-¡No creas que me agrada tenerte de frente, Him! Pero… Estuve pensando. –Suspiró, calmándose. –Qué, si como dijo el profesor, Taiga ataca pronto, Koiji y Miyako no estarán en condiciones de pelear. Ni siquiera pueden hablar claramente. Sobre todo Koiji.

-Oye, ¿Qué quieres decir con eso, eh? Mi hermano…

-No seas idiota, lo digo porque esta última semana ha estado demasiado expuesto a químicos, sustancias, batallas. Está muy debilitado. –El chico suspiró.

-Ya lo había pensado. –Dijo, y posteriormente levantó una ceja. –No creí que fueras a pedirme mi opinión, rosita.

-Bueno. –Rodó los ojos. –Tú eres el líder de ellos, y no puedo tomar decisiones por ti. Además, bueno, supongo que si estamos trabajando juntos en esto es lo que debía de haber.

-Mejor acepta que no puedes hacer nada sin mí.

-Oh, cállate. –Dijo. Pero al instante el chico se puso serio.

-Sin embargo. –Comenzó. –Han pasado dos horas desde que salimos del laboratorio de Taiga, y no se ha aparecido por aquí.

-Lo había notado ya. Tengo la esperanza de que esté más herido de lo que creemos.

-Sería lo mejor. Pero aun así no deberíamos de confiarnos. Taiga tiene más salidas que un costal roto. No me sorprendería que algo pasara.

La chica asintió. Ese hombre no dejaba de sorprenderla. Decidieron entrar de nuevo al cuarto de Ken, donde estaban todos para no levantar sospechas y descansar por lo menos un poco después de todo lo vivido.

Dentro de la habitación, Ken soportaba unas cuantas burlas infantiles de Boomer, y las risas de Kaoru. Peach, aunque no entendía mucho del lenguaje del Rowdy, reía con diversión. Blossom deseó de sobre manera que eso fuera real. Que Taiga no existiera, y ellos pudieran tener una vida normal.

Pero sabía que eso sería momentáneo.

Un temblor enorme hizo que todos callaran abruptamente. Los libros de una estante se cayeron, y las camas de los dos chicos comenzaron a moverse de un lado a otro, casi aplastando al rubio en medio.

-¿Explotó algo en el laboratorio? –Cuestionó el pelinegro, despertando de su letargo.

Nunca le ha pasado al profesor. –Murmuró la rubia. Blossom negó.

-Viene de una distancia lejana. –Comenzó la pelinegra. –No quiero alarmar a nadie pero…

-Esto no es bueno. –Terminó le pelirrojo. Todos se quedaron en silencio esperando algo más, pero nada sucedió. Pronto pequeños temblores comenzaron a aparecer.

-¡Prendan el televisor! –Dijo la pelirroja.

-No hay señal.

-¡Busca cualquier canal! ¡El que sea! –Pasaron eternos segundos cuando se interrumpió la mala señal por el noticiero de Tokio, mostrando lo mismo que semanas atrás les había puesto los pelos de punta a las tres chicas.

-No puede ser… -Murmuró descompuesta la rubia, aun en la cama. –Ese hombre…

Los ciudadanos corrían despavoridos por la ciudad, intentado ocultarse de aquel hombre que por segunda vez atacaba la ciudad sin una razón aparente para ellos. Un edificio explotó a causa de un ataque de Taiga, y tanto concreto como personas dentro de él salieron volando en todas direcciones.

-Interrumpimos toda transmisión para reportar las últimas y más importantes noticias locales. Por segunda ocasión, este desconocido, claramente no identificado, ataca la ciudad provocando grandes daños y destrucción a su paso. Se recomienda tomar las medidas necesarias de seguridad, no debe salir de casa, pero tampoco permanecer en ella, debe ir al sótano o a un lugar profundo donde ningún ataque pueda alcanzarlo. Que cunda el pánico, las PowerPuff Girls Z vendrán en nuestro apoyo tal como la última vez…

-¡Cuidado! –Grito Buttercup como si la mujer en la pantalla realmente fuera a escucharla, pero el impacto fue incontenible.

El enorme bloque de concreto que volaba a kilómetros por hora impactó contra la reportera, destruyendo a su paso tanto a la mujer como a la cámara. Miyako chilló asustada al ver aquello. La pantalla quedó en negro al perder la señal de la cama ahora destruida.

Pero tan rápido como la señal se fue regresó, esta vez, mostrando el rostro de Taiga, en un escenario totalmente diferente.

-Es un maldito…

-¿Qué tal, ciudad de Tokio? Me presento: Mi nombre es Taiga. Y yo, soy el encargado de hacerlos pagar por toda la miseria que han hecho pasar a grandes científicos incomprendidos como lo soy yo. ¡Búrlense ahora! ¡Búrlense ahora que destruiré a su ciudad! Solo aquellos que me reconozcan como su líder serán a aquellos capaces de sobrevivir, porque, miren a su alrededor, Díganme, ¿Dónde están sus preciadas PowerPuff Girls Z ahora? ¡Ellas no serán capaces de superarme, han visto de lo que soy capaz de hacer! Un mundo lleno de oscuridad les espera a aquellos que me den la espalda, ¡Vengan a mí! ¡Y obtendrán todo aquello que siempre han deseado! ¡Y a ustedes sexteto de inútiles: Vengan, si es que realmente son capaces de enfrentarme! ¡Venga y demuéstrenle a su ciudad como es que van a morir a mi merced!

Las tres chicas chicas apretaron los puños con ira acumulada. Los RowdyRuff Boys Z, aunque realmente no estaban tan preocupados por lo que sucediera con la ciudad, permanecían alerta a la indicaciones del hombre.

-La situación es esta: Yo destruyo la ciudad hasta que ustedes aparezcan. Si no aparecen, esta ciudad quedará reducida a escombros. Hagan acto de presencia y podremos negociar la libertad de aquellos que decidan reconocer mi poderío a cambio de su muerte. Los espero.

Y acto seguido la cámara explotó, con última imagen la sonrisa malévola del hombre.

-Buttercup, no hay tiempo, necesitamos llegar al centro de la ciudad cuanto antes. –Apresuró la pelirroja, pero la pelinegra ya estaba de pie y caminando a la salida.

-¡Ya voy, Blossom!. –Dijo Miyako, intentando levantarse de la cama, con bastante esfuerzo.

-No, tú te quedas.

-¿Qué? ¿De qué hablas? –Se quejó, preocupada. -¡Tengo que…

-Miyako, estas demasiado mal herida por aquella explosión, no puedes ir. Y no quiero arriesgarte más. –Explicó. –Brick, ya sé que su prioridad no es la ciudad, pero…

-Mientras Taiga este ahí, mis hermanos y yo vamos a pelear. Además, Boomer salió volando por la puerta detrás de Buttecup, no hay más que decir. Butch, te quedas con la -rubia.

-Óyeme imbécil. –Comenzó. -¿Quién mierda te crees que eres para sacarme de esta batalla? Estamos hablando del hombre que jodió la mitad mi existencia.

-Tu líder. –Simplificó, molesto. –Así que cierra la boca y te quedas ahí.

-Lo siento, chicos, pero en este momento apenas y pueden levantarse, aunque quieran no serían de mucha ayuda y solo arriesgarían su vida.

-¡Pero Blossom!

-Miyako, lo siento. Pero no podrás ir, es por tu bien, no quiero que algo más grave pase.

-Estoy de acuerdo con ella, Koiji, Miyako. –Dijo el profesor, entrometiéndose por primera vez en la plática. –Es lo más seguro para todos.

-¡Y una mierda!

-¡No es justo!

Un temblor los hizo aferrarse a lo más cercano que tuvieran para no caer.

-¡Brick, Blossom!

-Lo siento. –Se disculpó de nuevo, para posteriormente salir volando detrás de Brick, dirigiéndose a la batalla con los demás.

Volaron tan rápido como sus poderes les permitieron, la velocidad era tal que apenas y podían entreabrir los ojos. Brick y Boomer, que estaban más acostumbrados a entrenamientos salvajes, iban a la delantera sin mucho problema, sin embargo Buttercup iba detrás de ellos y posteriormente Blossom, intentando maquinar un plan para antes de llegar al centro de la ciudad y poder enfrentarse a Taiga sin embargo no tenía idea de un plan viene estructurado.

No conocían ninguna debilidad del hombre, ninguna. Su plan hasta ahora consistía en atacarlo e intentar no ser interceptados por uno de sus ataques.

Cuando llegaron al lugar, el sitio era el doble de deplorable que la primera vez. Había postes de luz por todo el cemento quebrado en mil pedazos, como si Butch hubiera azotado su puño contra las calles. Había árboles caídos, edificios reducidos a escombros, fugaz de agua y gas. Y Taiga parecía no tener fin.

-Blossom, ¡Algún plan? –Cuestionó la pelinegra, en el aire. Los dos chicos la miraron como si estuviera idiota.

-Que tal atacar hasta que muera.

-Me parece buena idea.

-¿Es enserio? ¿Ese es su plan? –Se quejó la chica.

-Es el que siempre usamos. –Asintió el líder, orgulloso, acomodando su gorra. –Y siempre funciona.

-Sí, por eso cada vez los vencimos. –Dijo co sarcasmo la pelinegra.

-Mira, niña…

-No es momento para eso. –Estableció la pelirroja. –Y aunque no es un buen plan, debo decir que por el momento es lo que podemos hacer. –Brick y Boomer le hicieron señas de victoria a Buttercup. –No conocemos ninguna debilidad de ese hombre, aun cuando ya peleamos una vez con él. Solo sabemos que es increíblemente astuto y escurridizo, así que…

-Hay que tener cuidado, claro. –Birck se reacomodó su gorra y sonrió con decisión. –Al ataque.

Los dos chicos no esperaron más, Brick se lanzó al hombre lanzando rayos rojos a su armadura, llamando su atención.

-¡Electroshock!

Taiga lanzó el ataque a un lado con el antebrazo.

-Estos dos sí que son unos atrabancados. –Dijo la pelinegra, alcanzándolos junto a Blossom.

-Mis queridos chicos y… las inútiles chicas. Debo reconocer que han llegado bastante rápido.

-¡Boomer, Cuidado! –Advirtió Blossom, haciendo que el rubio se agachara por mero autoreflejo, un bloque de concreto casi le arranca la cabeza.

La chica jadeó en su lugar, analizando la situación. Taiga enfrentaba a Buttercup y Brick, lo que le dio escasos segundos para hacerlo. Boomer se levantaba del suelo. Desde que habían llegado, ella se había anticipado a saber que haciendo falta dos de ellos, sería el doble de difícil vencer a aquel hombre, pero no tenía idea de cuánto.

Hasta ahora no habían hecho más que actuar a la defensiva y ocasionalmente habían podido dañarlo. Y sus fuerzas ya se estaban agotando. Vió al resto, y supo que su situación no era muy diferente a la suya. Brick fue lanzado metros lejos de Taiga, dejando a Buttercup luchando sola. Sin pensarlo dos veces, Boomer y ella volaron al hombre.

-¡Aliento congelante!

-¡Descarga electroshock!

Taiga, como tantas otras veces, desvió los ataques con un simple movimiento de su brazo, enviando sus ataques hacia ellos, que no tuvieorn tantas dificultades para evadirlo.

-Es su armadura. –Le dijo Boomer a Brick, el pelirrojo asintió. Se había dado cuenta ya. Cada ataque que enviaban al hombre, lo necesitaba protegerse con un brazo, el peacho o lo que fuera que estuviera cubierto por esa maldita armadura y el ataque se desviaba. El único ataque que hasta ahora había demostrado ser inmune era el hielo, pero eso no hacía much daño. Podía simpletente darle un golpe, y adiós a un brazo congelado.

Solo gastaban tiempo y energía.

Poco después las dos restantes los alcanzaron, frenando su vuelo.

-Tenemos que destruir su armadura si queremos llegar a algún lado. –Anunció Brick apenas llegaron.

-Eso es obvio, pero si n te has dado cuenta, esa cosa es impenetrable. –Dijo Buttercup.

-Hay que atacar todos juntos.

Blossom negó.

-Es lo que hemos estado haciendo y no ha funcionado. Será mejor que Unos distraigan y otros ataquen.

-Si usamos todos nuestros ataques es más probable destruir la armadura, solamente hemos atacado individualmente. Yo sé lo que hago.

-Y yo también y digo que… -Se vio interrumpido por una enorme bola gris que explotó sobre ellos. Sintieron toda la piel ardiendo cuando cayeron al suelo. Tosió regañándose a sí misma, no podían perder el tiempo en discusiones.

-Muy bien. –Dijo. –Intentemos las dos cosas.

El chico no se vio convencido del todo, pero no podían perder más el tiempo.

Pero por más que intentaban hacerlo, nada de lo que hacían podía destruir esa dichosa armadura. Brick comenzaba a retractarse de la decisión que había tomado. Si Butch hubiera estado ahí probablemente eso sería más fácil, pero no estaba, solo le quedaba esperar a que su hermano, como siempre, desobedeciera sus órdenes y llegara a la batalla, de otra manera, eso sería bastante difícil.

-¡Yoyo atrapador!

La pelirroja inmovilizó perfectamente al hombre, aprentando tanto como podía el agarre, pero era demasiado fuerte.

-¡Apresúrense, no se cuanto más pueda aguantar! –Los otros tres no perdieron el tiempo, comencemos a atacarlo, pero tan rápido como fue capturado, rompió el hilo del yo-yo, liberándose de su captura.

Buttercup se apresuró aprovechando la inestabilidad del hombre, y golpeó el concreto del suelo con su martillo.

-¡Golpe de martillo!

Los demás siguieron su ataque, complementándolo con los suyos propios, pero tal como antes no le hicieron mucho daño al hombre. Solo lograron derribarlo unos segundos.

-¡Aliento congelante!

-¡Descarga electroshock!

-¡Rayo infrarrojo!

Continuaron enviando ataques sin cesar, tumbando de vez en cuando al hombre. Pero Taiga lanzó su propio ataque.

-¡Aro oscuro! –El dichoso aro giró como un boomerang dirigiéndose a ellos.

-¡Barrera de Hielo!

La barrera fungió perfectamente como escudo, pero al instante en que el aro la interceptó, fue destruida y reducida a simples escombros. Ni siquiera tuvieron cinco segundos para preparar sus siguientes ataques porque Taiga comenzó a enviar una lluvia de bolas oscuras que no tardaron nada en interceptar perfectamente contra sus cuerpos.

La pelirroja intentó hacer otra de sus barreras, pero no lograba completar una cuando era vilmente destruida. Boomer y Brick intentaron contrarrestarlas con sus rayos eléctricos y rayos rojos, pero al contacto con las bolas negras explotaban provocando que el impacto contra ellos fuera peor. Buttercup había perdido su martillo por algún lugar.

Los cuatro terminaron rodando por la acerca, y casi al instante, pudo divisar las máquinas electroshock de Boomer rodando metros delante de ellos.

Taiga supo que era momento de atacarlos de nuevo, pero esta vez la pelirroja tuvo tiempo suficiente para protegerlos. Boomer solo tuvo que estirar su mano para que sus dos elementos llegaran de nuevo a sus manos, al igual que Buttercup. Boomer golpeó le suelo con sus ya recuperadas máquinas enviando una descarga eléctrica a Taiga, derribándolo. Los cuatro volaron rápidamente para atacarlo ne conjunto, pero Taiga parecía ser mucho más rápido que la última vez que pelearon con él.

-No lo entiendo. –Dijo el rubio. –Pareciera que se vuelve más rápido a cada segundo.

Brick se limpió la sangre que salía de su frente.

-¿Puedes seguirlo? –Le cuestionó, sabiendo que de los tres, y claramente también de las supertontas, él era probablemente era el más rápido. Pero el rubio negó.

-La última batalla no era ninguna dificultad, no entiendo que pasa.

Y al parecer no lo entendería, ni tampoco se pondrían a investigarlo. Sin dar pie a más conversación, se unieron a la batalla con las dos chicas. Pero tenían que admitir que no tenían ni diez minutos en batalla y el cansancio ya había mella en ellos. Incluso se sentía mareado.

Cada golpe que o rayo que descargaba le quitaba mucha fuerza. Y los demás no parecían mejor. Buttercup y Boomer aterrizaron de suerte en el suelo, levantándose al instante. Pero tan solo se acercaban Taiga tenía un ataque el doble de fuerte para derribarlos.

Cuando su espalda chocó duramente contra un edificio y el aire le faltó se quedó inmóvil, mirando como su hermano era enviado con rapidez delante de él y las dos chicas aterrizaban cerca de él. Intentó reincorporarse rápidamente pero el pie de Taiga lo hundió en el concreto.

-Qué débiles resultaron ser al final.


"Las últimas noticias de la batalla que se lleva a cabo en el centro indican que por fin las PowerPuff Girls Z han llegado al campo de batalla, sin embargo, en trío de súper heroínas se ha reducido a un dúo, pues Bubbles, la PowerPuff azul no se encuentra en batalla. Al parecer, en su lugar han aparecido, sorprendentemente, dos RowdyRuff Boys Z, al parecer, luchando a favor de las chicas. Recordemos que no es la primera vez que nuestras chicas se ven ayudadas por este grupo de villanos, justamente en otra pelea más contra este hombre, declarado recientemente como Taiga"

Bubbles Miró el televisor sentada en la cama, bastante nerviosa. Hacía cerca de diez minutos que los chicos habían llegado al centro de la ciudad, donde se estaba desarrollando la batalla, y lo que podían apreciar era claramente una ventaja por parte de Taiga.

"La batalla es de un nivel completamente desorbitante, más sin embargo tenemos las esperanza de que las heroínas y estos nuevos RowdyRuff Boys, al parecer a favor de la justicia, puedan controlar y determinar un buen final para esta batalla. Aun no se sabe dónde se encuentra la tercera de las súper heroínas, así como no encontramos la razón al hecho de que Butch, uno de los RowdyRuff Boys no se encuentre peleando con sus hermanos, pero esperemos que hagan su aparición prontamente. Mantendremos a la ciudad informada. Es necesario que por medidas de seguridad se resguarden en los sóta…"

Miyako estaba molesta, pero no con Blossom, sino con ella misma. Nunca salía herida de gravedad, nunca. Y el único día que necesitaban estar 100% bien, caía en una explosión de químicos y poderes especiales. Tanto ella como Koiji habían intentado transformarse en cuanto los otros cuatro habían salido volando, pero no lo habían logrado. La poca energía que habían recuperado se había ido.

El profesor tuvo que explicarles que les tomaría hasta un dia entero estabilizarse un poco y aun no sería suficiente para transformarse y luchar, ya que no les infiltraría ninguna sustancia que acelerara el proceso. Tan solo saber eso, Koiji había salido despotricando contra todo el mundo sabrá Dios a donde y ella se había quedado ahí sola en la habitación de Ken, sin poder levantar un dedo por estar demasiado débil de los últimos sucesos.

Se sentía impotente e inútil, mal consigo misma por no poder ir a ayudar en lo que era su deber. Pero en ese instante, Koiji irrumpió en la soledad y tranquilidad del cuarto, alarmansola con su comentario.

-Hey rubia, me largo, ¿Vienes conmigo?

Le costó unos minutos reaccionar, pero lo logró.

-¿Qué? ¿C-Cómo?

El chico se cruzó de brazos.

-So entre a ese cuarto lleno de sustancias que hizo Utonium. Tome unas de estas y estoy listo para largarme de aquí.

-Koiji…

-Ese cuarteto de idiotas no podrán solos contra Taiga, la última vez apenas y lo logramos seis, rubia, y no estoy dispuesto a dejar libre por la ciudad a ese imbécil una vez más. No puedo creer que estoy diciendo esto: Pero tiene que estar tras las rejas. Lo preguntaré una vez más. –Advirtió el chico. –Entonces, ¿Vienes o te quedas?

Miyako miró el frasquito transparente con líquido azul cielo, y sintió otro leve temblor bajo el suelo del laboratorio, ya había perdido la cuenta.

Miró al chico y suspiró.


Blossom cerró los ojos. Apretó tan fuerte como pudo, pensó que los cuatro morirían ahí, a merced de ese hombre, patéticamente, y sin poder proteger a sus familias, a la ciudad entera. Pero el ataque nunca llegó. Contrario a ellos, una vovecita dulzona la hizo abrir los ojos abruptamente.

-¡Burbuja atrapadora! –Aquel ataque era tan inesperado que hasta a Taiga tomó desprevenido. Atrapó el ataque, que explotó dentro de la burbuja y Butch le llegó a Taiga detrás, golpeándolo en el costado como si fuera una bola de béisbol.

-Woo, está bastante pesado. –Murmuró el chico.

-Chi..cos… -Murmuró, más felíz que nunca de ver la carilla dulzona de Miyako y el porte arrogante de Butch.

" ¡Por fin, después de casi veinte minutos de incesante batalla, los restantes de ambos equipos han aparecido para equilibrar la batalla a su favor! Esperemos que después de la llegada de dos miembros más al equipo la ciudad tenga una oportunidad de salvar a Tokio."

Tan solo escuchar aquellos, el profesor, Ken y Peach ahogaron un grito que pudo haber alcanzado el cielo. Corrieron a las habitaciones para comprobar que claramente, no había absolutamente nadie en el laboratorio más que ellos tres. Regresaron rápidamente a la pantalla, con las esperanzas prendidas de un fino hilo.

Se sentían como si estuvieran viendo una película en el ahora famoso cine "4D" pues cada vez que una explosión se presenciaba en la lejanía de la pantalla, a los pocos segundos, el suelo bajo sus pies retumbaba y si volteaban por las enormes ventanas, podía alcanzar a divisarse el humo tremendo.

-Nunca creí estar preocupado por esos revoltosos. –Admitió Ken viendo la pantalla por donde siempre veían las batallas de las chicas. –Sobre todo después de que han saqueado mi refrigerador.

Y es que ahora estaban mucho más preocupados por el inesperado escape de la rubia y el pelinegro. Habían estado tan ensimismados viendo la batalla que no se dieron cuenta en que momento salieron. Ahora, estaban el doble de nerviosos. Bubbles y Butch no estaban muy bien hablando físicamente. Lo cual podía llegar a ser un punto muy, muy negativo a la hora de la batalla.

En ese momento, el teléfono del laboratorio sonó, alertando al hombre. ¿Una llamada en un momento como ese?

-¿Diga?

-Profesor Utonium, habla el alcalde. –El hombre se sorprendió. Sonaba algo alterado.

-¿Alcalde? Dígame, ¿Qué se le ofrece? –Cuestionó el hombre, claramente sorprendido por la llamada.

-¿Está viendo la batalla de las chicas?

-Así es.

-Acláreme algo. ¿Estoy viendo mal? ¿O los colores se duplicaron? –Utonium carraspeó.

-Bueno alcalde, lo crea o no… sorprendentemente los RowdyRuff Boys están en la pelea, pero apoyando a las chicas. Yo mismo los he tenido en el laboratorio toda la tarde. Le sorprendería la cantidad de cosas que dijeron.

-Bueno, entonces habrá que ver eso en persona. Por el momento no podemos hacer más que confiar en los seis chicos, si es verdad que los RowdyRuff Boys también están ayudando. Desgraciadamente, esta es la peor batalla que Tokio ha enfrentado desde el incidente con los rayos Z.

-Así es alcalde. Nada más. –Dijo el hombre. –Pero confíe en mí. Le aseguro que esta vez, estos chicos decían la verdad.

Tras colgar el teléfono, Utonium se dirigió con Ken y Peach, que miraban con bastante preocupación la pantalla.

De nuevo, como en la primera batalla, una enorme esfera de humo negro, abarcaba todo el centro de la ciudad, sin dejar ver completamente nada, más que ocasionales destellos de los colores característicos de los chicos.


-¡Ya te habías tardado, imbécil! –Regañó e pelirrojo, a lo que el pelinegro lo miró fúrico.

-¡pero si ha sido tu culpa!

-Cierra la boca. –Le dijo el chico, levantándose. –Solo apresúrate.

-Muy bien, ahora que están reunidos los seis, les mostraré cual es mi propuesta. –Los seis fruncieron el ceño, sin entender el propósito de eso. –Yo mantendré la ciudad a salvo. A cambio de sus poderes.

Butch se permitió reír de lo lindo, ¿El tipo era idiota?

-Y tú crees que tenemos retraso, ¿Verdad? –Dijo. –Denme sus poderes para destruirlos.

-Oh no es nada de eso, querido Butch. –Dijo el hombre. –A cambio de sus poderes, mantendré a salvo a aquellos ciudadanos que me obedezcan. Y podré ser el hombre más poderoso del mundo. Y ustedes seguirán vivos. Claro que si ustedes no me dan sus poderes, entonces los tomaré a la fuerza, y entonces sí, morirán.

-Tengo una mejor idea. –Dijo Brick. –Vete al infierno, Taiga. Sabemos perfectamente que nuo cumplirás tu palabra. ¿Para que perder el tiempo en esto?

-Además. –Dijo Blososm. –Aunquela cumplieras. Nunca te daríamos nuestros poderes para contribuir a tu estúpida idea de justicia.

-Es una lástima que piensen de esa manera. –Dijo el hombre. –Pero bueno, claramente, tienen toda la razón. Jamás cumpliría esa idiotez.

Y entonces, la batalla comenzó de nuevo.

-¡Explosión Oscura! –En ese momento, todos supieron que si la batalla había sido complicada, ahora sería el doble.

Tal como la ultima vez que habían visto a Taiga hacer eso Tal como la última vez que habían visto a Taiga hacer eso, todo a su alrededor se volvió tan negro como la misma noche, pudiendo apenas ver a quien tenían a su lado. Se tensaron en su lugar. Taiga estaba en su elemento, podía moverse en las penumbras como si fuera parte de ellas, el las controlaba. Él era oscuridad pura. Para su suerte, ahora sabían que no era más que una enorme circunferencia de gas negro que abarcaba el centro de la ciudad. Tenían una idea de cómo salir de ahí. El único problema, sería salir de ahí sin atacarse entre ellos mismos. El ambiente era tan denso, que apenas se veían entre ellos.

Nadie se había movido aun, de repente, todo se había quedado en completo silencio. Lo único que se escuchaban eran sus respiraciones, lo que les indicaba que todos seguían en la misma posición que minutos atrás. A excepción de Taiga. A penas cualquier mínimo ruido se escuchaba ellos lanzaban ataques al dichosos lugar.

-Esto no funcionará así. –Murmuró la rubia. –Es justo lo que quiere. Que agotemos nuestras fuerzas para después el atacarnos.

El sonido de algo pesado cayendo los hizo alertarse de nuevo.

-No podemos separarnos. Si nos separamos estamos perdidos. –Advirtió Butch.

Los seis continuaron haciendo el mismo plan de ataque, claramente sin ningún resultado. Todos sabían que el hombre solo jugaba con ellos y ellos lo estaban permitiendo.

-Tenemos que separarnos. –Anunció el pelirrojo. –No podemos quedarnos para siempre aquí. Necesitamos atacarlo, y esta puede ser nuestra última oportunidad de hacerlo. Es verdad que él se mueve en la oscuridad rápidamente, pero no tiene visión nocturna, o al menos eso es lo que creo. Tiene la misma debilidad que nosotros.

Ninguno estaba de acuerdo, pero sabían que era lo mejor. Tendrían que, como la última vez, cuidarse de todo y todos. Cualquier paso en falso podría costarles la vida. Boomer, aprovechó, decidiendo que sería el primero en atacar ahora que todos seguían en el mismo lugar.

-Entonces. –Le susurró, lo suficiente para que todos le escucharan. –Todos arriba.

Los cinco restantes, obedecieron al rubio, sin entender muy bien la petición, y aun susurrando, dictó. –Descarga electroshock.

Y el sonido de sus máquinas estrellándose contra el concreto resonaron como un volcán estallando, haciendo que se desatara un mar de electricidad por todo el lugar, Metros y metros cuadrados abarcados por olas y olas de rayos eléctricos, iluminando momentáneamente la intensa oscuridad del lugar. Pocos segundos después pudieron ver a Taiga retorciéndose metros delante de ellos, gritando ante el repentino ataque.

Blossom, esta vez, agradeció que Boomer les advirtiera de ese bendito ataque. Ya lo había vivido en carne propia una vez y no quería volver a hacerlo.

Tan rápido como la oscuridad volvió a reinar en el lugar, los seis se dispersaron entre las penumbras, compartiendo un mismo objetivo: vencer a Taiga costara lo que costara.

-Después de todo, la oscuridad no resultó tan mala.

Pero la oscuridad no duró tanto como pensaron, porque pronto el fuego dentro del lugar comenzó a expandirse por todos lados, dándoles una mejor visión de lo que sucedía asu alrededor. Al parecer Brick se había dedicado a atacar a diestra y siniestra sin importarle que era lo que sus rayos rojos impactaban.

Se escuchaba el concreto rompiéndose, golpes en seco, gritos de adrenalina y muchas cosas que solo hacía que Bubbles no pudiera actuar con tranquilidad. Estaba segura que había confundido a Buttercup con Taiga más de una vez. Se sentía esquizofrénica. Dio tantas vueltas en su lugar que chocó contra alguien, y le hubiera atacado si no le hubiera tomado de las manos.

-¡Hey, tranquila! –Reprendió el azul. –Casi me explotas en… ¡Abajo!-Se agacharon dejando pasar por encima de ellos a Butch y a Blossom a toda velocidad. Bubbles respiraba con dificultad.

-Esta vez no podré. –Anunció. Miró a su alrededor y se sintió débil. Más débil aun. No tenía fuerzas y su cuerpo palpitaba de dolor, apenas unas horas atrás había estado inconsciente en una cama. –Blossom tenía razón, no debía…

Barrera eléctrica! –Boomer chocó sus armas y una barrera les cubrió las espaldas de los ataques. –Oye, tranquilízate. Nosotros podemos hacer esto. Hey, hey… eres muy fuerte. Ya lo hiciste una vez. Podemos hacerlo una vez más.

Ella asintió.

-Hemos llegado muy lejos, ¿No? Estamos cerca de vencerlo.

Bubbles se sentía mal, tenía sueño, hambre, y le dolía todo, pero se sintió esperanzada. Era verdad. Como aquella vez que llegaron en medio de la batalla contra Taiga, se sintió con renovadas fuerzas y se puso de pie.

-Lo siento, tienes razón. –Dijo. No podían darse el lujo de flaquear ahora que habían llegado tan lejos.

Se pocisionaron hombro con hombro, como en la última batalla, y como si llevaran años peleando juntos comenzaron la batalla de nuevo. Parecía que leían la mente del otro.

Buttercup rodó por el suelo, pero se sintió tranquila, Boomer y Bubbles se encargaban de Taiga perfectamente.

-¡Descarga electroshock!

-¡Burbuja atrapadora!

Al ver que los ataques de los dos chicos rebotaban en la armadura del hombre, recordó el propósito que e habían puesto minutos atrás. Aprovechando la oportunidad voló como loca por la oscuridad buscando al pelinegro, encontrándolo metros detrás de ella, esquivando ataques lejanos junto a su hermano.

-Idiota. –Lo llamó la chica. Ellos al verla tan tranquila, se detuvieron junto a ella. –La armadura de Taiga es lo que lo protege de lo que sea. –Le anunció al pelinegro. –Necesitamos destruirla.

Brick, que al parecer lo había olvidado momentáneamente, lo recordó.

-Al parecer eres nuestra última opción. Tienes que romper esa armadura.

-¿Se volvieron locos? ¡No puedo ni acercármele! Es demasiado escurridizo.

-¡Me importa una mierda si es escurridizo! ¡Eres el único que puede destrozar una calle entera con un puño cerrado, y si eres el único que puede destrozar una calle entera, eres el único que puede destrozar esa armadura! ¡Así que ve y hazlo!

Cualquier conversación fue interrumpida por un rayo oscuro que mandó a los tres a distintos lados del lugar. Butch sacudió la cabeza para espabilar y se levantó con dificultad, logrando ver a la lejanía a Taiga, como un borrón oscuro.

¿En serio querían que destruyera esa armadura? Apenas y podía verlo.

Pero soltando un improperio al aire, voló siguiendo los ataques de Taiga, para que lo guiarán hacia él. El encontrarlo no le costó demasiado trabajo, lo que era difícil era atestarle un golpe al imbécil. Se movía casi tan rápido como boomer y se confundía fácilmente con la oscuridad del lugar.

Sin preverlo, un golpe en la espalda lo envió metros adelante, golpeándose con algo de metal.

-¡Barrera de hielo!

La barrera de Blossom le protegió del siguiente golpe de Taiga, lo que le dio tiempo de levantarse y girarse lo justo para evadir el tercer golpe. Pero la pelirroja había llegado en el momento más indicado.

-Necesito que me cubras la espalda. –anunció. –Necesito acercarme a él lo suficiente para destruir su armadura.

La pelirroja asintió.

-Andando. –Asintió, y sin perder el tiempo, ella fue delante de él, actuando como distracción para que el chico pudiera hacer su trabajo, pero el hombre no solo era rápido, sino astuto. Las veces que estivo cerca de golpearlo fueron simples roces que no le sirvieron de nada.

-¡Rayo destructor! –Butch rugió, deteniendo su ataque. Un estúpido rayo de su estúpido hermano mayor le dio de lleno en la espalda. Cosa que Taiga aprovechó para darle el golpe final del momento y enviarlo, por segunda vez metros lejos de él. La única diferencia era que esta vez Birck, Boomer y Bubbles estaban cerca.

Se reincorporó dificultosamente, dándose cuenta que la pelirroja también se levantava a su lado. Buttercup llegó casi al instante.

-Esto no puede continuar así, hombre. –Dijo Butch, jadeante. –Tenemos que salir de esta estúpida cosa negra.

-He destruido por lo menos dos edificios más. Probablemente cuatro, no estoy segura. A este paso seremos nosotros los que destruiremos la ciudad. –Anunció Buttercup.

Blossom se levantó del suelo, agotada.

-Buttercup tiene razón, tenemos que sacarlo de la ciudad. –Estableció la pelirroja, sin embargo, no tenía idea ni de como, ni donde lo harían. A lo lejos, tres borrones que claramente eran Boomer, Brick y Bubbles seguían encargándose de Taiga sin muchos avances.

-Yo sé a dónde podemos llevarlo. –Dijo Butch. –Y estaríamos matando dos pájaros de un tiro.

Las dos chicas –aunque Buttercup mas burlesca que atenta, escucharon el plan del moreno.

-Vaya, debo decir que es una buena idea. –Dijo la rosa.

-Pero solo un poco, que nos e te suba, eh. –Secundó la morena. Butch sonrió arrogante, y se dedicaron a se dio transmitirle el plan a los restantes de equipo.

-¿Eso salió de la cabeza de mi hermano? –Cuestionó el rubio. Vale, no era nada grandioso, pero Butch normalmente no pensaba, solo atacaba. Eso era sorprendente.

-¡Maldición, también tengo mis momentos! –Se quejó el moreno, indignado de que lo consideraran un completo idiota.

-¿Ya están cansados mis queridos chicos? –La voz de Taiga los alertó y tal como habían acordado, volaron los seis juntos hacia la misma dirección. Taiga les siguió rápidamente. Cuando estuvieron seguros de que el hombre estaba bastante cerca, dejaron al azul el camino libre para que volara tan rápido como pudiera. Taiga parecía tan enloquecido por alcanzar al rubio que no se percató de que se habían quedado solo ellos dos.

Cuando se dio cuenta la luz cegadora del sol les hizo a ambos cerrar los ojos con pesar.

-¡Golpe de martillo!

Buttercup, ya más acostumbrada a la luz del sol, atestó contra la espalda del hombre su martillo fuertemente, enviándolo lejos de ellos, en dirección al bosque de Tokio.

-¡Burbuja atrapadora!

Entre los dos ataque las chicas lograron conducir al hombre lejos del centro de la ciudad, pero Taiga ahora acostumbrado al ambiente fuera de su ennegrecida área de oscuridad, podía verlos con claridad y atacarlos. El hombre gruñó cuando logró divisar demasiado lejos el centro de la ciudad. Se removió dentro de la burbuja, explotándola.

Pero tan solo salir, Butch logró darle un golpe de lleno, enviándolo contra el frío concreto, cercano al bosque de Tokio. Se levantó al instante, elevando el vuelo. El pelinegro sonrió con satisfacción, ahora que había luz podía identificar perfectamente al hombre, y golpearlo no le era difícil.

-¡Pero que idiotas son! –Dijo el hombre.- ¡Esto no cambiará nada! ¡La oscuridad no es lo que me da fuerza, siguen siendo una insignificancia para mí!

-¡Veamos entonces, estúpido! –Le insultó el pelirrojo, atacándolo tan rápido como podía. Todo con el propósito de llevarlo al lugar donde comenzó todo: El Edificio escondido en las profundidades del bosque.

Blossom logró darse cuenta que tras el golpe de Butch, la armadura de Taiga tenía una muy pequeña grieta, era casi imperceptible, pero la tenía y eso ya era una ventaja. Y al parecer Butch se había dado cuenta de aquello, pues atacaba con más fervor que alguno de los otros cinco restantes.

No se dieron cuenta en que momento habían alcanzado tanta altitud que los arboles ahora les parecían sumamente pequeños, pero ya no podían detenerse, habían llegado a un punto que atacaban sin darse cuenta de lo que hacían. No sabía su quien estaba a su lado era Brick, Bubbles o Buttercup. No sabía si los ataques que la golpeaban eran de Taiga o de sus compañeros. Ya estaba perdiendo el sentido común y comenzaba a luchar como loca.

Butch por su parte, había llegado a ese punto en que estaban tan despierto en batalla que hasta podía sentir y escuchar el zumbido de las moscas. Cuando llegaba a ese punto podía llegar a ser tan rápido como Boomer y veía todo lo que pasaba a su alrededor perfectamente, incluso en cámara lenta.

Pero incluso haber llegado a ese punto no le ayudaba de nada, porque Taiga seguía tan invencible con esa armadura como minutos atrás en la explosión oscura. Aun no encontraba ese momento en que pudiera atacarlo y destruir su armadura, que aún no estaba seguro que pudiera destruir.

Pero cuando Bubbles logró atacar a Taiga, le dejó, tal vez inconscientemente el camino libre, y se dejó ir de lleno contra su espalda. El impacto fue tan fuerte que comenzaron a caer en picada al bosque.

-Siempre has sido una molestia, querido Butch. –Jadeó el hombre, intentando safare del agarre del chico.

-Gracias, me he esforzado bastante idiota. –Dijo el chico, golpeando la armadura de Taiga, aboyandola por todos lados cuanto podían.

Los cinco, arriba en el cielo, veían al villano y a Butch caer a una velocidad impresionante, y ninguno parecía querer detener el impacto. Lo que alcanzaban a escuchar desde arriba era el sonido del metal golpeándose.

-Tenemos que detenerlos. –Dijo la pelinegra. –Butch es un idiota, no creo que sepa a donde se dirige.

Los demás ni siquiera asintieron, comenzaron a volar hacia ellos.

Butch, por su parte seguía intentando destruir esa coraza, que parecía no tener algún punto débil. La velocidad a la que iban comenzaba a quitarle el aire en los pulmones. Solo veía todo dar vueltas y vueltas a su alrededor y arriba, alcanzó a ver a los otros chicos a toda velocidad hacia ellos.

Dio un golpe con el antebrazo lo más fuerte que pudo, logrando arrancar un pedazo del brazo. Taiga rugió, iracundo. Butch giró su cabeza hacia abajo y se dio cuenta de que no faltaba mucho para caer de lleno en el bosque, lo cual, si no se detenían sería un gran impacto, que incluso para el con su fuerza y para Taiga con su armadura sería muy grave. Intentó soltarse del agarre de Taiga, pero el hombre lo miró con odio y afianzó más el agarre contra el chico.

-No seas estúpido, si no me sueltas los dos podríamos quedar gravemente heridos. –Masculló el chico.

-Solo quiero asesinarte, chico.

-Hay cinco más como yo en camino. No serías problema para ellos.

-Quiero verlo. –Butch maldijo por lo bajo y dirigió su mirada una vez más al césped del bosque. Pateó a Taiga en la entrepierna, pero el hombre ni se inmutó, tal vez porque solo dañaba la armadura.

-¡Butch imbécil, detente!

El muchacho escuchó la voz de su hermano y como último recurso, intentó girar a Taiga para que el se llevara la peor parte del impacto, era un hecho que ellos golpearían el suelo. Cuando lo logró intentó mantener al hombre así hasta que llegara la hora del impacto, pero en el último segundo, Taiga lo giró a él de nuevo.

La caída había sido desde tan alto y a tal velocidad que al momento de golpear el suelo el sonido parecía más similar al de una explosión. Levantaron tierra, árboles y ráfagas de viento que se alzaron kilómetros hacia arriba, alcanzando a los cinco restantes del equipo, deteniendo un momento su vuelo para evadir ramas y troncos voladores. Cuando toda la arena se hubo disipado se mantuvieron alerta para ver mejor que había sucedido.

Lo último que habían visto era como Taiga y Butch intentaban usarse el uno al otro como escudo para protegerse de la caída.

Para su sorpresa había un enorme cráter en suelo del bosque con Bucth bajo la espalda de Taiga, dejando claro que había recibido el impacto.

-Oh mierda… -Murmuró el rubio, comenzando a volar hacia el lugar tan rápido como pudo con todos detrás de él. Sabía que su hermano tenía una fuerza sobre humana, pero una caída de esa magnitud en el estado en que se encontraba no era probable que siguiera consciente.

Butch en el suelo no podía moverse, sentía algo caliente detrás de su cabeza, algo húmedo. El dolor en su abdomen era peor que cuando horas atrás había despertado en la cama de ese científico Utonium. Comenzó a ver todo negro a su alrededor.

Con dificultad pudo identificar a Taiga, que sobre él se removió, levantándose mareado. Sintiendo como si le desgarrara algo.

-Uno menos. –Murmuró el hombre, recuperando el aliento. Butch gruñó y con las pocas fuerzas que le quedaban se reincorporó, tomándose el abdomen en el proceso, notado que le brotaba sangre como si el mismo fuera una fuente. Para su suerte no tenía que caminar porque Taiga estaba justo a su lado.

Lo tomó desde atrás y lo empujó contra el suelo. Tomó su ya aboyada armadura y comenzó a arrancarla con sus propias manos. Rugió alto, sintiendo como cada parte de el se desgarraba por dentro. Su ropa ahora parecía más ser la de Brick empapada de rojo. Notó que aquello que sintió líquido y caliente detrás de su nuca era sangre.

Taiga dio un golpe con el antebrazo, pero Butch se aferró a su armadura. Arrancando gran parte en el proceso. Y como su gracia salvadora, la pelinegra llegó, con su martillo en alto, dándole el golpe de gracia al hombre, resquebrajando la indestructible armadura ahora reducida a pedazos.

-¡Ah, estúpido crío! –Jadeo, intentando recuperar el oxígeno que la caída, los golpes y el último golpe de la pelinegra le habían causado. A los pocos segundos los demás llegaban al lugar, y Taiga aunque demacrado y por primera vez desde que había comenzado la batalla se elevó con torpeza, comenzando a volar. Tenía que aprovechar ese momento de preocupación para ir a reforzarse a su laboratorio.

Cuando ellos aterrizaron, Buttercup se había quitado la chaqueta de su uniforme e intentaba parar la hemorragia de la operación del profesor.

-Por todos loe héroes del mundo. –Dijo Blossom.

-Tiene una detrás de la cabeza. –Informó la pelinegra. –No sé… no sé si se pueda…

Dijo molesta, sin dejar de ver la sangre correr. Una chaqueta negra con roja cayó a su lado, y giró a ver a Brick que veía el camino por donde había salido Taiga.

-Gran esfuerzo, idiota. –Le dijo a su hermano, mirando la armadura despedazada. -Por ahora tenemos que seguir.

Le dirigió una mirada al pelinegro que parecía inerte en el suelo.

-Creo… que ya he tenido mucha diversión por hoy. –Anunció casi en un suspiro. Los otros dos asintieron de acuerdo.

-Solo no te mueras sin avisar. –Finiquitó el rubio, emprendiendo vuelo con el pelirrojo. Las tres chicas estaban algo impactadas por la gran muestra de preocupación y agradecimiento de los Rowdys. Los chicos eran… extraños.

Las otras dos chicas se elevaron para seguirlos y le dirigieron una última mirada a la chica abajo en el suelo.

-Creo que te esperan. –Murmuró el pelinegro. –Y te necesitan.

-Si ya… no pensaba quedarme aquí o algo. –Respondió, mirando hacia abajo. El pelinegro hubiera sonreído pero ni siquiera podía.

-Apresúrate. –Le dijo. –Dale a Taiga su merecido por mí. Mira como me dejo el imbécil.

-Regresaré para llevarte al laboratorio. –Prometió, esta vez no pudiendo contener mucho la preocupación. Ella había visto ya la herida de la operación y comenzaba a abrirse de nuevo. Aun no paraba de sangrar.

-Estaré bien… -Aseguró.

-No te mueras sin avisar. –Dictó de nuevo las palabras de Boomer, y emprendió vuelo con sus amigas, dejando al chico en la sombra. Ninguna de las otras dos dijo nada de lo sucedido, solo le agradecieron a Butch con la mirada y siguieron a los dos varones restantes.

Cuando alcanzaron a los dos chicos ya estaban en el laboratorio y para su sorpresa, todos los villanos de Tokio salían despavoridos por las ventanas, puertas, agujeros en la pared y todo lo que pudiera darles libertad en ese momento.

Para su suerte, ellos no eran importantes en ese momento. Taiga, a pesar de no tener su armadura, seguía tan fuerte como si apenas hubiera empezado la batalla, pero ahora tenían algo a su favor, y era que los ataques podían afectarlo.

Ninguno perdió el tiempo y comenzaron la batalla de nuevo, tal cual si fueran titanes. En pocos segundos el edificio estaba reducido a escombros. En ese momento Taiga intentaba huir de cualquier manera de los ataques que llegaban por cualquier parte. Se enfrascaba en una batalla a muerte con el pelirrojo, disparando rayos rojos y negros por todos lados. Cuando por fin logró derribar al líder de los RowdyRuff Boys, la molesta rubia comenzó a gritar como frenética, rompiendo sus tímpanos.

La estúpida pelirroja, comenzó a congelar todo a su paso. Se tambaleó cual ebrio, viendo todo moverse a sus pies. Utilizaría un recurso que era infalible, nadie podría detenerlo.

Alzó sus brazos en medio del ajetreo y una luz comenzó a iluminarlo. Una luz opaca y blanquecina que les quitaba las esperanzas a los cinco chicos.

-¿Qué pasa? –Cuestionó Boomer, mirándolo absorto.

-Esta, pequeños héroes inservibles, es mi explosión maximus. Nadie podría sobrevivir a ella. Nunca. Despídanse de este mundo, porque apenas controle toda esta luz, yo gobernaré está ciudad, y ustedes estarán muertos.

La rubia, que logró salir de su repentino ensimismamiento cerró los ojos, concentrándose. Comenzó a emitir su grito supersónico de nuevo. Necesitaban desconcentrar a Taiga, evadir ese ataque. Con el tremendo ruido producido por la ojiazul, comenzaron a despertar de su ensoñación y Boomer al ver el ataque dirigido hacia Taiga tuvo una idea. Se dirigió hacia el lado contrario del sonido supersónico que actuaba como una barrera entre Taiga y Bubbles y soportando el sonido, talló sus máquinas entre ellas, para recargarlas.

Cuando las sintió tensarse y llenarse de fricción, descargó toda la energía que contenían.

-¡Descarga Electroshock!

Taiga quedó encerrado así entre una pared de sonido ultrasónico y una de electricidad. El grito descomunal que soltaba el hombre era tan potente que seguramente lo escucharon hasta el centro de la ciudad.

Bubbles sintió la presión ejercida por el ataque del rubio, así que subió el alcance y volumen de su gritó súper sónico que se combinada con el de Taiga. Rápidamente sintió como la sangre comenzaba a correr por su nariz, y la herida vendada en su abdomen comenzaba a dolerle. Su blusa comenzó a mancharse de sangre con una rapidez igual que la de Butch minutos atrás, pero no se detuvo. Aguantaría el ataque hasta que la descarga de Boomer terminara.

Cayó de rodillas concentrándose en esforzarse y no en el dolor y el mareo. Por un momento que desfalleció, comenzó a ver puntitos de muchos colores nublarle la vista y al segundo siguiendo una bola oscura se impactaba contra su cuerpo.

Blossom corrió a su lado, Bubbles, una vez boca arriba, no se había dado cuenta en que momento su pequeña herida en el abdomen había expulsado tanta sangre. Comenzó a toser y el sabor metálico en su boca se hizo presente. Sentía que comenzaba a perder la consciencia.

Le sonrió a su líder.

-Creo que al final tenías razón. –Dijo la chica. –Siempre la tienes.

-No, no digas eso. Lo hiciste increíblemente, Bubbles, y Butch también. –Realizando las mismas acciones que Buttercup con Butch se quitó su chaqueta y trató de detener la hemorragia de su abdomen, pero en ese momento parecía imposible.

Trato de mostrarse tranquila ante la chica y no romperse a llorar. Ese hombre les había causado tanto daño que nos había que haría si algo malo le pasaba a una de sus amigas. La llevó a un lugar seguro, casi al borde de inconsciencia mientras Buttercup lidiaba con un Taiga bastante debilitado. Escuchó el grito de guerra de su amia, que se transformó en uno de dolor.

-¿Q-Qué le pasa… a Buttercup?

-No es nada que no pueda lidiar. –Le sonrió. –Solo no te duermas. –Suplicó, dirigiéndose de nuevo al campo de batalla, donde la pelinegra había soltado su enorme mazo y se tomaba el brazo con fuerza. Los chicos se levantaban de los escombros del edificio. Taiga estaba dispuesto a darle el golpe final cuando ella se interpuso y realizó su barrera de hielo, que esta vez, no fue suficiente.

Las dos fueron lanzadas bruscamente contra los árboles. El bramido de Buttercup al chocar contra la dura madera fue tal que pareció más el de un animal y no el de un humano.

-¡Nadie puede contra mí! –Taiga, en el cielo, gritó al viento. -¡Soy Taiga, el representante del nuevo futuro!

En el cielo el pelirrojo comenzó una nueva batalla de rayos infrarrojos contra rayos negros. Boomer llegó a su lado.

-Tiene el brazo roto… tal vez en tres partes, según puedo ver. –Anunció la pelirroja. El rubio asintió pero parecía buscar algo más con la mirada. –Ella… no está bien. Parece que es lo mismo que Butch, se esforzaron demasiado y la operación no aguantó la batalla.

El rubio no articuló palabra alguna. En ese momento ya no podían flaquear. Su equipo comenzaba a desmoronarse. En ese momento Brick cayó desde las alturas hacia ellos. Fue suficiente para que los otros dos emprendieran vuelo a enfrentarse a Taiga.

-¡Red de electricidad!

-¡Aliento congelante!

La carcajada de Taiga les pareció espeluznante. Tan espeluznante que ya no podían contenerse más, Blossom comenzó a hiperventilar, mientras Boomer, con jadeos y respiraciones entrecortadas atacaba de nuevo al hombre.

-Brick… no sé cuánto más vamos a aguantar así. –Le dijo. –Tenemos que hacer algo ya. O esto puede terminar fatal.

El chico gruñó, ya lo sabía. Solo quedaba la mitad de ellos, y sus fuerzas estaban reducidas a nada. Pero ya no podía pensar en nada más.

-¡Rápido se dirige a la ciudad de nuevo! –El grito de Boomer los hizo despertar de su dilema para mirarse con paranoia y volar frenéticos detrás del rubio que volaba detrás de Taiga. Brick le lanzó tantos rayos rojos por la espalda, pero parecía tener ojos en la nuca pues no tenía dificultad en esquivarlos.

Cuando pasaron por el enorme cráter provocado por la caída de Butch, se dio cuenta de que su hermano, aun desde la altura en que volaban parecía una hoja de papel. Incluso a esa altura podía ver la sangre.

Tragó saliva. El idiota de Bucth no podía simplemente dejar de respirar, porque entonces el lo reviviría solo para matarlo de nuevo. Blossom pareció captar su semblante.

-Él estará bien. Confiemos que su orgullo herido lo obligara a sobrevivir antes que a Taiga.

El pelirrojo se relajó en segundo.

-Cierto.

Cuando llegaron de nuevo a la ciudad, fue mucho más fácil alcanzarlo. Boomer, como una vez Butch lo hizo, se dejó ir de lleno sobre la espalda de Taiga, derribándolo y rodando los dos en el suelo. El hombre sonrió con mayor odio.

-No creí que fueras tan resistente, Boomer.

-Una vez te dije que no me subestimaras, estúpido. –Le espetó. -¡Descarga electroshock!

Estando tan cerca de Taiga pudo golpearlo con sus máquinas directamente, haciendo que el hombre rodara por el suelo electrificado. Pero la verdad era que a Boomer no le quedaban muchas fuerzas. Un dolor punzante en la pierna le impedía moverse con la misma agilidad de siempre, y poco a poco el aire le hacía más falta. Su hermano junto a Blossom intentaban someter a Taiga, pero simplemente, ese hombre parecía de acero.

Sin previo aviso, y sin que ninguno de ellos se lo esperara, el martillo de Buttercup derribó al hombre por la espalda. Su brazo derecho colgaba tristemente de su cuerpo, y estaba manchado de sangre al igual que su ropa. Tal vez algo de esa sangre pertenecía a Butch. Pero su brazo izquierdo sostenía dignamente su martillo.

-Esta chica no es humana. –Dijo Brick. –Definitivamente, está loca. Está más loca que tú. –Le dijo a la pelirroja, que a su lado parecía igual de sorprendida.

Taiga, rio como un loco.

-Vaya, vaya, vaya. –Dijo. –Debo admitir, que eso es muy digno y valeroso de tu parte, niña verde. Por eso, te daré el placer de morir tan dignamente como te lo mereces. Esta técnica no la he usado nunca en nadie más.

Justo como minutos atrás volvió a alzar sus brazos, solo que esta vez la energía se concentró en las palmas de sus manos. –Explosión, Maxi.

El rubio, que era el más cercano, voló rápidamente para alcanzar a la chica, tal como Taiga había dicho, nunca habían visto esa técnica, por lo que debía estar más alerta. Pero como había dicho, no podía moverse con la misma agilidad, pues cuando el ataque era enviado hacia la pelinegra el apenas alcanzó a cubrirlos con su cuerpo.

Sintió que algo lo invadía por dentro, algo que lo carcomía, el aire se fue de sus pulmones rápidamente.

Taiga alzó su mano. –Sable oscuro.

-¡Boomer! –Gritaron los dos pelirrojos, pero Taiga se apresuró, antes de que los dos chicos llegaran a enfrentarlo.

Y la oscuridad sobrante se convirtió en un sable negro, que fue utilizado para desgarrar el costado del ojiazul, que junto a la pelinegra, cayó al suelo, dejando un rastro de sangre. Taiga sabía que el chico estaba vivo, pero no tardaría en morir. Sus minutos estaban contados.

-Bah, dos molestias menos. –Dijo el hombre, que le sonrió a los dos pelirrojos, que detuvieron su carrera. –Mis queridos chicos. Los pequeños líderes. Miren a su equipo. Dos chicos olvidados en el bosque que probablemente mueran desangrados y una chica muerta por un brazo triturado y un golpe en la cabeza y un chico muerto a causa de mi majestuoso sable. Este equipo se reduce a dos miembros, los dos líderes.

-Cierra tu estúpida boca, Taiga.

-Esto es lo que pasa, cuando decides traicionarme. –Continuó. –Mira a tu alrededor, Brick. Estás solo. Completamente solo y este paisaje tan deplorable es tu futuro. Fracasaste como líder. Acepta tu derrota y te haré las cosas más fáciles. Puedes unirte a mi. Solo tienes que matar a la chica a tu lado y listo. Deuda saldada.

La pelirroja en su lugar se tensó. Pero Brick rio.

-Por primer punto: Yo no te debo nada. –Dijo el chico. –Y segundo: No voy a descansar hasta que termines tras las rejas. No me detendré a menos que muera.

-Bueno chico. –Dijo el hombre, viniendo dolor. –Tú lo has pedido.

Y la batalla comenzó de nuevo, Brick y Blossom actuaban ya más por inercia y reflejos que por otra cosa. Podían ver que Taiga estaba ya debilitado al igual que ellos. Eso sería cuestión de tiempo. Lo único que quedaba era esperar hasta que el combate fuera tan deplorable que tendría que ser cuerpo a cuerpo, hasta que uno desfalleciera.

Ella peleaba por su ciudad, por su familia, y por sus amigas que habían dado hasta lo último de ellas. Peleaba por su ahora recién formado equipo. El peleaba por sus hermanos y por su libertad. Peleaba por ellas.

Cuando los ataques se redujeron a simples golpes humanos, Taiga les sonrió con malicia y subió al edificio más alto. Los dos, en la acera miraron al hombre.

-¡Ciudad de Tokio! –Llamó al aire. -¡Contemplen! ¡Contemplen como sus salvadores, han fracasado!¡Promesas vacías, eso es lo que dan! ¡Esta vez, no han podido salvarlos! ¡Pero yo, Taiga, el ser más poderoso del mundo puedo controlarlo todo! ¡Puedo vencer a sus héroes!

Tal como había intentado hacerlo en el bosque, Taiga alzo sus brazos, siendo rodeado por un aura blanca, pero muy opaca. Se sentía la energía rodearlo intensamente.

-¡Admiren mi poder, y dobleguense ante mí!

Los dos chicos en la acera le miraban asustados. Sí, Brick estaba comenzando a entrar en pánico. Él estaba agotado. No tenía más ideas, no podía formular ningún ataque más pero ese hombre…

-Él… ¿Aun puede atarnos más? –Murmuró la chica, dejándose caer de rodillas al suelo. Sintió la desesperación inundarla. Ella no podía más. No podía. Ni siquiera podía mantenerse en pie.

Brick, aun de pie compartió su impotencia. Miró a Taiga y como cada vez acumulaba más y más energía y apretó los puños.

-Blossom… -Murmuró el chico. –La verdad es que… cuando el mono estúpido nos creó… cuando por primera vez…

-Taiga dijo que era una explosión. –El chico frunció el ceño.

-¿Qué dices?

Él dijo que era una explosión. –Brick asintió. –Creo que… creo que aún podemos…

-¿Qué estás pensando, listilla? –Cuestionó, olvidando su discurso, con una pequeña esperanza. Ella le explicó.

-No sé si funcionará, el hielo no es capaz de contenerlo pero tal vez…

-Es nuestro último intento. –Aceptó él.

-Necesito que me lleves cerca de él. No puedo gastar nada de mi fuerza. –Él asintió y la dirigió al edificio vecino, donde empezó con su plan. Envolver a Taiga en una enorme esfera de hielo. Es conocido que mientras más compacto es más resistente.

El hombre volvió a reír.

-¡Niña estúpida! ¡Simple hielo no puede detenerme!

Pero ella siguió esforzándose tanto, que al igual que Bubbles, minutos atrás, su nariz comenzó a sangrar. Y sin previo aviso, el hielo se tornó rosa. Un aura rosa rodeó la enorme esfera. Brick quiso preguntar pero supuso que ni ella tenía idea. Cuando la explosión de Taiga se llevó a cabo, el hielo contuvo lo suficiente el ataque para que pudiera afectar solamente a unos cuantos metros a la redonda.

Blososm, al instante, calló en picada desde el último piso, completamente inconsciente. El chico logró alcanzarla y ponerla en un lugar seguro. Se apresuró a donde Taiga, encontrándose con el hombre tambaleándose.

-Esa estúpida… -Se tomó la garganta. -¡Qué me ha hecho! ¡Tú! ¡Tú pagarás por todo lo que me ha hecho pasar!

Brick no sabía que era lo que Blossom había hecho pero parecía haber afectado en sobre manera a Taiga. Sin embargo e aun podía volar y al parecer tenía suficiente energía reservada para darle el golpe de gracia. Él ya ni siquiera podía volar. No supo en que momento su brazo comenzó a chorrear tanto sangre ni el porqué de ello.

Comenzaron una batalla cuerpo a cuerpo, esquivando ataques por parte del chico. El hombre en un último intento de atacar, con sus últimas fuerzas invoco a la oscuridad mentalmente. Tan cerca como tenía al chico podría hacerlo explotar en mil pedazos. En pocos segundos sus palmas estaban rodeadas de una luz blanca, que Brick, tardó en percibir.

Cuando corrió hacia donde estaba la chica para coger aquel pedazo de armadura que inicialmente Butch había podido arrancar del antebrazo del hombre, Taiga estaba a un metro de ellos.

-¡Explosión Maximus! –Y el espero que siguiera siendo tan resistente como había demostrado ser. Sintió el ataque chocar contra el acero tan fuertemente, que rompió el concreto debajo de él. Escuchó un gruñido de Taiga y la luz cegadora lo hizo irremediablemente cerrar los ojos, sin saber cuánto tiempo, si fueron minutos o segundos u horas las que cerró los ojos ante la increíble luz a su alrededor. Y al abrirlo lo último que vio fue el cuerpo inerte de Taiga sobre el suelo, a su lado.

El chico se levantó de su lugar, y se alejó de Blososm lo suficiente para ver a Taiga boca abajo y pálido como una hoja de papel. Desconocía las propiedades de ese ataque, pero parecía como si hubiera absorbido todo de él. Hasta su aliento.

Cayó hincado, sintiendo por fin el peso del mundo caer de sus hombros, cayendo de rodillas al suelo. El dolor del brazo dejó de ser tan torturoso y dejó de sentir la sangre correr por su cuerpo.

Cayó al suelo, rendido por el cansancio.

Lo último que escuchó fue un susurro casi inaudible.

-Esto… n-no se ha quedado así…

Después, todo fue negro.


Hola a todo el mundo! Después de casi tres meses creo... sé que no me creeran, pero me pasó lo que nunca debe pasarle a una escritora de FF, quedarme sin internet. Ahora que estoy con mi abuela aproveché la oportunidad. See, denigrante, mi abuela de 60 años tiene internet, y yo no:( en fin.

Estoy taaaan... triste de que esta historia haya llegado a su final. Pero felíz a la vez. Hay tantas cosas que quisiera decir, que no sé por donde empezar. Este fue mi primer proyecto, el más grande y ambicioso, y me siento felíz de que ustedes le hayan cogido cariño y sobre todo que les haya gustado. Muchas gracias por todo su apoyo, su paciencia, y todo lo que me brindaron. Se que solo falta el Epílogo, pero este es el ultmo capi asi de largo, y no sé, me siento nostálgica en este momento.

Espero que en estos días pueda regresar con mi abuela para poder subir el Epílogo y declarar esta historia terminada oficialmente. Pero como digo, viene en camino ya la segunda parte:

Demashitaa: Kasai. (Demashitaa: Fuego)

Recordaran que, No Hai significa: De las Cenizas, o por lo menos eso digo el traicionero de Google translate. En fin chicos y chicas, hay tanto que tengo que agradecerles que no me alcanzan las palabras. Gracias por permitirme ser parte de esta página y darle una oportunidad a mis historias.

Los quiero!

Nos leemos próximamente, y esta vez si será la última, por lo menos con este fic.

Miss Nutella.