El fic se acaba en tres capítulos mas, necesito que se enteren de la existencia de Fran. Bueno, anduve desaparecida -"demasiado"- pero ya estoy aquí.
Esta es la edad de todos. Erd y Petra (17) Levi (35) Eren (34) Demi (16) Rivaille (21) Issie (4) Ya paso algún tiempo desde que fueron al cine.
Pienso reeditar todos los capítulos antes del epilogo final para arreglar las faltas de ortografía y letras comidas :v por el pacman :v
DISCLAIMER: Los personajes de shingueki no kyojin no me pertenecen, su autor es Hajime
TIPO: Romance/drama/Mpreg/Ereri/hurt-comfort/AU
Eren arremetió contra el cuerpo de Levi por trigésima vez, el colchón se hundió y Levi emitió un suspiro jadeante que le provocó un escalofrió de placer al ojiverde.
Las sábanas eran removidas con cada movimiento.
El azabache separó las piernas todo lo que pudo para enredarlas alrededor de las caderas de su esposo a la vez que se movían en un vaivén continuo provocándose el uno al otro lo más que podían.
Levi tenía las manos alrededor del cuello de Eren, lo tenía totalmente apresado y el ojiverde estaba a punto de volverse loco cuando esas manos acariciaron su espalda fingiendo rasgar su piel de forma erótica.
Sus labios iban a encontrarse, cuando Eren gimió reprimiendo un grito al sentir como su miembro era apretado en una suave contracción y terminaba por correrse dentro del más bajo. Se hizo a un lado para no aplastar a Levi con su peso, ambos respiraban sofocadamente escuchando los latidos de sus cuerpos cuando el amanecer se anunció entrando por la ventana.
—¿Estás cansado? —le pregunto Eren manoseando con sutileza el mojado pezón del pelinegro.
—Si —le respondió su esposo apartando las piernas para poder dejar escurrir la semilla del otro, definitivamente necesitaba un baño.
—Déjame hacerlo una vez más —rogó el castaño levantándose como pudo para apuntar su miembro nuevamente erecto hacia esa entrada
—¿Acaso tomas viagra? —bufó el mayor— eres un adicto, déjame — cerro las piernas instintivamente— quiero descansar.
Eren iba a decirle algo más cuando toda la habitación tembló y se balanceo ligeramente hacia la derecha provocándole un acelerado mareo seguido de la migraña matutina que sentía a veces.
—Carajo —maldijo en voz baja a medida que el cuarto se estabilizaba verticalmente— ya no tengo ganas
—Genial —el pelinegro trato de incorporarse— ahora llévame a la ducha.
Se ducharon juntos limpiándose mutuamente, al salir, Eren decidió quedarse desnudo sobre la cama para poder calmar el dolor de cabeza.
—¿Por qué tenía que ser en un barco? —masculló el menor
El pelinegro ni siquiera lo miró, se puso el traje negro que aguardaba sobre la cómoda desde hace dos días y le alcanzo al ojiverde otro similar.
—Porque quieren —le dijo mientras se aflojaba la corbata frente al espejo contemplando el berrinche que su esposo tenía en ese momento— ¿estás enojado?
—Un poco —confesó el castaño
—Solo no arruines la boda —comento— y vístete, no quiero que piensen que mi esposo es un exhibicionista.
Rato después salían el camarote donde habían hecho el amor durante la noche y una empleada los llevo hasta el comedor principal.
—¿Mis hijos? —preguntó el azabache
—Se sirvieron el desayuno hace media hora —informo la mucama trajeada con una falda larga— están en el salón arreglando todo y la novia descansa en un camerino.
—Bien, vete
Tomó asiento frente a la mesita cubierta con un mantel blanco a cuadros rojos, contemplando todos los diversos platillos expuestos frente a él. Eren vino después con Issie en brazos, para sentarse a lado del pelinegro.
—Deberías educarla mejor —le dijo— acaba de arañarme
—Ese es tu problema
—Tu problema —repitió la pequeña sonriendo con alegría
—¿Lo ves? Está aprendiendo tu lenguaje —se quejó Eren— ayer me dijo mocoso malcriado
—Se supone que tú debes corregirla —el mayor cortó media pastilla pasándosela a su esposo— toma esto, te hará pasar el mareo.
El comedor tenia paredes de vidrio y ellos eran los últimos en desayunar. Se quedaron viendo como el océano pacifico se agrandaba ante ellos.
—Si tuviera la oportunidad de casarme contigo —menciono Eren— en una boda real, no me importaría si fuera en un barco. Incluso si vomito durante todo el camino.
—¿Lo dices enserio? —Levi cortaba pedazos de pastel para dárselos a su hija, en un momento dado se detuvo para poder ver la cara de Eren.
—Te doy mi palabra
—Tu palabra es una mierda
—Mierda —repitió Issie escandalizando a la mesera que pasaba por ahí
—Deberías cuidar tu lenguaje por un tiempo —advirtió el ojiverde siendo interrumpido por los parlantes de noticias.
Atención a los invitados, la boda iniciará en unos minutos.
.
Se pusieron de pie avanzando a paso rápido para llegar a la capilla improvisada para esas ocasiones especiales dentro del crucero.
El altar estaba al frente y las sillas se repartían a los costados, cuando ellos entraron vieron a Petra muy nerviosa con un esponjoso vestido que no la ayudaba a equilibrarse.
Demi sujetó a Issie acomodándole el vestido celeste para llevarla con un cesto de flores hasta el novio que esperaba con impaciencia.
—Quién ira con ella —preguntó Eren refiriéndose a Petra— ¿tu o yo?
Levi lo medito un momento
—Cara o cruz —propuso sacando una moneda de uno de sus bolsillos.
Momentos después Eren sostenía a su hija por el brazo, para llevarla hasta el altar.
—Petra — le susurró en el camino— recuérdame porque no puedo impedir este matrimonio.
La ojimiel lo miró horrorizada buscando a Levi entre las primeras filas para pedir ayuda.
—Porque no pienso asistir a la universidad solo como la novia de Auruo —replicó en voz baja— necesito un anillo para poder alejar a esas cazanovios.
Eren lo meditó un momento, faltaba poco para llegar hacia el altar.
—Que dices si te secuestro y huimos —sugirió— podríamos pedir disculpas, decir que no estas lista o necesitas ir al baño.
—Papá
—Lo sé —dijo Eren— solo que no quiero perderte.
—No vas a perderme —al fin llegaron y el ojiverde tuvo que soltarla de mala gana— papá —Petra tocó su pecho— yo siempre estaré aquí, soy tu pequeña.
A Eren se le encogió el corazón, quería salir corriendo con su hija en brazos, quería incendiar el lugar, quería que aquello nunca acabara.
—Cuídala —le dijo a Auruo antes de entregarla— recuerda que la familia de Levi puede matarte si...
—Papá
La boda inició de la manera más formal que pudo ser, Erd y Gunter tomaron asiento junto a Levi quien sostenía a Issie en su regazo impidiendo que comiera los pétalos de las flores. Demi y su padre estaban sentados a un costado junto a Kaney. Rivaille no pudo venir debido a un viaje pero los demás se hicieron presentes justo a tiempo.
—¿Estas llorando? —le preguntó el pelinegro al ver los pucheros que hacían Demi y Eren
—Es la migraña —se excusó el castaño mayor
—Créeme, yo me siento peor
—Mira —Eren se secó los ojos señalando al frente— va a tirar el ramo.
Hanji arrastró al pelinegro hasta el lugar donde se amontonaban varias personas solteras con la excusa de que Issie no podría sin su ayuda, Petra contó hasta tres y el ramo de flores se fue volando hasta el fondo negándoles la oportunidad de tocar aunque sea un pétalo.
Demi y una muchacha se abalanzaron sobre el ante el escándalo de Eren.
Unas manos cogieron el ramo en el aire y la sonrisa de gato se mostró después de tantos años.
—Qué pena —dijo el hombre— yo ya estoy casado.
—Farlan —pronunció Levi sin poder moverse de su sitio.
Petra chilló de emoción olvidando la situación del momento y corrió para lanzarse a los brazos de Farlan.
—Estas hermosa —le dijo el ojimiel mirándola con interés— creciste tan rápido.
—Sí, mira, mis papas me ayudaron a escoger el vestido —dijo ella girando para Farlan— y mi hermano, mi esposo y yo nos vamos a la Universidad en una semana. ¿No es genial? Mamá Levi y papá siempre hablan de ti.
Farlan le acarició el cabello llevándola a su lugar, Eren y Levi se encontraban parados cuando él le dio un beso en la mejilla al pelinegro susurrándole que lo había extrañado mucho.
La boda terminó y todos fueron a la recepción preparada en el salón del centro, Eren tuvo que contenerse antes de invitar a Farlan y Sasha para que se sentaran junto a ellos.
—Tu hija es una versión femenina de Levi —le dijo el ojimiel a Eren levantando a Issie sobre sus rodillas— y Demi se parece a ti.
—No puedo creer que te casaras con Sasha —indicó el ojiverde
La castaña tuvo que contarles la historia, ella terminó con Mikasa porque nunca pudo olvidar a Annie. Fue triste, pero en medio de la depresión despertó en la cárcel acusada de asaltar un restaurante y comer todas las provisiones durante toda la noche. Se ganó una indigestión del diablo y un juicio.
Afortunadamente conoció a Farlan, el abogado que la ayudo ganar el caso, luego de eso charlaron hasta dar con la casualidad de que ellos dos conocían a Levi. Se hicieron amigos y mientras ella pagaba la fianza trabajo como su secretaria por un mes.
Todo surgió una noche, se casaron y viven bien.
—Y tenemos un hijo —terminó de contar atropelladamente— se llama Arthur
Llamó a la niñera, una mujer de mediana edad con rizos oscuros que charlaba con Kaney. Su nombre era Hitch y ella cuidaba del pequeño Arthur cuando Sasha y Farlan estaban ocupados.
Arthur era un niño de tres años, con los ojos de su padre y el cabello de Sasha, sin mencionar una personalidad cerrada a diferencia de la hija de Levi y Eren quien al conocerlo lo adopto como su nuevo oso de peluche sin dejar de soltarlo ni un minuto.
Eren los dejó jugando para que la niñera se fuera a coquetear con Kaney.
—Tu esposa habla por los dos —mencionó Levi— eso es gracioso.
Pausaron la plática cuando Petra y Auruo iban a cortar el pastel.
Al recibir su rebanada Eren separó la crema para dársela a Issie, entonces abrió la boca.
—¿Por qué volviste?
—Esa pregunta es descortés —le dijo Farlan
—Solo era una pregunta
—No me perdería la boda de Petra —lo retó con la mirada— ¿Cómo están ustedes?
—Nos va bien —volvió a decir el ojiverde— yo soy profesor y Levi no necesita trabajar.
—Tampoco necesitaba trabajar cuando estuvo conmigo
—Farlan es un amor —interrumpió Sasha— el otro día me compro una pizza enorme.
—¿Cómo llegaron al crucero? —preguntó Levi evitando una nueva historia sobre Sasha y la pizza.
—Tengo un bote de pesca enorme —contó la castaña— mi abuela me lo dejo al morir.
Eren se olvido de ellos por un momento para ponerse a platicar con Sasha sobre las cualidades de la pesca.
—Pienso quedarme a vivir aquí —le susurró Farlan al pelinegro— quizá seamos vecinos.
—Créeme a Eren le encantara —ironizó el ojigris
—¿Eres feliz?
—Demasiado —Levi se puso de pie con la excusa de traer a Demi.
En el camino habló con Auruo y Erd lo sacó a la pista a regañadientes, la diferencia de tamaño con su hijo a veces lo disgustaba pero solo por este día haría la excepción.
Demi estaba fuera del salón, mirando el agua que se perdía a sus pies en la punta final del bote.
—¿No piensas entrar? —interrogó el pelinegro acercándose a su lado.
—Lo siento —el castaño menor señaló su teléfono— estaba hablando con Rivaille y me distraje
—¿Qué te dijo?
—Que si me caso con él no tendría que irme porque viviríamos frente a la casa
—Eso es incómodo —Levi le indicó que entrara— pero tampoco es una mala idea.
Volvieron a la mesa de invitados cuando Sasha y Eren comenzaban un desafío para ver quien bebía mas.
—Intente detenerlos —le dijo Farlan— Demi —miró al castaño menor con una sonrisa generosa.
—Tío Farlan
—¿Cómo te va?
—Tengo novio —le contó ruborizándose con fuerza
—No, no lo tiene —balbuceó Eren— es algo que se decidirá cuando cumpla dieciocho.
Todos lo ignoraron.
—Se llama Rivaille —explicó Levi— era mi primo menor ¿lo recuerdas? Solíamos castigarlo cuando rompía algo.
—Sí, como olvidarlo —ambos sonrieron con malicia, demostrando que fueron hechos el uno para el otro.
—Es tarde —Levi sentó a Demi cerca de Sasha— llevare a Eren a nuestra habitación. Es un niño cuando toma.
—Hare lo mismo con Sasha —Farlan levantó a su esposa que se negaba a soltar su pastel.
—Demi, cuida a Issie —el pelinegro vio a sus hijos jugando— que no golpee a Arthur.
—No te entretengas con papá —insinuó el castaño menor— tienes que volver
—Soy un adulto, Demi
Cada uno tomó el mismo camino, Levi dijo que Eren y Sasha podrían dormir en la misma cama ya que estaban noqueados por el alcohol. Los recostaron separados el uno del otro cuando el ojiverde se negó a soltar al pelinegro diciendo que era un buen momento para hacerlo.
—Cállate, Farlan está escuchándote —gruñó el pelinegro
El ojimiel acomodó a su esposa para no despertarla y se quedó viendo como Levi y Eren luchaban entre ellos hasta que el mayor logró zafarse de su saco dejándolo en manos del ojiverde.
—Es como un niño —le dijo al ver como Eren se acurrucaba abrazando el saco de su esposo.
—Eren es Eren —bufó Levi— no lo subestimes.
—No lo hago — se excusó el ojimiel— todavía hay tiempo ¿quieres salir afuera conmigo?
—¿Para qué?
—Ver las estrellas —miró la ventana— está por anochecer, ¿recuerdas? Tú, yo e Isabel solíamos quedarnos en la azotea contando cuentos.
Salieron en silencio, comenzó a hacer frio y Farlan se quitó el abrigo para ponerlo sobre los hombros del pelinegro, la primera estrella apareció a lo lato siendo secundada por muchas más.
Estaban en un costado del barco cerca del estribor, apoyados en la baranda de metal blanco.
—Empieza —ordenó Levi mirando hacia el cielo oscurecido
Farlan sabía muy bien a que se refería.
—Había una vez un gato que guardaba un secreto —habló— tenía miedo de contárselo al cuervo que vivía con él. Y por eso decidió huir, pero ahora volvió y no sabe cómo decir la verdad.
—Al cuervo le gustaría que el gato desembuchara todo de una vez —prosiguió el pelinegro— dejando de ponerle rodeos a las cosas. Al cuervo el gusta comer carne de gato.
Farlan sonrió con ganas ante la ocurrencia de Levi.
Aquel había sido un juego secreto ente Isabel, Farlan y Levi. Cada noche estrellada subían a la azotea para contar "cuentos", así personificaban al gato, la golondrina y el cuervo. El juego le servía mucho a la hora de confesar cosas o simplemente desahogarse de un mal día.
Dejaron de jugar cuando Farlan se fue e Isabel murió.
—El gato...el... —el ojimiel extraño esos momentos cuando la pelirroja les alcanzaba taza de café. Suspiró volviendo al presente y reprochándose al haber dado rienda suelta a aquel juego.
—Farlan —habló Levi— los niños siempre se van de casa. Tú te fuiste, yo me fui ,nuestros hijos se irán algún día. Crecimos. Somos adultos.
—Déjame terminar —pidió el otro
—No quiero —musitó sintiendo la brisa marina chocando con su frente— ese juego se fue a la mierda cuando nos dejaste abandonados aquella vez. Si quieres confesar algo ahora solo hazlo y deja de darle vueltas al asunto. Ella ya no está con nosotros.
—Creo que aún no estás listo —las facciones tristes del ojimiel se relajaron— dime ¿te hubiera gustado tener más hijos con Eren?
—No lo se
—¿Qué hay de los sueños que me contaste por teléfono? —recordó— dijiste que veías una niña parecida a Eren.
—Solo eran sueños.
—Los sueños a veces son recuerdos del inconsciente
PROXIMO CAPITULO
Decir la verdad
El destino baraja las cartas pero nosotros las jugamos
¿Farlan le dirá la verdad a Levi?
No lo se :D
uwú todavía me siento mal por la hija que perdió Levi, ojala y Eren no se sienta culpable.
Gracias por leer.
*saca gallet..*
Se cansaron de las galletas. *Saca helados de todos los sabores*
