Advertencias

Nada relacionado con la maravillosa mini-serie Band of Brothers me pertenece, salvo los OCs que aparecerán.

NO soy escritora, esto es por diversión. Estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

El hilo de la trama se basa en el de la serie, de este modo, escenas, diálogos, etc, pueden estar inspirados o tomados de ella. Otras muchas cosas son ficción y surgidas de mi imaginación.

Esta historia puede contener violencia y lenguaje soez, así cómo escenas de carácter sexual subidas de tono.

Aunque esta historia surge del entretenimiento, no pretende ofender ni herir a nadie al tomar nombres y personajes que realmente existieron, ni al revivir acontecimientos históricos, ni al inventar cosas que jamás sucedieron

Capítulo 26

Victoria caminaba detrás de Ledger sin decir nada, siguiéndolo hasta llegar a trinchera. El castaño se quitó el casco dejando al aire su pelo despeinado, pasándose la mano derecha para repeinarlo hacia un lado, empezando a rebuscar algo dentro de una mochila que había en el hoyo, a la par que habló despreocupado a la mujer.

–Como ya le ha avisado el capitán, yo estoy al mando de lo que ocurra a partir de ahora, así que me gustaría darle algunas indicaciones antes de que las cosas se ponga feas.

–Usted dirá, señor. –Agregó la mujer mirando como salía del agujero con varias cosas en las manos, vislumbrando que parecía disponerse a preparar café.

–Primero, Eugene Roe es el médico de combate de este batallón, con lo cual él es el entrenado para correr entre los tiroteos y salvar a los heridos, no usted. Estará siempre detrás de la línea, y sólo allí atenderá a los heridos. Sé que hubo veces en las que se metió en el combate, y eso es inaceptable.

Victoria lo miraba trabajar con calma mientras ella fruncía el ceño, buscando las palabras y el tono adecuados para no parecer borde ante su desacuerdo con la noticia.

–Eso sólo ha ocurrido cuando la situación lo ha requerido, en momentos extremos y...

–No volverá a repetirse, esperará en su puesto. –Le cortó con la misma frialdad, levantando los ojos del casco donde removía el café. –Aunque usted esté aquí, no es militar ni forma parte de la compañía, pero a pesar de eso debe obedecer lo que se le dice porque está bajo nuestra custodia.

–Con todo el respeto, señor; Creo que vetarme el acceso al campo en caso de extrema necesidad es un error, porque podrían morir hombres. Sus hombres. Yo tengo experiencia en combate, ya he hecho esto antes.

El hombre alzó la vista y sonrió vagamente mirándola a los ojos. Aquel deje de tristeza en la mirada de Ledger hacía que pareciese que se compadecía de ella, y a la muchacha le confundió y enfadó, incluso antes de escucharlo de nuevo.

–Deje actuar a los que de verdad sabemos. Usted céntrese en sus heridos ¿Le apetece tomar un café? –Agregó al instante con indiferencia y una sonrisa, mientras ella lo miraba aún dolida y frustrada.

–No gracias, teniente. ¿Puedo retirarme?

–Sí, claro.

Acto seguido, Victoria giró sobre sus talones y comenzó a caminar con velocidad mientras apretaba los puños con enfado. ¿Deje actuar a los que de verdad sabemos? Sólo le había faltado llamarla inútil y decirle que era un estorbo, lo cual irritó sobremanera a la joven, quien tenía claro que las palabras de aquel hombre no iban a disuadirla de salvar a uno de sus amigos si lo necesitaban. No vacilaría en demostrarle a Jack Ledger que ella estaba dentro de su círculo de privilegiados sabios.

Dándole vueltas al tema y maldiciendo entre dientes, Victoria siguió su camino hasta llegar al pozo de tirador donde solía estar, encontrando cerca de ella a Bill sentado en un tronco junto con Babe.

La morena dejó caer con brusquedad su mochila médica dentro del agujero, llevándose las manos a la cabeza para deshacer su recogido con una mueca de dolor un segundo después.

–¡Eh, Victoria!

La voz de Bill hizo que ella se girara y avanzara hasta los dos hombres ante el gesto que le profirió el sargento. Heffron tomó la palabra al observar su expresión enojadada.

–¿Qué ha pasado con Ledger? Pareces enfadada.

–Muy enfadada, diría yo. –Agregó Guarnere alzando las cejas mientras asentía.

–Me ha prohibido salir de mi posición bajo cualquier circunstancia, porque debo dejar a los que saben y quitarme del medio. Puto idiota...

–Bueno, es el que está al mando de todo ahora –dijo Heffron vacilando ligeramente–. Si le desobedeces seguro que habrá problemas, visto como es.

–Venga ya, Babe –interrumpió Guarnere veloz–. Ni que a Victoria eso le importara. No le importó ni estando el coronel delante, imagínate ahora con este pijo chulito ¿No piensas obedecerle, no? –Agregó dirigiéndose a la española.

–Si alguien puede salvarse por mi intervención desde luego que no, ya lo sabes, Bill. No me da miedo Ledger.

–Esa es nuestra chica. La chica de la Easy.

Guarnere sonrió dejando escapar una risita mientras se levantaba del tronco y el grupo que había salido en patrulla comenzaba a divisarse en la lejanía.

De pronto, todos se giraron veloces al escuchar a Shifty gritar mientras corría en la dirección de los muchachos.

–¡Nos atacan, vienen hacia aquí un montón, y con tanques! ¡El teniente dice que vayáis a vuestros puestos ya!

Antes de que el soldado terminara la frase, el sonido de los disparos y de la artillería comenzó a retumbar a metros de distancia en la dirección contraria, proviniendo de la ciudad.

Los muchachos de la Easy comenzaron a correr mientras preparaban sus armas y recogían el mortero, pasando de largo mientras empezaban las órdenes y los gritos.

–¡Te veremos luego, Victoria!

–¡Tened cuidado, Bill! Por favor. –Comentó veloz dejando salir su preocupación, observando como Guarnere y Babe se perdían entre la multitud.

La morena se sobresaltó cuando una explosión hizo temblar la tierra y varios árboles saltaron por los aires ante el impacto de un panzer, que incluso pudo vislumbrar junto con el resto de la tropa enemiga a unos metros colina abajo.

Victoria corrió hacia el lugar para poder contemplar lo que sucedía en la ladera del montículo, ya a sus pies, contemplando con horror como los disparos habían devastado las primeras líneas de árboles y un par de cadáveres yacían en el lugar, mientras los chicos se dividían para hacer frente al ataque desde varios flancos.

Una ráfaga de disparos de ametralladora hicieron que la muchacha se tirara al suelo veloz, a la par que varios soldados que se encontraban cerca disparando y montando el mortero, cuando alguien se tiró a su lado y la asustó al agarrarle de un brazo con fuerza.

–¡Victoria sal de aquí, están avanzando! ¡Yo me ocupo! ¡Han dado a Popeye, se lo llevan a retaguardia! –Gritó Roe por encima del tiroteo, haciendo que la chica asintiera con rapidez, observando un instante después como él se incorporaba y salía corriendo hacia otra posición entre las balas.

La mujer se obligó a dejar de contemplar con miedo el camino que hacía Eugene y a moverse, retrocediendo reptando para no ser herida, levantándose cuando consiguió salir del foco. Unos metros más allá encontró a Lipton dejado a Popeye en el suelo, quien sangraba a la altura del costado derecho.

–¡Estoy aquí, teniente! –Informó mientras el castaño se disponía a clamar ayuda, dejándose caer de rodillas frente a ambos.

-Ya han llamado al jeep, debo volver al frente ¿Necesita ayuda, Victoria?

-¡Está bien, vuelva con el resto! Tranquilo, Popeye. Sólo ha sido una esquirla, no es muy grave.

La española trabajó rápido sacando un resto de metralla de la herida, para después desinfectarla y vendarla con fuerza, pero no pasó un segundo desde que completó el nudo cuando otra fuerte explosión resonó en todo el bosque, haciendo que los gritos de auxilio volvieran a llenarlo todo.

Victoria no podía continuar ignorando los gritos, a pesar de que se mordía el labio inferior con fuerza y se preguntaba dónde estaba Roe mientras esperaba junto al herido a que el jeep llegara. Entre aquellas cuestiones Malarkey apareció corriendo desde el frente.

–¿¡Qué está pasando, Don!? –Preguntó veloz mientras se levantaba y ayudaba al herido, escuchando a lo lejos el vehículo.

–¡Esos cabrones nos están dando pero bien! Le han dado a Smokey, pero Roe está desaparecido atendiendo a alguien ¡Encima nos hemos quedado sin proyectiles del mortero!

El nuevo grito clamando ayuda médica retumbó en la cabeza de la morena, quien maldiciendo interiormente ante las consecuencias venideras, habló con firmeza.

–Voy a por Smokey ¿Puedes ayudar a Popeye? El jeep está llegando, ya se oye.

El pelirrojo asintió y se acercó para cargar el peso de su compañero liberando a Victoria, quien se puso varios mechones tras las orejas de su melena al viento, saliendo corriendo cuando Malarkey la detuvo.

–¡En el pozo de tirador de Shifty o cerca hay algún proyectil, llévaselo a los chicos! ¡Ten cuidado!

La morena asintió y corrió como nunca antes hacia la posición indicada, sintiendo que su corazón comenzaba a palpitar frenético ante un mar de dudas y temores, que pronto disipó cuando tras hacerse con dos proyectiles que encontró en el lugar indicado, salió corriendo hacia la línea de combate.