Disclamer: personajes de
Hola, este capitulo está súper largo, pero quiero que lo lean con atención. Aquí se destapa la olla…literalmente.
Gracias a todos aquellos que siguen este fic….en serio…muchas gracias. Banda sonora a cargo de Bush …todo el disco de Golden State.
Capitulo 26 The people that we love
Rose esperaba de pie en medio del atrio del castillo de Duhm, la gran estancia estaba adornada con armaduras medievales y escudos apostados en sus paredes, el techo estaba al menos diez metros sobre el suelo, de este colgaba una gran lámpara con candelabros encendidos con fuegos fatuos, el lugar era majestuoso y esplendido, tal como debería ser el cuartel general de la Orden de los Walpurgis. Ese día ella vestía de azul oscuro, pantalón y una chaqueta de piel con cuello ribeteado con símbolos runicos bordados en hilo dorado, el uniforme de los discípulos de la orden, era un estilo antiguo pero solemne, Rose generalmente prefería lucir mas informal, sin embargo ese día era especial.
Rose estaba segura que antes de perder la memoria, no se había sentido muy cómoda usando ropas lujosas y menos si eran anticuadas, así como tampoco colocándose maquillaje en la cara, aun así, aceptó usar algo de maquillaje para quitarse la apariencia aniñada, Felicia además de enseñarle unos cuantos secretos Walpurgis, también se convirtió en su estilista personal. Hizo crecer su cabello hasta media espalda con un hechizo y durante incontables horas delante de un espejo, le demostró a Rose, que oscureciendo el contorno de sus ojos azules con un poco de Khol y sin usar otra cosa mas, se veía atractiva, no mas la chiquilla asustada, sino toda una mujer. Ella no creía que lucir bonita fuese a cambiar el como se sentía por dentro, pero cuando vio su reflejo en el espejo, empezó a sentir mas confianza en si misma.
Una mujer joven le devolvía frente al espejo una mirada triste y misteriosa, destilando al mismo tiempo melancolía y sensualidad. Sus ojos azules destacaban mas que nunca, el contraste con el oscuro kohl los hacia ver casi transparentes y su boca rosada brillaba por la tenue capa de labial que tenia cubriéndolos. Rose nunca se imaginó que ella, una simple chica inglesa común y corriente, algún día luciría así, exótica, lejana, inalcanzable y absolutamente hermosa.
-A veces, la única arma que le queda a una mujer es su belleza….úsala…mientras la tengas- aun recordaba las palabras de Felicia, situada detrás de ella mientras Rose se admiraba en el espejo. A ella le tomó por sorpresa el rencor que enturbiaba su voz. Reconoció en el tono una pizca de envidia, el tipo de envidia que siente una mujer cuando se encuentra a una chica más hermosa y mas joven que ella. La cara de Felicia lucia sombría. Rose se preguntó el porque de tanto desanimo, Felicia era bellísima, de lejos la mujer mas hermosa que había visto en su vida, con magia de por medio o no, pero luego afinó su vista y vio algunas líneas de expresión en sus ojos y alrededor de los labios.
Esta envejeciendo, aun cuando todavía toma las pociones rejuvenecedoras y ella odia eso…..Felicia sabe que pronto la hora de su decadencia final va a llegar. Y no lo acepta…pero de alguna forma debe ser así, es antinatural que luzca tan joven cuando casi tiene sesenta años. Rose siguió mirándola y se percató que su sonrisa, siempre forzada, era igual que la de Draco, una sonrisa de conveniencia. Rara vez los había visto reír sinceramente, a Felicia nunca de hecho, lo cual demostraba que controlaban sus emociones muy bien y además que ocultaban cosas, quizás sentimientos, recuerdos….secretos …todos los Walpurgis que conocían guardaban celosamente sus secretos. ¿Rose alguna vez tendría un secreto que protegería aun a costa de su vida? en todo caso ¿Cuál seria ese secreto?
-Usar mi aspecto ¿Contra quién?- preguntó Rose. Felicia le decía que era guapa, Draco no dejaba de mirarla todo el tiempo, al parecer era cierto que era guapa. Pero Rose no recordaba haber sido la chica bonita de la escuela, para nada. ¿Qué había cambiado? En todo caso ¿Debería ella usar su belleza como un arma? ¿De veras era tan bonita como decían?
Soy mayor…ya jamás volveré a ser la niña tonta que era, eso es todo lo que ven…he madurado a fuerza de golpes. Y eso se nota en la actitud, en mis palabras, en mis pensamientos y también en mi apariencia. El patito feo se ha convertido en un cisne.
-Contra los hombres… y las mujeres también, al final todos lo que quieren es follar. El deseo es un sentimiento intenso, cualquier humano se convierte en un imbécil cuando la lujuria ciega su pensamiento. Pero…el juego del poder consiste solo en ofrecerlo ¿Entiendes?- explicó Felicia todavía ocupada peinando su cabello.
-No se a donde quieres llegar- respondió Rose tímidamente.
-Cuando una mujer se entrega libremente a un hombre, muchas cosas pueden pasar. La peor es que ese hombre empiece a importarle- dijo Felicia- Sopesa las consecuencias cuando decidas tener sexo con una persona que no amas, no sea que te involucres aunque no sea tu intensión. La unión física no puede separarse de la espiritual, porque donde el cuerpo va a veces lo sigue parte del corazón, siempre, alguien deja algo de si dentro de ti.
-¿Exactamente a que te refieres? –preguntó de nuevo Rose.
-Pueden ser sentimientos: odio, amor, lujuria, cualquier emoción, otras incluso es un hijo….y si llegas a enamorarte, se convierte casi una maldición- Felicia dejó de peinar a Rose y apretó la mano contra el cepillo, la expresión de su cara cambió a un absoluto gesto de crispación, de su boca salió un sentido suspiro, pero luego, ella volvió a exhibir la mascara de frialdad con la que engañaba a todos. Sin embargo algo de amargura todavía persistía en su mirada.
¿Qué es lo que recuerdas Felicia? ¿Qué te atormenta?La curiosidad de Rose se despertó inmediatamente.
-Draco me advirtió que usas el sexo como manipulación- dijo Rose mirándola de reojo por el espejo- en realidad me dijo que no prestase atención cuando empezases con ese tema.
Ella es prudente, Rose cuida muy bien de no revelar nada de lo que piensa o siente. Se limita a hacer preguntas y también, solo lo escucha a él…cree ciegamente en Draco, confianza absoluta, interesante. Felicia tanteó el terreno y decidió empujar un poco mas.
-¡Eso te dijo Draco!- Felicia río, su risa artera rebotó por toda la habitación- Tu maestro se ha convertido en un moralista de primera. ¡Increíble! Cualquiera diría que él seria incapaz de hacer lo mismo si se le presentase la oportunidad. Créeme, Draco también ha usado el sexo para llegar a obtener lo que desea…y en esos casos…lo que desea no es precisamente a la mujer con la que se acuesta. Él es mejor que yo jugando ese juego. Jamás se involucra.
-¿Es verdad?- preguntó Rose de pronto sintiéndose muy incomoda.
-Es cierto, ese que llamas maestro es el hombre más calculador que he conocido. La culpa la tengo yo, obviamente. Draco fue mi victima, como su Maestra me vi en la necesidad de que él se hiciese completamente dependiente de mi…pero cometí una equivocación…aun cuando joven, Draco Malfoy no se dejaba engañar tan fácilmente, me odió por eso….creo que aun lo hace.
-Él amó a mi madre- afirmó Rose muy segura de lo que decia- no es ninguna maquina sin emociones como dices- Y es que Rose mejor que nadie, conocía al menos una ínfima parte de las verdaderas emociones de Draco cuando están se desataban. Recuerdos compartidos, imágenes, emociones, Rose se había sentido desbordada y cuando el nexo mental empezó a estabilizarse, cuando Draco aprendió a bloquearse, una parte de ella tuvo alivio pero la otra quedó hambrienta. Era una clase de curiosidad que jamás seria satisfecha. Necesitaba conocerlo, analizarlo, fragmentarlo y volverlo a armar, una parte de ella deseaba ese conocimiento, la otra lo evitaba. En el fondo Rose temía encontrarse con algo que no pudiese manejar.
-Hermione Granger fue la única excepción a la regla-agregó Felicia- Y no puedo decir que fue afortunada…ni él tampoco. Hubo amor allí, él así lo declara a los cuatro vientos a quien quiera escucharlo, pero con las demás, solo fue lujuria, interés y más nada.
Los hombros de Rose se tensaron, Felicia lo captó inmediatamente y se lanzó al ataque.
-¿Nerviosa? ¿Temes que él se acerque a ti de esa forma? ¿Qué un día llegue a tu habitación y te tomé a la fuerza? Si es eso a lo que le tienes miedo Rose, no te preocupes, él jamás violaría a una mujer. Es un depredador sexual, cierto, pero le encanta seducir a su victima.
-Él jamás me dañaría ni tampoco haría nada en contra de mi voluntad, soy valiosa para él…soy su discípula- explicó Rose. No entendía a donde quería llegar Felicia, pero no deseaba hablar de eso ni con ella ni con nadie en realidad.
-Entonces si a lo que le tienes miedo es de que te convenza de follar con él, permíteme aclararte que tú siempre serás la que las lleve de perder, te guste o no- dijo Felicia tajante- Si él quiere, si se lo propone, le terminarás abriendo las piernas y aun contra tu mejor juicio, lo vas a gozar querida. Draco Malfoy es un hombre peligroso para una mujer, sin lugar a dudas, para cualquiera, ni siquiera tú, a pesar de ser hija de quien eres y de su relación con él estas a salvo de ese magnetismo.
-¿Qué es lo que sabes?- preguntó Rose alarmada.
-Soy lo suficientemente vieja y lo conozco lo suficientemente bien para saber exactamente lo que está sucediendo aquí- afirmó Felicia clavando sus ojos verdes en Rose.
Rose permaneció en mutismo. Entonces ella lo sabe…o al menos lo intuye, !Genial! jamás tendría paz ahora con Felicia suponiendo cosas…por cierto, cosas no muy lejos de la realidad. Ese era el problema entre los Walpurgis, con conexión mental o si ella, se leían perfectamente.
Durante muchos días, Rose analizó la causa y el motivo de su persistente curiosidad hacia Draco y de la atracción que sin duda ambos ejercían uno sobre el otro, un magnetismo incontrolable que, sin proponérselo, estaba dejando huella en los dos, marcas mentales y de alguna forma inexplicable, también físicas. Era tan obvio lo que estaba pasando que no existía manera de evitar llegar a esa conclusión. Le molestaba, porque no estaba segura que sentir cosas por su maestro fuese lo adecuado. De hecho, lo peor de todo, era que ni siquiera sentían lo mismo, parecido eso si, pero nunca igual. Además, también le molestaba por su madre, en algún punto, ninguno se detuvo a pensar en Hermione…de hecho no importó nada. Rose estaba segura que en esa clase de emociones, poco influenciaban los sentimientos hacia los demás. La atracción física no podía racionalizarse, analizarse u obligarse, solo aparecía y punto. Aunque pensándolo bien, ella estaba tan jodida en la vida, sufrido todo lo que sufrió, que era un milagro que aun fuese capaz de sentir algo por alguien, debería alegrarse de que sus sentimientos existiesen, cualesquiera que fuesen y dirigidos a quien sea, aun cuando esa persona fuese Draco Malfoy.
Él llamaba su atención. No solo era esa mente intrincada y complicada que tanto le fascinaba explorar. También era su atractivo físico, Draco era un hombre distinguido, sus facciones eran hermosas, su cuerpo tonificado era fuerte y ágil. Ninguna mujer con ojos en la cara podría dejarlo pasar, era natural sentirse atraída. El hecho de que fuese muchos años mayor que ella, que fuese su maestro y un hombre sobrevivió a una guerra utilizando solo su ingenio, solo le agregaba admiración y confianza al caldero de emociones que sentía por él. Pero con todos los problemas que tenia encima, amnésica y tratando de sobrevivir en ese nuevo mundo desconocido para ella, no iba a complicarse con eso. Por ahora.
La respuesta a la pregunta era: ¡SI! Temía que Draco algún día se acercase a ella de esa forma, porque en el fondo Rose no estaba segura de cual seria su reacción y el motivo de esta. Si simplemente Draco Malfoy solo le gustase como hombre, mas allá de las implicaciones éticas y morales, no habría ningún problema, todo seria claro, estaría en manos de Rose rechazarlo o aceptarlo. Y la respuesta seria un NO rotundo, no pondría en conflicto la lealtad con su madre con la lealtad al maestro, eso estaba claro por ese lado. Pero no era tan fácil, no solo le gustaba, existía ese nexo mental que la hacia sentirse unida a él, y que confundía todas sus emociones, elevándolas a una dimensión diferente. Además, para completar el cuadro, Draco le ocultaba algo, algo grande, y eso generaba en Rose mucho conflicto, él temía que ella lo odiase al descubrirlo… ¿Qué es lo que no me dices Draco? ¿Qué seria yo capaz de ofrecerte para que me dijeses toda la verdad?
Que él fuese hacer algo así, proponerle llevársela a la cama como amante de una noche o quizás de muchas noches, también era una pregunta que rondaba en su cabeza. Y si no fuese por la maldita conexión mental que los unía, Rose hubiese podido hacerse la desentendida por siempre. Pero ella lo sabía y lo peor de todo, era que Draco sabía que ella lo sabía. Recientemente de nuevo estaban compartiendo sueños, solo que era Rose la receptora de los sueños de Draco y en esos sueños, esta vez ella desempeñaba un papel protagonista de ciertas situaciones bastante turbadoras. ¿Quizás era solo porque era hombre y tenia tiempo sin acostarse con nadie? o ¿Era porque él la consideraba una mujer atractiva? de pronto Rose se convirtió en la protagonista de las pesadillas húmedas de Draco Malfoy. Bueno en realidad era exagerarlo, los sueños no iban a la consumación del hecho en si, ni siquiera la besaba, aun dormido, él podía ponerle límite visual a las fantasías, pero si existían otras cosas más difíciles de explicar. Fugaces imágenes, sensaciones. A veces en su mente, Draco confundía a Rose con Hermione y así sucesivamente. Lo cómico era que lejos de disfrutarlo, él parecía bastante culpable por ello. Y Rose por extensión, verse a si misma en el pensamiento de Draco, desempeñando el papel que algún día le correspondió a su madre, era de locos, sobre todo sabiendo lo que ella sabia respecto a esos dos.
¿Cómo si él pudiese manipular lo que soñaba? Quizás Draco Malfoy pudiese ejercer un férreo control sobre su comportamiento hacia ella despierto, pero en sueños, poco era lo que podía hacer. Ella no soñaba pero se sentía igualmente culpable. Porque eso sueños movían un montón de cosas a nivel femenino que llevaban bastante tiempo dormidas. Porque ¿A quien no le gusta ser deseada? Draco Malfoy no era ningún cubo de hielo, por lo menos no en esos sueños. Y eso la intrigaba muchísimo, no estaba enferma de lujuria por él ni por asomo, pero tanta intensidad viniendo de un hombre tan controlado como él despertaba su curiosidad y removía cosas, claro lo hacia. Y eso que solo eran unos malditos sueños ¿Cómo seria si…un día sucediese?
Viéndolo en perspectiva, Rose podría utilizar la fascinación que tenia Draco por ella para obligarlo a contarle toda la verdad. Tampoco seria tan desagradable, él era atractivo, ella de alguna forma había aprendido a quererlo…el agradecimiento, la atracción, el cariño pueden a veces ser suficiente para esas cosas…él sentirá aliviado su deseo por ella, Rose lo tendría en sus manos. Seria tan fácil perderse en su cuerpo que asustaba, Felicia tenia razón, él era demasiado hábil en ese asunto, un hombre experimentado, Rose estaba segura de que seria un momento memorable. Y de alguna forma Felicia estaba induciéndola para que tomase al toro por los cuernos y se acostase con él, rindiéndose a una eventual seducción o quizás ella seduciéndolo.
Pero no….jamás lo haría, ella seria incapaz, porque la vieja y la nueva Rose Weasley nunca se comportarían como unas arpías despiadadas…porque hacerle eso seria faltarle el respeto a Draco, a ella misma y a los otros sentimientos bonitos que rondaban entre ellos. Destruiría todo lo anterior y crearía un panorama de incertidumbre, donde rondaría para siempre el fantasma de su madre. Jamás vivirían en paz, porque liberarían el cuerpo, pero aprisionarían la mente ¿Y si llegaban a sentir algo los dos mas allá que lujuria? Seria un verdadero desastre, aun en una posición ventajosa, Rose se conocía a si misma, ella nunca saldría indemne luego de acostarse con Draco Malfoy, era demasiado sentimental, no iría en blanco a su lecho, él ya le gustaba. Eso era la clave del problema que planteada Felicia. Llegar al sexo para conseguir algo de la otra persona conllevaba el riesgo de meterse en el asunto igual que la victima. Y entonces ¿Quién saldría perdiendo? De todas formas, Rose no sentía ningún deseo de explorar ese camino y menos por esa causa. El día que ella se entregase a un hombre lo haría por amor no por obtener algo a cambio, aunque fuese satisfacer su curiosidad o curar su soledad.
-Draco es mi maestro y te aseguro que jamás pensaría unirse a mi de esa forma- dijo Rose mintiendo descaradamente. Los sentimientos de Draco y suyos no le pertenecían a nadie más que ellos. Cuando lo hablaran, serian ellos dos, nadie mas interferiría… ni su madre…mucho menos Felicia… nadie- además no seria correcto. No solo porque va en contra de las normas de la orden. Él estuvo casado con mi madre.
-Si…ese seria un inconveniente bastante importante- dijo Felicia sin dejar de pensar que entre todos los motivos, la chica no había mencionado "porque yo no quiero hacerlo"- pero aquí no estamos conversando de lo correcto o lo incorrecto. Estamos hablando de lo que tú harías si él llegase a intentar intimar contigo.
-Eso es algo que jamás va a suceder- contestó Rose con firmeza. Y estaba segura de su afirmación, porque independientemente de los sueños, las emociones, las sensaciones, la curiosidad y un largo etc, era la hija de Hermione Granger , un detalle del que él y ella estaban muy conscientes.
Draco sabia lo que ella veía sus sueños, ninguno de los dos iniciaría una charla al respecto porque era demasiado incomodo tocar un tema así, los dos arrastraban amor y compromiso por Hermione Granger. La culpabilidad era un buen motivo para cerrar la boca para siempre. Quizás ese era el secreto que se llevaría a la tumba, la atracción física que ella desde hacia unas semanas empezó a sentir por él y viceversa.
-Nunca digas jamás- dijo Felicia chasqueando la lengua- en todo caso, analiza niña, ¿Qué no tendrías si el augusto y poderoso Draco Malfoy estuviese loco por ti? Él te lo daría todo.
-Mi ambición a diferencia de la tuya nunca ha sido el poder- respondió Rose mirándose otra vez en el espejo. Al final…¿que va a ser de mi? - si estoy aquí es para vengarme…solo por eso. Draco prometió ayudarme y no pidió nada a cambio.
-Nunca olvides que eres la heredera del legado de los Walpurgis, tu misión aquí no es solo vengarte de Nott, es proteger la magia ancestral que hace a los magos lo que somos- dijo Felicia- Yo alguna vez estuve en tu lugar, fui la responsable de mantener la orden. Algunos me dirán puta y quizás lo soy, pero a veces la única manera de sobrevivir fue llevando a mi lecho a muchos hombres poderosos.
-Eso no te hace una puta- dijo Rose- solo una mujer desesperada.
-Lo que me convierte en una verdadera zorra fue el hecho de que lo disfrute, una y cada una de esas veces- agregó Felicia desviando su mirada a otro lado- Uno toma lo que está al alcance de tus manos, y si lo único que tienes cerca es un hombre poderoso que diezmaría el mundo por ti con solo una palabra tuya, entonces yo le ofrecería a ese hombre lo que tanto ansia a cambio de su fuerza. Quizás Draco prometiese ayudarte, y no dudo que lo haga, es un hombre de palabra, pero si te muestras agradecida y complaciente con él, eso solo le añadiría otra razón a tu causa. Por supuesto, en caso de que ustedes dos estuviesen de acuerdo con el intercambio.
¿Que podía Rose contestar a aquello?….absolutamente nada…..Entregarse a un hombre por poder, ni pensarlo, ella no haría una cosa así jamás, seria el equivalente a vender su cuerpo. Y en todo caso era mas fácil sugerirlo que llevarlo a cabo, ella ni siquiera recordaba haberse acostado con nadie antes de que Theodore Nott abusase de ella. Lo único que conservaba en su cabeza era el recuerdo de una violación y moriría antes de permitir que un hombre la tocase otra vez de esa manera, sin amor, con la intensión de usarla y satisfacerse de ella.
-De todas formas….siempre quise que mi amigo Draco tuviese una compañera que le ayudase a soportar sus perdidas- dijo Felicia todavía peinando el cabello de Rose- Ya le advertí que no dejase que sus sentimientos influyeran en su relación de maestro contigo, pero como siempre, no me escuchó y ahora es demasiado tarde. Rompió sus propias reglas, lo único que queda es ayudarlo a reparar su entuerto. No soy tonta…veo como se miran…como él te mira.
-Según lo que tengo entendido, para hacer el amor hay que estar enamorado- dijo Rose bruscamente.
-El agradecimiento y el cariño son aceptables y convenientes para iniciar una relación intima entre un hombre y una mujer, a veces ni siquiera eso, las ganas de follar son suficientes- le respondió Felicia- créeme, te habla la voz de la experiencia.
-Entre él y yo existen muchas otras maneras de expresar agradecimiento o cariño. Y eso que vez entre nosotros, lo confundes, solo es nuestra conexión mental…nada mas- dijo Rose a la defensiva. Jamas iba a descubrir sus pensamientos con esa mujer ni tampoco traicionar los de Draco. No era tonta, Felicia con toda esa charla, lo que deseaba era confirmar sus suposiciones, quizás con que propósitos. Y de todas formas…no puedo….no puedo…no puedo ni que quisiera…..porque no es su rostro a quien veo cuando intento recordar que me falta…. ¿Estuve alguna vez enamorada de alguien? Podría gustarle mucho Draco Malfoy, fuese lo correcto o no, pero dentro de Rose cada día que pasaba crecía la sensación de que su corazón pertenecía a otra persona. ¿Quién? ¿Quién eres?
Era un poco jalado de los cabellos que Rose no se sintiese desesperada por estar viendo con otros ojos al ex – marido de su madre, quizás culpable, pero sin llegar a los extremos de alterarla y que al contrario, ella sintiese que iba a enloquecer cuando su pecho se apretaba intentando rememorar el recuerdo de alguien que no sabia quien era o si alguna vez había existido. Era tan intenso que incluso le cortaba la respiración….¿Quien eres? Y lo más importante de todo ¿Dónde estás?
Ahora estaba en el Artium del castillo, una semana después de esa conversación que había dado vueltas y vueltas en la cabeza de Rose. Draco seguía distante y formal con ella, enseñándole, adiestrándola, mientras que la soñaba de manera muy diferente y ella esperaba que algún día el corazón de él se aquietase para que el suyo propio lograse calma. Sentirse deseada era una emoción difícil de controlar, ninguno de los dos quería meter la pata enrollándose eso era seguro…Eran maestro y alumna…quizás algún día serian amigos, nada mas.
Draco bajó las escaleras seguido de Felicia, ambos vestían de negros, él llevaba consigo una mascara plateada y una varita (ese día prescindió del bastón puesto que lo haría fácilmente reconocible). El hombre y la mujer se detuvieron frente a Rose, ella inclinó la cabeza.
-He venido a despedirlos….que su camino sea venturoso- dijo Rose recitando la formula Walpurgis para las despedidas antes de las batallas.
-Que así sea….en tus manos dejo el legado Walpurgis- dijo Draco- sino volvemos tú entonces serás la Dama Walpurgis en funciones.
-Y la hechicera- dijo Felicia mirando atentamente a Rose. Se había salido del ritual intencionalmente….Felicia jamás había conocido un Walpurgis con tanta magia como Rose. Ella era la Hechicera, la leyenda andante y renacida. Solo faltaba que el tozudo de Draco la reconociese como tal.
Felicia fue hasta Rose y le besó ambas mejillas, sonriéndole. No iba a negar que después de todos esos meses considerara a la joven casi como una nieta. Le gustaba mucho, sobre todo porque Rose era sensata. Cordura y calma, dos buenos atributos que Felicia apreciaba. Luego de despedirse, dio un paso hacia atrás. Draco se acercó a la chica y la observó apreciativamente. Notó el kohl en sus ojos, de verdad que ese estilo le quedaba muy bien, sin duda ella era una mujer bien atractiva.
-Luces bien…..te ves….hum….saludable- dijo Draco, en realidad él deseaba decirle que se estaba absolutamente hermosa, pero como siempre que se trataba de ella, se tragó sus palabras. Felicia rodó los ojos, la fastidiaba la negación de Draco hacia Rose, cuando era evidente que se la comía con los ojos todo el tiempo, él intentaba guardar las formas, ya rayaba en lo ridículo. Felicia estaba tentada a gritarle: "Manda todo al diablo, llévatela a la cama de una buena vez por todas y acaba con tu tortura necio". Que Rose fuese quien era, para Felicia no representaba ningún obstáculo, total, en cuanto a cuestiones morales, ella no seria quien tirara la primera piedra. Pero Draco se había convertido en un hombre obstinado. No, era un NO tajante y santa palabra.
-Yo debería ir…puedo ser de ayuda- dijo Rose.
-Y yo digo que te quedes aquí- contestó él sin ocultar su fastidio. Ella insistía una y otra vez….hasta el cansancio, él la protegía y ella no lograba entenderlo- aun no estás lista.
-Pero…- ella sintió la frustración creciendo dentro. ¡No estaba lista! ¿Entonces que rayos había estado haciendo todos esos meses estudiando y entrenando como loca?
-La próxima vez vendrás con nosotros…lo prometo- dijo Draco sin mucho convencimiento. Le producía nauseas solo pensar llevársela a la línea de fuego, otra vez en peligro. Se suponía que Rose debía luchar junto a ellos, pero Draco cambió completamente la dirección de los planes, no le gustaba improvisar, pero no hallaba otra manera. Nott la quería muerta…él jamás lo permitiría- además alégrate…después de hoy, te llevaré con tus padres…Potter vendrá y este ocultamiento mutuo terminará, será una visita corta pero lo suficiente para ayudarte a recordar mas cosas.
Rose asintió y luego clavó sus ojos en él. Draco no rehuyó mirarla, luego de unos segundos, giró sobre sus talones dispuesto a irse, pero ella le agarró el brazo. El miró hacia abajo, donde ella lo tenía sujetado y de nuevo contempló con fascinación su mano blanca y delgada, las manos de pianista que tanto le gustaban y lo tocaban en sueños. Esa maldita muchacha siempre lo descolocaba, cuando intentaba crear distancia entre los dos para no enredarlo más de lo que estaba, entonces ella salía con uno de sus gestos cariñosos. Impredecible, así era Rose, algunos días huraña, otros días abierta y cariñosa, triste, alegre, sincera, noble…pero siempre hermosa…siempre hermosa…tanto interna como externamente.
¿Quién podía culparlo por posar sus ojos en ella? Nadie…o quizás…todo el mundo lo juzgaría por cometer el pecado mortal de fijarse en ella…Draco Malfoy era un hombre…tenia sensaciones de hombre, era imposible dejarla pasar, imposible…tan inocente, tan solemne, tan triste, tan bella. Tan parecida a Hermione y a él mismo a esa edad. Una mente joven que aun cuando fue dañada todavía conservaba las esperanzas. Simplemente irresistible para un cínico autoproclamado como él. Solo que su honor le impedía hacer cualquier cosa, si fuese otra mujer, hubiese resuelto el problema en una cama, sin duda alguna. Pero Rose era la hija de Hermione, fue la mujer de su hijo…ella era su discípula, ella era intocable, soñase lo que soñase.
Su subsconciente podía traicionarlo, incluso frente a la misma Rose, que podía leerle el pensamiento y sin duda estaría bastante confusa, pero los hechos eran lo que valían. Algún día de seguro lo hablarían y lo superarían, puesto que él notaba el hecho de que no le era indiferente a Rose, pero mientras no se supiese toda la verdad, de ninguna forma iba a añadir una ilógica atracción al montón de problemas que ambos tenían. Estúpida conexión maestro y alumno, siempre supuso que acabaría en problemas, solo que jamás se esperó la dimensión del problema. A él le gustaba ella y viceversa, ella lo admiraba y lo respetaba, él simplemente la deseaba como mujer, a pesar de Hermione, de Scorpius y de todos. Rose era tan honesta que no pudo ocultárselo, él no tenia forma de hacerlo, de todas formas, la sinceridad marcaba su relación entre el Maestro y discípulo. Se maldeciría eternamente por ello, eso era seguro. Y si no hubiese existido ese nexo mental, ninguno de los dos jamás se hubiese confesado, viviendo en la absoluta y feliz ignorancia de lo que sentían uno por el otro, pero eran incapaces de ocultarse muchas cosas, y esa lamentablemente no fue la excepción.
Y si fuera solo sexo, no habría problema, él podía controlar eso, pero eran las otras emociones que Rose generaba en su interior lo que lo preocupaban. Demasiada cercanía…demasiada interacción, demasiado recuerdos compartidos, demasiadas sentimientos de por medio dirigidos a las mismas personas y hacia ellos mismos. Se resonaban mutuamente, se entendían, se fascinaban, sus mentes se entrecruzaban cuando tenían la conexión mental y eso era mejor mil veces mejor que el sexo….seguro que si.
Draco Malfoy siempre rompía las reglas, incluso las suyas, pero esta vez, estaba atado de manos, asuntos importantes entraban en juego, Scorpius aun convertido en warg tendría que seguir siendo humano, él confiaba en ello y no estaba en sus planes pelearse con su hijo por una mujer….ella lo amaba…no lo recordaba…pero todavía debía amarlo…el corazón de Rose solamente estaba solo y confundido en el olvido.
¿Generoso? Pues si, estaba siendo generoso, porque amaba a su hijo y confiaba verlo feliz con la mujer que quería, sin lugar a dudas, primero que cualquier mujer, su hijo, Draco moriría por él. Si todo fallaba, entonces el destino de ella seria unirse a un hombre bueno que la amase, no al atormentado ex - marido de su madre y padre de su novio…de paso su propio maestro…entonces la mejor forma era tragárselo todo y fingir que no estaba sucediendo. Después de todo, con el tiempo, con suerte, esas sensaciones se apagarían, quizás era buena idea considerar buscarse una mujer que lo distrajese por un tiempo. Se sacaría a Rose Weasley de la piel y del pensamiento.
Pero ¿Quién puede controlar sus propios sentimientos? Él menos que nadie, lo había vivido una vez y lo estaba reviviendo de nuevo. Doblemente complicado. La mortal atracción de la fruta prohibida.
¿Era su maldición personal fijarse siempre en la mujer equivocada? Al parecer, era así, pero la madurez había hecho que Draco se tomase las cosas con calma y elegancia….De ninguna forma iba a suceder… esa situación murió incluso antes de nacer.
Ella lo asia con fuerza intentando no dejarle ir, existía urgencia en su agarre.
-Cuídate- susurró Rose con emoción contenida. Draco suspiró resignado, una sola palabra de ella, una sola frase llena de consideración y cariño bastaba para poner a temblar sus resoluciones, porque él se sentía de nuevo como un chiquillo estúpido ilusionado, hambriento esperando recibir aunque sea las migajas de un sentimiento, inapropiado desde todo punto de vista, pero aun así, tan agradable sentirlo y escucharlo. No se engañaba, quizás Rose sentía por él, quizás él la deseaba, pero ninguno de los dos eran libres y dueños de sus destinos. Él posó su mano sobre la suya y después de acariciarla suavemente, en un parco gesto cariñoso, le dio unas palmaditas y la obligó a soltarlo con delicadeza.
-Volveré- dijo él aun dándole la espalda. No se atrevía a mirarla, no en ese justo momento, cuando sentía los ojos de ella, preocupados e intensos, clavados en él. Si lo hacia, girarse y plantarle cara a Rose, quizás seria capaz de traicionarse a si mismo y hacer lo que deseaba desde hacia algún tiempo, tomarla en sus brazos y besarla hasta la asfixia, unir sus labios a los suyos y meter su lengua tan profundo en su garganta como si estuviera follándole la boca, sentir su cuerpo bajo el suyo, saborear su piel y su sexo, oírla gemir debajo de él, mientras la hacia suya una y otra vez, en el piso de mármol del atrio. Y claro, Draco estaba seguro de que después de que eso sucediese, todo por lo que siempre había luchado se iría al mismísimo infierno.
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Scorpius entró a la aldea con Walter Rosemberg y Fenrir Grayback, los otros wargs de su manada lo seguían de cerca convertidos en lobos. Habían caminado por semanas, en realidad muchas veces lo hicieron transformados en animales, que eran cuando podían atravesar grandes distancias. Después de todo Siberia era un territorio muy basto. Aunque fuese imposible de creer, Scorpius Malfoy en casi un año, le había dado la vuelta al menos dos veces a esa región perdida del mundo. Tenia quince manadas en su poder y solo le faltaban dos más, para declararse el líder de las manadas orientales. Luego acudiría al consejo warg y reclamaría sus derechos.
Puro y simple, un verdadero plan maestro diseñado con una lógica aplastante. Solo que para Scorpius no era así. Cumplir ese plan representa mas esfuerzo del implícito a simple vista. Debía pelear por cada manada y cada pelea representaba un riesgo y él a veces no estaba seguro de querer ganarla. Después de todo, el único motivo que lo empujaba era la venganza.
La vida a veces puede comportarse como una verdadera perra. Él era testigo y victima.
Scorpius consideraba que estaba bastante jodido, a pesar de lo mucho que logró avanzar en esos meses. Después de todo, estaba solo y triste, hecho un pobre despojo. Walter y Grayback cada día estaban más satisfechos con su conducta, le decían que estaba conservando su humanidad y si no fuese porque Scorpius era un warg que jugaba bajo sus propios términos, les hubiese borrado de un puñetazo muy humano la sonrisa en la cara. Por supuesto, quien sobrevivía en su propio infierno personal psicológico era él, dividido entre dos voluntades y la mayor parte del tiempo intentado controlar su instinto animal. Después de todo lo experimentado, nadie lo podía culpar si se sentía un poco, digamos…cabreado contra el mundo.
En realidad últimamente las ganas de discutir y cuestionar no venían de su lado warg, sino del humano. Si bien no dejaba de pensar en Rose, en Ángela y por supuesto en el maldito hombre que las asesinó, de pronto en las ultimas semanas, Scorpius decidió que a fuerza de autocompasión no iba a arreglar absolutamente nada y tampoco traerlas de vuelta a la vida. Estaba resignándose, con rabia y dolor pero finalmente estaba haciéndolo. Ese fue el momento donde su mente se despejó dejando entrar a alguien más.
Alto, rubio, orgulloso y con un humor de mil demonios. Cualquiera pensaría que Scorpius se estaba autodescribiendo. Pues no era así, aunque últimamente se le acercaba bastante. Cuando pensó que nadie podía disputarle el premio mayor a las malas pulgas, en su cabeza encontró el recuerdo de alguien que bien podría hacerle la competencia e incluso hasta ganarle. Draco Malfoy, el inconmovible bastardo hijo de puta de su progenitor, con el perdón de su abuela que no tenía la culpa de las acciones innombrables de su vástago. Su padre, de paso el responsable directo de toda esa mierda warg en la que estaba metido, como recordaba constantemente Scorpius. Él que le había legado su cara, su cabello y la mala costumbre de crearse enemigos casi de a gratis. Aunque la semejanza terminaba allí, porque de resto, Draco Malfoy era un pedazo de hielo y Scorpius lava ardiendo.
Scorpius estaba pensando desde hacia unos días en su padre, porque para ser honestos, a pesar de los insultos y la mala vibra entre ellos, lo respetaba, nadie podía discutirle que Draco Malfoy tenia talento...sobre todo a la hora de patear culos, eso Scorpius lo había aprendido de él. Además, de alguna forma lo quería, con defectos incluidos, después de todo…era su papá. Cuando supo que Ángela y Rose estaban muertas, entonces Scorpius se dio cuenta de un detalle, el motivo y causa del porque su padre no pudo dejarlo morir hace ocho años y permitió que se convirtiera en warg. No fue por mantener vivo al heredero ni nada de eso, como siempre creyó, como constantemente le echaba en cara. Fue que simplemente su padre lo amaba tanto que fue imposible para él dejarlo morir. No le importaba en que se convertiría, sus sentimientos no cambiarían…era su padre, como tantas veces se lo dijo. Scorpius Malfoy ahora podía identificarse plenamente con eso, habría hecho cualquier cosa por salvar a su niña, cualquier cosa, aunque después Ángela se hubiese convertido en una adolescente terca y maleducada que lo culpara hasta de las inclemencias del clima. A veces el amor, perdonaba todo.
El arrepentimiento comenzó a molestarlo, torturándolo y haciendo que pensara con lógica, algo que últimamente no se le daba muy bien. Desde ese ataque, su relación con su padre fue mala, el niño malcriado que era nunca entendió. Draco tampoco era hábil hablando de sus sentimientos, su padre siempre decía que lo que no se demostraba con gestos no valía la pena hacerlo con palabras. Y Scorpius, fue un ciego despreciándolo, culpándolo, desatando un infierno particular para ellos dos, lo alejó, alejando por continuación a su madre, que decidió hacerse ciega, sorda y muda ante esa situación. Si su familia era un desastre, era culpa de los tres y de la inhabilidad innata de los Malfoy´s para expresar sus emociones.
Mamá…..no me despedí de ti…siempre voy a lamentarlo. Hacia seis meses, Scorpius ayudado por Walter, fue capaz de escribirle una carta, en donde le contaba absolutamente todo lo que estaba sucediendo, lo que pasó con Rose y la niña. Su madre estaba en Paris, aparentemente divorciada de su padre y viviendo con otro hombre. Fue tan extraño saberlo, mas extraño aun sentir que se alegraba por ella. Era oficial, su familia había desaparecido, la separación de sus padres fue el réquiem de lo que alguna vez fue la vida humana de Scorpius Malfoy. No le quedaba nada.
Cuando le entregaron la misiva de vuelta, Scorpius abrió el papel y vio las letras con la tinta corrida, ella había llorado al escribirla, él no ya no tenia mas lagrimas para derramar cuando la leyó.
"Cuando supe en lo que te convertirías, nunca pensé en alejarte de mi lado, te querría como fuese, humano, warg, bestia, como sea Scorpius. Eres mi hijo, te amo y te amaré aun después que muera. Te lo prometo.
No puedo expresar con palabras la sensación de vacío que tuve cuando leí que alguna vez tuve la oportunidad de ser abuela. No me importaba quien era la chica, ni sus padres, ahora con honestidad puedo decírtelo. Por años odié a Hermione Granger, por razones que no importan en este momento, pero honestamente, ahora solo puedo sentir lastima por ella y también solidaridad, estamos unidas por el dolor, ella perdió a su hija….como yo he perdido a mi nieta.
Me impresioné mucho cuando me contaste que pensabas llamarla Ángela por mi, ¡Cómo me hubiese gustado saberlo! Si todo lo que me escribiste de Rose Weasley es cierto, puedo ver claramente porque te enamoraste de ella. Siempre fuiste un niño sensitivo Scor, luego un joven de nobles sentimientos, estoy segura que ninguna naturaleza animal hará que eso cambie en ti, eres y seguirás siendo un hombre bueno. Por todo lo que me has escrito se que te cautivó la ternura y la paz que te brindaba esa joven, la luz en su mirada, la amabas porque ella te ofreció incondicionalmente lo que nosotros tus padres nunca hicimos, estabilidad emocional, no solo te dijo que te quería, te lo demostró de la única forma que una mujer puede demostrar su amor por un hombre, a pesar de su juventud, del odio entre las familias y de que sabia que no era el camino mas fácil, ella decidió tener un hijo tuyo contra viento y marea.
Me horroriza pensar que estuviste allí cuando murieron. Yo sabia al verte en la casa, cuando no reconocías ni a nada ni a nadie, que algo grave había sucedido, pero nunca imagine…que fuese…en fin hijo, no importa, no importa si no me lo dijiste, no voy a reclamarte nada. Fue una atrocidad lo que les hicieron a esa joven y a mi nieta…Estoy asustada Scorpius, se que necesitas vengarte, no me lo dices, pero te conozco, necesitas vengar esas muertes…pero ¿A que costo? ¿Por el precio de tu vida? Te pido que no lo hagas, se que estoy impedida para hacer algo al respecto, puesto que Walter no quiere decirme donde estás y me ha prohibido hablar con tu padre respecto a ti por orden tuya. No quiero que mueras, me oyes, no es justo, debes vivir, debes honrar su memoria. Vive….vive por ellas y para ellas, pero no corras directo a enfrentarte a algo mas poderoso que tú.
La vida es impredecible, aun eres joven, aun puedes amar otra vez y reconstruir tu vida. Esa es mi esperanza, aunque digan que los wargs no pueden sentir emociones humanas. Tú con tus líneas, me demostraste que aun sientes como humano hijo.
Quiero volver a verte, pero se que no deseas que yo te vea. Se la razón, y te reitero, no me importa quien seas, como luzcas, lo que hagas, eres mi hijo y eso es lo que me vale.
Por ultimo, Scorpius, te pido, te ruego, casi de rodillas, perdona a tu padre, entiéndelo, comprende que todas las decisiones que tomó respecto a ti lo hizo porque te amaba mas allá de lo explicable. Siempre has sido lo primero en su vida, nadie, Scorpius, nadie es más importante que tú para él. La única alegría que ha tenido Draco en toda su existencia fue verte crecer sano y fuerte, a pesar de ese terrible ataque que sufriste. Tu padre es un hombre muy críptico, tengo veinte años conociéndolo y todavía no puedo definirlo…mucho menos comprenderlo. A veces puede parecer duro…de hecho lo es…pero no es un hombre cruel, odia y ama con intensidad, pero jamás demuestra nada, es frío porque lo criaron de esa forma, tuvo en su juventud muchas experiencias terribles, fue obligado a ser un mortifago siendo casi un niño y no se perdona todavía las muertes que provocó por orden de Lord Voldemort, en estos últimos años tiene el peso de demasiadas responsabilidades encima y no puede permitirse un segundo de debilidad.
Draco está en peligro, lo se, lo siento en el corazón, temo por él, en común acuerdo, hemos decidido no compartir el resto de nuestras vidas juntos, pero no puedo dejar de preocuparme, yo lo quiero, es tu padre…que mas puedo decir. Nuestro matrimonio como sabes fue una unión por conveniencia pero tú no naciste porque era el deber de ambos proporcionar un heredero a la familia Malfoy, naciste porque él y yo quisimos darte la vida, porque nos sentíamos bien uno con el otro y queríamos crear una familia, fuiste la esperanza de un futuro feliz. ¿Hubo amor? No lo se, pero entre los dos surgió la más extraña y extravagante forma de cariño posible para dos personas como nosotros.
Tú deber como su hijo es estar a su lado, no enfrentándolo o apartándote. No te equivoques con sus actitudes, nosotros nos respetamos en la manera de lo posible, él protegió a nuestra familia y se que aunque estemos separados, aun sigue haciéndolo. Algún día, habla con él, no dejes que los años pasen y ese rencor siga madurando. Habla con él, porque se que ahora Draco está dispuesto a contarte muchas cosas y escucharte, se que lo quieres, si te has peleado toda la vida con él es porque lo quieres, porque te dolía su actitud contigo. No eras el único, créelo, el siempre sufrió y sigue sufriendo por ti. Aprende a leer entre líneas con Draco Malfoy, es el único consejo que puedo darte respecto a él que puede servirte algún día….Te amo….Mamá"
Recientemente recordó las palabras de su madre y encontró razón en ellas. ¿Culpar a su padre por mantenerlo vivo a costa de lo que fuese? Difícilmente ahora ese era el motivo para seguir odiándolo y despreciándolo.
Pero eso no era todo lo que los separaba, era que cuando estaban juntos, su eterno antagonismo, nacido de lo diferentes que eran, los hacia estallar inevitablemente uno contra el otro.
Lamentablemente, Draco Malfoy seguiría siendo un cabrón controlador y él seguiría desafiándolo. Era inevitable, eran como el agua y el aceite, totalmente incompatibles. Pero algún día, Scorpius se aseguraría de tener esa largamente esperada charla de sinceramiento con su padre. Iba a ser difícil, sobre todo porque algunas de sus reacciones no eran humanas, y Draco Malfoy era un tipo tan frío que decididamente no parecía humano, pero estaba decidido a arreglar ese asunto que lo molestó por años, echarle tierra y enterrarlo.
Por otro lado, el encuentro se daría, quisiese o no, entre sus planes, estaba contactar a su padre, después de todo, él mismo se ofreció para darle a Theodore Nott en bandeja de plata cuando llegase el momento. Y por nada del mundo Scorpius iba a menospreciar esa dadiva.
Lastima que cuando el amor paternal finalmente le nació a Draco Malfoy, fue para ofrecerle los medios de una venganza. Eso era lo que no podía perdonarle a su padre ni perdonarse a si mismo, que su relación se hubiese deteriorado a tal extremo, que literalmente eran dos extraños. Y definitivamente, ambos eran culpables.
Scorpius miró a su alrededor mientras caminaban por las callejuelas de la aldea, la típica concentración de las manadas wargs, tiendas de campañas por todos lados en una desorganización anarquica, casi hombres y animales viviendo juntos. Solo que echó en falta el ruido, los wargs cuando se sentían protegidos, en casa, solían ser bastante bulliciosos. Como en esas aldeas nadie era familia, y casi todos, con sus excepciones, eran adultos provenientes de diversas partes del mundo, aunque permaneciesen parte del día convertidos en animales, siempre demostraban sus influencias culturales. Por eso no era difícil ver un violinista húngaro amenizando un baile zingaro o dos ingleses intentando colar algo parecido al té.
También había visto lobos-wargs apareándose en público, frente a la vista de todos, en general la gente no prestaba mucha atención a eso, y por lo que Scorpius sabía, aun cuando los wargs preferían tener relaciones sexuales como lobos, para dar rienda suelta a su salvajismo, muchos lo hacían como humanos dentro de la intimidad de las tiendas de campaña. A Scorpius le costó un poco, pero se habitúo a esas costumbres. De todas formas él no había tenido sexo con nadie después de convertirse en warg, ni por asomo le provocaba, el dolor que sentía por la muerte de Rose eliminó completamente de su sistema esa respuesta tan natural e instintiva por los momentos, quizás algún día recuperaría el apetito sexual, pero de momento, no había asunto que le importase menos. Contrario a su suposición inicial, muchos wargs se emparejaban, el matrimonio no existía, pero si una especie de ceremonia, donde toda la manada se reunía y los contrayentes declaraban su intensión de dormir juntos. No tenia sentido el matrimonio, un invento social con la intención de proteger la familia, los wargs no tenían hijos, así que para que rayos iban a casarse. La unión era solamente de tipo sexual, para aparearse, nada más.
-Es extraño….no se oye ni una mosca- comentó Grayback con la cara enfurruñada.
Scorpius olfateo rápidamente y un despliegue de feromonas llegó a sus fosas nasales.
-¡Alerta!- dijo Scorpius, sus colmillos se alargaron y sus garras también, sin embargo controló la necesidad de convertirse en lobo- huelo sangre.
Muchos de los wargs que eran su compañía si se transformaron en lobos, Scorpius prefirió conservar su aspecto humano para pensar con claridad. Walter enseguida asumió una forma de cuervo-monstruo y se elevó por los aires.
Cuando todos llegaron al centro de la aldea, apreciaron el desastre.
Decenas de cuerpos destrozados estaban dispersados por todo el sitio, incluso los más jóvenes, los cachorros, esos niños humanos que nacían como wargs y empezaban su conversión temprano en su vida. Scorpius revisó los cuerpos.
-No fue magia….fueron otros wargs, tienen marcas de dientes- dijo Scorpius.
-Fue Balthazar, sabia que venias hacia aquí, hizo el trabajo por ti- dijo Grayback.
-¿Me preguntó porque?- gruñó sardónicamente un warg de cabello negro que ese dia era el guardaespaldas de Scorpius.
-No era necesario que los matara a todos- contestó Scorpius sin ocultar su desprecio. Él tenia intensiones de pelear a muerte con el jefe de la manada, pero no concretar una masacre.
-Balthazar no es como tú que solo matas al líder y se apropia del señorío de la manada, él desaparece del mapa todo recuerdo de quienes no se unen a él- dijo Grayback- presiento que él debe estar cerca.
-A un día de camino para ser mas exactos- Walter regresó de su vuelo y se convirtió en humano-He hablado con él, no te quiere aquí, te pide que te largues amablemente o en caso contrario, te espera para que luches a muerte con él mañana en la mañana.
-Tiene miedo- dijo Scorpius- puedo olerlo desde aquí.
-Mañana entonces- contestó Grayback- ahora ocupémonos de este desastre.
Nadie dijo lo evidente, pero estaba claro….Una pelea mas….si Scorpius ganaba una pelea mas… entonces estaría listo para enfrentar al consejo Warg y hacerle exigencias.
0o0
Draco y Felicia se desplazaban con cautela entre los pasillos del ministerio de magia. Había utilizado un hechizo desilusionador para ingresar y los guardias los pasaron por alto. Entrar al edificio fue pan comido, ingresar al Departamento de Misterios supondría una dificultad extra. Estaban arriesgando el pellejo, Draco y Felicia sabrían que existían encantamientos detectores en el Departamento de Misterios, la cuestión era salir de allí antes de que los soldados del Trivuriato llegasen.
El objetivo de esa incursión era llevarse un documento importante, la propia constitución mágica. Draco, debido a que estaba trabajando de espía, dio con el documento en una de las reuniones para reformar la ley mágica. El pergamino, había sido diseñado hacia doscientos años, cuando el gobierno mágico de turno abolió las leyes que favorecían a los sangrepuras. Estaba encantado, era casi indestructible, pero su peso mágico consistía, que todo aquel que gobernase al Reino Unido, debía cumplir fielmente sus condiciones, puesto que era un hechizo vinculante. Nott, Avery y Dolohov de alguna forma, lograron sortear ese escollo y Draco se proponía estudiar el documento, para activar de nuevo, cualquiera que fuese el hechizo que contenía. Las consecuencias por incumplirlo, eran obviamente, condena de muerte inmediata y no era que enviaran al culpable en Azkaban, sino que caía muerto de insofacto. Puesto que ninguno de esos tres había muerto, de alguna forma habían conseguido anular el documento.
¿Cómo? Esa era la pregunta del millón de galeones. Una que rondaba en la cabeza de Draco constantemente.
Sacrificios al dios Inominado, la extraña fuerza que atacó a Rose en el hospital. Draco temía la veracidad de sus sospechas, pero es que no le hallaba otra causa. ¿Que poder oscuro estaba colaborando con el Trivuriato? ¿El Inominado en persona? Draco no estaba muy contento con sus suposiciones. Ni siquiera todo el poder de los Walpurgis seria suficiente para enfrentarse a un dios. Por lo visto, ellos tenían en sus manos la carta que nunca tuvo Lord Voldemort y por eso era urgente su inmediata destrucción.
Pero las señales evidentes de contaminación de la magia, de la inclinación de la balanza hacia el lado oscuro, no eran todavía apabullantes. Rose estaba viva, el sacrificio no había sido completado, el Dios sin nombre no acudiría hasta que no fuese hecho, hasta que Nott no la matase. Podría brindarles alguna ayuda, pero jamás todo su poder. Draco estaba decidido, por muchos motivos, a que jamás sucediese.
Llegaron a la caja fuerte del Departamento de Misterios, Felicia apuntó su varita y murmuro un encantamiento, fue como si hubiesen utilizado una llave maestra, la caja se abrió inmediatamente. Felicia tomó el documento satisfecha.
-Al fin lo tenemos- dijo ella, su voz amortiguada por la mascara plateada que llevaba, la de mortifago.
-Salgamos de aquí- dijo Draco también con la mascara cubriendo su rostro- este sótano está protegido contra apariciones, debemos llegar al primer piso. ¡AHORA! No tardaran en darse cuenta.
Felicia se guardó el documento en la tunica y corrió detrás de él. Se subieron al ascensor.
De pronto, los dos sintieron un estremecimiento en el cuerpo y un escalofrío recorriéndoles la columna vertebral.
-¿Qué es eso?- ella miró ansiosa a Draco.
-Lo que temía. Alguien….algo vino...muy pronto...demasiado pronto...- dijo Draco quien conservaba su actitud glacial- detecto un aura conocida y algo más. Nos está esperando.
-¡Demonios!- exclamó Felicia inquieta.
Cuando la puerta del ascensor se abrió, ambos estaban preparados en posición de ataque, salieron corriendo evitando la lluvia de maldiciones que les cayó encima.
Felicia se fue hacia un extremo, llevaba la varita extendida, no podía ver con claridad el sitio de donde venían los hechizos que la atacaban, solo divisaba una nube negra e informe acechandola.
-¿Qué es eso?- entonces ella se detuvo, de la niebla oscura, se había desprendido un brazo, largo y la tenia sujeta por el cuello. Ella abrió la boca tratando de aspirar el aire, pero la niebla apretó su garganta hasta asfixiarla. Draco seguía esquivando hechizos como podía también veía la forma gigante y oscura abalanzándose hasta él, pero logró escabullírsele, de pronto se giró y contempló a Felicia.
-¡Oh Dios!- exclamó Draco y corrió hacia ella. Felicia lo miraba con los ojos brillosos y la cara azulada.
-¡Sálvame!-gimió ella, antes de verse impedida para hablar. Draco utilizó todas las fuerzas que tenia, mas los electrodos en sus músculos, para llegar hasta ella antes de que fuese demasiado tarde. Corrió tan rápido, que la forma de su cuerpo se convirtió en borrosa.
Cuando llegó, él escuchó como los huesos del cuello de Felicia sonaban, partiéndose en mil pedazos. No pudo nisiquiera tocarla, todo sucedió en fracciones de segundo. Luego el cuerpo de Felicia cayó inerte sobre el piso haciendo un ruido sordo y seco. Estaba muerta.
-Felicia- susurró Draco asombrado. Por un momento quedó paralizado de la impresión. Ella está muerta…está muerta. La bilis subió a su garganta…Muerta…mi maestra …mi amiga…Felicia. Draco sintió la indignación correr por su cuerpo. Entonces percibió el aura de la persona que se escondía tras esa niebla maldita. Y poco a poco se giró.
La niebla se fue apartando poco a poco y surgió la figura de un hombre, caminando tranquilamente a través de esta. Draco lo reconoció inmediatamente, Theodore Nott, de nuevo, cara a cara con él.
Todo el cuerpo de Draco se tensó, alertado, todos sus instintos asesinos afloraron. Se preparó para el combate, mental y físicamente.
Ese maldito hombre parecía destinado a cabrearle la existencia. Había matado a su nieta, a Felicia, casi mató a Scorpius e intentaba hacer lo mismo con Rose. Estaba allí, como siempre, apareciendo de improviso en el momento menos pensado. Para ser justos, Draco sabia que existía la posibilidad de que los encantamientos protectores se activasen y alguien del Trivuriato acudiese, pero pensaba en los soldados, jamás en alguno de los cabecillas. A menos que Nott lo hubiese sabido, por algún medio que escapaba a su análisis.
Theodore Nott se dirigió directo hacia Draco, quien todavía permanecía oculto por la mascara de Mortifago. Las tinieblas se arremolinaban en oscuros zarcillos a su alrededor. Sus ojos estaba ennegrecidos de furia y satisfacción. Cuando vio la mascara, sonrió ampliamente. Ese maldito mortifago de nuevo, le traía ganas desde interfirió con el segundo intento asesinato de Rose Weasley, ahora de nuevo lo tenia frente a él. Y no escaparía esta vez, de ninguna forma.
Nott sabia muy bien lo que ese enmascarado estaba haciendo en el ministerio, específicamente en el Departamento de Misterios, robando la constitución mágica. Mas allá de las alarmas mágicas, Marina se lo había dicho ese día… advirtiéndolo: .Aquel que no conoces y deseas enfrentar ira al ministerio por un papel….y Nott….recibirás una gran sorpresa esta noche. La maldita mujer jamás se equivocaba, por lo que él estuvo alerta. El papel, por supuesto, era la constitución mágica, ¿que otra cosa podrían buscar que fuese medianamente importante y valiese el riesgo? Por supuesto, nadie sabia que era un robo innecesario y de poca importancia, puesto que el maldito documento, otora poderoso y vinculante, ahora solo era un viejo papel y nada más. El Heraldo hizo muy bien su trabajo dejándolo inservible.
-¿Quién eres?- preguntó Nott con altaneria- es la segunda vez que intentas joderme. ¿Quién diablos eres?
Draco se mantuvo callado. Nott miró el cadáver de Felicia con asco.
-Y veo que trajiste compañía- dijo Nott- Te sorprenderá saber que no sabia cuantos de ustedes eran. Mi compañero oscuro se adelantó esta vez a mí. ¿Quién eres?
Draco cerró los puños contra la varita que seguía apuntando a Nott, a quien no parecía importarle la amenaza. Estaba frente a él y le hablaba como si nada. Draco tenia sangre fría y conservaba la calma, Nott simplemente parecía que no tenia sangre en las venas…Caminaba con lentitud y observaba todo el lugar, su mirada estaba por ratos brillante y malévola para luego empañarse. ¿Compañero oscuro?….¿acaso esa extraña niebla oscura que mató a Felicia estaba con Nott, lo acompañaba? ¿provenía de él o lo ayudaba? Era la misma niebla que le había descrito Rose, la misma presencia antigua y maligna.
Tan oscura que no podía verse nada a través de ella, era humo espeso y denso que podía tomar consistencia, Draco había visto con sus propios ojos, como se convirtió en una mano para romperle el cuello a Felicia. Parecía tener consciencia propia, inteligencia y voluntad…pero no era un encantamiento…esa cosa parecía viva…era la mejor palabra para describirlo. Y destilaba maldad por los cuatro costados.
Es una manifestación del Inominado….el Dios le ha dado a Theodore Nott un arma para ayudarlo a conseguir sus propósitos…el principal de ellos….Rose.
Draco se estremeció de solo pensar en esa cosa estrangulando a Rose. Sin embargo se obligó a no perder la compostura. Un mínimo paso en falso y estaba jodido.
-Eso que robaron ….la constitución no te servirá de nada- dijo Nott muy ganado de si mismo.
Draco entonces tomó su decisión. Necesitaba descontrolar y sorprender a Nott por un momento para tomar el cadáver de Felicia y desaparecer de allí, aparte de que no podía dejarla tirada como un fardo, ella tenia en su poder el documento. No se creería jamás que estaba inservible y menos si tal afirmación salía de la boca de un sujeto como Nott. Tendría que comprobarlo por si mismo.
-¿Quién eres?-rugió Nott, perdiendo la paciencia- ¿Qué diablos pretendes? ¿Enfrentarme? ¿Establecer una guerra privada conmigo? ¿Tú? Que no eres mas que un recuerdo olvidado de una guerra perdida. O es que ¿Existe algo más? No me digas….tú que te disfrazas como un mortifago, peleas a favor de esos malditos mestizos renegados…..¿Quien eres?
Draco se quitó la mascara y le brindó una sonrisa sardónica a Nott, quien lo miró entre desconcertado y sorprendido.
-¡Tú!- dijo Nott apuntándolo con el dedo. ¡Maldita sea! Sus sospechas confirmadas. Solo que jamás se imaginó que ese ex- mortifago de pacotilla se atreviese a hacer algo así. Otro error mas para la cuenta del Trivuriato, subestimaron completamente a Draco Malfoy - lo sabia….siempre supe que eres un traidor. ¡Dinero! ¡Pamplinas! Tú lo que siempre quisiste fue a esa puta de Granger viva aun cuando traicionases de nuevo tu sangre- entonces Draco se movió rápido hasta Felicia, pero Nott le cortó el avance lanzándole una maldición.
Draco le envió un Avada Kedavra que Nott desvió lanzandose al suelo.
-Malditos Malfoy´s, traidores una vez y traidores por siempre- Nott rodó por el piso y empezó a conjurar maldiciones imperdonables contra Draco quien desplegaba toda su agilidad y las lograba evadir casi por un pelo.
-Te jodi Nott- dijo Draco, intentado todavía llegar a Felicia- te darás cuenta que he cubierto mis pasos, los he engañado todo este tiempo. Ni una solo galeón más para ti, maldito bastardo. Vamos a ver que coño va a hacer la guerra tu Trivuriato cuando no tenga ni un centavo.
Theo se incorporó del suelo e intentó apuntar, pero Draco lo desarmó limpiamente mientras llegaba a Felicia. Iba a conjurar el hechizo de desaparición, cuando entonces Nott gritó y extendió los brazos, llamando de nuevo a la niebla oscura y dirigiéndola contra Draco.
En el momento que esa fuerza oscura, que era tan potente como un huracán, impacto contra él, Draco fue despedido y cayó de espaldas en el duro suelo de marmól. La niebla se metió por su boca, sus fosas nasales, sus oídos y sus ojos. Lo invadió de tal forma que la sintió metiéndose en cada una de las células de su cuerpo. Un frío mortal empezó a punzarlo como si se trátase de un cuchillo afilado, sentía su corazón endentecerse y su cerebro apagándose. Draco intento gritar pero no pudo, tenia la niebla enredada en su lengua y tapando su garganta. ¿Qué diablos era eso? Un destello de su magia Walpurgis la hizo retroceder un momento, pero no fue suficiente, cuando volvió a él , fue mas fuerte y devastador que antes.
Muerte….esa cosa le estaba hablando a su cerebro…te devoraré vivo….lentamente….suplicaras que te mate..una y otra vez….Draco seguía luchando hasta el ultimo resquicio de fuerza que tuvo, pero no fue suficiente. La imagen de su Scorpius acudió a su memoria y luego….Rose.
-Vas a morir, El Heraldo va a consumirte vivo, una maldición que no conoces, no puedes luchar contra ella - dijo Theo Nott caminando hacia él observando el cuerpo de Draco estremeciéndose sometido a la niebla con una sonrisa maquiavélica en los labios- morirás y voy a disfrutar cada minuto de tu agonía, Draco.
Rose estaba en la biblioteca del Castillo de Duhm, leyendo alguno manuscritos, cuando de pronto, sintió algo golpeándole el pecho con fuerza. Sintió una sensación de frialdad recorriéndola. Ella levantó su brazo y vio como los vellos que cubrían su piel se erizaban. Por ultimo, la voz, su voz, llamándola. Era un aviso, la clase de llamada que ella nunca podría obviar. Draco estaba en peligro.
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Esa noche, Scorpius estaba acostado en la hierba mirando el cielo estrellado, sus manos descansaban detrás de su cabeza. El olor acre de la muerte había desaparecido, solo quedaba el aroma penetrante del humo, quemaron los cadáveres hasta convertirlos en cenizas. Los wargs jamás entierran a sus congeneres, sino que los incineraban. Como eran wargs o no lobos, no le temían al fuego, curiosamente le temián a las corrientes de agua, a los rios y mares. La aldea se reanimó un poco cuando se deshicieron de los cadáveres, además, unos pocos sobrevivieron. Walter estaba atendiendo a los heridos.
Scorpius mientras observaba las estrellas, se preguntaba una y otra vez donde estaba la constelación del Dragón. Pensar en su padre, la había hecho buscarla. De un tiempo a la fecha pensaba que si su padre hubiese sido Warg, sin duda el totem elegido hubiese sido el Dragón. Inconmovible, astuto, calculador y sabio, todos esos eran atributos del Dragón y de alguna manera también de su padre. No iba a negar que pese a la antipatía que le tenía, veía cosas buenas en su padre. No encontró la constelación, quizás debió prestar más atención a las clases de Astronomía. Enseguida recordó a Hogwarts y por ende a Rose. Los dos estaban en la torre de Astronomía una noche, y no precisamente mirando por el telescopio ni buscando estrellas perdidas, mas bien estaban navegando entre nebulosas y constelaciones mientras ella lo montaba haciéndole el amor.
-Eres insaciable- Scorpius apoyó sus codos para incorporarse y así lamerle los pezones, ella sentada a horcajadas arriba de él, Rose cerró los ojos y enredó sus manos en sus cabellos atrayéndolo a su pecho. Scorpius percibió como la respiración de la chica se agitaba y sonrió. Le gustaba ser testigo de todas sus reacciones físicas cuando estaban juntos.
-La culpa es tuya- respondió ella jadeante, sin abandonar el ondulante ritmo que le imprimía a sus caderas, subiendo y bajando sobre él. Scorpius sintió la urgencia creciendo dentro de él y finalmente acabó con un sonoro rugido. Cuando abrió los ojos, ella seguía sobre él, repasándole los labios con sus dedos. De pronto Rose rió.
-¿Qué pasa?- Scorpius trataba de normalizar su respiración y su ritmo cardiaco. Cuando nunca lo creyó posible, Rose se había convertido en la clase de chica que era capaz de superarlo en la cama. Increíble pero cierto, respecto al sexo, ella le ganaba ampliamente en cuanto a las ganas de hacerlo. .
-Es que haces un ruido extraño cuando terminas…algo así como un gruñido…me parece gracioso- dijo ella todavía riéndose, sus ojos azules brillaban y su rostro estaba enrojecido. El sudor se pegaba a su cuerpo, haciéndolo brillar. Era bella, exquisita y era suya…totalmente suya.
-¿Gruñidos? En serio- Scorpius entonces empezó a hacerle cosquillas por todo el cuerpo, ella se revolvía contra él, riendo a carcajadas- Gruñidos…Rose… ¡Gruñidos! .pues tú a veces ruedas los ojos y abres la boca, yo no me burlo de ti.
-Es mentira…yo no pongo los ojos en blanco- ella seguía riéndose y de vez en cuando le daba besos húmedos y cortos a su rostro. Era tan cariñosa, tan juguetona, tan traviesa en el sexo como él.
-Pues yo te he visto con mis propios ojos…y no me parece nada sexy, pero no comento nada….ni me río de ti. No has escuchado el termino "destrozar el momento" "corte de nota", pues por eso no me rió- mintió él, ella se vería sexy llegando a su orgasmo de cualquier manera. Pero no iba a desaprovechar la ocasión para tomarle el pelo.
-¿Te destroce el momento?- preguntó ella picara- NO me lo pareció- Scorpius negó con la cabeza un par de veces, por supuesto que ella no le destrozó el momento, se había corrido dentro de Rose brusco y fuerte. Como siempre.
-Te demostraré que no pongo cara de nada cuando me vengo- dijo ella con bastante seriedad, sentándose frente a él. Su largo cabello ocultaba su desnudez.
-¿Qué propones?- preguntó Scorpius todavía acostado, con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Tendremos sexo delante de un espejo y nos miraremos todo el tiempo- ofreció ella.
Obviamente, días después hicieron el amor frente a un espejo y fue el momento erótico más memorable en la vida de ambos. Al final no importó quien gruñía o quien hacia caras extrañas. Solo eran ellos dos.
Scorpius sintió de nuevo la pesada sensación de pérdida que jamás lo abandonaba. A veces podía suprimirla, pero pensar en ella y de esa forma, la avivaba. Muchos de los recuerdos que tenia respecto a Rose estaban relacionados con el sexo. No le extrañaba, él era un warg, su instinto predominaba. Además esa eran los recuerdos mas intensos que tenia, ella con él, piel contra piel, su aroma, su cuerpo pegado al suyo, amor en su mas pura demostración física. La extrañaba, la amaba todavía. Su vida era una tortura sin ella, pero al parecer tendría que vivirla. Las palabras de su madre resonaban con fuerza, él debía seguir…como fuese. Pero antes arreglaría el asunto que tenia pendiente con ese desgraciado de Nott. Después…cualquier cosa.
El sonido de un violín lo apartó de sus pensamientos. Sin duda, Issac, uno de sus wargs lo había encontrado, la melodía era triste, densa, un lamento para aquellos que fueron asesinados.
El mundo warg estaba lleno de violencia. Quizás en sus manos estaba cambiarlo todo. De pronto su misión en el mundo era proteger a aquellas gentes que de ahora en adelante serian su manada, su clan, su familia. Era una forma de vida salvaje, primitiva, precaria, pero también era hermosa, se respiraba libertad.
-Scorpius- Grayback fue a buscarlo- Walter necesita que veas algo, es importante.
Scorpius se incorporó y siguió al hombre lobo a traves de la aldea, luego de un rato entraron a una tienda. El olor a sangre, metálico y espeso inundó la nariz de Scorpius, sangre y algo más….liquido amniótico.
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Theo Nott iba directo a rematar a Draco con su varita por pura impaciencia, estaba a unos cuantos metros de su posición así que casi estaba corriendo, cuando de pronto él y la niebla sintieron un disturbio en el ambiente, una alteración importante en el balance mágico. La niebla entonces dejó a Draco Malfoy y fue despedida hacia un solo punto. El Heraldo reconoció la presencia de aquella que llevaba meses buscando. Rose, fuera del castillo de Duhm y bajando la intensidad de sus protecciones por lo nerviosa que estaba, fue reconocida de inmediato.
Nott se giró y cuando la vio, frente a él, muy cerca, viva y aparentemente sana, sintió como se le revolvía el estomago. Esa maldita niña….la culpable de que todos sus planes se hubiesen retrasado. Se le había escapado una vez, dos veces, pero la tercera seria la vencida.
Rose tuvo nauseas cuando lo vio, tan diferente a como lo recordaba. No más la cara joven, no más el cabello negro, pero los mismos despiadados ojos azules. Él la miraba con hambre, con odio, se notaba a leguas las ganas que tenia de matarla. La consciencia de que ese hombre era el ser humano que más la odiaba y que ella mas despreciaba en el mundo la hizo tambalear.
No voy a morir….no está vez, Rose estaba tratando de sobreponerse, pero en por su cabeza corrían las imágenes de ese hombre violándola, hiriéndola hasta casi asesinarla. Sentía espasmos y escalofríos de solo recordarlo tocándola, yaciendo con ella, martirizándola, apuñalándola. Asco y rabia…era lo único que Rose sentía con claridad. Ella apuntó con su varita, la mano le tembló por un instante, pero se obligó a mostrar firmeza. La niebla maligna asechaba sobre su cabeza, ella la sentía encima, con un pesado manto, pero no llegaba a tocarla, estaba simplemente esperando. Rose había aprendido lo suficiente de los Walpurgis y del ritual del sacrificio al que fue sometida, para interpretar la niebla como lo que era, una manifestación del Dios Inominado, ese al que le habían ofrecido su vida. No le haría daño a ella, por los momentos, como era Nott quien debía cumplir el sacrificio, la niebla solo se limitaría a observar el curso de los acontecimientos y el desenlace.
La pregunta que Rose se estaba haciendo era; ¿Qué va a hacer la niebla si yo mató a Nott? La respuesta era la lógica: entonces ella ira por mi.
Nott corrió hacia Rose y le lanzó un par de potentes hechizos, Rose los esquivó y saltó ágilmente para patearlo en el pecho. El golpe dio en el blanco y Nott retrocedió, sin embargo le dio tiempo de lanzarle una maldición Septusempra a Rose que casi no le dio por suerte.
-Morirás lentamente- dijo Nott convertido en un energúmeno. La frialdad se le evaporó inmediatamente. Ver a esa chica viva y enfrentándolo, le había caldeado la sangre como muy pocas cosas lograban hacerlo. Quería verla muerta, de inmediato, sentía un odio irracional por ella, quería dañarla y eso era lo único que deseaba en ese momento. Sorprendido se dio cuenta, que ella, era la única persona que hasta ese momento lograba despertarle emociones viscerales...la odiaba tanto…tanto…que dolía- muy lentamente.
El que esa chica acudiese allí, precisamente en el momento que casi mataba a Draco Malfoy, fue muy esclarecedor para Theodore Nott. Mientras peleaba, guardaba tiempo suficiente para seguir analizando las implicaciones. Más allá de lo evidente, había algo bien gordo cociéndose respecto a Draco Malfoy y Rose Weasley y él quería saber que era. Malfoy se la había llevado del hospital muggle, solo que Nott no lo reconoció en ese momento, estaba enmascarado. Ahora, otro asunto distinto era saber como diablos Malfoy había ocultado a la chica del Heraldo ¿Haciendo uso de que poder? O ¿Fue la protección de la madre? o ¿Ambas cosas? ¿Qué poder tenia Draco Malfoy? Lo había visto moverse en un parpadeo, mas rápido de lo que un humano era capaz, no lo suficiente rápido para El Heraldo, pero aun así…rápido. La chica también se movía ágilmente, en fracciones de segundo. ¿Draco la había entrenado? ¿Le había enseñado una particular manera de lucha mágica que el Trivuriato desconocía?
Interrogantes….muchas preguntas sin respuestas. Y a Theodore Nott no le gustaban los acertijos.
-Avada Kedavra- Rose lanzó por primera vez una maldición imperdonable, lo hizo con toda el odio que sentía por ese hombre y Nott convocó un escudo, protegiéndose.
-¿Cómo?- ella se detuvo de insofacto y dio un paso para atrás sorprendida. Ya se lo habían contado, por supuesto que Draco le había confiado esa anomalía de Nott, pero verlo con sus propios ojos era diferente. Nadie, ningún mago…que no fuese un Walpurgis, podía bloquear una maldición asesina, y no todos los Walpurgis podían hacerlo, de hecho ella no podía, solo Draco. Y Nott….Nott no era un Walpurgis, de eso estaba segura…entonces ¿Cómo?
-Ofrecí tu alma y tu vida al diablo- dijo Nott riéndose a carcajadas, su voz era gruesa, su tono de burla – y el diablo no me dejará morir hasta que cumpla. Te voy a matar niña….de una u otra forma…pero lo cierto es que seguro te voy a matar.
Nott aprovechó un momento de descuido de Rose y la desarmó, fue hasta ella y entonces Rose invocó su magia Walpurgis. Sus manos se excedieron rodeadas con un fuego azul y logró construir un escudo energético que separó el hall del Ministerio de Magia en dos mitades. Una que las contenía a ella, a Draco y a Felicia y la otra mitad, donde estaba Nott. Ella no hizo la distribución conscientemente, estaba tan ofuscada y metida en la pelea con Nott, que no había visto los cuerpos de Felicia y Draco tirados en el piso, a una decena de metros de ella.
Nott alzó una ceja desconcertado por ese despliegue de magia, intentó dos hechizos pero rebotaron, la niebla oscura no quería acercarse, había probado de primera mano el poder de ese escudo energético antes y sabia que iba a ser rechazada con fuerza.
Un brazo de niebla se acercó a Nott, tomando la forma de cabeza humana deformada, habló a su oído. La expresión de Nott cambió a una de rabia incontenible, su frente sudaba.
No podemos hacer nada por los momentos…ni tú ni yo…esa defensa es impenetrable….la muchacha es poderosa, esto es inesperado….ninguno lo sabia…escogiste muy mal a tu victima….Nott…ahora lo veo todo claro….
-Ella debe morir- Nott se sentía impotente. De nuevo la muy maldita se le escapaba.
Morirá…pero no hoy…debemos encontrar la forma y debemos saber ¿quien es ella?… ¿que es Rose Weasley? , ¿Cual es ese poder tan antiguo como yo que ostenta?
Rendirse…era tan difícil rendirse, retirarse, cuando la tenía casi en las manos. Esa noche, Marina le había vaticinado que recibiría una gran sorpresa. Pero es que nunca se hubiese imaginado eso….Rose Weasley, frente a él…y sin poder dañarla…Imposible.
Nott se acercó al escudo, Rose hizo lo mismo.
-Tú quieres mi vida y es justo que yo tome la tuya- dijo Rose- eres un puerco…recuerdo todo lo que me hiciste.
-Si….te violé…intente asesinarte ¿Y que? he hecho cosas peores niña…créelo- dijo Nott acercándose peligrosamente a la barrera de energía que lo separaba de Rose. Estaba tan furioso que en esos momentos le importaba un comino la maldita protección- Maté a tu hijo. Casi lo hago con tu amante, la lista es larga.
-¿Hijo?- La expresión de Rose se volvió confusa. Ese gesto la delató frente a Nott, quien alzó una ceja dubitativamente.
-Si, tu hijo- Nott controlaba el tono de su voz magistralmente, cada palabra estaba envenenada- ese que llevabas en el vientre cuando te acuchillé.
-¿Qué estás diciendo?- la voz de Rose fue casi inaudible. De pronto su cabeza iba a estallar…hijo…un hijo…mi hijo…
Entonces su memoria despertó de un largo aturdimiento, trayéndole los recuerdos de un hombre joven rubio que la miraba con adoración y la besaba mientras tocaba su abdomen hinchado…Embarazada…ella alguna vez estuvo embarazada…Ángela…..mi hija…Ángela.
-NO!- Rose estaba a punto de desfallecer, totalmente sumida en la desesperación- ¡Es mentira!
-Estabas preñada, tres o cuatro meses si mas lo recuerdo- dijo Nott- el pequeño bastardo era de Scorpius Malfoy, yo lo sabía porque te había visto durante esos meses junto a él. Yo me solía llamar Marcus Nott en ese entonces.
-No…no puede ser- Rose meneaba la cabeza una y otra vez…..Scorpius…Scorpius Malfoy…Draco Malfoy …su padre…. De nuevo la imagen del muchacho rubio besándola…. ¡NO!
-No mientes, no lo recordabas….no lo sabias….que interesante…. ¿me pregunto porque no te lo dijeron? - dijo Nott, entonces vio su oportunidad para joderla…no podía dañar su cuerpo…pero destrozaría su cabeza con una herida mas dolorosa que si la hubiese apuñaleado otra vez- bien en resumen la cosa es así; estabas preñada, de un warg por cierto llamado Scorpius Malfoy…yo maté a tu hijo, estuve a punto de matarte a ti, por supuesto luego de violarte…pero el muy maldito logró salvarte a ultimo momento. Lastima, sin embargo, yo no olvido a quien se interpone en mi camino, ese chico jodió un ritual muy importante, el de tu asesinato. Scorpius Malfoy está a punto de ser cazado por uno de mis secuaces en Siberia. Se donde está y lo voy a tener en mis manos….pronto. Siéntete complacida Rose Weasley, la tuya no es la única cabeza que deseo poner como adorno en mi escritorio.
Rose intentaba controlarse, estaba tentada a desaparecer la barrera energética y matarlo con sus propias manos. Jamas había sentido tanta indignación en su vida, él se estaba burlando de ella, de su sufrimiento.
-Veo que te lo ocultaron- dijo Nott observándola con ávido interés- no dudo que hayas estado muy enferma todo este tiempo, casi un año…me esforcé bastante en matarte ¿Lo sabias? Sin duda casi lo hice, pero es bastante gracioso que solo hayas perdido la memoria…o será que no quieres recordar. Pero de mi si te acuerdas….lo veo en tus ojos…de mi te acuerdas perfectamente ¿Por qué será? ¿Será que te follé mejor que ese imbécil que tenias como amante? No seria la primera mujer que conozco que le gusta que se lo hagan rudo.
-Maldito- escupió ella.
Rose sintió como su mente se fragmentaba en mil pedazos y de nuevo se unía para volver a romperse, una y otra vez, en una cadena infinita. Igual con su corazón, le apretaba tanto en el pecho que sentía que iba a salirse. ¡DIOS MIO! Como pude olvidarlos….como pude olvidarlos…
Dolor….infinito dolor carcomiendo cada una de las células de su cuerpo. De pronto llevó las manos a su vientre y cuando lo encontró plano, gimió sonoramente….Mi hija…la niña….está muerta…..Nott dice la verdad, él la mató…él la mato.
Mientras estaba de pie, ella bajó el rostro y cerró los ojos. El lugar estaba silencioso, pero ella oía las voces en su cabeza, entre todas la que resaltaba era la de Scorpius.
-La llamaremos Ángela…jamás me separé de ti…..te amo..
¿Cómo diablos no me lo dijiste? Yo confiaba en ti…siempre confíe en ti. Rose entonces recordó la cara del animal frente a ella, tan distinto y al mismo tiempo tan parecido. Sus ojos amarillos la miraban desolados….ella estaba muriendo, pero lo recordaba, recordaba como la miraba, recordaba los besos sobre su rostro. Lo sentía tan cerca y al mismo tiempo…tan lejos.
Perdóname….perdóname.
Él no era humano, la cara grotesca y salvaje que la miraba no era la de un humano…era un animal…un lobo…Scorpius era un warg, como Walter.
¿Por qué? ¿Por qué jamás me lo dijiste? ¿Por qué no me dijiste que nunca íbamos a estar juntos?
Todos los recuerdos desaparecidos empezaron a fluir dentro de ella, rellenando los vacíos. El cuerpo de Rose temblaba de pena, perdida e indignación. Sabía lo que le faltaba, lo que le habían quitado. Era él…era la niña. Ese amor que no sabia que existía, pero que estaba dentro de ella la golpeó otra vez…con fuerza…era agónico, quería morir allí mismo, era imposible que una persona aguantase tanto dolor. Rose por una fracción de segundo creyó enloquecer.
Todos lo sabían….todos….Draco lo sabia…y no se lo había dicho…Rabia…absoluta y pura indignación…Rose buscó por todo el lugar y lo vio tendido en el suelo, inmóvil..quizás…asesinado por Nott. De nuevo esa sensación de agonía y perdida amenazó con enloquecerla.
-No- gimió ella con dolor. Draco no por favor, él no..
-Esa es tu verdad Rose Weasley- dijo Nott- tu jodida verdad, así como es verdad que llegada la hora, veré la manera de matarte. Estas sentenciada.
Rose lo miró con rabia y se acercó mas al escudo. Entonces Nott hizo algo inesperado, metió su brazo dentro de la pantalla de energía, atravesándolo y agarró a Rose por el cuello, apretando, ella le tomó el brazo con ambas manos intentando sacárselo de encima. El escudo estaba corroyendo el brazo de Nott, quemándolo hasta los huesos, pero él parecía invulnerable al dolor. Rose se sorprendió, esa barrera no podía ser atravesada por nadie, ni siquiera ella misma y él lo logró, con mucho dolor, pero lo había hecho.
-Te mataré…..te mataré puta…..lo juro…pero antes…serás mía otra vez, golpearé dentro de ti hasta desgarrarte por dentro, me acabaré en tu boca una y otra vez y te degradaré de todas las formas posibles, maldita….me vengare de ti, el hecho de que existas está entorpeciéndolo todo- Nott vio entonces que sus fuerzas estaban al limite y la soltó con brusquedad, después fue envuelto una vez mas por esa niebla negra que era la presencia del Heraldo y desapareció del sitio.
Rose se tambaleó y cayó de rodillas, bajó su rostro y empezó a llorar. Ahora lo recordaba todo, cada detalle que había permanecido escondido en su memoria. Scorpius…Scorpius….su corazón aullaba de pena, su vida, toda su vida, la pasada y la actual, era una mentira. Él le había mentido, Draco le había mentido. Rose no sabia como diablos iba a confiar en alguien otra vez.
El miedo no se le alejaba del cuerpo. Nott estaba dispuesta a matarla, eso lo sabia, pero había confiado que sus recién adquiridas habilidades Walpurgis la protegiesen y le ofreciesen resistencia, incluso una manera de destruirlo. Pero algo dentro de él, esa presencia oscura que lo acompañaba, le otorgó el poder suficiente para atravesar ese escudo. Y eso lo hizo sin saber exactamente de que se trataba. Si Nott conseguía averiguar que ella era una Walpurgis y descubría como romper ese hechizo, quizás usando magia negra, nada ni nadie la salvarían de él y su furia.
Pero ella también tenia cosas para cobrarle…Su hija…su pequeña hija..
Te mataré, era una promesa que alguno de los dos cumpliría tarde o temprano.
Rose sintió una punzada de ansiedad ¿ Draco? ¿Felicia? Ella había ido allí, desafiando órdenes, porque los había sentido en peligro. Rose se levantó, tratando de poner sus pensamientos en orden y despejándose la mente. La rabia amenazaba con ofuscarla y ella necesitaba estar en control, ahora más que nunca, debían salir de allí, antes que alguien mas llegase, el escudo estaba debilitándose. Se detuvo frente al cadáver de Felicia y empezó a temblar otra vez…nunca en su vida Rose había estado tan asustada. Se obligó a moverse para llegar hasta donde había visto el cuerpo de Draco.
Entonces lo vio, tendido en el suelo, y tuvo ganas de gritar. Muerto….Draco muerto…No podía ser. Corrió hacia él de inmediato.
Cuando llegó a Draco, ella se arrodilló y entonces cuando lo observó mirándola con sus ojos grises, apagados, respirando con dificultad, la rabia se extinguió un poco y ella empezó a sentir miedo…miedo por él.
-¿Qué pasa?- ella recorrió con sus dedos la cara de Draco, totalmente pálida, con las venas sobresaliendo de ellas.
-¿Qué haces aquí?- preguntó él, medio aturdido había visto como ella peleaba con Nott, completamente paralizado, impotente sin poder hacer absolutamente nada para ayudarla. Sorprendido vio el escudo que ella conjuró para defenderse. Fue impresionante. Nott incluso intentó atravesarlo, de hecho lo hizo, pero Rose fue mas fuerte. Estaba viva….gracias al cielo estaba viva.
-Te escuche, te sentí…me llamaste- dijo ella. Draco negó con la cabeza.
-No te llame Rose- dijo él respirando cada vez mas con dificultad. El brillo de sus ojos se apagaba poco a poco- jamás te hubiese puesto en peligro.
-Algo me llamó y estoy aquí- dijo ella al borde de la desesperación. Sentía como el alma de Draco flaqueaba, como las fuerzas se le escapaban- ¿Qué te hizo?
-Me maldijo- dijo Draco- esa cosa lo hizo por él, me dio directo, no pude hacer nada, estaba tratando de escapar con Felicia… Felicia esta muerta…Yo también voy- Draco hizo una pausa y tosió- voy a morir….
Rose sintió pánico, ella estaba furiosa con él por haberle ocultado algo tan importante como la existencia de Scorpius y su hija, pero no quería su muerte, seguro que no.
-No- dijo ella con las manos temblorosas- no puedes morirte. Me debes decir, debes decírmelo….Scorpius…Ángela….¿Porque?- Rose gimió con la cara surcada por las lagrimas, lucia desesperada y todavía confusa por el tropel de cosas que súbitamente recordaba.
-Lo siento- Draco había escuchado incapaz de hacer algo lo que Nott le dijo a Rose- no quise mentirte…pero temía tu reacción.
Rose de nuevo sintió como su cuerpo ardía en indignación…se estremeció pero luego dejo que la rabia la recorriera, controlándola en cada una de sus infitestimales partes.
-Me mentiste- dijo Rose con los labios apretados- sabias lo que pasó, Scorpius…mi bebé…sabias lo que sentía por él y aun así….dejaste que yo….que tú y yo.
-Eso no estaba en el plan…te lo aseguro- dijo Draco con rabia, de todas las cosas que ella tendría para reclamarle era eso lo único que no quería explicarle- pero existe, tú lo sientes, yo lo siento, y al diablo, es así como es y así será…tendrás que vivir con eso toda tu vida. He traicionado todo, incluso a mi propio hijo, pero muero convencido de que no me arrepiento de lo que siento por ti.
El color fue desapareciendo de la cara de Draco. Rose empezó a desesperarse. Ella trataba de entender su posición, las razones por las cuales él había mentido, las aceptaba, las aceptó porque eran lógicas. Después de todo Draco Malfoy no había hecho otra cosa que protegerla.
-No vas a morir- dijo Rose con firmeza. También terminó aceptando lo que sucedía entre ellos dos. Fue inevitable, todos los acontecimientos condujeron a eso. Ninguno de los dos era capaz de luchar contra algo así. No se puede evitar sentir. Solo que al parecer sus sentimientos estaba mas repartidos de lo que ella hubiese querido alguna vez.
Draco le leyó el pensamiento inmediatamente, él no podía estar mas de acuerdo con ella.
-Si te sirve de algo, nunca iba a hacer nada al respecto. Tú lo sabias, yo lo sabia, y eso era suficiente, no íbamos a cruzar esa raya. Te respeto demasiado para ponerte en una situación así- dijo Draco.
-No debemos hablar de eso…no ahora…- contestó Rose, era cierto, quizás jamás lo superaría, pero viviría con ello.
-Debes continuar con la orden- dijo Draco.
-Si piensas que voy a dejarte morir estás loco – dijo ella y entonces colocó las manos sobre la cara de Draco, acercó su cara y unió sus labios a los de él, obligándolo a besarla.
Draco fue tomado de sorpresa, sintió su boca hundiéndose en la suya y puso toda su fuerza en resistírsele. Cuando ella abrió sus labios profundizando el beso, él se rindió, no podía ser de otra forma, su ser primitivo deseaba ese beso, el hombre coherente en él sabia perfectamente lo que ella estaba haciendo y quería evitarlo a toda costa. Porque aunque fuese un gesto de amor, que sin duda no lo era en ese preciso momento, él no debía permitir que ambos se condenaran en ese infierno. Pero no pudo evitarlo, no pudo.
El nexo se afincó entre ellos dos, Rose y Draco, sin barrera alguna vieron sus vidas pasar y todas sus emociones desfilar ante ellos. Esta vez no hubo ningún secreto y al mismo tiempo que fue espeluznante fue hermoso. Y lo mejor de todo, es que ambos ocultaron ese momento de la malvada presencia que se había apoderado de Draco.
Rose enredó su lengua con la de él y empezó a succionar. De pronto separó sus labios y una masa negra e informe de ectoplasma salió de la boca de Draco y se metió en la suya, los dos dejaron de respirar por una fracción de segundo. El sonido de vacío fue aterrador, la no existencia, la nada, la muerte tanteando, buscándola. Rose entonces sintió un frío intenso penetrando su cuerpo desde adentro, alejando la calidez inicial del beso, ella percibió una maldad antigua, poderosa, corroyendo una y cada una de sus células, intentando destruirla desde su interior, la misma clase de presencia que la niebla oscura. Y mas dolor acudió a ella, pura y absoluta agonía, sus manos temblaron sujetando la cara de Draco, pero ella hizo todo el intento de no soltarlo. El hombre intentaba alejarla de él pero la determinación de Rose fue superior. Pequeñas virutas de hielo cubrieron las cejas y las pestañas de Rose, cuando la maldición la atravesó. Finalmente Rose lo soltó.
-¿Qué demonios has hecho? – Draco se incorporó de inmediato totalmente restablecido. Estaba asombrado y asustado. Transferir una maldición era algo que pocos magos podían hacer, incluso para un Walpurgis era difícil, de hecho nadie lo hacia, era prácticamente un suicidio.
Rose apoyó sus manos en el piso, su piel se tornó pálida hasta llegar al gris enfermizo, sus ojos se ennegrecieron, todas las venas de su cuerpo se notaban. Temblaba visiblemente, su cuerpo se estremecía en espasmos, apenas podía respirar…Tenia frío…estaba helada …estaba muriendo o a punto de morir. Era indescriptible lo que estaba sintiendo.
-No podía dejarte morir….tú eres mas necesario que yo y yo ya no tengo nada porque vivir- jadeó ella mientras se arrastraba por el piso. Draco se acercó, "No tengo mas nada porque vivir", esas palabras tocaron fondo en él, cuanto desearía Draco que ella sintiese que tenia otra oportunidad para ser feliz. Se equivocó….ella debió saberlo desde el primer momento. Sintió la tristeza y la desesperanza de Rose. Intentó tomarla en sus brazos pero ella le rehuyó.
-No me toques….- advirtió Rose mientras cerraba los ojos….ella se encerró a si misma, buscando la manera de luchar con esa maldad que quería apoderarse de ella. Entonces condujo sus emociones de lo negativo a lo positivo, olvido su rabia por un instante, y se concentro en el amor, en lo que sentía por Scorpius, por Ángela, por su madre, incluso por Draco….
-Rose- Draco estaba desesperado, impotente veía como ella peleaba con todas sus fuerzas.
-No me toques…si lo haces vendrá por ti y yo no podré contenerlo esta vez, casi no me quedan fuerzas- la voz de ella salió profunda y gutural. Entonces Rose gritó y dejo que lo maligno saliera de su boca, como una niebla informe, hasta desaparecer.
-¿Por qué diablos lo hiciste? Te dije que no vinieras….te lo ordené y entonces me desobedeces y haces esto, transferirte una maldición a ti misma. Criatura insensata- Draco la ayudó a levantarse del suelo, la tomó por los hombros y la agitó con brusquedad, una, dos tres veces, estaba tan furioso que se debatía entre abofetearla por estúpida o abrazarla. Ella arriesgó su vida con total conocimiento de lo que estaba sucediendo y él estaba anonadado por ello.
Sin duda Rose Weasley demostró porque era hija de quien era y su espíritu Gryffindor salió a relucir, valiente, arriesgada, imprudente, lo besó con coraje, y no fue el beso de Judas o el último beso, fue el beso de su salvación, de alguna forma también el de su perdición. Todavía en shock pero poco a poco el orgullo se abrió paso dentro de Draco. Pocas personas le enseñaron alguna cosa, pero Rose esa noche le dio una lección. Ella hizo honor a sus enseñanzas Walpurgis, demostrando lealtad y confianza a su maestro…y no solo eso…no solo eso…su sangre ardió con ella, por ella, cuando lo besó. Su corazón latía con fuerza, estaba conmovido e impresionado con Rose, nadie….nunca….jamás, nadie había arriesgado su vida por él. Y ella lo hizo sin importarle mas nada.
- ¡Te volviste loca! No entiendes que tú eres mil veces más valiosa que yo….eres la heredera del legado. Rose…niña tonta…pudiste morir-ella estaba todavía pálida y temblaba, pero al parecer no había sufrido daño permanente, él de nuevo respiró aliviado.
Rose le dirigió una mirada incandescente mientras él acariciaba sus cabellos, colocándole unos mechones detrás de las orejas.
-Pero no morí….sobreviví…otra vez…Jamás voy a permitir de nuevo que destruyan lo que quiero, lo que me importa….nunca mas- dijo ella con fiereza.
Existe un momento en la vida que es una encrucijada. Cuando todo lo que habías creído hasta el momento deja de ser un paradigma. Draco escuchó esas palabras y supo la verdad encerrada en ellas. Rose no solo le demostró que era una bruja poderosa, una alumna destacada, sino que era un ser humano noble, capaz de sacrificarse por lo que amaba. Y él, al igual que su familia y que Scorpius, era parte de eso, era parte de ella. En ese momento Draco Malfoy tuvo su epifanía, en ese instante un corazón maltratado y desecho volvió a latir como si fuese la primera vez y en ese momento, él supo que estaba jodido de por vida. Poca gente sabe exactamente el momento en que se enamora perdidamente de una persona…Draco Malfoy siempre recordaría el momento en que se dio cuenta que la amaba. No fue solo atracción sexual, el deseo fue la excusa más simple y más fácil.
Las palabras sobraban. Rose se lo estaba diciendo todo con esa mirada y él no tenia como responder. De hecho, jamás lo haría, implícito quedaba que nunca volverían a tocar ese tema. Era un secreto que se llevarían a la tumba.
Draco la soltó, ella caminó pesadamente hasta donde estaba Felicia y mientras cerraba sus ojos le besó la frente.
-Adiós amiga mía…ve en paz- dijo Rose.
-Tenemos que buscar a Potter- dijo Draco, sin apartar los ojos del cuerpo inerte de Felicia…lo lamentaba, le dolía, de hecho, estaba furioso, ella no merecía morir así. Sintió la perdida en su real resonancia, ellos hacían mucho tiempo que no estaban unidos, no como él y Rose, pero había sido su maestra y la quería. Con Felicia muerta, ahora solo quedaban Rose y él para defender la orden de los Walpurgis- esto ya empezó. Debemos hacer planes. Nott sabe que soy yo quien lo ha traicionado.
Rose se abrazó a si misma y luego miró de reojo a Draco.
-No voy a ir contigo- dijo Rose.
-¿Qué es lo que estás diciendo? No es cuestión de que quieras o no…Vas a venir conmigo…debes venir conmigo- el tono de Draco era imperioso, autoritario, ella no respondió.
Un pesado silencio se instaló entre los dos. Ambos sostuvieron un duelo de miradas, Draco sabia de antemano quien iba a ganar. Caminó unos pasos y se colocó frente a ella. Rose le tomó la mano y se la apretó un instante para luego soltársela. Draco sintió ese leve contacto como brasas ardientes sobre su piel.
-Me prometiste que seria libre de tomar mis decisiones cuando lo supiese todo y si así lo decidia, irme de tu lado- dijo ella- Se que lo que no me dijiste lo hiciste porque creíste que era lo mejor. Siempre me has protegido y te lo agradezco, tú has hecho por mi lo que nadie hubiese podido, me salvaste, no dejaste que me perdiese en mi misma.
-Ibas a saberlo, te iba a llevar con tus padres, no tenia intenciones de ocultártelo eternamente, no quería que sufrieses. ¿Entiendes porque no puedo permitir que te alejes de mí? ¿Lo entiendes?
-Se tus razones- contestó Rose aun mirándolo fijamente- pero deseo que tú entiendas las mías. De paso, estoy leyendo tu mente, está en conflicto, me quieres a tu lado, pero también deseas que vaya a salvar lo que es tuyo, ya que tú piensas que soy la única persona capaz de lograrlo. Decídete de una buena vez….deseo tener tu bendición…Maestro.
Maestro…una sola palabra para poner un mundo de distancia entre los dos. Draco lo aceptó, ella sintió una puñalada en el pecho cuando percibió su dolorosa resignación
-Tú no entiendes ninguna maldita cosa- escupió Draco- Existen situaciones, Rose Weasley, que ni aunque quieras se van a acomodar a tus deseos. Aquello que es…seguirá siendo, te metas en medio o no. Tú debes quedarte a salvo dentro de la protección que te ofrece la orden de Walpurgis, que yo te ofrezco. Lo otro, yo veré la manera de arreglarlo, es a mi a quien le corresponde… ¿tú sientes que tienes derechos?, pues yo tengo mas derechos que tú. Pero yo respeté su decisión, la respete….
-Draco necesito tu cabeza fría para esto- dijo Rose- debes dejarme ir, debe ser así, no puedo vivir en paz sino lo hago. Pero quiero que estés de acuerdo, necesito escucharlo.
Dentro de la cabeza de Draco se desataba una lucha mental…casi igual al ser o no ser.
-Me la debes Draco Malfoy- dijo Rose dolida- me ocultaste todo sobre Scorpius y él…..es lo mas importante. Entiendo porque lo hiciste, querías ahorrarme este dolor, pero te equivocaste, pude con esto, no me destruyó, fui más fuerte de lo que pensabas. Me subestimaste. Perdonarte….claro que puedo perdonarte…te quiero, de hecho te salve la vida porque me es imposible perderte…pero respecto a este asunto, no voy a ceder aunque seas mi maestro. Al diablo la orden de Walpurgis, al diablo la guerra, al diablo todos. Voy a hacer lo que tengo que hacer.
Draco no hizo la pregunta, porque ya sabía la respuesta. Rose era un libro abierto para él, cada sentimiento, cada emoción, cada recuerdo podía sentirlo vividamente y lo estaba matando, por millones de motivos y causas. No mintió cuando una vez le dijo que ella sentía todo intensamente y que se le hacia imposible ignorarla. Rose ya lo sabia todo, sus recuerdos había vuelto y la percibía furiosa, indignada, dolida…pero sobre todo enamorada…muy enamorada de Scorpius Malfoy.
-Entonces haz lo que tengas que hacer Rose- dijo Draco, ella asintió, era una dolorosa despedida para los dos-No me gusta, huelo el peligro, pero no voy a hacer ningún intento para retenerte. Tengo mis derechos, soy tu maestro, me debes obediencia, pero no voy a hacer uso de eso. Ve con mis mejores deseos y mi protección. Te advierto que a lo mejor no te gusta lo que vas a encontrar.
-Buscaré a Scorpius como sea y donde sea…quiera él ser encontrado o no…a Nott se le salió que está en Siberia convertido en warg…..debo llegar a él antes que ese maldito lo haga, su vida corré peligro- dijo Rose, enseguida maniobró su varita y desapareció de su vista.
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