Basado en el cómic "Blood in the water"


- Voy a ser sincero con usted, señor Mundy: no hay perspectivas de mejoría. Si hubiera venido antes, no le habría dado tiempo a extenderse. No crea que le estoy culpando, es sólo que el diagnóstico llegó demasiado tarde como para hacer nada...No puedo asegurarle que su madre llegue viva a mañana...Siento mucho decirle esto pero haría bien en prepararse para lo peor.

- ...

- Lo siento mucho, de verdad...

- ...¿Está consciente? ¿Puedo despedirme de ella?

- Sí, por supuesto. Aún sigue despierta y pregunta mucho por usted y por su padre. Les dejaremos solos. Llámenos si necesita algo, sólo tiene que pulsar el botoncito que está en el mando junto al cabecero de la cama.


Era realmente increíble pensar que quien estaba tumbada en la cama y la mujer que lo trajo al mundo fueran la misma persona. Una venda cubría la parte posterior de su cabeza, donde se había golpeado en la caída y parecía necesitar de verdad el aire que llegaba a sus pulmones a través de catéter nasal. Cuando Sniper cerró la puerta tras de sí, la ancianita abrió un poco los ojos y los volvió hacia el origen del sonido. Ver allí a Sniper hizo que se dibujara una débil sonrisa en sus labios. Quiso erguirse pero Sniper se apresuró a dejar la botella de agua que llevaba en las manos y había sido su único sustento durante medio día en el suelo y empujarla suavemente.

- Ni se te ocurra, mamá. No te muevas.

- Creí que no vendrías-su voz era apenas un murmullo aflautado-. Mírate, si... vienes hecho un pincel...No te veo tan arreglado desde la orla del instituto...

- ¿Cómo no iba a venir, por el amor de Dios? Si no me he movido de aquí-Sniper tomó sus manos arrugadas y las acarició-. ¿Cómo estás?

- Tengo la boca seca pero aparte de eso...

Sniper le dio de inmediato la botella de agua casi vacía, no le habría gustado apartarse de ella ni los pocos minutos que habría tardado en conseguir otra. Con cuidado, la irguió un poco y acercó el morro a sus labios. Despacio, la mujer bebió la poca agua que quedaba y Sniper, tras dejar de nuevo la botella ahora vacía en el suelo, la volvió a recostar.

- Gracias, cariño...Podrías dedicarte a esto, después de tantos años...volando sesos...Lo haces muy bien pero no es tu único talento, ¿sabes?

- No creo. Como decía papá, no soy más que un loco de las armas.

- Oh, pero no lo dice en serio. Aunque no lo parezca, siempre se alegra de que llames y saber...Alegraba, quiero decir...Yo...

La señora Mundy guardó silencio y a los pocos segundos Sniper la vio tragar saliva trabajosamente y humedecerse sus ojos, y se arrepintió profundamente de haberle mencionado.

- Mamá, no, por favor, no llores. No llores. Lo siento.

- Le echo mundo de menos...

- Yo también, mamá, pero tienes que ser fuerte, ¿vale? Mira dónde has acabado por abandonarte-Sniper secó con un dedo las lágrimas de sus ojos y apretó sus manos. Había tratado de ser fuerte él también, por ella, pero se lo estaba poniendo muy difícil-. Vamos...

La señora Mundy sorbió la nariz y cerró los ojos, apretando los labios. Sniper le acarició una mejilla y le dio un besito en la frente, que ella correspondió con un par de débiles besitos en su mejilla.

- Pensaré en ello-continuó Sniper, hablando despacio-. Tengo mucho tiempo para eso.

- Encontrarás otro trabajo, ya lo verás...-por un momento, su cara se iluminó con una sonrisita mientras se recostaba hasta encontrar una posición cómoda-. Y muy pronto. Uno bueno.

- No creo que paguen tanto como en Mann Co. pero aquí tengo sol, aire libre y no hay montones de hombres armados hasta los dientes que quieren matarme por un puñado de tierra. No desde que pusimos a los vecinos en su sitio.

- Mhm...-asintió la señora Mundy, mirándole con la sonrisa aún en los labios y los ojos brillantes, asintiendo con la cabeza de aquella forma que a Sniper le recordaba a cuando era niño y escuchaba pacientemente todo lo que había hecho en el colegio mientras tejía o preparaba la cena. Eran recuerdos hermosos pero se esforzó en apartarlos. Aún así, tuvo que hacer una pequeña pausa.

- Mamá...Oye, siento haberte dado tantos disgustos...Sé que tú querías que fuera médico o incluso habrías aceptado que fuera cazador, y en vez de eso yo...Bueno...Pero siempre me has apoyado y, aunque nunca te lo haya dicho, eso es muy importante para mí. Siempre me defendías cuando el viejo renegaba de mí, espero haberte podido...

Sniper dejó de hablar y alzó sus ojos hacia la expresión serena de su madre, después a su pecho, y se dio cuenta de que no tenía sentido seguir porque ya no podía oírle.

Permaneció unos momentos en silencio, sentado junto a ella, hasta que finalmente soltó sus manos cálidas y se encaminó muy despacio hacia la puerta.