Capitulo Final

El final de una historia nunca realmente es el final, ¿cierto?


Con tantos problemas por resolver y la crisis recayendo sobre los hombros de la gente con poder, la población de clase media se aferraba a sus casas, unas siendo ahogadas con la hipoteca, mientras que otras buscaban por nuevos hogares. Jensen Ackles había decidido que no compraría otro apartamento, pese a que la renta de su conjunto residencial se había disparado por los cielos, y por mas que su prometido, Jared Padalecki, hubiese tratado de convencerlo para que dejaran el lugar, buscando por algo mucho mas pequeño y cómodo en Massachusetts, Jensen se había negado en redondo.

No había salido de un hueco de ratas para terminar en otro, incluso si este tenía su nombre en papel y un Jared Padalecki en su cama todas las noches. No iba a aceptar eso. Nunca. Por mas que Jared le suplicara, sabiendo que el joven no tenia trabajo para ayudarle con la economía del hogar, usando su beca solo para conseguir sus libros y el transporte a la universidad.

Los libros de Jensen se habían vendido tan bien como antes, variando sus historias, incluso algunas de ellas, dos al menos, versionándolas para ambas sexualidades. Se había convertido en un versátil escritor, que muchos otros, conocidos por escribir literatura de chicas, habían aplaudido.

No solo a el, sino también a su editor personal.

Jeffrey Morgan, ese hombre que le había incitado desde que le conoció a ser lo que quisiera, ese hombre que le había ayudado tanto, y que había ido a prisión por el, luego de que sus padres lo acusaran de secuestrarlo.

Era el mismo hombre que estaba sentado frente a el, en las mesas del café Black Sand, al norte del MIT, que se podía vislumbrar a lo lejos, este hombree lucia exactamente como la ultima vez que se habían visto antes de que Jensen pasara esos horrendos años encerrado en una celda, como un mísero perro que merece una vida mejor pero que no se le permite.

Solo que esta vez, Morgan luce feliz, orgulloso, y Jensen...bueno, Jensen esta sencillamente radiante, jugueteando con el anillo dorado en su mano, sin importarle que parezca un idiota al hacerlo.

Morgan sonrió, una mueca que para cualquiera que lo conociera como él podría pasar por una risa burlona pero no él hombre veía a Jensen como un padre vería a su hijo, con orgullo en sus ojos oscuros. Tomo un poco de su café, esperando el emparedado doble que había pedido.

- Pareces una cría enamorada, Jensen - señalo el hombre haciendo una seña a donde el rubio jugaba con el anillo.

- No lo soy...pero estoy por convertirme en una, tu cría enamorada. - respondió irónico, enfatizando las palabras con sus cejas alzadas, perfectamente alineadas en su rostro de dios griego, enmarcado en la camisa de cuello alto y mangas largas, con sus lentes de aumento sobre la cabeza, tenia sobre sus piernas su ultimo libro.

- ¿Cómo lo llevas? -pregunto recostándose en respaldar de su silla - Es decir, todo esto, este gran cambio, el compromiso, tus nuevos seguidores o debería decir Fans - replico divertido, recordándole al rubio su nuevo club Fans. Eran unas chicas que antes leían sus novelas, en realidad casi les ponían un altar y que habían acogido tanto su sexualidad como algunas de sus nuevas producciones todas, en esos momentos se sintió casi como una estrella de cine. - haber encontrado al amor de tu vida, que -continuó su amigo sacándole de sus recuerdos -me sorprendió que sea prácticamente un niño, responsable y sin duda te ama, pero niño al fin y al cabo .

- No es un niño...solo la cubierta, y bueno un poco su interior, pero Jared es maduro cuando necesita serlo, mucho mas luego de todo lo que le ha tocado vivir desde que esta conmigo...- Jensen suspiro, dándose unos segundos para continuar, al volver a su cuerpo toda la angustia que le había causado cada una de las situaciones, en especial la ultima que les había tocado vivir. - es realmente una suerte que siga conmigo.

- Cuando uno ama a alguien perdona sus errores, carga su miedo y lo protege, fue muy maduro no dejarte después de lo de tu amigo. - comento sabiendo que a eso se refería su prácticamente hijo adoptivo.

- Es por eso que no es un niño. - Concedió Jensen, dejando por fin de acariciar su anillo y entrelazando sus dedos sobre el libro en sus piernas. - ¿Crees que hago bien? ¿Casándome?

- ¿Tu quieres? -preguntó directamente - ¿Lo amas lo suficiente para pasar todo tu vida con él?

- Como si el matrimonio fuera para toda la vida. - le dijo sarcástico, sabiendo que Jeffrey debía tener al menos dos divorcios encima de su cabeza. - Aunque, si quiero, por eso dije que si ¿no?, realmente quiero pasar mi vida con el...y se que no será para nada fácil.

- El que muchas personas no encontráramos el amor verdadero, no quiere decir que él tuyo no lo sea -concedió encogiéndose de hombros - Jensen tienes que estar seguro, no puedes decirle que sí por tu edad, o porque temas perderlo, tiene que ser porque lo amas tanto para dar ese paso juntos... se que lo sabes... ¿Por qué dudas?

- No es que dude...es mas como inseguridad ¿sabes? - Su voz se volvió algo forzada, como si intentara luchar contra algún mecanismo de defensa que le permitía expresar la verdad. - Es solo que...sabes voy a casarme, y lo único que puedo pensar es en lo mucho que sufriré si el me pide el divorcio.

Una enorme carcajada salió de Jeffrey. - Hijo, ni te has casado y estas pensando en un posible e imaginario divorcio - rio de nuevo – A ver Jensen, no tiene porque salir nada mal, no si lo cuidas y lo amas como el primer día, yo descuide a mi esposa la di por sentado... y bueno sabes el resto, ustedes se aman sus ojos es como si no existiera nadie mas para ninguno, confía en él y confía en ti.

- Confio en el...pero aun me cuesta confiar en mi, y mi juicio. - respondió resoplando tan fuerte que el liquido en la taza de café vibro. - No puedo creer que...le haya dejado convertirse en eso.

- No eres responsable del mundo, Jensen, no puedes cargar con él peso de él -contesto tomando otro trago de su café.

- Lo soy, elegí ser responsable de esos dos, Steve se marcho y le deje ir, y me prometí a mi mismo que cuidaría de Chris, por que el era el mas roto de los tres, por mas que yo hubiera sufrido en mi vida...y les falle, a ambos, y ahora se fueron para siempre, y... - Su mirada cayo rápidamente hacia donde tenia sus manos unidas, aguantando las lagrimas que pujaban por salir de sus ojos.

- Son tu familia - continuo él otro hombre viendo a Jensen asentir - Tienes que confiar en ellos... en que saldrán juntos de ese abismo, en que el abogado superara sus propios demonios y ayudara a Kane, así como Jared hiso contigo... y cuando menos lo pienses sus caminos volverán a encontrarse, porque los une algo mas fuerte que la amistad Jensen pero -suspiro- te lo repito, puedes ayudar pero no puedes culparte, porque la culpa no los ayudara, debes ser fuerte por ti, por ellos y por tu chico, cuando se reencuentren deberás ayudarlo... a perdonar.

- Me asusta que no lo haga...por que...yo ya les perdone, nunca les culpe, porque sabia perfectamente por lo que pasaba cada uno. - Dejo salir el aire que tenia retenido, sintiéndose un poco mas aliviado de haber dejado salir esas palabras.

El viento soplo en la ciudad, moviendo la sombrilla dorada que les recubría del sol ardiente que caía sobre ellos a esa hora de la tarde, solo faltaban unas cuantas horas para que Jared saliera de la universidad y volviera con ellos.

-Si no lo hace... -comenzó Morgan suspirando -Tienes que respetarle esa decisión Jensen, porque pese a todo tu dolor, no sabes lo que ese chico paso esos minutos.

Morgan pudo ver como Jensen se mordía los labios, y sabia lo que estaba pensando, se podía leer en sus facciones, pero serian palabras que nunca pondría en su boca, por respecto y amor a su novio. Sus pensamientos claramente decían Chris nunca lo llevo al final, a diferencia de como el fue forzado a hacerlo, siendo solo un niño que no tenia mas opción que tomarlo.

- Lo se. - respondió luego de un momento, viendo su taza de café casi completa. - Lo se.


Manteniendo la calma mientras subía las escaleras del edificio, dejando atrás el sentimiento de que las paredes se cerraban sobre el, asfixiándolo junto con la sensación de que algo malo pasaría apenas sus pies se detuvieran frente a la puerta del viejo y roído apartamento, donde sentía que el mismo había condenado a su amigo a vivir.

Se sentía mal, ansioso, asustado, el que no respondiera su celular ya era alarmante, pero que el portero y el casero le hubieran dicho que hace mucho tiempo que no le veían, solo le daba aun mas miedo aun, con el temor de que su amigo, la persona que lo saco de su infierno personal hubiera cometido una estupidez como el suicidio.

Cuando llegó al fin de las escaleras y hecho un vistazo al pasillo que se formaba ante él, un suspiro de resignación y desagrado salió de él ... el lugar se estaba cayendo, pocilga se le quedaba corto... ahora que sabe que se puede topar algo desagradable, ahora que la realidad le cae como un yunque, es cuando se pregunta que pasó con ellos... cuando salieron de ahí... ¿Por qué se separaron?

¿Por qué dejaron que cada uno se hundiera a su manera en la mugre que ese lugar había dejado en sus corazones?

Movió la cabeza negando, no sabia la respuesta y sospechaba que nunca la tendría -pensó avanzando hasta el apartamento del final, el que era de su amigo... casi hermano.

La puerta estaba con algo de moho y ligeramente desmontada así que no fue difícil empujarla para entrar, cuando lo hizo un salón vacio fue lo primero que lo recibió, lo único que había era un viejo televisor abandonado a la izquierda, el televisor de Chris por supuesto.

No tardo en atravesar el pequeños rellano y dirigirse a lo que era antiguamente la cocina, y que ahora parecía haber sido saqueado, como si se hubiesen llevado todo meros ladrones, comenzó a rebuscar en cada cajón, pero no tardo en descubrir que el viejo escaparate donde Chris guardaba su ropa se podía vislumbrar en el basurero de abajo, eso sin duda era una mala señal, pero al menos no veía ningún rastro de sangre por ningún lado. Y aunque le aliviaba, también le hacia pensar en como estaría Chris.

Cuando termino con la búsqueda exhaustiva de algo que pudiera indicarle que el castaño seguía en la ciudad, terminando esta con resultados negativos, decidió que era tiempo de llamar a Steve, pedirle explicaciones, o saber siquiera si el era consciente de que Chris no estaba en la ciudad o al menos en su apartamento.

Marco el número del abogado, pero su corazón salto cuando la típica grabación de que ese número había sido cancelado llego a sus oídos aumentando su preocupación. Salió del apartamento con la vista fija en la pantalla de su celular buscando entre sus números, el numero del Bufet...bajo las escaleras sin fijarse realmente mientras marcaba y terroríficamente recibía la misma respuesta que la del anterior numero.

- ¿Por qué se deshizo de su números? -gruño, cerrando con fuerza los puños.

Necesitaba conseguir una respuesta a todo este asunto, y la respuesta se lo dio quien menos se lo esperaba.

- Entonces... ¿estas diciendo que...Carlson se marcho con un hombre de cabello largo castaño a San Francisco? - Repitió, meditando las palabras mientras la mujer de cabellos ahora castaños claros le miraba por encima de sus gafas, sin realmente prestarle atención, seguramente ya había escuchado los rumores de su sexualidad.

-Si -contestó digitando en su computadora -Vendió el bufet que tanto le había costado abrir -dijo con algo de resentimiento -Cambio sus números y cerro sus cuentas, incluso renuncio a su herencia - dijo encogiéndose de hombros - Es como sí hubiera intentado desaparecer del mapa.

Cada cosa parecía golpearle mas fuerte que otra, al menos la noticia de que se había alejado de su familia era algo bueno de lo que estaba orgulloso. - ¿Y se fueron a San Francisco? ¿Estas segura de que se fue con un hombre castaño, cabello largo y ojos verdes?

- Sí-contestó la mujer casi con interés, interés que se desvaneció rápido- Si me preguntas parecía que estaba huyendo de la interpol, cubrió sus huellas tan bien que duda hasta que este realmente ahí, solo se que se fue justo con ese sujeto que describes

- Gracias... fuiste de ayuda.

E incluso ahora, que sabia que ambos se habían marchado, no podía evitar sentirse culpable por el hecho de que seguramente pensarían que le odiaba, que no le importaba nada de ellos ahora que estaba con Jared. No era así, necesitaba darles a entender que no era así, que no había manera de que el los odiara, no cuando ellos le habían mantenido vivo y le habían dado la oportunidad de conocer a alguien como Jared, de entrar a su propio paraíso.

Tal vez lo que más le duele de la desaparición de ambos son las precauciones del abogado, casi como si pensara que ellos presentarían cargos contra Chris, incluso Jared que fue el afectado nunca menciono nada así y aun hoy le sorprende la pureza de su prometido, más esta seguro que aunque este jamás lo admita en voz alta, sabe que hay algo más en lo que sucedió que simples celos de su amigo, y él agradece la comprensión silenciosa.

Pero no culpa a Steve, él no conoce a Jared como él y lo que intento hacer Chris fue grave, así que no lo culpa por querer llevárselo y protegerlo del mundo, pero no por eso duele menos


Quedarse a practicar Basketball en la universidad ya no es lo mismo, no cuando tienes que esperar a que todos los usuarios regulares de la cancha de baloncesto se retiren, dejando el espacio vacio y sin alma, sin espíritu, al menos hasta que la pelota anaranjada esta rebotando nuevamente sobre la madera pulida, dándole el aire que el lugar necesita, y aunque lo extraña, sabe que su vida no volverá a ser la misma, no desde lo que su mismo equipo le ha hecho; ahora están todos avergonzados, temerosos de que el destino de Dennis sea el mismo que ellos les este por tocar, si hacen enfadar a Jared.

No paso mucho tiempo desde que le pidieran regresar al equipo, y aunque Jensen le dijo que acceder a ello no seria el final del mundo, Jared decidió pensárselo un poco mas, aun le quedaban un año en la universidad, aun tenia tiempo para disfrutar el ambiente festivo y angustioso que un campus como el MIT podía tener, estaba repitiendo un semestre y no podía ser mas jodidamente feliz, y estaba mas que dispuesto a que reformar su vida, en pro del beneficio de Jensen, y del suyo mismo.

Ahora tiene amigos, Travis Van Winkle, un estudiante de mecatronica del tercer semestre, coinciden ambos en Algebra IV, y Travis es como un jodido nerd que sabe de todo un poco y con el que congeniar no le tomo mucho, luego de que este le confesara ser un activista activo de la lucha por los derechos de la LGTB; a lo que Jensen le miro con mala cara, desconfiado de cualquier cosa que implicara una comunidad gay. En especial si esto envolvía a Jared.

Aunque su negativa no duro mucho, puesto que Jared no tardo en convencerle en que Travis era genial (sin segundas intenciones) y que también era bueno en baloncesto, era de esperarse, el chico de ojos azules y cabello negro era casi tan alto como el mismo Jared, hijo de fisiculturistas que solo querían lo mejor para su hijo.

La madre de Jared no pudo estar mas orgullosa de su hijo cuando trajo a Travis a cenar para acción de gracias, junto con un muy sonrojado Jensen y un Morgan que no dejo de coquetear con Sherry toda la noche.

- No te dejare ganar... - jadeo Travis, sosteniendo la pelota de baloncesto, sudando a montones mientras se sostenía del poste.

-Es que no puedes hacer nada, eres una jodida abuelita, Welling - se burlo el castaño apoyado contra sus rodillas respirando agitadamente, su camisa empapada en sudor y esas pequeñas cosas, como sentir todo él ardor y su corazón palpitar con fuerza luego de un buen partido es lo que más extraña, ni los gritos, ni la euforia, solo él ejercicio...

El sol esta en lo bajo, es casi el final de la tarde y una agradable brisa recorre el lugar. Jared y Travis llevan casi dos horas jugando, probándose él uno al otro entre risas y burlas.

- ¿Soy la abuelita? - La risa suave de Travis invade el lugar, esta tan cansado que ni ganas tiene de carcajearse, y jura que casi se desmaya cuando camino al lado de Jared para darle un golpe en el hombro, antes de llegar a donde han dejado sus bolsos, llenos de libros y suficiente espacio para guardar el balón. - Dios...se esta haciendo tarde... - murmura el chico, haciéndole ver a Jared el reloj negro en su muñequera, con números naranja que iluminan la hora. - Tengo que ayudar a mi madre en casa... - y con eso hace a Jared reír de nuevo, aparentemente las energías del Padalecki son infinitas.

- Ayudar a limpiar, Trey -pico molestando -Que orgulloso estoy, casi eres toda una mujer ya. -rio antes de que Travis le golpee esta vez la cabeza por detrás, removiendo su cabello castaño, que ahora esta mas largo que nunca, y sabe que tiene que cortárselo, pero Jensen no se ha quejado, así que hasta que el escritor no diga una palabra, Jared lo mantendrá asi.

- Sabes, al menos yo hago los deberes de la casa... - se quejo golpeándole con el bolso esta vez. - Vamos, tu tienes que ir a encontrarte con tu novia.

- Sí te oye decirle mujer no me pidas que interceda en tu defensa - advirtió sonriendo - Jensen cabrón es peligroso.

- Oh créeme, no quiero conocerlo, me quedo con el Jensen Ackles que se sonroja cada vez que lo besas en publico. - Señalo, recordando que todas las veces que Jared se acercaba a su novio con segundas intenciones, este se volvía rojo, algunas veces pálido, cuando le besaba, cuando le abrazaba y cuando le decía cosas dulces al oído. Sin duda Trey quería tener un romance así.

- Deberías ver como se sonroja con otras cosas -dice orgulloso causando una carcajada en su amigo, es algo que a Jared le gusta mucho de Travis, aparte de Chad es el segundo chico hetero que conoce que ante esos comentarios no arruga la cara, ni la desvía, ni se queda callado, solo sonríe porque en realidad lo respeta y sabe que l suyo con Jensen, es amor, tan bueno y tan puro como cualquier romance.

Jared tiene su bicicleta en el estacionamiento de bicicletas, frente a la facultad de medicina botánica, la mas inútil de toda la universidad; Trey por su parte tiene un viejo Chevy, pero al vivir en lados opuestos de la ciudad, Jared prefiere tomar su propio transporte. Sus largas piernas le ayudan a pedalear sin parar a su casa, no tiene por que hacerlo, Jensen le ha enviado un mensaje de que esta con Morgan, y Jared...ya se siente seguro.

Le tomo un tiempo, por supuesto, pero al final del día se había decidido que no podía vivir su vida con miedo, demostrándole a Jensen como Jared tenia la fuerza de hacer algo que a el le había tomado años asimilar todo lo que le había sucedido.

Cuando Jensen entro en contacto con Morgan de nuevo, se sorprendió por la felicidad de su prometido y fue bastante visible para él que su escritor veía en Morgan él padre que perdió en el pasado y le alegraba que Jensen recuperara algo tan importante como lo es parte del calor paterno, mas cuando había estado un tiempo deprimido por la desaparición de Steve y Kane, él no es ciego, su esposo respeta que no quiera saber nada, pero no es ciego para no notar la nostalgia con que él rubio cargo un par de días.

A pesar de que le duele ver a Jensen sufrir, no es capaz de sentir tristeza por el y las razones de su actitud lejana, que intentaba disimular con sus libros en proceso, una nueva saga llamada Love Without Pain, en donde uno de los hombres que la protagonizaban tenían problemas para serle fiel a su esposo. Jared se había reído cuando Jensen había dicho que había basado la descripción de uno de ellos en Jared, pero que no había manera de que el le fuera infiel, y sinceramente, Jared tampoco podría pensar en serle infiel a Jensen.

El apartamento nuevo se encontraba cerca de la estación de trenes, donde Jared adoraba pasar por las mañanas, viendo los trenes ir y venir, una y otra vez como un ciclo. También estaban los nuevos vecinos, ya que al ser un edificio no muy alto, Jared se sabia los nombres de todos los inquilinos, y sabia que en el fondo Jensen estaba orgulloso de ello.

La decoración no había cambiado en nada, era la misma minimalista de Jensen, pero con muchas cosas que la diferenciaban, por lo menos el set de cepillos de dientes eran a juego, y Jensen juraba que Jared usaba el suyo, pero a fin de cuentas nunca tenían idea de cual era cada uno. También estaban sus libros de la universidad, de los cuales Jensen reía cuando podía leer formulas matemáticas en el rostro de su novio luego de que este se durmiera en la mesa de la sala, estaban apilados en el nuevo librero, que justo el dia que lo compraron casi acaba con la fina manicura que Jensen se había hecho para una entrevista al día siguiente, y del cual Jared se rio hasta ponerse morado, burlándose por el lloriqueo de Jensen por haberse roto las uñas, al menos hasta que Jensen le dio en toda la espinilla dejándole a el también sollozando de dolor.

La vida juntos era simple, pasaban casi todo él día juntos excepto por universidad y el trabajo del escritor, pero se extrañaban casi como él primer día y era algo que Jared agradecía porque su cariño estaba tan intacto, e incluso tal vez más fuerte que cuando se conocieron. Jared seguía teniendo accidentes como la ves que las cajas de cereales que estaban encima de la nevera se le vinieran encima y por tratar de atraparlas todas termino en él suelo cubierto de cereal y Jensen por su parte seguía con los cambios de humor, a los que Jared controlaba con besos y abrazos, él método seguía siendo tan bueno como siempre, casi como él primer día.

Cuando la madre de Jared iba de visita era realmente curioso, pues pasaba horas conversando con Jensen, se llevaban excelente y él apreciaba eso también, así como también que Morgan tratara a su madre como una rosa muy hermosa y delicada cada vez que intentaba acercarse, aunque aun no hubiera logrado nada, estaba seguro que poco a poco estaba ganando punto con su madre.

El gato seguía estando en la casa, y Jared seguía odiándolo tanto como el minino a el. No venia tan a menudo, y Jensen no se preocupaba en nada, siempre llenaba el bol con comida y siempre aparecía vacio al día siguiente, pronto Jared tomo la manía de hacerlo también, con una sonrisa en el rostro.

Era una persona de perros, pero Jensen se negaba en redondo cada vez que Jared cambiaba a propósito al Animal Planet.

Por casualidad, cuando abrió la puerta del apartamento, lo primero que se encontró fue al minino en el sofá, recostado donde el siempre ponía la cabeza cuando Jensen se sentaba en el suelo a escribir, costumbre que Jared había despertado en el de nuevo, luego de que Jensen le hablara de sus años en la universidad.

- Apuesto a que sabes que me acuesto en ese extremo y dejaste gérmenes gatunos malvados que me enfermarán -dijo bajo, como un niño que describe a sus padres todo un plan de algún villano de la TV, lo que más le sorprende es la carcajada que oye cerca, volteándose para encontrarse con su prometido conteniendo la risa, de seguro le escucho - ¡Mierda! -pensó sonrojándose.

- Dudo mucho que Kyoto haya eso a propósito, para empezar es un gato. - Jensen no pudo evitar mofarse de su novio, recordando que el también lo hacia a veces, quejándose de las tragedias de su vida con el gato, quien solo refunfuñaba y se marchaba por la ventana, pero quien con el reclamo de Jared solo se había estirado mas en el sofá.

Las mejillas de Jared se tiñeron un poco de rojo - Puede ser... nunca has notado que los gatos están cerca de la maldad en las caricaturas, por algo será - murmuro riendo de su propio argumento -Olvídalo mi imaginación vuela demasiado

- Oh bebe, ves demasiada televisión, buscare el libro de los príncipes aredios, seguramente te enseñaran mucho de los gatos... - musito distraído mientras rebuscaba el libro del que hablaba en la biblioteca, sin notar como Jared se acercaba sigiloso por la espalda.

- No es mi culpa que me guste la televisión - le susurro en él oído, pasando su lengua por el contorno de este.

Haciendo que Jensen saltara en sus brazos sorprendido. El escritor dio un suspiro, dejándose sostener por Jared un poco mas, antes de que su novio le soltara, girándose para besarle sobre los labios. Se sentía bien tenerlo en casa, luego de que Morgan le hubiera acompañado a la casa.

- ¿Cómo te fue en la universidad? Llegaste un poco tarde, ¿te quedaste con Travis? - pregunto, dejando que sus manos recorrieran los costados de Jared, sintiendo la tela húmeda por el sudor.

- Bien, nos hicieron un Quizz sorpresa que estoy seguro de haber aprobado -dijo moviendo sus manos por toda la cintura contraria solo acariciando levemente - Lo siento, jugué un rato con Travis al baloncesto pero es una abuela - dijo riendo -¿Y tu día? ¿Cómo está Morgan?

-Tu también eres una abuela a veces, ¿sabes? Con eso de que tres rondas y ya no das para mas... - Se burlo ganándose que Jared hiciera un puchero de esos que tanto adoraba. - Jeff esta bien, pregunto por tu madre...como siempre.

- Hey, no he visto que tu me folles más de tres veces seguidas tampoco -contraataco mordiendo un poco él cuello - Dile que siga intentándolo, mi madre pregunto por él cuando me llamo en la tarde al celular, ah y dijo que encontró una receta de pastel de manzana tan sorprendente que te traerá como cuatro pasteles.

- Oh dios, ¿pastel? - Pregunto forcejeando con Jared para separarlo de su cuerpo, estaba haciendo la cena, y no quería pasar de nuevo por vez mil por la situación de tener que pedir comida a domicilio. - Jeff es solo unos años más viejo que ella, aunque...Jay... no seria malo que terminara juntos.

Jared se rio cuando su prometido corrió hasta la cocina a salvar su cena, como casi todas las noches - Yo... – dijo siguiéndolo y sentándose en el banco del desayunador - Solo..., supongo que seria hipócrita no decirte que al inicio me espanto un poco la idea... pero ahora tampoco lo veo mal, es decir mi madre ocupa alguien a su lado con quien seguir su vida y Morgan... Jeff - se corrigió recordando que él hombre llevaba meses pidiéndolo que no le llamara por él apellido porque le hacia sentir viejo - no es mala persona, además para mi es suficiente como la mira, se ve que le gusta y que la respetara. Solo... quiero que vuelva a sonreír tanto como cuando estaba mi padre vivo -dijo con nostalgia -ahora sonríe pero se ve un poco sola.

- Jay... - Jensen bajo la paleta con la que removía la carne en la cazuela, acercándose a Jared y sujetándole el rostro entre sus manos. - Lo siento, lo olvide...a veces lo olvido, lo siento, no quise decirlo. - susurro, arrepentido mientras dejaba repetidos besos en su rostro.

Jared acepto los besos con una pequeña sonrisa y algo sonrojado -Esta bien, Jen, aun así tienes razón, espero mi madre le de la oportunidad, la soledad es horrible - murmuro, y ambos lo sabían, sabían el peso y la agonía que esta era, después de todo antes de conocerse era lo que principalmente sentían en sus corazones.

- Te amo, te amo demasiado...¿y sabes que es lo peor? Que cada vez que te lo digo siento como si estuviera viviendo un jodido sueño... - sus dedos se enredaron en el cabello de Jared, dejando besos de nuevo por su barbilla hasta terminar en su boca. - ¿Por qué no vas a cambiarte?

- No es un sueño -susurro viéndole a los ojos verdes, perdiéndose en ellos su corazón latiendo desbocado en su pecho con tan simple contacto - Te amo Jensen, te amo tanto - robándole también un delicado beso - iré a bañarme porque apesto... a menos que quieras que me quede así - murmuro travieso.

- Ve a bañarte. - le contesto seco, separándose de el y dándole una palmada en el muslo. - No quiero apestosos en MI mesa.

- Si mami -contesto sacándole la lengua, haciendo sonreír al rubio.

Estos pequeños momentos eran los que mas apreciaba el rubio, la compañía, el amor, todo su mundo había cambiado desde que conoció a ese niño en un cuerpo de hombre y aunque extrañaba a sus amigos, sabia que así como Jared llego volcando su vida a la felicidad total y que con él hasta había ganado lo mas cercano a una madre que conocería jamás y así como Morgan - al que consideraba un padre había llegado a su vida de nuevo también, algún día Christian y Steve también regresarían, lo sabe, ahora puede decir que tiene totalmente fe en ello, porque Jared no solo le enseño a amar si no que le enseño a creer, la fe de siempre esperar lo mejor aunque no parezca mas que una burla lejana.

A él llego el amor cuando menos lo esperaba cuando todo lo considero perdido y estúpido, así que porque no tener esperanzas de que sus amigos regresaran cuando hayan superado sus demonios y estén listos para avanzar con él... como siempre lo han hecho desde que se conocieron, siempre juntos...

Después de todo, también son su familia..

En su camino a la habitación, Jared maldice de nuevo al gato, quien ni se molesta en levantar el rostro, quiere un perro, y va a ser todo lo posible para conseguirlo, con una sonrisa entra en su habitación, desnudándose en su camino al baño, sin importarle que luego Jensen vaya a regañarle por ser un cerdo y no preocuparse por el estado de la casa.

Han estado viviendo casi dos años juntos, y Jensen es plenamente consciente de que Jared es un mimado, su mimado, y que es su culpa que a veces sea un niño, bueno eso, un niño mimado. Así que sin importarle si Jensen se enfada, deja el suelo mojado en su camino a la cama luego de salir de la ducha, donde planea recostarse desnudo hasta que su novio le llame a cenar.

Pero en la mesilla de noche hay algo que no le deja dormir por al menos diez minutos cada noche, en la que lo observa, ansioso, pero también le asusta, le aterra siquiera mirarlo, allí, tan verde y antiguo, tan Jensen. Ese estúpido diario.

Por momentos le gustaría decirle al rubio que lo guarde, que no quiere leerlo, no porque le asuste el pasado de su novio sino lo que le asusta, justo lo que le aterra, es palpar en cada letra y frase el sufrimiento que guarda tanto él diario como Jensen, es eso de lo que tiene miedo porque ama demasiado a Jensen y aunque jamás llegue a comprender solo con leer su dolor, se puede dar una idea que es bastante agonizante, que siente que estruja su corazón de forma dolorosa. Pero ahora que Jensen ha decidido abrirse a él en ese aspecto, aunque duela tiene que estar ahí para él, leerlo y compartirlo hasta donde su casi esposo permita, porque eso los unirá más y sabe que es necesario.

Necesario, y más doloroso que la paliza que Dennis y sus idiotas seguidores le dieron hace tiempo. Tendrá que hacerlo algún día, solo espera estar realmente preparado para soportar toda la angustia que sabe que esta escrita allí, con sangre y lagrimas de su creador.

Esta tan perdido en sus pensamientos que no nota como Jensen se apoya con suavidad sobre el marco de la puerta, una mueca seria en su rostro, mientras observa como Jared ve el diario, sentado en la cama, Jensen le nota asustado, pero sobre todo queriendo hacerlo, y Jensen lo sabe, y no va a detenerlo.

- La cena esta lista. - casi susurra, sacando a Jared lo mas suave que puede de sus pensamientos.

- Oh -murmuro viéndose atrapado -¿Puedo comer desnudo, mami? -pica tratando de relajar el ambiente, mientras se incorpora en la cama.

- No, no tienes permiso, pero si quieres yo puedo comer sobre ti...desnudo. - Jensen sonríe, aunque intenta parecer seductor, sus mejillas son las primeras en sonrojarse por la forma en la que Jared le ve, como si fuera un pie de chocolate.

- Claro -contesto efusivo brincando un poco en la cama - Por mi no hay problema, te complaceré en todo lo que quieras - murmuro con doble intención.

- Bueno, por ahora solo quiero que comas, y descanses, los finales no están muy lejos...y tengo que escribir dieciséis paginas para el jueves...que es mañana... estoy tan jodido... - gimoteo, sentándose sobre las piernas de Jared, quien le había observado con una sonrisa dulce mientras caminaba hacia el.

-Lo lograras -murmuro sonriendo -Solo necesitas concentrarte y que yo no te distraiga.

- Eres muy...muy...muy...sexy... - susurro contra su cuello, dejando besos por todo su cuello, sabiendo que dejaría marcas rojas que demostraran la efusividad y la pasión con la que Jensen le besaba.

- Bueno... noto que te distraes solo - murmuro en lo que empezó una risa y termino como un jadeo bastante fuerte y necesitado –Dios, Jen...

Jensen corto de raíz el creciente deseo en Jared, mordiendo su cuello tan fuerte como para sacarle un gemido de protesta a Jared, que apretó sus brazos antes de separarse de el y regresar a la puerta.

- Comer, Jared, vamos a comer... - le pidió, sin dejar que Jared viera como se apretaba la erección entre sus piernas.

- Hum -murmuro con un puchero -Eres un rubio provocador -grito desde el cuarto buscando un boxer y una sudadera que ponerse.

- ¡Y tu un niño mimado! - Le grito de vuelta, sabiendo lo mucho que Jared odiaba que le dijera niño. - Pero te amo de esa forma... - fue el ultimo susurro que Jensen dio antes de entrar a la cocina, sabiendo que Jared estaba detrás suyo, con su gran apetito de gigante intacto a pesar del tiempo.

Iba a ser una larga noche para ambos, pero también iba a ser una de las tantas noches en las que se dormirían junto al otro.

En dos años ambos han madurado mucho y crecido como personas, aprendiendo el uno del otro, apoyándose cuando cada uno lo requiere. Se enfrentaron a muchas cosas, hubo dolor y sufrimiento y él camino justamente nunca fue fácil y ambos sospechan que aun les queda camino por recorrer, pero por primera vez Jensen Ackles ve el futuro con una sonrisa, porque sabe que esta vez no está solo, porque sabe que cuando gire en la cama en las noches ahí estará Jared, que cuando vea el asiento del copiloto en su auto encontrara una sonrisa, que cuando este en el sofá sollozando por algún película de chicas estarán a su lado unos fuertes brazos que le protegerán del mundo y le harán sentir seguro, amado y feliz ; pero algo de lo mas importante que cuando los recuerdos y el miedo le atormenten por la noche ya no tendrá como único recurso recurrir a las paginas de su diario, también estará Jared su amigo, amante y compañero... su alma gemela, esa que espera y anhela desde mucho antes que él infierno comenzara y que aunque perdió la fe, estuvo al final del camino, sonriendo y con los brazos abiertos, tal y como Jeff y su sabiduría le dijo una vez.

Es feliz ahora.


Los parques de la pequeña comunidad yacían solitarios, cubiertos por el largo manto de oscuridad que cubría todo el lugar, era una noche tranquila, se podía ver a las familias cenar tarde en sus casas, de luces brillantes y buena vida desprendiendo por todos lados. La luna, grande en esa época del año, llena como la vida misma que iluminaba la ciudad con su luz natural, llegando mas allá de donde lo hacían las farolas de la calle.

El numero 7 de Roosemount se hallaba mas brillante por la luz de la luna que de alguna otra luz, la luminosidad blanca se filtraba por las ventanas, inocentes, abiertas para quien quisiera. La familia que habitaba el lugar era una de las más caritativas del lugar, una pareja en sus tardes cuarenta, enamorados desde la infancia, destinados a estar juntos desde que se miraron la primera vez. No tenían perros, y sus hijos hacia años que se habían marchado, solo ellos dos viviendo en la pacifica comunidad, sin preocuparse de nada.

Hubo destellos de luz del auto de los jóvenes del numero 10, que cruzaba la esquina, estos eran una familia de por mas alocada, mal vista por el resto de los habitantes de la cerrada comunidad. El auto cargado de adolescentes puros, ilumino la figura de dos hombres caminando por la calle principal, uno de ellos cubierto en una larga gabardina, y el otro llevaba solo un abrigo negro con capucha, que cubría su cabeza, ninguno de los adolescente reparo realmente en ellos, o lo que sus risas provocaron en ambos hombres.

Ambos pares de ojos verdes se volvieron a ver diciendo tanto y a la vez nada, uno de ellos soltó una risita ante la cara de circunstancia del otro, que por las luces se había exaltado un poco, pero con una ultima risita ambos siguieron su camino, caminando entre la acera, el hombre de la gabardina jugaba un poco con las cosas que llevaba en una bolsa negra que no llevaba ningún logo o algo que las distinguiera de la oscuridad, perdido entre sentimientos y recuerdos del lugar donde se había criado.

El lugar estaba casi muerto, excepto por el anterior carro ningún otro se vislumbraba al ser una comunidad tan respetada, ninguno de sus miembros andaban fuera a esas horas de la noche y los que lo hacían no eran el ejemplo de buenas personas para nadie de aquel lujoso lugar y era justo eso lo que abundaba ahí, prejuicios, tenían esquemas, estereotipos, proyectos de vida para todo él mundo y aquel que se saliera de ellos, era lo que la sociedad catalogaba como escoria.

Como el lo había sido una vez, aunque dado el tiempo que había pasado desde eso, nadie le recordaría en ese deprimente lugar, tal vez ni ellos le recordaran, habiéndole borrado de sus cerradas mentalidades, que en vez de crear un mundo mejor solo lo arruinaban, pudriéndolo y manchándolo con su sola presencia.

El ya no estaba enfermo, nunca lo estuvo, y sabía eso y eso bastaba para seguir viviendo.

El hombre a su lado, con su cabello castaño oculto en el pasamontañas negro que cubría también gran parte de su frente, no solo protegiéndole miradas curiosas de algún vecino que se atreviera a mirar por la ventana a esas horas de la medianoche, sino que también le cubría un poco del frio Texano; este hombre con su caminar pausado, y manos llenas de moretones cubiertas por guantes de cuero negro, se detuvo frente al numero siete, dándole una mirada interrogativa al hombre a su lado, pidiéndole permiso...no, retándole a entrar primero, a avanzar.

El otro hombre de cabello castaño también, solo que mas claro, casi rubio, bufo divertido ante él reto del otro hombre y sin ninguna dificultad empezó a avanzar por el césped verde y de gran vida, pero un poco alto, moviéndose con cuidado conforme caminaba, se dio cuenta que nunca había estado tan seguro de algo en su vida, así como para ellos ya no era su hijo tampoco para él eran sus padres, no sabe si alguna vez lo fueron, los recuerdos hermosos y puros ahora parecen tan lejanos, como encerrados en un cuadro, casi siendo de alguien mas y no los suyos, opacados por estos últimos años de sufrimiento.

Movió su mano libre a la bolsa que su mano izquierda llevaba y saco unos fósforos tirándoselos al hombre que caminaba al lado suyo, tan seguro y tranquilo como él.

El sonido de los fósforos entrechocar en la caja, hizo sonreír al del pasamontañas, quien lamiendo sus labios, saco las pequeñas cuerdas metálicas que se apresuro a enrollar entre cada ventana, dejando que su compañero hiciera su trabajo, que era muy claro, rociar la casa con la gasolina que era lo ultimo que ocupaba el fondo de la bolsa.

Sabiendo que es lo que va a hacer, el menos fornido de los hombres, de ojos brillantes y pecas que son vagamente iluminadas por la farola titilante frente a la calle, se mueve sobre las piedras que conforman el jardín de la casa, el cuero de los guantes negros crujiendo cuando toma con su puño apretado el recipiente de color rojo, lleno del flamante liquido, dejando la bolsa a un lado, al tiempo que sin ningún remordimiento comienza a llenar todo lo que puede, dejando que este humedezca las cortinas impecablemente atadas a los lados de la ventana.

Sus pensamientos están en blanco, no siente nada, ni siquiera la brisa helada que recorre el lugar una última vez.

La luz de la luna se cubre por algunas nubes, como si fuera cómplice de lo que ambos están a punto de hacer y justo, cuando dan unos pasos hacia atrás y el fosforo cae de su manos al suelo encendiéndose de inmediato en cada esquina de la casa, que había sido rociada formando un perfecto circulo, ambos sonríen, conforme el fuego se alza iluminándolos, dando la luz al lugar que la luna ya no da.

El fuego ilumina el lugar rápidamente, dejando al descubierto a ambas figuras vestidas de negro, que se refugian en las esquinas aun llenas de eterna oscuridad, aunque, el de cabellos claros, el que debería estar arrepentido, se paraliza unos segundos ante la casa en llamas, viendo como estas devoran la calzada sin piedad, el como la tela de las cortinas arde, lanzando rastros de ceniza que vuelan aun encendidas, que prenden en llamas las de los pisos superiores. Puede ver con regocijo como los gritos comienzan a escucharse, sintiendo su corazón comenzar a latir, regresando a la vida cuando ve como la de esos seres esta por extinguirse, la vida vuelve, opaca pero esta allí, en esos ojos verdes teñidos de rojo y naranja del fuego que se alza reclamando lo que le fue quitado hace años, su humanidad, su vida, su infancia, la esperanza de un mundo mejor.

Las amarras metálicas que su cómplice ha colocado antes en la ventana impiden que el hombre y la mujer se han capaz de escapar de las llamas por cualquier puerta o ventana de la casa, todo acuerdo al plan.

Ni siquiera pasaron horas planeándolo para que saliera tan bien, como lo estaba haciendo, es algo que solo surgió y ahora que lo ve realizado un peso que no sabia que tenia se quita de sus hombros.

- Dicen que la venganza es dulce, pero la justicia lo es aún más. - señalo Jensen Ackles, escuchando un bufido divertido en acuerdo a su frase de su amigo Christian Kane.

Sus palabras se perdieron con el crepitar del fuego, mientras ambos desaparecían en la oscuridad.


Fin Fin Fin

Espero hayan disfrutado el fic, disculpen nuestras fallas ortografia, la tardanza, los capitulos subidos todos de golpe, espero de verdad que la hayan disfrutado :D

ESPERA!

Aun no tienes que irte ¿cierto? Aun te falta por leer el magnifico epilogo ;D y por supuesto como no podiamos dejar de lado a Christian Kane y Steve Carlson por que los amamos por igual, pues ;D tambien hay un TimeStamp por alli de ellos, que sera posteado aparte de este fic.

Gracias a todas las que leyeron y dejaron rr, quizas no es una despedida, pero se siente como una.

XOXO, Vanehil