¡Hola! .o. / la jodidamente nerviosa de Sabastu tiene un ANUNCIO IMPORTANTE que darles en el Rincón De La Escritora En Proceso. D: ¡No olvidéis leerlo! ¡Please"
Por cierto, empecé un nuevo fic… "In Den Schatten" (En Las Sombras) es un fic diferente a los que he escrito… xD Espero les guste… Dx
Gracias por su apoyo, sus reviews que me animan a seguir escribiendo y espero les guste el cap… .o. /
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, pertenece a Hiro :MyBodyNeedsJerza: Mashima.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
Capitulo XXVI
~Sintonía Y Esperanza~
Sintió como la mano de ella soltaba la suya.
Al voltear a ver, lo vio. Una cabellera rubia y una amplia espalda enfundada en un traje azul oscuro. Ese hombre se llevaba arrastrando a la pelirroja de la mano, no, observó bien, la llevaba de la muñeca. La molestia inicial que sintió al ver que alguien se llevaba a SU pelirroja se fusionó con la sorpresa y luego de los segundos que le tomó reaccionar se encaminó a paso rápido hacia el pasillo del gran hotel donde desaparecían la secuestrada y el secuestrador al doblar en una esquina.
Aceleró el paso.
Al doblar él también esa esquina se encontró a su tía frente a una puerta que estaba abierta, ella le dirigió una sonrisa y con el abanico le indicó que entrara, la puerta se cerró detrás de él. Vio a la pelirroja y al hombre; su primo Laxus, quien aún la sujetaba fuertemente de la muñeca, estaba por reclamar cuando escuchó la voz preocupada de la pelirroja.
―Mira, qué…
Esta vez el peliazul dirigió su vista hacia donde la pelirroja miraba y se asustó.
Mirajane estaba sentada en una silla detrás de una pequeña mesa redonda con mantel blanco, la peliblanco tenía un gran abrigo de piel encima, probablemente era el de Laxus; le encantaban esos suntuosos abrigos, aunque para ser más exactos era piel sintética, no porque no pudiese permitirse uno real sino porque Mirajane se los había prohibido, odiaba la crueldad contra los animales y Laxus la amaba demasiado a ella, él lo sabía muy bien, y ahora entendía porque había traído a la pelirroja de la manera en que lo hizo. «Bien, no tendré que golpearlo»
Lo entendía y se preocupó de igual manera, porque él también quería a esa mujer usualmente sonriente
―Está asustada, Erza ―habló una tercera voz masculina, la de un hombre que le traía un vaso con agua fría a la albina y lo ponía frente a ella mientras le acariciaba el cabello con cariño. La ojicafé sintió que el rubio le sujetaba más fuerte la muñeca ante la acción del hombre de cabello azabache―. Se ha puesto a temblar apenas entró al Gran Salón y se quitó el abrigo con que se cubría, tal vez aún no estaba lista para esto… ―le miró preocupado el azabache.
La pelirroja observó a su amiga, debajo de ese gran abrigo, abrazada a sí misma, temblando y con las manos tapando su cara probablemente luchando con todas sus fuerzas contener ese miedo. Erza se mordió el labio.
No lo soportaba.
No soportaba ver sufrir a su amiga, a su hermana del alma.
No.
Se soltó del agarre del hombre de un movimiento preciso. Suspiró y cerró los ojos. ―Mira… ―se acercó con pasos calmados hasta donde su amiga mientras la llamaba por su nombre y su amiga se quitaba las manos de la cama para mirarla con ojos asustados pero con cierta determinación que la pelirroja sabían que eran de lucha por controlarse a sí misma.
«Esto es lo que ocupa» Pensó el rubio al ver esos ojos en su albina. «Esa mirada de fortaleza creciente». Él había entrado en pánico cuando al entrar al Gran Salón la vio temblar y abrazarse así misma hasta caer de cuclillas al suelo, sintió que se le detenía el corazón, ni siquiera fue capaz de ayudarla en ese momento porque sus manos temblaban al verla quebrarse frente a él. De hecho había sido ese chico azabache quien la había levantado del suelo y cargado hasta la habitación, él solo los había seguido y cuando el chico la colocó en la silla lo único que pudo hacer fue ponerle su abrigo encima, calmando con esa acción un poco los temblores de ella.
―Mira… ¿Es por el vestido? ―La albina elevó su rostro por completo a su amiga y asintió, la pelirroja empezó a extender su brazo hacia ella.
«Eso era, eso es lo que ocupa… la delicada amistad femenina que te calma con abrazos y palabras dulces» Es por eso que cuando pasado el tiempo y su demonio continuaba en esa condición, el chico mencionó que la única capaz de hacer algo era la pelirroja, él, sin siquiera pensarlo giró sobre sí mismo a buscarla. ―Ya debería de estar por llegar ―le dijo su tía al salir de la habitación, se encaminó a la entrada especial para los de la familia y al cabo de unos minutos vio al auto de su primo llegar, los vio bajarse tomados de la mano, y no le importó. No le importó porque si esa pelirroja podía hacer sonreír a su primo como un idiota justo como en ese momento lo hacia y si ella podía calmar a su Mirajane, le parecía demasiado irrelevante si ella lo que quería era dinero, poder o posición social, porque si ella podía volver a su futura esposa a la normalidad, él estaba dispuesto a darle su herencia, su empresa y hasta le regalaría a su primo desnudo, con un lazo en la cabeza o donde sea que ella quisiese el lazo. Así que no tardó en acercárseles y tomar a la mujer de la muñeca y llevársela a toda velocidad a la habitación. Y ahí estaba, Mirajane por fin dejaba de taparse su rostro, y el abrazo que estaban por darse la calmaría, porque las mujeres eran así, delicadas, suaves y…
PAFF…
El sonido de una contundente bofetada lo sacaba de sus pensamientos sobre suavidad, delicadeza, rosa y dulce femineidad de amistad entre mujeres.
Observó atónico una marca roja expandirse en la cara de su demonio y apretando los puños se acercó a poner en su lugar a esa maldita escaladora social.
― ¿¡Qué putas te crees!? ―estaba por tomar furioso del brazo a la pelirroja, cuando sintió la mano de su primo semejante a un grillete sujetarlo y el cuerpo del azabache ponerse en medio. «¿En que momento Jellal se movió y pasó de la puerta a media habitación?» Pensó mientras fulminaba con la mirada al azabache metiche.
―No te atrevas a tocar a Erza ―le devolvió la mirada el chico, hablándole en un tono tan frío que ambos hombres mayores le miraron sorprendidos.
― ¿No estás viendo que la golpeó? ―con un gruñido de enfado contenido le contestó el rubio, mientras el peliazul miraba con ojos afilados al azabache por la manera sobreprotectora en que habló.
―Ellas son…
BAM
Otro golpe, esta vez más sólido se oyó en la habitación. La pelirroja golpeaba la mesa esta vez y arrugaba el mantel en su puño.
― …así ―terminó el azabache la oración y una sonrisilla divertida se dejó ver en su rostro.
― ¿A qué te refieres con..? ―Calló… porque la voz que habló seguidamente los asustó a todos.
― ¡Por un demonio, Mirajane Sitri Strauss, reacciona! ―la pelirroja volvió a golpear la mesa antes de continuar y reclinó su cuerpo― ¡Es suficiente con esto! Estabas decidida a dar el paso y ahora vienes y te echas para atrás… ¿No crees que ya haz sobregirado tu cuota de miedo? Lo que te pasó fue malo, pero ahora estás bien. No fue tu culpa, no fue por tratarse de tu cuerpo, ese cerdo era una escoria que solo buscaba una víctima, te atacó por sorpresa como hubiese podido atacar a cualquier otra y tú no pudiste hacer nada a pesar de que en condiciones normales lo hubieses detenido. ¡Eres fuerte, por un demonio que lo sabré yo! ―casi rió al decir eso por los recuerdos que se le vinieron a la mente―, pero nadie te culpa por no estar preparada para un ataque de esos… ¡No pudiste hacer nada! ¡Yo no pude hacer nada! ¿Crees que no he pensado y pensado en que de haber estado allí podría haberlo detenido o simplemente no hubiese pasado? Lo hago, lo pienso… pero… no fue así, yo no podía hacer nada… no estaba allí… y tú tampoco… ¡Perdónate por eso! Esta no eres tú, odias preocupar a los demás y sé que esto es lo que en realidad más te duele… ―suspiró y volvió a golpear la mesa, hablando enojada de nuevo― ¡Y mírame cuando te hablo Strauss, maldita sea!
La peliblanco que hasta entonces estaba sentada y con el rostro ladeado a causa de la bofetada se levantó de pronto, dejando caer el abrigo, golpeó la mesa y se inclinó sobre la misma, chocando su frente con fuerza y contundencia en la de la pelirroja.
Dos hombres miraban atónitos y otro más se aguantaba la carcajada.
― ¡Lo sé! ¿Crees que no sé qué no pude hacer nada? ―le hablaba enojada la albina
― ¡Sé que lo sabes, eres un demonio astuto!
―También sé que tú no podías ayudarme ¡Nunca te he culpado!
―Lo sé, pero cada vez que te veía temblar al salir o cuando algún hombre se te acercaba me sentía responsable y tenía miedo, miedo de que ese temor tuyo te hiciese incapaz de defenderte de cualquier otro ataque... ¿Eres más que una amiga, sabes?
― ¡También lo sé! ¡Yo también tenía miedo de eso! No quería ser una víctima indefensa de nuevo… Por eso acepté quedarme en la mansión Heartfilia, para que no te sintieses culpable, y porque tenía la esperanza de curarme en el aislamiento... ¡Somos hermanas del alma! ¡Lo tengo muy claro!
―También sé eso, y sabía que allí podrías mejorar, no me los presentaste… pero confiaba en tu decisión porque eres una de las mujeres más fuertes que conozco, cuidaste a Elfman, trabajaste por él, estudiaste por tu cuenta, me ayudabas a cuidar a los otros mocosos, y a pesar de todo te reías, disfrutabas y cuidabas también de mi…
―Cuidé de ellos porque ellos cuidaban de mi… y tu más que nadie me cuidó…
―Todos necesitamos que nos cuiden, Mira…
―Eso lo sé…
―Mira, no fue tu culpa…
―Lo sé…
― ¡Entonces por un maldito carajo compórtate como la astuta, manipuladora, tramadora, sádica, cordial, amable, inteligente, sincera y segura persona que realmente eres!
Ambas golpearon la mesa al mismo tiempo, la cual crujió a causa del impacto.
Pobre mesa inocente…
La albina cerró los ojos y suspiró… mientras se perdonaba…
Se perdonaba.
Sí, se perdonaba a sí misma por no poder evitar lo que pasó, se perdonaba por dejarse controlar por el miedo durante tantos años, se perdonaba por apartar a quienes quisieron ayudarla, se perdonaba a sí misma por preocupar a los demás, se perdonaba a sí misma por atrasar su curación por tantos años, se perdonaba al pensar que no merecía tanta ayuda, se perdonaba por ser humana y necesitar de los lazos que la mantenían de pie…
Y al abrir los ojos, se liberó de todo ese peso…
Se deshizo. Se extinguió. Se desvaneció como por arte de magia…
Sonrió y sus ojos brillaron como la verdadera Mirajane Strauss. Se irguió y golpeó la mesa con fuerza renovada.
― ¡Por una jodida mierda que soy así, maldita sea!
Los rostros de ambas mujeres se adornaron con sonrisas idénticas y chocaron de nuevo sus frentes mientras se reían.
Mientras tanto, esta vez los tres hombres abrían los ojos como platos. Mirajane acababa de soltar, no una, ni dos, sino tres palabrotas…
Un relato que escucharían asombrados las futuras generaciones.
Layla también reía junto con las mujeres, había entre abierto la puerta y escuchó todo a pesar de estar afuera. Recordó a su hermana del alma, Lyanna, y como peleaban de esa manera también. «Los lazos son tan eficaces» pensó alegre. «Lyanna, me he convertido en una persona que no las necesita, pero… extraño tus bofetadas» suspiró y cerró la puerta, iría a decirles a los demás que Mirajane Strauss estaba bien, mejor que nunca, de hecho.
―Ahora… ¿Irás al baile y lucirás el vestido como es debido? ―separó la frente de la de su amiga y la miró sería de nuevo.
―Lo haré… ¡Sacaré a mi modelo interna! ―habló con las palabras que Lucy siempre le decía para animarla a aceptar su cuerpo. Un brillo en sus ojos que no daba dudas de su decisión inundó la mirada de la albina.
―Bien, ahora déjame acomodarte el fleco…
―Ara, Er Chan, el tuyo también se descompuso…
Y de nuevo, dos hombres miraban atónitos a las mujeres que con delicadeza y entre sonrisas se arreglaban el cabello, el otro hombre de la habitación se cruzaba de brazos divertido, hacía tiempo que no veía una de esas peleas entre ellas.
Entendieron algo muy importante ese día, mujer, hombre… en la amistad eso no importa, la amistad puede ser suave, cordial, dulce, gentil, amable, agresiva, intensa e incluso violenta, porque lo que las personas necesitan para avanzar es variable y la amistad es moldeable.
―Muy bien, hora de la fiesta… ―declaró la pelirroja― pero primero… ―volteó a ver al rubio con ojos afilados― Señ… Laxus ―y al ver la cara de sorpresa de él agregó― tu tía me invitó a la fiesta así que se jodan los formalismos…
―Ara, Er Chan, no maldigas… ―la miró divertida la albina y la pelirroja puso los ojos en blanco.
―… como decía… Laxus, ¿ves a ésta ―con el índice y el pulgar tomó a la mujer de las mejillas, aplastándoselas y formando una divertida boca de pez en la ojiazul con cada palabra que pronunciaba― linda, hermosa, delicada y dulce muñeca de porcelana diabólica? ―el rubio asintió nervioso pero divertido ante la cara de mejillas apretadas de la albina―. Bien, pues ella es una de las cosas que más valoro en el mundo y por eso la dejo a tu cuidado ―afiló la mirada aún más y agregó― para ésta ocasión… ―recalcó el "ésta" claramente en la oración y la albina y el rubio enrojecieron― si alguien la mira de manera que a ella le incomode le darás a ese individuo atrevido una paliza que le haga perder la conciencia y sí no lo haces te juro que yo misma se la doy y te incluyo en el paquete… ―lo señaló con la otra mano― claro, que si Mira le da la paliza al atrevido tu solo asegúrate que nada la interrumpa… ¿Entendido?
―Erm Chman ―trataba de hablar la albina y al no poder por la manera en que la tenían sujeta se soltó y se sobó las rojas mejillas― Er Chan… no creo que sea necesario que el joven Laxus…
―Silencio ―la calló la mujer pelirroja―, debido a tu previo comportamiento en este momento yo tengo la autoridad sobre ti… ―miró al azabache que estaba cruzado de brazos― ¿Cierto, Gray? ―el chico asintió con la cabeza, divertido al ver el puchero de la albina, no era normal que ella perdiese la autoridad ante ellos―. Ahora vamos, debe de haber gente preocupada… ―jaloneó a la albina para sacarla de detrás de la mesa y al lograrlo la encaminó hasta el rubio y los hizo darse la mano―, te la cedo por ahora… ¡Utiliza esa cara de limón agrio para protegerla! ¿Eh?
El rubio tensó la mandíbula pero no replicó, sujetó con fuerza y cariño la mano de su demonio.
Estaba agradecido, estaba agradecido de por vida con esa pelirroja.
―Por cierto, Mira… ¡Estás preciosa! ―le brillaban los ojos al decirlo, y no mentía, el vestido largo, de seda azul oscura le calzaba como un guante en el torso, y caía majestuosamente suelto en la falda, los brazos cubiertos por las delicadas y largas mangas con detalles en blanco, hacían que los hombros desnudos destacasen y el collar de oro blanco que tenía en el cuello y se extendía hasta quedar oculto entre el escote recto y conservador del atuendo destacando el nuevo brillo que ahora los ojos azules oscurecidos y delineados tenían. Sin duda Virgo, la maquillista, previó cualquier inconveniente y utilizó maquillaje anti agua.
Lo que la pelirroja no sabía es que al final de ese collar de oro blanco y escondido en el escote, yacía el anillo de compromiso de su amiga.
Ya estaba cerca el momento en que se enteraría.
―Y tú estás espectacular, Er Chan… ―la albina se soltó del rubio y la abrazó con calidez y la pelirroja le correspondió con una sonrisa―. ¡Sin duda encontraras un galán! ¡O varios galanes! ―y mirando misteriosamente al peliazul que frunció el ceño con eso de "encontrar galanes" agregó con falso tono de emoción―. ¡O tú futuro esposo tal vez! ―la pelirroja se sonrojó y el peliazul se mordió la mejilla en la parte interna…
«Algo se trae Mira, entre manos… algo sabe… y por alguna razón… creo que debo temer» pensaba el peliazul tratando de aparentar normalidad.
―Qu-que cosas dices, Mira…
―Una nunca sabe, Er Chan… cuando te das cuanta estás siendo presentada y al siguiente momento estás comprometida con alguno de los desconocidos que están en el baile y después estarás sosteniendo en tus brazos a tu segundo hijo en tu casa y lejos de todos nosotros… ―miró al peliazul en "todos" y observó la mandíbula tensada… «Mensaje enviado y parece que recibido» se confirmó mentalmente la albina y soltó el abrazo.
«Sabe… ¿Qué sabe? ¿Cuánto sabe? Y más importante… ¿Qué tan de acuerdo o feliz… o molesta… está con lo que sabe?» Jellal Fernandes apretó los puños con nervios.
―Basta, Mira… te pareces a mi padre buscándome marido… ―suspiró la pelirroja― Adelántense ustedes, me pondré un bandita en el pie… ¡Estos zapatos están matando mis dedos! ―con una mueca de dolor miró al azabache― ¿Gray, podrías ver si hay banditas en el baño? ―el chico asintió y se encaminó con calma al baño mientras el peliazul miraba preocupado a la mujer.
Y eso no se le pasó por alto a la renovada albina, quien sonrió enternecida.
―Está bien, Er Chan… ¡Jellal Fernandes! ―el mencionado sintió un escalofrío en su espalda― Te encargo a mi hermana, no te separes de ella… ¿Entiendes?
―En-entendido… ―respondió sin dudar pero con nerviosismo por los planes ocultos de esa mujer demonio.
―Mira, no es…
―Sí, sí lo es… ―le dio una sonrisa que no aceptaba replica a la pelirroja y salió con el rubio de la mano «¡Recuperé mi autoridad!» pensó emocionada y con una sonrisa traviesa en el rostro mientras la puerta se cerraba y el azabache regresaba del baño.
―Erza en el baño no hay…
―Está bien, no las necesito y yo traigo siempre…
― ¿Quieres hablar sobre lo qué pasó? ―la miró al azabache al comprender.
―Sí… ¿Crees que hice bien?
―Sabes que sí.
―¿No fui muy dura?
―Siempre lo eres.
―Tienes razón… ―le sonrió ante tal verdad.
―Ustedes siempre fueron así, nadie mejor que tú sabe cómo tratar a Mira, bueno, tú y tu madre...
― ¡Jajaja! A mi madre Mira le tiene miedo…
―Y a ti también, y tú a ella… y yo a las tres… ―agregó divertido.
― ¡Jajaja! Sí, vaya que sí…
El peliazul observaba la cálida y familiar conversación con el ceño fruncido, estaba sintiendo una punzada en el pecho y no le gustaba.
No le gustaba nada…
― ¿Y Natsu?
―El idiota debe estar con Lucy, la madre de ella no lo dejó entrar, le dijo que su carácter explosivo pondría más presión sobre Mira…
―Hizo bien, Mira necesitaba calma primero, era mejor tener cerca a un chico frío y calmado con ella… ―el chico se sonrojó por los adjetivos de su casi madre y el peliazul apretó los puños― ¡Gracias, Gray! ―la mujer abrazó al chico y el peliazul ahogó un gruñido molesto, en especial al ver que el chico le devolvía el abrazo.
―Sabes que no tienes que agradecer.
―Lo sé…
― ¿Irás ya al salón? ―soltó a la mujer al preguntarle.
―Sí, voy enseguida… ―el móvil en su bolso de mano sonó―, debe de ser de la veterinaria, vayan ustedes… ―y contestó la llamada.
El pelinegro asintió y se adelantó, el peliazul intentó no fulminarlo con la mirada. El chico no tenía la culpa de tener parte del corazón de la pelirroja, porque lo había notado, ella tenía un gran afecto por él…
«¿Qué tipo de afecto?» No era enojo al pensar en esa pregunta.
No.
Era dolor y miedo.
El azabache salió con una mirada sospechosa en el peliazul que se quedó inmóvil en la habitación, pero los dejó a solas, ya había escuchado que Mira le había encargado a Erza y sí había algo que él no se atrevería a hacer, era el entrometerse en los planes de ese demonio, además, Mira no dejaría a Erza con alguien que la pudiese dañar, y el mismo había visto la velocidad de reacción y la manera rápida en que el peliazul había pasado de la puerta hasta la mitad de la habitación para detener al rubio de sujetar a su casi madre. «Y Erza es capaz de dejarlo inválido si se atreve a tocarla» pensó aliviado y se encaminó al salón…
Había una mujer a la que le había prometido un baile.
― ¡Gracias Sting! Dale también las gracias a Yukino y a Rogue… ¡Mándale un beso a Fro y a Lector!
«Sting… Rogue… Lector… beso… Fro… Lector»
― ¡Ah! A Happy y al que cuidó a Charle también… ―la pelirroja aún no sabía cómo se llamaba el gato negro que, según los chicos, vigiló a la gatita durante la noche junto con Happy.
«…Happy y un sin nombre…» el peliazul comenzó a sentirse mareado por tantos nombres aparentemente masculinos salir de los labios de su pelirroja.
―Bien, nos vemos… ―la mujer cortó la llamada y guardó el móvil en su bolso― Charle despertó bien de la anestesia, los chicos piensan que en menos de una semana estará lista para darle el alta… ―miró alegre al peliazul al contarle.
Él se tragó los celos tontos que sentía ante la buena noticia y le devolvió sincero la sonrisa ―Wendy estará feliz de saberlo…
―Sí, lo estará… ―miró al piso antes de continuar― Jellal, no era necesario que me esperases, lo que dijo Mira no te lo tomes en serio…
―Sabes que con Mira es mejor tomarse las cosas en serio, Erza…
― ¡Jaja! Creo que tienes razón, probablemente por eso Gray se fue… ― «Mira le habrá dicho algo sobre bailar con Juvia» Sonrió divertida y el peliazul se tensó de nuevo.
―Él… ese chico… ―se mordió la mejilla al no poder controlar su curiosidad― él… tú… ―se puso demasiado nervioso y ella lo notó, y ya lo conocía tan bien que sabía que esa mandíbula tensa era por enojo, un enojo leve mal disimulado, no entendió por qué; aunque por una micro fracción de segundo pensó que podían ser algo qué ella no podía dar por cierto «¿Celos? No… es tu imaginación Erza…» se regañó a sí misma―, parecen muy cercanos… ―«Hasta conoce a tus padres…» pensó cada vez más tensó el hombre mientras la miraba a los ojos, él ni siquiera conocía sus nombres, en cambio el azabache parecía conocer todo de ella, e incluso se llevaba perfecto con Mirajane y el primo de ella... «¿Y yo qué? Apenas… apenas y la conozco a ella?»
Se sintió en caída libre hacia el abismo del vacío…
No la conocía y se había acostado con ella en más de una ocasión…
No la conocía y se atrevía a ponerse celoso…
No la conocía y sentía que la necesitaba…
No la conocía y se atrevió a enamorarse de ella…
―Es mi hijo… ―la pelirroja sintió la necesidad de explicarse ¿por qué? No lo sabía, solo sintió que era necesario, por un momento, mientras sus miradas no se despegaban una de la otra, tuvo la sensación que él se alejaba de ella…
Por un momento sintió que perdía algo que ni siquiera imaginaba que era de ella…
―…es decir ―agregó al ver la mirada confundida de él―, mío y de Mira… ¡No! ¡Espere! ¡No piense mal! ―se enrojeció por no poder explicarse bien― es casi como mi hijo, nos criamos juntos, Natsu, Gray, Mira, sus hermanos y yo… mi padre nos cuidaba ya que los demás padres; a diferencia de él, no trabajaban en casa… Mira y yo asumíamos el papel de hermana mayor y con el tiempo nos sentíamos como las madres encargadas… Mi padre es bastante relajado y un tanto, no, bastante… descuidado ¿Sabe? ―le miró apenada y divertida por hablar así de su padre.
Él ladeo la cabeza y la miró mientras una encantadora sonrisa de emoción contenida le iluminaba el rostro, poniendo, sin saberlo, nerviosa a la pelirroja; a tal punto, que la mujer casi pierde el balance sobre los altos tacones.
Pero esa no había sido la razón por la que Jellal Fernandes le sonriese así.
Él no estaba buscando ponerla nerviosa, o seducirla ni nada por el estilo… él estaba aliviado, y feliz, y emocionado… porque sabía que ella no mentiría de su relación con el chico, porque sabía que aún tenía una oportunidad con ella, porque acababa de conocer cosas nuevas de ella y podía descubrir aún más…
Porque, tal vez… tendría la suerte de poder conocer todo de ella…
―Va-vámonos ya… deben de es-estar esperándonos… ―con evidentes nervios habló adelantándose al peliazul hacia la puerta.
―Es verdad… ―la alcanzó antes de que abriese la puerta y la tomó de la mano― Mira me pidió ser su escolta.
―Ya le dije que no…
―No voy a contrariar a Mirajane, está recuperada e imaginó que ahora es más peligrosa que antes… ―la vio suspirar y sonrió victorioso― y me disculpo por esto… ―elevó la mano de la mujer y acarició con cuidado la marca morada que el ―idiota― de su primo le había dejado por el fuerte agarre.
―No importa, estaba preocupado por ella… en realidad me alegra que tantas personas se preocupen por Mira… ―se sonrojó a rabiar cuando sintió los labios de él besarla suave y lentamente en donde le había quedado la marca morada.
―Eso no le quita lo bruto a Laxus… ―le respondió él con una sonrisa al terminar el beso. Ella contuvo una carcajada y negó con la cabeza mientras abría la puerta y salía con el hombre detrás de ella.
―Le doy la razón en eso… pero, si ella está bien… ―suspiró mientras veía al pasillo y a él que se adelantaba a ella quien le ofrecía el brazo como todo un caballero que escolta a su acompañante.
― ¿Aún tiene miedo? ―le preguntó al ver que la pelirroja miraba al suelo. «Está pensando en Mirajane» lo sabía, no había manera de fallar en eso.
― ¿Cómo sabe qué…? ―le miró sorprendida.
―Lo último que dijo fue sobre ella y luego de abofetear a Mira sus manos temblaban, sé que golpeó la mesa para disimularlo… la vi arrugar el mantel y su otra mano estaba blanca de apretar con tanto fuerza el bolso, de hecho me sorprende que no haya roto su móvil ―le dijo divertido.
―Increíble… ―bufó ella.
― ¿Qué?
―Nada…
―Hey… yo contesté su pregunta…
―Ya… ―la mujer suspiró y sonrojada le tomó el brazo mientras veía hacia el pasillo que los conduciría al Gran Salón―, es solo que a veces me sorprende ―«y me asusta» agregó solo para ella― lo bien que me conoce… ―confesó evitando mirar al peliazul que la había mirado de pronto.
Se encaminaron en silencio al frente, hacia su destino…
Erza Scarlet no lo veía, pero los ojos de Jellal Fernandes brillaban extasiados.
…Porque sin darse cuenta, ella, había llenado el corazón de él con cálida, dulce y gentil esperanza…
-0-
Ni siquiera se dio cuenta cuando el hombre de traje blanco se sentó en su mesa.
― ¿No sabía que eras tan cercana a Mira, enana? ―le preguntó al ver su rostro preocupado.
―La conozco desde hace un par de años, siempre ha sido muy amable y nos da consejos a mí y a Lucy… ―contestó olvidando que lo había estado ignorando desde lo del beso con tequila.
―Bueno, así siempre ha sido ella… aunque da miedo cuando se enoja… ―habló divertido el azabache aprovechando la oportunidad. Si ella le hablaba podía contar con la esperanza de que de una buena vez le dejase de ignorar.
―Eso me han dicho ―le miró y sonrió divertida―, aunque yo nunca la he visto de ese modo.
― ¿Me vas a decir que esa sonrisa que siempre está en su rostro no te intimida?
―Bueno, un poco… ―sonrió abochornada― ¿Tú de dónde la conoces? ―le preguntó curiosa.
―Cuando mi abuela a veces me dejaba con los tíos de la Salamandra, me cuidaron unos veranos cuando era niño ya que mi abuela y el padre del idiota son arqueólogos y viajan mucho.
― ¿Los tíos de Natsu?
―Los padres de Erza, en Rosemary, allí vivían también los hermanos de Mira y el hielito desnudista.
―Oh, se conocen desde hace mucho…
―Algo así…
― ¿Y tú estás preocupado por ella? ―le miró la mujer ladeando la cabeza, haciendo que los suaves rizos sueltos de su elegante cola de caballo resbalaran a los hombros desnudos que exponían su suavidad gracias a ese vestido amarillo que se sujetaba en el cuello con finas cintas dorados.
Una acción que al azabache le pareció de lo más adorable…
Y tremendamente sensual...
―Estará bien, esas dos mujeres son de lo más tozudas que hay, no hay de qué preocuparse… ―carraspeó para recomponer su tono de voz que de pronto había enronquecido.
―Es decir… ―ella le miró divertida y sus labios brillantes por el labial rosa claro que les colocó Virgo hipnotizaron al chico de ojos rubí―, estás preocupado pero confías en ella…
―S-sí… es… ¿Eh? ¿¡Qué!? ―había visto los labios pero no escuchó las palabras, vio a la chica inflar las mejillas.
―Olvídalo… ―la peliceleste se levantó de la silla y se dirigió donde su amiga rubia y la otra peliceleste trataban de calmar a un pelirosa.
― ¡Oe! ―se levantó y caminó detrás de ella―. ¿Te enojaste?
Ella no le contestó, iba a detenerla pero en eso la puerta del Gran Salón se abrió, dejando ver la figura de la señora Heartfilia.
― ¿¡Cómo está Mira!? ―el pelirosa fue el primero en acercarse a la mujer.
―Está en perfecto estado, hasta creo que más que eso ―les sonrió cariñosamente― Mirajane es una mujer muy fuerte, y la señorita Erza también lo es, por eso ella la ha ayudado en esta ocasión.
― ¿Erza está con ella? ―preguntó el chico.
―Sí, de hecho deben de estar por venir. Perdón por no haberte dejado entrar, pero Mirajane necesitaba tranquilidad y eres un joven muy enérgico… ―le dio un golpecito con el abanico y se dio la vuelta, pero antes de irse agregó―: protéjanse bien de… ―se tapó la boca con el abanico abierto― esa energía... ―y misteriosa como siempre se dirigió a la mesa donde estaban su marido, Obaba Sama y la pequeña Wendy.
― ¿Protegerse de mi energía? ―el pelirosa miró con cara confundida a la rubia que estaba detrás de él, la vio roja y se extrañó más― ¿Te sientes bien Lucy?
―Sí… sí… ―«Mi mamá sospecha algo» Pensó nerviosa― Me alegra mucho que… Mira este bien… ―recuperada un poco del susto sonrió genuinamente al chico.
― ¡Erza es la mejor! ―el chico le dio su usual sonrisa deslumbrante, ella olvidó sus nervios en ese momento y él, con su varonil aspecto en ese traje azul oscuro, camisa color crema y corbata que combinaba con sus ojos brillantes y sinceros, le extendió la mano―. ¿Quieres bailar, Luigi?
― ¡Soy Lucy! ¡Mou! ―divertida le dio la mano y él la guió al medio de la sala. Luciendo con una sonrisa su vestido color crema y arena que se le apegaba como un guante desde el escote semi corazón hasta las caderas, cayendo en capas delicadas hasta el suelo, con su cabello semi recogido adornando su espalda, bailando sin música; o más bien, con la dulce música de sus risas y sus corazones latiendo al unísono, mientras los demás en el salón los miraban divertidos, y rieron a carcajadas cuando el pelirosa le dio tantas vueltas a la rubia que ambos se marearon y volcaron una mesa.
Layla Heartfilia miró el reloj de muñeca de su marido, era hora de abrir las puertas del Gran Salón. Aplaudió dos veces y los cortinajes del anfiteatro se abrieron, la orquesta estaba ya lista y comenzaron a tocar un vals alegre, haciendo que la pareja que botó la mesa volviese a bailar nuevamente, el señor Heartfilia elevó su mano y los encargados de las puertas las abrieron, dejando ver la sala de espera donde los demás invitados esperaban ansiosos por entrar.
―Mi señora ―con los modales propios del caballero inglés que era, Jude Heartfilia, extendió galante su mano a su esposa― ¿Me permite ésta pieza?
―Ésta y las que la vida nos siga regalando… ―contestó ella con una sonrisa mientras elegantemente le tomaba la mano a su esposo, comenzando a bailar junto a su hija y su ―futuro yerno― acompañante. Enseguida la gran mayoría de los que entraron fueron tomando a su pareja de la mano e imitaron a los señores anfitriones, los otros que por una u otra razón no bailaron se sentaron en las mesas asignadas mientras los camareros les servían champaña y vinos.
― ¿Bailas enana? ―el de larga cabellera azabache aprovechó que la menuda editora estaba embelesada viendo las parejas para arriesgarse a hablarle de nuevo.
Ella le ignoró, o al menos lo intentó; ya que, Gajeel Redfox era un hombre difícil de ignorar, en especial enfundado en ese traje blanco, con esa camisa roja y esa corbata negra que le destacaba la exótica mirada rubí al punto de embobarla solo con mirarla a los ojos, y además, se veía curiosamente rebelde y elegante a causa de los piercings y el cabello apenas un poco engominado y hacia atrás con una cola baja que caía en su espalda. «Elegante y rebelde» pensó la peliceleste «Como el pícaro príncipe temerario en los libros o el sensual y rebelde chico malo pero de buen corazón» enrojeció por sus pensamientos cursis y con las mejillas infladas se encaminó hacia la mesa de la mujer modelo, pero se detuvo al ver al hombre que llegaba hasta donde la peliceleste y con brillo en los ojos le tendía la mano. Sonrió y decidió no interrumpir a Juvia.
―Oe enana, quieres dejar de ignorarme…
― ¡No soy enana! ―le miró molesta pero dejó de caminar porque si seguía en dirección a donde estaba su nueva amiga sabía que era muy probable que Gajeel Redfox asumiera su papel de hermano mayor sobreprotector y avergonzara a la modelo, ya lo había visto hacerlo varias veces y la chica rusa le había contado unas tantas más.
― ¡Que carácter! ―le dio su sonrisa de tiburón y le tomó rápidamente de la cintura― Bailemos entonces, señorita McGarden… ―sin siquiera esperar respuesta la condujo con un giro elegante a la pista.
―Hey… Gajeel San… espera, yo no… ―lo detuvo a duras penas― ¡Yo no sé bailar! ―le miraba con la cara roja.
― ¿Cómo qué no?
―Nunca he bailado este tipo de música… antes ―ella bajó la cabeza avergonzada.
―Pues bien… ―le miró con una sonrisa.
― ¿Pues bien? ―le miró ceñuda.
―Pues que, de nuevo tendrás una "Primera Vez" conmigo ―aumentó su sonrisa cuando ella enrojeció más.
― ¡Gajeel! ¡Eres un…!
Él no la dejó terminar, le tomó una mano, luego la otra se la puso ―a duras penas― en su hombro y tomándola del talle la subió… sobre sus pies…
―Listo, esto ayudará en el aprendizaje…
― ¿¡Qué rayos haces!? ―le miró sujetándose fuerte porque el azabache había comenzado a dar vueltas.
―Nadie lo verá, tu vestido te tapa los pies y también los míos. No solo es un vestido bonito también es útil…
―Eres un… ―se detuvo al procesar el halago― ¿De verdad crees que es un vestido bonito?
― ¡Gee Hee! No tanto como la percha, ―la miró de arriba hacia debajo de manera sugerente antes de agregar― pero lo es… ―la vio enrojecer al entender a lo que se refería, de pronto fue él quien se sintió avergonzado y desvió la mirada a otro lado del salón―. No deberías avergonzarte por desear algo o por simplemente divertirte― le dio una vuelta más porque había descubierto que le gustaba como ella lo sostenía con fuerza cuando las daba―. Si quieres que pare lo haré, pero, deberías liberarte más y sin poner el alcohol de excusa… ―ella lo miró a la cara y él la miró a los ojos― Después de todo no necesitas probarle nada a nadie, eres quien eres, enana… Y si me preguntas a mí, me parece que estás bien… muy bien…
Ella lo miró a los ojos.
Él no la miraba burlón, ni divertido, ni retador, solo era sincero con lo que pensaba. Y era verdad, ella era Levy McGarden, estudiante de honor, graduada universitaria, editora de una de las mejores revistas de Fiore, con varios premios de literatura menores en su colección y sabía que con muchos más por venir. Ella era quien era y lo que pensaran los demás, lo que la subestimasen los demás no era problema de ella. «Ellos se lo pierden» Eso se lo había dicho Lucy cuando ella le había contado de su dificultad de encontrar trabajo. Sonrió feliz, ella era Levy y actuaría como Levy de ahora en adelante…
― ¿Podrías… ―nerviosa continuó mirando al hombre― darme otra vuelta? Es divertido… ―se mordió un labio expectante y el azabache tragó grueso.
― ¡Gee Hee! ¡Todas las que quieras enana! ―y compartiendo una sonrisa ambos giraron por el salón
…Ella sobre los pies del chico y él… con los pies en las nubes de la esperanza…
-0-
Respiró hondo antes de salir del salón.
Cuando él salió de la habitación en donde había llevado a Mirajane y se dirigía a ese lugar, vio a uno de los músicos de la orquesta cargar con dificultad dos chelos y un violín, así que, sin poderlo evitarlo, se dirigió a ayudarle a cargarlos hasta la puerta del anfiteatro que quedaba por completo al otro lado del de la dirección en la que él iba. No le importó. Aunque él, Gray Fullbuster, generalmente daba la impresión de ser frío y sin corazón, en realidad era una persona amable y preocupada.
Cabe destacar que desde hacía bastante tiempo el joven azabache no se asustaba tanto como lo hizo al ver a Mirajane derrumbarse frente a él, pero, gracias a esa manera fría exterior de ser, pudo controlarse lo suficiente para tomarla en brazos y llevársela de allí siguiendo las órdenes de la madre de Lucy, quien en ningún momento perdió el aplome, fueron ella y la anciana que llamaban Obaba Sama quienes controlaron la situación, él solo había actuado como un robot que seguía órdenes, se sentía internamente inútil al no saber que más hacer, odiaba ver a Mirajane de nuevo así, prefería estar siendo manipulado por ella que eso, por eso suspiró aliviado al ver al rubio entrar con la pelirroja a la habitación, si había alguien en el mundo que pudiese ayudar a su madre sustituta, era ella, su otra madre sustituta.
Y así había sido…
Y muchas cosas pasaron en esa habitación que tendría que analizar luego, con calma y frialdad… pero ahora, era hora de entrar al baile. Abrió la puerta y observó el salón, Mirajane estaba hablando y sonriendo tranquila en la mesa con el rubio, la anciana y la niña llamada Wendy de la que Erza le habló mucho y con mucho cariño cuando salieron de la veterinaria, él había llegado a la conclusión de que la pelirroja la quería mucho y que había encontrado un nuevo individuo ―victima― para su amor de madre. Sonrió. Ese par de mujeres eran demasiado especiales y por eso tenía que poner alerta a Natsu sobre ese rubio y ese peliazul…
Ese par no lo admitiría nunca, pero con ellas se comportaban como hijos celosos cuando sus casi madres estaban siendo objetivo de coqueteo de otros hombres, ya más de una vez habían actuado en conjunto para alejar malos hombres de ellas. Si lo que él pensaba era cierto, tal vez tendrían que actuar en consecuencia de nuevo…
Siguió observando y vio al pelirosa bailar con la rubia, y al azabache de cabello largo bailar con la editora; eso sí que le pareció una novedad. «Interesante» Pensó y guardó los detalles que observó, quizá no era tan bueno como la pelirroja o la albina pero había aprendido lo suficiente de ellas para saber cómo guardar información para utilizarla en el momento adecuado. Continuó con la inspección y dio con lo que buscaba…
La hermosa mujer de vestido celeste cielo.
La observó un rato más desde su posición. Estaba de pie junto a la solitaria mesa que les habían asignado a todos ellos, el vestido le caía suelto y vaporoso desde el talle y el corsé de un tono un poco más oscuro le enmaraba la delicada figura mientras le remarcaba la voluptuosidad de los pechos. Trago grueso porque él sabía que eran tan voluptuosos como parecían. Por suerte para él, la mujer no llevaba escote, ya que el vestido subía por su cuerpo en un cuello alto que dejaba hombros y parte de la espalda expuesta, perfecta para que el cabello suelto y trenzado elegantemente en algunas zonas se destacara. Sin duda le parecía una mujer hermosa, y esa monocromía de celestes y azules en ella la hacían parecer una ninfa del agua… Se abofeteó mentalmente por su lapsus insospechado de poeta cursi y respiró hondo, debía volver a ser él, sí, Gray Fullbuster, el chico frío y calmo.
Caminó tranquilo, indiferente, frío y calmo hacía donde estaba la mujer, paso a paso… hasta que vio como un tipo se le acercaba a la ojiazul con una copa en la mano y se la ofrecía mientras que ella le sonreía sonrojada y encantada. Observó al hombre y abrió los ojos como platos y…
A la mierda lo de tranquilo, indiferente, frío y calmo…
Aceleró el paso y llegó a una velocidad sorprendente a donde su objetivo estaba de espalda, lo tomó del hombro y lo volteó ― ¿Qué diablos haces aquí, Vastia?
― ¿Fullbuster? ―le miró sorprendido el aludido.
― ¿Gray Sama conoce a Lyon Sama? ―agregó la peliceleste que miraba asombrada a uno y a otro.
«¿Gray Sama?» pensó el chico nuevo.
«¿Lyon Sama?» pensó el azabache.
Ambos la miraron con un reclamo escondido en el silencio…
―Ju-juvia… piensa que ustedes… ¿Ustedes son amigos? ―preguntó inocentemente la mujer.
― ¿¡Amigos!? ¡JA! ¡Cuando el infierno se congele! ―contestaron ambos al mismo tiempo, con la misma pose de brazos cruzados sobre el pecho, el mismo tono frío e indiferente, el mismo ceño fruncido y los ojos cerrados.
La peliceleste se mordió el labio para no reírse al ver tantas similitudes, en ese momento las únicas diferencias eran que su Gray Sama usaba un traje negro como su cabello y Lyon Sama usaba un traje gris claro, apenas más oscuro que su cabello blanco.
En cambio los chicos habían enrojecido al darse cuenta que estaban sincronizados.
―Ju-juvia los presentará entonces… ―intentó rebajar el frío que de pronto se instaló en el ambiente.
―No es necesario, mi Juvia… ―habló el peliblanco― ya tengo la desdicha de conocer a éste individuo.
― ¡Ja! Será mi desdicha la de conocerte ―espetó el pelinegro―. ¿Qué diablos haces aquí Vastia?
―No tengo por qué responderte, Fullbuster.
―Lyon Sama fue invitado junto con su padre, Gray Sama ―la chica modelo contestó para evitar una discusión por la negativa del peliblanco―. Y Juvia conoce a Lyon Sama porque su familia es conocida de la mía.
―Hum… ―fue la única respuesta del azabache.
―Y estoy enamorado de la señorita Juvia desde que la vi ―añadió el peliblanco haciendo que el azabache abriera los ojos sorprendido.
―Ly-lyon Sama… ―tartamudeaba enrojecida la peliceleste.
―Te lo acabo de decir, mi Juvia… desde que te vi en el comedor llamaste mi atención, pero cuando te rebelaste a tu padre supe que era amor… ―la tomó de las manos y brillos parecieron salir de su cuerpo― Oh, Juvia, mi Juvia… Te veías tan regia y…
―Ly-Ly-Lyon Sama, Juvia se siente incó-inc-omoda… Ju-Juvia…
― ¿¡No escuchas idiota!? ¡La molestas! ―el azabache le soltó las manos y colocó a la ojiazul tras de sí― ¿Quieres que llame a seguridad por acosador?
― ¿Quién te crees, Fullbuster? ¿Y qué relación tienes con Juvia?
―E-eso a ti… ¡A ti no te importa! ―le contestó sonrojado.
―Claro que me importa, ¡Juvia se casará conmigo! ―miró a la mujer con coquetería y el azabache sintió como si un vendaval de crudo y frío invierno lo golpease congelándole por un momento―. Es más, antes de ir por la bebida de mi Juvia, estábamos hablando de donde iba a vivir, le estaba ofreciendo uno de mis apartamentos aquí en Fiore ―le cerró el ojo a la chica y el azabache casi vomita.
―Juvia no… ―intentó responder la peliceleste pero fue interrumpida por el azabache.
―Juvia y yo tenemos un arreglo con respecto a eso… así que muy tarde Vastia ―le dijo con tono arrogante.
― ¿¡Qué!? ¡No estarás pensando en…!
―Así es… ―el azabache le pasó un brazo por los hombros a la mujer y agregó socarrón― Juvia y yo viviremos juntos…
― ¡Imposible! ―el peliblanco casi gimió como si hubiese sido herido, como si lanzas de hielo lo hubiesen atravesado, en especial cuando vio a la peliceleste asentir emocionada― ¡Juvia no! ―la tomó del brazo intentando separarla del hombre― ¡Vive conmigo!
― ¡Ya te dije que vivirá conmigo! ―la sujetaba con fuerza el azabache y la mujer ojiazul sonreía mientras lo sujetaba de la chaqueta con su brazo libre. «¡Gray Sama está luchando por Juvia! ¡Y esta vez Juvia está despierta! ¡Juvia tiene esperanzas con Gray Sama!» De pronto la mujer parecía perdida en sueños locos de brillos y corazones.
Nadie la separaría de su Gray Sama porque él la sostenía con fuerza y decisión…
―Muy bonito todo… ―la peliceleste abrió los ojos al escuchar esa voz, e inmediatamente sintió como era arrancada de los brazos de su Gray Sama, y unos brazos un poco más musculosos se posaban en sus hombros de manera protectora y posesiva― Así que dos mocosos quieren pervertir a mi hermanita… ―la sonrisa de tiburón que mostraba el hombre era de completo peligro― Ahora hablemos claro, mocosos… ¿¡Quién putas se creen que son para tratarla como una muñeca!?
―Gajeel San, creo que ellos no… ―intentó hablar la editora que apenas se estaba recuperando de las vueltas veloces que utilizó el ojirubí para llegar hasta allí cuando vio a ese par peleándose por la mujer que él consideraba una hermana menor.
―Ahorita no, enana… Estoy por poner orden aquí…
Y sonrió…
Mientras los dos hombres tragaban grueso al ver esa sonrisa que anticipaba dolor en caso de algún movimiento en falso.
…Juvia Loxar casi podía oír su esperanza resquebrajarse…
-0-
Cuando entraron al Gran Salón encontraron a más de cien parejas bailando.
Erza Scarlet no podía creer que eso fuese una simple fiesta de cumpleaños, superaba todo lo que pensó que vería allí.
―Solo los Heartfilia podrían hacer algo como esto… ―ella y su acompañante hablaron al unisonó y se miraron divertidos.
―Hasta donde sé usted es casi un Heartfilia, esto no debería sorprenderle.
―Hace tiempo no vengo a los bailes de la familia, y veo que mi Tía no desperdicia la experiencia que va obteniendo ―le dio una sonrisa divertida y ella se la devolvió.
―Ahora no sé cómo llegaré a la mesa donde están los chicos… ―se mordió el labio preocupada y el ojiazul no perdió detalle― terminaré tropezando con todos… ―observó la pista de baile donde los colores de vestidos y trajes se entremezclaban danzando y girando en sintonía con la música, creando un movimiento de masa colorida hipnótico.
―Bueno, hay una manera… ―le tomó la mano libre a la pelirroja y le dio un suave beso― ¿Me permite ésta pieza?
― ¿¡Eh!? ¿¡Qué!? ―se sonrojó ante los ojos brillantes del peliazul.
―La mejor manera para cruzar un salón de baile, es bailando… ―le alzó una ceja retador― No me diga… ¿Acaso la señorita Scarlet no sabe bailar?
―Yo… ¡Claro que sé! ―roja e indignada soltó el brazo que aún sostenía del peliazul, lo tomó por la cintura y afianzando la mano que él ya le había dado, lo hizo girar dos veces con ella de manera tan descoordinada y agresiva que si no fuese porque el peliazul era bastante fuerte y tenía buen equilibrio hubiesen terminado en el suelo, aunque al final terminaron chocando con dos parejas que los miraron enojados y con varias más que reían disimuladamente.
― ¡Jajajajaja! ―reía el peliazul al ver como la pelirroja se escondió en su pecho acongojada al chocar con un par de ancianos― No vuelvo a dudar de ninguna de sus capacidades… ―la abrazó y se inclinó para hablarle suavemente al oído― Ahora, déjeme guiar y le aseguró que si confía en mi llegaremos a donde usted lo desee… ―el peliazul soltó esa frase sin darse cuenta cuantos significados podía tener; pero dándose cuenta, al terminar, cuántos de esos significados se ajustaban a su realidad y a sus deseos…
La mujer se abrazó más él… nerviosa…
Lo que él le había dicho era algo que quisiese creer que tuviese más que el significado de turno, era una esperanza tonta ― eso creía ella―, pero era algo que no podía evitar, pensar, desear y querer…
― ¿Señorita Scarlet? ―le acomodó un suave rizo escarlata detrás de la oreja― ¿Sé arriesgaría… conmigo? ―esperaba que ella no lo notara, así como estaba tan apegada a él, pero en ese momento su corazón latía a una velocidad inusual.
Esa pregunta era más de lo que parecía…
La mujer sintió una nueva oleada de nervios y de pronto deseo salir corriendo, pero el sonido del corazón extrañamente acelerado del hombre la calmó, y se inundó de pronto de su fragancia… tranquilizándola por completo y dándole las fuerzas para aflojar el abrazo, mirarlo a la cara y asentir sonrojada, una sonrisa se le formó en el rostro cuando vio que la cara de él también se cubrió de rojo y desvió avergonzado la mirada.
La pelirroja sintió que el corazón de ella se sintonizaba con el ritmo acelerado del corazón de él…
―En-entonces ―carraspeó el peliazul― lo primero es… póngase recta ―tomó la mano con que la mujer sostenía el bolso de mano y se la colocó en su propio hombro para después pasar su mano derecha en la parte alta de la espalda desnuda de la pelirroja, estremeciéndose ambos en el toque― Ahora sí… siga mi paso, el primero colocando el pie por completo, yo hacia adelante y usted hacia atrás ―le mostró como colocar con aplomo y seguridad todo el pie― el segundo solo con la punta del píe para juntarlo con el primero y el tercero apenas levantando el talón del suelo ―la mujer miraba atenta y él sonrió complacido― ahora a la inversa y a los lados…
― ¿¡A la qué y al qué!? ―le miró asustada porque apenas y había entendido lo primero, él le sonrió divertido― ¿Se está burlando de mí?
―Claro que no, será mejor aprendiendo en movimiento, así qué… ―dio un paso hacia adelante y ella dio un paso hacia atrás― ¡Excelente, señorita Scarlet! ―continuó con los tres siguientes y el segundo compás recibió un pisotón con el tacón de aguja de la mujer, que apenas pudo acallar el gemido adolorido mordiéndose lo interno de la mejilla.
― ¡Oh, lo siento! Yo… ¡Lo siento! ―la cara de ella era todo un poema de vergüenza, preocupación y remordimiento.
―No se preocupe, sinceramente ya me lo esperaba, no es a la primera mujer a la que le enseño… ―le miró divertido cuando ella arrugó él ceño y se agachó para besarle la frente― no se ponga celosa, le enseñé a Lucy y a Meredy, que es casi como una hermana…
Ella enrojeció de nuevo y miró hacia al suelo.
― ¿Seguimos? ―la mujer asintió con la cabeza― Era una broma no se moleste, señorita Scarlet… ―«Ni se me pasa por la cabeza de que pueda sentir celos por mí» pensó para sí mismo―, ésta vez contaré ¿Entendido?
―S-sí…
―Bien, solo déjese llevar y confíe en mí… un, dos, tres… ―contó mientras daba los pasos, esta vez la mujer cerró los ojos y dejó que la voz y el cuerpo de él fuesen su única guía― un… dos… tres…y un…dos…tres ―la mujer se concentró tanto en la voz del peliazul que de pronto dejó de escuchar la música de la orquesta…
Eran solo él, ella y el unísono de sus movimientos…
―Señorita Scarlet ―sintió que la voz de él era una caricia en su oído―, ya dominó la técnica ¿Lista para un giro? ―ella apenas pudo abrir los ojos asustada cuando él ya la estaba girando, lo sujetó con fuerza del hombro y se apegó a su firme pecho hasta que el giro acabó― ¡Jajaja! No tenía por qué asustarse lo hizo perfecto… ―la guió en el siguiente compás ya sin necesidad de la cuenta.
― ¿Lo dices de verdad, Jellal? ―le miró de manera tan expectante e ilusionada que el peliazul estuvo tentado a detenerse, abrazarla y besarla ahí mismo.
―Claro que sí, Erza… ―se inclinó hasta chocar la frente con la de ella, un gesto tan cercano, tan íntimo y gentil que sintieron fluir natural en ellos―, aprendiste muy rápido… eres una gran alumna…
―Bueno, tengo un gran profesor…
―También pienso eso ―respondió con una sonrisa engreída.
―Un profesor engreído…
―Lo que lo hace perfecto para una alumna terca ― la apegó un poco más a él, bajó su mano un poco por la espalda de ella, la levantó un poco en el aire y dieron otro giro.
Ella sonrió extasiada cuando la bajó y lo miró con ojos brillantes ― ¿Qué fue eso?
―Un paso especial, hay muchos ¿Quiere aprender más?
―Si usted está dispuesto a enseñarme…
― ¿Está dispuesto a pagar mis servicios de enseñanza, señorita Scarlet?
―Jellal…
―Ya, no piense mal, señorita Scarlet… es algo simple… ¿Me promete solo bailar conmigo esta noche? ―la miró serio y ansioso.
―No creo que nadie más quiera hacerlo, ya vieron mis pésimos pasos al inicio…
―Usted no ve lo que yo veo…
― ¿Y qué ve usted?
―Veo a una hermosa mujer que desde que entró conmigo al salón ha estado atrayendo las miradas de un montón de ricachones mimados y mal intencionados…
― ¡Jajaja! ¿Cómo usted, dirá? ―se divirtió más al verlo ceñudo por un momento pero después él la miró con una suavidad que la abrumó.
―No… se lo aseguro… ―le soltó la espalda y le acarició la mejilla― ellos no la ven como yo… ―la vio cerrar los ojos y entregarse a la caricia mientras continuaban con el suave vals― ¿Me cree?
La mujer abrió lentamente los ojos y sus miradas chocaron… ella sonrió… ―Por alguna extraña razón… le creo… y se lo prometo, pero si usted promete lo mismo…
Él sonrió y asintió feliz como nunca. La hizo girar de nuevo elevándola un poco. Sentía la felicidad que ella le producía al confiar en él y esa calidez en su pecho ya no le parecía extraña porque ya sabía que era.
Era amor…
…Apresurado o no… correspondido o no… era amor…
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Llegó del brazo de su esposo y se sentó elegantemente en la silla.
A pesar de que quería seguir bailando sabía que su marido tenía que ir a saludar y ella no tenía ganas de hacerlo, así que prefirió quedarse en la mesa con Obaba Sama y la pequeña Wendy. Laxus y Mirajane se habían levantado a bailar, ella parecía divertida pero el rubio se veía tan tieso que, según palabras de Obaba Sama, parecía que había sido él quien se había enterrado la escoba y no el jardinero Max.
―Vaya, la juventud se desperdicia en los jóvenes ―decía la señora ama de llaves.
―A mi parecen adorables… ―la señora rubia los miraba con una sonrisa preguntándose cuando les dirían sobre la boda, observó como la albina llamaba con la mano a Wendy y asintió a la pequeña para que fuese donde ellos, habían creado un incomparable trio de baile.
―La otra pareja también te salió bien, pequeña Layla, ya se me hacia raro que dijeras que se te olvidó darle la invitación a la señorita Erza…
―Bueno, admito que tuve suerte que tuviese que salir a lo de la veterinaria y que Jellal saliese en la mañana… después solo fue cuestión de presionar un poco… ella no podía venir sola ya que al no darle la invitación no sabría la dirección y estaba segura de que mi sobrino no la dejaría venir sola aunque pudiese…
―La suerte está con los talentosos, pequeña Layla… ¿Utilizaste la técnica de los "posibles maridos" que encontraría la señorita aquí?
―Antiguas y sencillas… esas son las mejores técnicas, usted siempre me lo decía ―con una sonrisa traviesa la señora rubia se llevó la copa de champagne a los labios.
―Has aprendido tan bien que me asustas, pequeña Layla…
―Usted me enseñó, pero aún me falta… ―bebió del dorado líquido y observó enternecida a la pelirroja y a su sobrino― Míralos, tan adorables y risueños… Ella sin duda lo hace feliz…
―… y el parece que daría todo por verla feliz a ella ―la anciana se tomó el whisky doble que tenía en su vaso de cristal y se sirvió otro de la botella que descansaba en el centro de la mesa― son tal para cual…
―El amor es así… te sintoniza con el otro… y también te atonta… ―sonrió de medio lado―. ¡Tan enamorados! Ni siquiera se dan cuenta que los observan, y más de un par de ojos no lo hacen de buena manera…
― ¿Crees que hiciste bien en invitar a esas mujeres? Los Orlando se enterarán de lo que pasó aquí por ellas… No me cabe duda que se ensañarán con descubrir la identidad de la señorita Scarlet… ¿Quieres sacrificarla como un Peón para atrapar a los Orlando?
―Obaba Sama… querida… sabes que en mi juego no suelo sacrificar piezas, y además… la señorita Scarlet no es un Peón en el tablero…
―Pero es una pieza…
―Todos somos piezas en el juego de la vida…
― ¡Que poética, pequeña Layla! Con lo que te desagradaba la poesía de pequeña…
― ¡Jajaja! Sabe a lo que me refiero.
― Sí, lo sé… es algo que la Tía Abuela también diría…
― ¡Qué gran halago!
― ¡Jajajaja! No me hables de esa manera, jovencita… aún puedo hacerte girar hasta vomitar…
―Eso no lo dudo, mi querida Obaba Sama ―se sonrieron divertidas y volvieron a tomar de sus bebidas.
―Entonces, ¿Qué pieza es la señorita Erza?
―Al principio era una Torre… fuerte, decidida, justa, estricta… nada la sacaba de la rectitud de su camino…
― ¿Pero?
―Ella es más que una ciega loca de justicia, me recuerda a Layla… así que ahora es un Caballo… el Caballo tiene su movimiento estricto pero puede variarlo y moldearlo, es un poco, solo un poco, más flexible que la Torre… además que puede saltar sobre otras piezas… ―miró a Wendy, a Jellal y a Mirajane― puede protegerlos poniéndose en frente, o puede destruir a los enemigos que se les vienen de esa manera…
―Así que Caballo…
―Bueno, es más como la Amazona que monta en el Caballo, con su armadura brillando al sol y su espada imponiendo orden…
―Entonces, ¿Piensas que las hermanas Etherias no serán problema?
―Lo serán… pero es un riesgo, en el juego debes tomar riesgos…
― ¿Arriesgarás a tu Caballo… bueno, Amazona?
―Solo un poco, además… ―miró como su sobrino peliazul le decía algo al oído a la pelirroja y esta le asentía encantada y comenzaban a reír juntos mientras daban un giro.
― ¿Además?
La señora Layla Heartfilia sacó su abanico y sonrió segura.
―Tengo la esperanza que la señorita Erza, al igual que Mira, muy pronto… se convierta en Reina…
Las mujeres chocaron sus bebidas con una sonrisa idéntica.
…Las piezas ya bailaban en el tablero…
¿Review?
:D Sus reviews ayudan a que la historia no termine pausada D:
Rincón De La Escritora En Proceso:
Espero que hayan disfrutado del cap, un poquitín de drama necesario. D:
Ahora, el anuncio…
Mañana en la mañana me operan de la vista, me han avisado esta tarde luego de la tercera visita al oculista esta semana… ya que desde hace años sufro de la visión y ya es muy necesaria la intervención. De hecho llevo años sin poder salir de día sin usar lentes oscuros. xDD
¿Y por qué esto es un aviso importante?
Pues porque la recuperación puede tardar, desde un par de horas, hasta un mes… Dx Así que una de los cuidados post operatorios es no leer y mucho menos estar en frente de pantallas… así que…
No sé cuándo podré volver a actualizar mis fics.
Puede que esta sea la última actualización del mes… no saben lo mal que me hace sentir eso, e intentaré terminar de revisar al menos "B&M" y "HI" para actualizarlos en las próximas horas, ya que aún tengo que adelantar un ensayo de un seminario en caso de que tarde en recuperarme de la cirugía.
Les aseguró que, si Dios lo permite, cuando me recupere seguiré con mis historias.
Y… lloró también porque me atrasaré con los fics que leo… QwQ
Me muero de nervios por la cirugía, así que me despido…
Me disculpo también porque responderé sus hermosos reviews de manera corta… TToTT Se me despedaza el corazón por eso, además que me apena… de verdad sus reviews significan mucho pero debo apurarme para terminar con lo del seminario y actualizar los otros dos fics… DD))x ¡Perdón!
"Mi Maid" "Dulce Destino" "In Den Schatten" "Zodiac" "Baby & Me" "Heterochromia Iridum"
No los abandonare... QwQ)9
¡Gracias por su apoyo y reviews, espero recuperme rápido y poder leerlos pronto! TToTT/
Agradecimientos:
Sonye San: ¡Que sos una diosa lectora lo sos! xD Me alegra que te gustase ver a Sabertooth y a los demás Exceed, me encantan esos pjs y bueno, debían aparecer. Me encanta trabajar con los ceres y ya vendrá lemon Jerza en recompensa. xD Que bueno que te gusto el del NaLu ya que fue lo más difícil de escribir. Erza es una mujer de rápida reacción. xDDD
Ya sabes que te amodoro y me odio por responderte de manera tan escueta… ¡Espero nos leamos pronto! TToTTT)b ¡Gracias por ser tan linda!
Guest: OMG! Me alegra todo lo que me dices porque me hace ver que cada párrafo vale la pena. QwQ ¡Gracias! Y para serte sincera no soy muy fan del NaLu tampoco, pero tenía que darles su fuego. xDD ¡Gracias por leer y ojala te guste el cap. nwn7 ¡Gracias inmensas!
Kat-Dreyar: Me alegra que te gustara el NaLu, fue lo más difícil de escribir. xD Por supuesto, celos, celos y celos, vendrán. Sabastu ama los celos. Me alegra el alma saber que te gustase el cap de Layla. ¿Uno de Jude? Pues tal vez un punto de vista de él se venga, pero será corto. xD No me da para un solo cap de él. ¡Gracias por seguir el fic y tus lindas palabras, espero recuperarme pronto! TwT/
Itachi Akihiko:Yey, el NaLu les gustó. xD Fro es un amor yo lo amo. Pobre Jellal con tanto competidor, le van a salir canas prematuras. xD Me has hecho bajar los nervios con tu inner en el review. ¡Jajajaj! Gracias por eso. Sí, un Jerza y Zervis que deberá atrasarse… u,u… xD Mi premio viene y yo espero poder leerlo… QwQ)9 Te juro que si lo subes antes de que me recupere, será lo primero que lea cuando me den el permiso de leer en pantallas. ¡Gracias linda, te lo agradezco mucho! Ojalá te guste el cap.
Eagle Gold: Cuanto me alegra la aceptación del Natsu doncello y la Lucy experimentada. xDD Que dicha que te gusta el Rokino, a mí me encanta. xD El Gruvia es precioso, yo lo amo. xDD ¡Espero te guste este cap! QwQ7 ¡Gracias mil!
Calipitachi: El romance no es cosa de ser virgen o no, creo que eso es un cliché e imposición social a las mujeres, me pone triste que no te guste… u,u pero bueno, cada quien tiene sus ideas de romanticismo. NwN Espero te guste este cap y te aseguro Jellal se veía… grrrrrrrrrrr… xDDD ¡Gracias inmensas por tu comentario! QwQ7
VelCarleo02: Me alegra que te gustara. xD Gracias por comentar. TwT/
DanaLovesOhana: ¡Me muero! Sí… porque leí tu PM y se que mañana actualizarás FM y yo no podré leerlo… QwQ… al menos será algo que me anime a recuperarme pronto…
Gray y Natsu parecen salidos del mismo ovulo. xDD Y Gajeel es un malvado. xDDJuvia es un saco de sorpresas, es tan divertido escribir de ella. Me alegra que te gustara el NaLu con virgen a la inversa, es que no hay manera que imagine al ingenuo de Natsu experimentado. xDD ¿Layla conspirando y manipulando? ¡NOOO! ¡Jamás! D: xDDDD
Gracias por perdonarme por cortar el Jerza… xDDD Y perdóname también por esta respuesta tan escueta y rápida. QwQ
Espero poder leer pronto tus fics… +llora intensamente+
¡Gracias mil! TToTT)9
Artemisa Neko-Chan:Espero que hayas terminado tus deberes. xDD
Sí, ya llegaran esas parejas también. xD Aunque de LaMi ya ha habido. D:
Espero te guste la conti. ¡Gracias!
Misdry: ¡Awwww! Me sonrojas. Gracias por estas palabras tan lindas, me animan a continuar y continuar. QwQ Espero te guste el cap y te siga gustando la historia. ¡Con demasiada gratitud en el corazón, te lo agradezco! QwQ/
Rkiia: ¡Que linda! Agradezco que me cuentes que te han gustado todos esos detalles. Me llenas de orgullo y energías para continuar. Sin duda el GaLe tendrá su enfoque, en este cap ya empezó… ¡Jojo! E,E)9 Jellal lo baso tanto en Jellal, como en Mysto, y la parte sensualona, en Siegrain…xDD ¡Ya quisiera yo que fuesen pareja en el manga! QwQ ¡Mi corazón explotará cuando pase!
¡Gracias por tu comentario, significa mucho y espero te guste el cap! nwn/
Anmona Annima: ¡Ay! La verdad te entiendo, me ha pasado. QwQ OMG! ¿Cortó? xDD Bueno, creo que es un gran halago de que a pesar de lo largo no te resultó aburrido. QwQ Me alegra que te gustara desde la veterinaria, hasta la interrupción… xDD Bueno, la interrupción de la llamada, no… Me alegra que me dijeras eso del vestido, me es difícil describir ropa. ¡Jaja!
PD: No me esperaba esa historia detrás del Nick… Me ha encantado. *w*
Espero te guste el cap… y gracias… infinitas gracias…
IBLWE: También adoro a Fro. X3 Y me alegra que te gustara lo de la veterinaria. Lo de Lucy experta y Natsu doncello me parece que fue un éxito, bueno, con algunas excepciones pero la verdad no podía escribirlo de otra manera. xDD Que te puedo decir, me encanta escribir las partes Jerza… A,A)b
Sufriré por no poder leer tus actualizaciones… sufro desde ya…
¡Gracias por leer! Espero leerte pronto! QwQ)9
Yuki The Infernal Dragon: Yo pienso que ambos son SUKES. xDD Jerza pa´la banda. A,A)b Me alegra que te gustara el nombre de Virgo. O: Tatuaje lo actualizaré hasta que me recupere… QwQ… Con suerte antes de un mes…
¡Espero te guste la actu! ¡Gracias inmensas! QwQ/
AmeliaCipri: Me siento tan mal por tener que responderte rápido… fatal… pésimo…QwQ
Me alegra que te gustara el cap, sin duda Mira tomará cartas en el asunto, pero si sufrirá Jellal o no… bueno… te prometo que la cara no se la lastima.
¡Jajaja! Siempre he shipeado a RxY, me alegra y si, aplicó la ley del toque en ella. xDDD GxL son una adoración con sus peleas. *w*Sí, Aries x Leo. xDD Ya parecerá Aries. :x Me alegra que te gustara lo del NaLu de virgen a la inversa (¿) xD Pero no podía imaginarlo de otra forma. xDD ¿Esperanza dices? De neuvo lees mis borradores… ¿Viste el título de este cap? DDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD:
Lime cortadooo… soy mala… D: Ya vendrán limones enteros. xD
Layla y Mira se dan cuenta de todo… xDDD
Sabes que amo fangirlear contigo pero tengo que que apurarme para terminar con lo de mi seminario y ver si puedo actualizar mis otros fics… QwQ ¡Te pido disculpas por no poder fangirlear y responderte de manera más extensa! Dx Espero recuperarme pronto y continuar. ¡Gracias por ser tan linda! ¡Gracias, gracias, gracias!
AngieKawaii: No te preocupes, entiendo eso de falta de tiempo, yo estudio, trabajo y apenas me queda tiempo para escribir. ¡Gracias por sacar un ratito para dejarme tan lindas palabras! ¡Espero te guste el cap! Gracias de nuevo. NwN7
ShivisDivis: Tus sincronizaciones musicales son mágicas en serio… Dx OMG! ¡Que genial! *w* Lo que decía Fro es "Fro piensa lo mismo" xDD Pero en japonés. xD Me alegra que te gustase el cap y que lo sintieras tan entretenido y musical. xDD
¡Gracias de corazón por ser tan genial! *w*
PD: Me alegra que esas dos no se peleen. El Zervis estuvo de muerte… ¡De muerte! xDD
PD2: OMG! ¡Que familia tan fiestera! xDDD ¡Genial!
Beshos y abashos… o3o
Keila Scarlet: ¡Que linda muchas gracias! *w* Me alegra que estas historias te despejen de esas cosas. Por eso me encanta la comedia romántica. NwN
¡Claro, Jellal te mandó ese beso! xD ¡Gracias inmensas por leer!¡me alegra en el corazón! QwQ/
Liv-Scarlett: ¡Ay mi linda Liv! Discúlpame por no poder responderte más ampliamente. QwQ
Lo sé, N y G son bien duros de cabeza para decir esas cosas. xDD Nada a Mira nada se le escapa. D: ¡Chan! A mi también me encantan esos dos, y sin duda debía incluirlos. *w* Me alegra que te gustara el GaLe yo también los amo por pelear tanto. xDD Juvia es un encanto, y escribir sus partes me divierte mucho. xD Jellal celoso es una adoración… ¡Que hombre! ¡Me derrito! *w*
NO sabes lo cursi que me siento al escribir las partes Jerza… pero… no puedo evitarlo… ¡Ay! ¡Los amo! ¡Ayyyyyyyyyyy! *w*
Yo también me reí un montón con eso. ¡Jajajja! xDD Mi abuelita me dice, "Sabastu, de dónde sacas estás cosas…" pero igual se muere de risa… xDDD
El beso en la espalda de Kaichou… ¡Ay, yo también lo amo!
¡Y acá respuestas, más respuestas a esas dudas! D:
¡Te agradezco un montón por avisarme, yo me sorprendí de que fuese tan bien, no lo esperaba! QwQ
¡Gracias de corazón por ser tan linda y amar el JERZA! QwQ)9
Lloyd Argent: ¡Gracias! QwQ Haces que me sonrojé. ¡Sin duda me dan ganas de continuar y esforzarme! ¡Te agradezco el apoyo! QwQ Espero te guste el cap. nwn7
Erza Scarlet: Pues acá la respuesta de tu pregunta… ¡Jo! Los puse nerviosos… A,A Espero te guste también este cap, y la pregunta que me haces, pues, Mi Maid, surgió luego de empezar un libro llamado "La chica del servicio" la idea era interesante pero después el libro no me gustó, así que empecé esta idea gracias a el. xDD ¡Gracias por interesarte en la historia! QwQ7
AraXD27: Como amo cuando me dicen que este fic les hace reír. Sin duda es una de las razones principales por las que escribo. ¡Que emoción saber que te enganchó de tal manera! Me llena de orgullo y me dan fuerzas para seguir escribiendo y sacrificando mi poco tiempo libre. xDDD Espero que el cap no te decepcione… QwQ
¡Y gracias… de nuevo mil y mil y mil gracias por dejar tu comentario! TToTT)7
Chicos Del Inbox: Los amo… QwQ
Muriendo de nervios por la cirugía…
Espero me de tiempo de actualizar los demás. xD
¡Me despido!
¡Adieu!
QwQ/
