Daryl se sintió inquieto ante la extraña conjunción que hacían Beth y Moonshine, pero como el imperturbable personaje que era simplemente prefirió observar la evolución de esa relación, la noche cayo y el turno de la guardia le toco a Daryl. En la oscuridad se podía ver ese punto rojo brillante que se dibujaba cuando encendía un cigarrillo, adentro todos parecían dormir a decir verdad los días después del regreso de Beth, habían sido bastantes apacibles, incluso el se sentía cómodo y hasta podría decirse habían destellos de felicidad cada vez que veía a Beth cruzar cerca de él.
Mientras exhalaba el humo del cigarrillo, con sus dedos medio y anular frotaba sus labios recordando aquel beso que Beth en navidad le había propinado "Basta Dixon, olvídate de eso" Si bien Daryl había cambiado mucho su perspectiva del mundo, en lo que a estos nuevos sentimientos le atañían era un completo extranjero. Para despejarse de esos pensamientos volvió a hacer una ronda, reviso las trampas y se aseguro de que el grupo estuviese descansando debidamente. Finalmente se acerco a la cuna de la pequeña Judith, la observo por un buen rato y finalmente acarició con suavidad el rostro de la niña.
—Es un ángel cuando duerme…— Dijo una voz justo detrás de él, Daryl volteó lentamente para encontrarse con esos ojos azules y ese cabello dorado desparramado en sus hombros.
—Si que lo es…— Respondió guturalmente. — Deberías estar durmiendo. — Acotó después, Beth sonrió acercándose a la cuna junto a él. — No puedo, tu sabés… consecuencias…— Daryl inspiró profundamente cerrando los ojos, como si quisiera captar su aroma para siempre.
—Veo que te tocó estar de guardia. Podría acompañarte si quieres…—
—Nah, mejor intenta descansar, mañana será un día importante. Beth se sintió molesta con esa respuesta, pero internamente contó hasta diez y disparó una nueva pregunta.
—Me has estado evitando desde aquel beso. Creo que somos dos adultos que pueden charlar sobre esto. Daryl vio el enojó en los ojos de Beth y con una seña le pidió que lo siga. Ella camino en silencio hasta la entrada con los puños apretados a los costados del cuerpo, estaba enojada, no entendía porque pero lo estaba.
—No te he estado evitando Beth, yo… Solo no entiendo que pasó esa noche… Murmuro Daryl mordiéndose el dedo pulgar sin quitar la vista de la puerta de entrada. Para Beth esa respuesta resulto una patada en el estomago.
—Nos besamos Daryl y nos gustó a los dos, eso sucedió, lo que no entiendo es porque haces de cuenta que no pasó? No puedes poner esa distancia tan repentina entre nosotros, solo porque tienes miedo. — Al escucharla hablar así Daryl sintió la incontenible necesidad de besarla, levanto la mirada y antes de que Beth pudiese notar lo que estaba sucediendo sintió la presión de los labios de Daryl contra los suyos.
—No le tengo miedo a nada…— Murmuro el arquero al oído de Beth mordiendo dulcemente el lóbulo de la oreja de la chica, como podía tener miedo si en ese momento se sentía en el paraíso. Sus manos recorrieron el contorno del cuerpo de Beth suavemente como si tuviese la necesidad de guardar en su memoria cada detalle, Beth lo rodeo con sus brazos el cuello y se sostuvo sobre las puntas de sus pies. Repentinamente Daryl volvió a poner esa distancia entre ambos.
—Debes volver a la cama. — Beth lo miró confundida pero asintió a la propuesta positivamente.
—Tienes razón, mañana sera un día importante… Recalco la joven acomodando su cabello detrás de sus orejas—Ire a dormir…—
—Si, es lo mejor. — Dijo el arquero acomodando el cuello de su camisa de franela. Beth comenzó a alejarse cuando Daryl recordó.
—Cuando estuvimos en aquella de cabaña donde bebimos alcohol casero, tu… Tu dijiste "No puedes tratarme como a un pedazo de mierda solo porque tienes miedo" Por un momento fuiste esa Beth… Ella no lo miró, le resultaba chocante que la compararan con su pasado, se sentía tan diferente de la que escribió se diario, se mordió el labio y resoplando murmuro.
—Nada queda de esa Beth, deberías asimilarlo. Ella murió. —Algo molesto, él, la tomo de la muñeca —No, no, no murió de acuerdo. No vuelvas a repetir eso. — Beth vio el rostro perturbado de Daryl, acaricio su mejilla como consuelo y en silencio giro sobre sus talones para volver a su cama. — Buenas Noches Daryl. — Se despidió, El solo gruño y la observo alejarse, el juego de luces y sombras que las velas provocaban lo hicieron testigo del fascinante contorno del cuerpo de Beth a través de ese camisón blanco, Daryl sintió un repentino calor subir por la espina y terminar en sus mejillas, rápidamente corrió la mirada e intento encender un cigarrillo con las manos temblorosas. No podía creer lo que había hecho pero no se sentía mal por haberlo hecho.
Beth volvió a la cama no sin antes pasar junto a la cuna de Judith para ver a la niña, Rick entrea sueños pudo ver a Beth alejarse con una enorme sonrisa dibujada en su rostro. La joven camino como en una nube hasta su cama y esa noche el sueño tranquilo fue un hecho concreto. Daryl Dixon la había besado y ese sabor a menta y cigarrillo nunca fue más dulce.
