Viñetas para 30Vicios.

Personaje: Neville Longbottom.

Tema: 25. Tragedia.

Palabras:

Resumen:

Tragedia

El Ministerio de Magia ha organizado una serie de eventos para celebrar el primer aniversario de la caída definitiva de lord Voldemort y a Neville no le apetece asistir. Su abuela parece haber dado por hecho que le hace muchísima ilusión. Se ha mostrado tan entusiasmada ante la idea de que alguien admire a su nieto, le ha repetido tantas veces que se siente muy orgullosa de él, que Neville aún no ha tenido valor para decirle que no quiere ir. Quizá muchos no lo entiendan, pero no cree que haya demasiadas cosas que celebrar.

Para ser sincero, la parte de que la gente lo mire con admiración le gusta. Él mejor que nadie sabe lo que es recibir las burlas de todo el mundo durante toda su vida, así que el cambio es bienvenido. Disfruta cuando escucha cómo muchos murmuran al verlo pasar, diciendo que es él, el que mató a Nagini y protegió Hogwarts, y, aunque a veces es desconcertante y casi nunca sabe muy bien qué hacer, se siente halagado cuando las chicas se cuelgan de su brazo y lo miran fascinadas y como si no terminaran de creerse que están con él. Sí, le gustan todas esas novedades, pero eso no quiere decir que le apetezca ir a la fiesta del Ministerio.

En realidad, recordar cosas de todo aquel año de locura no le es grato. No podría serlo para nadie. Todos esos meses luchando contra el régimen instaurado en Hogwarts, toda esa incertidumbre que los acompañó durante tanto tiempo podría hacer que cualquiera se sintiera aún hoy nervioso y alerta, pero incluso de eso conserva buenos recuerdos. Las risas cómplices con Luna y Ginny, el compartir una botella de whisky de fuego con Michael y Seamus (y no volver a tener ganas de hacerlo de nuevo) o ver la cara de los Carrow ante otra de sus trastadas a veces es agradable. Lo peor llega cuando piensa en la batalla final y se pregunta cómo alguien puede querer celebrar algo así.

Sentado sobre su cama, con los zapatos sin poner y el pelo alborotado alrededor de sus orejas, Neville recuerda a Colin, a Susan y a tantos otros chicos que perdieron la vida aquella noche. Quizá sus muertes fueron necesarias, quizá el sufrimiento que Voldemort causó fue una de las condiciones que les puso el destino para permitirles disfrutar de la calma que ahora reinaba en el mundo mágico, pero para Neville no era suficiente. Al menos de momento. Porque, mientras pensaba en la fiesta de esa noche, se preguntaba cómo alguien podía querer celebrar algo ante semejante tragedia no puede evitar dejarse caer sobre la cama.

Es entonces cuando alguien llama a la puerta y su abuela asoma la cabeza. Luce un aspecto perfecto, como siempre, y Neville casi sonríe cuando se da cuenta de que esa abuelita adorable es una experta duelista y una de las mujeres más exigentes que existen en el mundo.

-¿Todavía estás así? Date prisa o llegaremos tarde.

Neville quiere decirle que prefiere quedarse, pero una vez más no tiene valor cuando se trata de ella. En lugar de eso, esboza una sonrisa y afirma quedamente con la cabeza al tiempo que se pregunta dónde habrá quedado el valor que se le presupone a todo Gryffindor.

Su abuela se da media vuelta, aparentemente satisfecha con la respuesta, pero se detiene antes de salir.

-Aunque, pensándolo mejor, no tienes buen aspecto. ¿Estás enfermo?

Neville abre la boca para decirle que está bien y ve la comprensión y la complicidad dibujados en el rostro de la abuela. Ninguna de esas cosas había estado ahí antes (o él no lo recuerda, al menos) y se siente tan aliviado que casi deja escapar una carcajada.

-De hecho, no me siente muy bien.

-No se hable más. Te quedas en casa.

Esa vez sí, Augusta Longbottom cierra la puerta y desaparece. Neville se alegra muchísimo de que esa mujer se sienta tan orgullosa de él.