NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE WILLIAM JOYCE Y DREAMWORKS, SOLAMENTE ME DIVIERTO AL ESCRIBIR.

¡Hola a todo el mundo! Aquí me tienen, ahora con la Z... impresionante ¡Todo el abecedario! estoy sorprendida, jamás pensé que pasaría tan rápido... me han emocionado mucho con sus 217 comentarios, son para mí n logro excpecional. Jamás pensé que esta historia tendría tantos seguidores, y por eso estoy feliz de subir este capítulo =)

Comentarios:

Sagitario: Tengo tres proyectos para el Origen de los Guardianes. Uno es la novelización, que tengo más adelantado y voy a publicar en unos minutos; otro es un fic que pretende ser secuela de éste y uno último que estoy esbozando basado en los libros =) Me gustó la idea de los zapatos xD

Genaro Gomez: ¡Hola! bueno, te respondí a tus aclaraciones en el correo. Apenas revisaré lo que me acabas de mandar, te contestaré lo más pronto posible =) ¡Muchas gracias por todo tu apoyo!

Fanatica1Asoaso: nuevamente, me halagas demasiado. ¡Mil gracias por tus palabras!

Usagui13Chiba: la fiesta de disfrases... esa idea sí que me gustó, pero me dejo algunas dudas de cómo sobrellevarla.. aún así espero que te guste este capitulo.

Aly: ¿Uno por semana? mmm, esa es una buena idea. Te lo prometería pero mi Musa es bien volátil, intentaré hacerlo de verdad aunque no garantizo mucho.

Sahadamy1510: ¡Hola sobrina Shadamy! no, no me han puesto un yeso hasta ahora y espero que no me lo pongan xD Dile a tu amiga que un montón de gracias =D Sobre la pregunta, esa sí que está difícil. Por un lado Thor es un dios sexy, Capitán América es un soldado leal y Iron Man es un sexy ricachón engreído... mm... creo que me quedaría con Capitán América... xD

Dragon Oscuro: ¡zafiro será! lo sé, yo tampoco me puedo creer el final.

NosoyunaGuestxD: El proyecto lo publicaré apenas termine de subir este capítulo =)

¡Muchas gracias por todo su inmenso apoyo!

¡Disfruten!


Zafiro

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¿Sabes? me encanta cuando te veo a los ojos. Siento que estoy viendo dos zafiros.

Tooth lo había dicho relacionando los ojos azul intenso de Jack con la brillante gema que por siglos decoraron las coronas de los reyes más poderosos. El halago hizo sonrojar débilmente a Jack, que desprevenido ante el repentino cumplido, se debió limitar a besar suavemente los labios del hada de los dientes a modo de agradecimiento.

Aún así el cumplido retumbó en la mente del espíritu invernal un buen rato. Días en realidad. Se acercaba el solsticio de invierno y él quería hacer algo especial.

La relación entre Tooth y Jack había sido muy placentera los primeros meses, en que por la primavera Jack tenía demasiado tiempo libre que dedicarle a su novia. Pero ahora, se acercaba el inicio del invierno. Jack Frost es el Guardián de la Diversión, pero también es el espíritu del invierno.

A partir del solsticio, sus poderes aumentarían y el lazo con la tierra se intensificaría. Sentiría el llamado de la naturaleza indicándole qué hacer. Ventiscas por ahí, tormentas por allá, suaves copos de nieve por acullá. Además de sus deberes con el mundo, ahora se dedicaría a divertir a los niños. Y eso se traducía en más trabajo. Jack estaba encantado con sus nuevos deberes, y más ahora que tendría todo ese tiempo para él solo y los niños bajo el manto de fría nieve.

Sólo que eso le dejaría semanas o hasta meses sin poder visitar el Palacio de los Dientes. Y vaya que iba a extrañar a su querida novia. Se había acostumbrado a pasar tiempo con Tooth y viceversa. No quería que el cumplimiento de sus deberes se resintiera en la relación. A pesar de la distancia, necesitaba que Tooth estuviera segura de sus sentimientos por ella. Y fue precisamente esa frase la que le dio la respuesta de cómo lo conseguiría.

Tooth por su parte estaba algo decaída. Jack ya le había dicho que a partir del solsticio tendría menos tiempo para ella y aunque no podía culparlo—ella también tenía su trabajo—sabía que lo iba a extrañar. Intentó despejar los pensamientos.

—Moscú, sector 5, 3 molares y 6 incisivos—indicó—¡París! Sector 3, 2 molares, alerta de lluvia…

Las haditas iban con monedas o regresaban guardando los dientes. Seguían a ciegas las órdenes de su reina, pero Tooth no las engañaba. Sentían que estaba triste y trabajaba ahora para distraerse.

El invierno duraba exactamente tres meses en el Norte. Jack tenía que congelar la rivera del Polo Norte, además de enfriar todo el hemisferio superior al ecuador. La línea que dividía a la mitad el mundo permitiría que el sol del verano se desplazara hacia el Polo Sur.

Tooth siempre se impresionaba por la perfección del mundo que la rodeaba. Los ciclos vitales de la naturaleza seguían el ritmo de las estaciones. El solo imaginarla ausencia de nieve le pareció un sacrilegio. Jack tenía que hacer su trabajo. Siberia quedaría bajo nieve y hielo, Islandia de la misma forma. Rusia, Canadá y más de la mitad de Europa verían nieve durante meses. El tiempo suficiente antes de la llegada de la primavera. Sólo que ahora, además del frío, Jack llevaría diversión a los niños con sus nuevos poderes como Guardián de la Diversión.

Babytooth fue la primera que vio a Jack llegar con un vuelo suave, intentando no llamar la atención. Voló hacia él, también triste. El viento frío causaba daño a sus alas y no podría seguir a Jack hacia las tormentas.

—Hola Babytooth—le saludó en voz baja—¿Y Tooth?

Babytooth chilló señalando al centro del Palacio. El hada de los dientes estaba ahí, en una de las terrazas. Ya no daba órdenes, tenía los brazos cruzados y miraba al sol ocultarse.

Jack voló hacia ella. Un ligero viento frío atravesó las plumas verdes de Tooth. Ella volteó débilmente, sabiendo de quién se trataba. Faltaba un solo día para el solsticio y estaba casi segura de que venía a despedirse. Serían tres meses sin verlo.

En el fondo, Tooth tenía miedo.

Miedo de que en esos tres meses de ausencia, se perdiera toda la magia del año que habían vivido juntos.

Jack le sonrió, venía más que preparada. Apenas Tooth volteó Jack se acercó para darle un abrazo. Su cuerpo frío sobre el de ella, cálido, era una sensación maravillosa a la que jamás se podría acostumbrar, demasiado única. Tooth sonrió, o al menos lo intentó. Jack pudo sentir perfectamente que ella estaba entristecida. Así que, después de darle un beso profundo y tierno, estiró la mano.

En su pálida mano estaba una caja de color negro.

Tooth frunció el ceño.

—¿Qué es eso?—preguntó.

—Es un obsequio—le dijo como si nada—Para que me recuerdes en estos tres meses.

Tooth miró detenidamente la caja otra vez. Nerviosa, sus pequeñas manos abrieron con lentitud el plástico forrado de terciopelo, increíblemente suave al tacto.

El hada de los dientes jadeo ¡No podía creerlo! En la caja estaba un brazalete de oro brillante, que dejaba colgar un minuciosamente tallado zafiro. La banda de oro estaba cubierta de diseños de copos de nieve y escarcha, que resplandecían como si fuera nieve dorada. Un intrincado diseño de plata se alzaba como si fueran trozos de hielo al vivo sosteniendo la preciosa gema de zafiro brillante, más azul que el propio cielo o el océano, y en cuyo interior parecían albergarse montonales de sentimientos y secretos. Era exactamente el mismo tono de ojos que tenía Jack.

Tooth miró hacia Jack impresionada, con mil preguntas en su rostro. El espíritu del invierno, sin dejar de sonreír, sacó la alabanza de su ser hecho joya de aquella caja negra y tiernamente lo deslizó por la mano del hada, haciéndolo descansar en la muñeca. Tooth miró su obsequio con lágrimas en los ojos. Parecía que la estación entera estaba encerrada en ese brazalete. Como si el propio Jack hubiera dejado una parte de él mismo en el zafiro azul.

—Va con este—Jack entonces se arremangó un poco la sudadera, mostrando un brazalete más grueso y tosco, a simple vista varonil, pero que tenía en vez de copos de nieve suaves diseños de plumas y una esmeralda de un verde intenso cayendo de dientes de plata—No quiero dejar de pensar en ti ni por un segundo.

Tooth, sin palabras, se lanzó a sus brazos como si no quisiera soltarlo. Nunca, en todos los años de su existencia, le habían dado un regalo tan hermoso y lleno de significados.

Pasarían tres meses antes de que pudieran volver a verse. Pero aquellas gemas más que recuerdos, estaban sellando una promesa. El juramento que Jack le susurró al hada en el oído, horas antes del solsticio.

—Volveré en el equinoccio.

Tooth lo vio partir ya con una sonrisa.

El zafiro de su muñeca brillaba en armonía. Él cumpliría esa promesa.


FIN


Eso es todo. Espero que estos capítulos en orden alfabético sean zafiros y esmeraldas que los ayuden a recordarme =)

¿Les digo una cosa? Me divertí tanto haciendo este fic que lo quiero alargar. Y eso haré. En unos días creo o mañana mismo lo verán xD

Por ahora, les dejo mi nuevo fic, llamado Rise of the Guardians: Jack Frost. ¿imaginan de qué se trata? ¡Vayan y denle un vistazo!

No es un adiós, es un hasta luego.

chao!