_ ¡FIESTA! _ Una hora más tarde, Darién se encontraba en modo maníaco ruidoso.

Sólo tenía una botella de agua en la mano. Por lo menos nuestras palabras llegaron a él. Al igual que la primera noche que lo conocí, se subió en una mesa de café, haciendo su rutina. Había un montón de mujeres dispuestas a prestar atención a su llamado de fiesta. Un montón de mujeres brillantes y habilidosas viendo a mi hombre con avaricia en los ojos. Era algo a lo que tenía que acostumbrarme. No podía matarlas a todas. Quiero decir, ¿dónde carajo escondería tantos cuerpos?

Este negocio de citas con las estrellas de rock era más difícil de lo que parecía.

Una jovencita trató de subir a la mesa con él y no. Ni siquiera un poco.

Le agarré del brazo _. No va a pasar.

_ Quítame la mano de encima _ espetó.

_ ¡CALABACITA! _ gritó mi delicioso baterista desde arriba.

Santo infierno, mis oídos. Zumbaban

La mujer levantó la vista y le dio una sonrisa sexy a Darién. Su expresión facial cuando se volvió hacia mí no era tan afectuosa.

_ Lo siento _ le dije (mentira descarada) _. ÉL no está disponible.

_ ¿Quién diablos eres?

_ Soy calabacita. _ El "ja, perra" era silencioso, pero no nos engañemos, sin embargo duda estaba allí.

Ella hizo una cosa extraña de ojos entornados y luego dio media vuelta, desapareciendo entre la multitud. Hubo un destello de tacones de aguja plateado brillante y se esfumó. Zapatos impresionantes. Llevaba puesta mis botas habituales y una falda de mezclilla, en esa ocasión, una camisa negra de manga larga y un poco de joyería de resina gruesa me completaba. En el fondo, no tenía idea de cómo se suponía que vistiera la novia de una estrella de rock, pero opté por la comodidad. No obstante, realmente me gustaría saber dónde obtuvo esos zapatos. Las posibilidades de que me lo dijera ahora tenían que estar en algún lugar entre cero o ninguna.

_ ¿Calabacita? _ me llamó Darién de nuevo.

Me volví hacia él.

_ Oh, ahí estás. Oigan. Tengo un anuncio que hacer _ gritó Darién _. Todo el mundo. ¡Oigan!

_ Gran cantidad de mierda ha estado sucediendo últimamente. Me hizo pensar acerca de las cosas. _ Miró velozmente a sus padres _. La vida es corta y tienen que hacerla contar, tomar el tiempo para estar con la gente que aman. Manténgalos cerca de ustedes. Así que, ah… he tomado una decisión. Justo aquí, justo ahora.

Me miró, sus cejas casi encontrándose sobre la línea recta de su nariz. Y entonces, se dejó caer sobre una rodilla, encima de la mesa de café. Su mano se extendió hacia la mía y la tomó, mis dedos paralizados por la sorpresa.

_ Cásate conmigo, Serena.

Mi corazón se detuvo. Santo jodido infierno. No podía estar hablando en serio.

_ ¿Qué?

_ Sí, cásate conmigo esta noche _ dijo, su voz clara para todos _. Volaremos a Las Vegas en el vuelo nocturno. Volveremos a tiempo para el desayuno.

Flashes estallaron alrededor de nosotros, cegándome. Pero nada más existía. Sólo su hermoso rostro esperanzado, apareciendo y desapareciendo de la vista.

_... Qué romántico _ susurró alguien cerca.

_ Podemos llevar a los chicos con nosotros _ dijo -_. Recogeremos a Mina en el camino. Incluso trae a Seiya si quieres.

No podía respirar.

_ Te compraré el jodido anillo más grande que hayas visto nunca.

No, en serio, ¿no quedaba nada de oxígeno en esta habitación?

_ Sé que es pronto. Y sé que tienes algunos problemas con el matrimonio, pero estos somos tú y yo. Somos estables.

No, no lo éramos. Acabábamos de tener una pelea. Siempre estábamos peleando y habíamos estado… follando, ¿cuántos días? Sí, podríamos estar bien juntos. Pero recién empezábamos; no había forma de que estuviéramos listos para esto.

_ Vamos, Serena.

_ Sólo ha pasado una semana…

_ Necesito que hagas esto por mí.

_ ¡Me casaré contigo, Darién! _ gritó alguna perra en la parte posterior de la habitación. Otras murmuraron en acuerdo.

_ ¿Por qué? _ Busqué en su rostro, mi corazón latiendo con más rapidez.

_ Hay un montón de razones.

Negué con la cabeza, estupefacta.

Zafiro sostenía a Setsuna, se hallaban de pie allí, a menos de cuatro metros, observando todo el asusto. Mi estómago se dio vuelta. Vi tanta esperanza en el rostro de Setsuna. Tenía las manos aferradas a su pecho, sus ojos brillando con lágrimas no derramadas. Lita se hallaba justo detrás de ella con Andrew, y sus labios lucían demacrados, pero sus ojos… joder, en realidad todos pensaban que esta idea loca podría funcionar. Bueno, supongo que Lita lo haría, hizo algunas cosas locas en Las Vegas.

Pero esto no era romance. Esto era una locura.

_ Necesito que hagas esto por mí _ repitió _. Corre el riego, Serena.

Correr el riesgo en el desamor y el abandono. Todo el dolor y el sufrimiento que conocía bien. Apenas tenía una idea sobre estar en una relación y él quería hacerlo legal y unirnos por siempre hasta que algo lo terminara y decidiera que soportó suficiente.

Mis hombros se curvaron. _ Darién… no lo hagas.

Su mirada se lanzó sobre mi cara. _ Tú y yo en La Vegas. Vamos, será divertido.

Me acerqué, tratando de tener privacidad _. No puedo casarme contigo sólo para hacer feliz a tu madre.

_ Es más que eso.

_ No. si no fuera porque está enferma, no habría forma de que mi lo estuvieras proponiendo en este momento.

_ Pero…

_ Lo siento. No.

_ Serena.

Pude ver el momento exacto en que se dio cuenta que no iba a convencerme. Que no iba a salirse con la suya. Su mandíbula se endureció y me soltó la mano. En un suave movimiento saltó de la mesa y se dirigió a la puerta. Cualquier posible palabra quedó atrapada en mi garganta, ahogándome.

Ahí se iba. Se iba, se iba, se fue.

Se fue.

Todos los ojos de la habitación apuntaban a mí. Andrew siguió a Darién, y Lita apareció a mi lado. Ellos en realidad tenían esta mierda ahora, manejando el drama de la forma Stage Dive. Jedite y Netflyte detuvieron a Adrian de ir tras Andrew y Darién. El representante me dio una mirada fuertemente alentadora para acurrucarme y morir. Me sentía tan harta de esto.

Algo se rompió en mi interior. El dolor era insoportable.

Era realmente lo mejor lidiar con esto.

La mirada de Setsuna era vacilante, triste. _ Oh, Serena.

_ Lo siento _ le dije, y luego salí corriendo de ahí.

Esa noche Darién no regresó a nuestra habitación del hotel. Tampoco me envió ningún mensaje al día siguiente. Me fui a casa.