Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la maravillosa portada... ni la canción del grupo Panic! At The Disco, a la que hace referencia el título. Todo esto es sin fines de lucro~.
Hey! ¡Qué casualidad que justamente ayer se legalizara el matrimonio gay en USA! Debe ser cosa del destino~ (?).
»Aclaración&Advertencia: Bobas Viñetas/OneShots sin mucha conexión alguna, ya que varían por el día; humanizado.
Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!
#26:
Casándose.
Lo primero que hizo ese día fue, aún estando bocarriba en la amplia cama de la suite, fue llevarse ambas manos hacia el rostro apenas estuvo algo consciente. Sin embargo, no emitió ningún chillido de frustración, no tanto por tenerle algo de consideración hacia el castaño que dormía plácidamente a su lado, sino porque permanecía demasiado anonadado hasta como para quejarse en voz alta.
¿Qué es lo que había pasado anoche? La punzada en su sien y la estupidez que brillaba desde su anular le indicaban perfectamente —por si no lo había notado todavía— que, entre todas las otras cosas que posiblemente había hecho, había bebido, y en exceso, por cierto.
Pasó de tener la cara tapada con sus manos a tenerla tapada con la primer almohada que pudo agarrar a ciegas; en medio de ese intento de ahogo, dejó escapar un exhausto suspiro. Una cosa era ver ese tipo de situaciones a través de una pantalla y otra lo era el estar viviéndolas en carne propia aunque, si de una cosa podía estar seguro, era que ya no le parecía una idea tan divertida.
Fue entonces que se le ocurrió tratar de recordar qué es lo que hacían los protagonistas de filmes en esos casos y, salvo alguna variación que otra, todo terminaba en lo mismo: divorcio. Aquella respuesta casi había sido una revelación para el corredor.
Rió, amarga y pesadamente, pero lo hizo al notarlo.
Por más de haber aceptado la propuesta (a pesar de lo rara y ridícula que había sido, y no sólo porque ambos usaban ridículas diademas con orejas de animales), ni siquiera asimilaba por completo la idea del matrimonio… aún cuando ya había aclarado algunos detalles con su novio para cuando el momento llegase; pero ahí estaba, considerando el divorciarse después de haberse casado hace, se suponía, menos de veinticuatro horas. Qué bonito giro del destino…
Sin embargo, cuando ya estaba casi seguro de cómo tomar el asunto, el sentir la calidez del brazo que lo estrechó por encima de las sábanas que vagamente lo tapaban —sólo a él, tanto por su egoísmo como por lo poco cohibido que solía ser el otro— lo distrajo por completamente de la idea principal.
Con cuidado, apartó la almohada de su rostro y, en vez de considerar el ahogarlo con ella (así como había hecho consigo mismo momentos antes), la dejó lentamente a un lado para seguir contemplando a su —antes— novio, como pocas veces había hecho antes. Teniendo medio rostro enterrado en un su almohada rellena de plumas y con un hilillo de saliva escapando de sus entreabiertos labios, ni siquiera tenía que esforzarse para oír algún gruñido o ronquido que emitía pero, aún así —y también muy a su pesar—, no podía pensar que aquel idiota no tenía encanto. No obstante, apenas le vio abrir un ojo, todo su ensimismamiento desapareció para dar paso a un torpe y sonrojado disimulo.
—Buongiorno, amoruccio —saludó, empezando a dibujar su sonrisa casi por reflejo.
Tratándose de una ocasión tan especial, Lightning sólo le ignoró para tratar de preguntar, incrédulo:
— ¿Tienes idea de lo que ocurrió ayer?
—Noi sposammo, vero?
Por culpa de la naturalidad con la que había respondido, el #95 tardó en reaccionar hasta que su cerebro le indicó que debía ponerse a la defensiva.
—Si lo recuerdas ¡¿cómo se supone que puedes estar tan tranquilo?! —bramó tras sentarse, totalmente indignado y apretando los puños al verle.
En cambio, el italiano permaneció tan calmado como antes, sólo que su mueca lucía ligeramente más molesta que burlona, cortesía de la resaca que ambos compartían, tan visible como sus alianzas.
—McQueen, ¿vas a hacer el mismo drama que hiciste la primera vez que te acostaste con Francesco? —preguntó pesadamente, reacio a levantarse.
El otro simplemente no dijo nada, y no porque no fuera necesario; con esa simple mención, el italiano ya había parcialmente esa pelea y, para bien o para mal, ambos lo sabían.
Tras apartar la mirada, el rubio inhaló y exhaló en un intento por recobrar la calma mientras Francesco carcajeaba; no obstante, terminó por restregarse el rostro con una mano, completamente exasperado, cuando el otro le abrazó por la espalda, como si nada hubiera pasado.
— ¿Cómo puedes tomarlo tan bien? —cuestionó en un nuevo suspiro.
—Il cosa?
—El que ahora estemos casados —contestó después de verle enarcar una ceja, rodando los ojos.
—Peché preoccuparsi? —Después de besar su mejilla, se levantó—. Iba a pasar de todos modos —agregó burlonamente cuando comenzó a vestirse.
—Pero pensé que querrías una gran boda y no algo "que se quede sólo en Las Vegas" —replicó con la misma obviedad que antes al marcar las comillas en el aire pero, cuando el italiano le devolvió la mirada al instante, sonriendo de forma peculiar, no entendió que pasaba—. ¿Eh? ¿Dije algo raro?
—Affatto. —Terminando de ponerse la camisa, negó con la cabeza—. A Francesco sólo le pareció lindo que empezaras a pensar también en él —comentó fingidamente descuidado, yendo por algo que acompañase al blíster de pastillas que necesitaba para quitarse la migraña.
—Fue sólo un decir —gruñó lo bastante alto como para ser oído desde el otro extremo de la amplia habitación, aprovechando a salir de entre las sábanas para vestirse también—, no empieces a fastidiar con eso desde temprano.
¿Por qué no podía ser de esos borrachos que terminaban vomitando en una esquina o peleándose con quien fuera? De ser así, definitivamente se habría ahorrado muchos problemas.
Resopló hasta que un bostezo le interrumpió y, una vez parcialmente vestido, se acercó hasta donde Francesco tenía servidos dos vasos de agua mineral con cubitos de hielo. Por el cansancio —y su arrogancia— no le agradecería en voz alta que no fuesen de vino o whiskey.
—Sé lo que estás pensando, McQueen —le llamó la atención cuando el rubio se dejaba caer en el sillón frente a él—, pero las pastillas no se mezclan con alcohol, cualquiera lo sabe.
—Oh, hablas de esas pastillas y no las que pusiste "accidentalmente" en mi bebida anoche, ¿no? —Bromeó al ver la sonrisa ladeada de Francesco al mostrarle el blíster de medicina—. Tranquilo, sé la diferencia —aclaró, aceptándolas al darle un sorbo al agua fría.
—Bene, porque siempre están las repeticiones para que veas il nozze… que, per certo, fue completamente tú idea —aclaró al señalarlo, aún más soberbio que de costumbre.
— ¿Hubieron cámaras? —Por más de no quisiese, la pregunta salió en un hilillo de voz que combinaba a la perfección con la mueca mortificada que empezaba a formarse en su rostro una vez Francesco asintió.
—Molti. —Regocijado, volvió a sonreír antes de pasarle el mando de la televisión. Prácticamente, desde la noche pasada había quedado sobre aquella mesa—. Intenta, seguramente la están repitiendo de vuelta —alentó aunque, más que una ayuda, fue otra burla disfrazada.
Aún sin ver nada de lo mostrado en las diferentes grabaciones verticales y/o con mala calidad, Lightning volvió a arrepentirse, en primer lugar, de haber sugerido ese viaje.
— ¿Al menos no fue ilegal? —curioseó en un intento de disimulo cuando al fin se sintió capaz de verle, aunque fuese por el rabillo del ojo.
Igualmente despreocupado, el mayor se encogió de hombros.
—Non ci credo. Nadie dijo nada para oponerse.
—Porque tal vez todos los presentes estaban más drogados que uno de los dos novios —murmuró, resentido— y por ello, me refiero a mí.
Si no se podía imaginar a sí mismo en una boda convencional, menos podría haber imaginado que algún día terminaría casándose en una pequeña capilla en Las Vegas… ni tampoco Harv, a quien seguramente le caerían todos los gastos de la noche anterior. Comparado con eso, verse casándose con Francesco Bernoulli en diferentes programas de noticias ya no resultaba tan malo como podría haber terminado siendo.
Hey de vuelta! ¿Qué puedo decir? La otra vez escuché por error una canción que me recordó a otra que siempre ubico en Las Vegas y, aprovechando que éste capítulo me daba algo de miedo (como cualquiera que pueda tener fluff en exceso u.o), ¿qué mejor que llevarlo a mi absurdo centro? Y sí, ver El origen de los guardianes me afectó~.
Éste no habrá estado en el 'tiempo correcto' del reto ¬w¬, pero el siguiente de mañana claro que lo estará BD7.
Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.
