"Los hombres son tan simples y se sujetan a la necesidad en tal grado, que el que desea engañar con su arte, halla siempre gente que se deja engañar" (Nicolás Maquiavelo)

Capítulo 26 Ilusión

Los suministros estaban por acabarse y ambos habían decidido ir de compras como una pareja normal lo hacía; estaban en el supermercado decidiendo algunos víveres cuando una pelota había dado con la pierna de Luna, ambos miraron la pelota mientras un chico de cabello rubio y la piel rojiza se acercó, tomó la pelota riendo y luego detrás de él un hombre se acercó para cargar al pequeño: lo siento, es que está muy emocionado y…- el hombre miró a la pareja se le dibujó una sonrisa –¡Luna! ¡Roy! ¿Son ustedes?- era Cox quien estaba frente a ellos –¡Oh dios, esto es increíble! ¡Candy!- gritó emocionado –¡Candy ven!- llamó a su mujer que caminó rápido

-Hombre, te he dicho que la de los antojos soy yo- se acercó la rubia y al mirar lo que su esposo, se sonrió casi a punto de explotar de emoción -¡LUNA!-

-¿¡Candy!?- Luna sonrió emocionada, Candy le entregó a una niña a Cox y luego ambas se abrazaron con fuerza, pues hacía años que ellas no habían podido charlar

-¡Que me parta un rayo! ¡En verdad eres tú! ¡No puedo creerlo!- la rubia abrazaba a su amiga, lo que hacía que fuesen el centro de atracción de los demás compradores

-¡Oh amiga!- ellas se separaron, y se analizaban – ¡De verdad te extrañe tanto!-

-Ay Luna, hay tanto que contar en tan poco tiempo- ambas se miraban felices mientras Roy también sonreía al ver esa felicidad en Luna

-Hay amigo- Cox se acercó a Roy –de verdad que estoy muy feliz que te le hayas al fin declarado- él daba palmadas a Roy

-¿Qué?- Luna se giró hacia los dos hombres

-Sí, este chico siempre estaba suspirando por usted señorita Faust- Cox mostraba una sonrisa -¿Recuerdas? En la secundaria-

-Ah… yo no diría suspiros- Roy estaba sonrojado y trataba de evadir a Cox

-No te hagas, si bien clarito lo dijiste esa vez en el campamento, que te le ibas a declarar- Roy susheeaba para que Cox no continuara, más este le abrazó y le daba un coscorrón –pero que bien que ahora están juntos, seguro ya hasta han pensado en tener pequeños como mi Candy y yo-

-¿Que nosotros que?- Roy era la primera vez que se mostraba avergonzado, lo que divertía a Luna y Candy

-Que bien que hayas vuelto, precisamente mañana voy a celebrar el cumpleaños de Mac- Candy levantaba al pequeño niño rubio

-¿Su cumpleaños? wow… ¡igual que yo!- Luna sonrió

-¿Tu cumpleaños?- Roy miró a Luna

-¡Pero claro! – Candy acomodó al pequeño en sus brazos –todos los años festejamos el cumpleaños de Mac, pero quizá este año, también podemos celebrar el tuyo-

-Eso sería muy lindo- Luna sonreía pues al fin parecía que algo le estaba resultando de manera que no podía salir mal. Terminaron sus compras y sin ningún tipo de drama y al llegar a casa Roy y Luna preparaban la cena como lo haría una pareja de recién casados.

Al día siguiente fueron al cumpleaños que festejarían en la granja de los Apple; Candy había preparado un enorme pastel y tenía la forma de un cochecito; pocos reconocían a Luna con el cabello corto, pero algunos se detenían a hacer conversación con ella y Roy y la mayoría coincidía que ellos iban a terminar juntos en un futuro. Tras la noche de la fiesta en casa de Candy: Roy se convencía que quizá lo mejor era fugarse con Luna e iniciar una vida tranquila en un nuevo lugar donde pudieran quizá tener algo más simple.

Los días se convertían en semanas y ambos comenzaban a armar una vida nueva en el pequeño condado de Canterlot; era casi como vivir en un sueño feliz… pero era eso solamente, un sueño.

Canterlot High preparaba todo para hacer una pequeña celebración en conmemoración a los graduados en la generación de Luna y les había invitado cordialmente a pasar una velada retro como aquél día del baile de graduación: y me perdí de esto ¿no?- Roy estaba vestido con un modesto traje oscuro, mientras que ella usaba un vestido largo de monta muy simple

-Sí, algo así- ella caminó a él –pero de igual modo ahora estás aquí- le sonrió y le dio un beso en los labios

-Aún creo que quien estaba más enamorada, eras tú de mi- Roy decía divertido mientras ella le mostraba la lengua en sentido juguetón, entonces él la cargó y le besó hasta ponerla sobre la mesa y reían

-No Roy, tenemos que llegar en 15 minutos a la recepción- decía Luna que le abrazaba con sus brazos

-Vamos solo me tomará un momento besar a mi futura esposa- él le miraba embelesado

-¿Qué?- ella reía -¿a qué te refieres, bombón?- le miraba sonrojada

-Bueno, creo que al fin se con quién quiero estar realmente… - él le mostró un anillo que sacó del bolsillo de su saco, ella al verlo sintió una emoción que le hizo sacar lágrimas de felicidad –Luna Faust, desde que te vi, supe que debía estar siempre a tu lado-

-Oh Roy, esto es…- ella miraba el resplandeciente brillo del anillo

-Mi Luna, por favor, deseo verte desde hoy y para siempre ¿tú aceptarías ser mía?-