Capítulo 24: En la enfermería

Rena abrió los ojos. Reconocía el lugar donde se encontraba y no era precisamente el templo de Capricornio. La chica se sentó y se quitó el paño húmedo que tenía en su frente.

-¿Qué habrá pasado?

Aún notaba algunos pinchazos en las costillas y algunos cortes de las piernas le escocían pero aún así ella podía soportarlo.

-Al fin despiertas-dijo una voz-.

Rena alzó la mirada y se encontró con El Cid. Capricornio se sentó a su lado y le ofreció una manzana de un apetitoso color verde. Rena la aceptó, estaba hambrienta y no se había dado ni cuenta.

-¿Te duele mucho?

-Lo típico. Por cierto-Rena miró a El Cid- ¿Cómo está Asmita?

-Bien. Ahora está en su templo reposando. Tuvisteis un entrenamiento muy duro-Rena bajó la mirada- Asmita ha cedido a darte una semana de fiesta. Así podrás recuperarte

-Me sabe mal por Asmita-murmuró Rena cabizbaja-.

-Él es un caballero dorado. No es precisamente débil-dijo una tercera voz-.

Ambos miraron hacía la puerta y se encontraron con Sísifo caminando hacía ellos.

-Buenos días-saludó Sagitario cordialmente-.

El Cid miró a Rena y sonrió para sí. Se levantó y miró a Sísifo.

-Será mejor que regrese a mi templo, tengo cosas que haces. Sísifo te la encargo-dijo antes de desaparecer tras la cortina de la enfermería-.

-Hoy está muy raro-murmuró Rena-.

Sísifo sonrió y se sentó a su lado.

-¿Tú estás bien?

-¿Eh? Si…

-Al final la enfermería se va a convertir en tu nueva casa-rió Sagitario- ¿Cuántas veces van ya?

Rena rió y miró la manzana que tenía entre sus manos.

-Creo que he perdido la cuenta

-Degel me ha dicho que esta noche ya podrás volver a Capricornio

-¡¿En serio?!-parecía que en los ojos de Rena aparecieron unas estrellitas cosa que hizo reír a Sísifo-.

-Si

Rena sonrió y miró a Sagitario momentáneamente.

-Oye Sísifo-él la miró-sobre lo que ocurrió la otra vez…

-¡Rena! ¡Rena!-llamó una voz desde la ventana-.

Ambos miraron hacía allí. En la ventana estaba Yueres con cara de sorprendida y a la vez alterada.

-¡Rena tienes que…!-Yueres se detuvo al ver que Sísifo también se encontraba allí- Ahh…

-¡Yue! ¡Vamos! Pesas ¿lo sabías?-se escuchó la voz de Aya de fondo-.

-Ahh… ¡Luego te lo explico!-dijo al chica antes de desaparecer-.

Sísifo y Rena se quedaron en silencio. Algo sorprendidos por lo que acababa de ocurrir ¿Qué fue eso exactamente? Ambos se miraron y empezaron a reír

-¿Estás segura que no quieres que te acompañe?-preguntó Degel desde la puerta de la enfermería- A mi no me importa

-Tranquilo-sonrió Rena- No voy hacerte subir y bajar

-Pero está oscureciendo y…

-La noche me gusta-sonrió- Degel hablamos otro día ¿Vale? Gracias por todo-dijo Rena antes de encaminarse hacia las doce casas. Tenía ganas de dormir en su cama, que era un sofá, pero aún así para ella era su cama-.