Por toda la estancia revoloteaban, en lo que la unicornio llamaba su "caos creativo", una caterva de telas, hilos, agujas y otros instrumentos de costura. Sweetie Belle, sentada con expresión de aburrimiento sobre un taburete, contemplaba el trabajo de su hermana, a la espera de que le prestara un poco de atención.
-Eh… ¿Rarity?-intentaba que le dedicara unos momentos-Rarity… ¡Rarity!
-¡Oh, Sweetie Belle!-le respondió finalmente, sin dejar de atender el vestido en el que trabajaba, con el que no estaba lo suficientemente conforme-¿No ves que me encuentro tremendamente ocupada con un proyecto de gran importancia? Y, por cierto, ¿no deberías estar…en el colegio?
-Hoy salía antes de clase, ¿no lo recuerdas? Porque te lo dije hace una semana, te lo repetí hace dos días y te lo recordé ayer también.
-Oh, debo de haberlo olvidado, querida… ¿Y por qué no te vas a casa o a jugar con tus amigas, eh? Seguro que se te ocurren cosas mejores que hacer en cualquier otro sitio que no sea aquí.
-¡Pero pensé que podríamos hacer algo juntas! Precisamente por eso te lo he estado diciendo todo este tiempo.
-¿Y yo qué te respondía?
-Que…eh…ya veríamos.
-Pues ya vemos que hoy no puede ser-finalmente se volvió hacia su hermanita para mirarla-En serio, este es un trabajo esencial para mi futura carrera. Es vital que resulte perfectamente satisfactorio…y necesito concentración.
-Oh…dices lo mismo de todos tus pedidos, Rarity.
-Eh…todos los encargos son igualmente importantes para una modista que quiere labrarse un nombre y una reputación en este mundo. Cuando tú hayas descubierto también tu don y tu vocación, lo comprenderás.
-Pues Applejack también trabaja mucho y saca tiempo para Apple Bloom.
-Bueno, querida, no pretendería menoscabar los esfuerzos de Applejack, pero realmente su trabajo tiene puntos álgidos y puntos…más relajados. El mío, no obstante, siempre me mantiene ocupada. Cuando no estoy confeccionando, debo cumplir con la agenda social, o manteniéndome al tanto de todas las novedades que transcurren a lo largo de toda Equestria, y eso sin tener en cuenta las más sencillas actividades de mantener limpio y ordenado el instrumental de trabajo, adquirir las telas y cuidar de su calidad, conseguir gemas… Realmente me impresiona lograr dar abasto con todo ello, pero el éxito requiere siempre duros sacrificios.
-También pasas mucho tiempo en el spa.
-Bueno…no diría que es… "mucho tiempo"…pero al fin y al cabo, cualquier pony necesita relajación, mimos y cuidado de vez en cuando.
-¿Y qué pasa conmigo?
-¿Qué pasa contigo…? ¡Oh! Ya sabes que puedes acompañarme al spa siempre que quieras. ¡Podría ser fabuloso!-se emocionó la unicornio ante tal perspectiva-Compartiríamos cotilleos mientras disfrutamos de unos relajantes masajes o de la sauna, probaríamos nuevos estilos y peinados, te enseñaría algunos de mis pequeños secretos de belleza… ¡Te podría enseñar el misterio de mi extremadamente suave y sedoso pelaje!
-¡Pero no me interesa nada de eso!
-¡Oh, claro que sí, pero eres demasiado joven para darte cuenta, quizá!-le acarició la crin a su hermanita-Pero no te preocupes, que tu hermana Rarity está aquí para guiarte en la dirección adecuada.
-¿Y no podrías estar también para ir a dar una vuelta por el parque ahora?
-No insistas, Sweetie Belle. Ya sabes la respuesta.
-¿Pero a la acampada sí que vas a ir, verdad?-le preguntó con cierto tono lastimero.
-Oh… La acampada… Bueno, querida… Seguro que entiendes que el mundo… eh… salvaje… no es el lugar más idóneo para que una unicornio con estilo como yo se dedique a deambular por él…-no pudo seguir ante los ojillos casi al borde del llanto de la potrilla-Oh… Lo que quiero decir es… Que a pesar de ello… Posiblemente… Haré lo que pueda por ir…
-¡Oh! ¿Eso es que vendrás seguro, no?
-Eh…-por suerte para ella, el cristalino sonido de la campanilla, anunciando que un cliente acababa de entrar a la boutique, llegó justo en ese momento desde el piso inferior-Oh… Ya hablaremos luego de eso… Ahora he de ir a atender la tienda-se excusó mientras salía a paso rápido en dirección a las escaleras.
• • •
-Media docena de esos ricos muffins de manzana, por favor-solicitó la rubia pegaso, señalándolos en una de las baldas del improvisado puesto de los Apple, mientras no podía evitar relamerse.
-Desde luego, ¡marchando!-se los ofreció casi de inmediato, tras guardarlos en una bolsa, Applejack-Son tres bits, por favor.
-Claro, aquí tienes…-dejó las monedas sobre el mostrador, aunque con tan mala pata que una salió rodando, cayó bajo la mesa y siguió rodando por el suelo de la plaza-¡Ups! ¡Perdón!
-Menuda torpe-comentó, algo despectiva, Trixie, mientras contemplaba como el bit se alejaba del puesto. Por un momento pensé en que no le costaría mucho atraparlo con su magia, pero por otro lado, no estaba segura de estar lo bastante recuperada para usarla…y no se decidió a intentarlo.
-¡Trixie! ¿Qué tal si echas un casco en lugar de criticar?-saltó Applejack ante aquello, mientras perseguía y cogía la moneda del suelo-Gracias por tu compre, Derpy. Ten buen día-se despidió cordialmente de la pegaso mientras ésta se alejaba.
-La gran y poderosa Trixie accedió a acompañarte. Nadie dijo nada de trabajar.
-Ya me he fijado. ¿Cómo puedes pasarte tanto tiempo sin hacer nada? Yo me volvería loca.
-La Gran y Poderosa Trixie no está sin hacer nada. Eso sólo te lo parece a ti.
-¿En serio?
-La Gran y Poderosa Trixie te lo explicaría, pero es algo que escapa a tu capacidad de comprensión.
Applejack suspiró. Realmente Trixie parecía haberse levantado aquel día con la pata izquierda. O quizá ser así de desagradable era parte de su recuperación… No quería pensarlo, pero en parte parecía una evidencia. Volvió a preguntarse si era buena idea continuar con su plan original… La unicornio llevaba todo el tiempo desde que instalaron el puesto sentada a su lado, con expresión aburrida, respondiendo desganada cuando se le hablaba e ignorándolo todo en general. Por otro lado, pensaba, quizá un gesto amable como el que tenía en mente, serviría para suavizar las cosas.
Decidiéndose al final por esta última posibilidad, un rato después de terminar con casi todas las existencias, cerca del mediodía y de la hora de cierre del mercado, mientras la granjera empezaba a recoger el puesto y a subirlo todo a su carreta, se decidió a decirle a la unicornio, cuya actitud no había variado un ápice:
-¿Sabes, Trixie? He pensado que podríamos pasar por la tienda de una amiga de camino a la granja.
-A la Gran y Poderosa Trixie le trae sin cuidado siempre que no se te olvide comprar su batido.
-Te puedo asegurar que no se me olvida…-le replicó Applejack, con un gran esfuerzo de paciencia-Además… Creo que te gustará la visita. Puede que… Haya algo que te interese.
-La Gran y Poderosa Trixie lo duda mucho.
-¿Ya veremos, vale?-se limitó a decir la anaranjada pony, deseosa de que aquello no diese lugar a una disputa, mientras, tras ponerse los enganches de la carreta, emprendía el camino, arrastrándola tras de sí, seguida a paso lento por la unicornio, que iba caminando de la misma manera que en el trayecto desde Sweet Apple Acres, cabizbaja y sin ninguna curiosidad por el lugar. No tardaron en llegar a su destino, el edificio de la boutique Carrusel-Aquí es-le indicó mientras se soltaba del carro para entrar. Trixie contempló por un momento el edificio con la misma aparente falta de interés que el resto de Ponyville.
-La Gran y Poderosa Trixie no imaginaba que se trataría de una boutique…-dijo, intentando ocultar cierta sorpresa y, sobre todo, cierto interés, en su tono de voz.
-Vamos adentro-le animó, un tanto esperanzada, Applejack, mientras entraba en la tienda, seguida rápidamente por la unicornio-¿Rarity?-llamó a su amiga, al ver que no parecía estar en ese momento por allí.
-¿Tu amiga no está atendiendo su puesto?-le preguntó la maga.
-Debe estar cerca, seguro…-y, mientras Applejack empezaba a decir esto, la propia Rarity aparecía bajando por las escaleras-¿Lo ves? Aquí está.
-¡Oh, Applejack!-empezó saludándola con cordialidad, incluso ilusión. A la modista siempre le había parecido que su amiga granjera debía preocuparse "algo más" por las cuestiones estéticas y le alegro pensar por un momento que iba a hacerle caso…pero al momento vio a la pony que acompañaba a la rubia-¿Y qué se supone que hace… "esa", aquí, contigo?
-¿"Esa"? ¿Hablas de la Gran y Poderosa Trixie?-le replicó de inmediato la aludida, con gesto de desagrado.
-¡Eh, eh! ¡Quietas ahí las dos!-se interpuso Applejack entre ambas unicornios, que se fulminaban con la mirada-Por favor, que no sois un par de potrillas, ¡por Celestia y por las herraduras de Bob el granjero!
-¿Pero acaso has olvidado lo se atrevió a hacer a mi elegante crin, Applejack?-le replicó Rarity, usando todo su auto-control para evitar alzar la voz-Una atrocidad semejante contra la estética no merece perdón de Celestia.
-La Gran y Poderosa Trixie cree que estás "verde" de la envidia por sus habilidades mágicas-saltó, con toda la saña que pudo encontrar, la maga.
-¡Oh! ¿Pero has escuchado lo que se ha atrevido a decir? ¡Es lo más ofensivo que me han dicho nunca!
-Lo que escucho…-sentenció Applejack, con seriedad y hablándole a las dos-…es a dos presuntas yeguas adultas que se comportan peor que dos potrillas en el patio del recreo.
-La Gran y Poderosa Trixie sólo ha respondido a tu amiga.
-Ejem…-se aclaró Rarity la garganta, optando por preferir ignorar en adelante la presencia de la otra unicornio y a intentar que se marchase cuánto antes-En fin, querida Applejack. ¿Qué tal si me dices qué es lo que puede tu buena amiga Rarity hacer por ti?
-…bueno…pues estaba pensando…-realmente ahora si que la granjera dudaba de su plan-…que podrías usar tu talento para hacerle a Trixie una capa y un sombrero como los que tenía.
-¿Cómo?-reaccionó, incrédula, la modista, mientras la maga se quedaba igualmente muda por la impresión-Oh, por favor… Applejack. Incluso aunque quisiera, como tu amiga, cumplirte a ti ese favor, me costaría rebajar mi talento para confeccionar una prenda tan falta de elegancia, estilo y belleza.
-La Gran y Poderosa Trixie no necesita ni quiere ningún trapo que esta modista pueda elaborar.
-¿Vais a seguir así todo el rato?-les preguntó, ya un poco cansada, Applejack-Porque entonces lo mejor será que nos vayamos…antes de que hagáis algo de lo que tengáis que arrepentiros.
-Querida Applejack, no has podido sugerir idea mejor en toda tu vida-asintió Rarity.
-La Gran y Poderosa Trixie está de acuerdo en marcharse de aquí a toda prisa-intervino también la maga mientras ambas unicornios se fulminaban mutuamente con la mirada.
-En fin…vámonos, Trixie…-suspiró Applejack mientras salía de la tienda, seguida de la unicornio. Se sentía un tanto decepcionada al no haberse imaginado que la situación iba a ser tan desagradable…-Supongo que no fue tan buena idea como creí…-intentó romper el hielo con la maga al reemprender el camino.
-La única buena idea que ve la Gran y Poderosa Trixie es la de que vayamos ahora a comprar su batido de avena.
• • •
Ante su mirada, desde la ventana de la posada, aquel pueblo que con la luz del sol de Celestia despertaba y empezaba su jornada, parecía como otros tantos que había recorrido en el pasado. El pony, tras haberse dado una rápida ducha, se terminaba de adecentar un poco mientras planeaba mentalmente sobre cuáles serían sus próximos movimientos. Como siempre, tras llegar a un nuevo lugar, debía preocuparse de tres deberes básicos. El primero, atender y velar por sus dos pequeñas hermanas; el segundo, buscar una forma de conseguir algún dinero para su sustento; y, el tercero, continuar con la misión que su linaje le había legado. Realmente aquello le preocupaba, pero el hecho de no tener alternativa le ayudaba a seguir adelante.
-… ¿Hermano?-le llegó el sonido de una vocecilla algo apagada. Detrás de él, en una de las camas, una pequeña unicornio se revolvía para destaparse mientras se estiraba para desentumecerse.
El pony se acercó a la pequeña potrilla y la ayudó a quitarse las mantas, acariciando después su crin bicolor, rosada y roja. Mientras, usaba su magia para escribir un mensaje en su pizarra: Shine, voy a salir a recorrer el pueblo. Quédate aquí y cuida de Greeny. ¿De acuerdo?.
-Sí…, Loud…-no pudo evitar un pequeño bostezo-¿Y cuánto tiempo crees que vas a tardar?
Poco, le escribió su hermano a modo de respuesta, no parece un pueblo grande, no debería tardar. Un par de horas a lo sumo. Espero
-Ya… ¿Y aquí cuánto tiempo vamos a quedarnos?-le volvió a preguntar, no sin cierto resquemor en la voz.
Loud suspiró mientras volvía a escribir: Ya lo sabes, Shine. El que sea necesario. Tenemos una misión que cumplir. Eso querían papá y mamá.
-Ya lo sé… Me lo has repetido muchas veces…La misión, la misión… O sea, que aquí… Dónde sea que estemos, tampoco me merece la pena intentar hacer amigos… Ya que quizá en uno o dos meses nos vayamos…
A modo de silenciosa respuesta, su hermano la rodeo con sus patas y la abrazo fuerte contra su pecho. Él era el primero que hubiera deseado poder darles a sus hermanas una infancia normal, una infancia alegre y feliz en un solo sitio, con una familia… Pero no estaba en su casco lograrlo. Había prometido a su madre que velaría siempre por ellas…y también que cumpliría la tarea encomendada…o mejor, que lo intentaría…aquella inacabable tarea…A veces pensaba que lo mejor era dejarla de lado y centrarse en cumplir sólo la primera…pero nunca llegaba a convencerse lo suficiente…y la inercia era un lastre pesado.
Todo saldrá bien. Tengo una buena perspectiva respecto a la energía que sentí cerca de este pueblo le escribió, queriendo ser optimista, aunque él mismo no tenía ninguna esperanza al respecto.
-Sí…seguro que sí…-asintió la joven potrilla, todavía no lo bastante despierta como para replicarle con sarcasmo pero con la misma falta de expectativas.
Encargaré algo de desayuno para vosotras, pero no abráis la puerta a nadie más. No salgáis de la habitación. ¿Entendido?
-Ya lo sé, Loud. Tranquilo. No soy una potrilla.
Lo sé. Eres muy mayor y responsable. Le dirigió Loud una sonrisa que intentaba animarla.
-Sí… Confía en mí. Cuidaré…el fuerte…
Eso es. Asintió, revolviéndole su crin con un gesto cariñoso, antes de dirigirse a la puerta.
-No tardes, Loud-le instó, casi con gesto suplicante.
Aquel le respondió con una tranquilizadora mirada antes de marcharse.
