Capítulo 26: "Un respiro sólo para nosotros dos, parte II"
De pronto el vagón se detuvo en una estación y una gran cantidad de personas subió. Como ya estaban acercándose a la estación donde debían bajar, Kyu y Ryu se pusieron de pie y se acercaron lo más que pudieron hacia la puerta. Parados uno frente al otro mientras compartían la seguridad de un pasamanos, Kyu no se atrevía a mirar el rostro del peliazul debido al "accidente" recién ocurrido.
Mientras paseaba la mirada cuando el suelo había dejado de ser interesante, no pudo evitar detenerse en un trozo de papel rectangular que alguien llevaba en las manos. Se trataba de un folleto, el mismo que le había mostrado a Ryu. Entonces por pura curiosidad subió la vista desde aquellas delicadas manos, notando recién que se trataba de una chica más o menos de su edad. Sin embargo, lo que verdaderamente llamó su atención fue que ella estaba sonrojada y lo miraba tímidamente de reojo mientras su amiga que iba a su lado le conversaba. Kyu volteó a ver a Ryu, encontrándose con que miraba tranquilo a través del cristal perdido en sus pensamientos como era muy común. Luego volvió a mirar discretamente en la dirección anterior descubriendo que la amiga de la chica del folleto ahora observaba al dragón, vio que se acercó al oído de la otra para susurrarle algo que la hizo alterar. De pronto, ambas se fijaron en Kyu encontrándose la mirada de los tres y transformándose aquel en un momento incómodo que hizo a la chica del folleto sonrojar y a la amiga soltar una sonrisita nerviosa. El moreno desvió rápidamente la mirada, avergonzado y también algo divertido.
- me alegra que hagamos cosas fuera de la dds -comentó tímidamente Ryu, ajeno a lo que pasaba con el peliverde.
- si... a mí también... -balbuceó distraído en respuesta.
"Porque así pareciera que la academia no es lo único que tenemos en común" Es lo que Kyu pensaba siempre más justo ahora su mente estaba en otra parte. El dragón notó que su compañero estaba distraído con algo más y un ansioso deseo de llamar su atención le hizo seguir hablando.
- me pasarías el folleto una vez más?
- ahm... no lo creo... -respondió mirándolo directamente ésta vez, con una sonrisa teñida de disculpas.
Ryu lo miró extrañado, pero el moreno sabía lo que hacía. Entonces dos chicas completamente desconocidas para Ryu se acercaron a ellos muy amistosamente. La que había estado mirando al peliazul les saludó y habló directamente a Kyu.
- hola, me llamo Akira Fuji y ella -señaló a su avergonzada y sonrojada amiga- es Kaede Yamamoto, me dijo que le gustaría hablarte pero es muy tímida así que como su amiga la estoy apoyando...
- n-no, yo… lo siento mucho -se disculpó educadamente.
- está bien, no te preocupes. Yo soy Kyu Renjou y él es Ryu Amakusa, gusto en conocerlas.
Respondió por cortesía, aunque también era un aspecto innato de su personalidad ser amistoso. La chica arrojada miró a Ryu fijamente antes de hacer una corta y simpática reverencia. Por su parte, el dragón sentía que se había perdido de algo y le estaba costando seguir los pensamientos del moreno.
- y-yo normalmente no me acerco a la gente así…
Balbuceó la chica apenada.
- Tranquila, se nota que no eres de las personas que les gusta llamar la atención…
Mientras Kyu decía aquello, la amiga tomó la oportunidad para instaurar conversación con Ryu. Como era común ver siempre a mujeres cayendo enamoradas del dragón, pensó que estaba acostumbrado a ello y que le haría gracia si después molestaba un rato al peliazul porque no lo dejaban nunca en paz. Sin embargo algo un poco diferente le asaltó, tomándolo por sorpresa. Fue una sensación de picazón, una irritación contrastante a su alegre temple, la cual se agudizó punzantemente cuando la chica se interpuso entre ellos para captar toda la atención de Ryu con una linda sonrisa a la vez.
- no es mi intención ser una molestia...
Dijo de pronto la chica tímida al moreno pareciendo notar su malestar.
-no me molestas, en serio... por lo menos tú no...
Respondió mirando a los otros dos de reojo.
Ryu se dejó llevar confundido por aquella arrasadora personalidad de la joven y la pasividad en la actitud de Kyu, por lo cual se halló de pronto hablando con una completa extraña contrario a sus hábitos. Esa era más bien la costumbre de su compañero que no había puesto problema y había devuelto el saludo amablemente invitándolas a acercárseles. Quizá pedir atención exclusiva de parte del moreno era algo fuera de su alcance, porque Kyu era otra clase de persona, diferente al peliazul. Si el moreno le pidiera ser la única persona con quien hablar, a quien mirar, él lo haría sin dudar un segundo ya que sentía que no necesitaba a nadie más. Pero Kyu probablemente no entendería algo así. De todas formas amaba esa parte de él, ya que había sido ese aspecto de Kyu lo que los había unido. Además, después del malentendido hace unos días atrás realmente no tenía ganas de hacerse problemas.
-hay una exposición de novelas de misterio más adelante, ustedes también van allá?
Peguntó de pronto la chica a Ryu. El peliazul cruzó su mirada gris con la dorada y antes de que alcanzara a decir algo, pararon en una estación. Fue entonces que Kyu actuó rápidamente.
-nosotros nos bajamos aquí!
Exclamó tomando del brazo a Ryu y luego lo arrastró fuera del tren con prisa. No paró hasta que las puertas se cerraron y ellos ya estaban lejos de la plataforma rumbo a la salida. Entonces el dragón se plantó en el suelo con firmeza, obligándolos a detenerse. Un gesto fruto de la confusión en vez alguna molestia.
- Qué fue eso? ni siquiera nos teníamos que bajar aquí…
-no puedo. De verdad me supera. No estoy hecho para estas cosas tan complicadas -balbuceó el moreno con frustración.
- qué cosa? Hace un rato que no te voy siguiendo, sabes?
- sólo... no me dejes hacer cosas estúpidas... a veces no me doy cuenta de lo que hago!
- te refieres a cosas como bajarnos del tren antes de llegar? -respondió irónicamente, pero sospechando que se equivocaba.
- me refiero a envolvernos en situaciones tediosas
- es eso? pensé que estabas cómodo con hacer amigos en todas partes... -respondió el dragón encogiéndose de hombros.
- no cuando me quieren quitar a MI novio! - se quejó.
Ryu lo miró con sorpresa y luego rio compasivamente ante el lloriqueo infantil del moreno. Kyu realmente era impredecible, pero le alegraba que quisiera proteger su posición.
- ya... no te pongas así, nadie podría hacer que deje de quererte, Kyu.
Dijo el dragón tratando de tranquilizarlo con palabras genuinas que quedaron grabadas a fuego en el corazón del peliverde, pero que éste no entendía completamente. No entendía cómo era posible que hubiera calado tan hondo en el dragón ni por qué. El era simplemente un chico común y Ryu debía de tenerlo todo. No entendía como había logrado tener esa posición privilegiada en su corazón, a veces incluso se sentía indigno de ella.
-entonces... que hacemos ahora? -preguntó el peliazul.
- podemos volver a tomar el tren... –respondió el peliverde bajito y avergonzado- lo siento...
- y que nos vuelvan a acosar por tu culpa? -bromeó- Olvídalo. Caminando no queda lejos y aún tenemos tiempo...
- está bien...
Respondió Kyu sumisamente.
No es como si Ryu lo arrastrara con la intención de tener un paseo romántico o que quisiera tomarse de las manos o algo así. Simplemente pensaba en caminar a su lado, respirando el mismo aire, siendo el único captando toda su atención y hablando de tonterías como si no necesitaran más para vivir. No sabía que Kyu comenzaba comprenderlo profundamente.
La caminata no fue extensa, aunque el día nublado y fresco era muy agradable para ese tipo de actividades. Kyu caminó despreocupadamente muy cercano al cuerpo del dragón, habiendo recuperado su actitud natural, y le habló de mil cosas mientras iban de camino. Ryu le permitió la cercanía, lo escuchó y compartió con él sus impresiones o alguna broma que surgía sobre algún tema. El moreno se deleitó secretamente en cada uno de esos roces entre sus hombros, que ocurrían frecuentemente, fueran por accidente o con discreta intención al extrañar el cuerpo del otro. Así fue que llegaron al lugar del evento más rápido de lo que pensaron.
Se había presentado una buena cantidad de personas considerando todas las que estaban deambulando de ahí para acá. En la entrada del recinto había una corta fila desde un acceso donde estaban las personas que revisaban los boletos. Los chicos compraron los suyos y se pusieron a la fila. No esperaron mucho cuando pudieron finalmente ingresar. Una vez al interior del edificio notaron que se trataba de una especie de cúpula muy amplia con un techo de cristalino vidrio muy alto allá arriba. Grandes cuadros de cerámica decoraban hermosamente el piso y, las amplias paredes, con ventanas en lo alto por donde se filtraba la luz, eran de un tono beige muy cálido y elegante. Adentro había varios puestos de libros y mangas de trama acorde al tema, dispuestos ordenadamente para que las personas pudieran transitar con libertad. En las paredes había amplias puertas, de madera hermosamente tallada, que conducían a las salas de cine alfombradas donde se expondrían los largometrajes. Además estaban expuestos carteles, a cada costado de la entrada a las salas, donde ponía el horario de las funciones. Se acercaron a mirar para decidir cuál verían.
Cada sala expondría un largometraje de los cuatro en total, esto sería en tres funciones seguidas, durando cada uno hora y treinta. Los horarios estaban organizados de manera tal que había cuarenta minutos de separación entre el comienzo de un largometraje en una sala y el inicio del siguiente en otra sala. La razón de esto último era la existencia de un concurso donde cualquiera podía participar y consistía en adivinar al culpable de la historia. Dentro de cada sala habría una persona en una pequeña mesa con una urna y papel donde se debía escribir el nombre del personaje que se creyera el culpable y por supuesto el número de identificación del concursante dado en el boleto de entrada al recinto. Pero para que tuviera sentido la urna se bloqueaba cuarenta minutos después del inicio de la función. Al final de cada ronda de funciones se sorteaba el ganador entre las respuestas acertadas. Por último, el premio consistía en cupones de descuento o incluso una cierta cantidad de dinero en artículos de algunos puestos.
Los muchachos estaban muy emocionados por el entretenido desafío y decidieron participar en toda una ronda de largometrajes compitiendo a la vez entre ellos dos por quien descubría primero al personaje antagonista. Sin embargo, aún no comenzaba la primera función, por lo cual aprovecharon el tiempo para echar un vistazo a los puestos alrededor. Estaba bastante lleno de personas pero al ser un espacio tan amplio y bien distribuido pudieron recorrer el lugar tranquilamente. Había una gran cantidad de novelas de misterio, muchas que ni Kyu ni Ryu habían leído. Habían también muchos mangas y algunas personas disfrazadas haciéndoles propaganda.
Pasó el tiempo y habían recorrido, visto y comprado bastante, cuando se toparon con uno de los mangas favoritos de Kyu. El dragón apreció admirado como esos ojos dorados brillaron de pronto al ver un pequeño librito.
- ohh! Mira Ryu, ya salió el nuevo volumen de Mistery-dono! Sugoi!-chilló emocionado tomando el libro entre sus manos y alzándolo por sobre su cabeza para apreciarlo mejor.
- me dirías cuántos años tienes? –respondió. La reacción de su compañero le parecía muy divertida y le enternecía un poco.
- que pesado eres! -refunfuño hurañamente con el manga contra su pecho.
El peliazul rio y le guiñó un ojo en un gesto que al moreno le pareció demasiado seductor tanto que le temblaron brevemente las piernas. Entonces se quedó mudo y sonrojado. Mas para su suerte la persona que atendía llamó la atención de ambos, al ofrecerle un volumen especial del manga que se vendería para ser posteriormente autografiado por el mismísimo autor, en la ronda de autógrafos que se haría mas tarde.
- siii! Esto es genial! Definitivamente quiero un autógrafo! -se derritió Kyu ante la noticia.
- espero que también de autógrafos mi autora favorita -agregó el dragón con media sonrisa.
- y bien? Que vas a llevar? -preguntó el vendedor.
Kyu revisó su billetera y se vio envuelto en un trágico dilema. Solo podía comprar un manga más.
- queee?! En qué momento me quede sin dinero?! -exclamó horrorizado- Ryu, por qué me dejaste comprar tantas cosas?!
- disculpa? -le respondió levantado una ceja.
- ya sé! Quizá gane algo de descuento en el concurso! -exclamó ignorándolo.
- lo siento, pero nuestra editorial no está asociada a ese evento... -se disculpó el vendedor.
- mira lo que has hecho, Ryu... -susurró resignado.
El dragón volvió a alzar una ceja.
- puedes dejar de culparme y llevar ambos -dijo después.
- eh?
- yo te los regalo.
Si Kyu pudiera amar más a Ryu, lo hubiera hecho en ese instante.
-Ryu! -chilló fuera de sí y muy feliz al tiempo que saltaba sobre la espalda del peliazul y lo abrazaba por los hombros- eres el mejor!
El vendedor se rio de ellos y luego cogió los dos libros para meterlos en una pequeña bolsa plástica con el logo de la editorial.
- pero... estás seguro? -preguntó el moreno recobrando algo de lucidez.
- Kyu -le habló calmadamente- no es por presumir, pero ya conociste mi casa y te puedes imaginar en qué posición económica me encuentro...
- oh, es verdad... -murmuró asombrado y aún colgado de sus hombros.
En seguida Ryu vio un brillo aparecer en sus ojos y casi pudo ver reflejado todos los pensamientos del moreno en ellos.
- no te pases -le advirtió adelantándose a cualquier fantasía.
Kyu rio por la expresión mortal que puso o bien por la gracia que le hacían sus propias fantasías.
Luego de pagar, reanudar el recorrido y de que Kyu le agradeciera mil veces con una radiante y fenomenal sonrisa, el dragón le comentó:
- a propósito, quieres saber quién más estará dando autógrafos? -exclamó con tono de conocer exactamente la respuesta.
- quién?
Preguntó sin tener pista el moreno. Ryu le señaló un cartel expuesto en el mostrador de una de las tiendas y Kyu abrió los ojos asombrado al ver una fotografía de una persona que conocía bastante bien.
Continuará…
