Hola~ aquí les traigo el siguiente capítulooo
Sin más: ¡READING WAS SAID!
*Soul eater y esta historia no me pertenecen
*Capítulo 26
Soul observó a su hijo mientras Wess le enseñaba cómo sacar el cigüeñal del motor Hemi 426. Llevaba intentando no mirarlo fijamente desde el día en que lo había recogido frente al instituto. No quería asustarlo de nuevo, pero era el tercer día que trabajaba en el taller y a Soul le resultaba cada vez más difícil no detenerse a estudiarlo. A pesar de su peinado y del piercing, los rasgos de Nathan tenían las características típicas de los Evans; incluso más que los del propio Soul.
Éste se arremangó, aferró uno de los enganches y sacó los pocos tornillos que quedaban. Ya no trabajaba tanto en labores mecánicas como antes. Se pasaba la mayor parte del tiempo acordando trabajos y buscando piezas por todos los rincones del país. Él se encargaba del trabajo de oficina; en esos tres días, sin embargo, había pasado mucho más tiempo en el taller, junto al resto de mecánicos.
–Los émbolos están retrasados –dijo Wess inspeccionando el árbol de levas–. Tal como pensábamos.
–¿Y eso qué significa? –preguntó Nathan.
–Significa que están torcidos –le respondió Wess.
–Y también quiere decir que las válvulas permanecen abiertas demasiado tiempo o no el suficiente y que el motor pierde fuerza –añadió Soul.
Nathan miró a Soul por encima del gran motor de ocho cilindros en V y Soul apreció cierta incredulidad en su mirada que no le agradó en absoluto.
Siguió mirándole a los ojos y le dijo:
–Los recambios estarán aquí para cuando Wess y tú estén en disposición de cambiarlos.
«Mi hijo.»
Wess le pasó la pieza a Nathan para que éste pudiese estudiarla.
–¿Y qué vamos a hacer con la pieza vieja? –preguntó el muchacho.
–Tirarla al contenedor de metal de ahí fuera, el que te enseñé el otro día –le dijo Wess.
Soul estuvo un rato observando a Nathan, que se movía por el taller con ese mono azul abolsado por la parte del trasero, y se dijo que debería sentir algo más intenso por aquel muchacho. Algo más que un simple nudo en la garganta y una ávida curiosidad. Tendría que sentir una especie de conexión con Nathan. Una conexión como la que sentía con su propio padre. Pero no era así.
Al parecer, esa conexión se producía con Wess. Nathan no se había despegado de su lado en toda la semana. También parecía sentirse a gusto con otros mecánicos que trabajaban en el taller. Pero con Soul se mostraba más silencioso y reservado.
Esa misma tarde, Soul le comentó todas esas dudas a su hermano mientras se tomaban una Lone Star.
–Creo que a Nathan no le gusto mucho –dijo Soul sin quitarles ojo a Lacy y Amy Lynn, que jugaban en el pequeño parque. Eran cerca de las siete de la tarde y la sombra de dos robles se extendía sobre la hierba hasta donde se encontraban los dos hermanos–. Me da la impresión de que tú le gustas más que yo.
–Yo creo simplemente que cuando está cerca de ti se pone más nervioso –le tranquilizó Wess.
Soul llevaba una camisa tejana con las mangas cortadas, en tanto que Wess se había puesto una sudadera. Kathe se había llevado a la pequeña a una especie de reunión de productos de belleza y había dejado a Wess al cargo de las dos niñas mayores.
–No sé qué puedo hacer para que se sienta más cómodo –dijo Soul antes de llevarse la botella a la boca y darle un trago.
–Para empezar, cuando su madre venga a buscarlo al taller no la mires como si tuvieras intención de apuñalarla, como hiciste hoy.
No había visto a Maka desde que mantuvieron aquella conversación en el porche de la casa de su padre. Había estado en Seattle algunos días y no supo que había vuelto hasta que la vio aparecer por el taller. La había mirado de aquel modo porque no se esperaba verla allí.
–Y no te muestres tan displicente –prosiguió Wess– cuando Nathan hable de su padre.
–Kid no era su padre –le espetó Soul a su hermano y añadió–: Y nunca he dicho nada malo de él.
–No ha hecho falta. Cuando Nathan habla de él, tu mirada se endurece y empiezas a resoplar como un compresor de aire.-Soul dejó la botella sobre uno de los brazos de la tumbona y preguntó:
–¿Nathan habla de Kid cuando yo no estoy presente?
–Sí –respondió Wess mientras se tumbaba de nuevo–. Por lo visto, antes de que Kid enfermase hacían muchas cosas juntos.
Soul, sin apenas darse cuenta, empezó a resoplar tal como había dicho Wess.
Estaba celoso. Celoso de un muerto y celoso de su propio hermano. No le gustaba ni pizca sentirse así.
–Sé que estás enfadado –le dijo su hermano–, y tienes todo el derecho a estarlo, pero debes tener en cuenta que Nathan quería a Kid. Te guste o no, Kid, por lo que parece, fue un buen padre para Nathan.
–Kid no tenía ningún derecho a ser bueno, ni malo, ni indiferente. Maka y él se lo llevaron. Se casaron y me mantuvieron alejado de mi hijo durante quince años.
–¿Y qué te cabrea más? ¿Que Maka no te hubiese dicho nada sobre Nathan o que eligiese a Kid y no a ti?
–Que se llevase a Nathan –admitió Soul; por supuesto, eso era lo peor, pero ambas cosas estaban tan íntimamente ligadas que le resultaba imposible separarlas.
–Ahora la miras como si la odiaras, pero me fijé en el modo en que la miraste en la fiesta de cumpleaños de Lacy. Te la comías con los ojos.
¿En serio? Tal vez.
–Tuve algo muy especial con ella cuando éramos jóvenes –confesó Soul mientras observaba a Amy Lynn, que acababa de saltar del columpio y estaba aterrizando de pie.
–Leí la carta de Kid, y me dio la impresión de que los dos tenían algo muy especial con Maka Albarn. Por lo visto, los dos estaban enamorados de ella –dijo Wess.
No tenía sentido negarlo.
–Desde octavo más o menos. Tal vez incluso desde antes. –Admitió Soul, y sin dejar de observar a Amy Lynn, se puso a pensar en todo lo ocurrido antes de la noche en que Maka y Kid se casaron–. Estar con ella era como… correr por la autopista a doscientos por hora. Ya sabes, esa sensación de sentirse arrastrado a toda velocidad… El corazón se te sube a la garganta y la adrenalina te corre por las venas haciendo que se te erice el pelo.
–Sí, sé a qué te refieres.
–Pues era igual. –Soul sacudió la cabeza y alargó el brazo para coger la botella de cerveza. Nunca le había hablado a nadie de Maka–. Estaba loco por ella, pero discutíamos mucho. Era muy celosa, y yo me ponía hecho una furia si algún chico la miraba.
-Bueno, supongo que tuvieron que estar unas cuantas veces juntos si la dejaste embarazada.
Soul recordaba con total claridad las veces que habían hecho el amor en el asiento trasero de su coche, o de pie en algún rincón, con las piernas de Maka alrededor de su cintura, o en la habitación de Maka cuando su padre trabajaba en el último turno.
–Creo que nos peleábamos para poder hacer las paces en el asiento trasero de mi Camaro.
–Típico del exceso de hormonas juvenil –dijo Wess mirándole con sus ojos rojos como si todo fuera tan simple.
–Era algo más que hormonas juveniles. –Soul había estado con otras chicas antes de Maka, pero con ella había habido algo más que sexo. Lo que había ocurrido el sábado anterior sobre el maletero del Custom Lancer demostraba que Maka todavía era capaz de hacerle sentir lo mismo que entonces. Incluso después de todos esos años. Por descontado, eso había sucedido antes de descubrir lo de Nathan. Ahora lo único que sentía por ella era una rabia punzante. Dio un trago de cerveza y apoyó la botella sobre su muslo derecho–. Creía que estaba hecha para mí. No dejaba de pensar en ella.
–Y si estabas enamorado de Maka, ¿por qué acabaste con la relación? –le preguntó su hermano.
–¿Cómo sabes que acabé con ella?
–Por la carta de Kid.
–¿Lo explicaba en la carta? –Lo único que Soul recordaba con claridad de esa carta era lo que decía de Nathan–. Mamá y papá acababan de morir, y yo tuve que lidiar, o intentar lidiar, con todo el asunto. –Levantó un dedo de la botella y señaló a su hermano–. Fue un auténtico infierno, acuérdate.
–Sí –reconoció Wess.
–Justo por entonces Maka se puso más posesiva y emocional que nunca. La tenía todo el día colgada del cuello, y cuanto más intentaba yo aflojar más apretaba ella. Me estaba asfixiando. No pude soportarlo, así que le dije que necesitaba algo de tiempo. Y acto seguido se casó con mi mejor amigo.
–Las mujeres embarazadas se comportan de un modo muy extraño –le explicó Wess–. Créeme, he pasado tres veces por ello.
–Yo no sabía que estaba embarazada.
–Ya, se lo dijo a Kid y a ti no, porque tú la habías rechazado.
–Yo no la rechacé.
Wess estaba empezando a ponerse borde.
–Sólo necesitaba algo de tiempo para pensar. Si lo hubiese sabido habría actuado del modo correcto.
–Estoy convencido de ello –dijo Wess.
Por fin, un poco de apoyo por parte de su familia.
–Pero el caso es que ella se sintió rechazada, fue en busca de Kid y él le ofreció la ayuda que tú le negaste –prosiguió Wess.
–Qué demonios… Eres mi hermano. ¡Se supone que deberías estar de mi parte! –exclamó Soul.
–Y lo estoy. Siempre lo estaré. Pero estás demasiado enfadado, y me da la impresión de que no ves las cosas con claridad. Entiendo lo que sientes, pero alguien tiene que decirte la verdad: que en cierto modo tú mismo empujaste a Maka a casarse con Kid.
–Tal vez. –Soul accedió para no discutir, pero no tenía nada claro que así fuera–. Pero eso no justifica que no me dijesen nada. Nunca perdonaré a Maka por no haberme contado lo de mi hijo.
Soul tomó la botella y bebió un poco más. Tragó la cerveza y dio un largo respiro para tranquilizarse y cambiar el tema.
–He pensado en coger el bote y llevar a pescar a Nathan al lago Meredith –dijo Soul para dejar de hablar de Maka–. Podríamos acampar y pasar ahí la noche.
–Kathe y yo acampamos allí con las niñas este verano. Nos quedamos en el camping. Los lavabos y las duchas de las chicas estaban muy bien.
–¡No me importa cómo estén los lavabos! –exclamó Soul. Wess se preocupaba por esas cosas porque tenía que vivir con cuatro hembras.
–Lo digo porque a lo mejor tenías la intención de pedirle a Maka que los acompañara.
Soul se puso en pie y cruzó el jardín.
–¿Qué demonios te pasa? –le preguntó Soul. Quería conocer a su hijo sin intermediarios. Ahora que era consciente de cómo reaccionaba cuando Nathan hablaba de Kid, podría controlarse–. ¿Me llevas la contraria sólo para fastidiarme?
Wess soltó una carcajada y también se puso en pie.
–No. Sencillamente pensé que Nathan se sentiría más cómodo si ella estaba presente. Tal vez se abriría más.
A lo mejor. Pero no tenía la intención de dormir en una tienda de campaña con Maka. Ni soñarlo. No tenía nada que ver con el sexo, sino más bien con la tentación de asfixiarla con la almohada. Caminó hasta el cubo de basura que tenían a un lado de la casa, abrió la tapa y lanzó la botella dentro.
–Estaremos muy bien solos. –Volvió a colocar la tapa–. Pescaremos un poco y lo pasaremos bien.
–Suena algún momento de la semana que viene, podrías llevar a mi casa a Nathan para que conociese a sus primas.
-Es una buena idea.
Soul les hizo una seña a las niñas de Wess en forma de despedirse. Ambas niñas corrieron hacia él para abrazarlo.
-No te vayas.- Le dijo Amy Lynn
-Tengo que irme. Tengo que planear muy bien mi jornada de pesca.- Esto último se lo dirigió a su hermano.
–Lo pasarán muy bien –pronosticó Wess.–. Nathan es un buen muchacho. Es obvio que ha recibido una buena educación.
Soul se volvió para mirar a su hermano.
–Ya has visto la pinta que tiene. El piercing del labio y el pelo de punta. Leva cadenas de perro y los pantalones tan caídos que casi se le ve el trasero.
–Es el aspecto de muchos de los chicos de hoy en día. Eso no significa que no esté bien educado –explicó Wess.
Tenía razón, pero Soul no estaba de humor para reconocerle el mérito a Maka, y mucho menos ahora que Wess había elegido el papel de abogado del diablo.
–Cuando tenía tres años quería un Porche 911 –le confesó Soul a Wess.
Wess se detuvo en seco y dijo:
–Es un Evans.
Finalmente, le había convencido.
Aquí está el capítulo 26 terminado~
Espero les haya gustado :3 jejejee
No olviden dejarme sus review~
*Soul se llevará a Nathan de pesca. ¿Llevará a Maka como se lo aconsejó Wess?, Soul es muy terco y ahora odia a su antiguo amor xD
Nos vemos en el siguiente capítulo~
LyTha Shinigmai...
