—De todas formas actuaste bien entonces, eres el defensor de los senos de Hermione.
—¡Argh! —me quejé. Preferí darme la vuelta e irme a un grupo de chicos de mi academia de ajedrez a ayudarles con su cartel. Sentado ahí, sosteniendo un bosquejo que había hecho uno de los chicos, vi como mi hermana hablaba con Hermione, la cual se sobresaltaba y se cubría su pecho con ambas manos. Espero que Ginny no le haya dicho algo malo de mí. Pensé.
Aviso: este capítulo contiene Lemmon… mentira xD lo que contiene es lenguaje ofensivo hacia ciertas entidades públicas y/o personas en concreto. Trataré de no recurrir mucho a ellas, pero la ocasión lo amerita. Este aviso será tanto para esta parte, como su continuación.
Capítulo XXVI
Día 8.—
Marcha.
Parte I
Ginny POV
—Quiero que todos coman y beban bastante líquido. Marcharemos por alrededor de una hora, a pleno sol, y no sabemos con exactitud cuánto tiempo permaneceremos en cada sector al que decidamos ir —les dije a todos los que conformaban el movimiento revolucionario pingüino de Hogwarts. Estábamos a escasos minutos de salir y comenzar a marchar hacia la plaza central, donde se encontraba la Intendencia (1) de la ciudad. Ese era el sitio donde llegarían todos los colegios que habían sido tomados por los alumnos—, ¿quiénes son los encargados de llevar las galletas y las botellas de agua?
—Nosotros, Ginny —un grupo de seis chicos me hacían señas, mientras mascaban unas tostadas y metían botellas de medio litro en unas mochileras. Habíamos distribuido de tal manera todas los materiales que necesitábamos, que ahora era momento de corroborar quiénes eran los encargados de las cosas.
—Muy bien chicos, luego aprovechen de coger unas cuantas manzanas. ¿Los encargados del botiquín?
—Nosotras —cinco niñas de primero medio, más dos chicas de tercero eran las encomendadas de llevar mochilas y bolsos que contenían las cosas típicas en caso de alguna caída, dolor de cabeza, mareo. Ese grupo tenía además un celular cargado con minutos para cualquier eventualidad que fuese más grave, y suficiente bloqueador solar para todos nosotros. Les asentí con una gran sonrisa y les levanté ambos pulgares.
—Los líderes de grupo, necesito que se pongan aquí en fila para facilitarles el móvil —obedientemente, diez chicos se fueron levantando de sus asientos. Los teléfonos celulares menos aparatosos y fáciles de usar fueron los escogidos para cargarlos de minutos, y facilitarle a cada uno de los líderes, uno de estos. Esta idea fue de Draco, en caso de que la marcha terminara mal, cada uno de estos líderes debía de velar por la seguridad de entre diez a quince personas. Estas personas debían de acudir donde él, y cuando estuviesen todos juntos, llamar a una de nosotras.
Producto de la decisión que tomó por cuenta propia Umbridge, muchos compañeros que no están adheridos a la movilización prometieron venir a apoyarnos en la marcha del día de hoy. Fácilmente podríamos ser alrededor de cien a ciento cincuenta estudiantes de Hogwarts en la calle, marchando—. Antes de salir, dividiremos los grupos y así sabrán quiénes se encargarán de quiénes —los chicos asintieron y volvieron a sentarse para culminar su desayuno. Había mucha fruta, manzanas, peras, plátanos, naranjas. Tazas de té y de leche—. Son las nueve con cinco minutos. A las nueve y media, deben de estar en sus habitaciones.
—¡Sí! —respondían energéticos. Salí del comedor, mientras mascaba una manzana roja y me dirigí donde se encontraba Harry y Hermione. Ellos estaban con otros chicos, terminando de unir unos papeles con cinta adhesiva. En este se podía apreciar la insignia de nuestro colegio, y alrededor de esta, todas las peticiones a nivel nacional y local. Era el afiche principal que teníamos como establecimiento.
—El aire lo tambaleará mientras estemos marchando —habló Hermione, al tratar de levantarlo.
—Se le podría dar estabilidad si le pegamos palos de madera en los bordes y al centro de este. En el patio que está detrás de la cocina vi ese tipo de material —informó Harry.
—La cinta adhesiva no va a pegar la madera con el papel, ¿cómo lo podríamos pegar?
—Eso se solucionará con una engrapadora. Hay un par de estas en la biblioteca, iré a buscarlas. ¿Me acompañas amor? —le pregunté a Harry, quien se ponía de pie y se sacudía el pantalón gris. Todos marcharíamos con nuestro uniforme escolar, pero habíamos quedado de acuerdo en que utilizaríamos nuestros chalecos dados vueltas, para generar el efecto desautomatizador en quienes se fijasen en nosotros.
—Pasaremos a buscar los palos de madera también.
—Sin entretenerse, Harry —espetó Hermione, mientras se levantaba para fijarse de mejor formas si faltaba algún lugar por pegar con la cinta.
—¿A qué te refieres? —escuché que le preguntó mi hermano a ella.
—Cosas de mujeres.
—Pero si le dijiste eso a Harry…
—Ron, callado te ves más guapo —no pude evitar darme la vuelta para ver el rostro enrojecido de mi hermano.
—A todos los alumnos que ya hayan acabado de alimentarse e ir a los baños y hacer sus necesidades, se les solicita que vayan reportándose en las habitaciones —hablaba Luna a través de los parlantes que estaban conectados a la radio del colegio. Ella había aparecido nuevamente, aunque no marcharía con nosotros. Luna sería una de las centinelas que se quedarían a cuidar las cosas de todos los estudiantes mientras no estuviésemos aquí, junto a Parvati y Draco, más dos chicos de primero medio que tenían problemas si se exponían por mucho tiempo al sol. Ningún estudiante marcharía con mochilas u objetos de valor, para evitar el hurto o daño de estos.
Estábamos trabajando con todas las medidas necesarias de precaución.
Neville, Dean, Katie, Parvati y Draco estaban en las puertas de cada salón de clases que se utilizaba como habitación. Ellos tenían que asegurarse de que todo lo personal de cada estudiante se quedase allí adentro, y cuando el último alumno saliera solamente con un reloj de mano, cerraba con doble llave la sala.
Fleur, Tonks, Cedric y Pansy estaban haciendo de porteros, e iban indicándole a todos los chicos nuevos que llegaban al colegio, que se fuesen agrupando de a diez personas en el patio principal. Así los líderes de cada grupo se iban familiarizando con las caras de quienes tenían que estar atentos.
En efecto, en aquel patio estaban los palos de madera del que había hablado Harry. Los sacudimos un poco y los cargamos con la ayuda de otros chicos que iban hacia donde nos dirigíamos.
—¡Yo no te estaba viendo los senos el sábado! Era Cedric.
—Échale la culpa al pobre Cedric. Eres un pervertido.
Mi hermano y Hermione seguían peleando.
—¡Aquí traemos los palitos! —hablé para que dejaran de discutir—, y tres engrapadoras, con suficientes grapas.
Dimos vuelta el enorme cartel, que medía aproximadamente un metro setenta de alto y otros seis de ancho. Dividimos los palitos de forma equilibrada y los que no le tuvieran miedo a la engrapadora, comenzaron a pegar ambos materiales.
—Las habitaciones del primer año ya están cerradas —informaba Katie.
—Muy bien, reparte los carteles a los niños entonces, y que se vayan formando —autoricé.
—Los chicos de primero, por aquí por favor —los iba llamando Katie. Luego los fue mezclando con los nuevos chicos que ya estaban más emocionados que nosotros mismos, y eso que ya cumplíamos una semana conviviendo juntos.
—¡El cartel está listo! —Hermione daba saltitos al saber que el cartel más grande ya estaba reforzado y ni el viento más osado podría derribarlo. Ron, Harry y ella comenzaron a voltearlo. Realmente se veía hermoso, si hasta sacó aplausos—, ¿alguien tiene la hora exacta?
—Faltan cinco minutos para las diez —gritaron por ahí.
—Vamos saliendo del colegio entonces —ordenó Hermione—, ya saben chicos y chicas, pingüinos unidos…
—¡Jamás serán vencidos! —gritamos a coro. Fueron salieron ordenadamente, alzando los carteles, cantando canciones de moda junto a los líderes de grupo. Las chicas de los botiquines, pasaban preguntando si todos se habían puesto bloqueadores para evitar quemazones, a pesar de encontrarnos en pleno mes de junio. Yo me hice dos rayitas con aquella crema, como si fuera una india.
—El colegio queda en sus manos. Y no pueden quedar en mejores que las de ustedes —dijo Hermione entregando los otros manojos de llaves que siempre llevaba consigo.
—Ustedes dedíquense a dejar al colegio lo mejor posible en la marcha. Desde aquí les estaremos animando, e informando de lo que está aconteciendo en las otras localidades del país —hablaba Parvati muy contenta.
—Lamento no estar en la marcha como quisiera. Lo malo es que también le corto las alas a Nev, de todas formas, haré mi mejor esfuerzo desde aquí —Luna no estaba tan contenta.
—Amiga, no digas esas tonteras, tienes una enorme misión aquí en Hogwarts y puedes llenarlo ahora con música de Shakira. Aprovecha que nosotros no estaremos. Rescata lo último que dijiste, da tu mejor esfuerzo, siempre —le abracé con cariño y le hice unas redondéelas en su vientre aún plano.
—Cuida tu boca, Hermione —le pidió Draco.
—Sé muy bien cuándo y dónde me debo comportar como una señorita. Como también, cuando no debo hacerlo —le chasconeó su cabellera rubia y se despidió alegre de los otros chicos que harían de guardias—, si alguien les amenaza, asústenle diciendo que están privando el derecho cinco de los estudiantes secundarios, y que por su seguridad, ustedes le grabarán con este celular —les pasó su móvil.
—Pero Hermione, este teléfono no tiene cámara incorporada.
—Eso lo sabemos nosotros, que somos jóvenes —concluyó, guiñándoles un ojo. Ron se golpeó la cabeza y echo un largo suspiro—, ¡marcha, allá vamos!
Salimos con otros tres carteles más enrollados y la imagen que tuvimos al exterior del colegio fue maravillosamente estimulante.
Se podía apreciar a todo nuestro colegio marchando animado, cantado y tratando de bailar a su vez la canción del grupo Caballo Dorado. Desde nuestra distancia se podía escuchar a Katie intentando guiar con los pasos de la canción a todos los chicos.
—¡Vamos a cantar! —animé a Hermione y le tomé del brazo para que fuésemos a apoyar a Katie. Mi hermano y Harry se quedaron más atrás, hablando con Cedric.
—¡Con más fuera y coordinación, chicos! —exclamaba Katie—, "No rompas más, mi pobre corazón, estás pecando justo entiéndelo. Si quiebras poco más, mi pobre corazón, me harás mil pedazos, quiérelo." A la izquierda dos veces, a la derecha dos veces, saltando hacia atrás dos veces, dos más hacia adelante. Que canten los de atrás.
—"No soy lo mejor, ni tú mi canción, no tengo más partido que mi amor. Dime algo baby ven, ya no me hagas perder, serás siempre mi nena como el sol" —respondían los últimos. No faltó el chico que trataba de cantarlo con toda la personalidad, y se movía estrambóticamente, modulando y pronunciando las palabras como si fuese de origen portugués.
—¡Ahora los de al medio! —animaban los que recién habían estado cantando.
—"Te gusta vivir bien, te juro que tal vez, yo pueda darte algo de valor, o tengas con amor y con mucho calor lo que nunca llegaste a tener" —cantamos con Hermione junto a los chicos animosamente. Katie invitaba a que todos juntos cantásemos el coro nuevamente, cuando doblábamos la primera esquina. Tal como habíamos calculado, un colegio que también estaba en toma, se apreciaba con la misma vistosidad de carteles y júbilo.
Escucharon la canción pegajosa, al igual que los pasos de baile y se unieron a nosotros, formándose atrás de los últimos chicos. Katie se fue hacia atrás con dos niñas que hacían de porristas para animar a toda la masa.
Luego de tres cuadras cantando lo mismo, los chicos del otro colegio propusieron que cambiásemos la canción.
Así, cuando nos encontramos con otro establecimiento, que llevaban puestos sus chalecos de la misma forma que nosotros, empezamos a cantar la canción Mateo, de Tronic. Bastante antigua, pero de conocimiento popular entre nosotros.
—¡Atención! —gritó con un megáfono un chico moreno del segundo colegio—, ¡Un, dos, tres cuatro!
—Hoy me desperté tarde y no desayuné. Tomé la micro me dormí apurao' llegué… —con más energía si era posible, todos comenzamos a saltar.
—Esto de marchar es una de las cosas más divertidas, Herms.
—Por supuesto que sí. Esta marcha quedará grabada en mi memoria por siempre —me respondía saltando, sin soltar el cartel que afirmaba.
.
.
A eso de las once y media de la mañana, nos encontrábamos al frente de la Intendencia de la ciudad. Ya no éramos tres colegios, sino alrededor de ochenta que alzábamos la voz más unidos que nunca. Si antes me emocionaba escuchar el lema de los pingüinos unidos, jamás serán vencidos, ahora me llegaba diez veces más al corazón.
Sólo conocía a la gente de mi colegio, y a pocos volvía a reconocer de la vez que nos reunimos en el colegio de Oliver. Pero muchos dirigentes al leer nuestra petición con respecto a Luna y Parvati se acercaron para ofrecer su ayuda como si fuésemos íntimos amigos de toda la vida.
La policía estaba resguardando la entrada de la Intendencia. No había ningún tipo enfundado en un terno, o una señora vestida elegantemente que se acercara a nosotros para poder iniciar algún tipo de diálogo.
El celular que portaba empezó a canturrear, era Draco quien llamaba.
—¿Todo bien? —preguntaba.
—Muy bien hasta el momento, aunque no se ha acercado alguien para hablar con nosotros. ¿Tienes noticias de la capital?
—Un grupo de ellos ya ingresó a entablar una nueva mesa de diálogo con la ministra. En otras localidades del país, los intendentes regionales están haciendo pasar a los dirigentes de cada colegio.
—Es bueno tener esa información. Gracias Draco. Cualquier cosa, seguimos en contacto.
—¡El que no salta es paco (2)! ¡El que no salta es paco! ¡El que no salta es paco! —comenzó a gritar un chico que estaba a mi lado. Bastó su comentario y entusiasmo para que todo el mundo comenzara a imitarlo. No tenía nada en contra de los carabineros, pero… ¡qué se le iba a hacer!
—¡Ginny, mira! —Hermione me movía el brazo para que viera que del segundo piso de la Intendencia, tres personas se asomaban. Los que observamos a dichas personas, comenzamos a pedir silencio entre nosotros.
—¡Silencio chicos, silencio por favor! —pedíamos desplazándonos por las grandes masas. Cuando logramos escuchar solamente murmullos, quienes estaban observándonos desde el balcón hablaron.
—La Intendencia hablará con diez de ustedes. Carabineros les permitirá el ingreso, pero sólo a diez. No provoquen disturbios —diciendo aquello, entraron.
El chico del megáfono llamó a todos los dirigentes al centro de la plaza. Ahí corrimos rápidamente con Hermione. Si hubiera estado Luna, hubiésemos corrido las tres. Éramos alrededor de cuarenta personas, teníamos que decidir quién iría y quién no.
—¿Todos tenemos las mismas peticiones? ¿O hay colegios que presentan problemas personales? —consultó Oliver, el amor platónico de Katie.
Nosotras levantamos las manos, junto a cuatro colegios más, que los distinguimos por la diversidad de uniformes escolares.
—Nuestras salas de clases se inundan cuando llueve. Necesitamos que arreglen los techos, como mínimo —mencionó uno de los chicos que había levantado la mano.
—Nosotros no tenemos un baño digno para los chicos y chicas que tienen problemas físicos, estamos pidiendo que se implementen mejores condiciones para dichos alumnos.
—Durante este año han entrado a robar más de cinco veces a nuestra escuela. Exigimos que se construya unas rejas de más altura o algo por el estilo. Nosotros somos los que pagamos las consecuencias, se roban la comida del comedor, y los útiles escolares de los pequeños.
—Nuestros profesores viven con licencia médica, perdemos muchas horas de clases, tenemos miedo porque este año rendimos la PSU y no nos sentimos aptos para dicho examen. No tenemos ni la mínima calidad de educación que exigimos a nivel nacional.
—El día viernes le cancelaron la matrícula a dos de nuestras compañeras por estar embarazadas. No hay reglamento que avale tan situación, por lo que estamos en contra de aquella toma de decisión —mencionó Hermione.
—Yo creo que debería de entrar cada uno de ustedes —otra de las dirigentes nos fe apuntando y haciendo que nos apartáramos a un lado—, y el resto de cupos, que serían cinco, llenarlos con cualquiera de nosotros. Más que mal, nosotros seguimos manteniendo la postura del país.
—Estoy de acuerdo —dijo alguien.
—Yo también —los presentes comenzaron a asentir, y luego de unos dos minutos, ya se había decidido quiénes entrarían allí.
—¿Quién irá de nosotras dos?
—Ve tú Hermione, tú has iniciado todo esto, es necesario que ingreses ahí. Además, sabes patear culos con tu vocabulario tan directo y franco —incité.
—¿Segura?
—Por supuesto que sí. Yo animaré con los chicos al colegio, te estaremos haciendo barra desde aquí abajito —nos abrazamos y ella comenzó a caminar con los estudiantes restantes. Toda la otra masa estudiantil que se encontraba a nuestro alrededor comenzó a dispersarse para darnos espacio, sobre todo a los diez escogidos que hablarían con los integrantes de la intendencia. No conocía muchas historias bíblicas, pero me acordé de mi profesora de enseñanza básica de religión, cuando nos relató la historia de Moisés, y como movió las aguas para que todos los que le acompañaran pasasen junto a él al otro extremo.
—¿Tú no entras hermanita?
—No Ron, entrará Hermione. Tenemos que incentivar a todos nuestros compañeros —Ron sonrió, y le noté más cargado de alegría.
—¡Quiero que todos gritemos bien fuerte un C H I (3)! —anunció una chica de tamaño bastante pequeño. Pero su voz sonaba realmente fuerte a través del megáfono. Estaba montada en los hombros de otro chico de su colegio—, ¡C H I!
—¡Chi! —respondimos energéticos.
—¡L E!
—¡Le!
—¡Chi, chi, chi, le, le, le, pingüinos de Chile! —se escuchó por toda la plaza, mientras ingresaban escoltados por los carabineros los dirigentes, entre ellos, Hermione.
Nosotros como colegio seguimos saltando, levantando nuestros carteles, llenándonos del espíritu luchador que se veía en todo el sector.
Estuvimos afuera de la Intendencia sin noticias de lo que acontecía allí adentro durante unos cuarenta y cinco minutos. La prensa local y unos enviados de las cadenas informativas más importantes del país rondaban en la plaza, asechando a algunos estudiantes para que les contaran de su propia voz lo que opinábamos y deseábamos con todo esto.
Dean se fue al colegio junto a Pansy. Ellos se ofrecieron para llevar a unos diez estudiantes de nuestro colegio que habían presentado ciertos malestares, como insolación, mareos y dolores de cabeza por el sol. Era mejor que se quedasen allí.
Todos nos encontrábamos haciendo una enorme ronda. Jugábamos a correr con rapidez y cuando uno de nosotros se soltaba y se caía al piso, todos le imitábamos. Fue en una de aquellas caídas en que vimos como la puerta principal se abría y salían los dirigentes, no traían muy buena expresión algunos, y otros, se mostraban más felices.
Imitando el anterior gesto, pedimos el silencio, para que todos pudiésemos poner atención e informarnos de lo que se había hablado allí adentro.
Nos sentamos en el piso, a pesar de estar algo caliente por los fuertes rayos de sol. Los dirigentes se instalaron en el medio y pidieron un megáfono para poder hablar mejor con nosotros.
—Compañeros y compañeras. Tenemos buenas y malas noticias. Partiremos con las buenas —el silencio que se expresaba en aquel instante era grabado por los camarógrafos que agolpaban con su maquinaria a los chicos que trataban de comunicarse con nosotros—, los colegios que tienen problemas en cuanto a la infraestructura, deberán de escribir cuáles son las mejoras que necesitan. La dirección de cada uno de estos colegios, hará una esquematización de cuánto dinero es el que se necesita, y la Intendencia verá la forma de poder cubrir la mayor cantidad de problemática monetaria, en conjunto con la alcaldía de la ciudad, y el cuerpo docente de cada establecimiento —los aplausos no se hicieron de esperar, y las escuelas que tenían las falencias con el techo, la falta de mesas o sillas, los materiales extracurriculares, o no se encontraban equipados para atender con el cuidado necesario a los niños con problemas físicos, se felicitaban entre sí.
Oliver le pasó el megáfono a Hermione, quien observó este aparato con un gran nerviosismo. Mi intrépida visión me hizo darme cuenta, que ella miró a mi hermano, y este le sonrió, a modo de darle ánimos.
—Cualquier colegio municipal no puede caducar la matricula a una alumna por el simple hecho de estar embarazada. Más aún si no se esclarece este punto en el reglamento interno de cada establecimiento. Sabemos que es una irresponsabilidad quedar en cinta en esta edad, pero eso no significa que se nos tengan que cerrar las puertas de la educación —llegó el turno de aplaudir con más ganas. Era obvio que la Intendencia nos entendería, y nos respaldaría—, así como se le ha solicitado a los otros colegios que realicen una especie de informe con sus necesidades básicas, nosotros debemos también de confeccionar algo similar, esclareciendo que estamos en total desacuerdo con la medida acordada por alguien que está ejerciendo el cargo de director subrogante.
Harry se apartó del grupo para llamar inmediatamente a Draco, las buenas noticias no se tenían por qué hacer de esperar.
—Las malas noticias se las diré yo —otra de las diez dirigentes hablaba ahora. Todos volvimos al mítico silencio—, en cuanto a la gratuidad de la PSU, el pase escolar y la educación superior, no se ha mencionado nada —las pifias, abucheos y malas caras desordenaron la calma que había. Algunos de los estudiantes que llevaban tambores comenzaron a meter más bulla, otros soplaban unos pitos con fuerza, produciendo un molesto sonido en nuestros oídos—, silencio, por favor —pedía la niña. Los dirigentes que no asistimos a la reunión pedíamos el respeto a nuestros pares. No íbamos a perder toda la organización que estábamos demostrando desde los inicios de las tomas—, lo que se ha acordado no sólo en esta Intendencia, sino en todas las otras Intendencias del país, además de la reunión que tuvieron los dirigentes nacionales en la capital, junto a la ministra de educación, es que el viernes quince de este mes, se realizará una reunión con dos representantes por región, en la capital de nuestro país.
—Dos de nosotros viajaremos a la capital a defender nuestras posturas, seremos la voz de la región, todas las peticiones que hemos traído hoy hasta aquí, serán escuchadas —Oliver era nuevamente el encargado de enfatizar nuestras posturas a través del megáfono.
—Y antes de salir de la reunión, hemos decidido quienes serán nuestros representantes. Al demostrar la valentía y el coraje por nuestros derechos, por saber atacar no con armas, sino con el poder de la palabras, los escogidos son Oliver y Hermione, ellos nos representarán —el otro chico que había entrado a la reunión anunciaba los nombres de quienes viajarían a Santiago. Cuando escuchamos el nombre de Hermione, un nuevo júbilo nos llenó de fuerza. Comenzamos tomándonos el colegio gracias a sus ideas de cambio, luego organizando un estilo de vida dentro de este para saber sobrevivir, saber dar ideas y concretar proyectos a través de las reuniones… que Hermione saliese escogida para estar entre los diez dirigentes, y ahora, representarnos a nivel regional, nos llenaba de orgullo. Hogwarts llegaría lejísimos con ella al mando.
—Compañeros, esto es lo que se ha conseguido hoy. Nuestra voz llegará a la capital, junto a la voz del estudiante del norte, del estudiante del sur. Todos juntos cantaremos la misma canción, porque los pingüinos unidos jamás serán vencidos —el mensaje que relataba Oliver se iba escuchando con menor fuerza, puesto que todos nos dedicábamos a saltar y a gritar cualquier cosa producto de la adrenalina.
Uno de los periodistas que se encontraba también saltando entre nosotros, nos sugirió que posáramos todos juntos en algún sector de la plaza, para que fuésemos la portada del día de mañana en los periódicos locales. Fue difícil tratar de ordenar a más de cuatro mil estudiantes que nos encontrábamos ahí, mas el trabajo dio fruto, y un nuevo grito de viva Chile mierda resonó en el lugar.
Oliver y Hermione fueron aglomerados por la prensa, que les preguntaban gran cantidad de preguntas repetitivas. Nosotros, nos ordenábamos por mientras tanto para regresar a nuestro colegio, y llevar las buenas noticias de manera afirmativa.
Habíamos quedado de acuerdo con los colegios, que una vez terminada la marcha hacia la Intendencia, cada uno de nosotros nos tomaríamos cierta acalle o avenida que se encontrase cercana a nuestra escuela, a modo de seguir haciéndonos notar.
La idea de esto, era poder demostrar que éramos jóvenes llenos de organización y vitalidad. En el perímetro que cada uno cubriría, se jugarían partidos de baby futbol, quienes supieran hacer malabares, ya fuese con pelotas, palitroques, cintas o pajaritos también demostrarían sus habilidades. Mostraríamos a la comunidad nuestros panfletos, con nuestras necesidades educacionales.
Hogwarts se encontraba ubicado bajo la avenida Honeydukes, por lo que ese sería nuestro sitio durante la próxima media hora. Con el mismo entusiasmo nos fuimos caminando, saltando y cantando canciones populares. Llegamos en menos tiempo, y rápidamente, nos dividimos en tres grupos.
El primero se colocó en la intersección de la calle Honeydukes con Valle central, el otro grupo se localizó de la misma forma horizontal, pero con la calle Diente de dragón de forma vertical. Acaparábamos toda una cuadra, dejando al medio el supermercado y las casas que se encontraban frente a frente de la avenida. El otro tercio de gente corrió hacia Hogwarts, para buscar las pelotas de fútbol, elementos de malabares, y decirle a Luna que colocase los parlantes a todo volumen con música. La avenida estaba a unos cincuenta metros de distancia del colegio, se escucharía la melodía saliente a través de la tecnología.
Eran alrededor de la una de la tarde…
Si bien es cierto, dentro de una media hora más sería el momento donde todo el transporte se aglomeraría en esta avenida, al ser esta conectora del sector centro y sur de nuestra ciudad, además de tener la característica de ser de doble vía, ya había unos cuantos vehículos particulares que se empezaban a agolpar en la calle Diente de dragón.
Corrí hasta allí para ayudar a Hermione en caso que necesitase de más apoyo.
—Señores, les pedimos la cooperación de transitar por otras vías. La avenida Honeydukes se encuentra tomada —hablaba respetosamente.
Efectivamente, había otras vías de transporte en nuestro territorio, por lo que amablemente, los conductores retrocedían sus vehículos y trataban de llegar a su destino usando otro camino.
—Ya tenemos una semana aquí, amiga.
—Sí Herms, jamás creí que perdería una semana de clases de esta forma.
—Lo sé. Lo bueno es que nos ha servido para darnos cuenta de las falencias que tiene Hogwarts. Todos nuestros propósitos se cumplirán.
—Estoy orgullosa de todo lo que se ha logrado por el momento, y todos estamos muy felices por tu viaje a la capital, no hay mejor persona que pueda representarte —Hermione sonrió. Le observé el rostro, y al igual que la mayoría de todos nosotros, unas pequeñas ojeras se vislumbraban bajo de estos. Teníamos distintas horas de sueño, también de responsabilidades. A pesar de divertirnos en las noches, o en los momentos que jugábamos o rendíamos con alguna responsabilidad, ninguno de nosotros se daba la vida de rey aquí adentro, sobre todo nosotras, que teníamos que velar y estar atentas a todo lo que ocurriese dentro y por los alrededores del colegio.
La música que se iba escuchando de forma baja, iba ascendiendo en volumen y ritmo hacia el sitio donde nos encontrábamos.
—Creo que Nev no tiene demasiado gusto con la música que escoge.
—¡Luna! —exclamamos Hermione y yo, cuando la escuchamos detrás de nosotras.
—Esto se ve realmente fantástico —alabó, cuando nos invitó a observar lo que ocurría a nuestro alrededor. Draco ya pateaba feliz la pelota de fútbol, junto a varios chicos de primero medio. Harry piteaba estruendosamente por cualquier patada que estos daban a unos arcos confeccionados con las mochileras. Ron, ni tonto ni perezoso, invitaba a unos transeúntes a echar una partida de ajedrez junto a sus alumnos de la academia, quienes ya tenían un par de sillas ubicadas de forma horizontal, con unos tableros armados en las mesas que las acompañaban.
—¡Muy bien Cho, así se hace! —una chica de tercero apremiaba a Cho, que trataba de llevar el ritmo con una cinta de gimnasia. Tonks, Fleur, Pansy y las nenas de los cursos inferiores tenían su grupo de gimnasia rítmica con unos balones, y trataban de hacer una coreografía con la música que de seguro, Neville estaba colocando desde el colegio.
—Si quieres puedes ir a divertirte Ginny, ya has estado hoy a cargo de todo. Yo estaré aquí, no quiero que los conductores de los automóviles molesten a los chicos que están interrumpiendo el paso, nos iremos turnando —Hermione me daba la libertad para que pudiera ir a donde se encontraban las chicas. No todos se estaban divirtiendo, puesto que algunos de nosotros teníamos que quedarnos en cada intersección de las calles con los carteles y los gritos de apoyo a la causa educacional.
—No me molesta estar aquí —dije verdaderamente.
—Ayuda al pobre Harry con el arbitraje del partido, que es un caos —propuso Luna—, yo me quedaré aquí un momento, junto a Hermione —me fui a donde mi novio, sí que no sabía arbitrar un juego, mejor yo lo relevaba, así él también podría disfrutar del deporte.
No pensé que la muestra tan agradable de desconcierto, sufriera un cambio drástico dentro de los próximos minutos.
Avance del próximo capítulo
De a poco comencé a vislumbrar mí alrededor.
Sentía que mi cuerpo alojaba en una superficie recta, dura y helada a la vez. De seguro que no estaba en las colchonetas que utilizaba últimamente para descansar en el colegio, mucho menos en mi cama, cubierta con las mantas que dan calor… no… no sabía a dónde me encontraba. Intenté incorporarme, pero un repentino y molesto dolor de cabeza me hizo recostarme bruscamente.
Me palpé un parche en la parte izquierda de mi nuca, quise vomitar en ese instante, un mareo sobrevino y traté de comprender dónde mierda estaba.
Imágenes entrecortadas venían a mi cerebro cuando cerré los ojos. De a poco mis sentidos me fueron proporcionando los sucesos que me conllevaban a saber qué había pasado conmigo en quizás cuánto tiempo. Estaba en una habitación de la cárcel.
Intenté ponerme seria, de verdad que se sentía mal no recordar lo que había pasado. Nuevas imágenes, nuevos sonidos me ayudaron a comprender mejor. Habíamos ido a marchar con todos los chicos del colegio hacia la Intendencia de la ciudad. Luego de una reunión donde pudimos participar abiertamente, donde fui seleccionada por los dirigentes para viajar a la capital junto a Oliver, nos tomamos la calle principal que está a una cuadra más arriba de Hogwarts… hicimos un partido de fútbol entremedio de la calle… los vecinos nos saludaban alegres desde sus ventanas… Luna había inventado un grito muy gracioso…
Nota de la autora:
Lamento el retraso, pero han acontecido tantas cosas en mi vida que no había podido actualizar.
En el perfil, pueden observar un mapa que hice en paint, para que observen el plano imaginario de la ubicación de Hogwarts en la ciudad.
Antes de comentarles algo personal, quiero dedicar esta actualización a Tes, quien es una de mis lectoras que me sigue a través del facebook, y se hizo una cuenta para poder comentar con Nick y todo aquello ^^. También, saludar cordialmente a las lectoras que me agregan a Twitter u otro medio de comunicación (les rogaría por favor, que me dejaran un mensaje en cualquiera de estas vías, porque me agrega mucha gente, y como no tengo internet, no puedo saber detalladamente quiénes lo hacen, y por qué motivo)
Apuesto a que no adivinan qué haré el martes en la noche… ¿les cuento? Pues… luego de varias reuniones, asambleas y plenos, la universidad a la que asisto como estudiante, sufrirá de una toma. Y sí, mi instinto Breaking Rules no se podía quedar tranquilo, si me encuentro viviendo las falencias del sistema educativo en Chile. Si bien es cierto, las movilizaciones de universidades no se dan de manera tan colectiva como lo fue el movimiento pingüino el 2006, es necesario movilizarnos para poder hacer algo al respecto. De nuestro bolsillo sale una considerable suma de dinero de forma mensual, que es escasamente apaleada por unas precarias becas o créditos que después, al momento de egresar, nos cobrarán tres veces más el monto total de nuestra educación.
Mínimo que tengamos una educación buena y de calidad, si estaremos después endeudados por obtener una profesión que sustentará a nuestras futuras familias.
La toma no será indefinida, será de un día solamente, pero todo depende de qué sucederá al día siguiente, (resultado de votaciones en un quórum, entre otras cosas). Espero que a la próxima actualización, les tenga mejores noticias, con respecto a los petitorios que exigimos esta vez :D
Ahora bien, respondo un rr que llegó en la actualización anterior. No sé de quién es, ya que esta persona se apodó 'sinseridad ala vista' (cuando la palabra correcta es sinceridad, y ese 'ala' va separado, en fin).
En ningún momento he dicho que este fic será 100% romántico. Pero tampoco encuentro que sea extremadamente político, como mencionas. De hecho, los primeros capítulos no tienen nada que ver con este asunto, voy recién en la mitad de la trama que deseo explayar, y ya te antecedes. Lo que me parece insólito, es que te hayas dado el trabajo de leer todos los capítulos que llevo hasta el momento, si estabas en completo desacuerdo con la trama.
Si no te gusta el fic, no lo leas, yo no te pongo una pistola o algo por el estilo, y si hubieras sido más valiente, dejando un correo electrónico u otro medio para agregarte y decirme estas cosas 'de frente, y no escondiendo la mano cuando has lanzado una pierda', te podría hasta recomendar fics buenísimos que hay en esta página. Lo que te pediré, con respeto, es que no critiques de manera defensiva temas que a ti no te llaman la atención, porque en gustos, no hay reglas. Yo escribo lo que A MÍ me da la gana. Si hay gente que lo lee, bien, si hay gente que lee y comenta, mejor. Si hay gente que lee, comenta, reflexiona y se interesa no sólo de la trama, sino también de generar un lazo más afectivo con el escritor, y demostrar que está aprendiendo nuevas culturas y formas de vida, entonces mi objetivo está cumplido :D
Adjunto el vocabulario de esta actualización, como siempre, muchas gracias por pasarse, y por entender mis demoras en las subidas de cada capítulo ^^
Intendencia: es el órgano superior del gobierno de los municipios, además de ser en este caso, el edificio donde este órgano tiene su sede.
Paco: las fuerzas policiales chilenas son conocidas como Carabineros, aunque Paco, es la forma vulgar de llamarles, ofensivas, por así decir.
C H I: es el típico grito de 'guerra' por así decirlo que tiene Chile, su pronunciación fonética sería algo así como 'Ce hache i, Chi. Ele e, Le. Chi, chi, chi, le, le, le, VIVA Chile. Este es el original. Cuando juega la selección chilena de futbol, el viva se cambia por La roja de, como todos deben de saber lo que ocurrió en Chile con los mineros, ahí remplazaban el Viva por Mineros, etc.
