Aquí el aviso que pongo es que he llamado a Vietnam "Trinh". No preguntéis a qué viene el nombre porque lo que hice fue mirar una lista de nombres vietnamitas y me asusté xDDDU Trinh es lo más normalito que encontré y significa "chica virginal" (tiene un significado gracioso, para qué mentir).

26. QUÉ COMPLICADO

En mitad de la noche escuché de nuevo el sonido de la cisterna. Me cuesta mucho aguantarme las carcajadas.

Qué noche más larga~

–Lovino, dije que no me sentaba bien lo picante, maldita sea… –dijo el español saliendo del baño.

No respondí, simulando estar dormido.

–Lovino, no me jodas, ¡no te hagas el dormido! ¡Te he escuchado reírte, y no tiene ninguna gracia! –Agh, después de todo no había aguantado la risa tan bien como yo me pensaba–. ¡Lovino!

Pude notar cómo se acercaba a mi cama y luego se ponía encima, estaba todo oscuro, así que no podía ver apenas nada. Sólo sentía los brazos de Antonio a mis lados.

–¡Ah! ¡Idiota! ¡Estaba durmiendo! ¿Qué haces? –Le intenté apartar los brazos.

–¿Cómo que qué hago? ¿Sabes tú lo que has hecho? ¡Todavía me guardas rencor por lo que te dije!

–¡Como para no hacerlo! –Interrumpí.

–¡Pues no deberías! ¡Me habías cabreado mucho!

–¡Pues te jodes, te callas la boca y no dices algo tan cruel! ¡Bastardo! ¡Quítate de encima o chillaré como si me estuvieses intentando violar! –Exclamé.

Oí cómo bufaba y se quitaba de encima. Así me gusta, obedeciendo, Antonio.

–No te pareces en nada a tus padres, que lo sepas. Ellos por lo menos son simpáticos.

¿Le gusta dar por culo a éste o qué? ¿Acaso no mira la hora que es para estar jodiéndome? Ya me está hartando este imbécil, parece que la tiene tomada conmigo esta noche.

–Ya, claro –contesté resignado pero muy cabreado a la vez.

–Pues sí, claro que sí. Alguna vez has dicho que te pareces a tu madre, ¡pero desde luego tu madre es muchísimo más agradable que tú! –se sentó de nuevo en su cama.

–¡Es una pena que no pueda decir lo mismo, bastardo! –Le di la espalda.

Y no contestó.

Mierda, la había cagado con ese comentario. Esa misma frase podría haber quedado incluso más hiriente en otro contexto, aunque éste ya de por sí debe de haberle dolido. Maldición, ¿ahora qué hago? Básicamente le he dicho que me gustaría compararlo a él también con su madre pero que es una pena no poder hacerlo. Y no se lo he dicho precisamente de buenas maneras… esto es malo. Quería compararlo con su padre, ¿¡por qué coño dije "madre"!

–A-Antonio, escucha –susurré incorporándome y mirándole.

Él se había tumbado de manera que ahora me daba la espalda a mí.

–Oye, lo siento, no quería decir eso –me acerqué a él mientras le hablaba–. Ha sido un golpe bajo, no quería decirlo, de verdad.

Me estoy intentando disculpar, sí.

Cuando le puse una mano en el brazo con intención de que se girase, me la apartó bruscamente.

–Déjame en paz, Lovino –dijo en voz baja.

–No, no te dejo, perdóname –volví a poner mi mano sobre su brazo–. De verdad que lo siento, aunque no te lo creas.

Intenté girarlo pero se resistía, así que me encorvé un poco más para poder mirarle un poco a la cara. Aunque no se veía una mierda porque estaba oscuro, repito, pero da igual, me imagino su expresión.

–Perdóname… –acerqué mi cara a la suya para intentar besarle, pero él apartaba la cabeza cada vez que iba a hacerlo–. Cielo, perdóname.

Logré depositar algunos besos por todo su rostro, aunque él estaba muy cabreado y de seguro no le importó.

–Aquí el único que dice las cosas más crueles… que se le pasan por la cabeza… eres tú, idiota, estúpido –dijo Antonio costosamente mientras era acosado, de alguna manera, por mis besos.

–Lo sé, y me disculpo por ello: lo siento mucho, de nuevo.

Me subí a su cama y le abracé desde atrás, rodeándole la cintura con mis brazos y repartiendo besos por su cuello. Supongo que éste era otro modo de disculpa. Lo sentía de verdad, si no, no haría estas cosas.

Poco a poco fue relajándose y me dejó que le besara. Se giró quedando bocarriba y yo tumbado a su lado, mirándole.

–Antonio… –probé a decir, esperando a ver cuál iba a ser su reacción. Él me miró–. Perdona también que sea un estúpido, antisocial y molesto sin remedio –sonreí algo triste.

Al ver que no contestaba a eso, me abracé un poco más a él, posando una de mis manos sobre su abdomen, bajo el pijama.

Si no dice nada significa que no retira lo que dijo la otra vez… estará todavía muy cabreado… o simplemente sigue pensando que es verdad lo que dijo.

Cerré los ojos fuertemente y apoyé mi frente en su hombro, escondiendo un poco la cara en su brazo y, de alguna manera, intentando conciliar de nuevo el sueño. Aunque eso es algo que no lograría, desde luego.

–Antonio, contéstame… dime algo… –susurré, aún más triste que antes.

Tras varios segundos me devolvió el abrazo, aunque no dijo nada, pero para mí fue suficiente. Yo sé que tenía razón en lo que dijo, así que el hecho de que se retractara tampoco me iba a ayudar mucho. Prefiero dejarlo pasar y seguir como estoy ahora.

–Vamos a dormir, Lovino.

Fue lo último que escuché porque al poco tiempo caí en los brazos de Morfeo.

Para qué mentir, soñé cosas muy extrañas esa noche. Por desgracia en todas esas cosas salía Francis haciendo cosas extrañas, ¿sería alguna señal? ¿Francis iba a amargarme el día? Luego soñé con una playa en invierno, y hacía viento. Por suerte en esa parte no salía el francés. Había una chica aparentemente asiática sentada en la arena, no la conocía. Ella tenía el pelo largo, negro y liso. La parte de atrás del cabello estaba recogida en una coleta baja mientras por delante dejaba caer dos mechones de pelo que se movían a causa de la brisa.

Parecía guapa, pero estaba triste.

Lovino, Lovino…

¿Quién sería aquella chica…?

Lovi, despierta…

Intenté abrir los ojos pero un rayo de luz incidió directo en éstos. Maldición, ¿por qué no bajaban la maldita persiana?

–¿Ya estás despierto? –Preguntó el español mientras me giraba para darle la espalda a la luz–. ¿Has dormido bien?

Le miré. Tardé en darme cuenta de que estábamos en la misma cama, sospechosamente juntos, y tardé aún más en recordar el por qué.

–Agh… ¿qué hora es? –Pregunté.

–Es temprano, es temprano –rió–. Pero es una buena hora para levantarse y empezar el día.

–Déjame dormir, idiota. Tengo sueño –me acomodé un poco y volví a cerrar los ojos.

Joder, si era sábado, ¿a qué viene levantarse temprano? Que se levante él y a mí me deje en paz. Además, me duele la cabeza y ahora lo último que quiero es escucharle soltar sus paranoias mentales.

–Venga ya, tus padres han venido a Londres para algo y sólo van a estar este fin de semana. No seas tonto y aprovecha el día con ellos, no creo que hayan venido de visita turística precisamente –tiró un poco de una de mis mejillas.

–No necesito que me hagas masaje facial para despertarme, ¿sabes? Y sé mejor que tú que no vinieron de visita turística –escondí un poco la cara en la almohada–, si no, mi madre no se habría puesto a insultar hasta el color de los autobuses.

–Pues los autobuses y las cabinas telefónicas son lo único que me gusta de aquí –respondió Antonio.

Visto que era inútil la postura que había cogido para que me dejase en paz, escondí la cabeza bajo la almohada, estando tumbado bocabajo. Así no podría seguir diciéndome cosas estúpidas al oído, tampoco podría soplarme en éste ni darme golpecitos en la mejilla con el dedo.

–Lovi~ –se sentó sobre mí–. Despierta~

Me quité la almohada de encima.

–¡No te sientes ahí, bastardo! –Exclamé.

–¿Ahí dónde? –Rió.

–¡Ahí! ¡Quítate de encima mía!

–¿De encima de tu culo? –Volvió a reírse, yo no lo veía gracioso.

–¡N-no digas eso! –Mierda, es que así sonaba tan mal…

–Cierto, ¿te acuerdas de cuando te dije que no sonaban bien la palabra culo ni sus sinónimos?

Oh, Dios, es estresante. ¿Qué le cuesta callarse la boca y quitarse de encima?

–Aaaaah, ¡maldición! ¡Si te quitas de encima, te contaré una cosa! –Es tan cotilla que seguro que se baja.

Y lo hizo, bastante rápido además.

–Aaah~, Lovi me va a contar algo. ¿Qué cosa es? –Se tumbó de nuevo a mi lado, mirándome con una sonrisa.

–Hmmm… –cavilé durante unos segundos–. Ah, ¿conoces a alguna chica asiática de pelo largo, liso y negro?

–Esto… ¿el ochenta por ciento de las asiáticas, quizá? –Respondió riendo.

Bueno, mala descripción. ¿Pero qué más quiere que le diga? No era más que un sueño, tampoco lo recuerdo todo y… su cara como que no puedo describirla ni de broma. Todas las asiáticas son igual de monas, yo no encuentro muchas diferencias.

A menos que haya una muy fea, claro está.

–Tiene el pelo recogido en una coleta baja y deja caer dos mechones por delante –aclaré.

–Lovi, cariño, eso es una asiática de antes cambiando de look. No ayuda, ¿sabes? –Respondió mientras me tocaba la mejilla, como tomándome por tonto.

–¡Ya lo sé! Pero no sé cómo describírtela. Si la veo sabría que es ella… –Miré a otro lado, decepcionado.

–¿Pero por qué preguntas eso?

Me encogí de hombros. Tampoco iba a decirle que he soñado con ella y como me parecía muy linda, quería buscarla a ver si existía realmente. Mi imaginación vuela mucho, así que puede que simplemente la haya visto en alguna revista de mujeres semidesnudas posando y… en fin.

Continuamos hablando un rato. Él volvió a soltar una de sus estupideces mentales de esas que duran mucho, yo tuve que callarle y así todo el tiempo.

–Lovi, ya se acerca la Navidad~ –sonrió–. ¿Qué quieres que te regale?

Se había levantado a por Vito y se había vuelto a sentar en la cama con él en brazos. El perro no hacía más que bostezar, seguro que si pudiese hablar ya le habría mandado a la mierda más de una vez a su dueño.

–Antonio, ¿quieres dejar de meterle el dedo en la boca al chucho cuando bosteza? –No le pegué ninguna colleja, pero porque no tenía ganas de incorporarme para hacerlo.

–Jo, pero es que es tan mono~ –se rió–. Pero no me cambies de tema; ¿qué quieres que te regale?

–No quiero nada –respondí.

Y era la verdad, que luego me tocaba devolverle el favor y hacerle un regalo. Y hacer un regalo conlleva muchas cosas: primero; partirse la cabeza en pensar qué regalar, segundo; gastarse el dinero en eso y tercero; joderse si no le gusta. Así que como que paso de hacer regalos, demasiado trabajo para solo dos segundos de felicidad.

O ningún segundo en mi caso.

–Jo –dijo–. Bueno, ya lo pensaré.

Maldición, ¿eso significaba que yo también tendría que buscar un regalo para él…?

Bleh.

Me levanté y comencé a vestirme. Tuve que llamarle la atención a mi compañero varias veces, no me gusta que se quede mirándome mientras me quito o me pongo la ropa. No creo que a nadie le guste eso, la verdad.

Finalmente nos fuimos al comedor a desayunar, estaba casi vacío porque era bastante temprano.

–Qué bien se siente uno cuando se levanta temprano, ¿no crees, Lovi? Creo que esta tarde me echaré una siesta para compensar –estiró un poco los brazos mientras íbamos a servirnos el desayuno.

–Pfff… tengo sueño –bostecé.

Nos servimos y nos fuimos a una de las mesas que estaban vacías. Estuvimos charlando un poco de nada en especial y acabé fijándome en la gente que había en todo el comedor desayunando.

–Espera un momento aquí, Antonio –dije mientras me levantaba.

Había centrado mi mirada en una chica que iba vestida de verde, asiática, y que estaba completamente sola y apartada del resto de gente mientras desayunaba. Lo curioso es que llevaba el mismo peinado que la chica con la que soñé, aunque quizá es que se puso de moda llevar el pelo así, luego se lo preguntaré a Mei.

Me acerqué a la chica. No parecía sentirse mal ni estar triste ni nada por el estilo. Supongo que es una tontería hablar con ella, seguramente la vi antes y no me fijé, pero su imagen se quedó grabada en mi subconsciente y terminé soñando con ella.

Pero bueh, nunca está de más conocer a chicas.

Ehi –me senté enfrente suya.

Ella frunció un poco el ceño y levantó la mirada para verme.

–Hola –respondió, secamente.

Me pregunto si todas las asiáticas son así de sosas, porque ya van Mei Wan y esta chica.

–¿Cómo te llamas? –Pregunté.

–Tsk, ¿acaso te importa? ¿Es que intentas aprenderte el nombre de todos los que estamos en este instituto? Pues lo llevas claro, chaval –respondió mientras ponía una mueca de disgusto.

Esta chica parecía incluso más dura que la taiwanesa.

–Venga ya, no seas tan fría, mujer –sonreí–. Mi nombre es Lovino, soy italiano.

–Oh, genial –interrumpió ella–. Entonces ahora entiendo por qué quieres saber mi nombre. Supongo que al ser italiano, vas tras las chicas y, también supongo que no hay ninguna otra chica por aquí y por eso viniste a mí –se giró para mirar a su alrededor.

–¡No! Tengo cosas mejores que hacer que estar coqueteando con mujeres –mentí–. Sólo quiero saber cómo te llamas.

–¿Es que vas a intentar burlarte de mi nombre por ser asiática? Pues ni lo intentes, chaval, ni lo intentes… no pienso abrir la boca –continuó desayunando.

Pues sí que es una chica complicada, sí… en mis sueños no me parecía que fuese a tener tanto carácter, joder.

–No te preocupes –sonreí de nuevo mientras hablaba–. Acabarás diciéndome tanto tu nombre, como otras cosas que quiera saber de ti –le puse uno de los mechones de pelo tras su oreja, con delicadeza.

Ella se sonrojó y se apartó rápidamente.

–¿Acaso es una amenaza? –Frunció de nuevo el ceño, mirándome de manera que parecía que yo fuese su rival o algo así.

–Por favor, ¿cómo puedes decir una cosa así? –Hice un gesto con la mano, quitándole importancia–. Ni hablar. Jamás amenazaría a una mujer que está sola y sin amigos ni nada –recalqué ese "sola".

–¡No estoy sola! ¡Así que teóricamente me estás amenazando! –Puso un mohín de disgusto mientras se cruzaba de brazos.

–Y si no estás sola, ¿dónde están tus amigos?

–Bueno… siempre bajo la primera a desayunar porque me levanto muy temprano. Me gusta aprovechar el día, creo que es lo mejor que se puede hacer los fines de semana.

–Ya veo, supongo que te levantas temprano los fines de semana para poder tener una excusa a la hora de pelearte con la gente, ¿no? "Es que dormí poco" o algo así –reí.

–¡No digas tonterías! ¿Acaso eres idiota? –Respondió–. Me levanto temprano para estudiar y luego, si quiero, me pongo a practicar algún deporte o salgo a dar un paseo con mis amigos.

Hmmm… teniendo en cuenta que cuando yo había dicho que yo era italiano, ella había dicho que de seguro estaba aquí para ligar con mujeres… debe ser más o menos como yo; categoriza a la gente según su nacionalidad. No será complicado hacer que hable un poco más acerca de ella. Es un poco despistada y lo suelta todo con rapidez.

Volví a hablar:

–¿Amigos? Buf… en este instituto… amigos… –miré a mis lados, pensativo–. ¡Oh! Con lo dura que eres, tus amigos deben ser algo como… ¡eso! –Señalé al Patata-Mutante-Man, que acababa de entrar en el comedor.

–¿Eh? ¡No me compares con esas mentes cuadriculadas! –Exclamó, molesta–. Mis amigos son también asiáticos; Kiku, Mei, Hiang, Yao… ¡y toda esa gente!

Suficiente información por hoy.

Qué mona~

–Muchas gracias, linda. Ahora sé más cosas acerca de ti. Ya les preguntaré cuál es tu nombre –reí–. ¡Hasta luego~!

Me marché corriendo antes de que pudiera decir nada. Antonio me miraba con atención, sin fiarse de lo que acababa de hacer.

Al terminar de desayunar, salimos unas horas a dar una vuelta por la calle y, ya de paso, acabamos dirigiéndonos al hotel donde se encontraban mis padres. Por el camino Antonio sacó un tema que para nada me agradaba. No, nada de nada.

–Oye, Lovi, ¿qué harán tus padres cuando se enteren de que estás saliendo con un hombre?

Quemarme. Contratar a la mafia para matarme. Sacarme los ojos. Abrirme el estómago con unas tijeras de costura. Arrancarme los brazos y las piernas.

De repente vino a mi cabeza una de esas imágenes de musulmanas apedreadas. De esas que llevan una sábana para taparle la cabeza y luego va el malo más malo de todos y le da con una gran piedra en la cabeza, haciendo que la sábana se tiña de rojo, finalmente llegan el resto de hombres musulmanes a apedrearla también apuntando al resto del cuerpo.

Sí, aunque por un momento en vez de la mujer, era yo, y en vez del malo más malo, eran mi madre y mi padre.

–Con un poco de suerte sólo me desheredan –reí tras mi respuesta, aunque en realidad no me hacía ni puta gracia.

–Venga ya, no exageres. Deberían comprenderlo.

–Antonio, ¿has buscado en el diccionario alguna vez la palabra intolerancia? Pues encontrarás una foto de gran parte de mis familiares… –me froté la nuca.

–Pero deberías decírselo… bueno, haz lo que quieras. Tampoco creo que pase nada por guardar el secreto un tiempo –se puso un dedo en los labios, pensando.

Me encogí de hombros y seguimos caminando.

Al poco rato sentí cómo me agarraban desde atrás y me sobaban el pecho descaradamente. Grité y me intenté apartar a ese extraño.

–¡¿Qué haces! –Exclamé cuando por fin me había separado con la ayuda de Antonio–. ¡¿Y quién eres tú?

–¿Eh? ¿No eres Feliciano? Qué raro… te pareces mucho a un chico que yo conozco –dijo el que me había agarrado, tenía una enorme sonrisa.

Para mi sorpresa, a su lado estaba la chica del comedor, la asiática. Tras mirarnos se la veía visiblemente molesta. El chico también tenía rasgos asiáticos, aunque era un poco más alto de lo normal y parecía más fuerte. Por lo menos más que Kiku.

–¡N-no soy Feliciano! Él es mi hermano… –aparté la mirada–. ¿Se puede saber qué coño estabas haciendo con las manos?

Antonio apoyó mi pregunta mirándole malamente.

–Oh, nada, sólo me pidieron que se lo hiciera cuando le viese. No creas que esto es algo personal. Por cierto… ahora te recuerdo, ¡tú eres el que montó el numerito en una de las declaraciones, da ze~! –Se cruzó de brazos–. Siempre he querido conocerte, mi nombre es Im Yong Soo. Eres mi ídolo.

Se estaba burlando de mí delante de mi cara, así que decidí ignorarlo si no quería acabar en pelea y miré a la asiática con mal genio.

–¿Y esa chica cómo se llama? –Alcé una ceja mientras la miraba.

–¿Ella? Se llama Trinh –respondió Yong Soo.

–¿Trinh? –Preguntó Antonio, era un nombre raro–. Qué cortito.

–Es mono –añadí–. Bella Trinh.

Antonio tiró de la manga de mi camisa, llamándome la atención. Nos despedimos de ellos y continuamos caminando en dirección al hotel. Estaba realmente lejos.

–¿Te atrae Trinh? –Preguntó de improvisto mi compañero, a lo que yo reí.

–No digas tonterías –respondí.

Nos detuvimos y Antonio miró el escaparate de una tienda. Me dijo que esperara unos minutos mientras él entraba a comprar una cosa.

Aunque fueron unos minutos eternos.

–¡Feliciano! –Alguien volvió a gritar y yo volví a sentir un gran peso caer sobre mis espaldas mientras me tocaban el pecho.

Me giré y volví a verle la cara a Im Yong Soo.

–¿Tú eres imbécil o qué te pasa? –Pregunté con cara de pocos amigos.

–Lo siento. Me volví a equivocar, da ze~ –se fue con la cabeza gacha.

Al rato de que se fuera Yong soo, salió Antonio de la tienda cargando con una bolsa.

–¿Qué has comprado? –Pregunté.

–Ya lo verás~ –respondió.

Estuve insistiendo con mi pregunta varias veces hasta que me resigné. Dijo que me lo enseñaría cuando volviésemos al instituto. Tampoco me esperaba gran cosa porque no es que hubiese sido una gran tienda, pero igualmente tenía curiosidad.

Continuamos caminando. Mis padres deberían estar allí puesto que las visitas turísticas no les gustaban mucho. Pero ahora pienso, ¿ir con Antonio no sería algo extraño? Bueno, quizá creo eso por la situación en la que estamos, tampoco será tan raro que vaya a buscar a mis padres con un amigo, para no perderme ni aburrirme.

Sí, eso será.

–¡Lovinucho, hijo mío! Acaba de llegar Feliciano con un amigo, me alegro de que ya hayas llegado.

Nos encontramos a mis padres nada más entrar en el hotel, no tuvimos ni que subir a la habitación… pero lo malo era que estaba el patata mutante con ellos.

–Entonces ya podemos irnos –mi madre se giró y miró a mi padre y a mi hermano–. ¿Qué tal si nos vamos a algún restaurante o bar? Allí hablaremos más tranquilos.

Y así fue. Acabamos en un restaurante cerca de un extraño campo por el que había niños levantando enormes piedras, seguramente buscando insectos exóticos y mutantes ingleses.

Pero bueno, éste quizá era el mejor momento para contar lo de Antonio.

–Antonio, ¿por qué no pides algo más… rico? Eso no se suele pedir en un restaurante cuando te invitan, cariño –dijo mi madre mirando el vistosamente asqueroso plato de mi compañero–. No te cortes con nosotros, ¿eh?

–No, es que me sentó mal el desayuno y tengo que comer cosas ligeras –respondió, sintiéndose culpable. Yo sonreí–. ¡De todas maneras, muchísimas gracias por las invitaciones!

No, no, Antonio, ¿por qué coño te enrollas siempre? Tenemos que contarles eso… eso es. Hay que hacerlo.

–¿Desayuno? –Preguntó mi madre–. ¿¡No habrá sido por la pizza que te pidió mi hijo estúpido! –Ella me pegó una colleja.

No, vale, ya no era el mejor momento para contar nada. Podría esperar a que nos trajeran la comida, lo contase, se atragantaran y muriesen. Así por lo menos no tendría más problemas.

Ehi, mamma! –Exclamó Feliciano, llamando la atención de todos los presentes–. ¡Os tengo que contar algo muy importante!

Todos atendimos. Me sorprendió mucho que Ludwig apartase la mirada porque, teniendo en cuenta cómo es él con Feliciano, debe interesarle mucho todo lo que diga.

–¡Ludwig y yo estamos saliendo!

Ira, frustración, asco, envidia, enfermo, e incluso intimidado y cohibido por el comentario.

Así es como me siento en estos momentos.

¿Cómo es posible?

–¿Cómo? –Preguntó mi padre, creyendo o confiando que quizá no se había enterado bien.

–Pues eso, estoy con Ludwig –volvió a decir, sonriente.

Lo peor es que lo veía como algo de lo más normal.

Y yo ya no puedo decir lo de Antonio, ya no puedo…

–B-bueno… –comenzó a decir mi madre–. Entonces… ¿estáis felices juntos? –Soltó una risita nerviosa.

–¡Mucho! –Exclamó como respuesta mi hermano–. Pero empezamos ayer, apenas llevamos unas horas.

Mi hermano se abrazó al brazo del rubio, que estaba completamente sonrojado y sin mirarnos.

Y yo todavía seguía en shock. Estaba por levantarme y pegarle de hostias al alemán… pero no.

Son este tipo de cosas las que me hacen envidiar a mi hermano y odiarlo tanto. ¿Por qué yo no tenía tanta iniciativa como él en ese aspecto? Es verdad que él tiene mucha menos vergüenza que yo, pero… Si yo lo hubiera dicho primero, seguro que él habría dicho luego eso de que sale con Ludwig, y les habríamos impactado mucho a nuestros padres pero acabaría pasándose. Joder, esa situación habría sido mucho mejor.

–¡Woah! ¡No parecía que estuvieseis juntos! Si no lo llegas a decir… –comentó Antonio, sonriendo e ignorando la mirada de extrañados de mis padres.

–P-pero Feliciano, ¿desde cuándo eres homose…? Vale, da igual, da igual… –mi padre no sabía qué hacer ni decir.

Comimos en silencio. Supongo que cada uno pensaba en sus cosas; yo en decirles o no lo mío con Antonio, Antonio… Antonio no piensa, Feliciano seguramente pensando en ese macho patatas…

Al terminar y salir del restaurante, mi padre me agarró del brazo y me alejó del resto. Me preguntó por lo bajo:

–L-Lovino… tú eres más… más… distinto. A ti te gustan las mujeres, ¿verdad? –Sonaba esperanzado.

Me miró de una forma que me dio pena no decirle que sí. Así que asentí, encogiéndome de hombros, y él suspiro. Estoy seguro de que si le hubiese dicho "no, estoy enamorado de Antonio", le habría dado un infarto.

–Menos mal…

Me acerqué de nuevo a Antonio y le miré mal. Esto iba a ser muy complicado…

Decidimos dar un paseo cerca del río. Era… ¿Asqueroso? ¿Envidiable? No sé, pero era "eso" ver a Ludwig y a Feliciano caminando cogidos de la mano… aunque en cualquier otro caso, yo no caminaría con Antonio cogidos de la mano también. Ni que esto fuera una secta gay.

Pero la cosa es que ellos pueden, nosotros no.

–Vamos a entrar en esas tiendas, cariño, parece que hay muchas cosas –le dijo mi madre a mi padre, tirando de él hacia las tiendas–. ¿Os venís?

Mi hermano asintió y fue con ellos junto con Ludwig mientras Antonio y yo nos sentamos en un banco, mirando el río.

–Vaya palo –dijo Antonio, riendo–. Hasta tu hermano, que empezó a salir ayer con Ludwig, se lo ha dicho a tus padres. Ahora parece que éstos rezan para que tú no salgas nunca con un hombre. Pero bueno… esto es sólo este año, como dijiste, luego volverás a Italia y te irás con alguna mujer –seguía sonriendo, mirando aún al río.

–N-no digas eso, idiota…

Guardamos silencio durante unos minutos.

Yo tampoco es que quiera dejarle, maldita sea… aunque una relación tan a distancia es algo complicado. ¡Pero todavía queda mucho para que vuelva a Italia!

–¡A-ah! Se me olvidaba, lo que compré… –dijo mientras se giraba.

Antes de que pudiese atender a su bolsa, puse mis manos en sus mejillas, sosteniéndolas y atrayendo su cara hacia mí. Le besé en los labios.

Para mi sorpresa, él soltó la bolsa y correspondió a mi beso… Antonio realmente tiene algo que me gusta.

–Esto es algo que no sé si Ludwig llegará a hacer un día con tu hermano… –dijo Antonio, riendo.

Lo abracé. Es cierto, estar con ese Patata-Mutante-Man es una gran desventaja a la hora de tener este tipo de momentos.

Me besó en la frente y volvió a girarse para coger su bolsa.

–Mira, es una estupidez pero… no encontré nada más que tuviese relación conmigo, para que te acordases de mí.

Sacó un pequeño osito marrón de peluche que estaba sentado y llevando una camiseta con la bandera de España. En ella ponía "Me gusta España".

Reí.

No podía ser una cursilada más grande que esta, en realidad se había esforzado. A mí no se me habría ocurrido.

–Eres un ñoño en potencia –dije mientras cogía el pequeño peluche y reía, mirándolo–. En serio.

–Lo sé –sonrió–. Había más ositos con más nacionalidades, pero bueno… tampoco está tan mal, ¿no? Podría haberte comprado una bandera y ya ves, no lo he hecho.

–Bueno, una gran bandera tampoco haría feo, la colgaría en mi habitación –respondí.

–… Tonto, por lo menos es un detalle –rió.

Le abracé y le besé en la mejilla y en los labios.

Grazie~

Supongo que por muy estúpido, ñoño y propio de nena que fuese el regalo, me preocuparía por cuidarlo bien.

------Fin del capítulo------

Respuestas a reviews:

Espe Kuroba: Volverse como los napolitanos es lo mejor que pudo hacer u_u imagínate que llega allí y le pegan (pobre Feliciano). Sí, estaba en un estado de "ahora me enfado con el mundo y a tomar por culo ;_;" y cosas así. Gracias por leer ^^

Enny-Chan: *Te da una camiseta igual de cool* :) Qué va, supuestamente no era nadie para decir nada (mentira, pero bueno, mejor no enrollar más las cosas). La verdad es que es muy lol, sí, iba a poner un comentario acerca de eso pero al final no, no era plan de ser racista también con los espaguetis xDDDU Gracias por leer :D

Lonelyandsadwhisper: Nah, no es que sea un ladrón, yo también lo haría (lo siento, hay tentaciones muy fuertes T_T). No aguantó el picante… porque si no, no sabría qué hacer, más que nada xDD. Gracias por leer ^^

Arche Klaine: Me alegro *w* Oki, les diré lo de las fans, suena tan bien~ ;w; xD Es que a Lovino le espera un futuro parecido, manejar dinero negro, una empresa traficante, una casita en Corleone… y todas esas cosas e_e Gracias por leer ^^

Atsun: No mueras, la vida sigue e_e (¿?) Volver con Antonio es lo más razonable que podía hacer, síp, pero… ¿y si Antonio se volviese también una mala influencia? (se volvería algo aún más mono y violable, seguro *3*). Antonio es masoquista, ¿qué más da? (sí, seguro que lo es, hum). Gracias por leer :D

Hana Yamazakura: Mejor un Lovi bellaco que uno emo (digo yo, para gustos los colores u_u). Toño celoso sí que debería haberlo metido, pero quizá sería muy pesado, ¿no? Y no sé por qué presiento que hay gente que diría cosas como "joder, por qué llegó Toño, estaba tan bien la situación con Sadiq…" 3_3 aunque yo no pienso eso (ni a bromas), pero bueh xDDDU. Lo del baño es verdad… siempre es un buen sitio para resolver las cosas xDDD. Gracias por leer :D

P.D: xDD

P.D.2: No me extraña, tan tsundere… u_ú

P.D.3: Mejórate de esa alergia, y no mueras por mi culpa ;________;

JunjouMoe: Lovi previsibleeeee :D no me extraña, si es delincuente… Gracias por leer ^^

P.D: Jo, eso mola ;w; ¡de nada! ;w;

JuHahaMoutons: Vale, se reconcilian~ xDDD me alegro de que te haga gracia Lovino ewe Gracias por leer ;D

Kasaki: Es rebelde porque el mundo lo ha hecho así~ No se sabe por qué los señores Vargas no hicieron nada pero… lo mismo la madre está contratando a la mafia para que persigan a Ludwig y le hagan cosas mafiosas .e. *mucha imaginación hay que echarle* Gracias por leer :D

X Karura Chan x: Muchas gracias a ti por dejar review, se agradece ^^ ¡y no te azotes! D: que eso a la larga es malo para la salud, síp. Me alegro de que Lovino te haya abierto los ojos y ahora tengas esperanza (¿es eso posible? Parece que sí). Traficar con tomates es muy triste, aunque de seguro a Lovi y a Toño les parecerá una cosa muy seria O.o Lo de Feliciano y su fimosis… es triste también, me imaginé a Feli haciéndolo y… bueno, yo le habría pegado, pero vale xDU lo tengo un poco enfilado al chiquillo u_u

¡Club de Vito powa! :DDD

Jou, estoy en primer lugar, qué chachi ;w;

MagicVampireChocolate: Es que es napolitano, no puede ir de otra manera D: (¿?) Y no, no piensa en su futuro (y mejor que ya no lo haga DDDD:). Tranquila, que se reconcilian, es una pareja feliz, no podrían "no reconciliarse". Sería anti-natura u_u Gracias por leer :DDD

DarkYumiChan: Oye, pues eso de ser vidente entonces tiene que tener sus ventajas... e_e Por fin hay alguien que parece que me entiende a la hora de escribir lemon ;w; Hm… ¿tú también piensas que España debería ser violado más a menudo? En fin, ya sabes, un poco uke nunca viene mal… joi joi joi. Mes escolar… pues Halloween ya pasó, y la verdad es que habría sido buena idea poner eso de mafiosos y vampiros y todo eso… pero es que quiero que "llegue" ya una estación más calurosa, que es cuando se enseña carne, carne fresca xDDDD Gracias por leer :D

Christine: Me alegro de que te hayas animado a comentar, y gracias ^_^ los comentarios animan más para seguir escribiendo .w. Gracias por leer ^^

Kat's magical warrior: Yo creo que Feliciano en realidad está curado de sustos, lo que pasa es que lo ponen como un angelito porque es un poco tonto (¿? Pero es adorable, también). Gracias y gracias por leer ^_^

NEKO NO GIN: Bueno, Antonio al final sobrevivió (aunque no debería, no debería… (¿?)) Gracias por leer :D

Gi_awensome person: Me alegro de que te guste. Lo siento, no puedo hacer eso, porque principalmene a la gente no le gustan los OC's, y yo he acabado llegando a un punto en el que tampoco me convencen mucho… creo que es mejor seguir manteniendo a los personajes originales, aunque las parejas no sean del todo bonitas ^_^U y no le cojas mucho asco a Elizaveta por mi culpa, que en verdad es buena chica xDU pero cómo no, se necesita a un malo en los fics y le tocó a ella (¿?). Gracias por leer y comentar ^^

SOFY FUJOSHI: Waaaaaa *_* ¡muchas gracias por los cumplidos! Me alegro de que te hayas reído con el fic xD muchas gracias por leer y comentar ^_^

Tsuki no tsuki: La verdad es que sí, no hay nada muy relevante. En realidad es que tenía la idea de hacer otra cosa pero… resulta que salió después en otro fic (y sería un poco fail ponerlo, habría sido como un plagio ._.) Se me estropearon un poco los planes y tuve que volver a montarlos, digamos, fue complicado, pero ya he vuelto a coger el rumbo… creo ;_; por lo menos el capítulo que viene debería… sí… bueno… muchas gracias por leer ^___^

Ross Rice: Lovi fascista… mafioso… fascista… tiene ya tantas caras (¿?) qué mono. Gracias por leer ^_^

Laurelie Kirkland: Me alegro de que te guste ;w; La verdad es que seguiré pensando alguna manera para que haya lemon… todavía sigo pensando, sí, cómo pueden acabar en la cama sin que Lovino se cague en los muertos de Antonio ni Antonio acabe desviándose… complicado, síp. Muchísimas gracias por animar y comentar ^_^ y por leer también xD

Nerak-18: Me alegro de que te guste :D y ánimo con tu fic de Francia y Canadá (Francia es muy sexoso, sácale el máximo partido (L) (¿?))

P.D: En realidad creo que a cualquier madre le habría dado un chungo/patatús/un algo/un oh dios mío… sep. Pero esta madre es especial, sep sep.

Frederica Bernkastel: Dios, pobrecito xDDDD en realidad es muy triste no poder soportar el picante, con lo bueno que está (como si el picante en sí tuviera sabor, síp) ;w; pero en serio, pobeshito xDDD y ojalá Lovino se comiese a Toño alguna vez… ains… pero lo veo tan complicado xDD Gracias por leer ^_^

N o b u n n: Me alegro de que te hayas animado a comentar y muchas gracias ^_^ y gracias por leer también :D

Hinakura1: Yo también quiero acción, créeme… xDDDD (y es raro que lo diga yo, siendo la que lo escribe, debería estar satisfecha con lo que hay). Pero si la faceta maléfica de Lovi es adorable~ quizá es que tengo gustos raros (no sería de extrañar) ¿y con el señorito a quién te refieres? ¿Austria? D: Gracias por leer :D

Kano Akira: Me alegro de que te guste y gracias ^^ es verdad de que ya era hora de que Toño conociera a los padres de Lovi… ¿Lovi debería conocer al padre de Toño? Hum hum… gracias por leer :D