El viaje fue tranquilo, Quinn se había quedado dormida desde que subió al avión pues seguía sintiéndose agotada. Una azafata tuvo que despertarla cuando el avión había aterrizado. En la sala de espera estaba su papá, al verlo se dirigió hacia él.
Ru. Quinn –la abrazo.
Q. Hola papá –saludo tímidamente.
Ru. Ven vamos al auto –tomó la maleta de su hija- ¿Cómo fue el viaje?
Q. Bien –el papá se quedó observándola, veía la herida que tenía encima de su ojo derecho.
Ru. ¿Qué te paso? –señalaba la frente de su hija.
Q. Hubo una turbulencia cuando estaba en el baño del avión y me golpee… pero estoy bien
Ru. ¿Y en la mano?
Q. Traté de agarrarme y me lastime –mintió- pero una azafata me puso una venda, le dije que no era necesario pero ya sabes… –se encogía de hombros.
Ru. ¿Sabes que podríamos demandarlos?
Q. No es necesario papá, fue un accidente –Russel se había quedado parado cuando llegaron a un BMW color negro, abrió la puerta a su hija y guardo el equipaje. Quinn al ver el elegante auto supo que le iba bien a su padre, tal como lo había dicho.
Ru. ¿Quieres quedarte en mi casa o en un hotel? Te lo pregunto porque sabrás que vivo con mi nueva esposa y no quiero que te sientas incomoda
Q. Prefiero un hotel –la rubia no quería que la vieran, el sangrado de la nariz podría aparecer en cualquier momento o que por accidente le fueran a ver los moretones y no quería ni pensar en la reacción de su padre- no tengo nada en contra de tu esposa, de hecho me gustaría conocerla pero… me gustaría tener tiempo para asimilar de que la voy a conocer, por qué me la vas a presentar ¿verdad? – Russel se sentido dolido porque su hija no quisiera ir a su casa pero lo último que dijo le había gustado así que respetaría la decisión de Quinn.
Ru. Claro que te la voy a presentar… te llevaré a uno de los mejores hoteles
Quinn y su padre hablaron en el camino, más que nada hablaba de su trabajo y la rubia lo escuchaba mientras veía la vista por la ventanilla del auto. Al llegar al Trump Soho se detuvieron, un valet parking tomó el auto y otro empleado bajo la maleta. Quinn estaba sorprendida por la espectacularidad del edificio. Cuando dijo que la llevaría a uno de los mejores hoteles no pensaba en algo como eso, veía para todos lados.
J. Buenas noches señor Fabray –saludo el chico que estaba en recepción- bienvenido
Ru. Buenas noches Jonh, ¿tienes habitaciones disponibles? Quiero una para mi hija –el chico comenzó a buscar en una computadora.
J. En un momento señor Fabray
Q. Papá esto parece muy costoso –susurro.
Ru. No hay problema, es de un amigo mío
J. Señor Fabray le vamos a otorgar el penthouse –le entregó una tarjeta- la maleta se la llevaran en un momento.
Q. No, yo la llevo
Ru. No, te la van a llevar
Los dos Fabray se dirigieron al elevador, al llegar Quinn se quedó más sorprendida por lo lujoso de la habitación, si se le podría llamar habitación pues era enorme.
Ru. Bueno, puedes pedir lo que quieras, mañana enviaré un auto para que te lleven y veas la audición, yo vendría por ti pero tengo unos pendientes, después llegaré allá.
Q. Si gracias –Russel abrazo a su hija y se fue.
Quinn recorrió la habitación, había una sala con dos sillones de color blanco, la habitación estaba rodeada de ventanales donde se podría ver la ciudad, había una bar que contenía una variedad de bebidas, al entrar a la habitación vio una enorme cama que estaba cubierta por sábanas blancas, además de tener un sillón blanco también y una mesita. El baño era enorme, tenía una tina, una regadera y un jacuzzi. Unos sonidos en la puerta la distrajeron, cuando llegó la abrió y encontró a uno de los empleados que llevaban su maleta, la rubia la tomó y se le quedo viendo al muchacho.
Q. Mmm… no tengo dinero en efectivo, prometo que te compensare después –el joven solo se dio la vuelta y se fue.
La rubia regreso a la habitación, tomó su pijama y se cambió para después meterse a la cama.
La mañana siguiente Quinn estaba esperando por el auto que la llevaría a Nyada, llevaba unos jeans color azul marino, una blusa negra y un saco negro, trataba de ocultar los golpes que tenía en su cuerpo. Una llamada a la habitación le anuncio que el auto esperaba por ella. Tomo su bolsa y bajo por el elevador. El auto que la esperaba era igual al que su padre manejaba, un empleado del hotel la encamino hasta estar dentro del automóvil. La rubia estaba nerviosa porque vería a Rachel, después de recorrer varias calles de New York llego, se dirigió al auditorio. Era majestuoso, muchísimo más grande que el que había en Mckinley, varias personas estaba sentadas en las butacas se sentó en una y escuchó a los que hacían las audiciones, la mayoría cantaba bien pero nadie tan bien como Rachel. La rubia se puso nerviosa cuando escucho que era turno de la morena. Rachel salió al escenario, Quinn no podía quitarle la vista de encima, traía un vestido color blanco y su cabello suelto acomodado solo con una diadema, la rubia estaba embobada cuando su padre le hablo, estaba parado a un lado de ella.
Ru. Ven Quinn, sígueme
Q. Pero quiero ver –apunto al escenario.
Ru. Desde acá podrás ver mejor
A la rubia no le quedo de otra que seguir a su padre, llegaron a donde se encontraban varias personas.
La morena estaba nerviosa, agradecía tener otra oportunidad pero a la vez estaba triste al no tener quien la apoyara en ese momento pues sus padres no pudieron acompañarla. Cuando entre la gente vio a una rubia que se parecía a Quinn, no se parecía era Quinn, se preguntaba qué estaba haciendo la rubia ahí. Cuando escucho una voz indicándole que iniciara su canción. Rachel miro a Quinn encontrándose con su mirada, la rubia le sonrió, la morena comenzó a cantar without you, mientras cantaba miraba a Quinn que estaba entre el personal de Nyada, la gente quedo sorprendida al escucharla. Al finalizar la canción Rachel salió del escenario y Quinn estaba feliz de que lo hubiera hecho tan bien.
Ru. Anda ve a felicitar a tu amiga, realmente lo hizo muy bien
Q. Nnno -tartamudeaba
Ru. ¿Cómo? Hiciste todo esto por ella ¿y no quieres ir a felicitarla? Anda ve a ella le encantará verte
Q. Bueno –no estaba muy segura como reaccionaria Rachel pero se moría de ganas de hablar con ella y felicitarla.
Camino hacía los camerinos, no podía con los nervios, al llegar la vio hablando por teléfono.
R. Si papá…no, no esta vez no olvide la letra –se escuchaba feliz- sí, si buscaré el boleto para regresar de inmediato… gracias, yo también los quiero –la morena colgó la llamada y al ver en el espejo vio que detrás de ella estaba Quinn.
Q. Solo vine a felicitarte, lo hiciste muy bien
R. Tú hiciste esto ¿verdad? –se volteó a verla.
Q. No, lo hiciste tú con tu talento
R. Sabes de lo que hablo Quinn, esta oportunidad y además viniste a verme –estaba emocionada.
Q. No, fuiste tú… y no me perdería de nuevo tu audición –Rachel se sentía mal, después de todo lo que le había dicho, sabía que ella tenía que ver con esta nueva oportunidad al verla sentada con el personal de Nyada. Se quedó mirando a la cara a Quinn, no sabía que decirle cuando vio el parche en su frente.
R. ¿Qué te paso? –preguntó preocupada, al ver su mano vendada se asustó más, además venía abrigada, todo le parecía muy raro.
Q. Yo nada más vine a felicitarte, estoy segura que te van aceptar –dio la media vuelta y se fue.
La rubia desapareció dejándola sola, Rachel tomó sus cosas y salió para alcanzarla pero se detuvo al ver que Quinn se detenía de nuevo con el personal de Nyada, vio como un señor rubio la abrazaba y al parecer le presentaba a los demás. Rachel decidió irse a su hotel esa misma tarde regresaría a Lima, pero seguía pensando en Quinn. Antes de irse quería verla pero la ciudad era grande, con millones de personas que nunca la encontraría, así que sacó su celular y realizo una llamada, estaba nerviosa no sabía cómo reaccionaría la otra persona al responder.
R. Hola Frannie, soy Rachel –Frannie se quedó un momento pensando.
F. ¿Rachel la de Quinn?
R. Si –se rió.
F. ¿Ahora que hizo mi hermana? ¿No me digas que estas embarazada? –Rachel rió pues conocía el humor de Frannie.
R. No… te llamo para ver si tú sabes dónde está quedando Quinn en New York
F. ¿Qué? ¿Está aquí?
R. Si, ¿no lo sabías?
F. No, pero espera te cuelgo y ahorita te mando un mensaje con la dirección
R. Gracias Frannie.
La morena estaba impaciente, ya había dejado el hotel y traía su maleta en mano, iría a ver a la rubia y después se iría al aeropuerto. El mensaje de Frannie no tardó en llegar informándole la dirección.
Quinn había llegado al hotel, su padre había regresado a la oficina, así que se dispuso a pedir algo para comer. Después que terminara le marcaría a Frannie para visitarla. En la puerta de la habitación se escucharon varios golpes, Quinn fue a abrir su comida había llegado.
Q. Ese chico me va a odiar –se lamentaba pues seguía sin tener dinero en efectivo. Al abrir la puerta se encontró con los ojos cafés de Rachel, la rubia se sorprendió no esperaba encontrarse con ella- ¿Qué haces aquí?
R. ¿Puedo pasar? –Quinn se quitó de la puerta dándole paso a la morena quien traía una maleta color rosa.
Q. ¿Entonces qué haces aquí? –se sentó en uno de los sillones.
R. Estaba preocupada por ti
Q. No deberías… ya no somos nada, ¿Recuerdas?
R. Cometí un error… todo lo que te dije era para alejarte, para que pudieras ir a Yale sin pensar en mi
Q. ¿No pudiste haber hablado conmigo en vez de romperme el corazón?
R. No quería hacerte daño solo quería que siguieras tu camino –susurro.
Q. ¿No pudiste pensar en otra cosa que romper conmigo?
R. Tú hubieras hecho lo mismo
Q. No, no lo hubiera hecho –se levantó- cualquier cosa que hubiera pasado yo te hubiera querido conmigo
R. ¿Crees que podamos seguir con esto a distancia?
Q. Si Rachel, estoy segura que podríamos seguir a distancia pero al parecer tu no, ¿acaso no te lo he demostrado?, no sé qué es lo que tú quieres…
R. Solo quiero saber que me amas- grito
La habitación se quedó en silencio
Q. Cásate conmigo
R. ¿Qué?
Q. Cásate conmigo... para mí es muy difícil decir mis sentimientos y que mejor decirte lo que siento con la mayor demostración de amor… yo no quiero a nadie más en mi vida que no seas tu
R. Es que…
Q. ¿Vas a rechazarme? ¿Significa que no quieres estar toda tu vida conmigo?
R. No, si quiero, yo no me veo con nadie más
Q. ¿Entonces? Cásate conmigo –Rachel veía muy decidida a Quinn. Quería a su rubia de regreso, ella estaba encantada de casarse, pero no quería que después Quinn se arrepintiera.
R. Está bien –sonrió.
Q. Muy bien, entonces vámonos
R. ¿En este momento?, es que no traje nada para ponerme
Q. Sí, no quiero que después me digas que no
R. No te voy a decir que no
Q. Vamos –extendió su mano para que la morena la tomara, al agárrala la morena no sintió la misma calidez que antes.
La rubia sacó su teléfono e hizo una llamada mientras bajaban por el elevador. Rachel no sabía con quien hablaba, pues solo escuchaba a la rubia decir si, si, y después se reía. Cuando termino la llamada Quinn guardo su teléfono y volteo a verla.
Q. ¿Por qué mi hermana cree que estas embarazada? –Rachel se empezó a reír.
R. No sé, no sé de dónde saca tanta ocurrencia tu hermana
Al llegar a la planta baja del hotel, Quinn salió seguía agarrada de la mano de la morena cuando recibió un mensaje, caminaron varias calles.
R. ¿A dónde vamos Quinn?
Q. A casarnos
R. Pero ¿dónde?
Q. No sé, Frannie me mando la dirección que le daré al taxista
R. Quinn había taxis fuera del hotel
Q. Sí, pero no traigo efectivo
R. Yo tengo
Q. Primero tengo otras cosas que hacer - se detuvo al ver un banco.
La rubia entró al cajero para ver cuánto dinero tenía la tarjeta que su padre le había dado, al ver la cantidad quedo sorprendida, no esperaba que fuera tanto dinero, saco efectivo y salió.
R. ¿Paro un taxi?
Q. No espera, una última cosa… necesito ir a un lugar que está aquí cerca… pero quiero ir sola, espérame aquí no tardo –dio media vuelta y se fue- No vayas a huir –gritó
R. Te digo lo mismo a ti
Mientras la morena esperaba veía las tiendas que había a su alrededor y se metió a una de ellas.
Cuando Quinn regreso vio a la morena esperando con una bolsa en la mano.
Q. ¿Qué compraste?
R. Te digo si me dices a donde fuiste
Q. Ya lo verás
R. Entonces ya lo veras también tú
La rubia paro un taxi, le dio la dirección, en menos de veinte minutos llegaron, la morena iba a sacar dinero para pagar pero Quinn se le adelanto. Las chicas se bajaron y se encontraron con Frannie que las esperaba en la puerta.
F. Pensé que ya se habían arrepentido –abrazo a su hermana- ¿porque no me dijiste que estabas aquí?¿y esos vendajes?
Q. Es una larga historia –soltó a su hermana
F. Cuñada –abrazo a la morena.
R. Hola Frannie
F. ¿Listas? –Las chicas asintieron mientras se tomaban de la mano- espero que traigan sus identificaciones –volvieron asentir- un amigo trabaja aquí así que no habrá problema
Entraron al edificio, un juzgado. El edificio era hermoso y antiguo. Frannie saludo a un señor que vestía un traje negro, el señor al verla le hizo una seña de que se acercara.
F. Denme sus identificaciones –le dijo a la chicas quienes las sacaron de sus respectivas bolsas, Farnnie las tomó- espérenme aquí, ahorita le hablo –les dijo y se alejó a donde estaba el señor.
R. ¿Estas segura Quinn? Mira que estamos a unos minutos y…
Q. Estoy completamente segura, ¿tú no?
R. No, digo sí –la rubia se le quedo mirando extrañada- no me hagas caso estoy nerviosa
Q. Tranquila –la agarro de la mano- todo está bien –la morena asintió.
Frannie había estado hablando con el hombre uno minutos, hasta que les hizo una seña a las chicas para que se acercaran.
Q. ¿Lista? –veía a la morena.
R. Si –sonrió
Las dos chicas se acercaron a la Fabray mayor quien les presentó al hombre.
F. Quinn, Rachel les presento a Robert –el hombre las saludo.
Ro. ¿Listas? –las dos asintieron- vamos a pasar a mi oficina, pero necesitaremos otro testigo
Las dos chicas se vieron y después a Frannie, no conocían a nadie en New York solo a Russel, pero él no era una opción ya que tendrían que explicarles tantas cosas. Así que Quinn soltó a Rachel y camino hacia la salida, la morena la veía extrañada hasta que salió del edificio.
F. Creo que ya se arrepintió –Rachel volteo a verla, no esperaba que dijera eso, a la morena eso ni siquiera le había pasado por la cabeza.
Minutos después vieron a Quinn que regresaba con un joven rubio tras ella, al llegar donde estaban los demás.
Q. Listo, podemos casarnos ya… él es Andrew –refiriéndose al chico- y será nuestro otro testigo
Rachel dio un suspiro de alivio al ver que la rubia había regresado, al notarlo Quinn se acercó a su futura esposa.
Q. ¿Crees que eso me iba a detener? –le susurró al oído. Rachel solo rió.
Ro. Empecemos entonces –camino dirigiéndose a una oficina y los demás lo siguieron.
Robert comenzó con el discurso que dan los jueces en una boda civil, las dos chicas no dejaban de mirarse hasta que llegó el momento en que Rachel y Quinn tenían que firmar su acta de matrimonio. La rubia firmaría primero pero se detuvo.
Q. Te amo –se acercó a Rachel y la beso.
F. No, no, aún no te han dicho que puedes besar a la novia
Q. Frannie eso es en las bodas en la iglesia –volteo a ver a su hermana, Robert hizo un sonido gutural para que la rubia firmara- Un momento… ya sé que esto también se hace en la iglesia pero…-saco una pequeña caja color negro, la morena al verla se emocionó- Yo te acepto Rachel Barbra Berry como mi esposa para amarte y respetarte todos los días de mi vida –abrió la caja la cual contenía un par de anillos de oro blanco, tomó uno de los anillos y agarró la mano de la morena para ponérselo en su dedo anular de la mano izquieda y después firmo, Rachel no esperaba que Quinn hiciera eso, estaba sorprendida, feliz.
R. Yo te acepto a ti Lucy Quinn Fabray como mi esposa, prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida –tomó el otro anillo y se colocó a la rubia y posteriormente firmo.
Frannie y Andrew firmaron después, las dos chicas no dejaban de mirarse, por las mejillas de la morena empezaban a caer unas lágrimas, lágrimas de felicidad.
Ro. Ahora las declaro oficialmente unidas en matrimonio –sonrió- y bueno, ya sé que esto lo dicen en las bodas de la iglesia... así que ahora puede besar a la novia
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