Capitulo 26: Desesperado

Edward POV

Estaba buscando unas cosas tras de la casa cuando vi a mi hija revoloteando por ahí mirando las mariposas, sonreí, luego posé mi mirada en Bella, estaba nerviosa.

¿Qué haces aquí Bella?- pregunté dulcemente, sin querer asustarla porque estaba muy ensimismada en sus pensamientos.

Vine a ver a Carlisle, quería platicar un rato con él- la notaba rara, me negaba su mirada eso me olía mal, o quizás se topó con Tanya y esta la trato mal…

¿sucede algo Bella?- sabía que algo sucedía, pero dejaría que ella me lo dijera. Negó enérgicamente y luego de restregar su rostro me miró.

No pasa nada, solo quería venir un rato- trató de distraerme.

¿Por qué no entraste?- sabía que quizás se sentiría incómoda, pero ella era dueña de pasearse por donde quisiera.

No quise incomodar- la miré y su labio temblaba, ella ya no me engañaría más, estaba ocultándome algo.

Bella… yo… te conozco como la palma de mi mano… ¿Qué sucede?- negó.

Iré a médico- y la realidad calló como saco de papas sobre mi espalda, ese bastardo la había hecho perder a nuestro bebé, me sudaron las manos. Instintivamente me acerqué a ella y toqué su barriga.

¿le pasa algo a nuestro bebé?- bella se sonrojó.

No grites de esa forma, alguien podría escucharlos- salté cuando sentí la voz de mi padre, me alejé instintivamente de Bella pensando antes que podía ser otra persona, me avergonzó mi grito- ¿Cómo estas hija?- bella se llevaba muy bien con mi padre, lo que me agradaba mucho. Pasamos un rato conversando hasta que bella nos invitó a dar una vuelta, todos decidimos ir. Admitía que estábamos lejos, pero me sorprendió bastante cuando se me acercó más de lo debido y tomó mi mano, quería alejarme, con la mirada le hice ver que la niña estaba al pendiente de nosotros, no podía permitirme dejar al descubierto todo por descuido, a Nessie por mucho que le agradara podía decirle a Jacob, bella se alzó de hombros restando importancia al asunto, ella no sabía en lo que se metía, no podíamos tentar la suerte hasta que nuestro bebé estuviese sanito y salvo.

¿Qué sucede Bella?- negó nuevamente, ya me estaba poniendo nerviosa su maldita actitud, quizás Jacob quería llevárselas y se estaba despidiendo de mi… ella me lo diría obvio, así que deseche automáticamente esa idea.

Te amo…- susurró para tratar de distraerme y e de admitir lo hizo excelente.

Te amo más mi amor- nos abrazamos aún más fuerte. Vimos jugar a nuestra hija con las mariposas, gritaba sin parar, jamás pensé que pudiese ser tan feliz con niños, e de admitir que jamás pensé ser padre… y jamás pensé poder concebir un hijo con mi Bella, después de que Charlie Swan se ensañara tanto con nosotros.- No veo la hora de que crezca para ver tu barriga abultadita- dije aferrando su barriga, quería poder verla abultadita ya que no tuve ese privilegio con mi niñita. Sentí a Bella tensarse pero lo dejé pasar. Sin decir más se dio la vuelta y mirándome con intensidad me besó. No fue tan solo un beso cualquiera, fue uno lleno de amor y lleno de necesidad, era como si con ese beso quisiese que nos fusionáramos, la amaba y no podría vivir jamás sin ella, sabía que no era justo, sabía que no se lo merecía pero solo podíamos ser amantes y juro que esos serían mis momentos más felices.

Mira abuelito se besan- me puse nervioso pero al sentir que Bella sonreía sobre mis labios.

Si mi Nessita, tus papitos se besan- le dijo mi padre, Bella sonreía con verdadera felicidad, tal parece que ya no le interesaba mucho que la niña se enterara, ojala algún día podamos decirle que yo soy su verdadero padre, no ese asqueroso hijo de perra que maltrata a su madre.

Mis papitos se besan- por fin nos separamos por la banal necesidad de respirar, pero junté mi frente con la de ella, suspiré porque sabía que este actuar no era por nada, sabía que tras todo esto algo raro había.

A ti te sucede algo… iré por mi saco y te acompañaré a medico- no la dejaría sola jamás, pero me detuvo cuando comenzó a negar enérgicamente. Vi a mi hija acercársenos y nos hizo señas para que la tomáramos.

Te amo- susurró y besó nuevamente mis labios- te amo y te amaré hasta los últimos días de mi vida- ¿Qué hago maldita sea? Se que le pasa algo ¿Por qué no me quiere decir? La vi mirar a Nessie y sus ojos se humedecieron.

Mamita te ama… si ella se casara contigo él no la volverá a golpear ¿verdad?- me tragué la bilis, negó automáticamente, él jamás volvería a tocarlas.

Jamás la golpeará otra vez… y jamás te hará nada a ti hija- los hoyuelos de mi bebe se marcaron más y me encanté con su sonrisa.

¿ahora tú serás mi papito?- asentí con los ojos llorosos, conmovido totalmente, con ganas de llorar se la arrebaté a Bella de los brazos.

Nos tenemos que ir- negué no quería, pero el rostro de Bella me hizo suspirar desanimado.

Vuelve rápido, quiero saber como está nuestro bebé- no me miraba cuando asintió, era como si quisiera llorar pero no derramó ni una lágrima. La vi subir al auto y sentí mi estómago apretarse, era una sensación inexplicable, era como… pero decidí dejar de pensar ya no quería llenarme la cabeza de estupideces. La vi una sola vez voltearse, se despidió con la mano.

¿Qué le pasaba a Bella?- preguntó mi padre tan preocupado como yo, negué.

No me lo quiso decir, pero también noté que algo raro le estaba pasando- suspiré.

Será mejor que vamos a la casa, Tanya estaba indignada con la visita, no queremos problemas- aún mirando la lejanía por la que mi bella hermosa junto a nuestros hijos había desaparecido asentí.

No queremos problemas- repetí cansado. Caminamos lentamente hasta nuestra casa y Tanya estaba esperando fuera de la casa a brazos cruzados.- ¿sucede algo?- pregunté tratando de hacerme el desentendido, sabía que ella se había percatado que estuve con Bella.

¿tendría que suceder algo?- me alcé de hombros, miré a mi padre que negó mientras sonreía un poco.

Los dejaré conversar, permiso- y sin más me dejó solo con la neurótica.

¿tendría que sucederme algo, Edward Cullen?- me alcé otra vez de hombros.

No leo la mente para saberlo- me senté en la misma banqueta donde antes estuvo Bella… ¿Qué demonios será lo que le ocurría?... suspiré… solo quería que las horas pasaran rápido para que volviese y me contara como estaba nuestro bebé.

¿me escuchaste?- me gritaba Tanya.

¿perdón?- pregunté enfocándome en ella otra vez.

¿Dónde mierda tienes tu maldita cabeza?- no le respondí, ella hace mucho que ya no me guardaba ni un tipo de respeto- de seguro piensas en la puta Black- la miré incrédulo y fue como si de un segundo a otro hubiese comenzado a ver todo rojo, me paré en el instante y sin medirme la estampé contra la pared.

No-vuelvas-a-referirte-de-bella-como-una-puta- separé cada letra sumamente enfurecido, sentía como si mi saliva fuese ponzoña hirviendo.

No me maltrates- susurró con miedo.

Sabes que no lo haré- sus ojos estaban abiertos desmesuradamente.

Me duele- y fue cuando miré sus brazos, mis uñas casi se enterraban en la piel y de paso vi lo que terminó por horrorizarme, su vientre… nuestro hijo, la solté al instante y sin más ella partió corriendo a la casa, pero no me quedaría así, tenía que pedirle perdón, me había pasado con ella, la seguí corriendo hasta la habitación, pero ella fue más ágil y cerró la puerta.

Déjame entrar por favor- supliqué.

No seré otra mujer maltratada, no me harás daño, ni a mí ni a mi bebé- cerré los ojos y apoye mi cabeza en la puerta.

Mi amor por favor abre la puerta, de verdad que no quise hacerte daño, solo… solo no pensé ternura… por favor ábreme la puerta- tenía que intentar ganármela endulzando sus oídos.

Me das miedo- y me dolió, juro que me dolió que dijera eso, yo no era como Black, yo no maltrataba mujeres…

Te lo imploro mi vida, solo… solo abre la puerta, te juro por lo más sagrado… mi amor te juro por la memoria de mi madre que jamás te volveré a tocar con brusquedad, tu sabes que te quiero mucho- sentí como le quitaban el cerrojo a la puerta y me miraba expectante.

Pero la amas y la amaras siempre solo a ella- sus ojos derramaron lágrimas- tu corazón jamás me pertenecerá porque siempre fue de ella- y se dio la vuelta para alejarse un poco de mi.

Déjame mirar tus brazos, quiero ver si te lastimé- no se alejó solo me miraba lo que en si terminaba intimidándome.

Eres hermoso- susurró mientras acariciaba mi mejilla.

Tu también lo eres- la miré a los ojos. Ella era hermosa, era una mujer realmente preciosa, pero no era mi Bella, no la amaba ni la deseaba como lo hacía con aquella castaña de ojos deslumbrantes, aquellos de chocolate derretido que me miraban con tanto amor y ternura pero a la vez tan sensualmente, no tenía ese sonrojo tan tentador en sus mejillas ni mordía su labio como lo hacía ella. Tanya se me quiso acercar para besarme pero la alejé con delicadeza.

Inténtalo, me lo merezco- susurró- jamás en todos estos años juntos has intentando enamorarte de mi, jamás has intentado olvidarla y dios que me lo merezco, yo no quise esto, yo no quería casarme contigo pero pediste mi mano ¿y para qué? Tan solo para burlarte de mi… para día a día reírte de mi… jamás intentaste siquiera darme un poco de espacio en tu corazón, jamás y me duele porque has sido mi único hombre y del que me enamoré profundamente- me dio pena ver sus ojos llenos de verdad y lágrimas- siempre creí que tendría hijos bajo un lazo tan maravilloso como el amor… siempre quise formar una familia como la que mi padre y mi madre tenían… eso fue lo que siempre anhele con mi alma, pero llegaste tu con esos hombres y lo arruinaste todo… me quitaste todo…- me sentí expuesto de tantas formas.

No me culpes de tantas cosas- susurré alejándome y sentándome en la cama.

Bajaré a ver a la niña- asentí, me gustaba la idea de no hablar más del tema.

Ok…- me tiré a descansar sobre la cama y no sé cuanto tiempo estuve metido en mis pensamientos o dormí, hasta que unos golpes me sacaron de ese estado.- pase- me recompuse un poco.

Hijo, tu hermano quiere hablarte, esta bastante desesperado en la sala- y mis piernas se movieron automáticamente, y sin esperar que más tenía por decirme papá, bajé a verlo.

¿Qué sucede, Hermano?- miró a Tanya y era como decirme sin palabras que ella no debía estar ahí- Tanya ¿podrías darnos un poco de privacidad?- refunfuñando y sintiéndose sumamente ofendida se fue de la sala, esperé hasta verla desaparecer por el segundo piso.- ¿Qué pasó?- pregunté otra vez.

Es Bella- miré la hora en el mismo reloj que ella me había regalado y daban pasado de las 10 de la noche.

¿Qué le pasó?- tomé mi saco, quizás se había sentido mal y tendría que examinarla… o quizás… ese perro mal parido…- ¿la golpeo otra vez?- pero no respondió…- ahora si que lo mato- pero no me dejó salir de la casa, me sostuvo fuertemente del brazo.

Bella no a llegado…- y el mundo se cayó a mis pies…

¿Qué?- susurré.

No a llegado y creo no va a llegar porque mamá acaba de revisar sus cosas y las de la niña y falta mucha ropa, dinero y joyas… creo que se fue- jadee, eso no podía ser posible, Bella me lo hubiese dicho, ella… ella… no…- no se fue… no se escapó- negué frenéticamente, ella no me habría hecho eso… jamás me hubiese dejado, jamás me habría quitado la oportunidad de ver crecer a mis bebés.

Por eso estaba tan rara hoy día- y todo comenzó a calzar como piezas de un rompecabezas.

Me dejó…- susurré con la incredulidad reflejada en mi tono.

Y por mi culpa…- miré a Jasper y no entendía lo que decía- si la hubiese comprendido- se dejó caer totalmente abatido sobre el sillón, con sus manos tapó su rostro- si la hubiese apoyado como el hermano que debía ser… si no lo hubiese encarado él jamás la habría dañado, ellos estaban bien antes de que me entrometiera- aún no era capas de decir algo.

No te culpes hijo, quizás Bella solo se cansó de él, quizás en un tiempo más se comunique con nosotros, contigo hijo- puso su mano en mi hombro para infundirme esperanza.

Esta embarazada y lejos de mi con nuestra hija… esta… ella puede estar pasando hambre… frío- hipé.

No hijo, Jasper dijo que faltaba dinero y joyas, ella debe haber sabido bien lo que hacía, sabes del inmenso amor para con la niña, jamás dejaría que pasara alguna carencia- sin más salí de la casa a toda velocidad.

¿Dónde vas?- gritó Jasper tras de mi.

La voy a ir a buscar toda la noche y por toda la ciudad si es necesario- se apresuró y llegó hasta el otro lado del auto.

Te acompañaré, quizás dos vean más que uno- no pelearía, no tenía ánimos, así que solo asentí.

¿Edward?- Tanya me llamó pero ni siquiera me voltee a mirarla aún que fuese una sola vez.

Dejamos los pies en la calle, preguntamos por todos lados con una fotografía que cargaba siempre conmigo, una de Bella y de mi hija que ella misma me había dado, pero nada, nadie las había visto por ni un lado, conduje hasta la casa del médico tratante de Bella con el que hoy asistiría, pero nada. Ya no daba más y escuchar a Jasper culparse una y otra vez me desquiciaba.

Mi culpa- susurró otra vez.

¡Cierra la boca, maldita sea!- le grité desesperado, me miró con aún más pena- lo siento… pero… no me ayuda tu constante monologo de culpabilidad.

No lo podía creer, pasaban días sin poder verla, ella no nos había dejado ni una pista de su posible paradero, cuando Jacob Black se enteró al igual que yo, comenzó a dejar los pies en la calle, empapelando por la cuidad sus fotos… cada día perdía un poco más las esperanzas de algún día poder abrazarla, de poder besar esos maravillosos labios, jamás sentiría el privilegio de cargar a mis bebés…

Hoy nuevamente salí a buscarla pasé por plazas, unos restaurantes pero nada, me desquiciaba no saber su paradero o por lo menos saber que estaba sana y salva. Llegué al mercado y miraba para todos lados por si lograba reconocerla, pero nada, seguí avanzando, estaba tan cansado que casi, casi arrastraba los pies ¿desde cuando no me bañaba? Había perdido la cuenta de esos días… ¿y dormir? Eso ni pensarlo, así que cuando por fin mis ojos la divisaron pensé que se trataba de un sueño. No podía dejar de mirarla porque un segundo de descuido podía ser mi muerte en vida otra vez. Me comencé a acercar pero a paso tan lento que parecía ni me movía, no quería que se percatara de mi presencia, pero fue inútil, como si me hubiese olido se volteo y su vista quedó prisionera de la mía.

Quería alejarse de mí, así que desesperadamente tomó a nuestra niña en brazos y comenzó a correr lo más rápido que podía para no ser alcanzada, se tropezó un montón de veces con sus propios pies.

¡BELLA!- grité con el alma, quería solamente poder tenerla junto a mí.

Mamita es mi papito Edward… déjame conversar con él- sentí la vocecita de mi hija, por lo menos estaban bien, no estaban enfermas o algo así, a Bella se le podía notar el embarazo.

¡MI AMOR POR FAVOR DETENTE!- miró hacia a mí, la tenía tan cerca, estaba a un paso de alcanzarla, se puso a llorar y eso me desesperó- ¡POR EL AMOR DE DIOS ISABELLA… DETENTE!- vi aparecer un auto negro, dios gracias, ahora si que la alcanzaría por fin, la puerta se abrió y me llevé una gran sorpresa, Isabella y mi bebé se metieron casi corriendo en ese maldito auto negro. Esto no me podía estar pasando, la tuve tan cerca y ahora estaría tan lejos de mi otra vez… sin más fuerzas caí rendido en el suelo y me puse a llorar, la vi voltear y también lloraba, sabía que se estaba sacrificando, sabía que todo esto era para alejarse del maldito perro que la maltrataba, la vi mover los labios, sabía que era un mensaje para mi y daría mi corazón para poder saber lo que me había intentando decir, necesitaba descansar ya no podía más, así que me fui hasta mi auto y como un real zombi conduje hasta casa, entré y sin más me fui a uno de los cuartos de huéspedes, cerré la puerta y sin siquiera sacarme los zapatos me dejé caer en la cama.

¿Dónde estabas?- entró preguntando Tanya, pero la ignoré olímpicamente, me dejé caer en un estado donde no estaba profundamente dormido pero tampoco estaba conciente, sentí que Bella por fin estaba conmigo…

Los días seguían pasando y Bella no aparecía, volví todos los días a la misma plaza pero era obvio que ella no se expondría de esa forma. Para que decir como estaba Jasper, Alice tenía que andar tras de él todo momento, estaba casi muerto en vida. No podía dejar de pensarla, la necesitaba, la quería conmigo ¿Cómo estará el bebé? ¿nuestra niña Nessie? ¿Cómo estará ella misma? Me puse en pie y miré por la ventana que daba a la distancia a mi pequeña casita antigua…

Que no daría por habérmela jugado un poco más por ella, merecía todo el dolor que estaba sintiendo… que no habría dado por vivir con ella ahí, por haberle cocinado tanto ese exquisito pan recién orneado que tanto amaba…

Golpee la ventana débilmente.

¿Qué sucede papi?- preguntó mi pequeña Perlita.

Pienso hijita- acerqué una silla a la ventana y me senté para poder acomodar a mi bebé sobre mis piernas.

¿Piensas en el Benjita?- él era mi mayor dolor, en esta vida lo hice todo mal, mis ojos se llenaron de lágrimas.

Pienso mucho en él, hija- se acurrucó a mi cuerpo y acarició mi rostro cariñosamente.

Lo extraño todavía- sentía lo mismo, mi bebé había dejado el espacio más hondo en mi alma y solo bella y mis hijos lo habían logrado apaciguar.

También hija, también- con uno de sus pequeños deditos limpio una lágrima caído por mi mejilla.

No llores… mi hermanito estará triste si te ve así- asentí- ¿Tía Bella y Nessie también se fueron al cielo?- y mi corazón se apretó dolorosamente ¿Qué sería de mi si las perdía a ellas para siempre? ¿Cómo seguiría?

No mi amor, ellas se fueron por un tiempo- asintió como si entendiera lo que le estaba contando.

Se fueron por culpa del papi de Nessie ¿Verdad?- solo la miré- un día Nessie me contó que escuchó como su papá retaba a tía Bella y que después su carita se ponía moradita- suspiré y todo eso por mi culpa, si ese maldita noche hubiese cumplido mi palabra, si me la hubiese llevado seríamos una bella familia, quizás Perlita y Benja hubiesen sido hijos de mi amada.- ¿alguna vez has retado a la mamá? Yo nunca la e visto su carita dañada, pero ¿has peleado con ella?- besé su mejilla.

Hemos peleado alguna vez hija, pero jamás la e dañado- no le contaría que una vez la había zarandeado.

¿Por qué el tío Jacob golpeaba a la tía Bella?- preguntó como si me estuviese contando un secreto- ¿Qué acaso él no la ama?- negué.

Cuando se ama no se daña, mi vida, yo jamás la habría dañado- susurré más para mi y otra vez como restregándoselo a Charlie Swan.

¿Por qué tu la amas?- cerré los ojos y suspiré.

Yo…

Ya soy grande puedo entender- le sonreí.

Usted dedíquese a ser feliz- piqué su nariz.

¿Si las encuentras me lo dirás?

Serás la primera en saberlo si me lo pides- sonrió y se volvió a abrazar apretadito.

Gracias, papito- besé sus mejillas y su frente y nos quedamos bastante tiempo abrazaditos.

Tienes que almorzar bebé- le susurré y no se movió siquiera un poquito- ¿bebé?- se había quedado completamente dormida, así que con mucho cuidado la recosté en la cama pero despertó.

¿te vas a la calle ya?- preguntó agarrándome de la chaqueta con sus pequeñas manitos.

Iba a ir…- pensé- ¿quieres ir por un algodón de azúcar?- me miró ilusionada.

¿verdad?- asentí- el otro día el abu me llevó a una placita linda, linda ¿me llevas?- asentí.

Preguntaremos al abuelo para saber donde es ¿ok?- sonrió encantada, corrió hasta su dormitorio para ir por un chalequito, a la pasada tomé algún abrigo, quería pasar todo el día con ella así que tenía que llevar algo para abrigarla.

Fuimos no sin antes una molesta plática con Tanya a la placita, quería pasar un ratito con mi hija, ella era la única que lograba tranquilizar mi ansiedad por aquellas desaparecidas. Pasamos una agradable tarde, traté de dedicársela exclusivamente a ella que se lo merecía, ya mucho la había dejado de lado.

Te extrañé papito- y se me llenaron los ojos de lágrimas.

Te amo princesita mía, te juro que intentaré estar más presente.

El tiempo pasaba y mi angustia aumentaba, habían pasado meses sin saber nada de Bella y mi hija. Creo Bella debería estar ya en los últimos meses de embarazo… embarazo que otra vez no pude presenciar. Tanya ya me había hecho padre otra vez, era una hermosa niña igual a ella no podía negarlo, sus ojos solamente eran los míos, ella era mi pequeña Claire. Sabía que por mis pequeños tesoritos tenía que seguir adelante e intentar paralelamente de encontrarlas, pero no podía estar presente del todo.

¿Cuándo piensas ducharte? O ¿cortarte esa maldita barba?- preguntó agresivamente mi esposa.

¿Cómo esta la niña?- la miré mientras la cargaba, era una cosita tan chiquitita.

Bien- se acomodó en su lado de la cama y dándome la espalda recostó en el otro lado a la niña.

Ponla en medio- le pedí.

Estás borracho- me enojó que se excusara con una mentira.

Sabes que no lo estoy, ponla entre nosotros- le pedí otra vez y de mala gana lo hizo, la acomodó entre nosotros, tomé su manito y me acerqué a besarla.

No la despiertes- exigió.

Si la despierto la cuido- rodó los ojos. Me acerqué a su carita y besé sus mejillas tan rosaditas.

La puedes irritar con esa barba- cerré los ojos frustrado, ella no me dejaba disfrutar estos minutos, después se quejaba. La niña comenzó a mover su cuerpo indicándonos que iba a despertar, una pequeña "o" se marcó en sus labios cuando bostezó.

Hola hija- susurré cuando de poquito fue abriendo los ojitos, me miraba con el seño fruncido.

Ahora comenzará a llorar y seré yo quien cargue con ella- la miré feo.

Relájate un poco- cuando habló Tanya fue como si la niña la hubiese reconocido porque la miró al instante y diría que intentaba tirarle sus brazos- te reconoció- le sonreí pero ella no se puso feliz y sin más y diría que con un poco de brusquedad la tomó y sacó de mala forma su seno para alimentarla, Claire solo la miraba.- ¿Qué sucede?- pregunté extrañado por su actuar, cuando la niña nació ella era la más feliz.

¿Qué sucede?- preguntó con ironía- me da rabia que no te seamos suficientes, estoy segura que darías hasta la vida se mis hijas para encontrarla a ella y ver a esos niños- y me sorprendió su aseveración.

¿Cómo puedes decir una cosa como esa?- era una ridícula.

Porque es verdad, la única hora en la que estas en la casa eres un muerto, con suerte vez a tus hijas y de mí ni hablar, desde meses que no me tocas- sus ojos se llenaron de lágrimas.

No por eso debes ser absurda o cruel con ella- una lágrima corrió por su mejilla y me sentí nuevamente miserable, aparte de no poder ser feliz junto a mi Bella lo único que tenía lo dañaba. Me acerqué y pasé mis brazos por su cuerpo, besé a nuestra hija y luego las mejillas de Tanya.

Sabes que te quiero mucho, lo sabes, solo… estoy preocupado, ella es…

El amor de tu vida- cerré los ojos.

Mi amiga, lo a sido desde siempre y siempre tendrá una parte importante de mi corazón, no seas egoísta en ese sentido por favor- posó sus ojos sobre los míos.

Dime que aunque sea un poco me quieres- asentí.

Te quiero… eres la madre de mis hijas-nos quedamos abrazados hasta que se quedó dormidita la niña, se paró y la puso en su cunita, la arropó.

¿me quieres?- esto se pondría incómodo, asentí- te necesito por favor- negué.- por favor, solo una vez más, una noche dedícamela a mi, se que tus días son para ellas, que te desvives por encontrarlas, solo dedícame una noche, lo merezco- se puso a llorar otra vez.

¿Por qué haces esto? Sabes que soy un maldito- se alzó de hombros.

Quizás porque te amo- cerré los ojos.

Debí dejarte ir… debí dejarte ser feliz- y sentí su llanto.

Pero yo solo quiero ser feliz contigo, con nuestros hijos… jamás debimos haber venido aquí- terminó susurrando mientras se me acercó y besó en los labios.

No hagas esto- susurré.

Pero te necesito… te deseo… tómame por favor, solo eso te pido… solo las noches dedícamelas a mi, lo merezco después de todo lo que me hiciste al principio… por ser obligada a casarme… por matar a mi pa…- pero la besé para no escuchar lo que terminaría diciendo, me subí sobre ella, esto no sería lo mismo que hacerle el amor a Bella pero algo era algo y si Tanya se conformaba con mediocridades… con migajas allá ella. De forma rápida levanté su camisón, bajé mi pantalón de pijama y me enterré en su sexo sin un preámbulo. Cerré los ojos y me dejé llevar por el momento, mi respiración estaba agitada pero era Tanya la única que se sentía en el cuarto, ella casi gritaba de excitación.

Dios… Edward… entiérrate más… te quiero profundo…- sus palabras no me excitaban ni un poquito aunque fuese, pero le di lo que quería, mis estocadas se hicieron profundas, su sexo tragaba completamente el mío. Rasgué la parte superior de su camisón para poder acariciar sus senos- mmm… te amo…- gritó cuando mordisqueé sus cimas.

No grites tanto… despertarás a las niñas- se mordió el labio para hacerme caso.

Dios…- pero fue caso perdido, su sexo me estaba apretando a tal punto de no permitirme casi ni entrar, pero me aferré al cabecero y empujé con fuerza para introducirme otra vez… la clavadas eran casi bestiales pero la miré y a ella le encantaba… como era de diferente a Bella, a ella le gustaba todo más lento, todo más cariñoso y lo que estaba haciendo con Tanya era bestial, la penetraba, apretaba, mordía con demasiada rudeza. Estaba casi por acabar así que penetrándola profundamente unas 2 o 3 veces más me derramé dentro de ella… volví a dejarle todo lo mío dentro de ella… "lo habías prometido" y me espanté al escucharla, era su voz tan clara y precisa "me juraste que ya no la tocabas… me lo habías jurado" miré a Tanya y ella estaba sonriendo satisfecha, total había conseguido lo que quería, aún estaba dentro de ella así que me salí y me acosté dándole la espalda.

¿ves? No es tan difícil meterte entre mis sabanas, no la amas tanto- agregó riéndose de mi.

Cállate…

Siempre consigo lo quiero… lloriqueando un poco siempre me das todo de ti- y me sentí totalmente estúpido.

Necesito dormir Tanya- suspiré.

Ok… total… estoy cansada con ese Sexo tan brutal pero que me encanta- cerré los ojos y vi a Bella mirándome con decepción… "otra vez me fallaste" negué.

No lo hice…- quería poder tocarla.

Si mi amor… me diste sexo duro- cuando sentí su voz Bella desapareció lo que me trajo otra vez a la realidad.

Duérmete Tanya… ya obtuviste lo que querías- la sentí acomodarse en la cama y ya no me volvió a hablar. Este nuevamente sería otro error a pagar si es que la embarazaba y si Bella se enteraba ella jamás querría volver a mi.

Decidí por la mañana llevar otra vez a mi Perlita a la placita que tanto le gustaba, me senté en una banqueta y solo la observé mientras jugaba por todos lados. Compré un periódico al muchacho que estaba en una esquina y me comencé a relajar un minuto. Se sentían más niños jugando, así que sonreí mi hija por fin iba a estar acompañadita, no se veían muchos niños por aquí. Alcé la vista para mirarla y mis ojos se abrieron desmesuradamente cuando la reconocí, era mi niña, era mi pequeña bebé, mi Nessita. Tiré el periódico por cualquier lugar y corrí como si fuese a desaparecer si no lo hacía, tenía que tenerla en mis brazos por fin.

¿Ness?- mi voz salió ahogada así que me percaté que estaba llorando.

¿papito?- preguntó ella sonriéndome a más no poder. Estaba muy cerca de ella una mujer de edad ¿Quién sería ella? No lo sé, pero de lo único que estaba claro era que mi hija se vendría conmigo.

¿Cómo has estado bebé?- lloriquee otra vez- ¿estás bien? ¿estás enfermita? ¿tienes hambre?- pero todas mis preguntas eran contestadas con negativas- júrame que estás bien- le pedí autoritariamente mientras besaba desesperadamente sus mejillas.

Estoy bien papi- me centré en la mujer de edad.

¿Quién es usted?- la mujer estiró su mano.

Mi nombre es Gracia- tomé su mano solo un par de segundos, tampoco sería mal educado, pero no me daba buena espina, ella querría quitarme a mi bebé.- ¿usted es Edward verdad? ¿el padre de Ness y del bebé?- miré a mis hijas porque justo en ese momento llegó Perlita a mi lado, asentí a la respuesta de la mujer con las miradas de ambas niñas.

¿Cómo estás Ness?- preguntó Perlita evidentemente feliz.

¿Cómo esta Bella?- miró a las niñas y como en silencio me dijo que las dejara ir a jugar, solté con inseguridad a ambas y las dejé alejarse un poco.- no te alejes de mi- le pedí a Ness quien asintió.

¿hace cuanto no puedes dormir bien Edward? - me miró sonriendo un poco pero de pena.

Desde que desaparecieron- sentí mis ojos humedecerse otra vez, frente a mi estaba la mujer, la única mujer que sabía del paradero de mi hermosa Isabella.- ¿Dónde esta? –pregunté con total seriedad.

Lo siento hijo, pero no puedo decírtelo- si tenía que arrastrarme frente a esta mujer lo haría con tal que me dejara ver una vez más esos perfectos ojos chocolate de mi Isabella.

Por favor Gracia, lo suplico, eres la única que puede aliviar por fin este maldito dolor que tengo en el pecho- bajó la vista apenada con la situación.- Si usted no me dice donde esta me llevaré a mi hija- recapacité lo que le dije- de hecho diga lo que diga me la llevaré igual- le hice saber. Lo que tenía más que claro era que jamás dejaría que se volviera a alejar de mí.

No la podrás tener tú en tu casa o ¿Qué le dirías a Jacob Black? ¿le dirás que tú eres el padre de la niña o del bebé que viene en camino?- negué.- porque de ninguna otra forma podrás tenerla junto a ti, te la llevas y se la tendrás que entregar- algo se me tendría que ocurrir.

La llevaré conmigo- susurré.

Sabes que no podrás, ante la ley del hombre él es el padre biológico de Nessita- aferré ambas manos a mi cabellera, estaba nervioso.

Lo sé-susurré dándome por fin por vencido.

Paciencia hijo, paciencia- asentí.

¿Cómo está Isabella?- curiosee.

Esta bien, cansada ahora con lo del embarazo, pero gracias a dios, ella y los niños están perfectos- asentí sonriendo, por lo menos no estaban enfermas como una vez había pensado.

Llévame con ella, te lo suplico- estaba que me ponía a llorar- quiero verla antes de que de a luz, quiero verla embarazada, no pude verla con Ness no me priven otra vez, quiero estar cuando nazca mi bebé- tomé las manos de la mujer suplicándole.

Tengo que irme porque Bella debe estarse preocupando- negué.

No por favor- quería ir con la niña, pero me lo impidió

La niña no debe verte llorando- limpié mi rostro.

¿Cómo has estado papi?- curioseo mientras acariciaba mi rostro, acomodé a mis dos hijas sobre mis piernas, otra niña muy hermosa se sentó junto a Gracia.

Extrañándote como no tienes idea ¿verdad que la extrañamos amor?- le pregunté a Perlita la que enérgicamente asintió.

Yo también los extraño mucho, mucho pero debo apoyar a mi mamita, no quiero que el hombre le vuelva a golpear- besé tiernamente sus cabezas… eran mi vida, mis hijos, todos por igual, mi bebé que estaba en el cielo, todos junto a Bella eran lo más importante en mi vida.

Ya es tarde y esta comenzando a helar, deberíamos volver a casa- y el pánico se apoderó de mi otra vez- siempre venimos a esta placita ¿verdad niñas?- ambas asintieron- debería llevar a su hija a la casa, podría resfriarse- asentí suspirando desganado, sabía que ya no lograría más.

Las amo hijas- nos fundimos los 3 en un cariñoso abrazo. La mujer se puso en pie y estiró la mano en dirección a la niña, le pidió a un hombre que las llevara hasta el carro y me conversó otra vez.

Trataré de convencerla, se nota que la amas de verdad y se que ella te necesita a su lado en estos momentos- asentí.

Pregúntele por favor, dígale que necesito verla, estaré aquí mismo, primero iré a dejar a la niña y volveré, pídale que venga por mi por favor señora Gracia- asintió sonriendo.

Haré todo lo que esté en mis manos y más ¿ok?- sonrió maternalmente y luego se fue a reunir con las niñas en el auto.

¿de nuevo desaparecerá?- preguntó Perlita con los ojos llorosos- yo quiero volver a tenerla como hermanita- la tomé en brazos y comenzamos a alejarnos del lugar hasta llegar a nuestro auto, la acomodé y me fui a manejar.

Trataré de hacer todo lo posible por recuperarla ¿bueno?- asintió, llegamos hasta nuestra casa y divisé a lo lejos a mi padre junto a Esme paseando tomados de las manos.- ¿papá?- me miró.

No quiero molestar a Tanya porque debe estar ocupada con la bebé, así que ¿podrías cuidar a Perlita por mientras?- ellos sonrieron, la amaban con todo el corazón y aunque papá extraña a Nessie no mezclaba como lo hacía yo que no les dedicaba tiempo.

Por supuesto hijo ¿Qué vas a hacer?- me percaté que Perlita sonriendo le diría, pero tomé su mano y bajé para hablarle solo en susurros a su oído.

Lo que vimos tiene que ser un secreto solo entre tú, Nessie y yo, o si no jamás la tendremos de vuelta ¿ok?- asintió, no quería que llegara a oídos de su madre- no puedes decirle nada a mamá ¿vale?- asintió otra vez y no sin antes darme un exquisito besito se fue a los brazos de su abuela la que comprendió que papá quería hablarme en privado.

¿Qué sucedió?- sonreí con demasiado optimismo, quizás ella iría a buscarme, quizás esta misma noche la podría tener entre mis brazos otra vez.

Vi a mi hija- su entrecejo se frunció.

¿perdón?- preguntó sumamente curioso.

A Ness… la vi hoy- sus ojos volvieron a tomar ese brillo especial que perdieron cuando dejaron de ver a su niña Nessie y a nuestra Bella.

¿Dónde hijo?- se aferró a mis brazos.

Calma, está bien y si dios me lo permite hoy mismo tendré a mi mujer en mis brazos- sonrió.

Ten cuidado hijo, su sacrificio debe de valer la pena ¿ok? Jacob Black no se puede enterar de su destino- asentí y dándonos un caluroso abrazo partí a verla conduciendo de vuelta a la placita, me senté en el mismo lugar donde antes estuve con la mujer… dios… hazla venir, apiádate de mi te lo imploro, necesito tenerla entre mis brazos, no soportaré la idea de no volver a ver sus ojos jamás. Me quedé sentado por horas, incluso ya estaba oscureciendo ¿acaso Bella ya no me amaba? ¿ya no me necesitaba como yo a ella? Suspiré… ya no vendría, ya no… aferré mis manos a mi rostro, mi Isabella… mi único y verdadero amor con esto me estaba dejando en claro que ya no me necesitaba. Debo aceptarlo, me puse a llorar… necesitaba verla, necesitaba aferrarme a su barriga, dios quería tener la honra de ver su vientre abultado, quería tomar su mano cuando estuviese luchando por darle la vida a nuestro hijo.

Ya no vino…- volví a llorar- no… vino…- me decepcioné demasiado, necesitaba tenerla, necesitaba sentirla junto a mi, tenerla a mi lado, besarla… la necesitaba ¡maldita sea! Lloré más me asusté un poco cuando se sentaron a mi lado y corrieron mis manos aferradas a mi rostro, mis ojos se abrieron desmesuradamente ¿será que por fin perdí el juicio? ¿será que al fin mi mente me muestra lo enloquecido que estoy?

No llores más- la trataba de abarcar completamente, necesitaba saber si estaba bien, si estaba sana.

¿Bella?- mis ojos no aguantaban- ¿bellita mía?- por dios, bajé la vista y nuestro hijo estaba enorme- dios, está tan grande- la había extrañado tanto, la había necesitado tanto- no puedo creer que estés aquí conmigo… bien…- la aferré a mi cuerpo, no quería soltarla por el miedo a perderla.

No puedo… res.. pirar…- la separé pero solo lo necesario.

Lo siento…- me disculpé- ¿estás aquí? ¿ahora? ¿conmigo?- caí arrodillado a sus pies sin poder creer que la tenía junto a mi, miré a nuestro bebé y lo acaricié junto con sus manos.

Aquí estoy… aquí estamos- gracias dios… se que no lo merezco pero gracias.

Bella… ¿porqué? ¿Por qué te fuiste sin decir nada?- necesitaba respuestas, necesitaba entender como había sido capaz de alejarse, como me había podido alejar de ellas, un hombre se nos comenzó a acercar y e de admitir que su presencia me puso a la defensiva, no dejaría jamás que nadie me la quitara, no soportaría haberla visto por un rato y que la alejaran de mi otra vez- ¡no te la llevarás! ¡NO DEJARÉ QUE LA ALEJES DE MI!- comencé a gritarle, si tenía que pelear por mi mujer lo haría o quizás… ¿y si era Bella que le había pedido que solo un rato la dejara conmigo y ahora la alejara de mi?

Señor- sonrió el descarado- solo venía a decirle que es mejor que vamos a casa, la niña Bella se puede enfermar- negué al instante, no la dejaría irse, teníamos mucho de que hablar.

Me la quitarás- no podía creer lo vulnerable que me dejaba su presencia, casi sin respiración por el llanto tenía que defenderme y defenderla- no te la llevarás- ¿se mofaba de mi? ¿haciendo morisquetas se burlaba de mí?

Edward…- me llamó el ángel que tenía junto a mi- vendrás con nosotros, se que eres inteligente y a pesar de la noche memorizarás las calles y podrás saber donde vivimos, no me alejaré otra vez, ya estoy aquí, contigo- no creía en sus palabras, quizás en algún momento se escaparía de mi, pero asentí. Sonriéndome tomó mi mano y me llevó por el lugar hasta llegar a un auto, esta noche tendríamos mucho de que conversar…