Cap. 26 En el Big Ben
Comenzó a llover, el Oficial Brown estaba con una patrulla de rescate organizando cómo salvarnos a mí y a Iracbeth de los Staynes, hasta que uno de los agentes dijo -¿Qué tipo de caballo está jalando ese omnibus? –todos voltearon y vieron un omnibus jalado por Griffin, en su lomo estaban Alicia y mi padre. El Carpintero, junto con Bayard y Mocky estaban en el asiento del chofer y los demás en los asientos de los pasajeros. Iban detrás del carruaje donde estabamos, me dicuenta desde la ventanilla, pero Stayne me jalotoneó para volver a mi asiento.
-¡Ahí están! –anunció mi padre apuntando el carruaje.
-¡Ahora, Woodscrumbs! –ordenó Alicia al Carpintero quien soltó las riendas donde Griffin jalaba el carruaje.
Ya libre, Griffin abrió sus alas y volaba junto con Alicia y mi padre. Sin embargo, Ilosovic aprovechó en colarse en un tráfico lleno de carruajes parecidos.
Griffin aterrizó en un tejado -¡Rayos! ¡No logro encontrarlo! ¡Va ser imposible!
Mi padre frunció el ceño –Creo que te urge hacer seis imposibilidades antes del desayuno, Griffin –le dijo lo mismo que le dijo Alicia. Ella sonrió.
-No sé para qué carajos me querías –decía Iracebeth indignada ante el Viejo Stayne.
-Tú ya sabes por qué –le sonrió empezando a manosearle la pierna. Yo se lo aparté -¡Cuidado! ¡Sigue cortando cabezas! –lo amenacé.
De pronto, algo dio un golpe en el techo del carruaje y vi unas garras atravesándolo.
-¡¿Qué carajos está pasando?! –dijo el Viejo Stayne furioso.
-¡Es Griffin, padre! – aunició Ilosovic. Griffin había agarrado el carruaje con sus garras -¡Ahora, Griffin! –le ordenó Alicia. Griffin jaló el carruaje para arriba. Iracebeth y yo nos sosteníamos, mientras Ilosovic, azotaba las riendas para que los caballos corran más y hacer que Griffin soltara el carruaje.
-¡Me están jalando! –decía Griffin tratando de no soltar el carruaje.
Pero Ilosovic volvió azotar de nuevo las riendas y logró hacer que Griffin lo soltara torpemente. Por la sacudida, mi padre perdió el equilibrio y cayó.
-¡Señor Hightopp! –gritó alertada Alicia viéndolo caer.
Papá cayó al techo del carruaje, dándole un susto a Iracebeth al verlo desde la ventana -¡Hola, majestad! –la saludó mi padre.
-¿Señor Hightopp? –reaccionó ella.
-¿Padre? –reaccioné.
-¿Qué ocurre? –preguntó mas furioso el Viejo Stayne.
-¡El ruco Hightopp, padre! ¡Nos tiene!
-¡Pues, arrójalo!
-¿Qué carajos crees que haces? –le pregunté a mi padre desde la ventanilla.
-Pues salvándote, ¿qué más? –me dijo tratando de sostenerse del techo.
-¡Pues deja de hacerte el pendejo y hazlo! –le dije indignado.
-¡Eso hago…! ¿Pendejo? ¡Oye, respétame que soy tu padre! –me regañó hasta que Ilosovic hacía que los caballos sacudían el carruaje en el camino, para que él se cayera.
-¡Deja de sacudir el puto carruaje! –le dijo a Ilosovic, mientras daba vueltas, y se sostenía para no caer.
-¡Pues, bájase de ahí!
-¡OYE, NO MAMES! –le gritaba mi padre, cuando volteamos a una esquina y cruzábamos al puente de Westminster, directo al Big Ben.
-¡DETENTE, HIJO DE PUTA! –le decía más mi padre a Ilosovic.
-¡BÁJESE!
-¡OBLÍGAME!
-¡NOS VAN A MATAR! -Les grité.
-¡¿PARA QUÉ COÑOS NOS SERVIRÁ LA DIRECCIONAL?! –dijo mi madre recordando algo del futuro que contó el Tiempo.
-¡CUIDADO! –gritó Alicia, cuando de pronto, Griffin chocó con un faról dejándolos en el suelo inconscientes.
Ilosovi gritó al ver otro carruaje en frente, luego mi padre, los caballos se movieron por un lado y…el carruaje salió de control y cayó a una escalera directo al Támesis.
…
-¡De la chingada! –reaccionó el Official Brown, viendo lo ocurrido desde un catalejo, junto con los demás -¡Tuvieron un accidente!
…...
Abrí la puerta del carruaje destrozado, estaba algo aturdido por el viaje.
-¿Me ayudas? –pidió Iracebeth, yo la ayudé a salir.
-¿Estás bien? –pregunté tomando un respiro.
-No lo sé, ¿cómo la ves? –me preguntó señalando su cabezota.
-Como un magnífico y heróico globo, como siempre –le bromeé, haciéndola reír un poquito.
-Pero no por mucho –se oyó una voz que nos dio pavor. Volteámos y el Viejo Styane nos apuntaba con una pistola.
Nerviosos, Iracebeth y yo alzamos las manos –Ahora…vamos a dar un paseo turístico en Big Ben y si se atrevan abrir la boca, les reviento los sesos.
Nos hizo subir al puente y caminar al Big Ben.
…...
-¡Recórcholis! ¡Qué putazo! –se quejó adolorido mi padre, mientras recuperaba el conocimiento, estaba tirado en la mitad del puente, atrás de él, cojo, Ilosovic caminaba con una espada, listo para matarlo, pero papá recordó haber tenido guardado un Pilshalver. Al enterarse que estaba atrás de él, se lo arrojó en la cara –Con que eso es tener un as bajo la manga-dijo orgulloso alver cómo Ilosovic se encongía, quedando con el tamaño de un escarabajo, con el mismo frasco, mi padre lo metió.
-¡Oye, maldito Hightopp! ¡Sácame de aquí! –le gritaba.
-Lo siento, joven Stayne. Ojo por Ojo, Diente por Diente –dijo recordándole en haberlo encojido para encerrarlo en la granja de hormigas.
Vio que a la entrada del puente estaban Alicia y Griffin inconscientes, corrió para auxiliarlos.
-¿Alicia? ¡Alicia! ¡Alicia, despierta! –la despertaba.
-¿Señor Hightopp? –reaccionó ella al despertar -¿Qué paso? ¿Griffin? –vieron que Griffin se despertaba, pero adolorido -¡Ay, mi ala! –sintió un dolor horrible en su ala izquierda, mi padre se la revisó –La tienes fracturada, creo que no podrás volar por unos días.
-Gracias por la información, enfermero –comentó Griffin adolorido.
Alicia vio al Viejo Stayne, amenazándonos con su pistola y llevándonos a la torre del reloj del Big Ben. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia nosotros.
-¡Alicia, espera! ¿A dónde vas? –intentó detenerla mi padre, pero ella ya estaba lejos.
-No, no, no, ir tras él lo lo podrá detenr –dijo mi padre preocupado –Necesitamos algo más para detenerlo, no sé, un arma, un cañón o…-trataba de buscar ideas –Creo que ya sé –y se fue corriendo de regreso al Maravilla mientras llegaan los demás -¡Hey, Hightopp! ¿a dónde vas? –preguntó el Carpintero.
…..
Ya habíamos subido en la mitad de la torre del reloj. Era muy cansado y peor con ese psicópata amenazandonos. Pude oír desde arriba alguien entrando y subiendo en la torre -¿Alicia? –reaccioné.
-Creo que alguien ha venido a cortarte la cabeza –le dijo Iracebeth a Stayne, pero él nos seguía apresurando subir hasta llegar en el interior del reloj. Sorprendido vi todas las tuercas, engranes, objetos mecánicos que le daban movimiento al reloj. Y vi el enorme reloj circular transparente viéndose como ventana.
Stayne me forzó a sentrarme en el piso, mientras le daba a Iracebeth la pistola -¿Para qué? –le preguntó preocupada.
-Mátalo –le ordenó.
-¿Qué?
-Hazlo, su majestad y así volverá a ser la reina de toda Infratierra –le decía –Iracebeth, es la única forma para que vuelvas a tener el poder, matando a ese que se ha intrometido por causa de las puerquezas que sus padres hicieron para tenerlo.
-Pero…él es mi amigo –me observó Iracebeth –Es mi…es mi primo.
-¡Es un bastardo! ¡Un parásito que debería extenguirese! ¿No lo entiendes? Si él no hubiese nacido, todos nuestros problemas nunca ocurríeran y menos cuando tu tía Tyvidiana quiso estar con él y con el cerdo de su padre.
-Ella lo quizo tener porque amaba al Señor Hightopp y a él cuando iba a nacer. Usted no hizo nada más que usarla como boleto para ser de la realeza –dijo Iracebeth –No quiero, por tu culpa, hice cosas terribles, tú me metiste unas ideas terribles para hacer que me amaran como su reina mientras tú te aprovechabas de mí siendo una niña y lo único que causaste es que yo sea la reina más odiada y temida de Infratierra, no sabes el terror que yo causé con tus ideas y las de tu hijo –decía llorando.
-Pero por lo menos lograste ser reina, título que tu padre te quitó para darsela a tu hermana –le dijo Stayne y me observa –Y por su culpa, ¿no? ¿Debo recordarte de que él se reía de ti en tu coronación?
-Fue un accidente, y no por eso mi padre me negó ser la sucesira, sino porque…no tenía las cualidades de ser la reina que Infratierra merecía…no como los que tiene Mirana…tú no me convertiste en una Reina…me convertiste en un Monstruo –dijo conteniendo las lágrimas.
-Pues no tienes más opción…mátalo.
-¡No lo haré!
Mientras peleaban, Alicia llegó y vio a escondidas lo ocurrido.
-¡No tendrás otra opción! ¡Muestra qué tan podridos tiene ese perro los sesos por el mercurio!
-¡Ya te dije que no lo haré!
-¡Si no lo haces, yo mismo lo haré, para luego hacerlo con tu hermana, con tus subtitos, hasta con Alicia! ¡Tienes que decidir! ¡Él o los demás! ¡Decide, ahora! ¡Él o los demás!
Ella estaba nerviosa, iba acometer los mismos errores que cometió hace tiempo pero esta vez bajo amenaza. Se acercó a mí con la pistola en la mano -¿Tarrant? – me llamaba nerviosa.
-Haz lo que creas correcto, Iracebeth –le dije con calma. Yo pensaba que un día de estos iba aser asesinado por ella, pero durante su reinado de terror nunca bajo la amenza que ella estaba por un psicópata. Colocó la pistola en mi frente, esataba nerviosa, llorando, con el gatillo en el dedo, cortar cabezas le era una muerte su ficiente pero disparar nunca. Alicia sentía ansiedad al ver lo que ocurrió.
Cerré lo ojos, esperando que Iracebeth disparara, hasta que…-No puedo. Lo siento –dijo con calma, tirando la pistola en el suelo. Volteó hacia el Viejo Stayne y enfrentándose, dijo –Lo siento, Stayne, pero ya mucho daño le hice a mis amigos…soy otra. Tú eres quien ya perdió la cabeza.
Me ayudó a levantarme del suelo, yo le sonreía orgulloso, ya era otra, ya era de nuevo mi amiga…¡Es mi prima!
Furioso, el Viejo Stayne sacó un cuchillo, apuntó hacia nosotros…pero Alicia ya apareció, noqueando al maldito con una vara de metal.
-¡Alicia! –reaccioné al verla.
-¡Rápido, corrán! –nos dijo.
Corríamos lejos del Viejo Stayne, mientras él se recuperaba del golpe -¡Vuelvan aquí, malditos cabrones! –nos gritó mientras nos perseguía.
-¡Ahí! –señalé una escalera que llevaba a la campana del Reloj. Ellas subieron primero y cuando yo empezaba a subir, Stayne me tomó de los pies y me arrastró hacia él. Alzó el cuchillo para apuñalarme, yo sostuve su mano, se la mordí y pude liberarme de él huyendo a otro lado.
En el balcón de la campana, Alicia e Iracebeth, buscaban como bajar de la torre, se veía imposible, pero Alicia tuvo una idea. Vio sogas que, quizas eran usadas para los trabajadores del reloj. La tomó, ató unos buenos nudos en el pasamanos del balcón y comenzó a bajar sosteniendose de la soga.
-¡Estás realmente loca! –reaccionó Iracebeth viendo como bajaba -¡No sólo perderás la cabeza, te la vas a romper!
…
-¿Esa es Alicia? –preguntó Bayard viendo a Alicia bajando.
-¿Qué está haciendo? –dijo asustada Mally.
-¡Vamos, majestad, hazlo! ¡Es seguro! –le dijo Alicia a Iracebeth. Ella nerviosa, comezó a pasar del balcón para bajar. Tenía mucho miedo, muy nerviosa se puso al sostenerse de la soga. Comenzó a moverse por lo nerviosa que estaba, hasta movía a Alicia, quiens e seguía sosteniendo.
-¡Déje de moverse! ¡Tiene que calmarse!
-¡Es que tengo miedo! ¡No puedo! ¡No puedo sostenerme!
El martinillo de la campana la golpeó sonándola, indicando que ya era las nueve de la noche. Me tapé los oídos, nunca en mi vida he escuchado una campanada tan fuerte.
Aturdida por la campanada, Iracebeth se soltó de la soga.
-¡En la madre! –gritó asustada Alicia al verla caer.
Iracebeth se sostivo de la manecilla chica del Reloj.
-¡No chingue! ¿Está bien? –preguntaba Alicia más asustada.
-¡AYUDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! –gritó a todo pulmón Iracebeth, desde lejós se oyó su grito, aunque nadie notrara desde lejo que ella estaba atrapada en el reloj del Big Ben.
-¡Oh, rayos! –se espantó el Tiempo viendo desde abajo la situación con los demás.
Mientras seguía escondiendome dentro del reloj, vi a Iracebeth sosreniendose de la manecilla chica desde el vidrio de la ventana -¿Qué chingaos? –reaccioné.
-¡Vamos a morir, Ali! –dijo muy asustada Iracebeth, mientras se sostenía de la manecilla.
-¡No, va a estar bien! –le decía Alicia -¡Sólo…salte a mí!
-¡Ni madres! ¡Me quedo aquí!
-¡Majestad, lo puede hacer! ¡Sólo… confíe en mí!
Viendo que no había alternativa, Iracebeth avanzaba a lado hacia ella poco a poco –Eso es, lo está logrando, impúlsese y salte a mi espalda.
Y eso hizó, brincó a su espalda y se abrazó a ella, pero el peso de su cabeza hacía que Alicia se resbalaba las manos de la soga, pero aún sin soltarse.
-¡No lo lograrán, se van a caer! –decía nerviso Mctwisp -¡Señor Hightopp, donde quiere que esté, dese prisa! –rogaba.
…
-¿Qué paso? ¿Están a salvo? –preguntó mi madre al ver a mi padre de regreso al Maravilla –No siguen en peligro –anunció mi padre, mientras buscaba en la cubierta un arma para poder detener a Stayne –Necesito algo para dentener a ese maldito, un cañón, o algo para... –sin querer dejó caer una arma que atodos les dip miedo verla. Menos él, el la sostuvo la examinaba.
-No me digas que planeas usarla –le dijo mi madre.
-En realidad…si planeo usarla –dijo mi padre –Trae al Bandersnatch. Iremos tú y yo a salvar a Alicia y a nuestro hijo.
Mostró aquella arma, que era el hacha que el Verdugo de Salazen Grum usaba para decapitar a los condenados a muerte por órdenes de Iracebeth.
