CAPITULO 26: DESCUBIERTOS...

La isla estaba cerca, en pocos minutos estarían sobre ella y el enemigo no se enteraría hasta que fuera demasiado tarde. Tenían algo a su favor, niebla. Así es, una gran niebla cubría el horizonte, imposibilitando la visión de quienes en la isla se encontraban, pero, afortunadamente, no la de quienes se aproximaban.

Alina, o mejor dicho, Celeste; esperaba una señal, por más pequeña que fuera, pero la esperaba. Y cuando menos lo pensó, la señal llegó. No fue muy difícil comprenderla, pues se trataba de un par de vikingos volando sobre un Cremallerus de cabeza, sobresaliendo levemente de entre la niebla. Celeste no pudo evitar dejar escapar una pequeña sonrisa y, después, se aproximó a la compuerta inferior del barco, entrando sigilosamente en él, donde Astrid la esperaba.

—Ya están aquí—Mencionó antes de liberar las cuerdas que inmovilizaban a Astrid—. Espera junto a la puerta mi señal—Terminó antes de salir nuevamente. Lo que ella no sabía, era que alguien más la esperaba en la cubierta. Al salir, se llevó una gran sorpresa, pues estaba rodeada por varios hombres y, frente a ellos se encontraba Ash.

Ayy… Genial—Murmuró internamente—. Ash, ¿Qué estás haciendo aquí?—Le dijo ocultando su preocupación.

—Nada importante, solo me aseguro de que no tengas ningún problema antes de partir—Le respondió con aires de traición, cosa que alertó a Celeste.

Antes de que lograra decir algo más, algo en el cielo llamó la atención de todos, en especial la de Celeste; quien sonrió levemente, causando confusión en los demás.

— ¡Liberen a nuestra amiga!—Gritó Brutacio al mismo tiempo en el que el Cremallerus cubría con gas el barco para hacerlo explotar después.

Ay no…—Pensó Celeste en el momento en el que el barco comenzaba a hundirse y los hombres saltaban de este. Pero Celeste, debía hacer algo más importante. Abrió repentinamente la puerta inferior para después ayudar a Astrid a salir de este.

Astrid fue atrapada, por así decirlo, por Hipo, quien la sacó de ahí. Mientras tanto Celeste se encontraba en el agua, nadando hasta la orilla, justo hacia los muelles.

— ¡¿Acaso están locos?! ¿Cómo se les ocurre?—Regañaba Hipo a los gemelos.

—Creímos que ese era el plan—Se defendió Brutacio.

—Pues se equivocaron. Si Celeste no hubiera actuado rápido, tanto ella como Astrid, habrían salido heridas—Continuó molesto Hipo.

—Te dije que debíamos esperar—Le dijo Brutilda a su hermano al mismo tiempo en el que lo golpeaba.

—Ya basta los dos. Olvídenlo, y continúen con el plan—Mencionó Astrid desesperada.

— ¿Segura que estás bien?—Le dijo Hipo con preocupación girando la cabeza para poder mirarla a los ojos pues se encontraba sentada a sus espaldas, también sobre Chimuelo.

—Sí, Hipo. No tienes por qué preocuparte. Estoy bien—Le respondió dulcemente.

—De acuerdo—Contestó no muy convencido—. En ese caso, creo que la necesitaras—Dijo mientras señalaba a la recién aparecida Nadder con la mirada.

—Tormenta—Mencionó con felicidad saltando hacia ella. Al ver tal acción, Hipo no pudo contener su alegría. Ya solucionado el "problema", todos se reagruparon y comenzaron a atacar.

*O*O*O*

Celeste por fin había logrado llegar a los muelles. Comenzaba a ponerse de pie y a recuperar el aliento, cuando Ash apareció repentinamente y la sujetó fuertemente del cuello.

—Que visita tan inesperada, ¿no crees?—Le dijo con ira e ironía—. Te lo advertí, Alina…o tal vez debería decir…—Comenzó a decir mientras aplicaba más fuerza a su agarre y apartaba la capucha de su rostro—. Celeste…

*O*O*O*

—Jefe. Tenemos un nuevo problema—Mencionó Patapez señalando con dirección hacia Celeste y Ash.

—Y valla que es un problema—Continuó Hipo—. Chimuelo, vamos amigo. Luna, tú también.

Luna reaccionó rápidamente y los siguió hasta el lugar en el que su jinete se encontraba.

— ¡Suéltala!—Gritó Hipo al mismo tiempo en el que aparecía justo frente a Ash.

—Ahh… El Jefe de Berk. Por fin…—Mencionó éste liberando a Celeste para después tomar su espada y dirigirse hasta donde Hipo y Chimuelo se encontraban—. ¡Catapultas!

—Oh no, no lo harás—Dijo Hipo—. ¡Tilda, Tacio…ahora!—Les gritó a lo cual ellos respondieron al hacer explotar todas las catapultas.

*O*O*O*

Luna ya se encontraba junto a Celeste, quien, a su vez, estaba aún en el suelo intentando recuperar las fuerzas perdidas.

—Gracias amiga. Te extrañé—Le dijo una vez que logró ponerse de pie—. Mi chaleco…que bien me conoces amiga—Mencionó alegre tomando el chaleco de piel que Luna le ofrecía, para después cambiarlo por la capa que anteriormente usaba—. Bien, hay que unirnos a la diversión—Pero justo cuando estaba por montar a Luna, un hacha fue lanzada hacia ella, por suerte Luna lo notó y reaccionó rápidamente; derribando a Celeste y cubriéndola con su cuerpo, ocasionando así, que el hacha terminara incrustándose en el mástil del barco a sus espaldas.

—No te irás de aquí Celeste. No con vida—Mencionó una voz que se aproximaba.

—No…puede…ser…—Murmuró Celeste cuando, nuevamente, se encontraba de pie; justo frente a la persona a quien le pertenecía esa voz, con Luna junto a ella en posición de ataque—. Karin…

*O*O*O*

—Como verás no vengo solo. Así que habla, si es que no quieres que tus muelles terminen convertidos en escombros—Decía con determinación Hipo. Ese vikingo frente a él se había burlado de sus capacidades. Había intentado dañar a su gente, a su familia; y eso era algo que él no iba a permitir—. ¿Quién eres y qué es lo que quieres?

—Qué es lo que quiero…eso es muy fácil. Lo que quiero es venganza, contra ti y contra tu pueblo. ¡Destruir Berk es mi misión!—Exclamó triunfante, un triunfo que aún no llegaba y, que probablemente, no llegaría nunca.

—Podrías decir algo nuevo. Todo el mundo quiere eso y jamás lo ha logrado. Esta no será la excepción—Interrumpió Hipo exasperado.

—En eso te equivocas. Yo sé mucho, más de lo que crees—Replicó—. ¿En verdad quieres saber quién soy?…—Cuestionó con voz burlesca—. Pues bien. He aquí tu respuesta…. ¡Yo soy Ash! Fui el aprendiz de Drago y por tal motivo vengaré su derrota ante ti…

—De… Drago…—Repitió incrédulo…

Y hasta aquí llegamos. Ya estamos en el clímax de la historia, a partir de aquí las cosas irán mejorando-empeorando. Espero que la historia les esté gustando hasta donde va y pues, gracias por leer.