Capitulo 26

Gabriel observaba como Sam se paseaba de un lado a otro por la cocina. Hace diez minutos, habían recibido un llamado de Claire para decirles que Abaddon había entrado en acción, sugiriendo que sería buena idea mantenerse en contacto para pasar información, ya que ambos querían lo mismo. El menor parecía estar en un serio dilema sobre decirle o no a Dean lo sucedido. Era obvio que el rubio actuaria impulsivamente y podría terminar haciendo una estupidez.

-Sammy.

-Lo sé, Gabe… dame unos minutos más.

Tanta vuelta comenzó a marearlo, así que se levantó, detuvo al menor por la muñeca y en cuanto comenzó con la verborrea lo atrajo a su lado para besarlo. Sam se quedó estático en su lugar y lo miró como si le hubiera salido un tercer ojo en la frente.

-Gabe…- se cubrió la boca algo pasmado y sonrojado- ¿Por qué… me besaste?

-Tienes que calmarte, Sammy y esta es la mejor forma de callar a alguien.

-Idiota…- murmuró bajito y se dio la vuelta- Gracias…

-Ahora que estás un poco más tranquilo, vamos a decírselo a Dean.

-Pero.

-Lo sé y lo entiendo pero ambos sabemos que lo mejor es que ese demonio muera y eso es lo que haremos.

-Sí…

Ambos fueron a la habitación del rubio y lo encontraron recostaron sobre la cama dándoles la espalda. Sam se acercó con cautela hacia él.

-Dean…- pasaron unos segundos antes de que le respondieran.

-¿Qué ocurre, Sammy?- preguntó la voz notablemente apagada.

-Mmm… verás… hace poco nos llamó Claire… para decirnos que Abaddon está en movimiento.

-¿Eh?- su hermano se incorporó para voltear a mirarlo- ¿Sabes dónde está?

-Sí, nos tomará dos días llegar en auto pero podemos llamar a Crowley para que nos ayude con esto.

El rubio lo miró varios segundos cuando nombró a ese demonio y luego asintió despacio. No se convenció del todo con esa respuesta pero era mejor que nada. Rápidamente arreglaron sus cosas y llamaron al demonio para contarle lo que harían.

-Ya veo, entonces vamos, por fin podrás tomar su venganza, Dean, asegúrate de llevar la primera espada para que la mates, no es Gadriel pero servirá para ti, hazlo por tu angelito muerto.

Sam iba a gritarle algo pero ni siquiera alcanzó a moverse cuando su hermano tomó a Crowley por la chaqueta para dejarlo contra la pared sin ninguna delicadeza.

-Escúchame bien, hijo de puta, si te hemos llamado, es solo porque esto nos conviene tanto a nosotros como a ti pero en cuanto mate a esa perra, más te vale correr muy lejos, porque eres el siguiente y disfrutaré mucho destrozarte- El demonio esbozó una sonrisa y lo apartó para luego arreglarse el traje.

-No me culpes a mí por lo débil que eres, debe ser duro para ti ¿Verdad? Pierdes al pequeño Cas y entiendes que te gusta- El castaño reaccionó ante esas palabras y miró fijamente al rubio, ¿Dean y Castiel? ¿Acaso el beso no había sido un accidente?- En vez de buscar culpables para tus errores, asegúrate de no joderla ahora, porque seguramente, el siguiente en salir del camino será el alce.

Vio el momento exacto en que su hermano mayor se enfureció como pocas veces lo había visto y la emprendió contra el demonio. Junto con Gabriel tuvieron que separarlos y el arcángel se llevó a Crowley de ahí para que no continuara molestándolo. Tomó a su hermano por la camisa y lo dejó contra la pared con fuerza, aprovechó muy bien su altura para evitar que el rubio fuera tras ese idiota.

-Dean.

-¡Suéltame!

-¡Ya basta!- gritó firmemente- Escúchame, Dean, ¡Dean!- éste lo miró enfurecido- Por favor no caigas en el juego de ese bastardo, lo único que quiere es joderte, así que no le des ese gusto.

-Estoy harto de él- respondió con cierta desesperación- Lo detesto, Sammy… lo odio… porque tiene toda la puta razón.

-Dean.

-No fui capaz de proteger a la persona que quiero.

-Entonces es cierto- afirmó un poco sorprendido- Dean.

-No, no quiero oír nada al respecto, Sammy, ahora vámonos de una maldita vez.

El menor prefirió no seguir insistiendo en el tema y ambos fueron a la sala común para unirse a los otros dos e ir por Abaddon.

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Los cuatros fueron a un pequeño pueblito en el este de Minnesota. Crowley los dejó frente a un instituto y les indicó que la pelirroja estaba ahí dentro. Era muy probable que estuviera bien acompañada, así que primero se cargarían a su escolta antes de ir por ella. El par de hermanos fueron juntos para revisar la parte oeste del primer piso y el arcángel junto al demonio fueron por el otro lado. Gabriel había estado practicando con Sam y el entrenamiento dio muy buenos frutos, así que luego se encargaría de agradecérselo. Acabó con el último de sus atacantes y miró al candidato a rey del infierno.

-Un poco de ayuda no me vendría mal- soltó algo enojado.

-Lo haces bien, angelito, sigue así- respondió divertido.

-Si Dean no te acaba, lo haré yo.

Se reunieron con los hermanos cerca de las escaleras y le bastó con intercambiar una mirada con el pequeño para saber que algo ocurrió. El rubio parecía listo para matar alguien. Fue el primero en subir las escaleras seguido por un muy divertido Crowley.

-Sammy- lo tomó por el brazo para acercarse a él y susurrar- ¿Qué ocurre?

-Jodidos demonios- eso bastó para que lo entendiera- Tengo un mal presentimiento, Gabe… están provocándolo a propósito, no está pensando con claridad.

-Entonces nosotros estaremos ahí para respaldarlo.

-Gabe…

-Déjalo Sammy, necesita esto.

-Lo sé pero…no me gusta verlo así.

-Tranquilo, estará bien, te tiene a ti y a mí- le acarició el cabello con suavidad al menor-Nosotros estaremos para ahí para apoyarlo.

-Sí- sonrió un poco- Gracias Gabe- éste bajó la mano a su mejilla y le dio un pequeño beso que provocó que el más alto se sonrojara- Gabe…

-Es para la suerte, ahora vamos.

Ambos permanecieron atrás mientras Dean se encargaba de los demonios sin contenerse. Era en esas ocasiones, donde a veces le daba miedo el rubio como cazador. Sabía que era bueno pero lo que estaba haciendo ahora, era aterradoramente bueno pero también sabía que era la única forma que tenía su hermano para quitarse todas esas sensaciones que lo invadían por la muerte de la persona que "quería", no solo su amigo, sino que lo quería. Cuando acabó con el último demonio escucharon un aplauso al final del pasillo.

-Muy buen trabajo Dean- dijo la pelirroja apareciendo frente a ellos- Muy lindo.

-Voy a destrozarte, maldita.

El rubio ni siquiera se ceñía al plan que acordaron pero si era honesto, ninguno se atrevía a interferir en su camino. Dean estaba luchando casi de igual a igual contra Abaddon y consiguió hacerle un corte en el brazo derecho para luego golpearla en el rostro.

-¿Eso es todo lo que tienes, perra?

Gabriel esbozó una pequeña sonrisa, todo parecía indicar que ya tenían ganada esa batalla pero su gesto cambió cuando vio como dejaba al rubio contra la pared para comenzar a golpearlo con fuerza en el abdomen y el rostro. Sam corrió a ayudarlo pero era bien poco lo que podía hacer y rápidamente fue inmovilizado.

-Esto pinta muy mal- dijo Crowley con una sonrisa- Debí suponer que era muy pronto para la ardilla, diviértanse.

-Oye.

-Adiós chicos.

El arcángel quería destrozarlo pero desapareció antes de que pudiera moverse. Un ruido llamó su atención y vio como esa mujer estaba clavando un cuchillo en el muslo del menor.

-¡Sammy!

Fue corriendo hacia él pero sin sus poderes, era bien poco lo que podía hacer al respecto y rápidamente estuvo en las mismas condiciones que los Winchester. Abaddon esbozó una amplia sonrisa y enterró el cuchillo en un costado del abdomen del castaño, éste soltó un grito de dolor.

-¡Sam!- el rubio forcejeó inútilmente- ¡No te atrevas a herirlo!

-Detenme, si puedes.

El bromista forcejeó con desesperación, no quería que ese caballero lastimara al pequeño cazador o peor aún, lo matara. Abaddon lo miró con una sonrisa e hizo aparecer un cuchillo en su mano derecha.

-¿Y que se supone que iban a hacer?- preguntó la pelirroja- Un cazador, un ángel sin poderes y un debilucho- dijo lo último mirando a Dean- Esto es simplemente patético- Gabriel gruñó al sentir el filo clavándose en su abdomen.

-¡Déjalos!- gritó el Winchester mayor desesperado- ¡Déjalos ir, maldita perra!

-¿Crees que puedes derrotarme?- soltó Abaddon con una sonrisa y se giró a él- Inténtalo.

El bromista observó al pequeño cazador, la herida de su abdomen estaba sangrando demasiado y estaba un poco pálido. Un ruido llamó su atención y se giró a donde se encontraban peleando el rubio con el demonio. Dean iba con una clara desventaja y que estuviera tan enojado con las provocaciones de la pelirroja, no ayudaban en nada. Abaddon lo tenía por el cuello contra la pared.

-Eres débil, Dean, podrás tener la marca de Caín y la primera espada pero eso no cambia que eres un simple, débil y patético humano.

-Ya terminó tu hora de diversión, querida.

Crowley la atacó con un cuchillo y el caballero soltó al rubio para esquivar su ataque. Abaddon los miró durante unos segundos y en cuanto aparecieron otros demonios, desapareció del lugar.

-Eso fue fácil- dijo con una sonrisa de diversión- ¿Siguen vivos?- Gabriel tomó al pequeño por la cintura para ayudarle a mantenerse en pie.

-Ayúdalo- dijo casi como una orden.

-¿Y si no quiero?

-Te atravesaré la garganta con un cuchillo- siseó enojado.

-Vale, vale, si lo pides tan amablemente- curó sus heridas e hizo lo mismo con el arcángel.

-Gracias…

-De nada- fue hacia donde estaba Dean- Levántate ardilla, tengo que curar tus heridas- el cazador se levantó despacio pero cuando Crowley iba a tocarlo, apartó su mano- ¿A qué viene tanta rabia? No es como si Abaddon hubiera dicho alguna mentira, eres débil, pensé que había escogido mejor a mi caballero de reluciente armadura pero no has podido con el dragón.

-¡Cállate y no me toques, hijo de perra!

Gabriel negó despacio, ahora sí que estarían en problemas si el rubio no conseguía recuperarse de lo que acababa suceder. El demonio los llevó de regreso al bunker y se marchó, dejando muy claro lo decepcionado que estaba. Dean estaba muy enfadado y comenzó a tirar todo lo que tenía a mano en la sala común. Sam iba hacia él pero el arcángel lo detuvo para mantenerlo a su lado.

-Déjalo, Sammy… no quiero que peleen o te diga cosas feas.

-Gabe…- el cazador arrojó lejos una de las sillas cuando una voz los hizo voltear a los tres.

-Has hecho un desastre aquí.

-Gadriel- murmuró el arcángel sorprendido, ¿Qué hacia ese ángel ahí?