CAPITULO XXV

VACACIONES NAVIDEÑAZ

Xally se encontraba en la madriguera, esa noche iba a ser muy especial para ella, después de la celebración con los Weasley fue invitada a la Mansión Malfoy por la misma Narcissa, estaba muy nerviosa y al mismo tiempo feliz

Estaba arreglando la mesa para la cena cuando tocaron su hombro tímidamente por detrás, ella volteo segura de que se trataba de George, aguantó la respiración al ver a Remus frente a ella con una sonrisa ensanchada, por un momento le pareció ver al tímido chico de diecisiete años de cabello melado, ella no pudo evitar echarse a sus brazos

- Remus… que viejo estas… - rio con unas cuantas lagrimas saliendo de sus ojos

- Y tú estás exactamente igual que hace veinte años – apretó el abrazo

- Me alegra tanto verte – se separó con suavidad

- Bueno yo he estado viéndote todos estos años, pero es claro que para ti eso no paso

- Es tremendamente molesto no saber que en realidad viví y que no

- En eso te puedo ayudar

- ¡Por favor Remus no seas tan aguafiestas hoy es día de celebrar! – entró un hombre bastante apuesto a interrumpir

- Sirius… - susurró

- Hola cariño – guiño el ojo con picardía al mismo tiempo que mordía un pedazo de tostada que había tomado de la mesa

Sirius abrió los brazos para abrazarla, ella le respondió el abrazo, por un segundo pensó que aquello era un sueño solamente, pero no era así ahí estaban ellos dos dándole la bienvenida con cariño, después de unos segundos se separaron

- ¿Cómo está el insufrible de Quejicus?

- Mas escalofriante que nunca – suspiró

- Supongo que no se ha tomado bien tu regreso

- No del todo…

- Tranquila se le pasará , le encanta hacer drama ya lo sabes, no por nada lo apodamos de ese modo

- Gracias Sirius

Severus se encontraba paseando por las frías mazmorras, era noche buena y estaba completamente solo, la mayoría de los alumnos y profesores habían dejado el castillo para pasarla con sus seres queridos, esa noche estaba más fría que nunca

Como todas las noche buenas tenía planeado ir a su dormitorio embriagarse con una botella de Whisky envejecido de Ogden siempre abría una cada año en esa fecha, le hacía olvidar que estaba completamente solo, el tiempo pasaba más rápido e incluso si tenía suerte olvidaba que era navidad

Paseando por los pasillos recordó su anterior encuentro con Martine, no había controlado sus reacciones y había quedado expuesto pero lejos de la chica lo mirara con burla o triunfo lo había mirado con brillo en los ojos como si estuviera… ilusionada

Apretó los ojos ¿Ilusionada de que un viejo como él mirara sus labios? Como no… debía recordar que ella se había burlado de él y que en realidad ella no había depositado ahí sus sentimientos, el cólera subía su cuerpo de prisa, debía dejar de pensar en ella, debía recordar que ella jamás quería estar con un hombre como él y no es como si él quisiera estar con una fastidiosa como ella ¿no?

Apretó la carta que llevaba en sus manos, no sabía qué hacer, Narcissa Malfoy lo había citado esa misma noche en su mansión, estaba seguro de que no asistiría pero su curiosidad era grande ¿Para que querría ella verlo?

Los juegos pirotécnicos de George rebotaban por todas partes del jardín, todos estaba afuera observándolos, Hermione estaba agarrada a Ron, Harry a Ginny, Tonks a Remus, Molly a Arthur y George a Angelina y ella estaba sola, antes eso no le había afectado en lo absoluto pero ahora era diferente, ahora quería tener a alguien a su lado y no a cualquier persona… ella sabía muy bien a quien

Sintió como tomaban su mano con delicadeza, volvió la cabeza para encontrarse a Sirius junto a ella sosteniendo su mano

- No te asustes, es solo para embonar con ellos – dijo al mismo tiempo que señalaba a todas las parejas

- Parece que todos han tenido suerte – suspiró la azabache

- Creo más bien que muchos de ellos fabricaron sus propia suerte, si nos quedamos viendo pasar la vida esta no te dará frutos de nada

- A veces aunque se intente no se puede

- Bueno entonces tal vez ese camino no era para ti y hay que buscar otro nuevo o en todo caso luchar con más ganas por lo que se quiere

- Me parece increíble lo que has madurado, no te reconozco – sonrió la chica

- Que irónico que me lo diga una chica de dieciocho años

- Una chica que te vio en tus dos etapas – corrigió – así no es tan vergonzoso

Sirius rio con cierta nostalgia, dirigió su mirada a los fuegos artificiales, aunque sabía que era verdad que había madurado si le hubieran dado a elegir se hubiera quedado de diecisiete, extrañaba realmente esos momentos y esa parte de su vida

- Oh Sirius suelta a la pobre de Xally eres muy viejo para eso – Remus se había acercado por detrás

- Mira quien lo dice, por poco le doblegas la edad a Tonks a esa pobre nadie le pudo advertir que no se metiera contigo

- Cierra la boca – rio con vergüenza - ¿Nos vamos ya? – se dirigió a ambos

- ¿A dónde? – pregunto la chica confundida

- A ver a Narcissa, no creerás que eres a la única que invito – dijo que castaño

- ¿En serio los dos vienen conmigo?

- Claro, no te dejaríamos sola con esa vieja histérica

- Oh Sirius que malo eres, Cissy es increíble y no dejaré que hables así de ella – regaño la azabache

- Severus me alegra que hayas venido

- Narcissa, me sorprende que me hayas invitado, ha sido realmente inesperado

- Lo sé, necesito hablar contigo, toma asiento

La rubia señalo uno de los sillones de la gran habitación, ella se sentó indicándole que tomara asiento frente a ella

- ¿De qué es lo que quieres hablar? – alzó una ceja

- Ella al fin volvió ¿No es verdad?

Severus se movió incomodo en su asiento, así que se trataba de ella, se arrepintió de haber asistido, no tenía de nada que hablar de la chica

- Si ella ha vuelto ¿Pero qué tengo que ver?

- ¿Te atreves a preguntar? Sé muy bien todo lo que paso entre ustedes dos y cuando digo todo es todo – la rubia le dio un trago a su taza de te

- Eso fue hace veinte años Narcissa

- Para ella fue hace tan solo unos meses – dejó la taza con elegancia en la mesita - ¿Tienes idea de lo alterada que debe estar? Y tu tratándola como basura, me lo ha contado Draco

- Si ha ocurrido eso no es más que culpa de ella, sabiendo todo ella hizo esas penosas cosas – escupió las palabras – yo no tenía idea de quien era ella ni que se trataba de alguien que ni siquiera había nacido en esa época

- Severus te pido que seas razonable, sus sentimientos aún están frescos

- ¿Sus sentimientos? – interrumpió – dirás más bien sus burlas

- Te equivocas, la estas juzgando mal

- Me vas a decir que se enamoró de un chico que bien sabía cómo iba a ser de grande, que sabía que era su profesor y que curiosamente sabía que iba a ver cuando llegara a su época – dijo molesto

- Estuvo mucho tiempo luchando para no hacerlo, pero no pudo cumplirlo, Severus – dijo inclinándose y poniendo su mano sobre la de él – Ella estaba enamorada de ti

El azabache abrió la boca sin saber que decir, aquella mujer parecía ser sincera, pero la manera en que había sucedido todo lo había lastimando profundamente

- Pues no lo creo – frunció el entrecejo – No es como si se hubiera arrojado a mis brazos cuando volvió, al contrario trato de evitarme a toda costa, no se atrevía ni a verme a los ojos

- Pues claro que no, ella no sabía cómo ibas a reaccionar cuando la vieras, estaba muy alterada los últimos días que estuvo con nosotros y con razón justificada la has tratado bastante mal

- No tengo porque hablar de esto contigo, no sé qué es lo que quieres lograr con todo esto

- Que la escuches

La rubia iba continuar cuando abrieron la puerta de la sala, era la criada, le hizo unas señas para que entendiera que el resto de las visitas había llegado, Narcissa asintió para que los dejará pasar, había pensado mucho en si hacer aquello era una buena idea, tal vez se había precipitado pero necesitaba asegurarse de que todo siguiera su curso como debía ser

Severus abrió mucho los ojos cuando vio entrar a Xally Martine quien lo miraba tan atónita como él a ella, pero su sorpresa fue sustituida de inmediato por cólera y rabia al ver entrar detrás de ella al patético de Black quien la agarro de los hombros, vio las asquerosas manos del maldito animago sobre ella y por si fuera poco por ultimo entro Lupin con timidez

- Xally… - susurró Narcissa

La rubia se puso de pie y corrió con su elegante vestido a abrazar a su antigua amiga quien la recibió con los brazos abiertos, con el mismo cariño, a la rubia casi se le salieron unas lagrimas

- Lupin, Sirius – dijo saludando a ambos magos – Por favor pasen y tomen asiento

Severus ya se encontraba de pie mirando la escena dispuesto a irse de ahí inmediatamente, aquello era indignante y una falta de respeto

- Severus ¿A dónde vas? Necesito hablar con todos ustedes

- Es evidente que no me interesa, vine con la intención y la creencia de charlar a solas, no imaginaba que traerías a tu patético grupo del cual no tengo nada que ver

- Quejicus sigues haciendo tus rabietas – dijo Sirius mientras se colocaba del lado de la azabache – Pensé que lo habías dejado de lado

- Por favor Severus ahora que Xally ha regresado debemos ponerla al corriente

- Eso no me corresponde a mí, con permiso

Severus se dirigía con prisa a la puerta, iba rabiando no era suficiente con verla a ella sino que también había tenido que soportar una vez más las burlas del idiota de Black, cerró la puerta tras de sí, ya se encontraba en el recibidor

- Señor…

Lo detuvo su tímida voz, una voz que por supuesto no le había escuchado en 1978, una voz que utilizaba para dirigirse con respeto, algo que no había hecho con él cuando estuvo en su época

- Le sugiero que vuelva adentro, no tiene nada que hacer aquí– dijo molesto

- ¿Por qué se va? – se acercó – Cissy en verdad quiere que estemos todos

- Señorita Martine quiero dejarle claro que no tengo nada que ver con usted y su patética banda, no me interesa ni puedo ayudarla

- Con usted es con quien he pasado más tiempo cuando estuve allá

- Únicamente para fastidiarme todas las veces que pudo

- ¿Así lo considera? ¿Qué fui un fastidio? – lo miró fijamente

- ¿Debo recordarle las veces que me jugo bromas bastante pesadas ayudando a su… amiguito Black?

La azabache lo miraba con vergüenza ¿Cómo se podía justificar? Se quedó muda de repente mirando los ojos fríos del murciélago, realmente se veía molesto y estaba en espera de alguna respuesta

- Yo… No… Esto… No hablo de eso – tartamudeo

- No puede hablar si quiera bien – hizo una mueca de asco – Le voy a dejar algo claro Señorita Martine, por lo que a mi concierne usted jamás llego para mí no es más que una alumna más de la clase, no busque ayuda en mí porque no se la puedo dar, le sugiero que se aleje lo más que pueda si no quiere pasarla mal – amenazó

- ¿Por qué? ¿Por qué quiere hacer como que nada sucedió? – lo miraba suplicante

- Por el simple hecho de que usted es mi alumna, porque yo soy su profesor, porque podría ser su padre ¿Le parece poco o continuo?

- ¿Qué hay de sus sentimientos? – se aventuró a decir

- Murieron el ultimo día que la vi en la biblioteca

- ¡Xally! ¡¿En dónde estás?! - salió canturreando Sirius - ¡Oh ahí estas! Quejicus ¿No te has ido ya?

Sirius llego al lado de la azabache posando una de sus manos en el hombro de la chica, había escuchado toda la conversación desde el otro lado de la puerta y decidió que había sido momento de intervenir

- Black veo que finalmente obtuviste lo que querías – dijo viendo su mano en el hombro de la chica – No sé cómo no te da vergüenza

- Oh vamos no me dirás que estas celoso ¿Vedad Quejicus? – la mirada de Sirius era maliciosa y divertida

- No digas estupideces – dijo con asco – Que tú seas un sinvergüenza no quiere decir que todos lo seamos

- Yo no invento barreras estúpidas como excusas para no seguir a mis sentimientos – sus ojos brillaban

El azabache se quedó callado, miro despectivamente a ambos con una mueca y se giró para salir de la mansión

- Espere por favor – la chica lo sostenía de la túnica, había avanzado varios pasos soltándose del agarre de Sirius

- ¿Qué es lo que quiere de mí? – sus ojos ardían

- Que comprenda que las cosas no son como cree

- ¿No lo entiende? No me interesa como hayan sido las cosas o no, lo que quiero es que me deje tranquilo

Sirius se acercó con cautela detrás de la azabache la tomó por los hombros, sabía que se estaba sintiendo muy mal tras las palabras del murciélago

- Xally será mejor que entremos, Narcissa y Remus nos están esperando

La chica le seguía sosteniendo la mirada a su profesor, asintió con tristeza agachando la cabeza decepcionada, dejo que Sirius la guiara dentro, solo escuchó por detrás los pasos de Snape saliendo de la mansión

- Lo lamento mucho, ha sido mi culpa

- No Narcissa, tu solo tratabas de ayudarme, es solo que… el me odia de verdad – dijo tomando un trago de su taza de te

- Está muy renuente a abrir los ojos – afirmó Remus

- Por tus acciones solo debo suponer que pese a verlo con veinte años encima y con la cara digna de un muerto sigues sintiendo algo por él – dijo sin entusiasmo Sirius

La chica solo bajo la mirada, era inútil y tonto negarlo, ella misma ya se había percatado de eso desde los primeros días

- Bueno Tonks y yo nos llevamos muchos años y debo de decirte que nunca he estado más feliz en mi vida

- Pero no es tu alumna – recalco la azabache

- Pero terminaras pronto querida en unos cuantos meses– guiño el ojo la rubia

- No creo que él lo vea de ese forma Cissy

- Pues ese entonces será tu trabajo, hacer que lo vea de otra forma – le sonrió a su amiga

- ¡Por favor es Quejicus! ¡¿En verdad la vamos a apoyar para que este con un viejo amargado como él?! – Sirius agito las manos incrédulo

- Oh por favor Sirius no es tan viejo… Míranos a nosotros, tenemos la misma edad y siempre me han dicho que parezco de treinta – la rubia ensancho el pecho con orgullo – Además son los sentimientos de Xally no los tuyos

- Es ridículo – rodo los ojos – Ni siquiera quiere escucharla

- Estoy seguro de que Xally se las arreglará, es bastante persistente si no mal recuerdo – sonrió el castaño

- Gracias a los tres por no olvidarme en veinte años

Iban a responder cuando un estruendoso golpe de puerta se escuchó por toda la habitación, se adentró un rubio platinado a toda prisa al parecer en busca de algo

- ¡Madre! ¡¿En dónde está mi esco…

Draco se quedó mudo ante la escena que ahí vio, el primo traidor de su madre sentado de manera despreocupada, su antiguo profesor licántropo de Defensa y por si fuera poco su compañera de casa nacida de Muggles, fijo sus ojos grises en esta última su corazón empezó a andar con fuerza sin entender porque ella había ido a visitarlo

- Martine… - frunció el entrecejo

- Hola Malfoy – hizo una mueca parecida a una sonrisa

- Madre yo le he pedido que viniera – mintió – Necesito hablar con ella

Narcissa rio cuando lo vio aproximarse a la azabache jalarla por el brazo y guiarla hasta la salida de la sala

- ¿Por qué le has dejado llevársela? – frunció el ceño el castaño

- ¿Crees que hubiera entendido si le decía que es mi amiga?

Xally lo seguía entre los pasillos divertida, más bien él estaba arrastrándola prácticamente, al parecer su madre no le había dicho nada respecto a ella, vio al rubio quien se veía bastante alterado y preocupado, siguieron avanzando hasta que la adentro a una habitación vacía, al parecer una especie de estudio

- ¿Te has vuelto loca? ¿Qué haces aquí?

- Malfoy tranquilízate un momento – dijo aguantándose la risa – No te he venido a ver a ti

- ¿A no? – hizo una mueca - ¿Entonces a que viniste?

- Me ha invitado tu madre

- Ah como no se me ocurrió – dijo con sarcasmo – Mis padres saben bien tu origen, que yo te hable y nos llevemos no quiere decir que mis padres te verán bien

- Pues te equivocas porque también conozco a Lucius – se cruzó de brazos – Puedo decirte que a los dos les agrado

- ¿Draco que haces? – una voz se aproximaba de prisa hacia ellos

Draco aguanto la respiración cuando escucho la voz de su padre, abrieron la puerta, verlo ahí le provoco escalofríos, solo esperaba que no fuera a matar a la chica

- ¿Quién es?... – Lucius abrió mucho los ojos - ¡Charlotte!

El elegante rubio se acercó a la chica para estrecharla, ella parecía incrédula, no pensaba que al verla la iba a recibir del todo bien pese a que la conocía, vio la cara de Draco totalmente boquiabierta

- Cissy ya me ha explicado lo que paso contigo, pensé que estarías con ella en este momento

- Y así era pero su hijo me ha sacado de ahí – se encogió de hombros

- ¿Pero… que? – interrumpió el rubio

- Draco cierra la boca hijo, sal de aquí, yo regresare a Charlotte con tu madre

- ¿Charlotte? ¡Ese ni siquiera es su nombre! – chilló el rubio

- Lo sé pero así me acostumbre ahora vete hijo– dijo al mismo tiempo que le indicaba a la azabache que salieran para poder guiarla de vuelta

Xally rio por la cara incrédula y boquiabierta del rubio, aquello era bastante divertido para ella, hizo un movimiento con la mano para despedirse de Draco al mismo tiempo que ponía una cara burlona y triunfal

Severus se encontraba ya de vuelta en su dormitorio, llevaba más de la mitad de la botella de Whiskey, había tirado todas las cosas de su habitación, estaba furioso por el estúpido de Black al recordar sus palabras "Yo no invento barreras estúpidas como excusas para no seguir a mis sentimientos" ¿Qué quería decir aquello? ¿Qué iba a intentar estar con la chica? Dio un puñetazo al aire

Le dio otro trago a su botella, Black no tenía idea, de él no se había burlado, a él no lo había engañado, él no había estado de esa forma con ella, a él no le había roto el corazón cuando desapareció de la nada

Calló de rodillas decepcionado de sí mismo, hace unos meses había jurado que sus sentimientos se habían desvanecido… sin embargo ahora estaba más destrozado que antes, verla ahí, tenerla cerca, ahora que ella recordaba y había vuelto, era condenadamente difícil para él actuar como si nada, actuar como si no le importara

Recordó el momento en que ella lo había tomado de la túnica aquello ya se le había hecho una costumbre a la mocosa, sonrió levemente cuando recordó que ella se había soltado del agarre del idiota te Black para evitar que él se fuera

Pronto ella regresaría al castillo, pronto la tendría de vuelta, su corazón se estremeció, quería volver a tenerla cerca, quería volver a tenerla para él, en un ataque de rabia aventó la botella haciendo que esta se reventara en la pared y se esparciera el contenido por el suelo, se recargo en la cama de cuclillas apoyando solamente su cabeza, su mirada estaba perdida entre aquella fría penumbra.