Disclaimer: todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling
N/T: xCailinNollaigx es la autora de este fic. Yo, Tabetaira, soy la traductora.
Los herederos de los fundadores
Capítulo veinticinco: Impossible
Thanks to my brilliant beta, silverbirch!
R&R!
You say (dices)
Can't change the wind to say (No se puede cambiar el viento para decir)
Won't matter anyway (No importará igualmente)
Can't reach that far 'cause it's impossible (No se puede llegar tan lejos porque es imposible)
Can't rise above this place (No se puede llegar más alto que este sitio)
Won't change your mind, so I pray (No se puede cambiar tu pensamiento)
Breaking the walls down to the impossible (Tirando las paredes hacia lo imposible)
Walking by myself, I know (Caminado yo sola, sé)
This lonely road's becoming my new home (Esta carretera solitaria se está convirtiendo en mi nueva casa)
But I don't stop, I just keep moving on and on (Pero no paro; solo sigo moviéndome más y más)
Ain't no need to dry my eyes (No hay necesidad de secar mis ojos)
I haven't cried in quite some time (No he llorado en mucho tiempo)
Every day I fight it, you know it's possible (Todos los días lucho; tú sabes que es posible)
"Impossible" Kelly Clarkson.
~Herederos~DMHG~NLLL~
Neville se sentó preocupado y mordiéndose las uñas mientras esperaba ansiosamente a que Ginny despertara. Su feo hábito había sido eliminado en tercer año, pero ver a Ginny rota y con moretones se lo devolvió con venganza, el hábito de comerse las uñas.
Su abuela siempre le había regañado por morderse las uñas. Le decía que solo los plebeyos lo hacían y hacía que las uñas tuvieran un aspecto horrible, pero él no estaba de acuerdo. El comentario de los plebeyos ofendía a cientos de personas. Conocía a algunos que se mordían las uñas y las suyas tenían un aspecto más… aniñado cuando las limaba.
Sin embargo, le recordaba a su abuela. Sabía que ella no lo aprobaría, pero no podía evitarlo. Estaba muy preocupado por su amiga y los otros herederos.
Los pensamientos sobre su abuela empezaron a surgir en su cabeza y no podía evitar reconocer el dolor agudo en su pecho. La echaba de menos, quizás no tanto como los otros herederos echaban de menos a sus seres queridos, pero sí que echaba de menos a su abuela.
Ella podía ser cariñosa, adoradora y encantadora cuando quería. Lo mimaba cuando era más pequeño hasta que su abuelo le dijo que era inapropiado para un "hombre de su edad". Neville tenía seis años.
Aunque no importaba. Ella hizo caso de su consejo y fue mucho más estricta a partir de ese momento. No era cruel, para nada. Simplemente no toleraba tonterías de cualquier forma. Probablemente era algo bueno. Neville tenía muchos problemas cuando era pequeño. Eran problemas infantiles como monstruos bajo la cama, mojar la cama o llorar cuando conocía a extraños.
Eran problemas que palidecían en comparación con los que tenía ahora.
Por ejemplo: ¿cómo se comparaba mojar la cama con gente muriendo? Claro que no era solo su problema, pero compartía el peso. Tenía que ayudar a matar al hombre que había ordenado todas esas muertes; tenía que pararlo de alguna manera.
Su incapacidad para pelear ayer era un problema también. Había sido una demostración vergonzosa de cobardía. Menudo Gryffindor.
Menudo heredero de Gryffindor.
No quería hablar de lo que había pasado ayer; era un día que quería olvidar. Neville necesitaba practicar sus hechizos y, sobre todo, su confianza. Se había bloqueado en la pelea sin estar dispuesto a creer que era capaz de luchar.
En retrospectiva, había sido un idiota. Estaba decepcionando más a la gente por no luchar, por quedarse atrás y ver los fuegos artificiales.
Su mirada volvió a Ginny una vez más y por un momento se preguntó cuándo se despertaría. Pompfrey había dicho que durante la siguiente hora, pero la pelirroja aún dormía. Los otros herederos también estaban dormidos la última vez que lo comprobó.
Los cuatro habían perdido el conocimiento en la batalla debido a que Luna y Hermione habían sido alcanzadas por un crucio porque los herederos compartían un vínculo que les hacía compartir el dolor. Suponía para ellos una gran desventaja. No solo compartían el dolor; los dejaba paralizados. Dumbledore solo había conseguido explicar un poco antes de que tuviera que atender a un estudiante, más estudiantes heridos.
Por suerte, Lupin había encontrado a Neville y a Luna en la batalla y los había traído hasta la enfermería.
Era un misterio, sin embargo, cómo Draco y Hermione habían llegado ahí.
—¿Neville? —llamó Ginny con voz ronca, abriendo y cerrando los ojos para quitarse el sueño.
—¡Gin, estás bien! ¿Te… te sientes bien?
Ella se sentó despacio.
—Estaré bien… —Le miró con miedo—. ¿Están bien todos?
—¿Quiénes son todos? —preguntó Neville con amabilidad, observando sus cortes y moretones.
—¿Nuestros amigos y familiares? —preguntó ella, mirándolo con ojos ansiosos.
—Todos sobrevivirán —replicó incómodo.
—¿Neville? —inquirió suavemente, sonando inusitadamente vulnerable—. ¿Mu… murió alguien?
Él dudó dos veces antes de hablar finalmente.
—Dos.
—¿Dos? —repitió ella, quien obviamente quería detalles.
—Te acabas de despertar, Ginny. Necesitas descansar. El estrés y la ansiedad…
—¿Quién ha muerto, Neville? —preguntó ella, esta vez con la voz firme.
—Ke… Kerry Handbury. Una de cuarto de sangre mestiza. Fue muy valiente. Eliminó a dos mortífagos antes de que…
Su voz se le entrecortó y vio a Ginny mirar para otro lado. Neville sabía que no debería llorar por la chica ni nada, pues no la había conocido, pero había tenido la mala suerte de estar en la habitación cuando sus padres se enteraron. El hecho de que ella había estado a su lado y luchando le había causado impresión también. Puede que no la conociera, pero fue su compañera y ahora se había ido.
Era horrible ver cómo la guerra podía separar a las personas.
—¿Quién más? —Los ojos de Ginny ahora miraban fijamente la pared, negándose a mirar a Neville.
—Yo… la verdad, yo… —Ginny le lanzó una mirada amenazadora y él respondió con un suspiro—. Colin Creevy también ha muerto. Ni siquiera debería de haber luchado porque sus habilidades de lucha no eran las mejores y era un hijo de muggles. Aunque luchó igualmente.
De repente, Neville fue consciente de que Colin había sido mucho mejor persona que él, pero dejó esos pensamientos para otro momento y observó a GInny.
Los ojos de la chica estaban cerrados, su labio inferior temblaba y sus fosas nasales se hinchaban mientras se esforzaba por controlar sus emociones.
—Puedes llorar, Gin…
—Yo no lloro —replicó ella—. Soy Ginevra Weasley, una luchadora de Gryffindor. Soy la más joven y la única chica de la familia Weasly… Yo no lloro… Soy tan fuerte como un roble.
Neville nunca la había visto llorar, salvo cuando Ron murió. Ginny ni siquiera lloró en el funeral de Charlie.
—¿Por qué no puedes simplemente desahogarte? —lloró él en voz baja, haciendo que ella lo mirara.
Neville se sorprendió momentáneamente por la cara de pura desesperación y dolor de la chica. Sus ojos se anegaron en lágrimas mientras susurraba:
—No creo que sepa cómo hacerlo.
~Herederos~DMHG~NLGW~LL~
Hermione miraba ausente al techo en un intento de bloquear todos los pensamientos y emociones que emitían aquellos a su alrededor. Ella, Draco y Luna tenían su propia habitación primada, pero de cuando en cuando una enfermera o un estudiante —normalmente perdido— entraba y sus pensamientos derribaban la mente de Hermione. Intentaba bloquearlos, pero consumía mucha energía, una energía a la que no estaba dispuesta a renunciar gratuitamente por el momento.
Dumbledore acababa de venir para informarles de lo que había pasado y de dónde estaba Neville. Hermione casi había tenido un ataque de ansiedad al darse cuenta de que Neville no estaba cuando se despertó. Por suerte, solo había ido a visitar a Ginny.
Sin embargo, Dumbledore también la había informado de las muertes. Hermine no había conocido a Kerry Handbury, pero estaba triste por haber perdido una vida. Especialmente a una edad tan temprana. Esa chica nunca vería un amanecer o una puesta de sol otra vez. Nunca se graduaría en Hogwarts. Esa chica nunca jamás volvería a vivir.
Colin Creevy había sido otra baja. Aunque Hermione odiaba usar aquella palabra, porque sonaba como si fuera una carga o como si solo estuviera herido, no podía decir que se había ido.
Era un hecho que Colin había enfadado mucho a Hermione y sus amigos durante sus años escolares, pero era solo un fan de Harry Potter. Era un chico animado y brillante cuya vida le había sido arrebatada.
¿Y para qué?
Para que un loco mestizo gobernara el mundo. O, mejor, gobernara Inglaterra. Hermione no dudaba de que Voldemort intentaría gobernar el mundo después de Inglaterra.
Pero no ganaría. No podía ganar. Hermione no dejaría que eso sucediera. Su resolución era firme y, en ese mismo momento, se prometió a sí misma que no dejaría que Voldemort ganara… o moriría en el intento.
Aunque aquello último era un camino que quería evitar.
Sus hombros se sacudieron de repente mientras las lágrimas caían de sus ojos, con la mente aún puesta en los dos mártires. A sus ojos, eran mártires, pero demasiado jóvenes. Habían muerto por aquello en lo que creían, pero demasiado jóvenes.
Se dio la vuelta, ignorando el dolor punzante. Se limpió los ojos con las manos, pero los esfuerzos fueron fútiles. Las lágrimas salían a raudales.
Hermione enterró la cabeza en la almohada y espero que ni Malfoy ni Luna la vieran llorar.
~Herederos~DMHG~NLGW~LL~
La cabeza de Draco le daba vueltas. No podía abrir los ojos más porque la habitación daba vueltas como una atracción en una feria. Asumía que le habían herido en la cabeza, pero no era nada muy grave porque aún estaba en Hogwarts.
El día anterior estaba borroso, pero solo porque él lo quería así. No quería pensar sobre junto a quien había luchado y, más importante, contra quien. Draco ni siquiera había pensado sobre junto a quién lucharía. Ni siquiera había tomado ninguna decisión, pero, al avanzar la noche, se encontró lanzando hechizos a los mortífagos.
Quizás había sido una decisión subconsciente. Quizás no quería que nadie se muriera.
Lo que sí sabía era que sentía una extraña sensación de paz. Era algo extraño intentar expresarlo con palabras, pero Draco se sentía tranquilo. Sabía que no debería. Después de todo, ahora los mortífagos irán a por él —lo que incluía a su padre—, pero saber que había escogido finalmente un bando le había quitado un gran peso de los hombros.
Sentía como si pudiera respirar otra vez, como si las nubes sobre su cabeza se hubieran despejado, aunque aún era consciente de que una tormenta estaba por venir.
De repente, a Draco le sacó de sus pensamientos un sonoro e incesante ruido de masticar en su oído, algo que aborrecía. Gente comiendo con la boca abierta… asqueroso.
Se giró para hacer un comentario desagradable cuando se dio cuenta de que Theo estaba sentado a su lado, sonriendo.
—Cállate, Theo.
El chico sonrió ampliamente.
—¡Estás despierto! Llevo esperando sentado aquí años. Sí que te tomaste tu tiempo para dormir, Bella Durmiente. Francamente, tengo el trasero dolorido de estar sentado en esta silla de plástico toda la mañana.
—¿Por qué?
—¿Por qué? Porque la silla es muy incómoda y no hay muchas otras sill…
—No, por qué estuviste sentado aquí toda la mañana.
—Bueno, porque eres mi colega y estabas gravemente herido. Blaise estuvo aquí antes, pero le llamaron para algo. Además, ¡tenía que verte antes de marcharme a Suecia!
—Eso es… —Draco hizo un esfuerzo para buscar las palabras, pero su mente se quedó en blanco— ¿muy amable de tu parte?
—Ah, no pasa nada. Pensaba que masticar ruidosamente haría que te despertaras antes, ya que lo odias tanto.
—Cierto. ¿Sabes que llevaba tiempo despierto?
—La verdad es que no. Podrías haberme hecho una señal.
—La habitación me daba vueltas. —Miró a su alrededor—. Ahora solo está borrosa.
—Necesitas pastillas, en serio. La habitación no estaba dando vueltas. —Miró el reloj—. Tengo que irme. Las vacaciones de Navidad empiezan un poco antes este año, por lo de los mortífagos atacando el castillo y eso. Oh, y si fuera tú, le pediría a Pomfrey que te diera un par de pastillas de la felicidad de paso.
—Es bueno que yo no sea tú entonces —replicó Draco con sequedad.
—Probablemente. Bueno, ¡nos vemos luego, Draco! Me alegro de verte levantado.
—Gracias. Adiós. —Se hundió de nuevo en las sábanas y se planteó darle la lata a Pomfrey con sus heridas. Siempre era divertido verla apurada por todo.
Con la ausencia de Theo, se dio cuenta de repente de lo silenciosa que era la habitación. Draco estaba a punto de volverse a dormir cuando oyó llorar a alguien.
Gruño mentalmente. Odiaba consolar a la gente, especialmente gente que lloraba. Miró a la izquierda y gruñó en voz alta esta vez.
Especialmente a Granger llorando.
—Granger… ¿Estás… llorando?
La cara de la chica estaba enterrada en la almohada, pero pudo ver la leve sacudida de su cabeza. Draco estaba anonadado por lo triste que ella parecía y también por el hecho de que nunca la había visto así antes —excepto por el episodio después de la muerte de su madre—.
Era extraño para él ver a alguien tan fuerte como Granger derrumbarse.
Parte de él gritaba que mirara a otro lado, pero no podía. Estaba anonadado por la empatía de la chica, por lo apecho que se tomaba aún las muertes habiendo visto tanto ya. Ahora ella estaba de cara a él, con las mejillas mojadas, pero las lágrimas ya no caían. Estaba respirando profundamente, como si intentara recuperar el control.
—No puede ser en serio, Granger.
Ella abrió los ojos con brusquedad.
—¿Q… qué?
Malfoy podía oír el esfuerzo que hacía para mantener la voz firme.
—Por favor, dime que no estás llorando por las muertes, porque si estás…
—Podría haberlas salvado. Quizás si te hubiera hecho caso y hubiera dejado a Harry… Pero soy tan jodidamente protectora con él, lo que es estúpido porque es El-Niño-Que-Vivió y no me necesita a mí para protegerse. —Hizo una pausa y miró a Draco—. Podría haberlas salvado.
—Tonterías —respondió con frialdad, y luego continuó con suavidad—. No puedes salvar a todos, da igual cuáles sean tus poderes y tus habilidades. No puedes proteger a todo el mundo, Granger. Simplemente era su momento de irse.
Hermione miró fijamente a Draco con algo parecido a sorpresa.
—De verdad me confundes a veces. Puedes ser la persona más maleducada y frustrante de todas, sin mencionar odiosa y fría, pero también tienes tu lado que está a medio camino de ser decente. El que no enseñas a nadie excepto a tus amigos íntimos. A mí… a mí me gustaría que se lo enseñaras a otros. —Hubo un silencio—. Puede que tenga un efecto mejor del que piensas.
—No me conoces; no tienes ni la más remota idea…
—Tienes razón —le interrumpió—. Ni siquiera sé si quiero. ¿Pero de quién es la culpa de eso?
—No nos gustamos, Granger. Está comúnmente aceptado que no nos llevamos bien. No intentes cambiarlo o dar marcha atrás porque…
—No estás preparado —habló Luna con suavidad.
Hermione y Draco la miraron con sorpresa. No sabían que había estado escuchando.
—La gente debería dejar de interrumpirme.
—Menuda manera de cambiar de tema, Malfoy.
—No estaba cambiando de tema. Solo estaba señalando que no dejáis hablar a otros.
—Yo sí. Es solo que no quiero oírte hablar a ti.
—Oh, muy maduro.
Luna sonrió con indulgencia. Y ella que había pensado que habían hecho algún avance.
Un paso hacia adelante, dos pasos hacia atrás.
~Herederos~DMHG~NLLL~
N/A: La reacción de Ginny en este capítulo es solo la manera en la que yo la veo. Incluso si miráis en capítulos anteriores, veréis que no le gusta llorar en frente de otros o ser vulnerable. Excepto el día en el que Harry la encontró llorando. A Ginny no le gusta mostrar sus debilidades y solo quería mostrarlo.
Nos vemos,
xCNx
N/T: Hola! Esta vez he tardado un poquito más y voy a seguir así por un tiempo porque ya no tengo vacaciones, por desgracia. Ojalá que no esté demasiado ocupada y distraída como para no traducir.
Un beso.
