Disculpen la tardanza… estuve cinco días en blanco… digamos que este capítulo lo escribí casi por inercia… o sea me obligue a escribir… al principio me parecían ideas sin sentido, pero bueno, se convirtió en este capítulo.. jijiji… espero que sea de su agrado… fue lo mejor que me salió…
Gracias a todos los que me dejaron un review… eran los que justamente me obligaron a escribir… voy a intentar no bloquearme por tanto tiempo y subir lo antes posible la continuación… aunque de nuevo les pido paciencia, sólo puedo escribir por las noches… siempre que este inspirada, claro, por que por las tardes tengo que estudiar y terminar un trabajo algo largo….
Bien, aquí les dejo la conti… disculpen a todos los que no les agrade lo que va a pasar….
Capítulo 25º: Un Frío Baño
No importa lo que haga…. ¡NO PUEDO SALIR DE AQUÍ!
Hades, había en vano, intentado acercarse a Shun… si antes era complicado ahora lo era más… no solo por que Lestat no lo dejaba ni a sol ni a sombra, sino también por las obligaciones de este para con sus ejércitos.
El Inframundo se había convertido en un lugar nada seguro para los descendientes de Cronos, por lo que los Tres Jueces eran los encargados de hacer cumplir la voluntad de Hades, nada se sabía de cómo estaban las puertas del Tártaro, sólo se podía suponer que Cronos aún no lograba escapar, por que aún no salía a atacarlos… Habían elaborado todo un plan de contingencias en caso de que aquel poder sea liberado completamente… cada espectro del inframundo sabía el lugar en donde debía ir… Atenea había dispuesto un lugar en el Santuario en Grecia para una parte de ellos, otra se dirigía al reino de Poseidón, mientras los de mayor rango irían a Olimpo.
Por su parte, Shun, se tomó muy enserio la advertencia de su hermano Lestat… tanto, que había intentado convencer a Afrodita de que lo ayudase a encontrarse, aunque sea por última vez, con Hades.
¡Ya te dije que no! – el peliturquesa intentaba por todos los medios negarse a aquellos ojitos que lo miraban suplicantes – Shun, no puedo hacerlo, recapacita… estamos hablando de contradecir a Ze-us… No es un juego, que hay si se enoja y te hace algo…
Necesito hablar con él… por favor… la última vez ni siquiera nos dio tiempo de despedirnos… - rogaba el peliverde – No haré nada malo…
Ja ja ja ja ja No deberías poner en ese aprieto a tu maestro, Shun – Leto había presenciado toda la conversación desde hacía tiempo, cuando esas bellas esmeraldas se voltearon a verlo, sintió estremecerse su corazón… "Es realmente muy parecido a ti, Esmeralda"… - Y qué le quieres decir exactamente al Señor del Inframundo, pequeño.
Shun se sonrojó y apartó la mirada hacia un lado… ese hombre era su padre, pero el sabía que jamás contradeciría a Lestat, después de todo, el mayor era un Dios… y a él, bueno, a él apenas y lo conocía.
Podríamos hacer algo al respecto – acotó el hombre acercándose más a Shun, y regalándole un tierna sonrisa.
¡¿Enserio?! – preguntó entusiasmado y a la vez dudoso, Shun - ¿Me va a ayudar?
Tal vez… te diga cómo conseguir lo que quieres – acotó el mayor…
Afrodita miraba la escena divertido, aunque eso fue al principio, luego… le dio algo de pena el Gran Patriarca del Olimpo, parecía que en lo profundo de su mirada, había dolor… como si las palabras de Shun y su trato, lo hiriesen… y fue cuando se percató, que desde que se enteró de la verdad, Shun trataba con más reservas, a aquel a quien llamó por su nombre cuando llegaron al Olimpo por primera vez, ahora lo llamaba de usted.
¿Y que tendría que hacer? – preguntó el peliverde.
Simple… sólo debes de pedírselo a Lestat… te aseguro que te complacerá – termino de decir el mayor, para dirigir su mirada hacia las entradas del Olimpo – Me temo… que alguien me busca, regreso luego… disculpen.
¿Pedírselo a Lestat?... ¡qué ayuda! – susurró el pequeño.
¿Shun?
¿Ummm?... ¿Qué pasa Afrodita… por qué me miras así?
¡Shun, él es tu padre, deberías ser más… cálido con él! Llamarle por su nombre era algo, pero tratarlo de usted, no te parece que eso podría lastimarlo – terminó de decir el dorado ante la atenta mirada del más joven.
Bueno… eso ya lo se… pero, no es fácil Afrodita… no se como actuar con él… y… por más que lo intento… no me sale llamarle papá – comentó el peliverde, sintiéndose avergonzado.
Supongo que es normal… pero se nota que él se te quiere acercar… has tú también el intentó… ¿Si? – decía Afrodita acomodando el cabello de su protegido – Además el tiene razón, pídeselo a Lestat… si lo haces a escondidas, podría disgustarse contigo… o peor aun… con Hades… Y eso no te gustaría… ¿verdad?...
¡No! – respondió el peliverde suspirando profundamente…
¡Ve! – dijo el Caballero de Piscis al sentir la presencia de un cosmos que le era familiar.
¡Bien! – dijo el menor sin mucho ánimo, dirigiéndose hacia sus aposentos.
¡Vaya!... ¿por qué no lo detuviste… querías saludarlo, no? – comentó el pisciano.
Antes quería hablar contigo… de lo que pasó – mencionó el Caballero de Virgo.
Descuida, Shaka… considera… que no pasó… en lo que a mí respecta, por lo menos de mis labios, él nunca lo sabrá… no es algo de lo que me enorgullezca – decía Afrodita alejándose lentamente del rubio, quien se había quedado estático debido a las palabras del pisciano.
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Lestat había ingresado al cuarto sumamente nervioso, se le notaba algo estresado, por lo que rápidamente a Shun se le borraron las ganas de pedirle nada… El Dios se recuesta en el lecho, Shun lo observaba…
¿Qué… qué pasa? – pregunta tímidamente acercándose a su hermano.
Lestat se incorpora en el lecho y extiende una mano que Shun toma, para luego ser atraído por el Dios, una vez cerca lo rodea con sus brazos… haciendo que el menor repose su cabeza sobre su pecho…
Digamos… mi ángel… que estoy preocupado – murmura Zeus, acariciando la suave cabellera del menor.
¿Por qué? – pregunta nuevamente.
Porque... bueno… parece que alguien robo algo que necesito para esta batalla – respondió el peliceleste – Y no tengo idea de quien… ni de cuando… solo se que sin eso… será muy difícil hacerle frente a Cronos…
¿Puedo ayudar en algo? – decía el peliverde esta vez acomodándose en la cama y colocando a Lestat de tal manera que el mayor, sea ahora el que repose sobre las piernas del peliverde, mientras este acariciaba tiernamente la celeste cabellera de su hermano.
Que estés aquí… es lo único que necesito – decía el Dios, cerrando sus ojos para descansar – Pero sólo hablar, Shun… soy sumamente celoso.
¿Qué? – murmuró el peliverde.
Y será con una condición – terminó de decir Lestat con una sonrisa sagaz.
¿Cu…cuál? – susurró el menor aún con cara de asombro.
¡Ven! – Lestat se levanta y toma una de las manos de Shun, dirigiéndolo hacia los baños… una vez dentro, lentamente empieza a despojar al menor de su túnica – báñate conmigo…
Las mejillas del peliverde toman un tono sumamente carmín, sin notarlo, asiente la propuesta… comienza a temblar cuando se percata de lo enserio que iban las palabras de Lestat… sin apresurarse el Dios desprende primero el broche derecho… para continuar con el izquierdo… cuando la túnica abandona el cuerpo del menor sonríe observando la delicada figura de su hermano, al notarlo nervioso y hasta asustado… Shun parece ido... no mira nada en particular, su mirada estaba fija en un punto hacia el frente… no supo cuando… al notarlo, Lestat también se había despojado de la totalidad de sus prendas, y ya lo atraía hacia el interior de las Termas…
Zeus se percata complacido, como se estremece el peliverde debido a la temperatura del agua… estaba fría… Lentamente el Dios se dirige al centro de la Terma, era un poco más profunda que en la orilla, de hecho les llegaba hasta el pecho… rápidamente los labios del menor se tornaron algo morados, por lo que Lestat lo atrae entre sus brazos, consiguiendo que este al fin le enfrente la mirada…
¿Esta fría? – murmuro el Dios sintiendo como el menor temblaba entre sus brazos, hecho que hacía que sonriera seductoramente – Y aún así…
¡Les… tat! – susurraba el pequeño.
Veo… color en tus mejillas – terminó de decir, acariciando con una de sus manos ese delicado rostro… luego, simplemente levanto el mentón y se acercó a esos labios, los cuales beso, despacio al principio… apasionado, después…
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Ikki se encontraba inquieto… observaba a lo lejos como los guerreros celestiales entrenaban hombro a hombro… divisó también a su primo Sky, quien a su parecer, molestaba a Afrodita… "estás con él, Shun"…
¡Madre!... ojala me hubieras dicho, que pasaba – susurro el peliazúl.
Sabes una cosa, Ikki – Pandora se había acercado sigilosamente al ex Fénix – estuve pensando… e intentando recordar… Radamantys mismo, me confirmo mi duda…
¿De que hablas?, Pandora – Ikki se había volteado a verla…
Cuando alguien muere… su alma va a parar al inframundo – mencionó la joven.
¿Y? – Ikki no estaba entendiendo el punto de la joven…
Bueno… que tu madre… nunca ingresó – Pandora miraba fijamente a Ikki al decir estas palabras - ¿Estás seguro que ella murió?
Ikki se quedó frío… en su mente parecía estarse procesando lentamente esa información…
¡Estas segura! – dijo al fin sosteniendo por los hombros a la mujer, ella asintió…
Tranquilo, Fénix… mis jueces se van a cerciorar de si es eso posible… si tu madre aún vive… lo sabremos… pero es mejor que esto quede entre nosotros tres – hablaba el gran Hades observando seriamente a la pareja – Pandora… ¿podrías?
Si, mi señor… permiso – la mujer se alejo rápidamente del lugar.
Hades miró en dirección al templo… sonrió irónicamente y dijo:
¿Por qué no puedo sentirlo cuando está en su presencia?
Por que…. sus presencias son una… Mi tío me explico que es la manera en que Zeus protege a Shun… me dijo… que de haber nacido aquí… y permanecido junto a la familia… tu alma nunca hubiera habitado en su interior… no lo hubieras sentido – comentaba Ikki también dirigiendo su mirada hacia el templo.
Entonces… estoy en deuda con tu madre – murmuró el Dios – Están juntos ahora… supongo que es necesario…
¿Qué quieres decir? – preguntó intrigado Ikki.
Jhu jhu jhu… nada, solo… pensaba en voz alta… debo… hablar con Poseidón, disculpa – Hades se retiró lentamente… Ikki pudo notar algo que lo dejo pasmado… el Dios estaba algo abatido… parecía triste… sonrió para sus adentros, no podía negar ya, que Hades estaba profundamente enamorado de su hermano.
En otra parte del Olimpo… Mu intentaba conversar con su amigo Shaka… pero este estaba algo alterado… incluso se podría decir que molesto…
¿Puedes creer lo que me dijo? – soltaba molesto.
Tranquilo, amigo… bueno… incluso era de esperarse algo así de Afrodita, ¿no crees? – decía Mu con tono conciliador.
Encima de todo… fue tan altanero… ¡con que no se enorgullece!... ¡he!... ¡No recuerdo haber escuchado que se quejara! – acotaba el rubio sin escuchar a su amigo.
Ja ja ja ja ya… ya… Shaka, cualquiera diría que hirió tu orgullo… acaso querías que reaccionara de otra manera… quizás… más cariñoso – Mu no pudo contener el comentario… la verdad, no podía negar que la actitud del caballero más cercano a Dios le daba gracia… jamás lo había visto así… bueno… quizás si… pero solo por Shun…
Qué dices… claro… - Shaka suspiró profundamente… necesitaba tranquilizar su espíritu – ¿Sabes lo que necesito?
No – contestó el ariano.
Necesito ver a Shun… hablarle… saber si está bien – murmuró el rubio.
¿Qué significan esas palabras, Shaka?
Que ese pescado arrogante, tenía razón… "voy a luchar por ti, Shun"… no me daré por vencido – Shaka miró en dirección al templo principal… ahí se encontraba su pequeño… sabía que estaba con Zeus… "Al final, mi querido discípulo… serás tú quien decida"…
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Shun apartó a Lestat de su lado, cortando así ese apasionado beso… se volteó y dirigió hacia la orilla de la Terma, sin embargo el peliceleste, lo sujetó de la cintura y lo atrajo nuevamente a su cuerpo… esta vez Shun, en encontraba en una posición más desventajosa, pues nada podía hacer para soltar el agarre y alejar a Lestat…
El Dios subió una de sus manos por el pecho desnudo del peliverde, acariciándolo, consiguiendo que este se estremeciera por completo, con su otro brazo se encargaba de sujetarlo firmemente…Shun respiraba agitado, intentado con sus manos, soltar el agarre del brazo opresor de su hermano… mientras este lo acariciaba, comenzando a besar su cuello, el mayor sonrió nuevamente al sentir el estremecimiento del mas joven…
Lestat… basta – susurraba el menor.
Lentamente, el Dios se acomodó en uno de los escalones de la Terma, llevándose a Shun consigo, al estar sentados, se sintió más cómodo para acariciar a su joven compañero… lo hacía delicadamente… Shun tenía apoyada su cabeza por el hombro de su hermano, quien de tanto en tanto lamía su pequeña oreja, y se deleitaba con esos suaves quejidos…
Les… tat – Shun se sentía incómodo… Lestat le estaba haciendo experimentar sensaciones nuevas para él…
Una de las manos del mayor, se atrevió a ir más a allá… descendió acariciando en el camino la tersa piel de su hermano… primero fue superficial… acarició los muslos… la cintura… el vientre… con la otra mano, sujetó el rostro de su hermano, volteándolo hacia el suyo, y lo beso… al momento en que con la otra… algo descarada, acariciaba el miembro apenas despierto del menor, consiguiendo que este gimiera, momento que supo aprovechar el Dios, para introducir su lengua en la pequeña boca de Shun…
Shun temblaba como un conejito antes de ser devorado por los lobos… no sabía que hacer con sus manos… una vez más sintió que no tenía fuerzas para defenderse… es más, para lo único que le alcanzaban sus fuerzas era para sostenerse… pues se había agarrado con ambas manos de las piernas de su hermano, pues el estaba en medio de ellas…
Lestat se separó de los labios de su hermano, y lo volteó suavemente, Shun temblaba aún más, sus labios aún se encontraban morados, sus mejillas estaban más sonrosadas que al principio… lentamente el Dios recuesta a Shun sobre la superficie lisa de unos de los escalones que apenas estaba cubierto por agua… se coloca sobre él… sin dejar caer su peso, pero sin darle ninguna oportunidad de escape también…
El peliceleste comenzó besando ese asustado rostro, lamiendo sus labios, para luego besarlos, con una de sus manos, o más específicamente, con uno de sus dedos entre abrió un poquito la boca del pequeño para poder profundizar más ese beso… Shun se estremeció, con sus manos intentó sacar de encima a Lestat más no pudo hacer nada, pues el hombre sostuvo sus manos, y las colocó cada una a un costado, mientras descendía por ese níveo cuello… al llegar a su pecho, no pudo evitar sonreír… lamió cada tetilla con placer… descendió a su vientre se entretuvo en su ombligo… cada actitud del mayor lograba estremecer más al peliverde, quien ya no podía contener unos leves gemidos… sin embargo, estos fueron más audibles cuando el menor pudo sentir, como su hombría fue tomada por el mayor… Shun intentaba sostenerse de alguna manera… su cuerpo se retorcía de un placer que nunca antes había experimentado, Lestat masajeaba cuidadosamente su miembro, para luego tomarla con su boca…
¡ Ahhh!... Les… tatttt… ¡jha!... ahhhh… ayyyy… - Shun sintió todo su cuerpo aletargado… se había venido en la boca del mayor… este nuevamente fue subiendo por su cuerpo, besándolo, hasta llegar nuevamente a sus labios… Shun correspondió ese apasionado beso, se sentía cansado…
Lestat cargó a Shun entre sus brazos… y lo llevó nuevamente a su habitación… lo depositó tiernamente en el lecho… luego seco su piel con una toalla, y le colocó una de las camisas que solía usar… el peliverde lo miraba, aún sentía su cuerpo temblar, más ya no de frío… Lestat también vistió su cuerpo… y se acomodó alado de su pequeño… lo atrajo a su cuerpo… le gustaba sentirlo así… a su merced…
¡No te enfades!... ¿Si? – susurró al oído del menor – Yo jamás haría algo para lastimarte… puedes hablar con él… verlo también… sólo te pido… que no intentes huir de aquí… o… no respondo….
Shun miró esos hermosos ojos celestes… asintió sin apartar su mirada… se acurrucó en esos brazos… y se quedó profundamente dormido…
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En las puertas del Tártaro, tres presencias se hacen presente… un poderoso cosmos los recibe… lentamente las puertas comienzan a abrirse… el primero en dejarse ver es su compañero… la segunda en aparecer es una bella mujer…
¡Es preciso que traigan su sangre! - habla la mujer – ¡Sólo así las cadenas se romperán por completo, y será libre!.... ¡¿Ya saben quien es?!…
Las tres imágenes asistieron…
Entonces… ¡TRÁIGANLO!
El Inframundo siente el peligro… los tres jueces dan el aviso… la orden ya está dada… la batalla esta por comenzar….
