Notas de Inglaterra I
—Es una preciosidad, ¿a que sí? —Dijo Estados Unidos— ¿Quién es mi único avión favorito de la fuerza aérea estadounidense? Tú lo eres, tú lo eres—canturreó, dándole unos golpecitos amistosos al aeroplano. Era de tamaño medio, y parecía un tiburón sacado de película de terror extremadamente violenta y basada en buceadores que aparentaban haber perdido sus vidas filmándola. Así lo definiría el inglés.
—Es muy original, sweetie—comentó Inglaterra— ¿Pero por qué me lo muestras a mí?
—Ah, eso. Es que fue construida para destruirte—El rubio lo miró, con los ojos celestes abiertos como platos—Será una masacre bastante artística, con un diseño tan hermoso—y volvió a elogiar al avión.
—… ¿Por qué a mí? —sollozó el inglés.
…
—La Silla de Busby. Existe el rumor de que las personas que se sientan demasiado tiempo en ella, se vuelven locas—le explicó Inglaterra a su amigo Rusia.
— ¿Eso significa que tú tomaste asiento ahí? —comentó el ruso.
—Es una silla maldita.
—Inglaterra, amigo, conozco videos de gatitos tiernos que dan más miedo que eso.
—Pero… ¡mandó a 61 personas al infierno!
—… ¿Nada más?
…
Notas de Inglaterra II
—Hoy en la junta de los aliados cambiaré la silla de Estados Unidos por la silla de Busby—murmuró el inglés para sí mismo, sosteniendo con cuidado la dichosa silla.
Una vez su misión estuvo completa, se sentó a observar.
—Privet, Inglaterra—saludó Rusia, tomando asiento en la silla.
— ¡Rusia!
— ¿Qué?
—Te has sentado en la silla de Busby.
—Oh, no. Siento que mi alma comienza a salir de mi cuerpo…
— ¡Rusia!
—Era sarcasmo, no te alteres—y luego de decir esto, la silla se rompió en pedazos.
— ¡Eres un demonio!
—… Pues, tus conclusiones son raras. Cualquier persona en su sano juicio pensaría que simplemente estoy gordo.
— ¡Rusia!
—… Comienza a asustarme tu nueva manía de exclamar mi nombre así.
…
La silla de Busby. Cuentan los rumores que, quien se sienta en ella, enloquece. Pero… parece no funcionar con Rusia.
…
Notas de Inglaterra III
Inglaterra planeó el hacer beber a Estados Unidos hasta que esté lo suficientemente ebrio para sacarle información.
—Esto es raro. ¿Tú, invitándome a beber? —preguntó el estadounidense, incrédulo—Bueno, si tú pagas, no tengo problema.
—Bueno, debería pasar un poco de tiempo con My Dear America~
—Eh… sí… cómo tú digas—comentó el otro, y bebió el vaso de whisky de un solo trago.
Unas horas después…
Un despeinado Inglaterra apoyó la frente contra la barra del bar. Apenas podía sostener el vaso de whisky. Con su otra mano, estaba tironeando la chaqueta del americano.
—Vas a estirármela—se quejó el pelirrojo, aunque estaba algo divertido por el estado de su ex tutor.
—Tú… idiota… Lafayette.
—Vaya, insultándome. Eso es nuevo.
—Ejército de campesinos…
—Sigue, me entretienes.
—Mocoso malagradecido. ¡Tú eres lo que eres gracias a mí!
—Tu voz es graciosa cuando te embriagas.
— ¡Deja de ser tan engreído! ¡Vegetariano anticomunista y racista!
—Nunca había sido tan divertido pasar tiempo contigo~
—Todos sabemos que te salvé porque me daba lástima que estuvieras bajo en control de Francia…
La sonrisa de Estados Unidos se borró. Eso le había dolido un poco.
—Cállate—gruñó el norteamericano.
—Y luego que pensé que Francia me amaría~
—Y ahora vienen los dramas amorosos…—suspiró el estadounidense.
— ¡Tonto, tonto, tonto, tonto! ¡Estados Unidos! ¡Tonto, tonto, tonto!
—… A alguien se le ha rayado el disco.
…
—My Little Boy! —Lloriqueó el inglés, al otro día— ¡Lamento las cosas horribles que te dije! ¡Perdóname!
—Seguirás viniendo a molestar te perdone o no, así que no encuentro el verdadero propósito de pedir disculpas…—dijo el estadounidense.
—Dejaré la bebida
—Jo, pero bebido es la única ocasión en la que eres aunque sea un poquito divertido.
—No volveré a tomar más…
—Eso dijiste la última vez.
— ¡Debí haber dicho tantas cosas de las que me arrepiento!
—…Debí haber llevado mi cámara. Cosa de la que me arrepiento.
…
Los países del Eje eran iluminados por la fogata. Alemania y Japón observaban el fuego en silencio, mientras Italia dormía, soñando con comida y cierto alemán.
De repente, las dos naciones que se encontraban despiertas se pusieron de pie.
—Parece que ya están aquí—comunicó el alemán.
—No me digas…—comentó el japonés, sarcástico.
— ¿Otra vez? Jo, ¿dónde puedo conseguirles una vida? —se quejó el italiano.
El rubio sacó su pistola. El de cabello negro sacó su espada. Y el castaño empezó a ondear una bandera blanca, mientras escondía su fiel cuchillo tras la espalda.
La risa de Estados Unidos resonó en la isla.
—Yo, el héroe…—comenzó, pero fue interrumpido por Rusia.
—Pues, que pedazo de héroe estás hecho…
—…daré las órdenes—finalizó el pelirrojo, para luego golpear al ruso en la cabeza— ¡Ve, China!
— ¿Porqué siempre yo? —se quejó el chino, saltando del acantilado y dispuesto a atacar a sus enemigos.
Japón y Alemania cayeron rendidos al instante. Italia se tensó, mientras agitaba su bandera blanca más rápido que nunca.
De pronto, una corriente de aire gélido los rodeó a todos. Miraron hacia el mar. Allí estaba Inglaterra, rodeado de un aura maligna, con la silla de Busby (completamente remendad y con cinta adhesiva) a su lado.
—Italia, si te sientas en esta silla, estarás salvado~—dijo el inglés, intentando convencer a la potencia enemiga.
—Se va a salvar tu puta madre. Estoy harto de estar de pie—se quejó Rusia, tomando asiento en la silla.
— ¡Rusia! —exclamó el inglés, enojado.
—Otra vez la manía de exclamar mi nombre…
Y la silla se rompió en pedazos. Otra vez.
La silla de Busby, remendada como nunca antes, es el arma definitiva de Inglaterra. Siempre y cuando el sarcástico ruso no se siente en ella.
Continuará~
Próximamente: Los Aliados secuestrarán el "diario militar" de Alemania~
Debo agradecer enormemente por los reviews :D No tienen idea de lo feliz que me hace entrar a mi bandeja de entrada y ver un mensaje de que dice "New Review". En serio, graaaaaaaaaacias a todos! Además, adoro leerlos, siempre me sacan una sonrisa (:
