Este fanfic es escrito sin fines de lucro. Los personajes no me pertenecen, fueron creados y son propiedad de Yumiko Igarashi y Kyoko Mizuki.

Capítulo 26

PRINCIPES

-¡¿Qué tengo el corazón roto?! –Comentó Susana sobre lo dicho en la nota del periódico. –Tendremos que salir en público para que vean que no es así. –Le dijo a Neil.

-Esto no se trata de ti. –Le dijo Archie.

-¡No le levantes la voz a Susana! –Le gritó Neil.

-¡Tu cierra la boca! –Le dijo Archie.

-¡Oblígame! –Contestó Neil.

-¡BASTA! –Les gritó Stear ya harto de su pelea. –Están actuando como unos niños. Esto no se trata de ninguno de ustedes, así que por favor pongámonos serios. –Todos lo miraron como un montón de críos regañados. - ¿Tu qué piensas, Anthony?

-No entiendo como podría ser que de verdad sea Candy… Quizás solo se parecen… -Dijo Anthony sin poder creerlo.

-¡Pero si está más claro que el agua! Esa es Candy. –Dijo Neil.

-Pero si estuvimos en su funeral… -Dijo Stear quien tampoco podía creerlo.

-Pudo haber sido una trampa de la tía abuela para que Anthony volviera… -Lo meditó Archie.

-Eso suena… razonable, pero no podría creer que la tía haya hecho algo tan ruin. –Dijo Stear. –Además en la foto tienen una hija, es imposible que Candy tuviera una.

-No es imposible. –Dijo Archie volteando a ver a Anthony. –Este bebé tiene a lo mucho seis meses. ¿Puede ser posible, Anthony?

-¡Mira a ese sujeto! Ahora que lo miro bien su rostro es muy parecido al de Anthony, bien podría ser su hija. –Le dijo Stear. –Además mira el cuerpo de esa mujer, Candy no era tan… voluptuosa.

-¡Esa niña no es de Terry! –Alegó Susana. –Cuando llegamos al hospital por primera vez, esa mujer ya estaba embarazada. –A Neil le dolió que Susana defendiera aun a Terry.

-Además, las niñas crecen Stear. Su cuerpo seguramente cambió mucho después de la maternidad. – Dijo Archie.

-Sí, pero Candy no tenía… -Hablaba Stear cuando alguien lo interrumpió.

-¡Ya paren! –Les gritó Neil. –Solo alguien puede decirnos si puede ser verdad que esa mujer sea Candy y que esa sea su hija. –Dijo y todos voltearon a ver a Anthony. Él se quedó serio por un momento y agachó la cabeza.

-Sí, puede ser que esa sea Candy. –Les dijo con voz temblorosa. – Porque puede ser que yo sea el padre. –Todos se quedaron perplejos, en silencio.

-Entonces… si en verdad fuera Candy y si partió en camino a Chicago, solo hay un lugar al que pudo ir. –Dijo Stear.

-Al hogar de Pony. –Concluyo Archie. Solo visitó el hogar dos veces: la primera ocasión fue para llevar ropa, juguetes y suvenires para el lugar, le costó mucho tiempo armarse de valor para ir, pero se sintió muy deprimido al estar ahí, al recordarse que Candy no pudo volver a tan amado hogar para ella por su culpa. Los días posteriores a la visita se la pasó prácticamente encerrado, llorando. Fue por las épocas que pasó todo lo de Annie, así que volvió a ir al hogar solo para devolverles a Clint, pues no podía ver al animalito (quien estaba muy deprimido, casi no comía y estaba al borde de la muerte) sin sufrir por el recuerdo de Candy, no podía seguir con Clint si él se veía tan mal.

-Entonces vámonos. –Dijo Archie interrumpiendo los pensamientos de Anthony.

-Iré a comprar los boletos de tren, comprare para una hora que nos dé el tiempo suficiente para ir por las maletas. –Dijo Stear. – Neil, dame dinero para sus boletos, ni pienses que pagaremos los tuyos también.

-En realidad. –Dijo Neil mirando a Susana.- Creo que Susana y yo nos quedaremos en Nueva York. Como ya dijo, la prensa tiene que vernos juntos. –Dijo y le guiño un ojo a Susana, quien le sonrió como tonta. Las palabras de Neil significaban que habían dejado de preocuparse por vengarse de sus antiguos amores y ahora se quedaban en Nueva York para preocuparse por ellos mismos, como pareja, dejando atrás todo lo malo. Al menos querían estar solos para saber si su relación funcionaría, si serían algo más que un acoston. Además ya no tenía caso volver a Chicago, no podían hacer más para dañar a Candy y Terry, su trabajo ya estaba hecho.

-Como quieran. –Les dijo Archie, estaba feliz de no tener que pasar más tiempo con Neil.

En esos momentos en el hogar de Pony, Candy se encontraba no solo limpiando el hogar a profundidad, sino que también su conciencia. Quería ayudar para dejar sus remordimientos de haber abandonado a su familia. Terry también ayudaba a Candy, cargando cosas pesadas y haciendo arreglos, se encontraba destrozado por dentro pero no quería demostrarlo, más que nada quería infundirle seguridad a Candy.

-¿Aún no funciona el lavabo? –Llegó Candy con Terry, quien se encontraba en el suelo arreglando las tuberías.

-Lo siento pecosa, pero aunque fuese un rebelde nunca me enseñaron esta clase de cosas en mi noble familia. Además estas tuberías parecen podridas. –Le dijo Terry.

-De todas maneras te agradezco que lo intentes. –Le dijo Candy. –El hogar necesita muchas mejoras, todo es muy viejo.

-Ojala tuviéramos dinero para ayudarles. –Dijo Terry. –Podríamos… usar lo de la boda. –Candy se quedó pasmada ante lo que dijo Terry, ¿Es qué el ya no quería casarse con ella? ¿Lo daba todo por perdido tan pronto?

-No, ese dinero es tuyo. –Le dijo Candy. Terry lo tomó como si Candy pensase que fuese injusta al dejar que el aportara dinero siendo que lo dejaría. Se puso serio al momento.

-Creí que era nuestro. –Le contestó Terry.

-Tú fuiste quien puso la mayor parte del dinero, yo apenas si he conseguido unos cuantos dólares. –Le dijo Candy. Ambos estaban a la defensiva.

-Yo me gané todo ese dinero pensando en ti, entonces creo que si hay que gastarlo es en algo que te importe. Como no habrá una boda creo que invertirlo en el hogar estaría bien. –Dijo Terry, Candy abrió los ojos con sorpresa. Era verdad que saber lo que realmente pasó con Anthony hizo que ella saliera de sus casillas y había estado un tanto ausente con Terry, incluso no sabía si seguirían juntos, pero no había pensado en todo aquello como un hecho, pensó que si las cosas salían bien volverían a Nueva York y se casarían, pero Terry parecía haberse decidido por no hacerlo.

-¿No quieres casarte conmigo? –Le preguntó agachando la cabeza.

-No he dicho eso. Pero parece que lo mejor es que vuelvas con Anthony, incluso tú piensas así.-Le reprochó Terry.

-¿Quieres que me aleje de ti? ¿Quieres que me vaya a los brazos de otro? –Lo cuestionó incrédula.

-¡No quiero eso! Pero… -Intentó explicarse Terry.

-Pues es precisamente lo que me estas dando a entender. Puede que este confundida, y más por que no sé cómo actuare al verlo, pero cuando estoy contigo… no hay más dudas, no hay confusión. Yo me quiero quedar contigo. Quiero que nos casemos, quiero estar contigo siempre, incluso quiero tener más hijos contigo. –Le dijo Candy.

-Yo no quiero que te vayas con nadie más… no sabes cómo se me rompe el corazón al pensarlo, pero también soy honesto conmigo mismo y me doy cuenta de mis capacidades. Me doy cuenta de que yo no podría darles la vida que merecen, siempre estoy viajando y me será muy difícil poder comprar una casa y conseguir un buen patrimonio sin mantenerme fuera por largo tiempo. No tengo un nombre que ofrecerte pues aunque soy un Grandchester estoy seguro de que prácticamente mi padre me ha desterrado. Conmigo estarás lejos de tus seres queridos, de tus amigos, del hogar, de todo. Este tiempo que hemos compartido juntos no pasamos tanto tiempo como una verdadera familia, me perdí los primeros meses de Odette y te deje sola muchas veces. No tuvimos ni tan siquiera una navidad en familia. –Se reprochaba Terry.

-No te atrevas a menos preciar ni por un momento la vida que nos has dado. ¿Crees que me importa el dinero? ¿Crees que me importa un apellido para formar parte de una sociedad donde siempre tienes que estar fingiendo? ¡No! Yo no quiero esa clase de vida para mi hija, yo misma sufrí en carne propia lo caro y difícil que es permanecer a esos círculos sociales. ¿Crees que Anthony se la pasaría las 24 horas del día con nosotras? ¡Por supuesto que no! Todo trabajo exige dedicar tiempo, y no se diga de mi profesión. No pienso dejar el oficio que tanto amo por tener una vida que ni me gusta, estoy contigo porque tú puedes entender eso. Comprendo que es difícil pasar mucho tiempo separados, pero lo entiendo y soy feliz con eso, porque sé que lo haces tanto por nosotras como por ti mismo, y me gusta estar con alguien que es apasionado y no deja sus aspiraciones de lado, al contrario, las usa a su favor. Tú me has dado los mejores momentos de mi vida, donde no me falta nada y me siento dichosa, aceptada y más que nada amada. Tú me aceptaste y me ayudaste cuando no tenía a nadie, nunca me recriminaste ni me juzgaste por mis acciones, simplemente viste quien era realmente yo y me tendiste la mano. Contigo me siento en las nubes, me siento a salvo y completa. Sabes tranquilizarme y apoyarme. Sencillamente te amo y no quiero separarme de ti. –Le dijo Candy entre lágrimas, Terry no soportó y corrió a abrazarla.

-Tengo miedo de perderte, nunca había amado tanto y tan sinceramente como te amo a ti y a Odette. Ustedes… me salvaron. Yo era un hombre solo, conformista y prácticamente ya sin metas, pero ustedes trajeron la luz a mi vida. Me enseñaron a amar y me amaron también. De repente lo tuve todo, tuve quien me esperara en casa y tuve por quien trabajar y preocuparme, y que lleguen y me digan que pueden quitarme eso es… desgarrador. Ustedes son mi vida. –Le dijo Terry. Candy lo besó con amor.

-No mentiré diciéndote que estoy segura que nada nos separará por que no sé qué harán los Andrew al enterarse… No sé que haré si la tía abuela decide que lo mejor para la familia es que ellos eduquen a Odette, no puedo decirte que me hare solo a un lado porque antes yo me iría con ella, pero buscaría la manera de volver a ti. Puedo prometer que haré lo que este en mis manos para que no nos separemos. –Le dijo Candy.

-Lucharé y no permitiré que nadie me las arrebate. Si intentan hacer eso… podemos hablar con Albert, el no dejará que eso pase. –Le dijo Terry.

-Tengo la impresión de que Albert sigue sin querer asumir sus compromisos en la familia y… creo que secretamente el desea que me quede con los Andrew, un primogénito no es poca cosa para este tipo de familias… Aunque confío en que Albert no me haría eso, estoy segura de que el desea que Odette se huna al clan Andrew, al menos esa es mi sospecha. –Dijo Candy.

-Entiendo por qué lo dices… pero tranquila, tomemos nuestro tiempo para pensar en algo, no hay que apresurar las cosas. –Dijo Terry. –Mejor disfrutemos que en este momento estamos juntos. –Terminó de hablar y la volvió a besar. Entre caricias las hormonas le ganaron a Terry y acaricio sutilmente un seno de Candy.

-Oye, tranquilo. Hay niños en la casa. –Le dijo Candy mirándolo con picardía.

-No me culpes, desde que llegamos que no me dabas ni un solo beso. –Le reprochó Terry.

-Aun así, nos pueden ver. –Dijo Candy.

-Entonces buscaré un lugar en el que no nos vean. –Dijo Terry y le guiñó un ojo saliendo de la cocina, Candy sonrió enamorada. Horas más tarde Candy se encontraba cociendo algunos vestidos para las muñecas de las niñas con retazos de telas cuando llegó Terry.

-Madame, su lugar aguarda. –Le dijo a Candy con galantería, iba bien bañado y arreglado. Candy sonrió y se ruborizo.

-¿Eres un príncipe? –Le preguntó una niña con ojos curiosos.

-¿Te parezco uno? –Le respondió Terry con una sonrisa de lado, la niña asintió.

-Tus ojos son muy azules, y tu cabello es largo y castaño. Además cuando llegaron tenías puesta una capa, cuando los vi yo les dije a todos que tú eras un príncipe, pero nadie me creyó. –Contó la niña.

-Bueno, me descubriste. –Le dijo Terry. – Porque soy un auténtico miembro de la nobleza. –Le dijo Terry con galantería, a fin de cuentas era verdad.

-¡Se los dije! –Les dijo la niña a sus compañeros.

-¿Entonces Odette es una princesa? –Preguntó un niño.

-Así es, una autentica. –Dijo Terry. –Por eso les pido que la cuiden con su vida mientras Candy y yo salimos.

-¡Sí mi lord! –Gritaron los niños al unísono haciendo señas de soldados. Terry sacó a Candy con rapidez del recinto.

-¿A dónde vamos? –Le preguntó Candy.

-A donde nadie nos vea. –Le dijo Terry.

-Pero falta una hora para que oscurezca, puede ser peligroso. –Le dijo Candy.

-No si vas con un príncipe. –Le dijo y le guiño un ojo.

-¡Engreído! –Le dijo Candy riendo.

-Puede que lo sea, pero sigo siendo un príncipe muy aclamado. –Dijo Terry. Después se introdujeron en el bosque y caminaron hasta llegar al río, pero en una zona que se veía todavía menos habitada. Al lado del río finalmente se toparon con unas mantas bien colocadas, con una canasta al centro y una botella de vino.

-Me temo que no pude conseguir copas. –Dijo Terry sacando unos modestos vasos floreados.

-Son perfectos. –Le dijo Candy entusiasmada por todo aquello. Dentro de la canasta había fresas, uvas y algunas otras frutas, junto con algunas velas.

-¡Vamos a incendiar el lugar si las ponemos! –Le dijo Candy a Terry.

-Estaremos alertas –le contestó Terry prendiéndolas junto a las mantas, cerca del lago para evitar quemar algunas hiervas o las mismas mantas. La miro con dulzura, con todo el amor que sentía por ella y se aventuró a besarla, conto el ardor que guardaba dentro de él.

-Si haces eso no estaremos alertas… -Le dijo Candy alejándose un poco, con la respiración entrecortada por el fervor del beso recién disfrutado.

-Por suerte sería un buen bombero. –Le contestó el chico volviendo a su tarea de besarla. No podía evitarlo, no podía guardarlo por más tiempo. Pese a lo hablado horas antes continuaba tenso y a la expectativa, así que se decidió a disfrutar a Candy, porque temía que pasará mucho tiempo para volver a hacerlo, o peor, que nunca más lo hiciera.

Hizo a un lado todas las frutas para recostar a Candy ahí y poder besarla con plenitud. Ella no se resistía, parecía tan ansiosa como él. Solamente se escuchaba el sonido de sus respiraciones agitadas y de sus bocas compartiendo saliva, acompañados de leves gemidos. Para el momento Terry había comenzado a tocar a Candy de una manera mucho más sensual, disfrutando de todas las curvas que la joven tenía para ofrecerle. Candy estaba tan asustada como él, y se dispuso a disfrutar de todo aquello entregándose al cien por ciento, dejando atrás (aunque fuera solo por un momento) al mundo entero. Para sorpresa de Terry, Candy fue quien tomó la iniciativa de despojarse de sus ropas. Ese día traía un simple vestido de algodón de tirantes un poco más delgados a lo usual, lo que ayudo mucho porque fue muy fácil deshacerse de él. Candy cambió de posición para desnudarse, quedando ella arriba de él, donde Terry pudo observar con totalidad a su mujer. La chica tenía los pechos más perfectos que él había visto, a pesar de ya no estar lactando no disminuyó mucho su tamaño. Sus pezones pasaron a tornarse más oscuros después del embarazo, pero seguían siendo de un tono rosado, eran un tanto grandes y bien marcados, justo como le gustaban a Terry. La joven tenía una pequeña cintura, con un vientre plano gracias a su buena alimentación y condición física. Su ombligo adornaba a la perfección su estómago, también sus caderas eran más anchas lo que le daba una figura envidiable. Su pelvis contaba con algunos vellos tan claros como su cabello, esto a Terry lo volvía loco.

Terry por su parte no se quedaba atrás. Al optar por desnudarse dejó a la vista unos fornidos brazos, una espalda bien ancha y marcada bien complementada con un escultural abdomen fruto de sus rutinas de ejercicio que tenía que cumplir por el bien de su carrera en la actuación. Su miembro era grande, él más grande que Candy había visto (contando a sus pacientes). Sus piernas eran largas y fuertes, muy musculosas. Candy lo habría amado aun si no tuviera ese físico, pero aun así le agradecía a la vida por haberle puesto en frente a ese hombre.

-Eres perfecto. –Le dijo Candy dejando un poco atrás la timidez.

-No tanto como tú. –Le contesto Terry y le acaricio los pechos, con mano firme. Candy lo estaba gozando, y Terry ni se diga. Disfrutando tan plenamente ninguno de los dos pudo soportar más y finalmente Terry entró en Candy, moviéndose juntos con una sincronía excelsa. Cada uno sumido en una excitación inmensa, vociferando palabras de placer. Pasados unos momentos Candy sintió que algo explotaba en su interior, llegando a un clímax tremendo, seguida de Terry quien inevitablemente termino dentro de ella.

-Así se siente mejor… -Le confesó Candy.

-Tienes razón. –Le dijo entendiendo que se refería a la falta de protección, no quería preocuparse por nada más y sinceramente la llegada de otro bebé no le preocupaba, hasta le parecía una forma de alejar a los Andrew, aunque entendía que no era el mejor momento. Para infortunio de Terry este acto al final no tuvo ninguna consecuencia, ya fuera por el estrés o por lo que sea, Candy no se embarazó.

-Te amo Terry, pase lo que pase te amo y lo seguiré haciendo. –Le dijo Candy.

-Nadie nos separará. También te amo. –Contestó Terry y la besó.

Después de este encuentro los días pasaron. Días en los que Candy y Terry permanecieron en el hogar pensando sobre su futuro y ayudando. Usaron una parte del dinero de la boda para pintar el hogar, también hicieron todos los arreglos que les fue posible durante los tres días que estuvieron ahí, planearon irse a la mañana siguiente lo que podía resultar una decisión quizás errónea.

Era la noche antes de que se fueran cuando los jóvenes Andrew finalmente arribaron en Chicago. Lo primero que hicieron fue dirigirse a la mansión Andrew para descansar y hablar con sus parejas sobre lo descubierto.

-¡Los chicos han vuelto! –Gritó Liliana a sus amigas que se encontraban sentadas en el porche de la casa platicando mientras ella regaba algunas flores.

-¿¡Son ellos?! –Se preguntó Paty corriendo junto a Valery para llegar al carruaje que vieron pararse en el portón de la entrada.

-¡Tienen que serlo! –Contestó Valery. Ahí vieron a sus novios entrando, cargando cada uno una maleta. Cada una corrió a los brazos de su respectivo novio.

-¡Archie! –Le dijo Liliana aferrándose al cuello del chico. Después volteó a mirarlo.- Dios mío, luces terrible… -Le dijo refiriéndose a la demacrada apariencia del chico por la notable falta de sueño.

-Te extrañe demasiado Stear… -Le dijo Patty a su novio abrazada a su pecho.

-¿Por qué no escribieron? Estaba muy preocupada por ti Anthony. –Dijo Valery abrazando al chico con todas sus fuerzas. Cuando se separaron se quedaron impactadas por como lucían sus novios. Los tres tenían unas enormes ojeras y su semblante era uno tenso, pensativo y parecían bastante anonadados, como si todo el camino de vuelta hubiesen estado en shock, simplemente pensando en sus asuntos olvidándose de todo lo demás, esto incluía dormir y comer.

-¡¿Qué pasó con ustedes?! –Exigió saber Liliana.

-N-no ha pasado nada. –Stear fue el primero en hablar.

-¿Descubrieron algo? –Preguntó Valery, aunque el semblante de los chicos gritaba la respuesta.

-Tenemos que hablar con ustedes. –Dijo Anthony. Sabía que habría sido mejor contarle las cosas el solo a su prometida, pero no tenía el valor de hacerlo sin compañía, necesitaba que alguien validara lo que estaba diciendo, pues cualquiera creería que era un engaño. Las chicas se pusieron serias, Liliana y Paty preocupadas por su amiga y Valery preocupada por ella misma y su novio.

Entraron sin comentar nada más y se sentaron en una de las salas privadas.

-Joanna. –Dijo Anthony a la sirvienta. –por favor cierra bien la puerta y que nadie nos interrumpa.

-Sí señorito. –Obedeció la mucama.

-¿Qué pasó en Nueva York? –Preguntó Paty, las chicas estaban sentadas en un sofá y los chicos en otro, frente a frente.

-Encontramos algo… una pista de una mujer que puede ser Candy. –Dijo Anthony.

-Oh… -Espetaron las tres jóvenes con sorpresa.

-¿Y están bien seguros? Es decir, yo misma estuve en el funeral. –Dijo Paty.

-No estamos cien por ciento seguros, pero hay una enorme posibilidad de que sea ella. –Dijo Anthony.

-En el hospital nos dijeron que si había una Candice White que trabaja ahí, pero que estaba de vacaciones. –Dijo Archie.

-Eso no dice nada, podría tratarse de un robo de identidad. –Dijo Liliana.

-Eso creímos, pero encontré un periódico que hablaba sobre el actor Terry Grandchester, ahí decía que fue visto en la estación de tren con rumbo a Chicago con una joven, venía una foto y vaya que esa parecía ser Candy. Concuerda un poco con lo que nos contó Susana. –Dijo Stear.

-¿Pero entonces ella de verdad le quitó el novio a Susana? ¿Por qué fingiría su muerte? ¿Dónde está el periódico? –Preguntó Valery sin entender nada. Los chicos lo hablaron y a petición de Anthony no les hablarían a las chicas sobre la existencia de un bebé con la posibilidad de ser hijo de Anthony. Él no quería que Valery lo supiera todavía, sabía que eso le afectaría mucho.

-No creemos en lo que nos contó Susana, pero algo de verdad debe haber en lo que nos dijo. Aquí viene la parte grave. –Dijo Archie ignorando la pregunta del periódico.

-Pensamos que Candy no fingió su muerte, al contrario, creemos que la misma tía abuela pudo hacerlo. –Dijo Anthony.

-No entiendo, ¿Por qué haría una cosa cómo esa? –Cuestionó Patricia.

-Simple, para hacer que Anthony volviera a casa. Ella sabía que nada haría que Anthony dejara a Candy y volviera, siempre y cuando Candy siguiera existiendo. –Dijo Stear. –Así que optó por mentir.

-¿Y por qué Candy no buscó a Anthony por su cuenta? –Preguntó Liliana.

-No sabemos que mentiras le habrán contado, incluso pudieron amenazarla. –Dijo Archie.

-Pienso que quizás le dijeron que si se acercaba a Anthony mandarían destruir al hogar de pony o algo por el estilo. –Dijo Stear su teoría.

-¿Cómo podemos contactarnos con la supuesta Candy? –Preguntó Valery sintiéndose nerviosa.

-Sí esa mujer es la verdadera Candy, solo hay un lugar al que iría cerca de Chicago. El hogar de Pony. –Dijo Anthony.

-¿El hogar de Pony? –Preguntaron las tres chicas.

-El orfanato donde creció. –Les explicó Archie.

-Nosotros iremos allá lo más temprano posible, no podemos dejar pasar más tiempo. –Dijo Anthony.

-Quiero ir. –Dijo Valery.

-¡Y yo! –Dijo Paty.

-Yo también voy. –Terció Liliana. No querían dejar sola a su amiga, ni a sus parejas.

-Entonces vayamos a dormir, partiremos mañana a las 5 de la mañana. –Dijo Anthony.

-¿A las 5? –Preguntaron todos sorprendidos por tan temprana hora.

-Si no quieren acompañarme, encontrémonos allá. –Dijo Anthony. Al final todos decidieron que estaba bien ir a esa hora, pues era un trayecto de 5 horas desde donde ellos estaban. Todos se despidieron y fueron a dormir.

-Anthony… ¿Puedo dormir contigo? –Le preguntó Valery con ojos suplicantes. Anthony miró esos ojos azules con ternura.

-Lo siento hermosa, pero estoy muy cansado y no quiero arriesgarnos a que alguien nos vea, hay mucha gente. –Le dijo Anthony.

-Está bien. –Contestó con ojos decepcionados. Anthony le dio un largo beso antes de irse a dormir. Esa noche después de días sin poder conciliar el sueño, los tres chicos Andrew por fin durmieron, cosa que no pudieron hacer las chicas pues se la pasaron las tres en un cuarto especulando. Quien se sentía terriblemente era Valery, sentía que muy pronto Anthony la dejaría.

La hora de partir llegó, en un auto se acomodaron Anthony, Stear y Archie, con Stear al volante. Por mucho que las chicas les pidiesen que no condujeran ellos (pues se notaban aun cansados) los chicos no escucharon. En otro coche iban las tres jóvenes, Liliana era la encargada de conducir.

-No se queden dormidas o me dará sueño. –Dijo Liliana a sus amigas ya a medio camino.

-No te preocupes, por más que quiera no puedo dormir. –Dijo Valery.

-Valery arreglémoste un poco. –Le dijo Paty.

-¿Para qué si vamos al campo? –Preguntó Valery.

-¿No es obvio? Aunque suene mal, iras a conocer a tu rival de amores, debes lucir como una reina cuando te vea. –Le dijo Liliana.

-Pero yo no quiero verme… -Decía Valery, pero Liliana la interrumpió.

-¡Ni hablar! Hagamos que tantas clases a las que fue Paty para aprender a maquillarse rindan frutos. -

-Haré que te veas muy natural, pero tus ojos resaltaran. –Dijo Paty.

-¡Pero vamos en un auto en movimiento! –Les dijo Valery.

-Por eso es mejor que te quedes quieta. –Le contestó Paty. –No soy muy buena en esto. –Valery no quería admitirlo, pero en el interior quería verse más hermosa que nunca para conocer a Candy, se sentía intimidada aunque no la conociera. Esa mañana rebusco en su armario y finalmente encontró una camisa de manga larga con holanes en las mangas. En el cuello tenía un bordado cuadrado y un lazo usado como moño. Desde la cintura caía una falda en A negra, con muchas flores en tonos rosa y blanco. Llevaba el cabello sujeto en un chongo que hacía que sus rasgos destacaran, solo hacía falta un poco de maquillaje para que pareciera toda una modelo.

-¿Estás nerviosa? –Le preguntó Paty al ver que Valery no dejaba de estrujar su falda.

-A morir. Siento que iré a conocer a la persona que me quitará al amor de mi vida. –Confesó.

-Nada de eso. Anthony nació para ti. –Le confirmó Liliana. Por esos momentos llegaron a una de las pocas carreteras que había por aquellos tiempos. De repente notaron que el auto de los chicos aceleró desmesuradamente.

-¿Pero qué hacen? –Preguntó Paty.

-Idiotas… es peligroso. –Dijo Liliana.

-¡Síguelos! –Gritó Paty.

-¡No! –Dijo Valery. –Si ellos no aprecian su vida nosotras sí. No aceleres tanto como ellos, si los perdemos de vista preguntaremos en el camino por el lugar, de todas formas no creo que estemos tan lejos.

-Bien. –Dijo Lili. Los chicos no habían acelerado para deshacerse de ellas, sino que estaban ansiosos por llegar de una vez. No podían soportar tanta incertidumbre.

-¡Vamos muy rápido hermano! –Le dijo Archie a Stear.

-Lo siento, pero quiero llegar ya. No duden de mis habilidades como conductor. –Dijo Stear.

-Sigue así. –Le dijo Anthony. Muchas veces en sus días en los que apenas se les dejaba usar autos, corrían a grandes velocidades en carreras y gracias a esto los tres eran buenos conductores. Bueno, Anthony había perdido práctica por los días en los que vivió sin un auto, pero aún era bueno en eso.

-¿Estas nervioso? –Preguntó Archie diciéndole a Anthony que había estado muy ausente.

-Sencillamente aun no me lo creo. No puede ser que vayamos a ver a Candy. –Contestó el rubio.

- ¿Y qué haremos después? –Preguntó Stear.

-Todo depende de lo que diga ella. Solo tengo una cosa segura en mente: cuando volvamos hablaré con la tía abuela para espetarle todo mi desprecio. Después me casaré para asumir el papel de cabeza de la familia. –Dijo Anthony.

-La pregunta aquí es ¿Con quién vas a casarte? –Dijo Archie, Stear lo miró recriminatoriamente.

-No puedes ser la cabeza de la familia. No puedes saltarte la autoridad del tío abuelo William. –Dijo Stear.

-El siempre está desaparecido, apenas apareció hace unas semanas y ya nadie sabe de él otra vez. La tía abuela no permitirá que él se haga cargo de los negocios, yo soy su opción más directa. –Dijo Anthony.

-No pensé que te interesara tanto ser la cabeza de los Andrew. –Dijo Archie.

-No en realidad, pero quiero justicia y solo lo lograre siendo el encargado. –Dijo Anthony. Sus primos se miraron reflejando confusión por lo que decía Anthony.

-Estás hablando raro, ese no eres tú. –Dijo Stear.

-Quizás lo mejor será olvidarnos de esto y volver. –Dijo Archie.

-¿Se han vuelto locos? ¿No quieren ver a Candy? ¿No desean respuestas? –Dijo Anthony.

-No sabemos con certeza si es Candy o no, tu estas actuando raro y no podemos hacer las cosas con esa actitud tuya tan impropia de ti. Así no eres Anthony. –Dijo Stear.

-Tienen razón… pero me siento como un niño, no sé qué hacer. –Dijo Anthony.

-Aún podemos volver. –Dijo Archie.

-No, es ahora o nunca, estoy bien chicos. –Dijo Anthony y sin decir más continuaron con su camino.

Finalmente llegaron al campo, por donde había un pequeño pueblo. Siguieron un camino que se encontraba entre colinas, aun a altas velocidades.

-¡Stear cuidado! –Gritó Anthony. Una jovencita iba caminando por el camino cargada de canastas con ropa que se notaba había ido a lavar seguramente a un riachuelo. Stear giró el volante y rechinaron las llantas, peo no pasó a mayores. Se reincorporaron en el sendero y al ver a la joven aun de pie, continuaron andando.

-¡Idiotas! –Gritó la joven y el auto siguió largo. En la parte de atrás se encontraba la insignia de la familia Andrew. -¡Están aquí! –Gritó emocionada y corrió, cargando los canastos, hasta una pequeña casa. Entró a toda velocidad, aventó las cosas y corrió hacía su pequeña habitación. Se puso el mejor vestido que tenía, se maquillo con rapidez y se dispuso a salir.

-¡He vuelto! –Gritó un señor entrando. Iba bien vestido, pero sus ropas se notaban viejas y él estaba visiblemente agotado.

-¡Papá! –Corrió la joven hasta sus brazos. - ¿Qué tal la ciudad? ¿Ya has conseguido un buen trabajo?

-¡Que hermosa estas! –Le dijo- No en realidad, continúo de chofer, pero el patrón sigue queriendo que salga de la ciudad con él demasiado seguido. No me gusta dejarte sola.

-¡No te preocupes papá! Ahora mismo iré a arreglar eso. –Le dijo pensando en que tenía que irse ya.

-¿Pero a dónde vas, linda? –Le peguntó mirándola con dulzura.

-¡Los Andrew están aquí! ¡Podre acercarme a Anthony! Haré que recuerde nuestro amor, se volverá a enamorar de mí y nos casaremos y las cosas volverán a hacer las de antes. –Le dijo casi en las nubes.

-Te prohíbo que vayas. –Le dijo el hombre.

-¡No puedes hacerme eso! ¡Es mi oportunidad! –Le dijo la chica.

-Si vas solo nos traerás más problemas y enemigos. No saldrás por esa puerta. –Le dijo interponiéndose en su camino.

-¡Muévete! ¡Les perderé la pista! –Dijo intentando empujarlo para salir.

-No lo harás. –Le dijo sujetándola.

-¡Suéltame, me lastimas! ¡Anthony! ¡El me ama! ¡Tengo que ir a recuperarlo! ¡Déjame! –Le gritaba llorando histéricamente, empujándolo y rasguñándolo. No dejaba de repetir que el chico la estaba esperando y que se enamoraría de ella. Habló un montón de incoherencias. La joven mordió la mano del hombre con una enorme fuerza, el hombre gritó de dolor y su mano comenzó a sangrar.

-¡ANNIE! –Le gritó como nunca antes y la abofeteo con una fuerza que ni él sabía que tenía. Annie cayó al suelo con la mano en la cara, sacudiéndose con el llanto.

-Por ti perdí el patrimonio de mi familia, perdí todo mi dinero, por ti ahora trabajo como sirviente de mis enemigos en los negocios, me humillan constantemente. Por ti perdí a mi esposa. –Le dijo con mucho rencor. – Solo por un capricho tuyo… ahora soy un don nadie. Todo porque quisiste estar con un chico que no era para ti y… no aprendiste la lección. Mira a tu alrededor Annie, nos estamos hundiendo en la miseria, con trabajos comemos y aun así tu… sigues con tus ideas destructivas. Deja atrás eso, ese chico no te ama, pero yo sí. Piensa en mí Annie. –La chica recupero la cordura y se dio cuenta de que tenía un enorme problema. Su padre tenía la razón en todo lo dicho y se sintió como una basura al saber que había destruido la vida de la persona a quien más amaba solo por su codicia.

-Lo siento, papá. –Le dijo llorando con vehemencia. El hombre se sentó en el suelo con su hija y la abrazo con mucho cariño.

-Buscaremos ayuda. –Le dijo. Por aquellos años habían surgido algunos centros psiquiátricos, pero tenían fama de torturar a sus pacientes. El Señor Brither no quería internar a su hija en algo como eso, pero pensó que quizás podrían orientarlo.

Mientras tanto los jóvenes Andrew continuaron con su camino. A lo lejos vieron cómo se aparecía ante ellos el recinto. La imagen se fue agrandando hasta que finalmente llegaron a ella. A fuera había unas pequeñas cercas, unos cuantos corrales y algunos niños reunidos en un lugar observando algo, ese algo era a Terry.

-¿Y volverán pronto? –Le preguntó un niñito a Terry, quien se encontraba subiendo las maletas a la carreta.

-Solo si ustedes quieren. –Les contestó. En esos días Terry se había ganado la admiración de los niños. Nunca antes un hombre tan joven, guapo, fuerte y que les prestase atención se había quedado tantos días en el lugar.

-¿Jugaras con nosotros antes de irte? –Le preguntó otro niño.

-Solo si Candy nos da permiso. –Les dijo.

-¡Vamos a preguntarle! –Les dijo el niño que ahora era el ''jefe'' a sus compañeros. La mayoría lo siguieron, con Terry solo se quedaron algunas niñas.

-Príncipe. –Lo llamo la niña quien había decidido llamarlo así.

-Dime, Hanna. –La invitó Terry a seguir hablando.

-¿La próxima vez que vengan traerás tu corona? –Le preguntó.

-Por supuesto, solo para enseñártela a ti. Se supone que no debo sacarla del castillo. –Le dijo Terry.

-¡¿Vives en un castillo?! –Le preguntó.

-No, solo voy ahí cuando tengo tiempo. Está en un lugar muy lejano. –Le dijo, la niña lo miraba ensoñada. En eso un auto llegó al porche. Terry miró alerta, con atención.

De él salieron tres jóvenes, de los cuales Terry conocía solo dos, pero pudo imaginarse quién era el tercero.

-¡Maldición! –Dijo para sí mismo sorprendido. Ahora ya no tenían más tiempo, las cosas sucederían ahí mismo en ese momento, se sintió muy nervioso, temió que ellos obligaran a Candy a irse usando a Odette. Terry no quiso mostrarse nervioso, por lo que camino hacía ellos con paso firme. Se notaba muy seguro y su presencia se sentía en el lugar.

Anthony al verlo también se sintió nervioso, no podía evitar detestar al joven frente a él, y aunque se sintió un poco intimidado ante semejante hombre también camino hacía el.

Quedaron mirándose cara a cara, casi desafiándose con su simple parado. La pequeña Hanna, con quien estaba hablando Terry antes, se apresuró hacía donde los chicos.

Miró a Terry y luego a Anthony y abrió sus ojos con sorpresa.

-¡Ahora hay dos príncipes! –Dijo la niña. Stear y Archie se miraron mutuamente, nunca le dieron importancia, pero al verlos a los dos juntos se dieron cuenta de que realmente sí tenían un parecido físico.

-No esperábamos visitas. –Dijo Terry con gallardía.

CONTINUARÁ.

Lo sé, cuanta intensidad.

No pensaba hace este capítulo, pero surgió xD ¿Qué se le hace?

Mil gracias por dedicar un ratito de su tiempo a leer mi historia, ya saben que todas son bienvenidas.

En el capítulo anterior la mayoría estaban muy preocupadas por Terry, pero creo que en este ya lo vemos más recuperado. No se preocupen que soy fan de los finales felices :D

También había un comentario que hablaba sobre que se estaba tratando el tema de la sexualidad como muy liberal, y bueno en realidad no es tanto así porque ante la gente los personajes son más reservados. Entiendo el punto, sé que en aquellos tiempos todo lo referente al sexo era un tabú y las señoritas de sociedad se supone que no tenían relaciones y todo era con chaperón etc. Etc. Etc. SIN EMBARGO yo pienso que las ganas y la calentura son duras y son difíciles de ignorar, por eso pienso que pese al tabú y las creencias los jóvenes se las ingeniaban para tener sus momentos, incluso en películas así pasa, por eso eran tan cuidadosos en que nadie los viera, además creo que en la vida de la gente de la farándula las prácticas sexuales eran mucho mayores y con menos tabúes. También recordemos que mi fic está ambientado en las épocas donde terminó la gran guerra y por estos años se vino una clara liberación sexual. Incluso las invitó a que busquen un poco sobre el tema, no es que fuera algo que hiciera que las cosas fueran totalmente diferentes de un día a otro, pero las cosas cambiaron mucho en esos tiempos. Me parece una época fascinante. Gracias por comentar (: ¿Ustedes que creen?

Me siento muy contenta de que hayan disfrutado del capítulo anterior y han dejado su comentario a:

Blanca G. Guest, Asuna-san1998, Guest 2, Aurora, Lucero Santoskoy, CANDICE WHITE, lita0411, Lydia Grandchester, Astrid Lee, Guest 3, Becky 1000, RG1, Nally Graham, skarllet northman, Rubi, Gladys, Katty, Eli, dianely, Silvia G, Flor, MONCHI, alejandrarendon1986, y Rocio Lourdes.

Muchas gracias por su apoyo (:

Y les había dicho que publicaría el domingo, y así lo hice, o eso creí yo. Deje el capítulo publicándose y Salí de casa (recordemos que fue día del padre) y cuando volví (en la madrugada) ¡Estaba en error! Así que una disculpa, pero aquí está.

Por cierto, sé que aquí la cantidad de hombres son escasas xD y felicitarlos creo que no sería una gran idea. Creo que mejor les digo que gocen mucho a sus papás, dejen atrás los rencores o lo que sea porque padre solo hay uno y no estará aquí para siempre. Recuerden que las decisiones de sus padres no son nuestras, debemos respetar la vida de cada quien y solo amar a las personas por lo que son. Espero se la hayan pasado muy bonito con sus padres y maridos. Felicidades para todos ellos.

En fin, mil gracias. Nos leemos en una semana (: no se olviden de dejarme sus comentarios.

Pd. Creo que tenían razón y al final serán más capítulos de los que esperaba c: