Bienvenidos y bienvenidas un día más a esta historia. Ya queda poco para que esto acabe, así que disfrutad mucho. Nada más y... ¡a leer!
Capítulo 26 - "La batalla final"
Serujio se acercaba a Akainu katana demoníaca en mano. Sus ojos escarlata echaban fuego, su rostro impasible reflejaba la ira serena que invadía todo su ser en ese momento. El peor demonio del mundo aún no había dicho su última palabra. Fujitora fue a cortarle el paso, pero Sabo apareció con una patada voladora de fuego, que hizo retroceder al almirante.
- Todo tuyo, hermanito. - dijo Sabo con una media sonrisa.
- Gracias, Sabo. - contestó Serujio con la mirada fija en Akainu.
Mientras el guerrero avanzaba amenazante, Shanks y su tripulación comenzaron a atacar a Teach y los suyos, para dar así un respiro a Marco y los demás. La batalla era muy feroz, pero ninguno de los dos bandos cedía un milímetro.
Luffy y los demás comenzaron a hacer retroceder a los vicealmirantes y los demás soldados y agentes. Estaban ganando terreno, la batalla comenzaba a bascularse a su favor.
En otra parte del campo de batalla, la lucha por el título de "mejor espadachín del mundo" volvía a ponerse en marcha.
- ¿Preparado para el último asalto, Roronoa? - preguntó Mihawk poniéndose en pie, ya que para ver los movimientos del guerrero ambos habían tomado asiento sobre el suelo.
- No. - contestó Zoro mientras se levantaba también.
- ¿Hm? ¿Cómo que no? - preguntó Mihawk muy extrañado.
- Digo que no estoy preparado para otro asalto, porque no va a haber más asaltos. - dijo Zoro mientras comenzaba a mover los brazos hacia arriba y hacia abajo lentamente, con las espadas extendidas – Este va a ser el último ataque, mi última baza.
- ¿Vas a jugarte el título a un último ataque? - preguntó Mihawk impresionado – Admirable. Un coraje encomiable. - alabó mientras preparaba su gran espada negra – No te lo pondré fácil.
La espada de Mihawk se llenó de haki, aunque debido al color de la espada, no fue muy notable. Lo que sí se hizo notar fue un gran aura de color blanco verdoso que emanaba del gran arma cortante.
Mientras Mihawk cargaba su sablazo levantando la espada por encima de su hombro derecho, Zoro cubría a sus espadas con haki, activando a la vez el Kiki Kyutoryu, formando un total de nueve espadas recubiertas de haki, las cuales emanaban un aura de color morado intenso.
- No espero que lo hagas... - dijo Zoro mientras un destello rojo surgía de su ojo bueno.
- Espada Negra... - susurró Mihawk.
- Kiki Kyutoryu... - dijo Zoro.
- Sablazo...
- Asura...
- Salvaje...
- Final...
- ¡DEL VACÍO!
- ¡ONI GIRI!
Los dos espadachines se lanzaron al encuentro el uno del otro. Sus filos chocaron formando un ruido terrible que recorrió todo el campo de batalla. Aparentemente, ninguno de los dos se hizo nada, pero al cabo de segundos, se apreciaron los daños.
Dos de las katanas de Zoro se resquebrajaron, el espadachín del pelo verde recibió un brutal corte igual al que el mismo rival le hizo hace años, pero esta vez en sentido opuesto, formándose así una gran X en el pecho del joven. Zoro plantó pesadamente su rodilla derecha en el suelo, víctima del cansancio, mientras se ayudaba clavando la punta de la katana de su mano derecha para mantener el equilibrio.
- Ha sido una gran lucha... Dracule Mihawk... - dijo Zoro con voz ronca y cansada.
- Sí... Ha sido un honor... encontrar un rival... a mi altura... - dijo Mihawk mientras se desplomaba en el suelo.
El Shichibukai sufrió un gran corte de nueve espadas sobre su pecho, un duro golpe que su espada, ahora resquebrajada y llena de muescas, sólo pudo mitigar un poco. Mihawk cayó derrotado sobre el campo de batalla, y Zoro se incorporó de nuevo para ir a ayudar un poco a los demás.
Por otro lado, Kuzan, para sorpresa de Teach, dejó la banda para ayudar a Sabo y los demás.
- Nos has traicionado, Kuzan. - maldijo Teach.
- Sí, formaba parte del plan. - dijo Kuzan con una media sonrisa – Yo soy un revolucionario, tu tripulación era demasiado peligrosa para el cambio que iba a sufrir el mundo, había que eliminarte.
- Pagarás esto muy caro... - dijo Kurohige con voz ronca.
- ¡No te desconcentres de tu pelea! - dijo Shanks asestándole un corte en el estómago.
Teach cayó un momento, y Kuzan pudo ir a ayudar a los demás.
En ese momento, el gesto de Teach cambió a una cara de ira pura.
- Todos... me las vais a pagar todos... yo voy a ser el nuevo Rey de los Piratas... ¡con todo mi poder! - exclamó Teach.
Kurohige se echó al suelo, poniéndose a cuatro patas mientras su cuerpo hacía gestos raros.
- ¿Recuerdas cómo te hice esa cicatriz del ojo... Shanks? - dijo Teach con la voz muy distorsionada.
- Sí, eran las garras de una bestia... - contestó Shanks muy serio.
- Y dime otra cosa, Shanks, ¿por qué no te sorprendió ver que tenía el poder de la oscuridad? - preguntó Teach mientras su cuerpo se hacía más grande y peludo.
- Porque tienes tres estómagos, puedes comer más de una fruta... - dijo Shanks ante la incredulidad de todos los presentes.
- ¡EXACTO! - dijo Teach mientras se transformaba en una bestia enorme, con aspecto canino y de tres cabezas, de pelaje negro como el carbón y fuertes garras y dientes - ¡Aquí está! ¡Mi auténtico poder! ¡Mi poder original! ¿El poder de la fruta de tipo Zoan Mitológica! ¡El cerbero! - exclamó dando un fuerte rugido.
- Tened cuidado todos... - dijo Shanks tragando saliva – El poder de un cerbero de la oscuridad no es nada comparable a lo que hemos visto hasta ahora.
Teach pegó su primer zarpazo en dirección a Shanks y su tripulación. Éstos consiguieron esquivar como pudieron el duro golpe, pero la fuerza y la rapidez del mismo, empujaron a Shanks a tomar una importante decisión.
- ¡A los miembros de mi tripulación! Ayudad a Marco y los demás a ir a un lugar seguro en el que puedan recuperarse. Escoltad a todos los heridos y ayudad a los que estén combatiendo, esta batalla toca su fin, si no hacemos eso, habrá bajas innecesarias, yo me ocuparé de Teach. - ante los gestos de desaprobación de su tripulación, el yonko dijo una última frase - ¡Es una orden de vuestro capitán!
- ¡Sí, capitán! - contestaron finalmente los miembros de la tripulación de Shanks.
- Espera, Shanks, ¡no te puedes quedar peleando solo contra esa cosa! - dijo Marco.
- Marco, me llamaste como refuerzos, ¿no? Entonces confía en mí. - dijo Shanks con una media sonrisa.
En otra parte del campo de batalla, el paso sereno de Serujio finalmente culminó en el encuentro con Akainu.
- Akainu, vas a morir, aquí y ahora. - dijo Serujio apretando la empuñadura de su katana.
El almirante de flota echó un vistazo por detrás del guerrero, y vio a Nami peleando con unos soldados, lo que le dio la idea de que estaba distraída y, por tanto, indefensa.
- En este estado no puedo contigo, Serujio no Haikyo... - dijo Akainu – Pero te destruiré quitándote lo que más quieres...
En ese momento, Akainu saltó y se fundió en el suelo, transportándose a través de él en forma de flujo de lava. Cuando estaba a la altura de Nami, saltó del suelo con su puño de lava amenazante, en dirección a la ocupada navegante.
El ataque de Akainu estaba a punto de dar a la pelirroja justo cuando un filo rojo se paseó por el cuello del almirante de flota. Serujio agarró su cuerpo, lo lanzó a la derecha, y cogió su cabeza con la mano izquierda.
- Ten cuidado, no te vayas a obsesionar con destruirme y por culpa de ello pierdas la cabeza... - dijo Serujio torciendo la cabeza.
El chico puso sus dedos en la posición de la garras de dragón y estalló la cabeza de Akainu con rabia, haciendo que más sangre aún salpicase su cuerpo. Luego absorbió la katana con su mano para tener más poder puro de Axio.
- ¿Estás bien, Nami? - dijo mientras la navegante derrotaba a cinco enemigos con un rayo.
- Sí, se escuchó a Akainu desde lejos, pero sabía que ibas a pararlo, así que no me preocupé. - dijo la pelirroja con una media sonrisa.
- Pequeña tentadora de la suerte... - dijo Serujio con una media sonrisa mientras acariciaba su cabeza.
Después de ese gesto, Serujio pudo reparar en Teach. En ese momento no sabía que esa gran bestia era Kurohige, pero sí sabía que estaba peleando contra Shanks, y que era peligroso.
En el mismo momento que Serujio miró la escena pudo ver cómo la gran bestia cargaba un gran zarpazo para golpear a Shanks. Sin dudarlo un segundo, Serujio se lanzó con el geppo y el soru a ayudar a su amigo, pero, en el mismo vuelo, se agarró muy fuerte el pecho y se mareó, lo que le hizo caer al suelo a plomo.
- "Ahora... no..." - pensó el guerrero aferrándose el pecho y respirando como podía.
Consiguió girar sobre su cuerpo para incorporarse y vio cómo la zarpa del cerbero volvía del ataque llena de sangre. Al alzar un poco más la vista, pudo ver a Shanks sobre una mancha color carmín. El chico no daba crédito, estaba en estado de shock.
- ¡SHANKS! - gritó Serujio.
El ensordecedor grito alertó a Luffy y, al ver la misma escena que su hermano, se lanzó a por la bestia lleno de ira.
- ¿¡Cómo has... podido!? - exclamó Luffy mientras corría. Cuando estaba al lado de Teach, saltó hinchando ambos brazos, rodeándolos de haki y echándolos hacia atrás – Gomu gomu no... ¡GRIZZLY MAGNUM!
El potente golpe de Luffy impactó sobre la cabeza central del cerbero, haciendo que éste se marease y volviese a su ser.
- Teach... - susurró Serujio – No te lo perdonaré jamás... maldito... bastardo... - dijo con los brazos inyectados en sangre.
El chico se lanzó sin dudar a por Teach. A la velocidad del soru se plantó a su lado y hundió su puño en la cara de Kurohige, mandándolo lejos, en dirección casi al centro de la batalla.
- ¡Al final sólo voy a quedar yo! - dijo Teach poniendo su mano derecha, la única que tenía, en el suelo.
Todo el campo de batalla se cubrió de una alfombra negra con una gravedad impresionante.
Serujio saltó hasta la posición de Luffy y lo agarró por el cuello para lanzarlo por los aires. Serujio, tras haber puesto a Luffy a salvo, quiso saltar también, pero no pudo por la oscuridad de Teach.
- ¡GIGANT BLACK HOLE! - dijo Tech tragándose a todos los combatientes.
La gran cantidad de cuerpos que fue absorbida por la oscuridad llegó hasta Teach, y éste la subió por encima de su cabeza y la hizo explotar.
- ¡LIBERATION! - exclamó Kurohige.
Todo el mundo salió despedido en todas direcciones. Ya nadie tenía fuerzas para luchar o levantarse. Sobre el campo de batalla sólo quedaban Teach y Luffy.
- Zejajajaja... Supongo que esto es lo apropiado, ¿no? Una batalla uno contra uno como gran final. - dijo Teach.
- Voy a acabar contigo, Kurohige. - sentenció Luffy con una mirada furiosa y desafiante.
- Inténtalo. - retó Kurohige.
Luffy comenzó a correr estirando su puño derecho. Teach extendió su mano e hizo un agujero negro que comenzó a atraer a Luffy a gran velocidad. A esa velocidad, el puñetazo de Luffy se hacía más potente, pero acabaría en las garras de Teach.
- "Un poco más... un poco más... un poco más..." - pensaba Serujio mientras se incorporaba mirando atentamente la escena - "¡Ahora!" ¡Rankyaku! - exclamó el guerrero sacando un filo cortante de su mano.
Teach tembló de miedo al escuchar esa voz y al ver cómo su otra mano era rebanada de cuajo por el filo cortante del castaño.
- ¡Maldito Serujio! - exclamó Teach.
- Gomu gomu no... ¡PISTOL! - exclamó Luffy.
El puñetazo de Luffy se hundió en la cara de Teach, y éste, cansado de las otras batallas y con toda la pérdida de sangre, se desplomó en el suelo.
Luffy se depositó tambaleante sobre el suelo, giró la cabeza a la posición de Serujio y levantó el pulgar con una media sonrisa. El guerrero hizo lo propio desde el suelo.
Tras ese gesto, Luffy reparó en el cuerpo inerte de Shanks. Estaba tendido boca arriba, con una herida de un gran zarpazo sobre el pecho, sobre un gran charco de sangre. Luffy se acercó tambaleándose hasta él y se desplomó de rodillas al lado de su cabeza.
- Shanks... tú me dijiste... - dijo Luffy mientras se quitaba su preciado sombrero de paja – que te guardase esto... hasta que me convirtiese en un gran pirata... - dijo el chico con un nudo en la garganta mientras acercaba el sombrero a la cabeza de Shanks – Pues bien... toma... te lo devuelvo... ya no lo necesito... - dijo Luffy llorando mientras colocaba el sombrero sobre la cabeza de Shanks.
Luffy, víctima del cansancio físico y emocional, se desplomó sobre el lado derecho.
Serujio seguía intentando incorporarse, hasta que finalmente lo consiguió. El guerrero quiso llegar hasta Luffy, pero se detuvo al ver cómo Fujitora se levantaba también.
- Serujio no Haikyo... - dijo el almirante con voz pesada.
- Fujitora... - dijo Serujio con la respiración entrecortada.
Serujio miró fijamente a Fujitora, mientras que el ciego lo miró con su haki de observación intensamente.
- Desde que te conocí me ha sorprendido tu haki de observación... - dijo Serujio.
- ¿Alabas a tu enemigo, Haikyo? - preguntó Fujitora.
- ¿Aún podemos considerarnos enemigos? - preguntó Serujio – Bueno, es obvio que sí. - añadió.
- ¿Qué piensas, Serujio? - preguntó Fujitora.
- Fujitora... aunque eres ciego, sabes perfectamente lo que se ve a tu alrededor. Sabes de sobra la cantidad de cadáveres que yacen sobre este campo de batalla. - dijo Serujio con voz cansada – Te propongo algo, Fujitora.
- Expón tus condiciones. - dijo el almirante mientras se sentaba en el suelo.
- Tienes un enorme poder, Fujitora, pero creo que sabes que en nuestro estado, de comenzar una batalla, yo saldría victorioso. - aseguró Serujio – No estoy fanfarroneando, creo que también eres consciente.
- Sí... Para un hombre defensor de las leyes de la probabilidad, soy consciente de que mis posibilidades contra ti en este momento son ínfimas. - comentó Fujitora - ¿Adónde quieres llegar, Haikyo?
- El almirante de flota a muerto. No queda ningún yonko con vida. La tripulación más fuerte del mundo ha sufrido un golpe terrible. El Gorosei ha desaparecido. Ya no hay ningún motivo para continuar esta batalla. - explicó Serujio – Mi petición es que cojas a Teach y los demás piratas que no sean la tripulación de Law, la de Shanks o la de Shirohige, y que la Marina se marche de aquí.
El almirante se quedó pensando con el ceño fruncido.
- Yo mismo te ayudaré a cargar con los heridos de la Marina y el Gobierno, y a encarcelar a los demás; a cambio de ello, te pido que nos dejes aquí a Luffy y su tripulación, incluyéndome, a la tripulación de Shirohige, a la tripulación de Law, a la de Shanks, y a Sabo, Kuzan y los demás revolucionarios. - propuso Serujio.
Fujitora continuaba meditando la propuesta.
- Nunca me gustó Akainu como almirante de flota. - comentó el guerrero – Su obsesión por la justicia absoluta era peligrosa. Nublaba su vista de lo que estaba bien y lo que no en nombre de esa justicia. Su último título sólo consiguió anular por completo su capacidad de decisión. Como almirante de flota sólo era un títere en manos de la administración del Gobierno Mundial. - el castaño hizo una pausa – Administración que tú querías abolir... ¿me equivoco?
Fujitora abrió los párpados de par en par.
- ¿Cómo has...? - preguntó el almirante muy sorprendido.
- Considero que alguien como tú haría un gran trabajo como almirante de flota, Fujitora. - confesó Serujio - Es por eso que te hago esta propuesta. - hubo unos segundos de silencio entre los dos – Yo he matado al Gorosei, me gustaría que empezases un nuevo sistema, más justo y sin tanta oscuridad por detrás. ¿Qué me dices? ¿Aceptas la propuesta?
Fujitora meditó unos segundos más e introdujo su mano en uno de los bolsillos interiores de su chaqueta.
- Bien, Serujio... - dijo Fujitora mostrando un dado y un pequeño recipiente cilíndrico – Tu propuesta me convence, pero como almirante de la Marina, entiende que no puedo aceptarla sin más, y que no puedo dejar que unos piratas encuentren el One Piece ante mis narices. Así que lo dejaré en manos del azar. Si el destino te sonríe y cree que es lo adecuado, hará que este dado marque un uno. Si sale un número distinto a uno, te arrestaré junto a los demás piratas, ¿de acuerdo? - propuso el almirante.
El guerrero tomó asiento frente a Fujitora, con gesto muy serio.
- Sí, me parece bien. - contestó el chico.
- Bien... entonces vamos allá.
Fujitora metió el dado dentro del recipiente y comenzó a agitarlo. Cada golpe del dado sobre las paredes del pequeño cubo era determinante en el futuro de Serujio y los demás. Finalmente Fujitora plantó el recipiente boca abajo en el suelo, dejando así caer el dado.
- Serujio... no puedo ver el resultado... ¿qué ha salido? - preguntó Fujitora destapando el resultando.
- Es un uno, Fujitora. - contestó Serujio.
Allí estaba, el final de la gran guerra. El único punto de la cara del dado era iluminado por los rayos de sol, lo que alivió a Serujio en gran medida.
- Me fío de tu palabra, Haikyo. Además, mi haki no detecta que tus palabras sean falsas. - dijo Fujiotora.
- El poder de ver las intenciones puras o impuras del rival... un gran nivel del haki de observación. - comentó Serujio impresionado y con una media sonrisa.
- Está bien, Serujio. Esta guerra ha concluido. Habéis ganado. - dijo Fujitora – Ahora ayúdame a cargar a la gente. Ocúpate de los piratas que vamos a arrestar y yo me ocuparé de los heridos. - pidió el almirante mientras se incorporaba.
- De acuerdo. - contestó Serujio.
El almirante comenzó a cargar a los heridos y los muertos con sus poderes en dos barcos de la Marina, mientras Serujio cargaba a los prisioneros en otro. Tardaron algo menos de 45 minutos en cargarlos a todos. Justo después de acabar, uno de los heridos se incorporó, era Garp.
El vicealmirante avanzó hasta Fujitora y Serujio, que estaban hablando juntos cerca de los demás piratas.
- Issho, ¿qué significa esto? - preguntó Garp.
- ¡Abuelo! - exclamó Serujio.
- ¡Garp! - dijo Fujitora sorprendido - ¿Te encuentras bien?
- Sí, mejor que los que estaban conmigo en el barco. ¿Qué ha pasado? - volvió a preguntar Garp.
- Verás, Garp, el chico y yo hemos llegado a un acuerdo. No tiene sentido continuar esta lucha, los dejaremos aquí y nos marcharemos. - explicó Fujitora – Lo he dejado en manos del azar, y el destino eligió a Serujio como vencedor.
- Ya veo... ¿Puedes dejarme un rato a solas con él? - pidió Garp.
- Por supuesto, estaré esperando en el barco. - dijo Fujitora – Serujio... aunque seas un pirata, eres un gran hombre, ha sido un honor pelear contigo.
- Gracias, Fujit- espera, ¿te llamas Issho, como ha dicho Garp? - preguntó Serujio.
- Sí, así es. - contestó el almirante.
- Entonces gracias, Issho-san. También ha sido un honor enfrentarme a ti. - dijo Serujio con una media sonrisa.
Fujitora se encaminó al barco con una media sonrisa, dejando a nieto y abuelo solos dando un paseo.
- ¿¡Cómo se te ocurre hacer esa propuesta a un almirante de la Marina!? - regañó Garp.
- Era la mejor solución que teníamos, continuar con la lucha era una estupidez. - explicó Serujio.
- ¡Pero mírate! ¡Estás lleno de heridas y lleno de sangre! ¡Vi cómo ese desgraciado de Sakazuki atravesaba tu pecho y cómo volvías a la vida! ¡Serujio! - dijo Garp en tono enfadado. Inmediatamente después de su regañina, abrazó a Serujio con fuerza - ¡Podrías haber muerto, idiota! - dijo con lágrimas en los ojos.
- Abuelo... - susurró Serujio mientras apretaba al vicealmirante.
Unos segundos después se separaron.
- Me voy ya, Serujio. Tened cuidado, y recuperaos. - dijo Garp.
- Vale. Hasta otra vez, abuelo. - dijo Serujio.
Garp y Fujitora embarcaron despertando a Kizaru para que los ayudase a transportar los barcos hasta Marineford.
Serujio dio unas cuantas vueltas por el campo de batalla, y cuando vio a Chopper y Franky levantarse, se desplomó en el suelo. El renito y el cyborg llegaron rápidamente hasta el guerrero.
- Serujio, ¿qué ha pasado? - preguntó Chopper alarmado.
- Hemos... ganado... - dijo Serujio con voz pesada – Ahora, por favor, curad a los demás...
- Sí, eso está hecho. - dijo Chopper con decisión.
Franky y Chopper consiguieron despertar a Brook, Nami, Jinbei y Robin, y a más piratas de las tripulaciones de Shirohige, Shanks y Law para ayudar a los heridos.
Una vez que todos estuvieron vendados y socorridos con primeros auxilios, todos se tumbaron a descansar.
Durmieron unos tres días, lo que les hizo recuperar fuerzas.
Al despertar, Luffy, Marco, Law y Ben Beckman, el segundo al mando de la tripulación de Shanks, y sus respectivas tripulaciones, se reunieron.
- ¿Qué haremos... con los caídos? - preguntó Law tímidamente.
- Yo... propongo enterrarlos aquí, en esta isla. - propuso Marco.
- Estoy de acuerdo. - dijo Luffy.
- Hagámoslo pues. - secundó Beckman.
Las tripulaciones enterraron a todos los caídos en dos filas. En el centro de las dos filas, con unas tumbas más grandes, se encontraban las de Shanks y Shirohige, cada cual con sus pertenencias.
En la tumba de Shirohige estaba su alabarda, que fue reparada para ello, clavada sobre la gran roca en la que se encontraba su nombre. En lo alto de la misma estaba atada su gran chaqueta blanca con la insignia de la banda a la espalda. En la tumba de Shanks estaba su espada clavada. En su empuñadura estaba atada su chaqueta negra larga. Luffy, casi al terminar la ceremonia, Luffy se acercó a Shanks, y colocó su sombrero encima de la espada.
- Esto es tuyo, Shanks... - susurró Luffy con una media sonrisa y lágrimas en los ojos.
Después del funeral, los piratas montaron un banquete para recuperar fuerzas. Comieron y bebieron hasta hartarse, y luego tomaron la decisión más importante del día.
- En algún lugar de esta isla, está el One Piece. - dijo Marco.
- Debería quedárselo Mugiwara-ya. - dijo Law.
- Yo estoy de acuerdo. - dijo Beckman – Al fin y al cabo, él derrotó a Teach.
- Yo también estoy a favor. - dijo Marco – Puedes ir a buscarlo, Luffy.
- Gracias a todos, chicos... - dijo Luffy con una amplia sonrisa.
- ¿Qué haréis los demás? - preguntó Serujio.
- Nosotros nos iremos. - dijo Beckman – Ya no tenemos nada que hacer aquí.
- Nosotros también. - dijo Law – Ha sido un honor pelear a tu lado, Luffy.
- Nosotros también nos marcharemos. - añadió Marco – Muchas gracias a todos por vuestra ayuda.
- Vosotros habríais hecho lo mismo... - comentó Luffy.
Pasaron el día en un campamento que montaron entre todos. Por la noche, todos se fueron a dormir, excepto Serujio. El chico fue hasta las tumbas de Shanks y Shirohige.
- Shirohige... - dijo el chico en voz baja – Tú... te sacrificaste por mi hermano... No sólo el día de la batalla, también lo acogiste como a tu hijo sabiendo la sangre que corría por sus venas... - se empezó a formar un nudo en la garganta del guerrero – Y cuando nos pediste ayuda... yo ni siquiera pude conseguir salvarte la vida... - dijo el castaño mientras dos lágrimas corrían por sus mejillas – Lo siento... Shirohige... - Serujio agachó la cabeza y luego miró la tumba de Shanks – Shanks... yo... No pude llegar a salvarte del ataque de Teach... fui débil... dejé que "eso" me afectara justo en el momento clave... no pude salvarte... Shanks... lo siento... - susurró mientras lloraba.
Un rato después llegó Marco. Serujio estaba frente a ambas tumbas, sentado, abrazado a sus rodillas y con la cabeza metida entre ellas. El fénix se acercó en silencio, colocó su mano derecha sobre el hombro izquierdo de Serujio, y se sentó a su lado. El castaño se asustó un poco y se limpió la cara.
- Hola, Marco. - dijo el guerrero en tono bajo y triste.
- Hola, Serujio. ¿No puedes dormir? - preguntó el comandante.
- Me temo que no tengo el sueño tan pesado como mis hermanos... - dijo echando un vistazo al campamento y viendo cómo dormían Sabo, Ace y Luffy a pierna suelta.
- Serujio... Nunca podré agradecerte del todo lo que habéis hecho por nosotros... - comentó Marco.
- No, no podrás porque no hay nada por lo que dar las gracias. - dijo Serujio en tono serio.
- ¡Claro que lo hay! - contestó Marco.
- No... Vuestra tripulación acogió y aceptó a mi hermano, se sacrificó por él en la batalla de Marineford, vuestro capitán murió por protegerlo... - Serujio hizo una pausa – En términos de agradecimiento siempre voy a estar en deuda con tu tripulación, Marco.
- Vosotros hicisteis gran parte de lo que has dicho posible al ayudarnos, así que... dejémoslo en tablas, ¿vale? - dijo Marco con una sonrisa.
- Lo acepto... - dijo Serujio sonriendo de medio lado.
Hubo unos segundos de silencio. Posteriormente, Marco rompió ese estado.
- Los dos se sacrificaron en pos de la Nueva Era. - dijo Marco observando las tumbas.
- Sí... Y si hubiese sido más fuerte... podría haber salvado a ambos... - dijo Serujio con voz de rabia y apretando los puños.
- No puedes culparte por algo así. No es que no debas, es que no puedes. - recalcó Marco – Era una batalla, no puedes exigir tanto en un campo de batalla.
- Supongo que sí... - dijo Serujio aflojando los puños.
Otro momento de silencio se apoderó de la escena. Sólo se oía el leve sonido de la brisa que formaba el ligero viento nocturno de la isla.
- Serujio... a pesar de que no formas parte de nuestra tripulación, siempre te consideraré como uno de mis hermanos. - dijo Marco mirando al cielo.
- Gracias, Marco. Significa mucho para mí viniendo de alguien como tú. Yo también te consideraré así por siempre. - dijo Serujio ofreciendo a Marco su brazo derecho flexionado.
El fénix agarró el brazo de Serujio con el suyo, juntando sus antebrazos. Ambos sonrieron ampliamente. Acto seguido, Marco bostezó y se despidió de Serujio para volver a dormir.
Al cabo de un rato, se acercó Chopper por detrás de Serujio. El renito caminaba despacio y algo cabizbajo.
- ¿No puedes dormir, Chopper? - preguntó Serujio sin girarse.
- No sabiendo lo que te pasa... - comentó Chopper llegando a la altura del guerrero.
- Me hiciste un chequeo mientras me recuperaba, ¿no? - preguntó Serujio.
- Así es... - dijo Chopper con la voz apagada.
- ¿Y bien? - dijo Serujio tragando algo de saliva.
- Imagino que recordarás cuando te dije que quedaban 6 meses de vida sin contar tus acciones... - dijo Chopper con un nudo en la garganta.
- Sí, lo recuerdo... - contestó Serujio.
- Supongo que la resurrección ha cogido de ese tiempo, y contando el Master Style, las situaciones cercanas a la muerte... - de los ojos del doctor comenzaron a brotar lágrimas – Te queda... una semana, Serujio... - dijo Chopper finalmente rompiendo a llorar.
- Soy un idiota, por mi culpa no vas a poder desarrollar una cura a tiempo. - Serujio abrazó a Chopper – Lo siento, pequeño, siento haber sido tan egoísta... - dijo Serujio echándose a llorar también.
- No... Serujio... yo... - el renito no acabó la frase y simplemente abrazó con fuerza al guerrero – Lo siento...
Serujio y Chopper se quedaron un rato abrazos, dándose apoyo, aunque el que más lo necesitaba era el guerrero. Por suerte tenía amigos que lo ayudaban.
- ¿Ves, Chopper? Te dije que conseguiría que Luffy fuese el Rey de los Piratas antes de 6 meses. - susurró Serujio.
- Sí... - contestó el renito.
Chopper se fue a dormir de nuevo. Serujio se quedó solo con sus pensamientos una vez más.
- "Una semana... ¿eh?" - pensó Serujio - "Pensándolo bien... es muy poco tiempo..."
La noche pasó, y cuando se quiso dar cuenta, Serujio estaba siendo iluminado por los rayos del sol de la mañana.
Las tripulaciones se reunieron en la costa para despedirse.
- ¿Todo listo? - preguntó Marco en voz alta desde tierra a los que estaban en el barco preparándolo todo.
- Sí, está todo. - contestó Jozu.
- Bien, entonces nos vamos. - dijo Marco dirigiéndose a Luffy – Fue una gran batalla, Mugiwara, muchas gracias.
- Shishishi, no tiene importancia. - dijo Luffy con una de sus amplias sonrisas.
Al mismo tiempo que Marco, Beckman y los piratas de Shanks se estaban preparando, sólo que Beckman ya se encontraba a bordo del barco.
- Luffy, Marco, nosotros ya nos vamos. - dijo Beckman en voz alta.
- ¡Adiós, Beckman! - dijeron el fénix y el chico de goma a la vez.
- Volveremos a vernos. - dijo Beckman.
- ¡Sí! - contestaron ellos.
La tripulación de Law también embarcó en su submarino amarillo, mientras el capitán se despedía de Luffy.
- Mugiwara-ya, y todos los demás, fue muy divertido formar una alianza con vosotros, y un honor, sin duda. - dijo Law.
- Lo mismo digo, Torao. - dijo Luffy con una media sonrisa.
- Nos veremos en otra ocasión. - dijo el cirujano mientras embarcaba.
- Sin duda. - dijo Luffy emocionado.
Finalmente, los cuatro hermanos tuvieron un momento.
- ¿Cuánto hacía... que no estábamos los cuatro juntos...? - preguntó Sabo.
- Demasiado tiempo. - dijo Serujio.
- Tanto que ha sido injusto, Sabo. - comentó Ace – He sido el último en enterarme de que seguías vivo. - dijo con los ojos vidriosos de alegría.
- Jajaja, lo siento, Ace. - dijo Sabo con una amplia sonrisa.
Los dos hermanos de fuego se fundieron en un fuerte abrazo.
- Cuando escuché tu nombre en el campo de batalla no me lo creía, pero finalmente... es verdad. - dijo Ace.
Los cuatro sonrieron y se dieron un gran abrazo.
- Me voy ya, chicos. - dijo Ace con una sonrisa, acercándose al barco.
- Sí, yo también. - dijo Sabo acercándose al barco de los revolucionarios, en el que se encontraba Kuzan.
- Adiós, Luffy, adiós, Serujio. - dijeron Sabo y Ace a la vez con amplias sonrisas.
- ¡Hasta luego, chicos! - dijeron los otros hermanos.
- No puede pasar tanto tiempo hasta que estemos otra vez juntos los cuatro, eh. - dijo Luffy.
Ace y Sabo rieron.
- No, Luffy, tranquilo. - contestó Ace.
Marco y su tripulación dejaron la isla, a la vez que Sabo y los revolucionarios.
- Bien, chicos. - dijo Luffy – Ha sido una gran batalla, todos habéis estado increíbles. - el capitán paró un momento para dirigirse a Zoro – Enhorabuena por el título, mejor espadachín del mundo. - dijo con una amplia sonrisa.
Todos felicitaron y vitorearon inmediatamente a Zoro.
- Te dije el Rey de los Piratas necesitaría al mejor espadachín en su tripulación. - dijo Zoro con una media sonrisa.
- Oh, sí, respecto a eso... - Luffy dio un puñetazo a su palma de la otra mano y sonrió ampliamente - ¡Vamos a buscar el One Piece!
